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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Si la plataforma de lanzamiento para la búsqueda de la candidatura al gobierno de Veracruz es el resultado de la elección del pasado domingo 7 de los corrientes, pedalear cuesta arriba para los aspirantes será toda una “Odisea”, habida cuenta de que llevarán a cuestas la carga negativa de un régimen político que, a nivel nacional se exhibe como caduco, corrupto e ineficaz y, en lo local la realidad incuestionable de una entidad federativa con un gobierno fallido.

Lo curioso del caso es que a tal régimen le corresponde una sociedad que no se aventura a dar el paso para renovarle, ni la clase política acepta el juicio social para cambiar por sí misma, retroalimentándose ambos entre sí estableciendo un impase que, en términos reales, da lugar a estancamiento económico, violencia criminal y mayor deterioro del tejido social.

Fenómeno que en la entidad veracruzana se confirma con los resultados de la elección de diputados señalados como delincuentes impunes.

En esas estamos y en este escenario se enmarca la sucesión en Veracruz.

Los aspirantes.

La lista de los que queriendo tienen hasta el día de hoy alguna posibilidad, se reduce a tres militantes de los dos partidos que mantienen el primero y segundo lugar en la correlación de fuerzas político electorales en la entidad, no hay más y a sólo a uno de estos les tocará intentar revertir el clima de desaliento y hartazgo de una población que ya no quiere más queso, sino salir de la ratonera en la que en la entidad le ha enclaustrado lo mismo un gobierno fallido que una partidocracia teñida de corrupción e impunidad, o bien, como hasta ahora se observa, dar continuidad a gatopardismo y corrupción impune.

Hay quien se aventura, por ingenuidad o desconocimiento de la realidad nacional, a poner sobre la mesa la idea del surgimiento de un aspirante más, el independiente o “bronco veracruzano”, pretendiendo extrapolar la experiencia vivida en Nuevo León el pasado domingo. Nada más absurdo si tomamos en cuenta que la sociedad veracruzana no está preparada para tal opción electoral, ni las condiciones políticas están dadas para que de manera espontánea surgiera un liderazgo capaz de reproducir tal experiencia, enfrentando con relativo éxito a una maquinaria electoral que capitaliza para sí desigualdad y pobreza.

Lo cierto es, siempre a mi juicio, que revertir la percepción colectiva de un gatopardismo a modo que elección tras elección receta a la población más de lo mismo con distinto ropaje, es el reto y, para ello, las manidas estrategias electoreras no son ya garantía de aceptación en una población lastimada, dolida y con más ganas que voluntad para expresar su hartazgo.

El pedalear cuesta arriba ya no se puede sustentar en vanos discursos, pedestres baños de pueblo y el caudal de promesas que nunca se van a cumplir. O se cambia o se fracasa en el intento a mitad de la cuesta y, desde ya, tal cambio debe ser una necesidad más que evidente.

Más cuando está más que sabido que dos años y nada es lo mismo, cuando de transformar una realidad adversa a la gran familia veracruzana se trata. Y cuando hablamos de la terca realidad, nos referimos al grave estado de cosas que privando en Veracruz, lo mismo está referido a la economía, al deteriorado tejido social, a un gobierno fallido que a la política política, que tocando fondo en un proceso irreversible de descomposición, contamina y arrastra a las finanzas públicas estatales y municipales.

Gobernador de dos años, ¿para qué?

En esta ocasión, pese a lo que afirman la mayoría de medios informativos, la garantía de triunfo considero no está en el padrinazgo que del centro a la periferia y a la inversa, se dice cobija a los aspirantes. En reflexión anterior señalaba que lo relevante no es el quien gana, sino para qué y con qué propósito y este debería ser el meollo del asunto, ¿para qué Veracruz requiere de un gobernador de dos años y que propósitos animarían a éste en la búsqueda del rescate de una entidad postrada, sin rumbo, sin brújula, sin liderazgo, y sin ánimo y voluntad para cambiar el actual estado de cosas?

Porque ganar una elección y encaramarse a la primera magistratura del estado es una cosa, y otra, muy distinta, el afrontar la problemática actual y actuar en consecuencia para sacar al buey del atolladero. Y esto último es lo que en la mayoría de los veracruzanos anida en su mente, cuando con toda la ligereza del mundo, no sólo se aprueba la gubernatura de dos años, también con la misma ligereza, quienes aspiran a gobernar a Veracruz lo aceptan y se asumen como el mesías que desde los confines celestiales en 24 meses bajará el maná salvador.

Y es aquí donde la marrana tuerce el rabo. Los aspirantes deberán atender a las expectativas de rescate, cambio y progreso de esas mayorías más que al respaldo cupular del flamígero dedo. Y si no es así, podrán ganar una elección pero no gobernar en el sentido y propósitos deseables para la mayoría, poniéndose en riesgo la ya de sí frágil gobernabilidad, prolongando la crisis.

Esa mayoría silenciosa no cuenta, dirán quienes ahora, tras la elección del domingo pasado, sin el más mínimo talante crítico afirman que gano la democracia en Veracruz, siendo pieza clave Javier Duarte de Ochoa y su fallida administración que con el respaldo de una minoría, le cumplió al presidente Peña, avalando las llamadas reformas estructurales (y las que siguen). Porque en efecto, en términos cuantitativos la minoría ganó 16 diputaciones federales, en tanto que quienes se le oponen con un mayor número de sufragios apenas obtuvo 5 de las 21 curules en disputa.

La lección del domingo siete

Cuestión de enfoques ya que cualitativamente los comicios no modifican en nada la percepción que alimenta Javier Duarte de Ochoa tanto de un gobierno fallido como de una economía estancada. Como tampoco en nada se reduce la crisis de credibilidad y de confianza en las instituciones republicanas.

