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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “La política de las componendas se desliza inevitablemente hasta el último grado de la felonía…” León Trotsky (Literatura y revolución)

Apotegmas

En Argentina, Juan Domingo Perón creó el apotegma que describe al peronismo: “Los peronistas somos como los gatos, cuando parece que nos estamos peleando es que nos estamos reproduciendo” Lo cual es aplicable en todo tiempo a la clase política en México, el pleito simulado entre las diversas fuerzas electorales, es un proceso permanente e ininterrumpido de gestación de corrupción, impunidad y miseria moral, cuya máxima expresión en el presente,  es el llamado “pacto por México” suscrito de espaldas a la democracia por la cúpula de una partidocracia corrupta y voraz.

Y en este marco paradigmático, Cesar Camacho Quiroz, dirigente nacional del PRI, pontifica a favor del pacto sosteniendo que este mecanismo de diálogo y concertación al más alto nivel partidista, está dando calidad a la democracia. ¡Vaya paradoja!

Como también resulta paradójico el que el gobierno de México, hoy en la alternancia a manos del PRI, se desgarre las vestiduras por el rumbo que viene tomando el movimiento magisterial en lucha, cuando el partido tricolor y nadie más, engendrara al monstruo que hoy le tiene contra la pared.

La prensa oficialista se hace eco: Aplicar la ley a los profesores movilizados. ¿Cuál ley, la de Herodes o la del embudo?

A lo largo de varias décadas, el pueblo de México más que atender al apotegma liberal juarista, que todo mundo conoce pero que nadie valora en sus alcances, generó uno propio: “El PRI nunca pierde y cuando pierde, arrebata”. Y en este singular apotegma nacido de las entrañas populares, así como el dinosaurio en el poder sustentara el proceso de educación  y aculturación afín a sus intereses hegemónicos, las mayorías subordinadas educadas en la sumisión, aprendiendo que los derechos humanos, económicos y sociales que se les niega, sólo serán alcanzables mediante la lucha y la conquista en la calle… arrebatando.

Las generaciones adultas de nuestros días, siendo engendro de más de 70 años de autoritarismo presidencialista, formadas ideológicamente en el seno del poder hegemónico, así deberíamos entender esta paradoja y aceptarla antes que escandalizarnos y satanizar a los movimientos sociales que toman la calle.

Somos lo que mamamos del PRI y a su imagen y semejanza en consecuencia actuamos como actuamos en el largo camino del proceso de democracia simulada… ¿Hasta hoy?

Todo principio tiene un final para acceder a otro principio con renovados y superiores propósitos. El vaso está medio lleno o medio vacío, hasta que se derrama; la escuela social, política y cultural impuesta por el autoritarismo antidemocrático del presidencialismo priísta está agotada. Nuevas generaciones arriban con estruendo, exigiendo no más democracia simulada. No más escuela priísta que castrando somete, y que, parafraseando a José Carlos Mariátegui, no redime moral, económica y socialmente  a las masas subordinadas.

Frente a la dominación absolutista, “… el único camino que conduce al renacimiento es la escuela de la vida pública por sí misma, es la democracia ilimitada y lo más ancha posible”. Expresara en su momento Rosa Luxemburgo.

Es la escuela de la vida que en la calle participando solidariamente, golpe a golpe enseña el camino colectivo de la abolición del sometimiento y servidumbre así como el de construcción de ciudadanía y democracia. A eso estamos arribando; las campanas doblan anunciando el fin del Ancien Régime;  el paso a la basura de la historia del viejo  apotegma que nos sometía mentalmente a los arrebatos del PRI.

Paradójico, contrahechos a imagen y semejanza del dinosaurio redivivo, los hijos devorándole las entrañas en busca de nuevos horizontes.

No es culpa de Peña Nieto y sus presuntas reformas estructurales neoliberales y socialmente retrógradas, es el viejo árbol del hartazgo que fructifica. Proceso dialéctico de acumulación de agravios e injusticias en una sociedad cuyas mayorías subordinadas,  habiendo crecido cuantitativamente a la sombra del PRI y su perversa versión paternalista de la Revolución Mexicana, cualitativamente marchan ya en busca de  luz propia.

Bienvenida sea la movilización del magisterio.

Hojas que se lleva el viento

La zarandeada al tapanco está poniendo a temblar a los enanos. José Yunes Zorrilla, senador de la República, más que lograr convencer de las bondades de las reformas presuntamente estructurales del “presidente valiente”, está dejando claro con sus encuentros con diversos sectores de la vida social y económica de la entidad  que como candidato del PRI a la gubernatura de Veracruz en el 2016, no cantaría mal las rancheras. Va en caballo de hacienda y salvo circunstancias en contra ajenas a su voluntad y sí sujetas al futuro electoral de su partido hoy cuestionado, deja ya muy mal parados en sus aspiraciones a los enanos del establo duartista.

¡Aguas! No hay que perder de vista que la del sector salud es una más de las reformas regresivas puestas en el tintero del Sr. Peña por los poderes fácticos. Las aseguradoras van tras el IMSS y el ISSSTE.- Xalapa, Ver., octubre 12 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Se ha empleado mucha tinta lo mismo en atacar y descalificar que en defender los motivos por los que el magisterio se opone a la llamada reforma educativa y sus leyes secundarias generando un movimiento que,  rebasado ya su carácter gremial, incursiona en los terrenos de una movilización social de mayor amplitud, contenido e impacto político.

Hasta ahora, a mi entender, el debate si es que se le puede llamar así a un maniqueo enfrentamiento entre lo que es justo o injusto tanto en lo asentado en la reforma constitucional y sus leyes secundarias como en las demandas del magisterio, se ha centrado en los alcances de una modificación al marco jurídico con la que presuntamente se pretende impulsar a la educación en México.

