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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Entre otras muchas lecciones que deja la elección del domingo siete en Veracruz, destaca la proclividad a la división al interior de los partidos mayoritarios en la entidad. El PAN pudo haber ganado holgadamente de no ser por los pleitos internos que a lo largo de precampañas y campañas confrontaran a los seguidores de Miguel Ángel Yunes Linares con el panismo rojo cooptado por el gobierno estatal. Y ni que decir  de la alianza fallida con el PRD.

Por cuanto a este último instituto político, profundizó su fosa mortuoria ya de sí cavada por el canibalismo tribal,  permitiendo que fuerzas externas compraran dirigencias y cooptaran militancias. El capital político acumulado a lo largo de la campaña presidencial del 2012, lo tiraron por la borda.

Hasta donde se sabe, los pocos resultados que obtuviera en la elección de autoridades edilicias, fue un raquítico triunfo pírrico, ya que la militancia voto a favor de candidatos en su mayoría identificados como seguidores de Andrés s Manuel López Obrador o priístas resentidos, y no por el partido que les postulara.

Por su parte, el diputado federal Uriel Flores Aguayo, con su capital político nada despreciable, promovió y canalizó el voto duro histórico de su partido a favor de los candidatos de Movimiento Ciudadano.

Tanto en el PAN como al PRD, el común denominador fue la traición y el cambio de camisetas que trabajó en contra del posible triunfo de estos institutos en la contienda.

El PRI no estuvo a salvo de esta tesitura. Candidatos perdedores fueron víctimas tanto del fuego amigo como de concertaciones en lo oscurito por parte de la dirigencia estatal, siendo paradigmática la derrota en Córdoba y Boca del Río, en donde pusiera toda la carne en el asador el propio gobernador Duarte de Ochoa.

La guerra de lodo que protagonizara en el marco del pleito personal entre Fidel Herrera Beltrán y Miguel Ángel Yunes, le fue contraproducente al PRI. Tanto atacó por medios legales y extralegales al oriundo de Soledad  del Doblado y sus vástagos, que el tiro le salió por la culata. Diversos medios informativos contribuyeron con medias verdades y medias mentiras  a engrandecer la figura del choleño y su familia como enemigos de Veracruz, hasta colmar la paciencia del electorado.

Lo verdaderamente absurdo por parte del PRI fue dejar como presidente del CDE del partido en Veracruz al mismo que propiciara la derrota de Peña Nieto en la entidad. Lo cual generó inconformidades y actitudes de franco sabotaje al interior del partido.

Sin embargo, como ya estaba previsto, ganó la elección y eso es motivo suficiente para echar las campanas al vuelo y darse por bien servido. La legitimidad no figura en su diccionario. Está, según lo afirma Gamboa Patrón, para ganar elecciones y nada más.

En suma,  la clase política veracruzana, en sus diversas expresiones partidistas, bacinica en ristre, lodo a discreción, se traicionó a sí misma y, de paso, traicionó a los electores que, de buena fe, en esta confiaran.

La prensa local ha dado cuenta puntual de este desbarajuste coyuntural partidista y sus resultados en la elección. Por lo que toca a quien esto escribe,  lo acontecido al interior de cada partido contendiente, incluida la morralla satélite, la elección del día siete confirma la percepción de una crisis cuasi terminal del régimen político y su sistema de partidos. Todo el conjunto perdió la brújula ideológica y programática, así como la noción de lo que es un partido político de masas en el seno de la sociedad. Y esto va también en referencia al ámbito nacional en el que también se cuecen habas.

El abstencionismo que invirtiera la proporción deseada en toda democracia que se precie de tal, es apenas un pálido reflejo del divorcio entre partidos y ciudadanía, así como del rechazo de esta última al clima de grosero pragmatismo, corrupción, impunidad y limitada eficacia de régimen político caduco que, a su vez, propicia desconfianza y ausencia de credibilidad en las instituciones republicanas.

Reforma del Estado y participación ciudadana

Si la clase política contara con el mínimo de sensibilidad y visión de futuro, la elección en 14 entidades federativas y sus resultados, debe tomarla como señal de alerta para adecuarse a la nueva realidad del México de hoy y a las expectativas futuras Una reforma del Estado a fondo sobre la base de un nuevo pacto social  y un esfuerzo de transparencia, eficiencia y eficacia en la conducción del país, ya no solamente es necesaria sino urgente e imprescindible para reencauzar rumbo y marcha de una sociedad  dividida, polarizada  y confrontada.

Por cuanto a Veracruz, lo acontecido en 7 de julio se sale de toda consideración racional ya que fue el acabose, un pedestre retorno a lo que nunca se fue, teniendo como responsable a un gobernador que perdiendo el piso optó por dejar hacer, dejar pasar, bajo el supuesto de que, ganando su partido mayoría en el congreso, todo será miel sobre hojuelas en los tres años que le restan de mandato.