Luego no confundir gimnasia con magnesia. Las circunstancias son cambiantes y una cosa es elegir a Juan de los Palotes en una elección intermedia para que represente a sus electores en una democracia representativa simulada, y otra, muy distinta, elegir a quien chueco o derecho gobernará los destinos de toda una entidad federativa ya de sí compleja, desigual y sin destino cierto que, a su vez, está enmarcada en una realidad nacional prendida con alfileres.

Las mayorías suelen equivocarse, pero aprenden sobre la marcha de sus propios errores enriqueciendo la memoria colectiva. El 7 de junio quedó claro que un estómago vacío y la cabeza ardiendo de descontento y hartazgo, electoralmente no son garantía de cambio; pesando más el voto del hambre, el voto esquirol y el voto mercenario bajo la conducción de una maquinaria electoral corrupta, que una voluntad de triunfo desorganizada, fragmentada y sin un programa mínimo para la acción que aglutine, una y haga pesar la necesidad común de cambio y transformación que anida en las mayorías.A la luz de los resultados del domingo siete, la lección queda en el imaginario colectivo. No es ya aceptable el que la sociedad siga siendo manipulada, mangoneada y obligada a transitar por rumbos equívocos, por una minoría que sigue apostándole al más de lo mismo.

Necesidad de cambio

¿Qué tanto aprendió la sociedad de éste traspiés? Eso está por verse pero, poco o mucho, generará condiciones inéditas para la elección de gobernador en 2016, y ello debería ser suficiente para hacer girar la bola de cristal anticipando que los por ahora aspirantes a la gubernatura ni las tienen todas consigo ni pueden proclamar a los cuatro vientos que cabalgan en corcel de hacienda. Las mayorías les dejan hacer, les observan, escuchan, miden, sin olvidar cuál es su procedencia política y el papel que jugaran en el denostado pacto por México y la aprobación de la privatización de la industria energética en lo nacional, así como en lo local el no haber movido un dedo para frenar el descalabro del gobernador fallido.

De ahí que lo menos que se espera de los suspirantes es un diagnóstico serio, realista y a fondo de la realidad veracruzana, como punto de partida en sus afanes electorales, para de ahí actuar y proponer lo que proceda para, en un tiempo acotado de dos años y en espacios específicos, actuar en consecuencia bajo el eje rector de un programa mínimo con propósitos, objetivos y metas por alcanzar, debidamente jerarquizados, priorizados y consensuados con la población. Sin este enfoque que atendería a la necesidad de cambio, que requiere de honestidad intelectual y compromiso con las mayorías, éstas serán inmunes al mensaje proselitista y se prepararán para llegado el momento cobrar facturas pendientes.

Toca a los suspirantes determinar si transitan por el camino correcto aligerando la carga o, con toda ésta sobre las espaldas, intentar remontar la cuesta. A la sociedad, por su parte, le toca definir si nuevamente le apuestan al más de lo mismo o están por trascender el actual estado de cosas que tiene postrado a Veracruz.

Hojas que se lleva el viento

Inaudito aunque nada del otro mundo. Quienes de entre la militancia perredista, no supieron o no quisieron medir los tiempos renunciando con oportunidad al partido del sol azteca y sumarse a Morena, hoy pretenden colgarse del triunfo electoral del joven ingeniero Cuitláhuac García asumiéndose como los hacedores del marco social que posibilitara la derrota de Elizabeth Morales en la capital veracruzana. Oportunistas al fin, ya buscan establecer los puentes que les permitan encaramarse al nuevo instituto político y, tanto seguir medrando a costillas del erario público como obtener ventajas futuras en el movimiento que encabeza Andrés Manuel López Obrador. Ojo, mucho ojo, la llegada de última hora de ex perredistas a las filas de Morena, debe ponderarse con cuidado antes que estos den al traste con propósitos y objetivos de renovación y oxigenación de la vida política veracruzana.

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Y a propósito del maestro Cuitláhuac García, se equivocan tanto los que minimizan la campaña electoral que le llevara al triunfo, como los que aseguran es un improvisado al que nadie conoce en la capital veracruzana. Cuitláhuac ha venido picando piedra desde el 2006, organizando y alentando la participación ciudadana en el Movimiento Nacional de Regeneración Nacional en Veracruz. No es de gratis que cuente con toda la simpatía y confianza de Andrés Manuel, la dirigencia nacional y la militancia de Morena dándole un voto de confianza. Como él, un cada vez más amplio grupo de jóvenes y entusiastas veracruzanos trabajan con visión de futuro y voluntad de triunfo a lo largo y ancho de la entidad, no hay que perderlos de vista.

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Noé Valdez, estimado amigo y destacado periodista, falleció hoy domingo tras penosa enfermedad. Nuestro más sincero pésame a su apreciable familia. Descanse en paz.

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Interesante el proceso de democratización de la vida política en el reino de España. Los patos le tiran a las escopetas y una buena parte de las alcaldías, entre ellas las de Madrid y Barcelona, electoralmente son ganadas por una movilización social harta de corrupción y políticas públicas contrarias al legítimo interés de las mayorías. La Unión Europea bajo cuyo manto pretende cobijarse nuestro ínclito presidente Peña, se está reventando por lo más delgado, griegos, españoles y figurando ya en la agenda los franceses, están apostándole al sí podemos.

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Todo parece indicar que a los yucatecos la elección federal intermedia les tiene sin cuidado. Para elegir a sus cinco diputados federales de mayoría relativa, la mayoría voto en automático e inercialmente, favoreciendo al PRI. No así en el caso de la contienda local que motiva y moviliza a prácticamente a toda la población en edad de votar, destacando la elección de alcaldes, en especial en el ayuntamiento de Mérida en el que asentándose más del cincuenta por ciento de la población estatal, en esta ocasión el sufragio nuevamente dio la ventaja al PAN. Lo destacable es que en Yucatán a diferencia del resto del país, la participación ciudadana superó el 67%.