Maniqueísmo en el que se ampara otra dicotomía: la procedencia o improcedencia de la libertad ciudadana de manifestarse causando “daño a terceros” a consecuencia de marchas, plantones y bloqueos -como los que ha dado lugar la protesta magisterial-, siendo ello pretexto para que con el aval y simpatía de los poderes fácticos, la autoridad haciendo valer el monopolio de la fuerza, tome partido presuntamente en defensa de los derechos de terceros afectados.

Todo enmarcado en una premisa, justificada por unos y combatida por otros.

El Estado debe recuperar la rectoría del proceso educativo y si el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), a la vista de todos es el principal obstáculo para avanzar en el logro de propósitos de eficiencia y calidad, adelante a cualquier costo con reformas legales que apunten en esa dirección, afecte  o no los derechos sociales y laborales  del gremio magisterial.

A ello se circunscribe la postura del gobierno federal. Dándosele al conflicto el carácter explícito de una confrontación entre propósito del Estado mexicano e intereses gremiales del magisterio,  que atañe por tanto únicamente a este último.

No obstante, a mi juicio se pasa por alto que tras lo explícito de un conflicto de intereses y conveniencias, está latente otro no explícito, de mayor envergadura e intensidad que no se quiere ver y que debería ocupar el primer plano en la atención y preocupación de la sociedad, como lo es el que la movilización magisterial, su persistencia y su hasta ahora autonomía, exhibe y es catalizador y canalizador de la frustración, descontento y hartazgo de la mayoría empobrecida de este sufrido país.

El movimiento magisterial no habría alcanzado su actual nivel sin una base social de apoyo, ni la Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación (CNTE) habría rebasado los límites de su lucha por la democratización del gremio más allá del estado de Oaxaca, si lo que reivindican en sus demandas no calara en otros sectores mayoritarios de la población, que ven reflejadas en la movilización magisterial viejas reivindicaciones no atendidas de orden económico, político o social, que tienen que ver con necesidades reales y sentidas no satisfechas y si anidadas en el caldo de cultivo de un país con más del cincuenta por ciento de su población en condiciones de pobreza y pobreza extrema y,  colateralmente con un presidente de la República que cargando con el estigma de haber llegado al cargo mediante trampas y corruptelas, no logra legitimarse ante el pueblo que gobierna.

Las mayorías abren los ojos

Así, mientras los reflectores están puestos en un conflicto manifiesto y explícito referido a lo específico –justo o no-  de la demanda magisterial, el conflicto latente  no explícito crece, se asoma tímidamente a la superficie y ya va por lo suyo.

Como respuesta al “no hay marcha atrás en las reformas” del presidente Peña, lo que se puede observar en las crecientes muestras de solidaridad y respaldo a los mentores movilizados por parte de diversos  y disímbolos sectores de la población aparentemente ajenos a las reivindicaciones particulares agitadas por los maestros, es la concordancia y confluencia de descontento y protesta social en torno a la posibilidad de un amplio frente cívico popular en contra de políticas públicas de ajuste -llamadas estructurales- que impulsa el régimen del Sr. Peña.

Los tiempos cambian y la sociedad también. Las circunstancias que permitieran a Calderón Hinojosa eliminar de un plumazo a la Compañía de Luz y Fuerza y al Sindicato Mexicano de Electricistas ya no son las mismas, las mayorías abren los ojos y actúan en consecuencia.

No se vale, dicen los priístas, fuerzas oscuras ajenas al magisterio atizan la hoguera; no se debe permitir la injerencia de agitadores y movimientos ajenos en las filas magisteriales; debe aplicarse todo el peso de la ley a quienes actúan en perjuicio de terceros. Descalificando lo mismo a “los hijos de Morena”, que a las diversas organizaciones que se suman al movimiento magisterial, a sabiendas o sin entender el que y cómo de un conflicto latente y profundo que viniendo de muy atrás cuestiona estructuras económicas y sociales que no se corresponden con el deseable bienestar de las mayorías y, entre otras cosas, demanda colocar al PRI en el basurero  de la historia.

A este conflicto latente y no explícito, es al que hay que poner atención,  nos atañe a todos.

La protesta gremial del magisterio es coyuntural, el otro que ya aflora tiene carácter estructural actuando sobre las relaciones sociales y modificando la correlación real y equilibrio de las fuerzas políticas; apuntando a cambios profundos que nada tienen que ver con la simulación y gatopardismo de un régimen corrupto que marcha de espaldas a la Nación.

Hojas que se lleva el viento

Lamentables los efectos del impacto de “Manuel” e “Ingrid” en suelo mexicano. Nada más doloroso que la pérdida de vidas y las magras haciendas de los que menos tienen, sea cual fuere el motivo, causa o razón. Lo vergonzoso del caso es que las autoridades “satanicen” lo mismo a la naturaleza que a las víctimas de la perturbación climática, para pretender ocultar improvisación, corrupción y una absoluta falta tanto de previsión como de sensibilidad social y política como lo evidenciara el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, al montar en cólera frente a demandas de ciudadanos afectados cuando lo que esperaba eran aplausos al hacerse presente en  las zonas siniestradas.- Xalapa, Ver., septiembre 21 de 2013.

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

“Nada es verdad, nada es mentira todo es según el cristal con se que se mira”

Preámbulo

Para quienes escribimos con la sana intención de expresar lo que pensamos y divulgarlo, sometiéndolo al respetable juicio de quienes pocos o muchos lectores nos conceden generosamente parte de su atención y tiempo, es importante pensar en que son éstos y no quien plasma en blanco y negro sus ideas, a quien corresponde discernir sobre quien incurre en falsedad y quien se aproxima a la siempre veleidosa e inalcanzable diosa de la verdad.

Si no hay respeto para el lector, quien escribiendo tiene la intención de participar en el libre juego de las ideas, de antemano está descalificado.

Nada es absoluto, todo es relativo, afirmaran viejos sabios cuyo nombre y obra no está aún al alcance de hombres y mujeres de a pie, a los que sólo nos es dado medio entender y aplicar en nuestra vida cotidiana aquella tan manida frase que nos dice que “nada es verdad, nada es mentira todo es según el cristal con se mira…”. Sustento en ella mis maquinazos, toca al lector juzgar si coincidimos o nuestra percepción es diferente o divergente. Al fin y al cabo, habiendo tantas ventanas y con tan diversos colores, tonos y matices, en ello reside la pluralidad del pensamiento que mueve al mundo de las ideas…

Lo arriba anotado va como preámbulo a mi percepción sobre el manejo mediático de la desinformación con la que se pretende tanto descalificar al movimiento magisterial como minimizar la importancia de todo movimiento social contestatario que cuestione la verdad difundida desde las esferas del poder, sea este formal o de facto.

Pensamiento único

Quienes diciéndose dueños de la verdad descalifican la de los otros, irrumpen en el terreno de la irracionalidad dogmática del pensamiento único. Peor aún, si divulgar esta verdad única está respaldado por intereses espurios, como se alcanza a percibir en diversos libelos que haciéndose eco de la verdad oficial afirman que en Veracruz no pasa nada. Todo está bajo control, en la entidad los profesores, educaditos y bien portados responden disciplinados a sus dirigencias sindicales.

Si acaso un pequeño grupo de revoltosos hace ruido, es porque infiltrados de la CENTE venidos desde Oaxaca, les engañan y manipulan para que atenten contra sus propios intereses gremiales.

En Veracruz no hay resistencia a la reforma educativa; en Veracruz no hay escuelas cerradas, ningún profesor bien nacido traiciona a sus educandos suspendiendo clases; En Veracruz el gobernador mantiene el control de la mayoría magisterial; El magisterio veracruzano atiende sin cuestionar a los llamados de sus líderes sindicales; los profesores no saben leer, tergiversan sentido y alcances de la reforma educativa; Veracruz respalda las reformas de Peña Nieto, bla, bla, bla.

Verdades oficiales y oficiosas que no teniendo nada que ver con la que percibe el ciudadano de a pie, pretenden mediáticamente ocultar hechos objetivos a la vista de todos, con el fin avieso de confundir a una opinión pública en desdoro de un movimiento social que con razón o sin esta, ante oídos sordos del poder ha optado por hacerse oír en la calle.

¿Aquí no pasa nada?

Aquí no pasa nada, es la verdad oficial. Como si todos fuéramos ciegos y sordos a los que nos está vedado enterarnos de que son cada vez más los excluidos de un trabajo bien remunerado y respaldado por la seguridad social, de educación pública gratuita y de servicios de salud de calidad. Así como de un número creciente de trabajadores que están perdiendo derechos laborales y sociales y, con ello, el acceso a una vivienda digna, o de millones de jóvenes sin expectativas de futuro en una economía en retroceso.

Mentores e involucrados por diversos motivos en un movimiento de resistencia y en oposición a lo que consideran lesivo a sus intereses, afirman lo contrario. Si se ve, si se escucha y no estamos dispuestos a sumarnos al ejército de los sin trabajo, aducen.

 La mayoría de profesores de todo el estado hoy movilizados, conocen de la reforma educativa y sus leyes secundarias; marchan, protestan, suspenden clases por varios días, enfrentan a liderazgos formales espurios  con conocimiento de causa, y piden disculpas a terceros por afectar vialidad, atención a los escolapios y tranquilidad ciudadana. Otra verdad distinta a la oficial que se expande y gana adeptos en aquellos que refrescando su memoria, piensan que ayer le tocó al Sindicato Mexicano de Electricistas, hoy al magisterio y mañana ¿quién sigue? ¿Los petroleros? ¿Los médicos del IMSS y el ISSSTE? ¿Los trabajadores al servicio del estado?

¿Quién sigue? Es la interrogante que flota en el ambiente.

¿Donde está la verdad?

¿Quién incurre en falsedad? ¿Quién atenta contra la verdad? ¿Los que protestan contra una cuestionada ley evidentemente injusta? ¿O quienes provocan a estos denostándolos y considerándoles menores de edad, iletrados e incapaces de discernir por sí mismos lo que al país, al proceso educativo y a su legítimo interés conviene?

La respuesta correcta a estas interrogantes, a mi modesto entender está en lo que a cada quién la ventana por la que se asoma al mundo real le ofrezca. Al fin y al cabo nada es verdad, nada es mentira…

Pero sin duda alguna, no la encontraremos en quienes a cambio de dádivas, prebendas y canonjías cual avestruces amaestrados enterrando la cabeza en la arena, no ven más allá del estrecho cristal de sus venales intereses.

 Hojas que se lleva el viento

 En congruencia con lo que quien esto escribe afirma que el Congreso de la Unión ha confirmado el haber renunciado a la democracia representativa, en igual tesitura coloco al Poder Legislativo de Veracruz. Diputados espurios, sin distingo de piel o camiseta partidista, acatan lo que al titular del Ejecutivo conviene, levantando el dedo por consigna sin la mayor consideración y respeto a la soberanía popular que dicen representar. En este marco ¿puede ser creíble que como mediáticamente y por conducto de la “vicegobernadora” pide el gobernador a los diputados, velen porque en Veracruz  los derechos laborales del magisterio sean garantizados y a salvo?

¿Será creíble que en la próxima legislatura el diputado pluri, “líder moral” del SNTE en Veracruz y futuro mandamás de la bancada priísta en el Congreso local, Nicolás Callejas Arroyo, defenderá los intereses de su gremio promoviendo la democracia sindical?  .- Xalapa, Ver., Septiembre 8 de 2013.

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 J. Enrique Olivera Arce

En su continuo devenir histórico, entrelazando experiencias paso a paso, golpe a golpe, tropezando y levantándose los pueblos aprehenden lo que la cultura libresca e ilustres pedagogos no enseñan en el aula…

Un lector que sigue mis maquinazos me hizo la observación de que me equivoco al afirmar que los cambios en el gabinete del Gobernador de Veracruz, son irrelevantes. “No se puede dar ese tratamiento a un hecho que redundará en más perjuicios que beneficios para Veracruz”, dijo.

Tiene y no tiene razón.

Entendiendo su respetable y justificada preocupación, en efecto no se puede ni debe tratar tan a la ligera un hecho que, a ojos vistas, resultará en el corto y mediano plazo una medida lesiva para la mayoría de los veracruzanos.

Sin embargo, los pros y los contras, más los primeros que los segundos,  se han difundido profusamente en la mayoría de los medios de comunicación de la entidad a ello, así como a la opinión recogida entre diversas personas me atengo. Nada nuevo que eleve la estatura política y administrativa del actual gobierno.

Los ajustes en el gabinete, “o reingeniería” como en algunos medios se califican, se dan en el mismo marco de una administración pública mediocre, a todas luces hasta las chanclas endeudada,  ineficaz en sus propósitos y alcances. Luego no modifican en nada las expectativas presentes y futuras de mejoría para los veracruzanos.  En ello radica su irrelevancia.

El contexto

Pero también, debo aclarar a mi estimado lector que el calificativo de “irrelevante” por mi aplicado, se da dentro de un contexto específico:

Los temas centrales tratados en mis últimos artículos, referidos al combate a la pobreza y, a la iniciativa de decreto  con la que se pretende abrirle el camino a la privatización de los recursos energéticos de la Nación.

En este contexto, asuntos de vital importancia para el país a mi juicio merecen la más alta prioridad en la atención de la ciudadanía.  No pueden ni deben pasar a segundo plano, cediéndole una jerarquía que no tienen a reacomodos burocráticos en la administración pública estatal. De ahí que estos me parezcan irrelevantes; más de lo mismo por más que se diga que con estos, en los tres últimos años del mandato del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa se consolidará la prosperidad en Veracruz.

La ola de dimes y diretes en torno a tal reacomodo, barajando los nombres de funcionarios que suben o bajan del carrusel en la burocracia estatal y partidista, no sólo me siguen pareciendo asunto menor, con respeto a los agraciados también reflejo del enanismo que a últimas fechas padece tanto la administración pública como la vida política en la entidad.

Pareciéndome entonces insubstancial el evadir el debate público sobre uno de los más trascendentes temas de la vida nacional, como la pretensión de vulnerar la soberanía nacional, distrayéndose con  hechos, cortinas de humo, que, si bien en Veracruz apuntan hacia más perjuicios que beneficios, tienen una connotación marginal.

En primera y última instancia, como ya lo expresé,  los cambios en comento se reducen a un reacomodo mafioso y sin duda aparentemente eficaz, dentro del proyecto transexenal de la dinastía Herrera-Borunda. Hasta ahí. Dejo al respetable parecer de mis lectores, si esto es benéfico para Veracruz, o todo lo contrario.

Juego de enanos

En este pueblerino escenario, preocuparnos por la sucesión del Sr. Dr. Duarte de Ochoa en la gubernatura del estado, me parece extemporáneo y fuera de lugar. Faltan más de dos años y las circunstancias cambiantes pueden modificar, consolidar,  o dar al traste con el proyecto del ex gobernador Herrera Beltrán.

¿Vale la pena entonces ocuparnos de ello cuando hay otros temas de mayor jerarquía y relevancia? ¿Cuando dimes y diretes se reducen a un simple juego entre enanos, del que quieren hacernos partícipes?

Lo que si debería causarnos resquemor, y vale la pena detenerse en ello, es la postura que como gobernador de todos los veracruzanos, asume el Sr. Dr. Duarte como priísta,  en torno a la iniciativa de reforma energética que impulsa el Sr. Peña. Postura que, a mi juicio peca lo mismo de seguidísmo y ligereza que de falta de respeto a la sociedad plural que gobierna.

Si bien es ya lugar común el desprecio a la inteligencia de los gobernados, machacando por todos los medios y en todos los foros, con la idea de que la panacea del alquimista de Los Pinos va a resolver todos los problemas pendientes de Veracruz, a mi modesto parecer el gobernador veracruzano borda en el vacío.

Para el deporte, para el turismo, para la procuración de justicia, para las Mipymes, para la generación de empleos, para los niños y jóvenes, para las personas de la tercera edad, para las finanzas públicas, para la informalidad, para el abatimiento de hambre y pobreza extrema, para la atención al campo, y hasta para las madres solteras y adolescentes prematuramente embarazadas, con la reforma a los Artículos 27 y 28 de la Constitución General de la república que propone el presidente Peña, para el Sr. Dr. Duarte de Ochoa viene a galope tendido el renacer de la esperanza de una prosperidad nunca alcanzada.

¿Y mientras la mesiánica propuesta reformista para bien o para mal se concreta y fructifica, ¿qué?

¿Cruzados de brazos nos concretaremos a rendir pleitesía al nuevo Mesías que pondrá a México en el primer mundo: el petróleo privatizado?

Postura cómoda cuando la realidad presente exigiendo visión de Estado, trabajo, honestidad y compromiso, nos agobia por falta de capacidad y voluntad política para medio salir del bache que nos tiene postrados y, por cierto, a la zaga de entidades federativas vecinas.

No se puede ni debe olvidarse  que mientras la cargada priísta con un amplio despliegue de recursos públicos, nos pinta un panorama de desastre para un PEMEX que hay que rescatar inyectándole capital privado, el gobierno de Veracruz, mal que bien, vive hoy de lo que económica, política, y sindicalmente expoliada la paraestatal genera.

Esto es lo que en la aldea debería preocuparnos y ocuparnos. ¿Hasta cuando el saqueado erario de la administración pública estatal, seguirá alimentándose de recursos financieros que el gobierno federal provee, y cuyo origen deviene de la esquilmada renta petrolera?

Así, en este marco, si el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, modifica o no la composición de su gabinete, como arriba señalo es juego de enanos.

Dicen que no hay dinero más caro que el que no se tiene. Parafraseando, diría que no hay nada más caro que darle nueva estatura política, intelectual y moral a enanos que se conforman con su pequeñez. Dejémosles pues  a estos, seguir jugando en el tapanco mientras el pueblo de México atiende a lo verdaderamente relevante y trascendente para el país.

Hojas que se lleva el viento

Para el ex presidente estatal del PRI, Profesor y Licenciado Guillermo Héctor Zúñiga Martínez, las izquierdas en este país calladitas se verían más bonitas.

Nos dice el destacado intelectual y pedagogo en su última entrega periodística, que resulta funesto el que falaces representantes de la llamada izquierda,  conformen un coro que ya nos tiene cansados, aturdidos y molestos, oponiéndose a la valiosa propuesta del respetable presidente Peña Nieto en materia energética. Lo que más le molesta al también rector de la Universidad Autónoma Popular de Veracruz, es que la “siniestra” pida al pueblo que no crea en el Partido en el poder, y que la crítica se eleve hacia los inversionistas privados provenientes de otros países, que ya  de si tienen mayor presencia en México que la que pudieran tener en PEMEX de concretarse la reforma del Sr. Peña.

Respetable la opinión de quien está a cargo de una institución pública de educación superior, forjadora de hombres y mujeres de bien, preparados y dispuestos a sumarse a las tareas del desarrollo, pero de la cual disiento. No sólo porque no aporta argumentación alguna de valor a la deliberación en torno a la reforma energética que proponen los poderes fácticos por conducto del presidente Peña, sino también por el tono de intolerancia y descalificación indiscrimada con la que se refiere a un auténtico y legítimo liderazgo de la oposición de izquierda, al que no se atreve a mencionar por su nombre. Y, más grave aún, el que pontifique en contra de movimientos sociales cuyo único camino para expresar inconformidad y hartazgo es la calle.

Por cuanto a su partido, el PRI, por favor, no olvidemos que tiempo ha las mayorías le han dado la espalda en las urnas. Por algo será.-Xalapa, Ver., agosto 17 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

“La ciudadanía de Brasil debe pagar 35 mil millones de dólares para que el futbolista  Neymar siga cobrando sus 22 millones de euros al año, para que las corporaciones hagan su publicidad, y para que los habitantes de Río sigan viviendo como viven.” Claudio Lomnitz

Los procesos cuantitativos en la sociedad son por naturaleza lentos y no exentos de estancamiento y retroceso, hasta que se derrama el vaso.

Los últimos acontecimientos en Brasil son un ejemplo de ello. La cantidad cedió el paso a la calidad y, lo que para muchos fueran actos vandálicos de una multitud inconforme, se transformó en un movimiento ciudadano pacífico en el que el descontento y el hartazgo social puso a gobierno, partidos políticos y poderes fácticos contra la pared. Hecho que el politólogo Massimo Modonesi califica como El fin de la revolución pasiva en Brasil (La Jornada 22/06/2013).

Todo empezó por una manifestación de protesta ante el incremento del precio del pasaje del transporte público en perjuicio de los sectores más vulnerables de la población. La protesta en unos cuantos días subió de tono en cantidad y calidad, las demandas populares se elevaron cualitativamente exigiendose reformas políticas y económicas en contra de la exclusión, pobreza, desigualdad y corrupción.

Para el pasado miércoles 26 de junio la fuerza de la movilización popular en las principales ciudades del país  -tras obtener que el gobierno frenara el alza del transporte-, bajo las banderas de “Passe Livre” y con el respaldo de los sindicatos logró que a instancias de la presidente Dilma Rousseff,  los diputados aprobaran una ley que obliga a que las regalías petroleras se destinaran a educación y salud, al mismo tiempo que los senadores por su lado aprobaran una reforma legal que equiparara  penalmente los actos de corrupción con crímenes “hediondos”, como el homicidio calificado, así como la iniciativa de la propia mandataria para la realización de una amplia consulta popular sobre una urgente reforma política.

Si aceptamos que en política no hay coincidencias, no podemos dejar de considerar que lo que acontece en la superpotencia económica latinoamericana, es continuidad de las movilizaciones de protesta en Egipto, España, Portugal, Grecia, Turquía, de los “indignados” en la Unión Europea y Wall Street en los Estados Unidos de Norteamérica, no estaríamos equivocados al afirmar que los llamados  efecto dominóefecto mariposa, toman presencia e impactan ya en  todo el mundo globalizado.

Los estertores del modelo neoliberal impulsado por el Tatcherismo” y el Consenso de Washington se expresan en su abierto rechazo de los pueblos. Los sectores más avanzados y progresistas del orbe están diciendo ¡Ya basta!, no más de lo mismo. La resistencia popular en el mundo frente a la globalización neoliberal en crisis,  está llegando a su punto más álgido. El vaso medio vacío o medio lleno se está derramando con consecuencias aún impredecibles.

Las barbas en remojo

Frente a este fenómeno, cabe entonces preguntarnos si en México se le está previendo o, en su defecto, ni se le ve ni se le escucha cuando deberíamos estar preparados para evitarlo o cuando menos paliar el temporal.

El malestar y descontento de los mexicanos frente a una economía que no crece y cuyos efectos sociales ya están a la vista, va en crescendo. La respuesta del gobierno del Sr. Peña parece ser la de tundir con palos de ciego a una realidad inobjetable que le rebasa. Persistir en mantener a cualquier precio el modelo neoliberal de desarrollo a instancias del gobierno de Washington, organismos financieros internacionales como el FMI, el Banco Mundial y la OCDE, no ofrece buenos augurios.

Las reformas estructurales, panacea paradigmática de la estrategia peñista para el crecimiento y desarrollo, además de que no resuelven problemas en lo inmediato de la coyuntura, no ofrecen expectativas de éxito para el mediano y largo plazo, en tanto no atacan frontalmente deformaciones estructurales históricas de fondo en lo social, como la desigualdad, pobreza extrema, exclusión, precarización del empleo y seguridad social, así como la petrolización de las finanzas públicas, limitada productividad y competividad de la fábrica nacional en lo económico.

Tampoco resuelven efecto y consecuencias de la crisis globalizada, como la vulnerabilidad del mercado externo, la volatilidad financiera y una galopante contracción del mercado interno acompañada del deterioro de ingreso y consumo en la mayoría de la población,  que exigen respuesta inmediata.

La corrupción rampante, se cuece aparte. En tanto no se resuelva esta lacra histórica, todo lo demás es por demás.

Los cortos y limitados alcances de las reformas planteadas, a partir de su imposición extralógica y origen cupular, se observan ya como contraproducentes y son objeto de rechazo por amplias capas de la población jalonadas por una clase media en proceso de pauperización. No es nada circunstancial que al diputado Manlio Fabio Beltrones su experiencia de dicte proponer institucionalizar el llamado “Pacto por México”,  para legitimar lo que de facto impone la cúpula de la dupla presidencia-partidocracia.

El problema de fondo es que el modelo adoptado de desarrollo y todo lo que este arrastra, está agotado y no se quiere reconocer tal status, mientras el descontento y el hartazgo social crece y se manifiesta ya en todo el territorio nacional,  como evidente rechazo al actual régimen político, al que se identifica como el artífice del deterioro del todo nacional.

La amenaza del desborde está latente y no hay indicios en nuestro país de que las barbas se pongan en remojo.

¿Cuánto tiempo tardará en impactar a México el efecto dominó de la indignación movilizada?  Seguramente más pronto que tarde, el horno no está ya para bollos. Sacar avante las reformas fiscal y energética en un proceso transparente y terso es el reto, si antes no se derrama el vaso con llevar adelante la pretensión de privatizar el suministro de agua por parte de la CONAGUA (La Jornada 28/06/2013).

Por lo pronto en nuestra bucólica aldea del son y la salsa, gobierno y sociedad caminan por sendas diferentes, en medio del avance de la corrupción y deterioro creciente de la gobernabilidad. De espaldas a la realidad y a las necesidades reales de los veracruzanos, nos aprestamos para elegir diputados locales y autoridades edilicias, sin parar mientes en que ya las elecciones locales no son garantía para frenar corrupción, impunidad, estancamiento y retroceso.

Mientras los partidos y candidatos salpiquen a lo largo de campaña tras campaña electoral, Don Javier Duarte puede dormir tranquilo, seguro de que el Veracruz próspero no es Brasil.

Como diría el clásico,  “que sea lo que Dios diga”.

Hojas que se lleva el viento

Confirmando su posicionamiento como organismo serio y comprometido, “Otero Ciudadano” bajo la entusiasta conducción de Leonor de la Millar Huerdo dio un marco de apertura, diálogo constructivo y respeto, a la presentación de propuestas de los candidatos de Movimiento Ciudadano, PAN, PRD y PRI tanto a la diputación local de los distrito urbano y rural de Xalapa, como a quienes aspiran a gobernar la capital veracruzana.

A este escenario cívico se sumó la Red de Comunicadores Independientes de la entidad, cuyos integrantes reconocen en Otero Ciudadano punta de lanza como una vía válida de participación en la tarea de construir democracia y ciudadanía. A lo largo de las intervenciones de los candidatos invitados, destacó como “un garbanzo de a libra”, el ex alcalde de Xalapa y ex diputado federal,  Ricardo Ahued, quien invitado por la Alianza Veracruz para adelante, busca la diputación por Xalapa urbano.

Don Ricardo no perdió el tiempo en rollos estériles o desplantes demagógicos. Con la congruencia que le caracteriza, sin tapujos, y con la cruda franqueza de quien conoce el paño, mostró un retrato hablado de Veracruz, del deterioro de la política y los políticos, de la corrupción e impunidad, de la inseguridad en aumento que sufre la población, de las limitaciones y potencial del distrito que pretende representar, así como de Xalapa y su problemática presente y futura.

Impactando las aseveraciones de quien en su momento fungiera como vicepresidente fundador de Otero Ciudadano, sobre la creciente deuda pública que ahoga a la administración estatal, servicios públicos de salud colapsados en la entidad, sin faltar el lastimoso tema de los más de 60 mil xalapeños sin servicios públicos básicos y sin expectativas de mejorar en el corto plazo.

No presentó propuestas y promesas, reconociendo que quienes resulten electos simplemente deberán desempeñar fielmente el trabajo para el que estarán obligados. Habló el ciudadano con los pelos de la burra en la mano y no el candidato priísta, reconociendo con respeto calidad y carácter plural de sus anfitriones.- Xalapa, Ver., junio 30 de 2013.

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Pulso crítico

José Enrique Olivera Arce

 En el seno de cada uno de los partidos políticos nacionales actualmente existentes, la militancia acusa el golpe mediático sobre las debilidades de sus adversarios, observando la paja en el ojo ajeno sin aceptar la viga en el propio y, mucho menos, que son manipulados por una prensa más interesada en sus propios objetivos económicos que en el devenir nacional. 

Así podrían interpretarse los dimes y diretes en torno a la venida a menos del partido Acción Nacional y  la posibilidad de una desbandada en las bases perredeístas para pasar a engrosar las filas de Morena, ampliamente propalados por la mayoría de los medios de comunicación y sus acólitos. 

No se piensa que la crisis del régimen político nacional atañe a todos los partidos, con mayor o menor énfasis en unos u otros, en una profundización de la crisis a mi juicio terminal de un sistema de partidos políticos obsoleto, decadente y sin el menor asomo de credibilidad ante una ciudadanía que dicen representar en la caricatura de democracia que se vive en México. 

Cambia la correlación de fuerzas políticas con el retorno del PRI a la presidencia de la República, dicen, como si tal cambio se diera automáticamente. La oposición gracias al llamado “pacto por México”, se subordina al proyecto de nación de Enrique Peña Nieto, afirman sin mayor análisis, ignorando que ningún partido político existente cuenta con el respaldo social de las mayorías en que descansa la correlación de fuerzas. 

