Salte la navegación

Tag Archives: Jóvenes

Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

Si el movimiento universitario #yosoy132, se ha declarado apartidista y así lo reconocen partidos políticos y candidatos en contienda, el riego que implica el debate convocado por los jóvenes se entiende que es parejo. ¿Por qué Enrique Peña Nieto se rehúsa a participar?

 A unos cuantos días de la elección presidencial 2012 y a dos del segundo debate que tendrá lugar en Guadalajara, la argumentación de respaldo a lo que los candidatos ofertan al electorado está agotada. Como era previsible dado el movimiento de los nomios en las encuestas, lo que de aquí a los cierres de campaña se concretará a una arremetida de descalificaciones, dimes y diretes mediáticos que bien podrían calificarse como de “guerra sucia”. Con la salvedad de que en esta batalla por nauseabundo que sea el contenido, la bacinica resulta ser un arma electoral “Light” lo mismo por su extemporaneidad que por resultar contraproducente y, también, porque el IFE no quiere darse por enterado de que algo apesta en el ambiente.

 Spots, denuncias van y vienen y, de ser atendidas por el árbitro de la contienda, será cuando ya sea demasiado tarde para remendar el descosido. Así se percibe y así lo cree a pie juntillas un buen de ciudadanos que duda de la eficacia del papel que el Instituto Federal Electoral juega en el proceso comicial en curso. Lo que no sabemos es si contrariamente a su propósito el órgano arbitral responda a un llamado desde las alturas para favorecer en tiempo y forma a un partido o candidato. Todo es posible en la viña del señor y la experiencia habla por sí misma.

 Ya había señalado que a mi juicio el proceso electoral es de “risa loca” más que ámbito propicio para la aplicación eficaz de lo que se da por llamar “guerra sucia electoral”. Primero, por lo pueril de las acusaciones y de los contenidos que a ellas dan lugar y, en segundo término, porque ya nadie se chupa el dedo. La argumentación que se esgrime para descalificar al contrario es de tal manera simplista que lo obvio es no darle credibilidad, resultando no sólo contraproducente en el ánimo e inteligencia del electorado, sino que se revierte en contra de quien acusa y demanda. Nada de la porquería que unos y otros se lanzan es nuevo bajo el sol, reduciéndose a un “deja vu” que nos remite a la fallida elección presidencial del 2006.

 No es circunstancial que el senador panista Ricardo García Guzmán saliera a sostener que “… intentar hoy engañar a los ciudadanos es cada vez más riesgoso y espero que cada vez tengan menos éxito los spots y tengan más existo las razones y los argumentos”.

 Habiendo dejado de tener efecto las encuestas, mediáticamente esgrimidas como propaganda para convencer al electorado que el candidato Peña Nieto era virtualmente inalcanzable por sus oponentes, ya a estas alturas del proceso nada que modifique las estrategias partidistas tendrá el impacto deseado. Salvo un imponderable contundente, el electorado ya tomó su decisión, lo mismo en su preferencia respecto a sufragar por tal o cual candidato que en darle la espalda a los comicios ó vender el voto al mejor postor. El segundo debate del próximo domingo no  será más que una confirmación de propuestas ya de todos conocidas. Si existe alguna expectativa al respecto es de simple morbo esperando que los candidatos se hagan pedazos con señalamientos y cuestionamientos reiterativos.

 Lo que sí da que pensar es el debate convocado por el movimiento universitario “#yosoy132”, al que ya confirmaran su participación los presidenciables con excepción de Peña Nieto, quien sin tapujos declarara que no va ante el temor de ser abucheado por los jóvenes, convencido del supuesto triunfalista de que con un tercer debate o sin este el primer domingo de julio recibirá la llave de la puerta grande de “Los Pinos”. Allá él, desdeñar a los jóvenes no es cualquier cosa.

 Lo que si es grave, más que la guerra de lodo y las charadas, debiendo  estar en primer plano a unos días de la elección, es la descarada operación de compra de votos entre los sectores de la población más vulnerables. La aberrante práctica antidemocrática, atentatoria de dignidad y derechos ciudadanos está en marcha y en vías de consolidarse, como ya es del dominio público. El valerse de la miseria de los pobres, corrompiéndoles con dinero, bienes muebles o amenazas  no es nuevo, en el PRI es de vieja data y el PAN no se queda atrás habiendo resultado tan o más dañino para la democracia que el priismo corruptor. Ríos de dinero corren con tal propósito. Todo mundo lo observa y comenta, el IFE hace como que la virgen le habla, ni ve ni escucha, conformándose con declarar que la elección está blindada.