Xalapa, Ver., junio 14 de 2015
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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Por elemental sentido común, para los no priístas debería valernos un cuerno lo que en la estructura y organización interna del PRI les compete a sus militantes. Si se conducen con espíritu democrático, o todo lo contrario plegándose a la imposición por dedazo de sus dirigentes y cuadros partidistas, es asunto de ellos en tanto no afecten como está de moda decir, a terceros sin vela en el entierro.

Ya bastante tenemos con soportar que como primera minoría el partido del presidente Peña nos lleve al baile sin invitación previa y formal, como era costumbre entre familias de bien en la sociedad decimonónica.

Lo que si es de nuestra incumbencia en tratándose de la vida interna del PRI, específicamente en Veracruz, es que el gobernador sin atender a razones, imponga como presidente del Comité Directivo Estatal del PRI ni más ni menos, que a una persona no grata para la sociedad xalapeña. Insisto, a los no priístas nos debe valer gorro más no por ello, deberíamos aceptar sin más que la primera autoridad de la entidad se burle de los habitantes de la capital veracruzana,  premiando a quien durante los últimos tres años agravió con corrupción, soberbia e insolencia a los xalapeños.

Tiempo ha que los xalapeños y quizá la mayoría de los ciudadanos de la próspera ínsula duartista, decidimos no aceptar seguir siendo tratados como menores de edad, minusválidos mentales a los que impunemente se les puede jugar el dedo en la boca. Luego si con su pretensión el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa persiste en subestimar a sus gobernados, que con su pan se lo coma. En su momento, ya veremos si priístas o no priístas en las urnas otorgarán su voto a un partido en mala hora presidido por Elizabeth Morales García y su cohorte de arribistas.

Lo más lastimoso es que con la decisión del gobernante veracruzano, ignorando el pensar y sentir de la sociedad xalapeña, quién saldrá raspado es Américo Zúñiga Martínez, recien desempacado como alcalde de Xalapa, pues si se le está concediendo el beneficio de la duda es con la esperanza de que más temprano que tarde exhiba corruptelas y trastupijes de su antecesora, avocándose a enderezar entuertos heredados rescatando confianza, credibilidad y buena marcha de la ciudad capital.

Así sea de dientes para afuera, el agachar la cabeza y acatar el dar por saldado el déficit de buen gobierno que hereda, sumándose a la cargada a favor de Elizabeth para que esta se haga cargo de la conducción del PRI en Veracruz, de antemano se descalifica rechazando el beneficio que le otorgan sus coterráneos.

Su disciplinada actitud e inmerecidos elogios sobredimensionando el desempeño del gobernador, confirma el manojo de valores entendidos que desde aciagos tiempos de Fidel Herrera Beltrán, se construyeran para cederle a Elizabeth el paso a la alcaldía y él, confiado quedar en lista de espera para el siguiente período. Mal antecedente para quien se propone transformar a la ciudad que gobierna y que nos guste o no, sea de nuestra incumbencia o no lo que el PRI haga o deje de hacer, será la capital veracruzana la que pague nuevamente los platos rotos.

Calladito se hubiera visto más bonito. Pero como ya apuntáramos en maquinazo anterior, obligado está a intentar ser ducho alambrista para equilibrar afanes a favor de la ciudadanía y compromisos adquiridos con antelación ante el que se dice gobierna en Veracruz. Lo declarado en los medios, es su primer traspié en el alambre y aún le falta un largo trecho por recorrer.

Vistas así las cosas, el daño colateral a terceros afectados está a la vista. Luego aunque el sentido común recomiende lo contrario, si hay razón para ocuparnos y preocuparnos por lo que acontece al interior del nunca renovado viejo PRI. Ya veremos si en próximas elecciones pasamos la factura o le seguimos apostando al más de lo mismo.

Hojas que se lleva el viento.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa perdió la oportunidad de conocer de primera mano el primer informe de resultados de Rolando Zapata Bello, gobernador de Yucatán quien contando con la presencia de la secretaria de turismo, representante personal del presidente Peña, así como de secretarios de estado, gobernadores, el Jefe de gobierno del D.F., legisladores y la plana mayor nacional del PRI, este domingo en el Centro de Convenciones Siglo XXI de la capital yucateca, dio cuenta de los logros alcanzados en los últimos quince meses por los tres órdenes de gobierno en esa entidad federativa. Seguridad pública, paz social, educación, investigación tecnológica, empleo, turismo, atención al campo, a los trabajadores del mar y a la micro y pequeña empresa, así como vialidad, infraestructura comunitaria, deportiva, cultural y de recreación familiar en el marco de finanzas públicas estables, fue lo destacado. Sin falsos triunfalismos, con  humildad, reconociendo los límites de la realidad de lo posible, Rolando Zapata convocó a la construcción de un nuevo pacto social de los yucatecos sustentado en la unidad, esfuerzo compartido y visión de futuro, dejando entrever el por qué Yucatán avanza con rumbo cierto, sin tropiezos de importancia, por el camino que sus habitantes reconocen como propio.

Lástima, al gobernador veracruzano le hubiera servido de mucho enterarse que la prosperidad se construye paso a paso, librando obstáculos en una realidad adversa y con hechos concretos que se reflejen en el bienestar de la gente..- Cd. Caucel, Yucatán, enero 19 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Con el arribo de Américo Zúñiga Martínez a la presidencia municipal se inicia una nueva etapa para la vida social y económica de la capital veracruzana. El tiradero queda y la desconfianza en la autoridad también. No obstante, en el ánimo de sus habitantes no faltan destellos de esperanza confiándose en que el cambio de estafeta ofrece expectativas de cambio y de progreso.

Cualquier cosa es mejor que lo que le deparó a Xalapa la pésima administración a cargo de Elizabeth Morales es el sentir generalizado, esperándose que con Américo las cosas sean diferentes.

Esto, sin faltar una corriente de escepticismo en cuanto al desempeño y alcances de una administración que no por nueva deja de llevar a cuestas la carga negativa de la extracción priísta del alcalde en turno. De antemano se tiene por sabido que por muy buenas intenciones estas se ven limitadas por la formación partidista y el sometimiento a la autoridad y caprichos del que se dice manda en Veracruz.

Si corrupción, ineficacia y carencia de voluntad política para atender demandas crecientes, reales y sentidas de la población fue la constante a lo largo de los últimos tres años, no puede ignorarse que el PRI nunca llamó al orden a la alcaldesa y que el pésimo desempeño de ésta fue consentido y tolerado por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, quien renglón aparte, tampoco ha dado muestras de apego y compromiso para con los xalapeños.

Dice la conseja popular que quien sirve a dos amos, con uno queda mal. De ahí que para salir avante, el alcalde tendrá que desenvolver todas sus dotes de alambrista para guardar un sano equilibrio entre sus compromisos partidistas de campaña y servirles a cabalidad a los contribuyentes que le pagan y esperan beneficios tangibles para el municipio…  ¿Podrá?

Luego es lógico el que la opinión pública se divida entre los que confían en el joven ex funcionario fidelista y los que dudan de la oferta de buen gobierno del joven Zúñiga. Sin faltar aquellos a los que ni les va ni les viene la crisis de identidad y atraso en que se debate nuestra ciudad y lo que, al respecto haga o deje de hacer la administración municipal.

Nadie es monedita de oro. Américo no tiene porqué ser la excepción. De su y desempeño eficaz depende el ganar aceptación por una mayoría ahora dolida y al borde del hartazgo. Y en ello deberíamos estar concientes para con talante crítico pero propositivo,  sumar y no dividir y restar, concediéndole el beneficio de la duda.

El alcalde recién desempacado viene ofreciendo las perlas de la virgen en su afán por rescatar confianza y credibilidad en beneficio de la autoridad que el representa, luego a el corresponde ponerle límite al beneficio que se le otorga en el plazo que considere prudente, así como en base a su desempeño al frente de la comuna,  en manos de la población está el refrendar o dar por terminado el maridaje.

Tiempo al tiempo sin bajar la guardia  y todos saldremos ganando. Xalapa merece y exige la contribución solidaria de sus habitantes, no todo viene de la administración municipal; la participación consecuente y responsable de la población  es condición para salir del bache. En ello va implícita la tarea de construir ciudadanía y a ello debemos avocarnos para nunca más votar a ciegas deslumbrados por los espejitos y abalorios que con recursos públicos obsequian candidatos a cambio del sufragio. Que la nefasta experiencia que toleramos dejando hacer y deshacer a Elizabeth Morales nos sirva de lección.

Hojas que se lleva el viento

Cancelada la Reforma Agraria surgida del movimiento armado y desmantelado el campo mexicano por los gobiernos neoliberales, ahora el Sr. Peña Nieto reitera a bombo y platillo el anuncio de un renovado y modernizador impulso a una reforma agraria sui generis sustentada en políticas públicas que nos remiten al porfiriato, privilegiando concentración de la tierra, productividad y competividad, sin el menor asomo de conocimiento de la realidad del agro mexicano y de la historia nacional. No debe extrañarnos entonces que ya se escuche el cabalgar de un Emiliano Zapata que vuelve por sus fueros en las tierras del sur de la patria.

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Cada seis meses quien esto escribe cambia de aires, pasando una corta temporada en Yucatán y en cada ocasión Mérida su capital,  me recibe con enjundiosas mejorías que le permiten conservar su status como la ciudad más progresista del sur-sureste de México. En este mes de enero la ciudad blanca considerada internacionalmente como “De la paz”, celebra el 472 Aniversario de su fundación con nuevas obras de infraestructura urbana a la que Dulce María Sauri Riancho, ex gobernadora de la entidad, califica como “Los regalos para Mérida”. Y no es para menos, gobierno del estado, Ayuntamiento e iniciativa privada, en un año calendario  han proyectado y realizado diversas obras e inversiones de gran envergadura que, en mucho,  superan  los logros y anuncios fantasiosos de tres años de gobierno estatal y municipal en la capital veracruzana. Así se las gastan los yucatecos en un clima de colaboración, complementariedad, coordinación y eficacia de los tres órdenes de gobierno.- Cd. Caucel, Yucatán, enero 8 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

“El éxito de Cancún en México como el primer polo de desarrollo turístico en el país, y destacado destino de alcance internacional, responde sin duda a dos factores, a saber, primero, que ha respondido a un proceso de planeación integral con visión de Estado, del que en lo general se derivan políticas públicas y acciones de los sectores público y privado que, en lo general,  permiten canalizar recursos y esfuerzos en torno a objetivos comunes, lográndose complementariedad y eficacia tanto en la dotación de la  infraestructura requerida como en capacitación del recurso humano y prestación de servicios. En segundo término el amplio abanico de oportunidades para todos, en el que sin distingo de origen todos tenemos algo que aportar y todos recibimos algo a cambio que nos hace sentir parte activa de una sociedad que vive de y para el turismo. Cancún es de todos, residentes y visitantes, en ello estriba el secreto del éxito”.

Esto me comenta un joven y exitoso arquitecto, xalapeño, egresado de la Universidad Veracruzana, que al igual que muchos veracruzanos se ha integrado a este pujante polo de desarrollo. Llegó a Quintana Roo como muchos mexicanos, sin un centavo en el bolsillo pero con muchas ganas de trabajar y trascender integrándose a las tareas de desarrollo, formando una familia que orgullosamente se siente cancunense.

El entusiasmo con el que me narra anécdota tras anécdota sobre sus peripecias para lograr el lugar que hoy ocupa como empresario en la industria de la construcción, me recuerda a varios amigos que integrados a las tres o cuatro primeras oleadas de veracruzanos que, en busca de oportunidades y más amplios horizontes, arribaran a tierras quintanarroenses logrando destacar en la política y en el servicio público, siendo algunos de ellos protagonistas valiosos en la transformación del entonces territorio federal en un estado de la República, como fuera el caso del cordobés Joaquín González Castro, “Quino” como se le recuerda con cariño, primer alcalde constitucional del naciente municipio de Benito Juárez, asiento de Cancún.

Testigo del nacimiento del hoy destacado polo turístico en mi carácter de servidor público, coincido con las apreciaciones de mi joven amigo. De la nada se levanta Cancún gracias a la visión del entonces presidente de México, Luis Echeverría Álvarez, que se hace acompañar del entusiasmo del gobernador del territorio, Gustavo Gutierrez Ruiz y el trabajo constante y eficaz de los tres primeros gobernadores constitucionales, Jesús Martínez Ross, Pedro Joaquín Coldwell y Miguel Borge Martín. La guía para la acción, coordinación de los tres órdenes de gobierno y la complementariedad en el quehacer social y económico, tuvieron sustento en un plan de largo aliento en constante revisión, evaluación y ajuste.

Primero lo primero. Integrar la región al resto del estado, a las entidades federativas vecinas y al resto del mundo, creándose la infraestructura carretera, aeroportuaria y portuaria; las primeras avenidas y lo que hoy puede considerarse como centro histórico, alojando los nacientes establecimientos de servicio público y privado. Así como en paralelo y en previsión a las necesidades de mano de obra, se dio paso al Nuevo Centro de Población Ejidal “Alfredo V. Bonfil” y a los primeros programas de vivienda de interés social de la localidad. Abriéndose las puertas a miles de familias que procedentes del interior de Quintana Roo y de todo el país, pusieran manos a la obra.

Como centro de abastecimiento de materiales de construcción, mano de obra especializada, herramienta, equipo y alimentos, servicios bancarios y flujo de capitales, el vecino Yucatán jugó un papel de primer orden en el proyecto. Aprovechando la aviada, impulso programas de reordenación económica, diversificación productiva, y su propio proyecto turístico, colocando a Mérida como una de las ciudades más visitadas del país, tanto por nacionales como por un constante flujo de turismo extranjero. Debiéndole su actual condición en materia de desarrollo en todos los órdenes sin duda al boom de Cancún.

Todo respondiendo a un plan preestablecido bajo el control de gobierno federal y a un eficiente y eficaz mecanismo de coordinación entre los tres órdenes de gobierno. Nada quedaba al azar, hasta que el crecimiento hotelero y urbano se salió de cauce, alterando las previsiones originales que respondieran a un diseño que se quedó chico en sus alcances.

En su carácter de polo de desarrollo económico Cancún cumplió con su cometido, disparando la actividad turística, comercial, de la construcción e inmobiliaria en Cozumel, Isla Mujeres, y lo que hoy se conoce como “Riviera Maya”. De Punta Sam a Tulum en el litoral norte de Quintana Roo, la influencia permeó en el sur de la entidad impulsando la actividad turística en la franja costera que va de Mahahual a Xcalak en la frontera con Belice. Visión de Estado, planeación, trabajo consecuente y compromiso de la gente para con el proyecto y su región, se reflejan hoy en resultados palpables y envidiables a lo largo del litoral del Caribe Mexicano.

Frente a las oficinas de Fonatur, concluye mi charla con el paisano, coincidiendo ambos en que como todo, el crecimiento tiene límites. La retroalimentación inercial y constante de sus orígenes, rebasó la previsión inicial del desarrollo del polo turístico. Hoy Cancún dejó de ser sustentable, ya se devora a sí mismo.

Son de mal gusto las comparaciones, sin embargo, ante el triunfalismo sin sustento con el que se cacaraquea la prosperidad turística de Veracruz, obliga necesariamente a considerar lo que es un auténtico polo de desarrollo y lo que simplemente queda como buenas intenciones. Con el 65 % de ocupación hotelera en temporada baja, Cancún y la Riviera maya hacen de nuestra incipiente fortaleza turística, triste caricatura. Nos falta mucho por hacer, no cabe duda, empezando por un poco de imaginación,  compromiso y visión de Estado para transformar nuestro abundante y rico potencial turístico en auténtica palanca del desarrollo.

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J. Enrique Olivera Arce

“Disculpas se piden cuando se tiene la culpa, nosotros no tenemos la culpa de nada”. Ivonne Ortega Pacheco

Mérida, “Ciudad de la Paz”, declarada así por organismos internacionales en enero del presente año al encontrarse entre las 100 ciudades más seguras y pacíficas del mundo, pareciera hacer honor a ello, pues cuando se recorren sus calles, avenidas, plazas y mercados, todo indica que los meridenses viven en paz, conviviendo en armonía y brindando su tradicional hospitalidad a quienes les visitan. Pero no todo es miel, a últimas fechas entre los yucatecos se percibe una corriente de opinión que piensa y se expresa en contrario: la paz y la armonía está rota, las autoridades estatales y municipales se han encargado de vulnerar la tranquilidad, me comentan.

Para quien esto escribe y seguramente para las oleadas de turistas que gozan de las bondades de una entidad federativa cuya principal riqueza es su gente, no deja de extrañar el que se ponga en duda el que reine la paz y la concordia en un pueblo por principio enemigo de la violencia y la confrontación estéril. El observar los toros desde la barrera, es engañoso, las apariencias engañan, me comentan algunos amigos yucatecos que me ponen al tanto de los últimos acontecimientos en la ciudad blanca, que enfrentaran a la alcaldesa con sus gobernados.

Tan suele no pasar nada en Mérida que afecte el clima de tranquilidad que, cuando algo pasa, es porque realmente pasa y los medios de comunicación se encargan de hacer más grande el borlote.  Aún desde el otro lado de la barrera, al observador interesado no deja de llamarle la atención la violencia innecesaria con la que se agrediera a un grupo de manifestantes que se oponen a una obra vial con el argumento de que se atenta contra el patrimonio del Siglo XX y altera el paisaje urbano, en una zona por demás paradigmática, como lo es el Paseo de Montejo.