Las cosas ya no pueden seguir igual, o se da un vuelco en el proyecto de país, generando un cambio positivo a favor de la soberanía nacional y de los sectores más marginados de la sociedad, o parafraseando al extinto Alfredo Bonfil, este país se incendia, ó se apacigua por la vía del autoritarismo y la represión. Dando paso a la involución en el proceso de construcción de ciudadanía y democracia.

Nadie desea esto último. Corresponde a la clase política en su conjunto el cambiar por sí y para sí, abriéndose a los ciudadanos antes que el horno les reviente entre las manos. Y, a la ciudadanía, el hacerse ver y escuchar, canalizando descontento, frustración y rechazo a formas superiores de organización y participación conciente y responsable.

El abstencionismo electoral es un mecanismo de autodefensa frente al poder instituido, también de canalización de una energía reprimida que si bien es una señal válida del hartazgo social, no contribuye a derribar muros,  reconstruir y construir la sociedad que queremos. Instrumentemos el cambio desde abajo, elevando cultura política y democratizando la participación política, tendiendo aquellos puentes que hoy día la clase política no quiere, no puede o no sabe como,  para un respetuoso, eficaz y constructivo encuentro entre ciudadanía y poder público.

Alguien debe dar el primer paso. Si la clase política está imposibilitada por sus intereses poco claros, personales o de grupo, la llamada sociedad civil organizada debe tomar la iniciativa.

Hojas que se lleva el viento

En Veracruz el colapsado sector salud va de mal en peor. Tras suspender el contrato de equipamiento y prestación de servicios en los hospitales veracruzanos por leonino, ineficiente y fraudulento, el titular del ramo en el estado ahora va por más de lo mismo pero en mayor cantidad, como lo anunciara en días pasados;  reconociendo con ello que el sistema hospitalario a cargo de la administración pública estatal ni está a la vanguardia como afirmara el gobernador, ni cuenta con el equipamiento mínimo necesario para satisfacer la demanda creciente de una población al margen de la seguridad social. Hay dinero para comprar conciencias, no lo hay para hacer valer el derecho a la salud de los veracruzanos.

-ooo-

La elección del domingo 7 ya es historia, démosle vuelta a la hoja. Chueco o derecho los xalapeños tendremos un alcalde que no convence, pero eso es lo que hay y tendremos que bailar cuatro años más  con la más fea del fandango. Américo Zúñiga motivado por el triunfo pírrico e ilegítimo que alcanzara en las urnas, declaró olímpicamente que hará de Xalapa la mejor ciudad del sureste sin tener ni la menor idea del alcance de su aseveración, pero en fin, si ese es su utópico propósito ahora lo que corresponde es tomarle la palabra y exigirle que cumpla cuando menos para salir del bache en que Elizabeth Morales deja a nuestra ciudad capital.

Exigir implica participación responsable sin esperar a que la comuna se haga cargo. Desde ya hay que tomar la iniciativa poniendo a trabajar a los jefes de manzana, empezando por nuestra calle, el barrio, la colonia, sumando granitos de arena para hacer de Xalapa un lugar digno para vivir. No hay que dar pie a que la autoridad nos salga otra vez con que a Chuchita la bolsearon diciendo que la culpa es de todos diluyendo su responsabilidad.

Por cuanto al diputado electo por Xalapa Urbano, a  Don Ricardo Ahued le llegó la hora de demostrar que es más un ciudadano preocupado que un priísta ocupado. Ya veremos si en la próxima Legislatura local puede salir avante enfrentando inercia, corrupción, e ingerencia nociva del ejecutivo.

Xalapa, Ver., julio 14 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“No votar, es un cómodo desinterés de los débiles en inteligencia…”  Claudia Guerrero, periodista

Frente al aparato del gobierno, la mayoría decide no votar 

El triunfalismo sin sustento ofende a los ciudadanos. A casi tres años al frente del ejecutivo estatal la estrategia mediática del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, es ejemplo de ello. El festejo anticipado de la dirigencia estatal del PRI cuando el PREP apenas computaba el 4 por ciento de las actas de casilla, es la puntilla. Con el Programa de Resultados preliminares en el ojo del huracán por sus inconsistencias y sospechosa caída del sistema por casi once horas, se carece de credibilidad y certeza sobre la información difundida. El que éste cerrara anticipando triunfos y derrotas, no es la última palabra, el cochinero 2013 a nuestro pesar no termina hasta que termina y aún hay más.  

En artículo anterior estimamos que la elección de diputados locales y autoridades edilicias, confrontaría al voto duro con el voto nulo. Y no ha sido así. Pese a que el voto nulo sumado al que favoreciera a candidatos no registrados llegó a niveles insospechados, el verdadero oponente al voto duro en el que se incluye el voto comprado, de partidos y candidatos, fue el abstencionismo que, en esta ocasión,  si la numeralia del PREP se acerca a la realidad, derrotó no solo a partidos, candidatos, IEV y prensa oficialista, también al proceso electoral y estrategias de quien mece la cuna. 

En Xalapa, al cierre del PREP y con el 72.71 % de actas capturadas, Américo Zúñiga, candidato de la coalición Adelante por Veracruz contaba a su favor con 35,274 votos, contra 25,336 de Abel Cuevas del PAN y 19,856 de Dulce María Dauzón de Movimiento Ciudadano. Sumando los votos a favor de los tres punteros, tenemos 80,446 sufragios, lo que nos da una idea del peso del abstencionismo en la capital y asiento de los poderes del estado cuya  población se estima como cercana a los 700 mil habitantes. 

Quién entre partidos y candidatos de manera anticipada se asuma como triunfador, de antemano miente engañándose a sí mismo. Independientemente de que aún no se conocen los resultados numéricos de la elección del pasado domingo, inconsistencias y presuntas impugnaciones, en una contienda en la que la ciudadanía se enfrentara electoralmente al aparato del gobierno estatal, el triunfo por donde se le quiera ver  corresponde a los ciudadanos. 

El burlador, burlado

Ni diputados locales o autoridades edilicias que resulten legalmente electos, podrán ocultar el hecho inobjetable de que la minoría se impuso sobre la mayoría. Y aunque se dice como justificación que en la democracia electoral se gana por un voto, es la voluntad ciudadana la que dando la espalda a partidos y candidatos se guarda para sí la legitimidad democrática.  

Frente al cochinero auspiciado desde las esferas del poder, la ciudadanía actuó con mesura. La jornada electoral se desenvolvió en general con tranquilidad y paz social. Si este clima se enturbiara por momentos,  no es atribuible a ésta, se sabe bien quien tira la piedra y esconde la mano. 

Claudia Guerrero nos dice en sus textos que “No votar, es un cómodo desinterés de los débiles en inteligencia…”. Me permito respetuosamente diferir de tan aventurada afirmación de la aguerrida periodista.  El seguirle la corriente a partidos y candidatos o darles la espalda en un juego cuyas reglas se imponen desde el poder por la clase dirigente, no es un asunto de mayor o menor coeficiente intelectual. Si así fuera, frente a un cochinero en el que precisamente se ofendiera hasta el cansancio a la inteligencia de los veracruzanos, la lógica más elemental indicaría que frente al voto duro tanto el abstencionismo, voto nulo o el dispensado a candidatos no registrados debiera haber sido unánime y no simplemente expresión política de una mayoría conciente del agravio.

En un proceso político electoral la ciudadanía se expresa políticamente, con mayor o menor conciencia de sus actos. Si se tratara de poner a prueba la inteligencia o coeficiente intelectual en una elección, seguramente que en la Universidad Veracruzana se elegiría rector mediante un proceso comicial abierto entre  académicos, administrativos y estudiantes y no por imposición de una espuria junta de gobierno en época de vacaciones. 

En la elección del pasado domingo los ciudadanos expresaron a su modo y posibilidades,  su conformidad con el actual estado de cosas, o su descontento y hartazgo frente al cinismo y la desvergüenza, la corrupción e impunidad del régimen político imperante, frente a la pobreza, desigualdad, desempleo, pérdida del poder adquisitivo del salario o falta de expectativas de futuro promisorio para las nuevas generaciones. La ciudadanía se expresó políticamente en las urnas o al margen de estas, a sabiendas de que su voluntad está secuestrada, y eso es lo que cuenta. 

Una vez dados a conocer los resultados definitivos de la elección, individual y colectivamente tenemos que tener conciencia de que se ha avanzado en la construcción de ciudadanía y participación democrática. El sólo saber que la numeralia electoral favorece a la minoría, y que la legalidad de los comicios no implica legitimidad en quien resulte electo, así como tener claro que la elección en nada modifica un estado de cosas que clase política y gobierno se niegan a cambiar, abona a favor de un proceso liberador de la voluntad política de cambio de los ciudadanos. 

En congruencia, lo que sigue es fortalecer ciudadanía y participación y unidad, exigiendo que el mediocre racimo de candidatos electos que nos recetaran gobierno y partidos políticos  una vez en funciones cumplan a cabalidad con su encargo.

