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Desde el tapanco

R. Pérez y Pérez

Caray, cuanta razón tienen algunos filósofos. No los de antes que pensaban para sí mismos como si la virgen les hablara, sino los de ahora que conjugan teoría y praxis como quien conjuga el pluscuamperfecto del verbo haber con la observación de la luna en cuarto menguante. Los que practicando la virtud de no perder el tiempo viendo y escuchando las sandeces de algunos muy bien pagados lectores de noticias o leyendo a aquellos comunicadores que se alimentan de lo que escuchan en la caja idiota,  viven de observar el comportamiento de su vecino y del vecino del vecino, que bien pudiera ser un diputado federal. Uno de estos filósofos modernos, en un texto muy interesante afirma que: “La estupidez es la ideología más discreta (invisible y económica) de todas las que el ser humano ha (hemos) practicado”. A lo que agrega que es una verdadera lástima que aún no se estudie académicamente la estupidez como ideología, en la Sorbona, Oxford o Cambridge.

Y es que, como afirmara el doctor en Filosofía y Letras Pancracio Celdrán Gomariz en cierta ocasión, de la cual no guardo memoria, decirle imbécil a un imbécil es una verdadera ofensa, propia de un palurdo analfabeto, más si tenemos la atingencia de decirle al interfecto: “no sea usted imbécil, mejórese”, la cosa cambia. Tal connotación adquiere entonces categoría filosófica que bien podría encuadrar en la ideología de la estupidez que rige al mundo de hoy; disfrazar un hecho palpable, como el del ejemplo, con una puntillosa retórica, al imbécil no le quita seguir siendo un redomado imbécil, así aplique el mejor de sus esfuerzos para mejorar, y si nos hace igualmente estúpidos.

Para quienes no somos afectos a temas tan complejos como los filosóficos, ni tuvimos ni tendremos la dicha de leer a Platón o especular sobre si Carlos Marx se inspiró en Maquiavelo o en unos viejitos, a los que se les conoce entre la gente culta como los filósofos clásicos alemanes, esto de la ideología de la estupidez como que nos suena más familiar, mas cercano a nuestra comprensión y entendimiento. Sin mayor profundización basta ver a nuestros diputados federales, a los partidos que les asisten y a los gobernadores que les pagan sus ligerezas, para comprender, sin mayor trámite, que ideológicamente están más cerca de la llana estupidez de un Fox o un Bush, que de Sócrates, Heráclito, Hegel o el padre putativo de la teoría del fin de la historia, a los que por lo brumoso de sus aportaciones francamente nadie entiende.

Parece mentira, pero encontrándonos en los albores del Siglo XXI, apenas nos enteramos de que en México estamos igual que en los tiempos de Antonio López de Santa Ana o de Mamá Carlota: en pelotas y aportando tributos que jamás pasaría por la mente de un mandatario europeo de nuevo corte el aplicarlos. No. No es que paguemos impuestos por cada puerta, ventana o jardinera que adorne nuestro hogar. Mal haríamos en soportar tan tremenda ignominia fiscal; solo faltaría que se le impusiera un gravamen a Fido, nuestro perro tan querido como fiel, por mover la cola. No, lo que no entienden los señores diputados federales, tan cortos de mira y de cercanía con el pueblo de a de veras, es que es indudable que estamos obligados a pagar impuestos contribuyendo a nuestro propio desarrollo y bienestar pero, y ahí es donde la puerca tuerce el rabo, para su conocimiento es bueno advertirles que los mexicanos contribuimos a la hacienda pública con IVA, ISR, IETU, impuesto sobre la nómina, impuesto por dormir en un hotel de mala muerte, impuesto a la tenencia del auto sobre el que ya pagamos el impuesto de vehículos nuevos, impuesto predial, derechos sobre nacer, morir y ser enterrado en laica sepultura, consumo de agua potable que no es potable, drenaje y saneamiento que no es tal, recoja de basura por un mugroso camión que nunca pasa, alcabalas en las carreteras y puentes y, para acabarla de joder, el redondeo en el super como combate solidario a la  pobreza y la mordida al gendarme de la esquina, como contribución al combate de la delincuencia. ¿Se me olvida algún gravamen? ¿El diezmo?

