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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Manteniendo secuestrada a una incipiente y balbuceante democracia representativa, la partidocracia pretende imponer un pensamiento único en una sociedad plural. En los tiempos que corren tal pretensión está topando con pared.

Entre más insiste en su pretensión más rechazo obtiene; sin parar mientes en que el régimen político en México sustentado en remedos de partidos políticos está agotado y que este agotamiento no sólo es resultado de la pérdida o abandono de identidad ideológica y programática, ahora substituida por un pragmatismo pedestre y ramplón teñido de simulación, corrupción, impunidad y gatopardismo, que a todos les iguala sin distingo de siglas o color de camiseta, también en lo sustantivo por el hecho evidente de que los partidos políticos no representan los intereses de una sociedad que en constante evolución, más crítica y participativa, les rebasa y desborda.

Habiéndose colocado como casta privilegiada por sobre la llamada sociedad civil, secuestrando la voluntad popular en el ejercicio de aquellos principios básicos que dan sustento a la democracia representativa que el pueblo de México se ha dado como régimen de gobierno, carecen de legitimidad ante una ciudadanía que les considera más un problemático estorbo que aliado institucional en la búsqueda de rumbo y destino cierto para el país.

Sin legitimidad no hay confianza ni credibilidad y de ahí el rechazo generalizado a esta burocracia parasitaria y corrupta hoy asumida como partidocracia, en tanto en esta se sustenta el ejercicio del poder formal en México.

Para la partidocracia su caducidad reside en la camisa de fuerza que le impone una legislación político-electoral caduca que ya no se corresponde con expectativas de manipulación y control frente a la creciente participación democrática de la sociedad actual. Y con esta cortedad de miras, dicen ajustar las reglas del juego, sin que estas modifiquen en lo sustantivo privilegios y funciones que a sí misma se asigna como instrumento fáctico al servicio del Estado. Reafirmándose la brecha entre lo que asume como representatividad democrática y las necesidades concretas de una sociedad concreta que le descalifica.

Y en este escenario, pareciere que la simulación se generaliza. Bajo el criterio de que lo importante no es ser, sino parecer, gobierno y partidos políticos hacen como que gobiernan y la ciudadanía hace como que pasivamente acepta lo que desde la cúpula del poder se le impone. Desde lo alto se cocina el despojo y traición a México y los de abajo disfrutan el mundial de futbol dejando hacer dejando pasar, intuitivamente conscientes de que deporte y recreación no tienen la culpa. La culpabilidad en el hundir al país está en otro lado.

La resistencia pasiva tiene límites.

No obstante, en México ya se dan visos de resistencia activa que hacen pensar a quien esto escribe que el agotamiento del régimen político se refleja ya en un agotamiento social de magnitudes impredecibles, en el que el simple cambio de reglas político-electorales en un juego que los dueños de las canicas controlan, no es suficiente para asegurar gobernanza y gobernabilidad.

Luego no es de extrañarse el clima de desconfianza y rechazo generado por todo lo que de espaldas a la ciudadanía los partidos políticos cocinan, implícita o explícitamente, en las diversas instancias y esferas de los tres órdenes de gobierno. Rechazo que acota ya los límites de una resistencia pasiva que sería ingenuo pensar que es eterna.

Y es en este marco referencial que a mi juicio e interpretación personal, se inscriben las reformas presuntamente estructurales que impulsa el titular del ejecutivo federal avaladas por el Congreso de la Unión y Congresos locales, secundadas acríticamente por gobiernos y clase política en la mayor parte del territorio nacional, y evidentemente cuestionadas por la percepción colectiva de una realidad terca y contundente que evidencia estancamiento económico y creciente deterioro del tejido social

Construyéndose en el imaginario popular la idea de que con las reformas de marras, gobierno y partidos políticos conspiran contra el interés más general de la sociedad. Individualizándose responsabilidades y destacando con nombre y apellido a sus presuntos incitadores; sin clara conciencia de que el tema es sistémico y no consecuencia de la voluntariedad de un Enrique Peña Nieto, Luís Videgaray Caso o de los priístas Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón en complicidad con los dirigentes nacionales del PAN y el PRD que, en primera y última instancia, son simples peones al servicio de partidocracia y poderes fácticos.