Hojas que se lleva el viento 

Congruente actitud de texto servidores y cómplices del cochinero en que devino el proceso electoral, al afirmar en sus columnas sin aún contarse con información oficial, que fue exitosa la estrategia de quien mece la cuna para hundir a la oposición y quedarse con la mayoría en el Congreso local y el gobierno de los principales centros urbanos de la entidad, consolidando al gobierno de Javier Duarte de Ochoa. Ni hablar, para eso les pagan y la gente así lo entiende. Si su afirmación se sustenta en las tendencias que arrojara el PREP, tendrían que aceptar que la elección pone en evidencia que estamos ante un Veracruz social y políticamente dividido, que en nada abona a favor del desempeño del gobernador.- Xalapa, Ver., julio 10 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tras concurrir a nuestra respectiva casilla y votar, la obligada tertulia en el café con los amigos para comentar nuestra primera impresión de la elección en la capital veracruzana. La lluvia de las primeras horas de la mañana no era buena señal para una copiosa votación, sin embargo, el clima mejoró y este no fue impedimento para que quienes quisieran hacerlo, cumplieran como muchos dicen, con su deber y obligación cívica.

Ya inmersos en la charla, se comentó sobre las posibilidades de triunfo de los candidatos a las diputaciones por Xalapa urbano y rural, su desempeño en campaña y su mayor o menor empatía con la población, así como aquellos que contendieran por la alcaldía de nuestra ciudad capital.

A las once de la mañana era demasiado temprano para adelantar vísperas. Era de esperarse que los primeros avances por parte de los partidos contendientes se dieran ya entrada la tarde. Habría que esperar para vislumbrar una tendencia sobre las preferencias de los votantes. No obstante, a partir de experiencias históricas, se opinó sobre lo que podríamos considerar como el  mapa electoral de Xalapa y sus dos distritos cuyos límites son desconocidos para la mayoría de los xalapeños.

La elección presidencial del 2012 metió ruido al tema, rompiendo con el esquema. En Xalapa y el distrito urbano el PRI y sus satélites fueron  derrotados por el PAN y el PRD, pasando a ocupar el tercer sitio en el espectro político.

Sin embargo, haciendo de lado tan negativa experiencia para el partido que gobierna en Veracruz, un buen amigo, priísta de muchos años y en múltiples ocasiones operador político-electoral, comentó que está comprobado que es en las colonias periféricas  donde se gana o se pierde una elección.

“En Las Ánimas por lo regular la votación favorece al PAN y o, en su caso a Convergencia, partido hoy denominado Movimiento Ciudadano, no así en las colonias marginadas en las que la gente humilde inclina su preferencia a favor del PRI y sus candidatos”. Cuanti más ahora, agregó, “que esa noble gente percibe que si los tres órdenes de gobierno están a cargo de gobernantes emanados del tricolor, las cosas marcharán mejor”.

“Lo del gato Morris ha sido una jalada mediática que no trascendió los terrenos del Internet, casi estoy seguro que no tuvo mayor impacto en la gente de a pié, enfatizó, aseverando que el llamado al abstencionismo y al voto en blanco promovidos por resentidos, no alcanzarán porcentajes representativos que pongan en duda el triunfo indiscutible de su partido y, por ende, de la coalición “Veracruz para adelante” y sus candidatos.”

En torno a esta opinión de alguien que sabe del paño giro la discusión, más que charla de café, os ánimos se caldearon saliendo a relucir el carácter plural del grupo de amigos y, si en algo se coincidió, fue en que habría que esperar que el IEV a través del PREP diera a conocer por la noche los resultados preliminares de la elección.

No hubo que esperar mucho, la encuesta de salida a cargo de Mitofsky al redactar estas líneas ya daba como ganadores a los candidatos de la coalición Veracruz para adelante, en los siguientes términos:

Xalapa, Ver.-Los abanderados de la alianza Veracruz para Adelante de Xalapa,  Veracruz, Córdoba y Boca del Río obtuvieron el triunfo, de acuerdo a los resultados de la encuesta de salida aplicada por Mitofsky.

En Boca del Río, la estimación de la encuestadora es que el candidato del PRI, Sergio Pazos Navarrete, obtuvo un 44.6 por ciento de los votos, mientras que el abanderado del PAN se quedaría con un 43.3 por ciento de los sufragios y el del PRD con un 7.6.

En Veracruz, el candidato de la alianza que integran PRI, PVEM y Panal, Ramón Poo, habría obtenido un 42 por ciento de los votos, mientras que el abanderado panista, Rafael Acosta Croda, un 35, seguido de Julio Saldaña del PRD con 17.4.

La encuesta de salida de Mitofsky también revela que en Xalapa el candidato ganador a la alcaldía sería el priista Américo Zúñiga Martínez con el 47.6 por ciento de los votos, seguido de Abel Cuevas Melo (PAN) con el 25.1 por ciento y Marcos Salas (PRD) con el 9.1.