Carga fiscal que más antes que después, termina agobiando parejo tanto  al más jodido de los consumidores como  al más circunspecto y cumplidor de nuestros cuentachiles empresarios del montón.

Si. Todo esto que descansa sobre la espalda de los mexicanos no lo alcanzan a ver los señores, señoras y ¿señoritas?  diputad@s. No es porque sean imbéciles y sujetos a que les demos un trato retóricamente puntilloso, para no contrariar a las buenas costumbres o a las buenas conciencias. No, no es así. Si fueran imbéciles o en lenguaje coloquial, pendejos,  no se enriquecerían en menos que canta un gallo. Si votan a favor de más y más altos gravámenes, es porque así se los dicta su ideología. Sí, la ideología discreta y del menor esfuerzo de la estupidez.

Si su ideología fuera el marxismo o de perdida la que anima a Obama a querer hacer de la educación y la salud derecho universal, por ejemplo, bien que tendrían en cuenta que en tiempos de crisis, como el amor en tiempos de cólera, basta una gota o un mal rumor para derramar el vaso.

Que conste que no es un insulto colocar a la diputación federal priísta en esta corriente del pensamiento moderno. Lo mismo podría denominárseles platónicos si así fuera el caso, o bushistas si hablaran con Dios. Más que una ofensa es apenas es un acto de justicia popular, un acto de caridad o autocompasión, que filosóficamente no registran sus entendederas pero que hombres y mujeres comunes bien conocido lo tenemos. Tiempo ha que todos los mexicanos navegamos en la tal corriente ideológica.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Más pronto cae un hablador que un cojo”

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Compromiso no cumplido

Lo percibido era más que obvio: el interés partidista por sobre los intereses de la Nación ha sido la tónica de la discusión y aprobación, en su caso, de la Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal para el 2010. La partidocracia y el peso de los poderes fácticos que le sustentan, pudo más que la voluntad popular presuntamente representada en el Congreso de la Unión.

En la Cámara de Diputados la noche de ayer, y la de de Senadores el día anterior, PRI, PAN y su satélite verde, ratificaron la profunda brecha entre mandantes y mandatarios, haciendo de la simulada democracia representativa triste papel de caricatura.

Con honrosas excepciones, diputados y senadores matan así a la gallina de los huevos de oro. Negándose a toda posibilidad de sustentar la viabilidad del Estado mexicano frente a la crisis en principios sustantivos de equidad y justicia social. Haciendo prevalecer privilegios del gran capital por sobre las necesidades reales y sentidas de las mayorías, profundizando la brecha de la desigualdad y contribuyendo a una mayor polarización de la sociedad.

Destacando el papel vergonzante del PRI en el Senado, que por salvar su hoy en duda capital político, optara por la abstención negociada en un tema en el que ofreciera a sus electores oponerse por la vía del voto en contra.

Del PAN no podía esperarse otra cosa diferente que su voto a favor del incremento en el ISR y el IVA. Así lo mandata su naturaleza reaccionaria y contraria al interés de la Nación. La abstención del PRI en el Senado, lavarse las manos, no le resta responsabilidad; avalando lo votado por su bancada en la Cámara de Diputados le iguala con su adversario político, habiéndose identificado plenamente con la idea ya formada en el imaginario popular de un maridaje obsceno al que se le conoce como PRIAN.

Si lo que pretendiera el tricolor fue el no cargar con el costo político de la aprobación de una Ley de Ingresos y su correspondiente Miscelánea Fiscal, antipopular, absurda e injusta, a mi juicio el tiro le salió por la culata.