 A la par de la compra venta de votos, la estructura de mapaches no se hace esperar. Si la propuesta no impactó, queda el recurso manido del fraude electoral. No porque López Obrador lo contemple o no como argumento para no aceptar los resultados, la población no es ciega ni sorda y observa como se teje la telaraña por la maquinaria partidista del PRIAN, principalmente en los distritos electorales rurales o en los cinturones de miseria de las populosas conurbaciones urbanas. La pregunta que flota en el ambiente es si en esta ocasión el trabajo de los mapaches será eficaz o será impedido por la movilización popular.

 La moneda está en el aire. Con la elección presidencial se juega algo más que el efímero triunfo del poder por el poder de un partido o candidato. El destino de México está de por medio y, en este marco, el futuro de las nuevas generaciones que para fortuna de todos, alza la voz para expresar su ¡Ya basta!

 Xalapa, Ver., 8 de junio del 2012

 Pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

http://www.gurupolitico.com

Anuncios

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Protesta de jóvenes universitarios en la Estela de Luz


Si alguien aún duda de que la elección presidencial del 2012 sería un proceso atípico, vale la pena eche a andar la memoria en reversa y tratar de recordar si en los últimos cincuenta años, el zócalo de la Cd. De México se llenara en repulsa a un candidato considerado por medios de comunicación y casas encuestadoras como el puntero favorito. Podría consultar también en su memoria si recuerda que después del genocidio del 2 de octubre de 68, se abarrotara la Plaza de Las Tres Culturas en Tlatelolco con jóvenes estudiantes provenientes de todo el país participando en un proceso electoral.

Piénsele estimado lector. Como comentara en mi artículo anterior bajo el titulo “Parafernalia electoral y participación social”, el México de hoy es cualitativamente otro. El régimen político caduco de nuestro país le queda chico a una sociedad con más de 110 millones de habitantes, habilitados hoy con nuevas y avanzadas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s); los partidos políticos existentes que conforman la partidocracia nacional, han sido rebasados ideológica, programáticamente y como instrumentos de control por el “espontáneo” de la tarde en el redondel: la juventud de México hábida de participar en la construcción de su futuro. Si me equivoco, ruego me lo hagan saber.

Para el candidato repudiado, su partido y el periodismo orgánico, un estimado de 40 mil jóvenes en pie de lucha marchando del Zócalo al Monumento de la Independencia en el centro neurálgico de este país, no significan nada frente a millones que confían en el cumplimiento de sus compromisos ante notario público. Esta bueno saberlo, con ello confirma su carencia de visión de Estado y conocimiento de lo que en política representa una vanguardia juvenil movilizada. Las últimas experiencias en el mundo globalizado, no le iluminan el camino a la par que se  niegan a la posibilidad de autocrítica y corrección de rumbo y estrategia.

Pero también ignoran el efecto multiplicador que en el seno de la sociedad tiene un ejército emergente de jóvenes desencantados, cuyas expectativas de inclusión y de futuro perciben está cancelado de continuar el actual estado de cosas que predomina a lo largo y ancho del país.

Flaca memoria del candidato repudiado. Otro, su oponente desde las izquierdas, en Tlatelolco le recuerda el papel de la juventud movilizada y masacrada del 68 en la transformación de la vida política de un país cuya Revolución fuera traicionada e interrumpida por un régimen autoritario que, secuestrando la voluntad popular diera al traste con la democracia representativa que México se diera como forma de vida.

México cualitativamente es otro. Se necesitó de la participación activa y consecuente de una vanguardia juvenil, en su mayoría sin partido, para que el ahora llamado “viernes negro” desatara el ascenso de un nuevo movimiento de masas, al que no tardarán en sumarse  los desposeídos de siempre y una clase media empobrecida. Nueva ola que no por pacífica y bien intencionada dejará de ser determinante, tanto en los resultados de la elección presidencial en puerta como en la búsqueda de caminos más amplios para avanzar con paso firme en la recuperación y reconstrucción del país.

Los mismos que descalifican a López Obrador minimizándole y cuestionando su liderazgo indiscutible, son ahora quienes le acusan valerse de los jóvenes inexpertos y desinformados manipulando a estos con fines electorales. ¿Quién los entiende?, ¿Andrés Manuel tiene la suficiente capacidad para ello ó es el político bronco y auto descalificado venido a menos tras seis años de necio desgaste?. Golpeando al candidato de las izquierdas, al que daban por muerto en el proceso electoral en marcha, descalifican capacidad, talento e iniciativa de una juventud que invita a la sociedad toda a abrir los ojos. “Motor del cambio verdadero” llama López Obrador a una nueva generación que habrá de relevar a las precedentes que no supimos dar rumbo cierto a un país hoy en descrédito.

No hay peor ciego que el que no quiere ver. A este le está vedado otear el horizonte. El tiempo se agoto para el autoritarismo y el neoliberal proyecto de desarrollo que empobreciera a la Nación. Un nuevo régimen político, incluyente y democrático amenaza a una partidocracia incapaz de reconocer su crisis y actuar en consecuencia. La elección presidencial anunciará un nuevo despertar, que ya no será el renacer cual Ave Fénix de los partidos políticos caducos, el pueblo y la memoria historia a su tiempo se encargarán de sepultarlos.