En Córdoba, Salvador Abella García ganaría la alcaldía con el 44.3 por ciento de los votos sobre Tomás Ríos Bernal del PAN con el 38.1 por ciento de las preferencias.

Tendencia con la que coinciden otras encuestadoras dio pie para que el dirigente estatal asegurara que la coalición “Veracruz para adelante” se alza con el triunfo en la mayoría de los 212 municipios veracruzanos.

En tanto que diversos medios de comunicación hacían la observación de que se registró una muy baja afluencia de votantes en las principales ciudades del estado.

PREP: resultados preliminares.

Por cuanto al PREP, al parecer el IEV volvió a fallar. A las 10.30 de la noche no había forma de consultarle en la Internet.

Hojas que se lleva el viento

Como estaba previsto, el PRI prácticamente se alza con carro completo en la capital del estado y principales ciudades de la entidad. Lo cual era de suponerse al ir de hecho sólo en esta elección,  al no tener oponentes fuertes a la vista como resultado de la maniobra mediante la cual la mano que mueve la cuna fragmentara y descabezara tanto al PRD como al PAN y dividiera el voto, lanzando a la contienda a pequeños partidos satélite que, una vez conocidos a partir del próximo miércoles los resultados definitivos, darán por perdido su registro y desaparecerán del  tapete electoral.

Una elección como pocas en la entidad, viciado de inicio el proceso, cooptado el árbitro de la contienda, guerra sucia al por mayor, excesos de gastos de campaña consentidos y una franca confrontación entre ciudadanía y un gobierno estatal que nunca estuvo dispuesto a acatar los acuerdos emanados del Pacto por México en materia electoral. No lo asevera quien esto escribe, a prensa nacional dio amplia cuenta de ello  y la mayoría de los veracruzanos somos testigos de cargo.

Los votantes cumplieron con su parte,  ratificando en paz y en libertad  la plena vigencia de un derecho  conquistado e  irrenunciable. No así las autoridades que burlaran una vez más la voluntad ciudadana.

A reserva de conocer las cifras definitivas, el abstencionismo jugó en estos comicios, como expresión de castigo a una partidocracia insensible y corrupta. Habría que ver con que porcentaje del total de más de 5 millones y medio de electores potenciales el PRI se declara ganador absoluto de la contienda.

En su oportunidad lo afirmé: un PRI sin oposición más que garantía de progreso es un riesgo para la democracia y la gobernabilidad. Una sociedad civil sin participación consecuente y organizada, abona el camino del autoritarismo y la involución.  El tiempo lo dirá.- Xalapa, Ver., julio 7 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

“La ciudadanía de Brasil debe pagar 35 mil millones de dólares para que el futbolista  Neymar siga cobrando sus 22 millones de euros al año, para que las corporaciones hagan su publicidad, y para que los habitantes de Río sigan viviendo como viven.” Claudio Lomnitz

Los procesos cuantitativos en la sociedad son por naturaleza lentos y no exentos de estancamiento y retroceso, hasta que se derrama el vaso.

Los últimos acontecimientos en Brasil son un ejemplo de ello. La cantidad cedió el paso a la calidad y, lo que para muchos fueran actos vandálicos de una multitud inconforme, se transformó en un movimiento ciudadano pacífico en el que el descontento y el hartazgo social puso a gobierno, partidos políticos y poderes fácticos contra la pared. Hecho que el politólogo Massimo Modonesi califica como El fin de la revolución pasiva en Brasil (La Jornada 22/06/2013).

Todo empezó por una manifestación de protesta ante el incremento del precio del pasaje del transporte público en perjuicio de los sectores más vulnerables de la población. La protesta en unos cuantos días subió de tono en cantidad y calidad, las demandas populares se elevaron cualitativamente exigiendose reformas políticas y económicas en contra de la exclusión, pobreza, desigualdad y corrupción.

Para el pasado miércoles 26 de junio la fuerza de la movilización popular en las principales ciudades del país  -tras obtener que el gobierno frenara el alza del transporte-, bajo las banderas de “Passe Livre” y con el respaldo de los sindicatos logró que a instancias de la presidente Dilma Rousseff,  los diputados aprobaran una ley que obliga a que las regalías petroleras se destinaran a educación y salud, al mismo tiempo que los senadores por su lado aprobaran una reforma legal que equiparara  penalmente los actos de corrupción con crímenes “hediondos”, como el homicidio calificado, así como la iniciativa de la propia mandataria para la realización de una amplia consulta popular sobre una urgente reforma política.

