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Tag Archives: José Yunes Zorrilla

Pulso crítico

Enrique Olivera Arce 

Dado que en Veracruz existe aceptación legal y de facto de la gubernatura de dos años para el período 2016-2018, tanto para el priísmo en la aldea como en círculos periodísticos que marchan a la zaga de éste, no existe duda al considerar que la titularidad del ejecutivo se disputara entre los dos senadores de extracción tricolor.

No hay otras opciones válidas con peso y probabilidades, se dice.

Dándose por sentado que la mayoría de los electores potenciales seguirán votando en el 2016 por los candidatos del PRI. Bien sea por la fuerza de la costumbre o bien, por la fuerza de la maquinaria avasalladora del tricolor que, a diferencia de los partidos opositores, se estima cuenta con una estructura sólida a lo largo y ancho de la entidad veracruzana.

Con el sólo peso numérico del llamado voto duro, fuere como fuere el PRI ganará la elección, se argumenta. Minimizándose las posibilidades reales y potenciales que al respecto pudiera  abrigar la oposición. Con mayor razón si el tricolor repite la fórmula de alianza formal o de facto con el PVEM.

Esto no obstante que en el imaginario colectivo existe otra percepción que se contrapone a los optimistas cálculos del priísmo veracruzano, aquella que considerando el pésimo resultado de la gestión gubernamental lo mismo a nivel federal y, con mayor razón en el orden estatal niega toda posibilidad de triunfo al partido gobernante.

S el mayor capital político electoral del  PRI descansa en la actuación y nivel de aceptación del presidente Peña y el Sr. Duarte de Ochoa,  no puede dejarse de considerar esta percepción y sus posibles consecuencias en las urnas.

Cuestión de enfoques en una sociedad polarizada inmersa en una crisis en la que los poderes públicos se encargan y empeñan en ponerle más leña al fuego.

A mi juicio lo lógico entonces sería esperar a conocer los resultados de la elección de junio próximo para entonces sí, contar con mayores elementos de juicio para fundamentar un pronóstico razonable. Empero, la soberbia y triunfalismo en la cúpula priísta estatal no lo considera  así, persistiendo en ésta  la idea de que la elección de diputados federales será de mero trámite dándose por hecho un triunfo inobjetable de los candidatos de la alianza PRI-Verde Ecologista y, por ende, la elección de gobernador de dos años en el 2016 no tiene por qué tomar un camino diferente. 

Considerando el clima de incertidumbre, resultado de una dinámica de constante cambio y transformación de la realidad que se vive en México, bien haría el PRI en prever que las cosas no son tan en automático ni se puede recurrir a un análisis simplista y lineal para sustentar su predicción; percepción es política, pesa y pudiera ser determinante para inclinar el voto en su contra. Si el partido gobernante no ve, no escucha el clamor popular de descontento y hartazgo, ¿por qué espera una respuesta positiva de la sociedad en las urnas? Es la pregunta obligada.

Correlación de fuerzas

Es un hecho ampliamente reconocido en los círculos del poder real y formal que la población, desconfiada e incrédula, lo mismo descalifica los actos de gobierno emanados del modelo neoliberal en voga que la actuación de los partidos políticos que, en su conjunto, todos por igual marchan de espaldas a la sociedad. Esto a mi modo de ver las cosas, obliga a pensar en una ruptura en la correlación de fuerzas políticas en el país, polarizándole. Por un lado se observa el deterioro de la fuerza político electoral partidista y, en el extremo opuesto, el fortalecimiento de la movilización social que no por dispersa, ayuna de organicidad y programa común para la acción, deja de expresar una substancial modificación en la correlación de fuerzas que está inclinando la balanza a favor de la resistencia popular.

Los mirones de palo ya no son tales. Participación y movilización popular marca su huella en el escenario político hoy día. Ignorarlo es insistir en negar la realidad.

Veracruz no tiene por qué y con qué escapar a éste fenómeno social y político. El deterioro económico generalizado, acompañado de una percepción de inseguridad pública en la entidad así como la ausencia de respuestas congruentes del poder público a las justas demandas de la sociedad veracruzana, es el pan nuestro de cada día. La incapacidad manifiesta de una administración pública estatal y municipal, agobiada por la corrupción impune, el endeudamiento creciente  y quiebra financiera para frenar este proceso de descomposición,  cierra el círculo perverso, confirmando polarización y divorcio entre sociedad y gobierno.