Sea bienvenido el viento fresco de una juventud rebelde que desde las entrañas del México profundo, anuncia el amanecer de un nuevo día.

Hojas que se lleva el viento

Elba Esther Gordillo enseña las uñas y muestra el cobre, amenazando por interpósita persona a Josefina Vázquez Mota y López Obrador con sacar a la calle a sus porros sindicales si estos siguen insistiendo en el discurso que intervendrán en la vida interna del SNTE. Si Josefina va en picada habiendo descendiendo al tercer lugar en la contienda, no se necesita ser sabio para entender que la amenaza va dirigida al candidato de las llamadas izquierdas y, por ende, forma parte de la estrategia de “desagravio” emprendida por el PRI en respuesta a la repulsa de los jóvenes a su candidato. Ya se veía venir, Peña Nieto se jugará su última carta con la intervención abierta de la maestra, confrontando a mentores con educandos.

******

Calderón muestra su juego. Primero exhibe una presunta relación de militares de alto rango (en retiro) con la delincuencia organizada y declarando que la aplicación de la ley es pareja para todos y habiéndole tentado el agua a los tamales, ahora se lanza a la yugular de los ex gobernadores priístas empezando por el de Tamaulipas, Tomás Yarrington. Sería ingenuo pensar que el Departamento de Justicia de nuestros vecinos del norte no consultara a Calderón antes de acusar al ex gobernador de recibir millones de dólares del narcotráfico, existiendo una estrecha coordinación entre autoridades de ambos países. ¿Quién sigue en la lista para levantar de la lona a Josefina?.-  Xalapa, Ver., mayo 23 de 2012

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

http://www.gurupolitico.com

 

Pulsocritico.com Fuente: La Jornada.- 05-Enero-2011

Lozano Alarcón

Ciudad de México. Sólo uno de cada tres jóvenes incorporados a la población económicamente activa en los cuatro años de gobierno del presidente Felipe Calderón encontró empleo en el sector formal de la economía, según datos dados a conocer ayer por el secretario de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón. Los dos restantes se ocuparon en la informalidad o no encuentran trabajo, en proporciones casi iguales.

En conferencia de prensa conjunta con el secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero Arroyo, Lozano Alarcón precisó que entre enero de 2007 y diciembre de 2010 se crearon un millón 36 mil 928 puestos de trabajo netos en el sector formal de la economía. Con esto se cubrió menos de una tercera parte de los nuevos empleos requeridos para atender la demanda planteada por la incorporación de 3.2 millones de jóvenes en ese lapso a la población económicamente activa del país.

Pulso Crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tras la mascarada del IEV y su debate, ya en la recta final, todo parece indicar que las propuestas de los candidatos a la gubernatura de Veracruz se tornaron en accesorias, corriendo la suerte del principal: ganar al precio que sea, en una elección a todas luces de Estado en un proceso electoral pseudo democrático en la que la voluntad popular es lo de menos.

Candidato que impacto con sus propuestas, impactó y a otra cosa mariposa. De aquí para adelante el convencer a los indecisos, entre los que se cuentan los abstencionistas y los convencidos del voto en blanco o nulo, sería el gran reto. Estaríamos hablando, cifras más, cifras menos,  en un escenario optimista, del 55 por ciento del total del padrón vigente de votantes potenciales registrados en la entidad con sus derechos a salvo. Más sin embargo, dado el rumbo tomado por el proceso electoral, esto resulta ostensiblemente irrelevante, al darse por sentado que el objetivo ya no es convencer sino avasallar.

Pero a manera de ejercicio vale la pena asomarse un poco a lo que representa ese universo de indecisos. De acuerdo a resultados de los tres últimos comicios en la entidad, el mayor porcentaje de este nada despreciable reservorio de votos está concentrado en los principales asentamientos urbanos de Veracruz e integrado por jóvenes adultos, mujeres y hombres, para los que votar no es relevante, habida cuenta de que no perciben beneficio alguno con su participación comicial como respuesta a expectativas y esperanzas de mejoría laboral, económica o social.

Esto en un contexto en el que partidos y candidatos han privilegiado más la difusión mediática de imagen que el propiciar el debate ciudadano en torno al futuro de Veracruz. Amén de las diversas manifestaciones de “guerra sucia”, que más que atraer y convencer, repelen. A lo que habría que sumar el machacón bombardeo de propaganda política que más habla del irreconciliable pleito ente el gobernador y el candidato del PAN a la gubernatura, apoyado por el gobierno federal,  que de un proceso democrático de contienda electoral entre pares.

