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Tag Archives: Hambre cero

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tanto va el cántaro al pozo hasta que se queda adentro. Refrán

Veracruz avanza con paso firme

Javier Duarte de Ochoa

Habiendo pretendido sacarse la espina tras la derrota electoral de Enrique Peña Nieto en Veracruz, se dejó llevar por sus asesores políticos, primero, para nulificar por todos los medios a su alcance, toda posibilidad de alianza entre el PRD y el PAN y, segundo, para presuntamente instrumentar una estrategia electoral sustentada en el uso de recursos públicos, humanos, financieros y materiales para favorecer a su partido, el PRI, en la contienda que desembocará en la elección de alcaldes de cuatro años y diputados locales. 

Esto en respuesta al gambito que le pusiera el considerado enemigo número uno de la fidelidad y de la prosperidad, el neopanista Miguel Ángel Yunes Linares, que públicamente anunciara su intención de buscar un espacio de privilegio entre los aspirantes de su partido a una diputación plurinominal local. 

Duarte de Ochoa se fue con la finta. Demasiado riesgo el que Yunes Linares llegara al Congreso local y le diera por remover un turbio pasado en el que el tema de la deuda pública no está superado.

Recurrió a su padrino y mentor, invitándolo para hacerse cargo de la estrategia y operación electoral del PRI, como ya es del dominio público, para impedir que el ahora fragmentado panismo en Veracruz, con Yunes Linares y sus vástagos a la cabeza, le infringiera una nueva derrota a las huestes priístas. 

Mal cálculo. El tiro le ha salido por la culata. No sólo Fidel Herrera fue descalificado de entrada por los propios priístas, sino que sus clásicas artimañas de mapache electoral, ahora llevadas a un extremo intolerable, han sido exhibidas por la dirigencia nacional del PAN con audios y videos, involucrando en el ajo a la Sra. Rosario Robles, secretaria de desarrollo social y al propio gobernador veracruzano; poniendo en un brete al presidente Peña, quien a bote pronto en Chiapas tomara partido a favor del PRI descalificando las críticas de una opinión pública que se da por lastimada y ofendida,  e ignorando la demanda interpuesta por el PAN ante la Procuraduría General de la República por presuntos delitos electorales y manejo desaseado de los programas sociales del gobierno federal en Veracruz. 

Postura del Sr. Peña no aceptada por Gustavo Madero, dirigente nacional del PAN, quién exigiendo coherencia y congruencia presidencial sobre un tema de la mayor relevancia, no duda en poner en riesgo la continuidad del llamado “Pacto por México” si no se procede en contra de los servidores públicos demandados.

Ayer martes el PAN, PRD y PT promovieron ante la Cámara de Diputados solicitud de juicio político en contra del gobernador veracruzano y de la titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Rosario Robles, por su presunta participación en una red electoral en Veracruz. La respuesta del Sr. Dr. Duarte de Ochoa con la ligereza que le caracteriza no se dejó esperar: “es pura grilla”, recordando que “el Pacto pasa más por el futuro del país, que por la crispación electoral”. Confiando que la bancada priísta en San Lázaro le saque las castañas del fuego. Su vocera, Gina Domínguez, remacha diciendo que los señalamientos en contra del gobierno son parte de la agenda electoral de los partidos y que se registran siempre que existe una contienda, pretendiendo tapar el sol con un dedo. 

De ese tamaño es la bronca a que diera lugar la inexperiencia política del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Qué necesidad, cuando la lógica recomendaría sopesar si valía la pena exponer al pacto nacional cupular cuando están pendientes de procesar las reformas financiera, fiscal y energética, a cambio de una “crispación política” coyuntural eminentemente electorera -auspiciada de manera muy infantil-, como respuesta a las provocaciones de Miguel Ángel Yunes Linares  y, por lo que se ve en la tónica adoptada por los medios informativos oficalistas en la entidad, ya de una franca guerra sucia que los veracruzanos lamentan y condenan. 

¿Cómo logrará el Dr. Duarte de Ochoa salir del atolladero? Eso depende de que tanto esté en el ánimo del presidente Peña poner el pacto por México por sobre las ruines triquiñuelas político-electorales del PRI en Veracruz, presuntamente auspiciadas por un gobernante que olvida no son ya los tiempos de jugar al virrey. 

Por lo pronto, para la opinión pública, Duarte de Ochoa está más que obligado a limpiar el cochinero ampliamente difundido, caiga quien caiga. El costo de no hacerlo es demasiado alto como para no ponerlo en la balanza. 

Hojas que se lleva el viento 

No es circunstancial que la boda de la actriz, Ludwika Paleta con Emiliano Salinas, hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, tuviera lugar en Yucatán. Para los meridenses, el evento que el pasado sábado contara con la presencia de lo más granado de la clase política nacional y poderes fácticos, es muestra fehaciente tanto del clima de armonía y paz social que se vive en la entidad, como de la cercanía y entendimiento del gobernador Rolando Zapata Bello con la cúpula política y empresarial del país.- Ciudad Caucel, Yuc., abril 24 de 2013 

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Bajo condiciones y contextos distintos, siguiendo el modelo brasileño arrancó en México la cruzada contra el hambre con una parafernalia sin precedente. Contradiciéndose con el propósito presidencial de austeridad lo que se vivió en Las Margaritas, Chiapas, fue la representación teatral política y financiera más onerosa de los últimos treinta años, cuando menos.

La concentración de todo el gabinete legal y ampliado, 30 gobernadores, senadores, diputados, más de 10 mil indígenas acarreados, soldados y policías en torno al presidente Peña, trajo nuevamente a escena la parafernalia con la que el PRI acostumbrara destacar su poder hegemónico sobre la Nación, exacerbando las formas para arropar el vacío de contenido.