Agresión a los ciudadanos en la que todo indica que la responsabilidad recae en la arquitecta Angélica Araujo, alcaldesa priísta de Mérida, tanto por su cerrazón al diálogo como por la participación activa de conocidos porros cercanos a la edil en el “zafarrancho” de marras. Sin dejar de considerar una posible provocación, ¿de quién?, esa es la incógnita por despejar pues son muchos y variados los interesados en mecer la cuna, tanto del PAN como del propio PRI en el que el fuego amigo está a la orden del día.

Para la sociedad yucateca, en especial la clase media meridense, no importa tanto la extracción partidista de sus gobernantes, si estos al frente de la administración pública se manejan con transparencia, auspician inversión, crecimiento económico, ahorro y empleo, sean priístas o panistas, y si la obra pública es eficaz en sus alcances y beneficia al mayor número posible de ciudadanos. Sobre esta base se construye el consenso o el disenso en torno a la acción de gobierno.  El mayor o menor grado de una sana convivencia pacífica, respeto y tolerancia entre diferentes de ello depende, haciendo prevalecer la mayor de las veces el clima de paz social y tranquilidad.

Las diferencias políticas se dejan para el tiempo justo de los procesos electorales. Como es el caso que nos ocupa, que refleja, a partir de las dos únicas opciones electorales viables, polarización social y política, calentamiento de los ánimos y el estira y afloja en torno a los posibles candidatos a la gubernatura estatal, en un proceso electoral local que coincide con la elección presidencial del 2012. Escenario en el que los dos más importantes diarios de la entidad, beligerantes y atendiendo a conveniencia a intereses encontrados, meten basa en el juego electoral.

Con el regreso del PRI con el vetusto costal de mañas al hombro, con Ivonne Ortega y Angélica Araujo a los gobiernos estatal y municipal, me comentan, “el orden establecido” se rompe. Las frivolidades, rechazo al diálogo y autoritarismo de ambas servidoras públicas, así como la opacidad de las administraciones a su cargo dejan mucho que desear de la “alternancia”, provocando confrontación político partidista y malestar ciudadano.

Así las cosas, la escaramuza en la ahora ex “glorieta de la Paz”,  se inscribe circunstancialmente en el marco de la pugna sexenal del poder por el poder, sin que pueda calificarse como extraordinaria y, mucho menos, como una movilización social generalizada de repulsa a las autoridades vigentes que pusiera en riesgo tranquilidad y paz social. Apenas se trató de un grupo de vecinos que no encontrando respuesta a sus  insistentes intentos de ser escuchados por la autoridad municipal, optaron por la protesta pública y pacífica, actuando al margen de cualquier sigla partidista, hasta que se les montaran personeros priístas y panistas politizando la protesta ciudadana.

Pero no puede descartarse que con la intervención del PAN y del PRI, pretendiendo llevar agua a su molino,  el evento en cuestión  pudiera ser considerado como prolegómeno del proceso electoral del 2012, habiéndose registrado ya una primera víctima política, al afirmarse que se le cortaron las alas a la delfín de la gobernadora, Angélica Araujo, al no meter Ivonne Ortega las manos al fuego en defensa de su correligionaria y aspirante a sucederle, en previsión al papel destacado que se estima tendrá la gobernadora como cabeza de playa en el sureste  tanto de de Carlos Salinas de Gortari como de Enrique Peña Nieto para  la contienda por la presidencia de la República.

En atención a su imagen, Ivonne sacrifica a su delfín, lavándose ls manos en aras del papel que le toca desempeñar en el 2012, se comenta, abriendo el abanico a otras opciones priístas a las que se les despeja el camino.

Paradójicamente el “zafarrancho” y lo que sigue, no necesariamente frena la dinámica de crecimiento económico sustentada principalmente en el ahorro interno e inversión local, productiva y social, pese a que la generación de nuevos empleos formales en Yucatán registra ya estancamiento. La política en Yucatán, a diferencia de otras entidades federativas en México, tiene sus límites, así como el contrapeso de un pujante sector empresarial que vela por sus intereses.

Los yucatecos lo saben, por lo que no le apuestan fácilmente a perder lo más por lo menos. El alto grado de participación ciudadana y el debate en torno al futuro inmediato, se expresan en los hogares en donde objetivamente se decide la intención del voto, pero hasta ahí.

Para quienes somos simples visitantes de a pié, Mérida sigue siendo la ciudad blanca, hoy “ciudad de la paz”, remanso de tranquilidad que invita al disfrute de su riqueza cultural y bonhomía de su gente.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Dejo Mérida minutos antes de iniciarse el festejo con el que las autoridades estatales y municipales celebraran el que organismos internacionales, incluyeran a la ciudad blanca, con más de un millón de habitantes, entre las 100 ciudades más seguras y pacíficas del mundo.

Merida Yucatan. Norte-sur

Retorno a Xalapa, con la percepción de que dejo una ciudad enfrascada en sus propias y peculiares contradicciones y  contrastes. Un norte próspero y pujante con todas las ventajas urbanísticas e inmobiliarias que no es común observar en la mayoría de las capitales de nuestras entidades federativas, contrastado con un sur de la ciudad,  pobre, excluido de la modernidad y del interés de las autoridades por su desarrollo y bienestar de la gente, asiento de “colonias dormitorio” pobladas con migrantes del interior del estado y entidades vecinas, en su mayoría indígenas de origen maya.

Políticamente multipolarizada, la ciudad concentrando más del 50% de la población del estado, vive el derrumbe de un panismo que no asimila aún la derrota en la reciente elección municipal, careciendo del cómo y con quién recuperar la gubernatura y, un PRI que, aunque fragmentado, ya anticipadamente trabaja en la sucesión de Ivonne Ortega Pacheco que tendrá lugar en el 2012.

Esto en el marco de un gobierno estatal en el que la Sra. Ortega Pacheco auspicia la división del partido en el poder, a la par que se confronta con lo más representativo del mundo empresarial yucateco, expresión del poder fáctico que determina rumbo y destino de la Península; perdiendo aceptación entre la clase media y media alta por su altanería y frivolidad como estilo personal de gobernar.