Los jóvenes no quieren ya propuestas y promesas descontextualizadas y ajenas a la realidad de Veracruz, el país y el mundo; exigen respuestas y compromisos concretos a sus requerimientos de inclusión, educación, empleo e ingresos dignos sobre lo cual estén en condiciones de afrontar el futuro. Hasta ahora y por lo que se ha podido observar y escuchar, ningún candidato a la gubernatura, diputaciones locales o alcaldías, con responsabilidad se ha asumido como promotor de reivindicaciones juveniles ó garante del cambio de modelo de desarrollo frente a la crisis, que este importantísimo sector poblacional contempla como premisa para avanzar en la transformación de una sociedad que hoy se les niega.

El impacto de lo que no se tiene y a lo que se aspira,  en la percepción de la realidad a que se acogen la mayoría de los jóvenes adultos, hoy aún indecisos, tiene mayor peso que “el más de lo mismo”, en que coinciden propuestas y promesas de campaña de las y los candidatos, cuyo énfasis está puesto en la ya manida fórmula de gobiernos de empresarios para empresarios, o de parientes para parientes, bajo el supuesto de que a mayor inversión pública y privada, local y extranjera, con una buena dosis de complaciente corrupción, mayores expectativas de crecimiento y desarrollo para Veracruz.

El exigido cambio estructural que abata desigualdad, pobreza y exclusión no entra en los planes de gobierno, estatal y municipal que proponen los diversos candidatos. Estos llaman a la participación ciudadana, como panacea, pero al mismo tiempo niegan a la mayoría de la población el acceso a  una mayor y equitativa distribución de la riqueza por generar. La juventud de a pie, ajena a privilegios dinásticos, lo percibe, lo vive en carne propia y lo asimila a su imaginario, negándose a participar en un proceso electoral que nada positivo le ofrece. Convencerla de la disposición y voluntad política de cambio, es la tarea y reto a superar cuando los tiempos de campaña están por concluir.

Sea cual fuere la estrategia a seguir por los diversos candidatos, sus equipos de campaña, y los resultados en el último jalón, el número de potenciales votantes que convencidos o por inercia le apuesten al abstencionismo o al voto nulo, darán el parámetro para medir la calidad y legitimidad del proceso electoral y su conclusión  en las urnas. Si es que acaso esto último tiene algún valor en un clima de simulación democrática como el que se vive en México, o en una entidad federativa como Veracruz, en la que se privilegia, por sobre requerimientos de crecimiento económico, desarrollo y bienestar de la población, el ejercicio autoritario del poder por el poder;  como quedara asentado lo mismo en las grabaciones de conversaciones telefónicas del gobernador Herrera Beltrán con sus subordinados, que el empleo de técnicas ilegales de espionaje presuntamente orquestado por el gobierno de Calderón.

Ocho días a lo sumo es el plazo para que los candidatos hagan valer sus ofertas de campaña a nivel de piso, por sobre el impacto mediático de guerra sucia y al alcance de hombres y mujeres comunes, dispuestos a hacerlas suyas inclinando la balanza a favor o en contra de las diferentes opciones en el espectro electoral. No siendo ya esto último posible en términos prácticos, sólo les queda recurrir, en el mejor de los casos, a hacer valer mediáticamente credibilidad y compromiso con el bien común.

En el peor escenario, el camino más viable en esta última etapa inercialmente sería el de las prácticas antidemocráticas que, rayando en la delincuencia electoral y en el absoluto desprecio a la ciudadanía, ya se perciben en el horizonte cercano amenazando con la “judialización de la elección.

Y es en este último jalón, el más ríspido, en que cada candidato demostrará de que madera está hecho, de que recursos echara mano, y como habrá de comportarse en el futuro, caso de resultar ganador de la contienda, en un contexto de crisis y complejidad en el que las respuestas a las demandas de la sociedad deben marchar aparejadas en lo económico y en mano firme, para así conducir la nave entre las encrespadas olas de un país que vive ya los prolegómenos de una tormenta perfecta.

Poniéndose también a prueba a la propia sociedad veracruzana, que tendrá que optar por la comodidad de un más de lo mismo, dejándose vencer por el avasallador peso específico de la inmediatez, el oportunismo, la simulación y la corrupción, o correr el riesgo de apostarle al tan necesario como urgente cambio de rumbo con visión de futuro.

La suerte está echada, los dados están en el aire y partidos y candidatos, velan armas, prestos a la batalla final de lo que terminará siendo un tácito pleisbicito en el que la ciudadanía habrá de optar entre dejar triunfar a un candidato de Estado, o avanzar en el difícil y tortuoso camino de la construcción de la democracia.

En uno u otro sentido, la inclinación mayoritaria en las urnas dirá, en primera y última instancia, si el pueblo quiere el gobierno que cree merecer.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

A %d blogueros les gusta esto: