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Tag Archives: Gobernadores en México

Pulso crítico

Enrique Olivera Arce 

Atendiendo únicamente al tema de la seguridad pública y su cauda de violencia,  el destacado periodista Luís Velázquez interpretando el sentir de la audiencia, califica a la situación que se vive en Veracruz como horrenda.

Esto sin considerar el clima de deterioro de la vida económica, política  y social que, de la mano de la quiebra financiera de la administración pública veracruzana apunta a un desastre generalizado.

El gobernador Duarte de Ochoa, en siete minutos pretendió desmentir  al diarista y a quienes comparten su “catastrofista” visión.  Como siempre, todo está bajo control; “… no hay, no habrá, para el Gobierno de Veracruz más alto compromiso o prioridad que la armonía y la paz social, con emoción ética, social y de justicia”,  expresó quien dice gobernar. 

La sociedad lo valora, alimentando su percepción de un gobernador fallido que no puede, no ha podido, o no ha querido,  ejercer el poder del que fuera investido para brindar a sus gobernados,  seguridad, confianza y expectativas de progreso. En el imaginario colectivo resulta reprobado.

Y en tanto Veracruz sufre un mal gobierno, la prensa nacional difunde el último reporte de Indicadores de Imagen y Posicionamiento de Gobernadores elaborado por la consultora Covarrubias y Asociados S.C., en el que se da cuenta de la  última medición de la opinión pública realizada del 16 de febrero al 30 de marzo de este año, destacando que Rolando Zapata Bello, mandatario yucateco, obtiene la calificación más alta entre sus pares, siendo nominado como “Gobernador líder en México.

¿Qué tiene de extraordinario el joven gobernador yucateco, que no tengan los demás gobernantes, cuando el denominador común que a todos los iguala es la desigualdad, pobreza y exclusión?

¿En qué se  diferencia de los demás cuando todos están marcados tanto por la corrupción impune como por el divorcio entre gobernantes y gobernados a que ha dado lugar un régimen político caduco? 

Blanca paloma no es ni las trae todas consigo. La calificación obtenida en la evaluación es de 7.5 en una escala de 10 y, sin embargo, destaca entre sus pares como “gobernador líder”. ¿En dónde entonces está la diferencia que lo separa del resto?

No hay que ir muy lejos para obtener la respuesta. Si con un 7.5 es el mejor gobernador, es porque los demás califican por abajo del mandatario yucateco pero además, y eh aquí lo destacable, es porque son los ciudadanos de cada entidad federativa, encuestados por la Consultora Covarrubias y Asociados, S. C, quienes otorgan la calificación. Cobrando entonces un peso significativo la percepción que los gobernados tienen de sus gobernantes. Factor subjetivo que no necesariamente está respaldado por la realidad real pero que políticamente es determinante si de medir desempeño y aceptación de un mandatario se trata.

Lo interesante es conocer el porqué de tal percepción y aquí es donde cobra plena validez no sólo la comparación entre un gobernador y otro, sino también el contexto nacional con el específico dentro del cual se evalúa a cada uno de los gobernadores en México. Y para eso es que se debe considerar lo que al respecto señala el estudio de referencia:

“Los yucatecos respaldan con su confianza al gobierno de Rolando Zapata Bello por el trabajo que realiza en los ámbitos de la seguridad pública, la educación, el campo, el apoyo a las personas más necesitadas y el combate a la pobreza”.

Se podrá o no estar de acuerdo con lo que la gente percibe, cuando en Yucatán domina un clima de desigualdad,  pobreza y una marcada discriminación para con la población indígena que, en mayor o menor medida,  le iguala con el resto de las entidades federativas, empero, es evidente que en materia de seguridad el gobierno está haciendo su trabajo. Lo que no sucede en Veracruz.

El municipio de Mérida es asiento de más del 50 por ciento de la población estatal y, su cabecera es considerada  a nivel internacional como “ciudad de la paz”. Los yucatecos están orgullosos de ello y la mayoría pone su granito de arena para conservar tal status, respaldando con credibilidad y confianza las políticas públicas que impulsadas por las autoridades contribuyen al clima de seguridad y armónica convivencia. Esto en una entidad federativa en el que el gobierno estatal surge de las filas del PRI, en tanto que la ciudad capital es gobernada por el PAN. El color de la camiseta no impide respeto,  colaboración, complementariedad y esfuerzos comunes para hacer de Yucatán y de Mérida, ejemplo en materia de seguridad, paz social  y buen gobierno. Lo que no se observa en Veracruz y su capital, gobernados por un mediocre priísmo.

