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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “El hombre que no puede visualizar un caballo al galope sobre un tomate es un idiota”. André Bretón.

Surrealismo, es la nota: Comunicación social para unir a Veracruz con su gobierno, comunicación oficiosa para decirnos que Peña Nieto fracasó, el chingón en su torre de marfil es Don Javier.

Diputado Renato Tronco LXIII Legislatura

Diputado Renato Tronco LXIII Legislatura Veracruz

Ajeno a los intereses trascendentes de la nación que hoy,  de espaldas a la ciudadanía y bajo cubierto de un cerco policial debate la partidocracia  en el Congreso de la Unión,  en Veracruz ante la indiferencia de sus habitantes continúa el circense y anodino encuentro entre diputados locales y el gabinete del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, con motivo de la mal llamada glosa del Tercer Informe de gobierno.

Sin oposición responsable, en Veracruz se guarda silencio frente a la irracional obcecación del presidente Peña por cumplirle a los poderes fácticos, o el criminal secuestro de la voluntad popular por una partidocracia rampante. Si acaso, se escucha la voz de  los miles de profesores veracruzanos presionando al Congreso de la Unión en la capital de la República en rechazo a la reforma educativa, o  la voz aislada del priísta José Yunes Zorrilla, que llevando agua a su molino,  intenta convencer de la bondades  de la tan cuestionada y rechazada reforma energética que PRI y PAN aprobarán vía Fast Track  en un inédito cónclave bipartidista.

Como una expresión más del absurdo surrealismo que se ha apoderado de la administración pública veracruzana, los diputados cuestionan a los enanos dejando a salvo al dueño del circo y responsable de la conducción  de la inverosímil prospera marcha de la entidad. En este contexto, los veracruzanos no tienen ni voz ni voto en el seno del Congreso del Estado.

El “candigato” como opositor no es tal, apenas reflejo del minino de pies de trapo del cuento, opone y fortalece a lo que el renovado partido de las mayorías es y no es, razón más para ignorar lo que verdad o mentira es.

Sin transparencia de que asirse, más cómodo dejar hacer dejar pasar, rascarse cada quien con sus uñas, que cada quién hable como le va en la feria. Dispersión egoísta de percepciones no construye imaginario colectivo popular y en ello el cacaraqueado prospero logro de quien no gobernando,  en la opacidad dice gobernar.

Y en este clima de lo absurdo elevado a protocolario ejercicio de gobierno, se ventilan trapos sucios de una administración anterior en la que el actual mandatario fuera parte activa y seguramente,  cómplice del desorden administrativo y financiero, por decir lo menos, que inercialmente hoy tiene postrado a un Veracruz que, en la realidad real y virtual, distorsionada su imagen por el bombardeo mediático,  es y no es, aunque quisiera ser.

Tanto diputados como comparecientes, ignoran y se pasan por el arco del triunfo lo ya aprobado por el poder legislativo en materia de cuenta pública de los años precedentes. Lo que no fuera de su año no es de su daño. En Veracruz no pasa nada y si pasó, no me acuerdo, tal es el talante del libreto al que se ajusta la llamada glosa de un rosario de mentiras, simulación y más que evidente corrupción.

Deuda y obra pública que es y no es, de la mano en singular opacidad. Reservado su conocimiento para la posteridad, es lo único que se puede afirmar como verdad. Lo demás es especulación, rumor, mensaje cifrado, mala leche,  o frutos perversos de la imaginación del “pederasta” como peyorativamente desde el interior del domo protector, se etiqueta al siempre perdedor pero temido Yunes Linares.

Absurdo tras absurdo kafkiano, en la  efervescente  política jarocha, donde abunda más  el gas  que sólida substancia, no falta la línea que de palacio surge: Peña Nieto reprueba en su gestión, Duarte de Ochoa  es el único chingón.

Y en esa tónica, onerosos despliegues publicitarios en el orden nacional sobre los logros plasmados en el Tercer Informe del gobernador y,  en la aldea, columnas periodísticas levantando polvo y humo para desviar la atención de lo que pudo haber sido y no fue.