Si de capital político se trata, al anteponerse este al interés de la mayoría de los mexicanos y a lo que la razón recomienda para intentar salir de la crisis sistémica global cuyos efectos en México apuntan a un desastre, el PRI resulta el gran perdedor. Incapaz de oponer alternativas racionales, su salida es: “Nos inclinamos a favor de lo menos peor”,  como lo expresan sus voceros oficiales y oficiosos. La gente sabrá, llegado el momento, poner en la balanza compromisos no cumplidos y soberbia triunfalista de un partido político que pretendiendo recuperar la presidencia de la República en el 2012, en los hechos coparticipa con el PAN en el retroceso social y económico, así como en el  hundimiento del país que acarreará un bodrio fiscal que lejos de cumplir con el propósito de impulsar el crecimiento económico y la generación de nuevos empleos, resultará recesivo, contrario a lo que la lógica está indicando a nivel internacional como alternativa válida de búsqueda de caminos viables para salir de la crisis y, de paso, altamente lesivo para la economía de las mayorías populares.

Senadores y diputados federales, priístas y satelitales, no supieron o no quisieron estar a la altura de las circunstancias dominantes en el país. Ignoraron la realidad de un México que lleva a cuestas a más del 50 por ciento de la población en condiciones de pobreza, miseria y abandono. Olvidando que el saneamiento de las finanzas públicas es apenas un medio y no un fin en sí.

No les dijo nada que la población económicamente activa disponible para producir bienes y servicios (PEA), sujeto potencial  a los gravámenes directos,  representa el 59.8 % de los mexicanos en edad productiva y, de esta, como lo apuntara oportunamente el INEGI, el 27 por ciento apenas alcanza a percibir un mini salario. Tampoco escucharon al SAT que divulgara que el Padrón de Contribuyentes Activos se integra por 10 millones 463,436 personas físicas que representan 37% del total; 15 millones 379,721 asalariados que equivalen a 56.9%: 1 millón 179,405 personas morales que son 4.4% y 13,504 personas morales que representan 0.0% del total,  considerados como Grandes Contribuyentes.

En total,  27 millones 36,066 personas físicas y morales las que están inscritas en el Padrón de Contribuyentes Activos hasta el pasado mes de agosto del año en curso; 24.5 % de la población total y a estos va dirigida la andanada fiscal, con la salvedad de que los asalariados  pobres, ubicados en el umbral de hasta cinco mini salarios, no pagan ISR. Quienes cargarán sobre sus espaldas con la tributación directa serán los mismos contribuyentes cautivos de siempre; bajo el supuesto de que no habrá de agudizarse el desempleo entre las clases medias que perciben ingresos por arriba del umbral citado. Como contrapartida, eso sí, los pobres, ese más del 50 % de la población, tributará a la hacienda pública pagando impuestos indirectos sobre bienes y servicios, por el derecho a sobrevivir en un país que les da la espalda.

Tampoco escucharon la lastimera y a destiempo aceptación de Calderón Hinojosa y su secretario de hacienda, de que la mayoría de los  “grandes contribuyentes”,  poderosos consorcios nacionales y extranjeros que operando en México viven bajo resguardo, reciben un aterciopelado trato fiscal, contribuyendo apenas con el 1.8 de sus utilidades antes de impuestos.

El bodrio Fiscal aprobado, lejos de tender a fortalecer la capacidad real de compra y con ello a la dinámica del mercado interno, a más de romper el equilibrio ingreso-gasto de millones de familias, la restringen: abatiendo consumo, ahorro, producción, productividad  y empleo, matando a la gallina de los huevos de oro que sustentando la economía nacional, pretenden salvar.

No cabe duda de que pese a todas las limitaciones y desviaciones que pudieren atribuirse a López Obrador y al movimiento que el tabasqueño encabeza, es más que evidente que han tenido razón en su persistente denunciar, protestar,  y proponer como de urgente y pronta resolución un nuevo modelo de país.