Sea esta interpretación u otra, lo cierto es que si cada cabeza es un mundo, la pretensión de imponer en México un pensamiento único acorde con el hacer y deshacer de gobierno y partidos políticos, llamando el PRIAN a cerrar filas acríticamente en torno al presidente de la república y las reformas presuntamente estructurales aprobadas por el poder legislativo, no pasará de ser una llamada a misa más. Unidad y consenso nacional requieren para su construcción del libre tránsito por caminos diferentes.

Hojas que se lleva el viento

Como estaba previsto, PAN y PRI se pronunciaron en el Senado por el despojo de la propiedad rural a favor de las empresas privadas, domésticas y externas en áreas susceptibles de explotación petrolera y de gas, configurándose un avance más en la traición a México por parte del PRIAN.

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¿”Redes sociales embusteras”, como afirma el periodista Quirino Moreno Quiza en su leída columna? Lo justo y necesario con sus asegunes es afirmar lo contrario, el instrumento o medio de comunicación no miente; si en este se expresan ideas, opiniones o conceptos alejados de una verdad siempre relativa, ello es atribuible al emisor e intencionalidad del mensaje y queda al buen juicio del receptor o lector el filtrar la información que recibe. En la apropiación social y uso de las redes en la Internet ni todo es negro ni todo es blanco, lo que cuenta y debe destacarse es que habiéndosele históricamente negado a hombres y mujeres de a pie el emitir y difundir su propio mensaje obligados a depender de intermediarios, con las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s) -con las limitantes que vinieran al caso habida cuenta de que las redes sociales no escapan a la lucha de clases ni a pasiones propias de la condición humana-, la expresión de las ideas y el acceso a la información se liberan democratizándose. Y, como en todo proceso social, este fenómeno de irrupción que hace de cada individuo emisor-receptor, transita gradualmente por un camino de aprendizaje y de acierto y error que con el tiempo se irá depurando. Saludo con afecto a Quirino.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Nuestra clase política de manera reiterada, insiste en considerar a los veracruzanos como menores de edad… Lo grave es que social y  políticamente asumimos que lo somos. Reflexión personal

A jalones y estirones y sin faltar fuego amigo e intervención externa oficial y oficiosa, se concretó la alianza del PAN y el PRD para la contienda en Veracruz por la elección de diputados locales, así como de alcaldes ahora constitucionalmente de cuatro años. La alianza va (https://pulsocritico.wordpress.com/) en los términos pragmáticos previstos.

Sin mediar posicionamientos ideológicos, programáticos o doctrinarios, en el toma y daca se resolvió que al PAN le corresponderá el 60 por ciento de las candidaturas y al PRD el 40 restante. Reduciéndose así lo que parecía ser un problema irresoluble, a una conciliación aritmética de intereses particulares o de grupo.

“Haiga sido como haiga sido” el arreglo cupular entre ambos institutos políticos, lo concreto es que por ahora de manera inédita se crea un frente común opositor de probado peso electoral en contra del PRI en Veracruz. Lo que falta es lo que el sentido común recomienda: que se haga extensivo a la militancia de base de ambos partidos. Lo cual plantea un nuevo escenario de conflicto en torno a la selección de los precandidatos y / o candidatos en su momento, así como la aceptación de estos por consenso. Paso previo para influir en el electorado para que este respalde a la alianza en las urnas.

Resuelto esto último, vendrán precampañas y campañas en las que se determinará de que cuero salen más correas en la confrontación con el PRI-gobierno, pues no basta con el consenso partidario si no se cuenta con aceptación y participación activa de la llamada sociedad civil a la hora de la emisión del voto. Y en este trance es donde los veracruzanos todos tienen mucho que decir. O se acepta sin más que los partidos coaligados digan la última palabra  ó la ciudadanía participa pesando en la toma de decisiones a la hora de preseleccionar y seleccionar.

Luego falta aún un largo trecho por recorrer para que la alianza “Gran Alianza por Ti” (PAN-PRD) prospere como opositor competitivo en la elección de julio próximo y cobre sentido la frase del senador  Fernando Yunes Márquez: “Lo que nos une es la voluntad de cambio para Veracruz”.

Ser opositor competitivo hoy día no está reñido con las reglas del juego preestablecidas, diseñadas y administradas  por la partidocracia para las contiendas electorales. Luego también deben considerarse otros factores de peso para enfrentar al priísmo en el gobierno, como, entre otros, la capacidad financiera y disposición para invertir en las tareas proselitistas. Sin invertir con inteligencia, oportunidad y eficacia, -Dante Delgado Rannauro podría ilustrarnos al respecto-, no se gana una elección.

Sin obviar que la ingeniería electoral para la oposición debe contemplar estrategias que contrarresten y si capitalicen a favor, el efecto de la andanada priísta en la aplicación de sus tradicionales usos y costumbres clientelares, que van desde cooptar y  utilizar con fines proselitistas el asistencialismo oficial que la compra directa e indirecta del voto. Tras lo ocurrido en la elección presidencial del 2012, no cabe más la ingenuidad política: el PRI en Veracruz va por el carro completo al costo que sea. El gobernador Duarte de Ochoa no se puede dar el lujo de perder nuevamente una elección. “Veracruz para adelante” es el pendón del tricolor en alianza por el Verde y el Panal ya bendecido por el gobernante en Tlacotalpan al expresar: ¡“Hacia delante, la dirección en la que va Veracruz”!

Y en este contexto se inscribe el que se haya acordado en la alianza opositora pactada,  que el PRD lleve la mano en la capital veracruzana para la elección de alcalde, en tanto que al PAN le dejan contender por la diputación local. Esto bajo el supuesto de que el perredismo le gano Xalapa urbano al PRI en la elección del 2012.

No obstante, tal supuesto está más que cuestionado. No se puede ni se debe apostarle a dudosas pasadas glorias. Uriel Flores Aguayo y el PRD no ganaron por sí en Xalapa la diputación federal en 2012. La votación se inclinó a la “izquierda” tanto por el hartazgo ciudadano que viera en López Obrador la oportunidad de cambio, como por el desprestigio nacional del gobierno de Felipe Calderón y la nula respuesta de los gobiernos locales a la demanda ciudadana, a lo que se sumara la pésima imagen de Reynaldo Escobar Perez como candidato del PRI a la diputación por el distrito.

Hoy es otra cosa en un escenario circunstancial distinto. López Obrador no apadrina al PRD en su alianza con el PAN ni Morena ha dicho esta boca es mía;  tampoco los xalapeños quieren saber más de una variopinta oferta partidista de la que se desconfía. En amplios sectores de la población se ha tomado conciencia de que la partidocracia tiene secuestrada voluntad y representación popular y que el atraso que en todos los órdenes priva en la capital veracruzana, no conmueve a partidos políticos y sus personeros. El voto ciudadano será para uno u otro candidato, no para los partidos postulantes.

La clase política en general es mal vista y las esperanzas de la ciudadanía en torno a la elección de un alcalde de cuatro años, se cifran en un candidato surgido de la sociedad civil que esté dispuesto a someterse a reglas mínimas de honestidad, eficacia, transparencia, escrutinio y contraloría social, así como al plebiscito y revocación de mandato cuando ello lo amerite.  Una propuesta de trabajo sensata, sustentada en la participación ciudadana que atienda a las necesidades más sentidas del municipio, la ciudad  y sus habitantes,  es lo menos que se espera.

Pero también hoy la oposición al “nuevo” PRI se enfrenta a una maquinaria electoral que cuenta con todo el respaldo del aparato al servicio del poder presidencial, que no es poca cosa. Luego  no cabe el triunfalismo anticipado y si realismo, coherencia, congruencia y humildad para afrontar el reto.

Es indudable que la alianza por sí misma y el candidato de ésta si llegara a triunfar en las urnas, no es garantía suficiente para los xalapeños. Tanto el PRD como el PAN están identificados en lo sustantivo con el PRI. Los tres institutos se tapan con la misma cobija mereciendo desconfianza de la ciudadanía. No obstante, la única forma de restar presión al descontento y hartazgo ofreciendo una alternativa diferente de gobernar, es encauzar pragmáticamente el rechazo al PRI. Estimo que por ahí va la intención de la “alianza impúdica” como le calificara el politólogo Alfredo Bielma y, por los mismos cauces, avanza la idea de postular a un candidato ciudadano independiente. Esperemos que se de una sana concurrencia entre ambas opciones y no un enfrentamiento estéril que de al traste con el objetivo común.

Para mi gusto, no compartido por muchos por cierto, espero que el Movimiento de Regeneración Nacional” (Morena), partido político en ciernes, entienda que por el bien de la capital del estado y la región, es la hora de sumar y multiplicar y no de dividir. Ojala y así sea.

 Por lo pronto, Veracruz está ya en lo que le gusta, anima y entusiasma: politiquería y no política trascendente que vea por el bien común.

Hojas que se lleva el viento

Manteniéndose siempre dentro de los límites de lo políticamente correcto, el Profr. y Lic. Guillermo Zúñiga Martínez en su quijotesca cruzada no ceja en su intento de convencer de que la Universidad Popular Autónoma de Veracruz es iniciativa, obra y resultados palpables del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Plausible el reconocimiento público, no obstante es de llamar la atención el que ni el gobernador ni su secretario de educación le correspondan con igual medida. El fuego amigo, que no es otra cosa, no cede, minimizando empeño y logros, que los hay, de un modelo de educación superior inédito cuando menos en Veracruz. Podemos estar o no de acuerdo con el modelo y la manera de llevarlo adelante, pero no podemos negar que está cumpliendo con el propósito y objetivos trazados, como tampoco negarle a Zúñiga Martínez su disciplinada persistencia y entrega a un sueño, una idea con la que se siente comprometido.

Leí con interés el último artículo del destacado mentor: “Nuevos modelos de Universidad”. No estoy de acuerdo con lo expresado por el maestro. Parte en su análisis de dos contextos diferentes y opuestos, al destacar lo que se viene haciendo en la UPAV frente a lo que promueve la nueva rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona. En el modelo veracruzano se dice que el propósito es reafirmar el carácter público de la educación superior, “democratizándole” y poniéndole al alcance de quienes menos tienen aunque en los hechos, no logra trascender el marco del individualismo y competitividad personal de los “aprendientes” en el mercado laboral. Esto en consonancia con la visión neoliberal de la educación.  En  tanto que en el reino de España, al igual que en el resto del sistema-mundo, la tendencia es privatizarle y someterle al libre juego del mercado en beneficio de de las grandes empresas. Dos modelos, dos visiones que a mi juicio excluyéndose entre sí, coinciden en negarse a reconocer que su marco social, económico y político paradigmático, ya es rechazado por una juventud movilizada y contestataria.- Xalapa, Ver., enero 3 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Justificado estupor entre periodistas con funciones de voceros oficiosos del gobierno estatal, el que pese a los varios intentos por sabotear la posible alianza electoral entre el PRD y el PAN con vías a la elección en Veracruz de diputados y alcaldes, la alianza contra viento y marea va.

¿Cómo es posible una alianza entre institutos tan disímbolos? Se preguntan con la intención de satanizar lo que ya parece ser un hecho, como un último intento por convencer a perredistas y panistas de base de lo absurdo y obsceno que resulta en política el mezclar el agua con aceite. Y tendrían razón si en el seno de los partidos políticos en México existiera, por un lado, un mínimo de ética política y, por otro, un arraigado  apego ideológico y programático a propósitos y objetivos superiores encaminados al bien común.

Más no es así. El pragmatismo se impone por sobre ideologías; el interés inmediatista domina el escenario de la vida política nacional, a la par que los intereses de la partidocracia son ajenos al bien común de las mayorías a las que dicen representar. La ausencia de ética política, del presidente de la República para abajo,  no da cabida a diferendos ideológicos, dominando pura y simplemente el pragmatismo como norma de conducta y guía para la acción.

Independientemente de lo que pretendan obtener el PRD y PAN en el intercambio de favores y abalorios con el Sr. Peña Nieto a través de su participación en el llamado “pacto por México”, para la cúpula de las principales fuerzas opositoras es vital mostrar el músculo en la contienda electoral. De su fuerza expuesta en las urnas va de por medio no sólo su supervivencia, también el estar en condiciones de vender más caro su amor. Nada que ver con ideologías de izquierda o de derecha cuando de hecho la partidocracia en su conjunto se inclina a favor de mantener el statu quo sistémico. ¿O no acaso de facto y en términos prácticos el PRD no es la izquierda de la derecha?

Bajo este supuesto, pragmáticamente lo que procede es capitalizar la aviada de un sentimiento anti priísta fortalecido a lo largo de los últimos años en el seno de la sociedad mexicana. Derrotar al PRI es el objetivo, tanto para establecer contrapesos en el juego de equilibrios políticos como para incrementar presencia y acceso a la toma de decisiones en la mesa de negociaciones.

En este contexto, tanto para el PRD como para el PAN, está claro que solos no lo lograrían al enfrentarse a una maquinaria electoral respaldada por el presidente de la república y los gobernadores priístas. De ahí que la mejor opción en el escenario inmediato es ir juntos tras el voto ciudadano. Y aquí es donde se inscribe el proyecto aliancista para Veracruz bendecido por la instancia cupular partidista opositora.

Todo lo que se diga o deje de decirse al respecto por parte de los amanuenses oficialistas, no es otra cosa que un mecanismo de autodefensa del gobierno estatal y el PRI, auspiciado y orquestado desde la presidencia de la República. El Sr. Peña está obligado al carro completo para su partido porque al igual que las fuerzas opositoras, requiere de fuerza y contundencia en la mesa de negociaciones para sacar adelante su ambicioso proyecto de gobierno. La moral se deja para el árbol que da moras, la ética política se subordina a los intereses personales y de grupo, y la ideología se guarda entre cuatro paredes en los claustros universitarios. Mostrar quien tiene el poder y como se ejerce en lo inmediato, es propósito, objetivo, forma y fondo del quehacer político en la circunstancia actual del país. Todo lo demás, simple patraña para consumo de una mayoría desinformada a la que se pretende manipular enfrentando mediáticamente  a los buenos y a los malos de la película.

En Veracruz para bien o para mal la alianza va. ¿Qué posibilidades de triunfo se vislumbran para los candidatos de la coalición PRD-PAN?, está por verse. Todo depende del acierto en la selección de los abanderados designados, sin echar en saco roto la posibilidad de que a estas alturas no esté ya negociado en lo oscurito el cochupo entre las dirigencias estatales de los partidos por coaligarse y el gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Lo que si se podría asegurar es que pese a la división interna en los partidos opositores que se ha venido cocinando desde tiempo atrás por conocidos operadores oficiosos, para el tricolor la elección de diputados y alcaldes de cuatro años no será juego de niños. Son demasiados los agravios sufridos a manos de gobiernos priístas, que los veracruzanos en las urnas podrían aplicar la misma receta que en julio del 2012. Y aunque en primera y última instancia todos los partidos no guardan diferencias de fondo entre sí, nada con el PRI aunque se venda el alma al yunque o al  demonio.

Hojas que se lleva el viento

La cruzada nacional contra el hambre que simbólicamente iniciará mañana lunes en territorio zapatista del estado de Chiapas, contempla un mayor énfasis en políticas públicas de asistencia social y caridad privada que de antemano están enfocadas mediáticamente a taparle el ojo al macho. La pobreza y el hambre se combaten con empleo; salarios dignos; infraestructura productiva; asistencia técnica eficaz; organización de y para la producción; capacitación; precios de garantía; capital semilla, crédito e insumos suficientes, baratos y oportunos a los productores de bajos ingresos. Pero sobre todo, con el respeto y reconocimiento a los que menos tienen como sujetos de desarrollo y no como objeto inerme al que hay que cambiarle el rostro.

-ooo-

La balanza presidencial parece estarse ya inclinando a favor de la entidad federativa que hasta hace unos meses comandara Ivonne Ortega, actual secretaria general. del CEN del PRI. Con una inversión federal inicial del orden de 50 millones de pesos, se trabaja ya en lo que será el mega Parque Metropolitano Lineal de la Ciudad de Mérida. En una superficie de 80 hectáreas el nuevo “pulmón de la ciudad de la paz” en su primera etapa contará con 20 mil árboles, una ciclo pista y andadores de 12 y 28 kilómetros respectivamente. El gobierno estatal priísta y el municipal de extracción panista, se despojan de la camiseta partidista y convienen jalar parejo a favor del entendimiento y el trabajo en equipo en  beneficio de los meridanos. ¿Y Xalapa? Sin comentarios, lo prioritario es la politiquería electorera.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 20 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Perdido todo referente histórico, y sin claridad sobre lo que depara el futuro cercano a nuestro país en el contexto de la crisis sistémica global, la coyuntura parece dominar en el escenario político de la izquierda electoral, manifestándose en un inmediatismo pragmático sin rumbo y sin destino en el que, como bien apunta Uriel Flores Aguayo en Veracruz, lo que está en duda es la supervivencia de un PRD ayuno de ideología, programa y visión de mediano y largo aliento, una vez concluida la elección en el 2012.

Lo comentamos en un artículo anterior: “…la crisis por la que atraviesa el sistema electoral en México y, por ende, los partidos políticos, tocó fondo y y está en suerte que el Partido de la Revolución democrática sea el primero en reventar”, en la inteligencia de que la morralla electoral no cuenta cuantitativa y cualitativamente, al ser el papel de ésta simple comparsa de los partidos mayoritarios.

Si algo ha impedido que el cadáver insepulto no pierda su registro, lo es sin duda la resistencia de sus bases a perder el único instrumento del que se pueden valer para expresarse social y políticamente. Pero tal resistencia tiene límites en un proceso desigual de maduración de la conciencia colectiva, en el que se combina el nivel más alto de información, cultura política contestataria y organización, focalizado en el centro del país, con el atraso mayoritario en el norte y sur-sureste de México en el que el PRD carece prácticamente de presencia.y liderazgo, salvo pequeños enclaves regionales que responden más a condiciones políticas y sociales específicas que a una estructura formal partidista.

La medida cuantitativa y cualitativa nos la dan los recientes procesos electorales en Guerrero y Baja California, donde el PRD pusiera de manifiesto su carencia de base social consecuente y su incapacidad para dar respuesta a las demandas populares, a la par que exhibiera el oportunismo a ultranza de las cúpulas partidistas estatales respondiendo a los intereses de una dirigencia nacional, defenestrada de facto y entregada al gobierno de Calderón Hinojosa.

Sin la organización y peso específico de las diversas corrientes o “tribus” que operan en la zona conurbada de la ciudad de México, el PRD en el resto del país no es nada. Como nada se puede hacer para su posible rescate y refundación en la periferia para pesar en la elección presidencial del 2012.

En este contexto todo apuntaría  a que el PRI y el PAN marchan en caballo de hacienda, rumbo a la elección presidencial, sin obstáculo que se les oponga por parte de la izquierda electoral. Sin embargo, a mi juicio no es así de lineal tal apreciación. Primero, porque tanto el PRI como el PAN llevan el mismo camino hacia su autodestrucción inmersos como están en sus propias contradicciones, que les divide y debilita y, en segundo término, representando a los mismos intereses de los poderes fácticos ni uno ni otro tienen respuesta  a las demandas crecientes de la población, que no sean las fórmulas neoliberales mal aprendidas del capitalismo tardío. Ideológica, programática y estructuralmente, no tienen ya nada novedoso que ofrecer electoralmente que satisfaga a una amorfa y escéptica masa de votantes.

Tanto el PRI como el PAN, dependen de frágiles alianzas a su interior que ya están chocando entre sí en la búsqueda de consensos válidos en la selección de su respectivo candidato que les abandere en la justa electoral por la presidencia de la República; sumándose el que cada gobernador atienda más a los intereses de sus cotos regionales de poder que al ya perdido sentido de unidad y disciplina partidista. La suma de estas contradicciones internas, aunque no de manera tan explícita, coloca a los dos partidos punteros en la misma tesitura del PRD en el marco de la crisis, tanto del sistema electoral como de la incipiente democracia representativa. De ahí que la elección de gobernador en el estado de México se considere por los tres partidos mayoritarios como “laboratorio” previo para medir sus fortalezas y debilidades con vías al 2012.

Sin aún considerar el contexto más amplio de una crisis mayor, la sistémica, que combina la debacle económico financiera con los efectos del cambio climático que afectando ya a todo el planeta, ofrece oscuros presagios en materia alimentaria; México, con cuarenta millones de personas en condiciones de pobreza y pobreza extrema, no está a salvo de una posible hambruna y, por ende, tampoco del efecto dominó de agitación social y disturbios que rebasan toda medida de control por parte de gobiernos, partidos políticos y liderazgos formales.

¿Qué hacer en la coyuntura, perdido rumbo y destino para el mediano y largo plazo? Eh ahí el dilema para una izquierda renuente a rescatar referente histórico. ¿Retornará al marxismo como herramienta de análisis? ¿Retomará las lecciones de Lenin, Trotsky, o Mariátegui, para enriquecer bagaje ideológico y organizativo? ¿O seguirá diluyéndose entre la denuncia estéril y el quejumbroso lamento con el que lame su impotencia?

Mientras la izquierda auténtica se decide “a salir del closet”, las masas enardecidas y sin control bien pudieran encontrar por sí mismas el camino para avanzar. Vale la pena reflexionar sobre ello, antes que pensar en el inmediatismo pragmático de bastardos intereses electorales.

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