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Milenio ; El Universal

Humberto Moreira

Ciudad de México  • Humberto Moreira decidió esta mañana dejar la dirigencia del partido por considerar que era lo que más le convenía. Mediante llamadas telefónicas el hasta ahora presidente del partido comunicó su decisión a los diferentes líderes estatales y a algunos gobernadores. Moreira renuncia después de que el precandidato Enrique Peña Nieto declaró la víspera que el ex gobernador de Coahuila tendría que tomar una decisión en ese sentido.

Cristina Díaz asume como lider interina.

“Gallina que come huevo…”

Humberto Moreira

La alteración que Humberto Moreira Valdés hizo de último momento a la convocatoria para la selección del candidato priista a la Presidencia de la República confrontó a dirigentes de ese partido. El texto original de la convocatoria prohibía en su versión original que Gobernadores y funcionarios públicos de filiación priista, así como de los sectores, hicieran públicas sus preferencias por candidatos, sin embargo en el documento que se difundió en la noche del lunes el candado fue suprimido por Moreira. El presidente de la Comisión de Procesos Internos del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, dijo que el candado pretendía introducir un criterio de equidad en la contienda. El senador Francisco Labastida aseguró que la alteración genera un riesgo de división y de fractura. Por el contrario, David Penchyna afirmó que «no existe dicha falsificación» del documento y que fue un mandato del Consejo Político a Moreira, quien tomó opiniones diversas antes de emitir la propia convocatoria. e-Consulta

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Al recibir la estafeta en la conducción nacional del PRI, Moreira comentó que Fidel Herrera Beltrán tendrá un lugar en el Comité Ejecutivo Nacional que preside. Mala señal para un priísmo que agita la bandera del buen gobierno, toda vez que se  deja un resquicio por el que habrá de colarse el ex gobernador para seguir interviniendo negativamente tanto en la vida política como en la administración pública veracruzana.

Lo anterior posiblemente no se valora por el recien estrenado Presidente del CEN del PRI, quien de hacer efectivo lo por el anunciado en Querétaro, antepondrá la amistad con Fidel a un necesario respaldo a Javier Duarte de Ochoa para, de una vez por todas, éste pueda sacudirse la influencia de su mentor y gobernar en paz, aplicando su propio criterio y personal estilo de conducir los destinos de Veracruz, contribuyendo así a la fortaleza de su partido y pesar en el proceso electoral del 2012.

De cumplirse la amenaza del ex gobernador de Coahuila, el Dr. Duarte de Ochoa  estará obligado a buscar contrapesos en el bando contrario, dejándose envolver  por el nada generoso cerco que ya le tiende un Felipe Calderón Hinojosa que bien sabe de la principal debilidad del actual gobernador de Veracruz: el iniciar una administración endeudada y con arcas públicas en bancarrota.

En nuestra aldea, con ligereza mediaticamente se afirma que el Dr. Duarte de Ochoa está mostrando eficacia en su propósito de recomponer la relación con el gobierno federal, estrechando cercanía y lazos de amistad con Calderón Hinojosa. Considerándose como buena señal el que los más destacados miembros del gabinete presidencial tomen a Veracruz como pasarela, ofreciendo al gobernante veracruzano las perlas de la virgen. A mi juicio, es todo lo contrario.

Si de algo puede hacer gala Calderón Hinojosa, es su capacidad probada como operador político y se está aplicando con éxito en Veracruz. El acercamiento y muestras de amistad y respaldo es de Calderón para con Javier Duarte de Ochoa y no a la inversa; el gobernador veracruzano está aún demasiado tierno como para percibir y evitar el cerco que se le tiende desde Los Pinos, aunque su presunta debilidad reside más en el tigre maltrecho que heredara que en su corta experiencia en las lides políticas. En su momento, Vicente Fox actuó de igual manera, calibrando la egolatría y soberbia de Fidel Herrera Beltrán,  le jugó el dedo en la boca al entonces gobernador de la entidad veracruzana, chucha cuerera que en política dice saberse de todas, todas.

No olvidemos que Vicente y Martha pasearon a su antojo a lo largo y ancho de Veracruz, ofreciendo todo aquello que mediáticamente beneficiara en lo local al gobernador, para que, a la larga, le pintaran un violín, como fuera el caso del famoso “Proyecto Fénix”, entre otros ofrecimientos no cumplidos por la pareja presidencial.