A esta realidad es que debe enfrentarse lo mismo el PRI que los partidos  opositores, hoy desplazados por una nueva e inédita correlación de fuerzas políticas que favorece a movilización y resistencia popular,  y que habrá sin duda de reflejarse en las urnas lo mismo en junio próximo que en el 2016.

Luego no hay que echar las campanas al vuelo la víspera, al PRI podría volteársele la tortilla cuando menos lo espere, enfrentándose a un voto de castigo que podría dejar fuera de la gubernatura de dos años al mejor posicionado de los Yunes rojos. Más si estos insisten en sustentar su proselitismo tempranero en medias verdades y medias mentiras, políticas públicas y medidas de una falsa austeridad de un presidente Peña que va cuesta abajo. Secundando, por si fuera poco, el aquí no pasa nada que ha popularizado el gobernador fallido de Veracruz.

La elección del 7 de junio, dará la medida. Si cabe reflexionar la decisión a tomar en las urnas, con mayor razón vale la pena esperar a que se aclare el panorama.

Chelem, Yuc.- marzo 31 de 2015.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No es mi intención aguarles la fiesta a nuestros aldeanos empresarios, pero a mi juicio esto de que China se interesa en un intercambio comercial que favorecería a Veracruz, me parece es una broma de mal gusto más del Sr. Javier Duarte de Ochoa, en el marco de su visión de lo que tienen en el cerebro aquellos a los que dice gobernar.

Si no lee, no estudia ni se entera de lo que pasa en su entorno más cercano, mucho menos está capacitado para interpretar las verdaderas intenciones expansionistas de la potencia del lejano oriente, ávida de materias primas (petróleo), mano de obra barata y locaciones geoestratégicas cercanas a su objetivo, el mercado norteamericano.

El “Dragon Mart” proyectado para Cancún en la puerta de entrada al Golfo de México, se ha quedado en veremos ante la resistencia de la población peninsular, que percibiera en el proyecto asiático una amenaza a sus intereses económicos y medioambientales. Luego no es nada descabellado pensar que tengan ahora puestos sus rasgados ojos en Tuxpan, como sede alternativa.

La pregunta es si este movimiento estratégico de los chinos beneficiaría al empresariado local y en general a la entidad en un asimétrico intercambio comercial, como afirma el gobernador Duarte de Ochoa.

Y si en algo nos beneficiaría en términos de inversión, creación de nuevas fuentes de trabajo y reactivación del empleo, habría que preguntarse también si en la entidad la raquítica economía doméstica está preparada para competir en nuestro propio mercado interno con la avalancha de todo tipo de productos de manufactura china, resultado del intercambio que hoy por hoy no pasa de ser un anuncio triunfalista más.

El Sr. Dr. Duarte no piensa en los pros y los contras de lo que públicamente sale a anunciar. Dispuesto a aferrarse hasta de un clavo caliente para mediáticamente justificar su paso por el gobierno de Veracruz, sin más echa las campanas al vuelo; lo mismo trátese de visitas diplomáticas y de hombres de negocios de Cataluña, China o del país que fuere, sin mover un dedo para propiciar, auspiciar y respaldar un crecimiento económico sustentado en los pequeños o medianos empresarios urbanos y rurales de la entidad, que son los que verdaderamente mantienen en pié a Veracruz.

Tampoco se preocupa y menos ocupa, en promover el incremento de los salarios en su administración y en el aparato productivo en general, con vías a fortalecer consumo y mercado interno así como calidad de vida de los veracruzanos. Esperando que sea la inversión foránea la que nos saque del atolladero.

Quizá por su cortedad de miras es que podría explicarse el por qué está más interesado en el robo de golosinas a tiendas de conveniencia que en la crítica problemática por la que atraviesan la industria azucarera, la producción de café y cítricos y la agricultura familiar, puntales de la economía rural en Veracruz y hoy caldo de cultivo latente para más pobreza y desigualdad en la entidad.

Pero como dicen, ya ni llorar es bueno. Se le eligió a sabiendas de lo que significaba la nefasta herencia de Fidel Herrera y no queda de otra que aguantar sus charadas triunfalistas por dos largos años más.