Situación esta última que se agudiza a raíz de la intempestiva y sorpresiva presencia en Mérida de Carlos Salinas de Gortari, con el fin expreso de disciplinar a Ivonne Ortega Pacheco, como se interpretara entre los meridenses a los que no escapa el hecho de que su gobernadora está encaprichada en no aceptar fácilmente que se le imponga desde el centro a Emilio Gamboa Patrón, “el chupón” –así se le conoce localmente-, como candidato del PRI a la gubernatura en el 2012.

Arribo a Veracruz, enterándome que en el World Trade Center -sede oficiosa del gobierno estatal-, se le rendía homenaje al ex presidente Venustiano Carranza, con motivo del 96 Aniversario de la Promulgación de la Ley Agraria. Horas más tarde, leía en los medios informativos en línea, el contenido del boletín oficial y la versión publicada del evento en cuestión. Resultándome paradójico que en el discurso y lo declarado a la prensa, la trascendencia histórica de la Ley Agraria como antecedente del reparto cardenista de la tierra y del proceso inconcluso de Reforma Agraria, pasara a segundo plano. El Ejido, las Comunidades Agrarias y la reivindicación de una justicia social que nunca llega, no pesan en el ánimo de una nueva clase política que carece de conocimiento y sentido de la historia.

Paradójico pero lógico. No podía esperarse otra cosa.. Tras el desmantelamiento en el sexenio del priísta  Carlos Salinas  de la infraestructura de soporte al campo, la apertura legal a la privatización del ejido, y el TLCAN, tratado asimétrico de libre comercio que pusiera en desventaja al sector agropecuario nacional, -con el beneplácito de las organizaciones agrarias, corporativas y clientelares-, la visión que hoy se tiene del sector rural, responde estrictamente a la concepción neoliberal de un capitalismo en decadencia. El mercado como ley suprema, con productividad y competitividad mercantil individualizada como doctrinas dominantes, es objeto de culto; a la par que se “resuelve” pobreza y exclusión del sector social con la caridad nociva del asistencialismo. Nadie advierte que el modelo neoliberal está agotado, a más de inviable en la realidad veracruzana, como panacea de rescate, recuperación y expansión de la economía agraria.

La verborrea vertida en el espacio denominado en el idioma y concepción de nuestro principal socio comercial en el TLCAN, ignoró al campesino, a la agricultura de autosubsistencia, al ejido y comunidades agrarias, como expresiones aún vivas de la realidad del campo veracruzano. Privilegiándose el interés de una minoría de productores agropecuarios privados, enfocado a una presunta mayor competitividad y rentabilidad económica.

Pobreza, desigualdad, minifundismo, vaciamiento y migración en el agro, pérdida de soberanía alimentaria, así como exclusión y pobreza extrema en las comunidades originarias, rezagos históricos no superados, son prietitos en el arroz que no tienen cabida, salvo para retóricas promesas economicistas, en el discurso y en los hechos del neoliberalismo en el poder.

Una vez más, desde el World Trade Center, ante una clase política insensible e improvisados “campesinos” acarreados, el triunfalismo sin sustento y el aplauso fácil vuelve a las andadas.

No estoy soñando. Me encuentro nuevamente en el terruño, con su también necia realidad, asumiéndose que el escenario de fondo es la preparación anticipada de la maquinaria electoral priísta para lo que viene en el 2012. Promesas y compromisos difíciles de cumplir, por delante en el discurso oficial. Pareciera que el Dr. Duarte de Ochoa nuevamente está en campaña.

Fuentes:  E-consulta ; Política al Día ; Imagen del GolfoEntorno Político

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José Luis Sierra

Atrapada en la ineficacia por encabezar un equipo de incapaces, asfixiada por el dispendio y por las deudas, sumida en la corrupción, agarrada como naufrago al madero de la ficción mediática, la Ñora del Justam no tiene otra respuesta a las críticas y a las expresiones de descontento que la represión.

En cuatro días tres hechos preocupantes, tres, han ocurrido en Yucatán y que tienen que ver con el ejercicio de las libertades: primero, el martes 7, la irrupción violenta de un comando de seis encapuchados, pistola en mano, a la peña La Casa de Todos, justo cuando terminaba una reunión del Kolectivo El Rebelde convocada para preparar, como cada año lo acostumbran, El Grito de los Libres (http://a7.com.mx/reportajes/4531-cateo-de-posibles-policias-en-la-casa-de-todos.html). El fin de semana, concretamente el domingo 5, la amenaza de aplicarle la llave “Gaby la quebradora” a otro reportero, esta vez del semanario Artículo 7 –y, al través de él, a su director-, amenaza expresada por el Oficial Mayor de Gobierno, quien estaba acompañado por Jaime Zetina, sí, el personaje que se desempeñó como Secretario de Fomento de la Violencia Intrafamiliar (http://a7.com.mx/reportajes/4508-amenazan-a-reportero-de-a7.htm). Finalmente (al menos por ahora y para fines de este recuento), ayer miércoles, la clausura definitiva del noticiero matutino de SIPSE, que conducía con ligereza y talento Gonzalo Navarrete, uno de los cronistas institucionales de la ciudad de Mérida. Los empresarios de la filial yucateca de TELEVISA no se anduvieron por las ramas, le hicieron saber al empeñoso cronista que la razón de su cese eran las opiniones vertidas, por él o por sus invitados en el programa. Se suma esta clausura a los programas radiofónicos de Sylvia Centeno y de Blanca Estrada, silenciados meses atrás, así como la exclusión de Gina Villagómez del programa El Columnista Radio

Con los tres eventos más recientes, grave cada uno de ellos, se confirma que la soberbia de la Seño de los Afeites es la que marca el rumbo y el ritmo de su gobierno. Que no hay nadie entre sus colaboradores alguno capaz de evitar o hacer contrapeso a sus arranques autoritarios. Lo que en sus tres primeros años de gobierno fue eventual (no olvidar la demanda interpuesta por Gabriela López contra el reportero Hansel Vargas con la infantil acusación de “vouyerismo” y hostigamiento sexual y, antes, el “hackeo” de varias páginas de internet) ahora no sólo es cotidiano, sino dominante y extensivo al desempeño del “círculo íntimo”.