Por ahí un político veracruzano llama a la ciudadanía “a no satanizar a los diputados federales” señalándoles por su falta de visión y compromiso para con sus electores. Su llamado cae en el vacío. No se les “sataniza” porque su actuación no corresponde al terreno de la mitología; se les señala y  juzga objetivamente porque, salvo muy contadas excepciones, tanto éstos como los senadores, incurren en traición a sus representados y a la democracia representativa. Éstos han dado muestra fehaciente de que responden a intereses coyunturales de la partidocracia, los gobernadores, y los poderes fácticos, y no a sus representados y a los intereses superiores de la Nación.

Frente a tal traición no cabe el mayor o menor costo político electoral. En lo individual y en lo colectivo, y la excepción no hace sino confirmar la regla, la perspectiva electorera es irrelevante frente a lo que está en juego, el destino de México. Si algo en  común tienen con el mitológico “Satán”,  es que juegan con lumbre.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

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Dip. Duarte de Ochoa

Frase que ya siendo clásica entre los changarreros del país, es la que más se acerca al discurso de una mayoría  jarocha y novel diputación federal priísta,  a la que sin duda estuvo orientada la opinión del senador Dante Delgado Rannauro, quien en días pasados expresara que se dejó “chamaquear”.

Votamos para salvar al país. El PAN no nos cumplió faltando a su palabra. Aprobamos como priístas responsables el incremento del IVA,  pero el Senado corregirá el entuerto. Hoy no supimos cumplir, mañana si… es la temática de moda.

Defendiendo lo indefendible, entre lloriqueos a los que no faltará quien los compare con aquellos emitidos por quien habiendo sido violado se consuela a sí mismo, recurriendo al pero…,  haciendo víctima verbal de un mal mayor al victimario, lo más representativo de la novel bancada veracruzana en la LXI Legislatura federal, trata de evadir el “palo dado”, con discursos que no convencen a nadie. Antes al contrario, contribuyen en mayor medida a destacar la inexperiencia de la roja y fiel juventud tan ponderada por el gobernador Herrera Beltrán,  trivializando un asunto de Estado de la mayor relevancia.

Destaca el libreto mal aprendido de un Javier Duarte de Ochoa, que no atina a tragarse con decoro el hecho de haber actuado en contrario a sus promesas de pre campaña como aspirante asignado a gobernar a los veracruzanos, votando a favor del incremento a la ya de si onerosa, desigual e injusta carga impositiva contemplada en la Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal para el 2010.

Atendiendo a los dictados del sentido común, más le valiera al delfín el guardar discreto silencio en espera de que el Senado le corrija la plana a la Cámara de Diputados y ponga en su lugar al panismo calderonista para, así con los pelos de la burra en la mano, apechugar y a su vez corregir en su tan pomposo como lastimero e inoportuno discurso.

La ligereza con la que otros miembros de la diputación federal emanada del priísmo veracruzano tratan de justificar lo que para un importante sector de la población está registrado ya como estigma de traición del PRI, dadas las condiciones de un proceso electoral anticipado parece irrelevante. La que trasciende es aquella de que hace gala el diputado federal por Córdoba,  en tanto se le reputa como el más viable a ser nominado como candidato del tricolor en la contienda electoral por la gubernatura. A los ojos de propios y extraños, Javier Duarte de Ochoa se ha encargado de concentrar los reflectores en su persona y en torno a él giran lo mismo críticas que condena a la inexperta actuación de la diputación federal veracruzana, debiéndose asumir, por tanto, que correrá solo con el costo político de los platos rotos.

Y así parece ser en efecto. Pese a los esfuerzos mediáticos por mantenerle al margen de la “traición”, su novatez, inexperiencia y falta de carácter está ya bajo resguardo en el morral de la opinión pública. Prevaleciendo, por tanto en su perjuicio, el que ya se le considere como poco maduro para aspirar a una tarea como la de gobernar a Veracruz. Provocando, obligadamente, a que se le compare con otros personajes del priísmo veracruzano con mayor talento, formación, experiencia y visión. Como podría ser el caso del diputado local Héctor Yunes Landa, cuyos atributos personales, militancia partidista, formación académica y experiencia parlamentaria, frente al discurso de Duarte de Ochoa le colocan muy por encima del delfín y como el más idóneo para contender contra Dante delgado o Yunes Linares, en lo que se espera como una muy reñida competencia.