Así, puesto sobre la mesa el falso deslinde y abandono del proyecto transexenal Herrera-Borunda, la sucesión en el 2016 protagoniza sesudas interpretaciones de cara a la audiencia. La bola de cristal tiene la palabra. Los gallones senadores o los enanos del tapanco, en blanco y negro o a todo color, ocupan y preocupan en la aldea lo mismo a la clase política que a medios de comunicación y, ni que decir, de empresarios ramplones que cifran su futuro en una mediocridad alimentada desde el pesebre gubernamental.

Mundo de juguete”,  califica Eduardo de la Torre bajo su albiazul óptica panista. Literatura de ficción encuadrada en surrealismo trasnochado  salpicado de  simulación y triunfalismo sin sustento, “Las aventura de Alicia en el País de las Maravillas” hecha gobierno, piensa y dice en estéril monólogo quién esto escribe reflejada su imagen en el espejo- pantalla del computador. 

Como Eduardo de la Torre, como yo, otros, y otros, cada vez más, rumiando impotencia ante el absurdo. Suma de monólogos, expresión acumulada de percepción individual que no aterriza. No hay lugar para organicidad de memoria colectiva, comprensión, toma de conciencia  y voluntad para acciones trascendentes. Pérdida de tiempo, sin romper el cascarón que  a cada quien protege de los otros, tortilla española es utopía; caldo de cultivo que alimenta autoritarismo, opacidad  y simulación,  como oposición a participación y algo que no mucho,  de eso que se ha dado en llamar democracia representativa.

De ahí, la pura neta machacando en el imaginario colectivo, el actual gobierno no tiene parangón, reclama Doña Gina Domínguez, vocera de quien dice mandar en Veracruz, en abierto diálogo con el sombrerero a través del espejo , encontrando eco y consenso ¿en usted, yo, todos los demás? No, en un congreso  local -pastoreado por un corrupto cacique sindical magisterial-,  al que  literalmente se accede jineteando valioso corcel, paradigma del viejo y hoy renovado PRI.

Surrealismo, es la nota: Comunicación social para unir a Veracruz con su gobierno, comunicación oficiosa para decirnos que Peña Nieto fracasó, el chingón en su torre de marfil es Don Javier.

Ni pies ni cabeza, nada es verdad, nada es mentira. “No hay que creer todo lo que dicen  los medios”, Veracruz es y no es.

Hojas que se lleva el viento

¿Por qué en Querétaro si se pudo lograr contar con un hospital Infantil de Oncología  (HITO ) a la altura de los mejores del mundo, y en Veracruz  no se pudo, no se puede ni se podrá? Se preguntan médicos, enfermeras, técnicos y administrativos, que se desempeñan en el sector salud de la entidad. La respuesta es sencilla: Allá es Querétaro, aquí  es Veracruz. En esa pequeña entidad federativa el afán de progreso va de la mano con voluntad política, aquí, en la próspera y décima potencia económica de América Latina no hay ni lo uno ni lo otro, mucho menos visión para otear el futuro.

 -ooo-

 Guillermo Zúñiga Martínez, rector de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, al recibir el grado de Doctor Honoris Causa otorgado por los 160 centros educativos particulares que integran la Asociación de Escuelas Particulares del Estado de Veracruz, A.C., destacó que lo más importante de la educación es creer en la capacidad de aprender de las personas por sí mismas, creer en el autodidactismo crítico y significativo, fundamento doctrinario de la institución de educación superior a su cargo. El movimiento se demuestra andando y el destacado educador y político no pierde el paso,  haciendo honor a su causa con imaginación y férrea constancia. Nuestra felicitación sincera a Guillermo Zúñiga por tan merecido reconocimiento.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Lo deseable y socialmente sano es que se le de vuelta a la hoja a todo lo concerniente a la elección del domingo 7 en Veracruz. El PRI obtuvo su triunfo pírrico e ilegítimo y así lo registra la ciudadanía. Para el Sr. Duarte de Ochoa,  a decir de sus panegiristas, pavimentó exitosamente el camino de su sucesión conservando aplastante mayoría en el Congreso; para el presidente nacional del tricolor ganó el nuevo PRI, en tanto que para Erick Lagos, dirigente estatal, el abstencionismo no fue tal y su partido gobernará a más del 70 por ciento de los veracruzanos.