Hojas que se lleva el viento

Y en este contexto, el senador José Fco. Yunes Zorrilla no canta mal las rancheras, ilustrándonos sobre como interpretar la señalética con la que a su real entender vamos por el camino correcto, en un México que ahora tiene rumbo gracias a las reformas del Sr. Peña. Justificada su intención, está en su derecho en sus afanes proselitistas, pero inoportuno en su argumentación cuando el horno no está para bollos; a paso acelerado el deterioro social, el estancamiento económico así como la corrupción y descomposición política que como la humedad se cuela hasta el último rincón del país, le desmienten. En la coyuntura actual lo que percibe la mayoría de la gente es un México sin rumbo en el que las cacareadas reformas comprometen presente y futuro de los mexicanos. Neta que ganaría más adeptos si expresándose con verdad, reconociera públicamente que la percepción ciudadana cuenta más que las charadas triunfalistas de un régimen político dando palos de ciego.- Cd. Caucel, Yuc., octubre 19 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Hechos reales, opacidad oficial, desinformación, rumor, especulación y leyenda urbana, conforman coctel perverso que a más de construir difusa percepción ciudadana sobre el clima de inseguridad que se vive en gran parte del país, genera un estado real de temor, miedo y ansiedad en las personas, lo que psicológicamente bloquea en el imaginario colectivo el tomar conciencia de que existe otro tipo de inseguridad e incertidumbre de mayores consecuencias para la ya ahora mayoría de una población azotada por la pobreza : el no saber si se comerá mañana.

Pasando a segundo plano el hecho de que el ingreso diario no es suficiente para cubrir todos los gastos familiares del día, y privilegiándose la idea de que el solo salir a la calle puede ser razón suficiente para ser una víctima más de una criminalidad presuntamente desbordada.

Fenómeno al que no son ajenos diversos medios de comunicación impresa o electrónica, o las ahora muy de moda redes sociales en la Internet, que sobredimensionando hechos y rumores capitalizan morbo e ignorancia; contribuyendo a desviar la atención sobre lo que sí es un verdadero problema estructural para México, pobreza y desigualdad que se abaten sobre algo más del 50 por ciento de la población total de este país.

El subsistir con salarios de hambre, Odisea.

Un rápido vistazo a las estadísticas oficiales y, sobre todo, a lo que las amas de casa expresan, anuncia a voz en cuello que el costo de la canasta básica está muy por arriba de las disponibilidades monetarias familiares; estas son ya insuficientes para afrontar la situación que se vive en eso que los especialistas llaman microeconomía.

En el caso de quienes están empleados, percibiendo en su gran mayoría entre uno y un máximo de 5 salarios mínimos por día, cuando el sólo subsistir ya es verdadera Odisea el sostener una familia toma cariz de tragedia.

Sumados los gastos imprescindibles en vivienda, transporte, energía eléctrica, agua entubada, educación, vestido, calzado, salud y alimentación –en este orden de prioridades- , para la mayoría de las familias mexicanas la relación ingreso-gasto mensual es deficitaria, debiendo recurrir al crédito, la mayor de las veces leonino, que a la larga no resuelve el problema y si resulta impagable.

Ahorro familiar.

En estas condiciones, la posibilidad de destinar parte del ingreso al ahorro familiar es algo menos que imposible. El apretarse hoy el cinturón para darse la oportunidad de acceder a un futuro con mejores condiciones de vida, es ya sueño guajiro entre los pobres y entre una clase media paulatinamente empobrecida.

Es por ello que me resulta del todo inapropiado que el Sr. Senador José Francisco Yunes Zorrilla hable de que en el poder legislativo se trabaje en la protección del ahorro de las familias.

¿Cuál ahorro?

Me pregunto y pregunto a mis estimados lectores, cuando la lógica más elemental nos indica que más que ahorro lo que tenemos en lo individual y colectivo es un proceso permanente de deterioro de la capacidad real de compra de los consumidores, descapitalización y pérdida de expectativas de progreso, que pone a los trabajadores con un pie en inaceptables condiciones de pobreza. Ya no digamos aquellos mexicanos que desempleados han perdido toda esperanza de salir de la condición de pobreza extrema.

El Sr. Senador podría argumentar que en el caso de los trabajadores formales, estos cuentan con el ahorro para el retiro y para vivienda que suma aportaciones del propio trabajador, el patrón y el gobierno, permitiéndose separar un pequeño excedente para capitalizarlo en una Caja de ahorro popular para atender imprevistos.