Pero no sólo la opinión pública en general juzga y emite sentencia. Javier Duarte de Ochoa por su blandengue discurso es condenado a la hoguera por sus propios correligionarios en el seno del priísmo estatal, siendo centro del debate entre quienes a ojos cerrados le ponderan y apoyan y quienes no lo consideran apto para la tarea del año próximo.

Así las cosas, la candidatura a favor del delfín se aleja de la primera intención del Maestro Herrera Beltrán, insistiéndose en corrillos y tertulias que habrá de prevalecer un “plan B”. No lo se, el gobernador es cuidadoso en exceso para dar color al respecto, pero de lo que si estoy seguro es que, en primera y última instancia, será al interior del PRI, bajo su propio riesgo y al tenor de lo que mejor convenga al gobernante, donde habrá de tomarse la decisión final en las próximas semanas.

Para los veracruzanos comunes, hombres y mujeres ajenos a lo que está en juego en la cúpula de la política,  corresponderá en las urnas determinar quién habrá de suceder al actual mandatario en la titularidad del Poder Ejecutivo Estatal. Lo demás son simples especulaciones motivadas por el insistir de una clase política insensible en hacer descansar una muy alejada posibilidad de impulso al crecimiento económico, generación de nuevos empleos y combate a la pobreza, en más carga tributaria para una sociedad que en la incertidumbre de la crisis siente estar atenida a lo que los intereses electoreros partidistas determinen.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Lo he dicho y lo reitero. Si algo frena al desarrollo de Veracruz es la tendencia de su población a aferrarse a un constante estado de politiquería electorera.  Natural o inducida, tal tendencia se retroalimenta de la mediocridad de una clase política que todo lo quiere ver a la luz de la competencia electoral, partidizando hasta lo más nimio de la vida social, económica y cultural de la sociedad veracruzana, dando la espalda a la racionalidad y hasta al sentido común.

No culmina un proceso electoral cuando ya le encimamos el siguiente; concentrándose recursos públicos y privados, materiales, financieros y humanos, para afrontar el incierto futuro de la sucesión de gobernador, diputados federales y locales, alcaldes, dirigencias partidistas, líderes gremiales, comisariados ejidales,  y hasta presidentes de asociaciones de padres de familia, jefes de manzana, liderazgo estudiantil, o pseudo dirigentes de las varias decenas de organizaciones que dicen representar al periodismo veracruzano.

A todo esto habría que agregar la nociva tendencia de algunos funcionarios públicos afectos al lustre de imagen y al discurso fácil y triunfalista, que para sustentar y afianzar su protagonismo en la palestra político-electoral, hablan de más y a destiempo.

Lo anterior viene a cuento porque una vez más, gracias a eso que he afirmado es parte ya de nuestra naturaleza, no sólo ahuyentamos a una potencial inversión industrial chino-mexicana de varios millones de dólares, sino que también politizamos el tema. Especulando que la responsabilidad del siempre no de la empresa, es atribuible a la mala fe de panistas locales que por beneficiar a sus congéneres partidistas de Jalisco, sabotearan el proyecto.

La mayoría de los medios de comunicación, por motu propio o por consigna,  se han hecho eco de tal especulación, cediéndole el paso al desgarre de vestiduras y a una nada despreciable oportunidad de desviar la atención de un caso juzgado y archivado en el morral de la opinión pública, como la aprobación por parte de la diputación federal priísta de una Ley de Ingresos y Miscelánea Fiscal.