Si aceptamos que en política no hay coincidencias, no podemos dejar de considerar que lo que acontece en la superpotencia económica latinoamericana, es continuidad de las movilizaciones de protesta en Egipto, España, Portugal, Grecia, Turquía, de los “indignados” en la Unión Europea y Wall Street en los Estados Unidos de Norteamérica, no estaríamos equivocados al afirmar que los llamados  efecto dominóefecto mariposa, toman presencia e impactan ya en  todo el mundo globalizado.

Los estertores del modelo neoliberal impulsado por el Tatcherismo” y el Consenso de Washington se expresan en su abierto rechazo de los pueblos. Los sectores más avanzados y progresistas del orbe están diciendo ¡Ya basta!, no más de lo mismo. La resistencia popular en el mundo frente a la globalización neoliberal en crisis,  está llegando a su punto más álgido. El vaso medio vacío o medio lleno se está derramando con consecuencias aún impredecibles.

Las barbas en remojo

Frente a este fenómeno, cabe entonces preguntarnos si en México se le está previendo o, en su defecto, ni se le ve ni se le escucha cuando deberíamos estar preparados para evitarlo o cuando menos paliar el temporal.

El malestar y descontento de los mexicanos frente a una economía que no crece y cuyos efectos sociales ya están a la vista, va en crescendo. La respuesta del gobierno del Sr. Peña parece ser la de tundir con palos de ciego a una realidad inobjetable que le rebasa. Persistir en mantener a cualquier precio el modelo neoliberal de desarrollo a instancias del gobierno de Washington, organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE, no ofrece buenos augurios.

Las reformas estructurales, panacea paradigmática de la estrategia peñista para el crecimiento y desarrollo, además de que no resuelven problemas en lo inmediato de la coyuntura, no ofrecen expectativas de éxito para el mediano y largo plazo, en tanto no atacan frontalmente deformaciones estructurales históricas de fondo en lo social, como la desigualdad, pobreza extrema, exclusión, precarización del empleo y seguridad social, así como la petrolización de las finanzas públicas, limitada productividad y competividad de la fábrica nacional en lo económico.

Tampoco resuelven efecto y consecuencias de la crisis globalizada, como la vulnerabilidad del mercado externo, la volatilidad financiera y una galopante contracción del mercado interno acompañada del deterioro de ingreso y consumo en la mayoría de la población,  que exigen respuesta inmediata.

La corrupción rampante, se cuece aparte. En tanto no se resuelva esta lacra histórica, todo lo demás es por demás.

Los cortos y limitados alcances de las reformas planteadas, a partir de su imposición extralógica y origen cupular, se observan ya como contraproducentes y son objeto de rechazo por amplias capas de la población jalonadas por una clase media en proceso de pauperización. No es nada circunstancial que al diputado Manlio Fabio Beltrones su experiencia de dicte proponer institucionalizar el llamado “Pacto por México”,  para legitimar lo que de facto impone la cúpula de la dupla presidencia-partidocracia.

El problema de fondo es que el modelo adoptado de desarrollo y todo lo que este arrastra, está agotado y no se quiere reconocer tal status, mientras el descontento y el hartazgo social crece y se manifiesta ya en todo el territorio nacional,  como evidente rechazo al actual régimen político, al que se identifica como el artífice del deterioro del todo nacional.

La amenaza del desborde está latente y no hay indicios en nuestro país de que las barbas se pongan en remojo.

¿Cuánto tiempo tardará en impactar a México el efecto dominó de la indignación movilizada?  Seguramente más pronto que tarde, el horno no está ya para bollos. Sacar avante las reformas fiscal y energética en un proceso transparente y terso es el reto, si antes no se derrama el vaso con llevar adelante la pretensión de privatizar el suministro de agua por parte de la CONAGUA (La Jornada 28/06/2013).

Por lo pronto en nuestra bucólica aldea del son y la salsa, gobierno y sociedad caminan por sendas diferentes, en medio del avance de la corrupción y deterioro creciente de la gobernabilidad. De espaldas a la realidad y a las necesidades reales de los veracruzanos, nos aprestamos para elegir diputados locales y autoridades edilicias, sin parar mientes en que ya las elecciones locales no son garantía para frenar corrupción, impunidad, estancamiento y retroceso.

Mientras los partidos y candidatos salpiquen a lo largo de campaña tras campaña electoral, Don Javier Duarte puede dormir tranquilo, seguro de que el Veracruz próspero no es Brasil.

Como diría el clásico,  “que sea lo que Dios diga”.

Hojas que se lleva el viento

Confirmando su posicionamiento como organismo serio y comprometido, “Otero Ciudadano” bajo la entusiasta conducción de Leonor de la Millar Huerdo dio un marco de apertura, diálogo constructivo y respeto, a la presentación de propuestas de los candidatos de Movimiento Ciudadano, PAN, PRD y PRI tanto a la diputación local de los distrito urbano y rural de Xalapa, como a quienes aspiran a gobernar la capital veracruzana.