En el tablero y con vías al 2012, Calderón sacrificó a su alfil, dando por derrotado en el TRIFE a Miguel Ángel Yunes Linares -¿a cambio de qué?- bajo el supuesto de que Javier Duarte sería un frágil cordero a su merced, sometido al chantaje por los excesos de su antecesor y dependiente de lo que bien a bien, en montos y oportunidad, tenga en gana el gobierno federal aportar al presupuesto estatal; asegurando desde Los Pinos campo abierto al panismo para sus propósitos electorales en el futuro cercano. Es así como percibo el escenario dentro del cual se mueve nuestro novel gobernante.

Lo cómodo y “políticamente correcto”, sería coincidir de dientes para afuera con la generalidad, exaltando la fortaleza, que no es tal, por ahora, del gobernador Duarte de Ochoa en los primeros cien días de su administración. Pero no puede soslayarse que para un intento serio de análisis, el halago no modifica la realidad. Fidel Herrera Beltrán, hoy aspirante a una senaduría en el 2012, es una serio inconveniente para el gobierno de Javier Duarte de Ochoa y así lo debería considerar el presidente del CEN del PRI, si acaso conociera de cerca la historia reciente de nuestra aldea. Tampoco puede hacerse de lado que los torcidos propósitos de Calderón Hinojosa en su acercamiento y apapacho a quien hoy gobierna a los veracruzanos, no son precisamente los que podrían animar a la “madre Teresa”.

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“Los electores cada vez más exigen y valoran desempeños y capacidad democrática. Este punto es importante recalcarlo también, pues no se le ha escapado al electorado que verbigracia, el PRI al buscar la renovación de su dirigente nacional a inicios de 2011, ni ha efectuado una convocatoria amplia de candidatos ni hubo contienda interna optando por uno único ni se le ha votado de manera directa ni ha dado participación a sus correligionarios, cuyo número se desconoce. Todo lo ha decidido una camarilla o ni eso. Se aplicó el llamado “dedazo” y eso, uno de los mejores e injustos representantes del vetusto régimen político que encarnaron sus siglas por siete décadas, amén de torcer los más estrictos valores de la democracia, no ha sido bien recibido por una sociedad que percibe las mismas viejas prácticas de un partido que no se ha renovado. Allí están los hechos. Y es que la sociedad mexicana de 2011 no es la de 2000, su pluralidad exige transparencia y democracia y las cobran donde escasea. No sería importante esta observación ni hablar de la debilidad institucional del único candidato Humberto Moreira, si no fuera porque hay elecciones en siete entidades federativas y desean ganar las presidenciales de 2012. El discurso de ser un partido renovador que esgrime este instituto político a diestra y siniestra, no casa a todas luces con su proceder”, nos dice Marcos Marín Amescua en gurupolitico.com

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J. Enrique Olivera Arce

Entre si es o no es, Javier Duarte no pierde el tiempo. Si bien mediáticamente es lucidor andar micrófono en mano con el agua hasta las corvas y paleando lodo en las comunidades afectadas, para quien quiere ser gobernador de Veracruz es tanto más importante como prioritario afianzar amarres con vista al futuro, partiendo de una condición presente muy real, la entidad está colapsada y las finanzas públicas estatales quebradas. Pragmáticamente el Sr. Duarte seguramente valora la situación y se inclina a favor de donde está el billete, de ahí que su acercamiento con Felipe Calderón no es casual y, como ya trascendiera, con Enrique Peña Nieto tampoco. En ambos confía puedan inclinar la balanza a su favor en el TRIFE, al mismo tiempo que obtiene de estos el compromiso de no dejarle de tender la mano a Veracruz en uno de los momentos más difíciles de su historia.

El compromiso es recíproco. Una mano lava a la otra. Felipe Calderón contará con todo el apoyo del gobierno de Veracruz en lo que resta de su mandato. Por lo consiguiente, Peña Nieto también contará con el respaldo duartista, en su intento por hacerse de la presidencia de la República.

En ambos casos, según trascendiera, Javier Duarte está bien encaminado en sus negociaciones. El dinero de la federación ya está fluyendo para atender las necesidades más urgentes en las regiones siniestradas y, para el caso particular del por ahora gobernador electo, su equipo de trabajo y las tareas que éste lleva a cabo en presencia y auxilio a damnificados, así como en  la preparación de una  propuesta de  programa sexenal de gobierno, el apoyo le llega del Estado de México.