Especulación, sólo eso, toda vez que las decisiones de invertir o no,  millones de dólares en uno u otro sitio ni se dan de la noche a la mañana ni existe empresa que se repute como seria que no someta un proyecto de tal naturaleza a estudios acuciosos, evaluaciones financieras y considerandos sobre fortalezas o limitantes de orden social o económico. Si la empresa chino-mexicana ensambladora de tractores y camiones decidió no establecerse en Veracruz, no lo hizo ni por no gustarle el predio que se presume le sería cedido a “título gratuito” o vendido a precio de subasta de garaje, ni porque un político panista de  medio pelo opinara en contrario a lo ya dispuesto por la administración a cargo de Fidel Herrera Beltrán.

A escasa una semana de que el Congreso local aprobara la enajenación del Agrocentro Siglo XXI para  facilitar tanto la inversión ofertada como la generación de 5,000 empleos directos, y dos días antes de que la empresa de marras comunicará al gobernador la decisión tomada, Dionisio Pérez Jácome, jefe de la Oficina de Gobierno y Consejería Jurídica, no sólo ratificó que era un hecho que la ensambladora se instalaría en la entidad sino que, además opinó que “al reglarle el inmueble Veracruz sale ganando”.

Una de dos. O la empresa en ningún momento tuvo la intención de asentarse en los terrenos del Agrocentro y el triunfalismo desbordado local careció de fundamento, o factores y variables a considerar debidamente respaldados por los estudios respectivos, inclinaron la decisión final a favor de establecerse en Jalisco, no por ser un estado gobernado por panistas sino porque así lo recomendara la relación costo-beneficio a considerar. Decisión final que toda lógica indica que no se tomó en escasos cinco días ni es resultado de una pretendida ingerencia política de un panista deseoso de contrariar al gobernador Herrera Beltrán atendiendo a una consigna de Miguel Ángel Yunes Linares.

Más papistas que el Papa, nuestros políticos priístas, opinan en contrario. “El Pipo” ahuyentó a los chinos”. Sin ponerse a pensar que estos últimos, entre otras cosas y dada  su racionalidad fruto de una cultura que sabe diferenciar negocios de política,  pudieran haber sustentado su decisión final precisamente en el clima electorero de una entidad que vive de y para la polítiquería. Hay que aprender de los chinos. Mientras nosotros nos dedicamos al bla bla bla y a especular frente a la bola de cristal, ellos piensan, estudian, observan,  trabajan y conducen a su país a ser primera potencia mundial.

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Con el voto mayoritario del  PRI-PAN la Ley de Ingresos contempla un 16% de IVA, 30% al ISR y  3% a telecomunicaciones

diputados-opositores

Con oposición de Convergencia, PRD y PT La mayoría, integrada por el PRI y el PAN se aprobó también el impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), por la cual se incrementará el gravamen de 2 a 3 por ciento en depósitos realizados en instituciones bancarias para las transacciones que excedan los 15 mil pesos mensuales.

A nombre de la bancada del PRI y cómo posicionamiento final en torno a la propuesta que impulsaron junto con el PAN de incrementar el Impuesto al Valor Agregado de 15 a 16%, y el Impuesto Sobre la Renta de 28 a 30%, entre otros, El diputado federal David Penchyna insistió en que el paquete fiscal 2010 no traiciona ni violenta sus estatutos internos. «el PRI no tiene de qué avergonzarse», aseveró.

El Universal ; La Jornada

El alza de impuestos provocará más carestía, desempleo y pobreza: AMLO

Magdalena de Zahuatlán, Oax., 20 de octubre. Hoy es un día triste, aciago, porque se pusieron de acuerdo los del PRI y los del PAN para aprobar aumento de impuestos, lo cual provocará más crisis económica, más carestía, más desempleo, más pobreza, más violencia e inseguridad, afirmó aquí Andrés Manuel López Obrador. “Van a mantener los privilegios de los potentados… Ésos son el PRI y el PAN al servicio de la oligarquía, con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación.”, señaló.

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