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Tag Archives: la basura

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Alcalde de Xalapa

Américo Zúñiga Martínez

Descubriendo el hilo negro, en la etapa preliminar del diagnóstico y prospección que aportará el BID al Ayuntamiento de la capital veracruzana, se señalan por lo pronto tres focos rojos que requieren de atención prioritaria a corto y mediano plazo:

Manejo y aprovechamiento del agua, movilidad urbana y transporte, así como manejo de residuos sólidos. (Abriendo Brecha 30/05/14).

Estas prioridades parece tenerlas claro el Alcalde Américo Zúñiga, cuando menos en lo que se refiere al suministro de agua en Xalapa, como lo ha venido expresando en diversos foros. No obstante, por lo que implica técnica y financieramente el reponer la red de distribución del vital líquido sólo en el centro histórico, el atender dicha prioridad no figura entre las tareas inmediatas para el corto plazo, como también el resolver el problema de la movilidad urbana que para las cuatro ciudades en una enclavadas entre cerros y barrancos, está en moderno mandarín.

Así que lo único viable para su atención en el corto plazo, sería el manejo de residuos sólidos que además de la exigencia de la ciudadanía, es compromiso ineludible del alcalde para ofrecer una imagen urbana digna a quienes nos visiten con motivo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Lo que a juicio de quien esto escribe es prácticamente inviable tanto por la complejidad de la tarea como por el tiempo que ya prácticamente le pisa los talones al joven munícipe.

A escasos cinco meses del evento internacional de marras, el Ayuntamiento no encuentra la mejor fórmula para resolver el problema del basurero en que se ha convertido la capital veracruzana. Tentándole el agua a los camotes, contra reloj el Ayuntamiento explora una solución viable, cuando menos para las exigencias derivadas del evento deportivo, sin decidirse por las diversas opciones que, entre otras cosas, implican participación ciudadana y negociación con el sindicato de trabajadores de limpia pública.

Implicaciones estas últimas ni fáciles ni gratuitas en términos políticos y finanzas municipales. Como ya señalábamos en maquinazo anterior, ni el alcalde le tiene confianza a la ciudadanía ni esta le tiene confianza al Ayuntamiento; si se paga anualmente por un servicio que se delega a la comuna, que esta cumpla, dicen los xalapeños, en tanto que el sindicato, -uno entre once de trabajadores al servicio del Ayuntamiento-, no está dispuesto a dar su brazo a torcer perdiendo canonjías, prebendas y negocios poco claros en el manejo de los desechos sólidos del municipio.

Adicionalmente, el gobierno del estado delega en el alcalde la tarea sin aportar dinero e ideas innovadoras, mientras el tiempo transcurre y el hartazgo ciudadano crece en proporción directa a los muladares en la vía pública.

¿Cómo saldrá el alcalde de este brete? Efectivamente está en mandarín, pero de lo que estamos ciertos es de que el problema no se resolverá con promoción de imagen y compra de voluntades en la prensa. Antes al contrario, la irritación social va en aumento y más se incrementa con la difusión mediática de los baños de pueblo de un alcalde que se niega a reconocer que el problema de la basura ya rebasó la capacidad real del Ayuntamiento para resolverlo.

El tiempo se agota y también el beneficio de la duda que los xalapeños han otorgado al munícipe. Si este no puede que lo diga, la ciudadanía seguramente encontrara las respuestas.

Y por esas andamos también en materia de educación, seguridad pública y control del tránsito vehicular; lavándose las manos el alcalde, eludiendo su responsabilidad aduciendo que estos temas son competencia del gobierno estatal mientras sus gobernados ya no ven lo duro sino lo tupido.

Hojas que se lleva el viento.

Sólo en Veracruz sucede. Ya tenemos encima la elección federal del 2015 y el proceso electoral del 2013 aún no concluye. No cabe duda de que la partidocracia es problema y no solución en la búsqueda de democratización de la vida política, económica y social en la entidad.

-ooo-

El derecho a la libertad de expresión es letra muerta en tanto no se ejerza por las mayorías. De ahí que con motivo de la celebración del Día de la Libertad de Expresión, a quien se le debe reconocer y felicitar por ejercerlo a plenitud y en libertad es a una ciudadanía cada vez más participativa, independiente y crítica, que está encontrando gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s), los mejores caminos para intentar hacerse escuchar. Si la prensa-empresa se adjudicaba tal celebración en provecho propio arrogándose la representación de la opinión pública, eso ya es historia; frente al poder autoritario la voz que surge desde abajo construyendo ciudadanía, llegó para quedarse.