Nadie creería semejante especie, cuando está visto que el modelo neoliberal expoliador que el Sr. Peña insiste en profundizar con sus reformas presuntamente estructurales, en términos reales mantiene el esquema de salarios de hambre congelados y además, no tiene contemplado el acceso a una vivienda y una vejez digna para la mayoría de quienes entregan su vida trabajando para un patrón.

Y ni qué decir de las personas de la tercera edad, pobres y desempleados a los que los legisladores les conceden como apoyo gubernamental en el programa “70 y más”, 30 pesos diarios pagaderos cada tres meses para irla pasando.

Luego hablar de ahorro familiar en casa del ahorcado, resulta una soberana grosería. Más cuando la voz proviene de alguien que nunca ha sabido de lo que es estirar el salario para sostener a una familia.

Más seguro lo comido, ya mañana algún dios dirá. En ello radica la principal amenaza a la seguridad del individuo. Inseguridad ante un mañana incierto y el estar negado hoy a tener un empleo remunerativo y sostener dignamente a una familia ya no es rumor, especulación o leyenda urbana, la terca realidad se impone en un presente en el que la vida no vale nada para millones de mexicanos.

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J. Enrique Olivera Arce

“En Veracruz  lo prometido, es deuda”: Rafael Árias Hernández

No sólo meter dolosamente la mano al cajón de los dineros públicos es corrupción. Engaño, simulación y deshonestidad intelectual van de la mano, siendo manifestaciones de corrupción que, entre más alto sea el nivel en el gobierno y la política en que en ellas se incurra, mayor es el daño punible al Estado de derecho y, en consecuencia, deuda que se acumula al déficit democrático.

Bajo esta óptica, no se puede estar de acuerdo con la iniciativa de quien asumirá la presidencia de la República para combatir la corrupción en los tres órdenes de gobierno y, mucho menos, con quienes cortesanos y amanuenses dentro de la misma esfera del poder expresan su beneplácito por la anunciada creación de la Comisión nacional anticorrupción, a sabiendas de que la opinión pública les identifica como parte activa de lo mismo que se pretende combatir.

Tanto el presidente electo como la clase política en su conjunto agrupada en la partidocracia, así como una gran mayoría de medios de comunicación, incurren lo mismo en deshonestidad intelectual que en simulación. Conceptual y pragmáticamente un sistema corrupto no puede combatirse a sí mismo sin incurrir en flagrante engaño. Y eso es lo que se observa en los propósitos y contenido de la iniciativa presentada al Congreso de la Unión. La Iglesia en manos de Lutero para todos los fines y alcances a que haya lugar.

Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra, diría el Nazareno. De ahí las preguntas que surgen de inmediato:

¿Con que calidad moral y política se asume el Sr. Peña como enemigo jurado de la corrupción? O ¿con que cara senadores y diputados que emergen de la corrupción institucionalizada van a aprobar un instrumento de Estado que les refleja de cuerpo entero, sin incurrir en simulación?

Pero también: ¿Hasta que punto tal decisión al más alto nivel, será pretexto para una puntual cacería de brujas?

Reflexionando sobre ello me topo con una declaración del senador veracruzano José Yunes Zorrilla, vertida con motivo del Segundo Informe del Gobernador de Veracruz, en la que de acuerdo a la nota periodística, afirma lo siguiente:

 “Además de ser un gran estadista, el gobernador Javier Duarte de Ochoa es un excelente administrador de los recursos de las familias de la entidad, porque ha llevado a cabo acciones para garantizar que el dinero público vaya a los rubros a los que están estipulados y a las personas que más lo necesitan”.

Con ello el Sr. Senador exhibe a mi juicio deshonestidad intelectual. Dada su formación y preparación académica, antes de verter su opinión debería haber consultado las cifras estadísticas sobre el comportamiento de la economía veracruzana en los cuatro últimos años; verificar en el terreno de lo real las aseveraciones del gobernante veracruzano sobre obra pública, combate a la pobreza, vivienda, inversión pública y privada, generación de empleo y, desde luego, qué piensan las familias veracruzanas sobre el monto, manejo y destino de sus contribuciones a las arcas gubernamentales. No lo hizo. A bote pronto se dejó llevar por lo “políticamente correcto”, anticipándose a los resultados de las comparecencias de los secretarios del gabinete ante la Legislatura local; sobredimensionando visión de Estado, capacidad, y manejo transparente y eficaz de los recursos públicos de aquel a quien desea suceder en la titularidad del poder ejecutivo del gobierno estatal. 

Su circunstancia política le orilló a incurrir en simulación, que también es corrupción.

No es de un estadista perder el piso, ignorar la realidad del pueblo que gobierna, sobredimensionándose a sí mismo en busca del aplauso fácil de una ciudadanía desinformada e indiferente. Ojo.

José Yunes Zorrilla será uno de los senadores del PRIAN que aprobará la creación de la Comisión anticorrupción y, uno más de los que aprobaron al vapor las iniciativas preferentes de un Felipe Calderón que va de salida, atendiendo a un llamamiento del Sr. Peña, presidente electo, y no porque previa consulta, así convenga a la entidad federativa que representa en el Congreso de la Unión.

Naturalmente que si así se expresa todo un senador respecto al actual gobernador de Veracruz, ello avala y justifica la cargada de la mayoría de los medios de comunicación que, sin mayor análisis, siguen al pie de la letra el boletín oficial; calificando como extraordinario al comportamiento de la administración pública estatal en los dos primeros años de mandato del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Lo curioso del caso es que esos mismos medios informativos dan cabida a las declaraciones del empresariado veracruzano, que afirma que todavía están pendientes de cubrir por el gobierno estatal adeudos pendientes que datan del 2010, lo que ha dado lugar al cierre de empresas, despido de trabajadores, quebranto patrimonial de quienes arriesgan su capital, y congoja familiar de los afectados.

Para muestra basta un botón. Engaño,  simulación y una absoluta carencia de honestidad intelectual, reina en la vida pública nacional. Esto es a lo que se enfrentara el Sr. Peña, ya veremos si dejando a la Iglesia en manos de Lutero nuestra clase política se redime.

Hojas que se lleva el viento

A partir del primero de diciembre, a los gobernadores se les acaba su status de virreyes en sus respectivas entidades federativas. Con el retorno del PRI a Los Pinos, la súper secretaría de gobernación a cargo de Miguel Ángel Osorio Chong recupera el control centralizado de la vida política nacional que se diluyera con los gobiernos panistas de Vicente Fox y Calderón Hinojosa. Acatamiento a la voluntad presidencial  y rendición de cuentas ante el Sr. Peña será la tónica a seguir bajo la conducción de la triada, Osorio, Murillo Karam y Videgaray.

-ooo-

Con el segundo informe de labores al frente de la administración pública veracruzana, el Sr. Dr. Duarte de Ochoa abre el compás de espera de su sucesión y, con ello las pasiones desatadas en una guerra sin cuartel entre los dos delfines, actualmente alcaldes de Tuxpan y Boca del Río, que ya se consideran cada uno por su lado, precandidatos designados, muy a pesar de las legítimas aspiraciones de los senadores priístas Yunes Zorrilla y Yunes landa.

 -ooo-

Ante la posibilidad prácticamente confirmada de que será el joven junior Américo Zúñiga el candidato del PRI a la alcaldía de Xalapa, la alianza electoral ampliada entre el PAN y la autonombrada izquierda para la contienda municipal con un candidato ciudadano, se da también como un hecho, considerándose como finalistas en la consulta respectiva para la designación de abanderado común al Dr. Carlos Luna Escudero por el panismo xalapeño, al periodista José Valencia Sánchez por el PRD y la Sra. Dulce María Dauzón Márquez por Movimiento ciudadano. El diputado federal  Uriel Flores Aguayo está descartado, su cercanía con López Obrador no es bien vista como elemento aglutinador para que cuaje la alianza.

-ooo-

Por cuanto a las diputaciones por los distritos urbano y rural de la capital veracruzana, en el sistema informativo de radio y televisión del gobierno estatal, molcajete en mano se promueven mutuamente la alcaldesa Elizabeth Morales y Antonio Neme Dib, Director del DIF en la entidad, como aspirantes por la dupla PRI-PVEM respectivamente.