Nos dice la conseja popular que toda comparación es odiosa. A mi juicio no siempre es así cuando se mide con la misma vara, en este caso las mismas preguntas para todos, formuladas por la Consultora le habilitan. Son las respuestas de los encuestados las que marcan la diferencia. No es lo mismo la percepción que la ciudadanía tiene de  un “gobernador líder” ,  que aquella  que, en el imaginario colectivo, se tiene de un gobernador fallido en una entidad federativa en la que la situación que se vive se califica como “horrenda”.

Hojas que se lleva el viento

Como “garantía” de que el Sistema Anticorrupción va a fondo y en serio, se exhibe la cínica y descarada impunidad del partido verde ecologista en materia electoral. A sabiendas del papel que el gobierno peñista  le asigna en el proceso electoral en marcha para asegurar mayoría en la Cámara baja del Congreso de la Unión, no se duda ni tantito en violentar la ley. Si de un partido opositor se tratara ya estaría en curso el retiro del registro.

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Sin pena ni gloria para México, tuvo lugar en el Caribe mexicano el Foro Económico Mundial para América Latina. Tan es así que a su clausura con la representación presidencial participó un funcionario de medio pelo del staff de Peña Nieto y no alguno de los gurús económicos de primer nivel del gabinete.

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El PRI en Veracruz ni suda ni se acongoja. Metido de cabeza en un proceso electoral que a nadie quita el sueño, salvo a la clase política y a una prensa que vive de ello, sin el menor rubor ignora lo que a los votantes potenciales aqueja en su vida cotidiana. El no pasa nada dictado desde palacio, lo hacen suyo apostándole a ganar la elección para, de inmediato, concentrarse de lleno en la brega de la sucesión del gobernador fallido. Si la gente sale a votar o se queda en casa le tiene sin cuidado, usos y costumbres le aseguran de antemano un cuestionado pero al fin legal triunfo en las urnas. En tal tesitura, bien se guarda de decir esta boca es mía metiendo las manos al fuego en respaldo al primer priísta de la entidad.

Lo curioso del caso es que con el silencio de la cúspide de la pirámide partidista, validan la opinión cada vez más generalizada de que Duarte de Ochoa es más un estorbo que capital  político electoralmente redituable.

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La fuerza de la costumbre o una necesidad de asegurar el futuro, obliga a la mayoría de los medios de comunicación a emprender una batalla a fondo en contra del Fiscal del estado y del secretario de Seguridad Pública, señalándoles como responsables de la violencia impune que se vive en Veracruz y exigiendo su renuncia. Por razones obvias, se pasa por alto que ambos funcionarios son empleados del  Poder  Ejecutivo, trabajan o dicen trabajar para  quien los nombrara y sostiene en el puesto y, por tanto, se deben al gobernador y no a los veracruzanos. El responsable legal del desaguisado es por tanto el que dice manda en Veracruz y no sus subordinados. Quien debe abandonar el cargo es Javier Duarte de Ochoa y con el un gabinete mediocre que no ha sabido estar a la altura de las circunstancias.

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Y el alcalde xalapeño, semioculto por la cortina de humo mediática, nadando de a muertito. Si en Veracruz no pasa nada, en su capital por lo consiguiente. Y ahí la lleva mientras el descontento y el hartazgo crecen ante una violencia criminal cuya impunidad se solapa.-
Cd. Caucel, Yuc., mayo 13 de 2015
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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En política lo que al vapor se hace en el aire perece. Rayuela

Durante su intervención en el congreso magisterial celebrado en Playa del Carmen, Q. Roo, Elba Esther Gordillo retó al “que anda por Europa”. Hoy, puntualmente recibe la respuesta con la iniciativa de reforma al Artículo Tercero Constitucional, lanzada por el presidente Peña como primer logro del “Pacto por México”. El mandatario expresó que se trata de una propuesta consensuada con los partidos que suscribieron el pacto hace una semana, con la cual se pretende iniciar una reforma que hace tiempo demanda el país.