En el marco de tal presunto cambio se da por liquidado al PAN, ahora disminuido tras su proceso de reafiliación, ignorándose que históricamente este partido ha sido de cuadros y no de masas, privilegiando calidad de la militancia por sobre la cantidad de afiliados o adherentes. Como también se ignora que ideológica y pragmáticamente, ya no existe diferencia alguna entre un partido confesional de derecha y un PRI simulador que le apuesta a mantener un proyecto nacional neoliberal que le coloca también a la derecha del espectro político y social. 

Por cuanto al PRD, tiempo ha que abandonara el camino de la izquierda social, enquistándose en una pseudo izquierda electoral que pragmáticamente sirve a los intereses de la derecha. Luego tampoco se puede diferenciar del PRIAN en lo sustantivo como opción para el impulso de un nuevo proyecto económico y social que trace rumbo y destino a la Nación. Cediéndole en los hechos los bártulos a Morena que, al haber optado por sumarse al sistema de partidos aceptando las reglas del juego dominantes en una falsa democracia representativa, no hace diferencia. 

Todo es mediático. Aparentemente todo cambia con el PRI nuevamente en el gobierno de la república, la verdad es que todo sigue igual en un régimen de partidos políticos parchado que, en su carácter de partidocracia de hecho, se asume como  rector de la vida nacional. Ni vencedores ni vencidos, todos son iguales, todos se tapan con la misma sábana.

Si de correlación de fuerzas se trata, habría que escudriñar el horizonte cercano en el desenvolvimiento de un cada vez mayor número de movimientos sociales, contestatarios por cierto, que haciendo mayoría se oponen y enfrentan al statu quo que auspician y propician los diversos partidos políticos. La fuerza política se resume en estos movimientos, conformando una acción de masas que en términos más prácticos que ideológicos, podría considerarse como la izquierda nacional, opuesta a la derecha rampante entronizada en el régimen político que no por caduco pierde su carácter dominante. Ahí está presente la auténtica modificación en la correlación de fuerzas políticas en México; en este nuevo escenario el presidente Peña en su afán de legitimización pretende cambiarle el rostro al país. “Movamos a México” es su consigna genérica, sin puntualizar a que México se refiere. Al México de arriba a la derecha o al de izquierda desde abajo. Los zapatistas de nuevo en la cumbre del acontecer nacional, se han encargado de poner en primer plano tal dicotomía. 

Por sus obras lo conoceréis,  reza el refrán. Si existe el mínimo de congruencia entre el ideario peñanietista y el desempeño del gobierno priísta con el respaldo del PAN y el PRD, no cabe la menor duda de que el presidente Peña optará por los caminos de arriba y a la derecha. Sus objetivos de modernización, productividad, competividad y eficiencia, así lo indican. No puede tomar el sendero de la izquierda desde abajo porque no está ni un su naturaleza ni en sus propósitos. La nueva y auténtica correlación de fuerzas en crescendo a favor de los de abajo, se encargará de demostrar que las políticas públicas y las llamadas reformas estructurales cocinadas al vapor en el Congreso y ampliamente aceptadas por el pacto entre partidos políticos, no son determinantes para mover a México ni mucho menos para cambiarle el rostro a un país que arrastra a más de la mitad de sus habitantes en condiciones de desigualdad, pobreza y, eufemísticamente en pobreza extrema. 

Basta un ejemplo: el presupuesto de ingresos y egresos de la federación ya bajo la esfera de competencia y decisión del Sr. Peña, con impacto en mayor o menor medida en las entidades federativas y en las grandes empresas nacionales y extranjeras que operan en el país, mantiene intacta la fórmula de privatización de las ganancias y socialización de las pérdidas, que priva desde los tiempos del presidente López Portillo. Subsidios, exenciones y prebendas a favor de los poderosos que para calmar el hambre de los de abajo, con la bolsa del asistencialismo social es suficiente. 

 Con la salvedad de que actualmente son más los mexicanos que no pagan impuestos que aquellos cautivos que no teniendo para donde hacerse no tienen opción de sumarse a la economía informal que ya domina a México.

Los mexicanos aplicando su propio concepto de justicia tributaria, no participarán como lo desea el Sr. Peña en los esfuerzos por mover a México. Una manifestación más de donde está ubicada la nueva correlación de fuerzas que presuntamente favorece al PRI-gobierno. 

Hojas que se lleva el viento 

Gran capacidad de algunas figuras públicas de renombre en Veracruz, para a bote pronto vaticinar sin temor a equivocarse y sin el menor asomo de duda, que con el retorno del PRI a Los Pinos a diferencia de los últimos doce años a Veracruz le irá de maravilla. Posiblemente contando con información privilegiada o con grandes dotes de pitonisas,  sin rubor alguno adivinan un  futuro que hombres y mujeres de a pie no alcanzan a percibir. ¿Doce años perdidos y ahora sí, con borrón y cuenta nueva el Sr. Peña logrará trasformarle el rostro no al campo, sino al país entero? Así lo han hecho público y esperan que los veracruzanos lo crean a pie juntillas, sin parar mientes en que como Santo Tomás, hasta no ver no creer cuando de antemano para una gran mayoría existe plena convicción de que el discurso renovador del PRI es eso, discurso sin sustento de un partido político que no habiendo sido capaz de renovarse a sí mismo,  recicla hoy a un personaje de dudosa reputación, José Murat, ex gobernador de Oaxaca y ex asesor de Fidel Herrera y Javier Duarte de Ochoa, quien con todo el respaldo presidencial coordinara al Consejo Rector de eso que se dado en llamar “Pacto por México”.-  Cd. Caucel, Yuc., enero 10 de 2013.