Los discursos ahí vertidos, desde el del gobernador Velasco hasta el del Sr.  Peña, tuvieron de todo, menos autenticidad. Las medias verdades y medias mentiras como estrategia mediática,  sin una autocrítica profunda del hacer y deshacer de más de 70 años de gobiernos priístas dando la espalda a la pobreza y abandono de los pueblos indígenas,  no logra ocultar la verdadera intencionalidad de un gobierno que le está apostando a más de lo mismo: los pobres como objeto y no como sujetos de su propio desarrollo. ¿O acaso no lo indica así el acarreo de miles de indígenas de 122 municipios chiapanecos para aplaudir al Sr. Peña?

Abatir estadísticamente el hambre de  7.4 millones de mexicanos de un total de más de 50 millones en el medio rural y centros urbanos en condiciones de pobreza y pobreza extrema, siguiendo tardíamente el ejemplo de un aún cuestionado éxito del programa “Hambre cero” del presidente Lula en Brasil, suena a demagogia, afán mediático de trascender como el estadista que “saldó la deuda histórica” con los pobres  de este país y, de paso, con los pueblos originarios en una falsa respuesta en territorio rebelde al silencioso reclamo de justicia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

¿Cuánto costó el poner toda la carne en el asador para tratar de convencer de que una deuda histórica con más de quinientos años de opresión, exclusión y abandono, el Sr. Peña y su partido lo saldará en seis años?

Despilfarro de recursos públicos y de capital político, para no convencer a nadie con un palmo de razón;  atendiendo únicamente al frágil estatus del beneficio de la  duda que se le concede a un presidente de la República cuyo ascenso a la titularidad del poder ejecutivo federal, registra cuestionables irregularidades como ya lo está reconociendo el Instituto Federal Electoral.

Lo que mal empieza mal acaba, reza el refrán. No se puede hablar con seriedad de abatir el hambre de un pueblo, tirando la casa por la ventana para anunciarlo.

Sin embargo, lo gastado y lo comido ahí queda para la posteridad. Lo relevante es el contenido programático, el como, con quién, y los recursos presupuestales destinados para materializarlo. Y ahí es donde la marrana empieza a torcer el rabo. Como propósito de legitimación viste al nuevo presidente: todo y con todo contra el hambre y la pobreza. El escollo desde ahora a salvar, es su implementación nacional desde una administración pública instrumentalmente ineficiente, ineficaz y corrupta en los tres órdenes de gobierno; una clase política sin sustento ideológico que le identifique con un modelo extralógico (“Hambre cero”), que ni entiende ni conoce y;  una iniciativa privada que careciendo de vocación humanista le es ajena la solidaridad social que pudiere comprometerle con los que menos tienen.

Andrés Manuel López Obrador  en su momento propuso que “primero los pobres”. Conocemos la respuesta de los poderes fácticos.

“Hambre Cero” En 2003, fue descrito como un “programa creado para combatir el hambre y sus causas estructurales, que perpetúan la exclusión social. En otras palabras, “Hambre Cero” fue creado para garantizar la seguridad alimentaria y nutricional a todos los brasileños y brasileñas. La seguridad alimentaria es más que terminar hoy con el hambre. Significa garantizar que todas las familias puedan alimentarse por sus propios medios, con dignidad, comiendo regularmente la cantidad de alimentos con la calidad necesaria para mantener su salud física y mental. (FAO).

Brasil y su particular problemática no son lo mismo que México y su coyuntura. El PRI de Peña Nieto no es el Partido del Trabajo de Lula y Dilma Rousseff. Sin un gobierno fuerte con un amplio respaldo popular, incluyendo un catastro único que permita identificar a los beneficiarios, garantizar la transparencia en el manejo de los recursos, y perfeccionar el proceso de selección de los beneficiarios (ONU), la cruzada a emprender quedará en el papel como una fallida buena intención. Brasil lo intentó y los resultados no han sido del todo satisfactorios. La pobreza, el hambre, la desigualdad y la exclusión son fenómenos estructurales concomitantes y consubstanciales al sistema mundo dominante  -así como, en su caso, al modelo neoliberal de desarrollo adoptado por el gobierno de México y cuya continuidad corre hoy a cargo del Sr. Peña-, que no se modifican con voluntarismo autoritario, así sea el de un presidente de la república.

A ello habría que agregar lo disímbolo de criterios e intereses creados que mueven a cada uno de los gobernadores del país y al Jefe de Gobierno del Distrito Federal. Pues una cosa es manifestarse por lo “políticamente correcto”, aplaudiendo y sumándose de dientes para afuera a la estrategia presidencial y otra, muy distinta, a secundarla en los hechos. La guerra contra la delincuencia organizada emprendida por Felipe Calderón a lo largo de su sexenio es un ejemplo de ello.

Que más quisiéramos que le fuera bien a México en todos los órdenes de la vida nacional, empezando por abatir el enorme rezago social que históricamente marca las condiciones de subdesarrollo del país, así como creando condiciones para dar sustentabilidad a la microeconomía que descansa en el empleo y el ingreso familiar. Pero ¿eso es posible sacando teatralmente de la chistera al conejo? ¿O hace falta otra cosa? El tiempo y la paciencia de los millones de pobres de este país lo dirá. Por lo pronto esperemos la contra respuesta del EZLN.

Hojas que se lleva el viento

¿Ahora sí el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa podrá como lo prometiera,  abatir en un 50% la pobreza en Veracruz?

 Cd. Caucel, Yuc., 22/01/2013

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