Con ello Peña Nieto da un paso trascendente en su afán de legitimación. Independientemente de la relevancia que en materia educativa se pretende alcanzar en el marco sistémico neoliberal en boga, es una verdad incontrovertible que políticamente el Frankenstein creado en su momento por el PRI, tiene el rechazo de todo el pueblo de México: Elba Esther Gordillo, paradigma de corrupción y corporativismo clientelar no puede ni debe seguir manteniendo el control de la educación básica.

Como  razón de Estado, la rectoría de la educación no puede estar más en manos de una camarilla corrupta que atenta contra los intereses presentes y futuros de las nuevas generaciones. El consenso es unánime y de ello se vale el presidente Peña para pretender legitimar a su vez, con un primer logro, al improvisado pacto signado con los principales exponentes de la partidocracia nacional.

Desafortunadamente, esto último desvirtúa el objetivo último de proporcionar educación de calidad al pueblo de México. Más que una medida modernizadora de los procesos educativos para elevar la calidad del recurso humano en el mercado laboral, la iniciativa de reforma constitucional en el marco del Pacto por México da a la medida el carácter de política política, con el claro propósito de eliminar a un adversario que si bien en su momento fuera útil al PRI, hoy ya le es un evidente estorbo.

No es circunstancial que más que ponerse el énfasis en la bondad de una propuesta de reforma para elevar la calidad de la educación en México, mediáticamente las baterías estén enfocadas a destacar que las horas para Elba Esther Gordillo al frente del sindicato más poderoso del país están contadas. La medida es de política política y no de una política educativa de Estado, y así se refleja tanto en el orquestado clima informativo como en el propio discurso del Sr. Peña, insistiendo en destacar que la iniciativa fuera consensuada entre todas las fuerzas políticas dentro del pacto recién signado.

Luego entonces si el asunto es político, habría que esperar la respuesta política que a su vez tanto la Sra. Gordillo y el SNTE, sin duda ya preparan para contrarrestar la andanada en su contra. Así como también la postura que los mentores en lo individual habrán de asumir ante una iniciativa que, en muchos casos, afecta la maraña de intereses creados que les ata al sindicato magisterial. Esto, habida cuenta de que la iniciativa de reforma constitucional se pacta con la partidocracia sin previo consenso en el seno del magisterio nacional y al margen del contubernio de la burocracia cupular  del SNTE con no pocos gobernadores.

Tampoco se puede ignorar que con la iniciativa de reforma se le da calor a la oposición a la Sra. Gordillo en el seno del sindicalismo magisterial. Opositores agrupados en la Coordinadora Nacional que por cierto se han manifestado en contra de la asunción de Enrique Peña Nieto a la primera magistratura del gobierno de México.

El cascabel al gato está puesto. ¿Cuáles serán las reacciones políticas a reflejarse en el Congreso de la Unión? ¿Hasta donde el pacto signado entre el presidente Peña y la partidocracia, será suficiente para imponerle al país una reforma constitucional de tal magnitud? Son las interrogantes que flotan en el aire, a sabiendas de que Elba Esther Gordillo no es una perita en dulce que así como así se deje eliminar del panorama político nacional.

Otra interrogante: ¿La iniciativa presidencial de reforma constitucional y la amenaza implícita y explícita a los dominios de  Elba Esther Gordillo es políticamente oportuna, cuando están por ventilarse las reformas a las políticas de Estado, fiscal y energética?

El tiempo dará respuesta puntual. Lo que a mi juicio se puede adelantar es que si bien la conseja popular nos dice que al que madruga Dios lo ayuda, en política no por mucho madrugar se amanece más temprano. El costo político del paso acelerado de un mandatario ávido de legitimarse cuando el horno no está para bollos, podría resultar demasiado oneroso para el país. La prisa e improvisación sin el respaldo social no genera consenso, divide y no suma cuando México requiere de unidad.

Hojas que se lleva el viento

Con el nuevo PRI en la presidencia de la República, México es para los mexiquenses. Interesante inicio de alternancia y construcción de modernidad democrática.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Con la velocidad con la que suelen presentarse los últimos 30 días de año, las ominosas señales del deterioro general del país se suceden unas a otras sin dar tiempo a que una a una sea procesada en la mente de los lectores de noticias. Quiza una de estas señales, relevantes pero poco difundidas, sea la relativa al Presupuesto de Egresos de la Federación que deberá quedar aprobado por el pleno de la Cámara de Diputados a más tardar el próximo domingo.

Sin el ruido mediático que acompañara al proceso de discusión y aprobación de la Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal para el 2010, la contraparte relativa a montos y destino de la captación de recursos prevista, el jaloneo entre los diversos partidos representados en el Congreso de la Unión, contaminado por la opinión de los gobernadores y cabezas visibles de los poderes fácticos que velan por sus propios intereses, bien se guarda de reflejar ante la opinión pública que los criterios que se manejan en la conformación del presupuesto de egresos son los mismos que animaran a diputados y senadores en la aprobación de incrementos a impuestos, derechos y, por qué nó, prebendas y privilegios.

Nada que en lo sustantivo apunte, por un lado,  a frenar en la coyuntura  los efectos recesivos de la crisis y, por el otro, a tocar en lo más mínimo el rezago estructural que tiene sumido al país en un proceso permanente de subdesarrollo, no obstante que la sociedad en sus diversos estamentos ya se expresa de manera recurrente en que hay que hacer un alto en el camino, repensar el modelo de desarrollo e incluso, de la necesidad de construir un nuevo pacto social, más acorde con la realidad que vive México tanto en lo interno como en el contexto global.

Hasta donde la información que fluyendo veladamente lo permite, es de destacar que el presupuesto de egresos para el 2010 será un bodrio más, improvisado, fragmentado, plagado de parches a modo y ajeno a un plan predeterminado de hacia donde y como debe avanzar un país que ya se le escurre entre las manos a la clase política. Cada uno de los grandes rubros parece responder más a las necesidades y caprichos de los gobernadores y poderes fácticos, vinculados estrechamente a los requerimientos de supervivencia de la partidocracia, que a las necesidades reales y sentidas de un México que lleva a cuestas a más de la mitad de su población en condiciones de pobreza y pobreza extrema.

Una vez más seremos testigos de cómo en la balanza pesará más el capital político electoral en juego, con vistas a la elección del 2012, que los intereses trascendentes de la Nación, mientras el país sigue su curso descendente en un ya inocultable salto atrás que nos aleja cada día más de toda expectativa de crecimiento económico y desarrollo. Llamando poderosamente la atención el falso debate en el Congreso  entre privilegiar gasto social para financiar programas asistencialistas (electoreros) ó rescatar infraestructura productiva, como si “desarrollo social” no fuera de la mano de crecimiento económico.

Falso debate que por cierto en su momento diera lugar a la medida de “reingeniería” en la administración pública veracruzana, que separa orgánicamente a “desarrollo” social y medio ambiente, de “desarrollo” económico y portuario, haciéndose acompañar por aparte de la atención oficial al campo y al turismo. Los desastrosos resultados de tal fragmentación están a la vista. Ni el crecimiento económico es palpable ni se puede afirmar que los programas sociales inciden en mejores condiciones de vida para la mayoría de la población; manteniéndose intactos los rezagos estructurales históricamente acumulados mientras la burocracia se multiplica, traslapándose la mayor de las veces en acciones desconcertadas y objetivos contrapuestos que a su vez confrontar a los funcionarios responsables.

Y mientras en el Congreso de la Unión se cocina un nuevo bodrio, el descontento crece, la inconformidad se expresa y desborda en las calles, el tejido social se fractura y el estado de derecho se cuestiona, dando lugar a la prevalencia de la delincuencia organizada, el uso de la fuerza estatal para dirimir diferencias y conflictos, así como la nociva tendencia al hacer justicia por propia mano. Todo ello en medio de un caldo de cultivo propiciado por el derrumbe del quehacer económico y la persistencia en mantener el rumbo equivocado.

Después de la rechifla masiva a Felipe Calderón Hinojosa en La Laguna, todo discurso triunfalista ya no tiene cabida. O se cambia de caballo o nos arrastra el río.

13/11/09

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