Seguirle dando vueltas a la noria es tan inútil como innecesario, palo dado ni Dios lo quita y a otra cosa mariposa, que lo que sigue es ni más ni menos, no la imposición de rector de la Universidad Veracruzana, asunto ya cocinado en la tremenda corte, sino la sucesión del gobernador de Veracruz cuyo proceso ya está, para variar, en plena marcha.

Sin embargo vale la pena detenerse en el por qué del abstencionismo, que si fue tal y de tal magnitud en las 14 entidades federativas en las que se convocara a elecciones locales que se hizo sentir cimbrando a la partiocracia, no tanto por curiosidad sociológica sino por lo que el fenómeno representa para la vida política del país como señal de alerta sobre lo que le espera a la clase gobernante de no poner sus barbas en remojo.

A lo largo de los últimos días se ha especulado mucho al respecto. Mucha tinta ha corrido calificándolo desde manifestación antisocial de apatía, abulia ó limitada inteligencia de los electores, hasta una actitud política de rechazo de una sociedad dominada por el hartazgo. Ni blanco ni negro, como en la viña del señor, hay de todo y los medios tonos también están presentes.

Pero a quien estas líneas escribe, no deja de llamar la atención la corta memoria de políticos, analistas, comentaristas y, con mayor razón de texto servidores orgánicos. A un año de distancia,  parece haber quedado en el olvido que más de 16 millones de electores inclinaron la preferencia de su voto a favor de Andrés Manuel López Obrador, postulado a la presidencia de la República por el Movimiento Progresista.

Mexicanos que frente a un descarado agandalle de un PRI tutelado por los poderes fácticos internos y externos, sintiéndose victimados y frustrados percibieran a la elección presidencial como un fraude electoral más en la larga lista de agravios a la soberanía popular.

Frustración y encono que se queda en el subconsciente de quien se sintiéndose engañado y burlado, cerradas las puertas para expresarlo con relativo éxito, espera una mejor ocasión para  venganza, desquite y castigo. Que mejor que canalizar su frustración en abierto rechazo al juego electoral y sus reglas impuestas.

¿Cuántos mexicanos que le dieran la espalda a las urnas, son parte de esos 16 millones que dieran su voto a López Obrador en 2012?

No se sabe, pero si de algo estoy seguro, es que sin haber participado oficialmente en la elección, Morena jugó a su modo y bajo sus propias reglas, haciendo sentir el polvo de aquellos lodos de los comicios fallidos del 2012.

La memoria colectiva en el imaginario popular, suele imponerse por sobre la memoria corta de los burladores, resultando estos  burlados por las clases subordinadas, como está escrito en la historia de los pueblos. Con mayor razón en la historia no escrita, la que cotidianamente construyen con sus pequeñas vivencias  individuales, de grupo o de movimientos sociales las masas oprimidas.

Vivencias que no se olvidan, que marcan para siempre a los individuos y a los pueblos y que, en momentos álgidos de la sociedad, saltan a la palestra, como bien puede ser el asumir una actitud de rechazo a una elección con la que se confirma el carácter dominante de la clase gobernante.

El rechazo casi unánime a las llamadas reformas estructurales, surgidas de la cúpula del poder formal, es parte de de esta actitud asumida. Si el poder no escucha, no ve, no siente, la memoria colectiva invierte la tortilla haciéndose presente.

Ni López Obrador ni Morena son entidades muertas. El liderazgo del tabasqueño no está apagado como muchos consideran, el Movimiento de Regeneración Nacional está vivo y no dudo que en la memoria colectiva se aloja.

Bien se puede dar dos pasos atrás para avanzar uno con solidez. Seguramente Morena ya sin impedimento legal alguno vendrá por lo suyo en los próximos comicios. Ya veremos como pinta el abstencionismo que ahora cómodamente se ignora y niega. El tiempo lo dirá.- Cd. Caucel, Yuc., 17 de julio de 2013

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