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Pulso crítico

J.  Enrique Olivera Arce

Para ganar todos, cediendo, todos deben perder algo. De este criterio se parte en toda búsqueda de solución al conflicto social entre diferentes en el marco de la pluralidad.

Para que el colectivo social resulte ganador en torno a un tema específico  como un todo, las individualidades o particularidades deben ceder en beneficio del bien común. Esto viene a colación en relación al por ahora insoluble problema de la recolección y posterior destino de los desechos sólidos en la capital veracruzana.  

Todo mundo opina, se queja, denuncia y responsabiliza al ayuntamiento de un problema común y cotidiano, pero hasta el día de hoy no conozco una propuesta concreta orientada a su solución en beneficio de lo colectivo, que contemple el que la ciudadanía acepte que en lo particular todo xalapeño debe ceder perdiendo en beneficio de todos. De ahí la anarquía y el caos en el tema de la basura, en el que cada quién dispone de los desechos como mejor le viene en gana y acomoda, apoyado en el argumento de que el Ayuntamiento, no obstante cobrar anualmente el servicio no cumple a cabalidad con oportunidad, eficiencia y eficacia a lo que está obligado.

Las autoridades municipales, por su parte, no cumplen con el cometido a que están obligadas, bajo tres argumentos en principio superables:

  1. a.      El Ayuntamiento no cuenta con recursos presupuestales suficientes para actualizar, modernizar y dar respuesta integral a la ciudadanía en la prestación del servicio público.
  2. b.      La ciudadanía no cumple con lo reglamentado, depositando sus desechos fuera de tiempo y de los lugares indicados para la recoja.
  3. c.       El sindicato de trabajadores municipales de limpia pública no acepta  las medidas de racionalización y modernización del servicio propuestas por el Cabildo y, por ende, oponiéndose presiona para que las cosas sigan como están.

Alguien tiene que ceder y nadie lo hace, indisponiéndose a una “perdida” en lo particular para que quien salga ganando sea el Municipio y la totalidad de sus habitantes. El bien común queda así relegado y sujeto a intereses particulares o de grupo.

Llamándome la atención el que quienes más se quejan y lamentan del pésimo servicio, son aquellos que argumentando que pagan puntualmente año con año, se ven obligados a pagar en paralelo a particulares  que, sin el equipo adecuado, prestan el servicio con regularidad y eficiencia, o bien, no obstante estar al corriente del pago, no están considerados por el Ayuntamiento en los programas de recoja de desechos sólidos, viéndose obligados a depositar la basura en lugares distantes a su domicilio –lo más común por cierto-, que les origina molestia y gastos adicionales.

Sin embargo, cuando a estas personas se les dice que lo más sano para todos sería  que el Ayuntamiento concesione a empresas particulares el servicio para que sean estas las que, con el equipo y tecnología apropiada se hagan cargo de manera integral de la solución del problema, la respuesta es casi unánime: “De ninguna manera, es un servicio público  que las autoridades municipales deben atender directamente con recursos presupuestales, que para eso se les paga”.

A nadie se le ocurre que contratando el servicio con una empresa privada –como ya se hace en varias ciudades importantes del país-, las partes signantes se obligan en un acuerdo entre particulares sancionado por la ley,  en el que queden claramente establecidas las obligaciones  de los contratantes, con los alcances jurídicos contemplados en la legislación vigente. Si la empresa o el particular no cumple, está sujeto a una demanda, lo que en términos prácticos no es posible en tratándose de la relación entre Ayuntamiento y particulares, salvo el engorroso procedimiento de una demanda de amparo.

Alguien tiene que ceder, y somos todos. De lo contrario quejas y lamentos ciudadanos seguirán per sécula en tanto que, en defensa propia, las autoridades municipales seguirán haciendo como que hacen sin resolver un  problema ya grave para la ciudad.

Todo conflicto en el terreno de lo público tiene solución. Sólo se requiere voluntad e imaginación.

Esperemos que alguien se atreva a dar el primer paso, ahora que tanto se habla de formular un plan de desarrollo municipal con el concurso de todos.

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