A este escenario cívico se sumó la Red de Comunicadores Independientes de la entidad, cuyos integrantes reconocen en Otero Ciudadano punta de lanza como una vía válida de participación en la tarea de construir democracia y ciudadanía. A lo largo de las intervenciones de los candidatos invitados, destacó como “un garbanzo de a libra”, el ex alcalde de Xalapa y ex diputado federal,  Ricardo Ahued, quien invitado por la Alianza Veracruz para adelante, busca la diputación por Xalapa urbano.

Don Ricardo no perdió el tiempo en rollos estériles o desplantes demagógicos. Con la congruencia que le caracteriza, sin tapujos, y con la cruda franqueza de quien conoce el paño, mostró un retrato hablado de Veracruz, del deterioro de la política y los políticos, de la corrupción e impunidad, de la inseguridad en aumento que sufre la población, de las limitaciones y potencial del distrito que pretende representar, así como de Xalapa y su problemática presente y futura.

Impactando las aseveraciones de quien en su momento fungiera como vicepresidente fundador de Otero Ciudadano, sobre la creciente deuda pública que ahoga a la administración estatal, servicios públicos de salud colapsados en la entidad, sin faltar el lastimoso tema de los más de 60 mil xalapeños sin servicios públicos básicos y sin expectativas de mejorar en el corto plazo.

No presentó propuestas y promesas, reconociendo que quienes resulten electos simplemente deberán desempeñar fielmente el trabajo para el que estarán obligados. Habló el ciudadano con los pelos de la burra en la mano y no el candidato priísta, reconociendo con respeto calidad y carácter plural de sus anfitriones.- Xalapa, Ver., junio 30 de 2013.

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 J. Enrique Olivera Arce

 Partiendo de la premisa de que estamos en México, país surrealista en el que la incipiente democracia se corresponde con un régimen político caduco, corrupto y al servicio de los poderes fácticos, la tersa separación de López Obrador de los partidos que le postularan en segunda ocasión como candidato a la presidencia tiene múltiples lecturas, interpretaciones y, sin duda, mensajes entre líneas, que expertos politólogos y sesudos analistas irán desgranando al paso de los días.

 Para quien esto escribe, se confirma la profundidad de la crisis del sistema de partidos políticos en México que, habiendo sido superados por el crecimiento cuantitativo y cualitativo de una sociedad plural, ya no responden a su cometido. El resultado impuesto de la elección presidencial y el hecho de que el sufragio, pese a todo,  se dividiera en tercios, negando la posibilidad de hegemonía del partido que gobernará al país, es prueba de ello. La gota que derramara el vaso es sin duda la confirmación de que la oposición centrista, representada por las alianzas del PRD, PT y Movimiento Ciudadano, no tiene posibilidad alguna de acceder al poder bajo las reglas, usos y costumbres del régimen político actual.

 Andrés Manuel López Obrador en buena ley no perdió la elección. Simplemente no se le permitió llegar, como de antemano estaba claro que ocurriría por así convenir a la partidocracia dominada por el PRIAN y los poderes fácticos a los que sirve. El resto de los partidos nacionales con registro, jugando de comparsas hicieron lo que tenían que hacer, como ha quedado claro con las declaraciones de Jesús Ortega, líder máximo de las tribus chuchistas del PRD. En este entramado la voluntad popular es un mal necesario aparentemente bajo control.

 Como consecuencia de lo anterior, todos los partidos, sin excepción, ante la ciudadanía han perdido credibilidad, capacidad de maniobra y de respuesta e, ideológicamente, quedan totalmente desdibujados como instituciones al servicio de la sociedad. Si el primero de julio fuera atípica la participación  cuantitativa y cualitativa de los sufragantes, hoy día, si se convocara a elecciones, el abstencionismo sería histórico. La mayoría de los votantes potenciales le pensaría dos veces antes que perder su tiempo concurriendo a las urnas. Cada uno de los partidos políticos, fuera de contemplárseles como agencia circunstancial de empleo,  no tendría cara para convencer de que ahora sí contará la voluntad popular.