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J. Enrique Olivera Arce

Dos hechos aparentemente sin conexión alguna marcaron la semana dedicada a recordar a los héroes que nos dieron patria: la rechifla juvenil a Calderón Hinojosa y al precario presidente electo durante la ceremonia del Grito en el zócalo capitalino y, la agresión al director estatal del DIF, Antonio Neme Dib a manos de una turba enardecida en la cabecera municipal de Río Blanco, Veracruz. Estas dos manifestaciones deberían bastar al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador de la entidad, para entender que el horno no está para bollos.

El Sr. no quiere aceptar que el hartazgo ciudadano obliga a irse con tiento, que su discurso machacón ofende y lastima cuando la realidad cotidianamente le desmiente. No entiende que el Veracruz de hoy, así como el país entero cambió; ya no son los tiempos en que sin mayor trámite fuera impuesto por Fidel Herrera Beltrán ni cuenta con los recursos presupuestales para irle tapando el ojo al macho. La ciudadanía está despertando de su largo letargo, no hace mella en esta el triunfalismo mediático de un gobierno ineficiente, ineficaz e incapaz de conducir con decoro y buen juicio a los veracruzanos. Más que anuncios fallidos, como bien lo apunta Alfredo Bielma en su leída columna, el pueblo quiere hechos tangibles, seguridad pública a la altura de las circunstancias, obra pública que enriquezca la vida social y productiva y, sin duda, honestidad y transparencia en la esfera gubernamental.

Mal hace el senador José Yunes Zorrilla en avalar y proponer se reproduzca a nivel nacional un programa como “Adelante”, que no pasa de buenos deseos a modo para proyectar la imagen de un gobernador que se descalifica a sí mismo, tratando de convencer a los veracruzanos de lo que la realidad niega. Veracruz marcha a la zaga lo mismo en materia económica que en seguridad, tranquilidad y calidad de vida de sus habitantes. “Adelante”, como quedara expuesto en Río Blanco con el seguro popular, habla de un asistencialismo fallido, su bondad se reduce a lo expuesto en el discurso oficial y la nota mediática del día.

Más que encubrir con fines futuristas al Sr. Dr. Duarte de Ochoa, los senadores veracruzanos, que en el Congreso de la Unión están llamados a ver por los intereses del estado, están obligados a expresarse con verdad reconociendo el atraso, e inmovilismo de la entidad federativa que dicen representar así como la simulación del gobierno duartista y actuar en consecuencia. Así lo exigen los electores que contra corriente les dispensaran el beneficio de la duda en las urnas.

Veracruz ya no es priísta, más que así se manifieste en la integración del Congreso local. Al partido tricolor pie a tierra se le oponen otras fuerzas políticas que el gobernante está obligado a reconocer, tolerar y respetar. Gobierna una sociedad plural y así debe entenderlo. Reprimir a un puñado de jóvenes que bajo la bandera de #yosoy132, haciendo uso de sus derechos individuales y sociales expresaran su inconformidad, no guarda congruencia con su repicar de campanas llamando a la unidad y, mucho menos, con su afirmación de que Veracruz marcha a la vanguardia en materia de procuración y administración de justicia.

La represión como instrumento de gobierno expresa debilidad e impotencia, fruto de absurdo y maniqueo sectarismo dogmático. Veracruz no es ya más el PRI, insisto. La derrota del presidente electo en territorio veracruzano lo dice con claridad. Al Sr. Dr. Duarte de Ochoa debe caerle el veinte y dedicar su escasa experiencia y capacidad a intentar gobernar para todos, si acaso está en su ánimo contribuir a la legitimación del Sr. Peña.

Hoy fue Río Blanco, cuna de la Revolución Mexicana. En Veracruz y en todo el territorio nacional, el horno no está para bollos, el hartazgo político, el estómago vació y la percepción de inseguridad y pérdida de expectativas de bienestar en amplios sectores de la población, son combustible propicio en épocas de sequía. No debe auspiciarse que con autoritarismo e intolerancia se incendie la pradera.

Hojas que se lleva el viento

Mal inicio de la anticipada tournée de Peña Nieto en América Latina. La aceptación, reconocimiento, autoridad y liderazgo en el ámbito internacional se construyen y se ganan, no se inventan.  Con un mensaje a favor del libre comercio el precario Sr. Peña se presenta con las manos vacías ante los gobernantes de la mayoría de países latinoamericanos que han rechazado el camino del neoliberalismo. Cd. Caucel, Yuc., 19/09/2012

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J. Enrique Olivera Arce

José Yunes Zorrilla

Peca de optimismo el diputado federal priísta José Francisco Yunes Zorrilla, afirmando que la elección de gobernador en Veracruz no se resolverá en tribunales. Está en su papel, alguien le dijo que es el coordinador general de la campaña electoral de Javier Duarte de Ochoa y, como tal, así debe comportarse, más que no lo sea como todo parece indicar al observarse el juego del gato y el ratón que se traen en el equipo del Sr. Duarte.

A estas alturas, iniciada ya la campaña, al interior del PRI en Veracruz nadie sabe a ciencia cierta quien coordina a quien. Como coordinador general lo mismo se menciona al sonorense Enrique Jackson que a Pepe Yunes y hasta al secretario de Desarrollo Social, Ranulfo Márquez. Y ni que decir de otros coordinadores designados como el Maestro Guillermo Zúñiga. La neta, me dicen algunos priístas fieles en exceso, quien coordina todo, si todo, es el gobernador Fidel Herrera Beltrán. El resto, afirman, son simples “mozos de estoque” sin derecho a picaporte en las oficinas del candidato.

Y es para creerse. En el Comité Ejecutivo Estatal del partido fiel, nadie sabe que en el inmueble se ubica la moderna y lujosa oficina del Sr. Duarte de Ochoa, a la que únicamente tiene acceso el candidato y su más cercano staff de colaboradores por una disimulada entrada en la calle lateral del edificio. Para la talacha se cuenta con otras oficinas subalternas en distintos inmuebles de la capital veracruzana, en las que los llamados coordinadores despachan a su gusto.

Que bueno que así sea. De lo contrario el Sr. Duarte ya estaría abrumado por las oleadas de protestantes que, aunque fieles, no estando de acuerdo con las trapacerías de Jorge Carballo, Presidente del PRI en la entidad, hacen cotidianamente acto de presencia en el edificio de Ruíz Cortínez exigiendo les cumplan con lo pactado en el tianguis de alcaldías y regidurías.

Volviendo al tema, la categórica afirmación del siempre atento y caballeroso diputado federal, de que la elección no se “judializará”, a mi modo de ver carece de sustento, salvo que esté apoyado en resultados de alguna de las tantas encuestas “chafas” que colocan a Javier Duarte de Ochoa 20 puntos porcentuales arriba de su adversario panista y, un ofensivo margen de más de 30 puntos, por encima de Dante Delgado Rannauro.

Desafortunadamente, la realidad desmiente a los encuestadores y, de paso, pone en serio predicamento a la seriedad de Pepe Yunes Zorrilla. Apenas inician las campañas de los candidatos a la gubernatura y ya se está hablando a nivel de piso de un “empate técnico” entre Duarte de Ochoa y Yunes Linares, así como de un avance significativo de Dante Delgado Rannauro en las preferencias del electorado. Y ello, gracias al PRI que a un muy alto costo cotidianamente se encarga de otorgar publicidad gratuita a sus adversarios, lo mismo haciéndoles víctimas mediáticas de la llamada “guerra sucia”, que forzando al Sr. Duarte a dar desdibujada respuesta a  cuestionamientos vertidos por los candidatos de las Coaliciones del PAN-PANAL y PT-Convergencia-PRD.

Si la amplia ventaja que se dice tiene el candidato del PRI a la gubernatura fuera real, seguramente, el joven Duarte, cabalgando en caballo de hacienda, no tendría necesidad de preocuparse por lo que digan o dejen de decir sus adversarios. Confiado esperaría contar con la calificación ciudadana el próximo primer domingo de julio, y no enredarse en dimes y diretes en una confrontación en la que tiene eso sí, amplia desventaja frente a las “chuchas cuereras” que se le oponen.

Por cuanto a la judialización, si no es uno es otro, o el otro, quien impugnará los resultados en las urnas ante el TRIFE. No nos quepa la menor duda, pues ninguno de los tres candidatos se dará por satisfecho, si la diferencia numérica entre el primero y el segundo no es lo suficientemente amplia como para que todos queden conformes y contentos.

Así que, aguas mi estimado diputado. En política no todo es lo que aparenta ni todas las encuestas son definitivas.

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