Paradójico, pero así es. En tanto que el gobierno estatal no cuenta con recursos para pagar oportunamente la nómina del personal a su servicio, Duarte de Ochoa cuenta con suficientes fondos para preparar su aún dudoso ascenso al poder.

Esto mientras la inquietud e incertidumbre respecto a la decisión inatacable del TRIFE, crece mientras se prolonga la espera. Por lo pronto, inquieta el saber que en la agenda del tribunal federal electoral la prioridad está concentrada en el análisis de la revisión de la elección en el estado de Hidalgo.

La presidente nacional del PRI, Beatriz Paredes, pareciendo no conocer Veracruz, sostuvo “que nadie debe lucrar con la tragedia de los damnificados a consecuencia de las inundaciones provocadas por el huracán Karl” ¿Ello es posible en nuestra entidad? Seguramente que no. Querámoslo o no, la política se impone y la tragedia es moneda de cambio.

Entre la clase política y círculos periodísticos cercanos a ésta, el tema de los embates de la naturaleza se subordina a la especulación y el rumor respecto a la sucesión del Mtro. Fidel Herrera Beltrán y el futuro cercano de éste. Comentándose que en tanto el gobernador está concentrado en la problemática ambiental y social de su entidad, el gobernador de Coahuila  Humberto Moreira Valdés, con el apoyo de Peña Nieto, se le anticipa como futuro dirigente nacional del PRI. Lo que se interpreta como posibilidad de que Herrera Beltrán pase a ocupar la banca a lo largo del 2011, perdiendo la oportunidad de acceder a la candidatura de su partido a la Presidencia de la República  como es su explícito deseo.

Lo curioso es que en tanto en el exterior se fortalece, al interior de la entidad Javier Duarte pierde terreno. En parte porque crece la duda sobre su ratificación como gobernador electo por el TRIFE, como por el hecho de consentir que públicamente se ventile la posible integración de lo que sería su gabinete. Nombres y más nombres se barajan en los medios de información y cada vez es mayor la certidumbre de que los personajes que se mencionan son los menos indicados para acompañarle como primer círculo en su aún presunto gobierno. Salvo muy contadas y honrosas excepciones, se habla de un nefasto ramillete de ineptos, corruptos y de fama pública precedida de un muy oscuro historial, perjudicando más que beneficiando al Sr. Duarte, sin que este frene la especulación y el rumor.

Lo más grave, a mi juicio, es que en las actuales circunstancias de Veracruz ya se mencione que Duarte estaría más preocupado por armar un equipo de operadores políticos de su partido, con vías al 2012 y en apoyo a la candidatura de Enrique Peña Nieto, que rodearse de verdaderos expertos en sus respectivas áreas de competencia para sacar al buey de la barranca, recuperando lo perdido en el menor tiempo posible, como lo espera la gran mayoría de los veracruzanos. Más administración, eficiencia y eficacia, y menos política, es el sentir generalizado que se percibe entre la gente.

Aspecto este último que no puede echarse en saco roto, sea quien fuere el sucesor del Mtro. Herrera Beltrán, pues tras la emergencia, en el corto y mediano plazo, lo que hoy es contingencia de desastrosos efectos sociales y económicos, podría devenir en crisis política y de gobernabilidad si no se privilegia una buena administración y eficacia en la atención a los problemas torales de Veracruz, por sobre esteril  politiquería de corte electoral.

Veracruz entero espera un cambio en el estilo personal de gobernar y en resultados transparentes, medibles y cuantificables en materia de crecimiento económico, empleo, seguridad,  y bienestar de la gente. Mucho de ello depende de una inteligente decisión en la conformación del primer círculo de la nueva administración pública veracruzana, el saber delegar y el exigir oportuna rendición de cuentas, contando con un auténtico programa de gobierno, más que plan sexenal, que contemple seguimiento, control y evaluación de todas y cada una de las acciones de gobierno. Si Duarte resultara favorecido por el resolutivo del TRIFE sobre su elección, ojalá y lo tome en cuenta.

Y mientras el tiempo pasa, el rumor crece y la especulación mediática se impone, Veracruz, Tabasco, Chiapas y Oaxaca, viven momentos difíciles en los que la mayor tragedia es la pérdida de vidas humanas. Esperemos que en los próximos días la naturaleza nos conceda un respiro y aprendamos la lección que ésta nos deja.

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