 De ahí que resulta inverosímil el que López Obrador se separe de los partidos de la llamada izquierda, para crear otro, a partir del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), a sabiendas de que estaría obligado, bien como candidato presidencial o simplemente como líder moral,  a jugar una vez más en la cancha y bajo las reglas del régimen político actual controlado por el PRIAN. Amén de que como partido político Morena estaría obligado a reconocer institucionalmente al Sr. Peña como presidente de México, contraponiéndose con la estrategia lopezobradorista de desobediencia civil en rechazo a la imposición validada por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

 Como igualmente resulta por demás extraño que López Obrador se incline por una tersa separación de los partidos que le postularan, cuando es del dominio público que lo que procedía era el rompimiento franco con el PRD, partido que desde la cúpula tribal le jugara las contras colaborando con el PRIAN como saboteador. Quedando la impresión de que opta por lo primero con el afán de dejar abierta la puerta para futuras aventuras electorales o legislativas, compartiendo el lecho con su embozado enemigo.

 Pero si resulta inverosímil y extraña la nueva estrategia puesta sobre la mesa por López Obrador, no podemos hacer de lado que también deja la interrogante sobre Morena: Mantenerle como asociación civil, o transformarle en partido político. Disyuntiva cuya solución deja en manos de una próxima asamblea nacional del movimiento que, en noviembre próximo, a su vez estará alimentada con los resolutivos de sendas asambleas estatales.

 Poniendo así el cascabel al gato, jugando con los tiempos, auspiciando la desbandada en las filas del PRD y apoyándose debajo del agua en el PT y en Movimiento ciudadano, partidos pequeños que han contribuido y se han beneficiado de  la creación, expansión y fortalecimiento de Morena.

 Sea cual fuere la intención de López Obrador y sus estrategas, lo cierto es que a partir del domingo 9 Morena sale de las penumbras, manifestándose como una fuerza política opositora real e independiente que sacude al sistema de partidos y al régimen político en su conjunto que profundizará su crisis con el desfondamiento de la izquierda institucional, oposición a modo para mantener los equilibrios entre las diversas fuerzas políticas que participan en el juego, así como de instrumento de control de movimientos emergentes en el seno de la sociedad. 

 Lo otro a considerar al margen, es que como ya estaba previsto, pese a los esfuerzos del priísmo y de la cúpula perredista por eliminar de la vida pública a Andrés Manuel, tenemos López Obrador para rato.

 Lo que está por verse es si Morena respeta sus bases estatutarias, rompiendo con las prácticas, usos y costumbres del viejo régimen, asimiladas y aumentadas por una izquierda institucional dominada por cúpulas colaboracionistas, corruptas y ajenas a las expectativas y  necesidades reales y sentidas de las grandes mayorías de este país. Si es así, la asamblea informativa del domingo nueve será un parte aguas en los esfuerzos por imprimir aire nuevo en la larga lucha por democratizar la vida política de México.

 Hojas que se lleva el viento

 Optimismo desbordado del perredismo veracruzano, cuando su dirigencia anuncia a bombo y platillo que en la entidad el partido del sol azteca no registrará desbandada alguna. El diputado federal Uriel Flores Aguayo ya anunció que deja al PRD para incorporarse a Morena, pero después de la elección local del año próximo, confiando en que su partido le postulará como candidato a alcalde de la capital veracruzana. Oportunismo en uno de los mejores exponentes del perredismo cupular jarocho, que aún cree que gano la diputación gracias a un  PRD desprestigiado y poco confiable. La desbandada y paso a engrosar las filas de Morena no se dará, ya se dio desde endenantes en las bases del partido y sólo resta confirmarla.

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 Interesante la estrategia propuesta por el gobernador electo de Yucatán para transparentar la transición gubernamental. Rolando Zapata Bello designó a un equipo de la sociedad civil que se encargará de la recepción de la administración pública a cargo de Ivonne Ortega Pacheco. Más sociedad y menos política. Lástima que el paso dado sea incompleto ya que organizaciones y personas designadas representan en su mayoría al sector empresarial de la entidad y muy poco o nada a los yucatecos de a pie. Lo destacable es que ya se da un primer paso en materia de transparencia y participación social en las tareas gubernamentales.

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 En Veracruz nada nuevo bajo el sol. Ya no hay nada que decir en una entidad federativa que es vanguardia nacional en todo, hasta en el número de indigentes morales que se regodean y hacen gala de su explicable enriquecimiento a costa del erario público.

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 En febrero de 2011, el portal de noticias Sexenio.com.mx inició como un proyecto destinado a crecer; en Septiembre de este año cumplió su primer aniversario y a siete meses de haberse lanzado a través de la Internet, registra un promedio de 20 mil visitas diarias. El éxito del trabajo que se lleva a cabo en Sexenio fue reiterado apenas el pasado 23 de agosto en una medición de comScore, luego de aparecer en 5to lugar nacional, sólo por debajo de importantes medios como El Universal, El Informador, Reforma y El Norte. Mi más calurosa y sincera felicitación al equipo que ahora integra el Grupo Sexenio Comunicaciones por su exitosa labor. Cd. Caucel, Yuc., septiembre 11 de 2012

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