Quienes crecimos y fuimos formados en el ejercicio de las libertades tenemos nuevas y más difíciles tareas en Yucatán: la de enfrentar a un gobierno autoritario que, a falta de talento y de oficio, echará mano a cualquier forma de represión. Para quienes hemos seguido de cerca la evolución del gobierno que encabeza Ivonne Ortega resulta incontrovertible que no le interesa y que no tiene manera de trabajar por la legitimación social porque no sabe y no puede construir consensos, así que la etapa que sigue es avanzar por los caminos de la coerción, de la represión, como principal si no es que única respuesta.

Así que, ni maneras, como se dice en Yucatán, habremos de redoblar lo que sabemos hacer: resistir, oponernos al autoritarismo, enfrentar la represión construyendo alternativas incluyentes, respetuosas, fincadas en la participación de los que quieran, en el ejercicio de las libertades.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En el marco de una incipiente y ya pervertida democracia representativa, todo es posible, incluso el perder ganando.

Tras divulgarse  los primeros resultados obtenidos en la encuesta de salida, Beatriz Paredes 45 minutos después de cerradas las casillas, ya festinaba el triunfo de la candidata de la gobernadora de la entidad a la alcaldía de Mérida, dando por sentado que la victoria de Angélica Araujo Lara con el 52.7 por ciento de la votación por sobre el 37.3  a favor de la abanderada panista Beatriz Zavala Peniche, era irreversible.

Ya con actas en mano, la dirigencia estatal del PRI en rueda de prensa dio a conocer que con el cien por ciento de actas computadas su candidata a la alcaldía de Mérida, ganaba con 155 mil 367 votos, contra 141  mil 111 votos de la candidata del PAN, Beatriz Zavala Peniche. Una diferencia de apenas 14 mil 256 votos a favor de la favorita de la gobernadora.

Aceptando sin conceder que el triunfo anunciado efectivamente fuera irreversible, el priísmo después de 19 años recuperaría Mérida, “joya de la corona” y, de hecho, capital económica del sureste mexicano.

Sin embargo, no puede hacerse de lado que tal manifestación de triunfalismo anticipado, en un municipio en el que una mayoría días antes de los comicios ya otorgaba la victoria a la candidata panista, se presta a diversas lecturas y a no pocas interrogantes.

¿Realmente el PRI contó con la mejor carta para la alcaldía? ¿Los meridenses confían ciegamente en su gobernadora de extracción priísta? ¿El PRI, a nivel nacional y en Yucatán, es la mejor opción para frenar el deterioro social y económico propiciado por la administración calderonista?

Corresponderá a los meridenses reflexionar y sacar en su momento conclusiones sobre este fenómeno, aunque ya también con carácter anticipado, linealmente y sin mayor análisis muchos coinciden en atribuir el triunfo oficialmente aún no confirmado, a una “elección de estado” apoyada por el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, sus “mapaches” y recursos materiales y financieros presumiblemente proporcionados a la gobernadora Ivonne Ortega Pacheco para inclinar la balanza a favor del PRI.

A mi juicio, otros factores ajenos a la entidad, a su correlación interna de las fuerzas políticas, y a la confrontación exacerbada de escuderos al servicio de los poderosos poderes fácticos regionales, pudieran haber incidido para la vuelta de la tortilla. Entre otros, el miedo, pudiéndose atribuir el éxito electoral del PRI, en una ciudad tradicionalmente conservadora, amante de la paz, y con expectativas reales de mejoramiento de calidad de vida, al impacto sobre las clases medias del presunto plagio del  ex candidato presidencial Diego Fernández de Ceballos, que exhibiera horas antes del sufragio a la administración de Felipe Calderón Hinojosa y al panismo, como incapaces de brindar seguridad a la ciudadanía, así como también incapaces de ofrecer caminos ciertos para un crecimiento económico y desarrollo compartido en un clima de concordia, y paz social. Si esto es así, podría haber pesado más la percepción coyuntural del votante frente a la urna, que 19 años de una evidente y exitosa administración panista en la capital de Yucatán.

Influencia mediática y percepción cortoplacista inducida que, a mi manera de ver las cosas, en el mediano y largo plazo no modifica en lo sustantivo convicción ideológica y pragmatismo de la sociedad meridense que, a su manera, se defiende con éxito de la crisis económica, del desempleo y de la incertidumbre social. Lo cual pone en entredicho las expectativas triunfalistas del PRI y su nueva generación de políticos ajenos a la dinámica histórica de Yucatán. Hoy por hoy, tendría que gobernar a una población predominantemente urbana, participativa, exigente pero a su vez dividida, desigual, polarizada, renuente a aceptar el discurso demagógico, la promesa fácil, la improvisación y  la corrupción impune, tan propia del priísmo.

Todo un reto, que bien podría significar para el PRI el ganar Mérida hoy para perder Yucatán en el 2012. Un triunfo pírrico que las y los  meridenses sabrán ubicar en su justa dimensión pero que, de ninguna manera, tal experiencia debería extrapolarse a Veracruz como algunos pretenden haciendo cuentas alegres por anticipado. Nuestra realidad y circunstancia es otra y no cabe ni se acepta más triunfalismo sin sustento.

En Yucatán la contienda se dio de manera polarizada entre el PRI y el PAN, sin mayor interferencia por parte de una oposición de centro izquierda en tanto que, en Veracruz, con mayor pluralidad, el 60 por ciento a lo más del padrón electoral tendrá que repartirse entre tres coaliciones que abarcan todo el espectro político electoral. Esta simple diferencia cuantitativa pudiera dar lugar a sorpresas no esperadas el próximo cuatro de julio. No anticipemos vísperas.

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