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Pulso crítico

José Enrique Olivera Arce

“Todo Estado de derecho que está seguro de sí mismo, considera que la desobediencia civil es una parte componente normal de su cultura política, precisamente porque es necesaria”. Jürgen Habermas

Urgido el PRI de legitimación del cuestionado triunfo de Enrique Peña Nieto, desde el momento mismo en que este fuera declarado presidente electo se inició desde los foros más diversos la andanada de llamados a la unidad nacional, “ver hacia delante y ponerse a trabajar”, incluido el de Calderón Hinojosa durante su mensaje a la nación con motivo de su sexto y último informe de gobierno. 

En paralelo, las autonombradas izquierdas o izquierda institucional, preparan una solicitud de juicio político en contra de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, por su actuación en el juicio de impugnación promovido por la coalición electoral “Movimiento ciudadano”; cortina de humo con la que se pretende apaciguar y encauzar indignación y enojo ciudadano, hoy expresado con movilizaciones sociales que de motu propio y al margen de las componendas partidistas se manifiestan en contra del resolutivo del Tribunal. 

Por su lado, el ex candidato de las “izquierdas”, Andrés Manuel López Obrador habiendo cerrado su ciclo como opción electoral, asumiéndose como luchador social convoca a una masiva concentración en el zócalo de la capital del país para el domingo 9 de los corrientes, tras haberse manifestado a favor de la “desobediencia civil”, medida reformista, pacífica y dentro del marco del Estado de derecho, como respuesta a la sentencia del Tribunal Electoral. 

Y, para completar el escenario, en las filas del PAN se gesta una revuelta al considerar no pocos militantes distinguidos que Calderón pactó con el PRI la entrega de la presidencia al Sr. Peña. 

Y mientras esto ocurre en los círculos políticos, la población resiste una andanada más en contra de la economía popular. El encarecimiento de los energéticos, alimentos y servicios básicos y la inmovilidad del salario,  propician mayor pobreza y desigualdad mientras el Congreso de la Unión privilegia reformas estructurales neoliberales que, atentando contra el bienestar de la mayoría de los mexicanos, confirman inmovilismo y gatopardismo de un régimen político renuente a cambiar de rumbo. 

El clima general es de división y encono, a ello van dirigidos los llamados a la unidad nacional que, como los llamados a misa, sólo son escuchados por la feligresía con mayor apego y disposición a su obligación dominical. El PRI atiende a una situación concreta dada, la resistencia popular a la unción de Peña Nieto como presidente constitucional de México, lo demás, cuando menos por ahora, le tiene sin cuidado.

En el Congreso de la Unión va tras la aprobación de las propuestas inmediatistas del Sr. Peña, el corruptor promulgando leyes para combatir corrupción que, en esencia, es su razón de ser y permanecer. Mientras en la coyuntura,  obligado por las circunstancias se avocará al análisis, modificación o, en su caso, la aprobación de la iniciativa de reforma laboral con la que, Calderón Hinojosa se les anticipara en resguardo a la imagen del presidente electo ya de sí deteriorada. 

En el imaginario popular la gente se pregunta: ¿Puede el PRI y el Sr. Peña lograr la unidad nacional cuando conjuntamente con Calderón ha sido auspiciador de la división y polarización que hoy priva en todo el territorio nacional?  

No hay nada a la vista que rescate la unidad perdida. La desideologización del discurso no da elementos de cohesión y, los hechos cotidianos, lejos están de favorecerle. El patriotismo, el orgullo nacional, sólo se ponen de manifiesto cuando las botas nacionales se visten de gloria en un campo de futbol. Son más los agravios sufridos por la ciudadanía que los logros en su beneficio. Resultando por tanto que los llamados a la unidad nacional quedan como un recurso político coyuntural del PRIAN, y del Sr. Peña en su nada oculto propósito de legitimar una elección cuestionada por una indignada  base social que les da la espalda. 

El horno no está para bollos. Y, por si fuera poco, el PRI le pone más leña al fuego inmerso como está en dimes y diretes encaminados a eliminar de la escena pública a López Obrador. A destiempo pide investigar las fuentes de financiamiento del político tabasqueño y su movimiento social; mediáticamente le ataca con todo, como si “muriendo el perro, se acabara la rabia”, incapaz de entender que el liderazgo lopezobradorista  responde a la aceptación y simpatía que genera en millones de mexicanos hartos del actual estado de cosas en el país. 

La cúpula partidista de la coalición de las llamadas izquierdas pretende entenderlo  al vivirlo en carne propia. De ahí su actual dilema: Acepta abiertamente a Enrique Peña Nieto como presidente de México ó se suma a la desobediencia civil de López Obrador. En ambos casos, de acuerdo a la aritmética tribal de “los chuchos”, sale perdiendo. No podrá aceptar el llamado a la unidad, sin antes resolver internamente sus propias contradicciones.

Luego en tales circunstancias, ¿tiene hoy sentido llamar a la unidad nacional? Legitimidad y unidad se construyen, no se imponen por decreto y,  mucho menos, atendiendo discursivamente en lo inmediato ¿a una justificada paranoia?

Hojas que se lleva el viento 

“Dime con quién andas y te diré quien eres…”  La plana mayor del viejo PRI avaló con su presencia la gestión de la gobernadora de Yucatán con motivo de su V y último informe “popular” de gobierno. Sin faltar el clásico acarreo con torta y refresco, Ivonne Ortega Pacheco celebró a lo grande, bailando jarana y festinando el que el gobernador de Edomex le destapara como segura integrante del gabinete peñista. Testigos del bailongo de gala, Pedro Joaquín Coldwell, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón  Como invitados destacados el  “gober precioso” Mario Marín Torres y el  ex obispo de Ecatepec, Onésimo Zepeda. Ivonne se congratuló del voto de los yucatecos a favor de Peña Nieto y Rolando Zapata, candidato a gobernador, pero se abstuvo de mencionar en su reporte que el PAN el primero de julio recuperó Mérida.

La sociedad yucateca discrimina al indígena maya. (“Mesticito”, le llaman) a la par que se ostenta con orgullo como legítima heredera de cultura y tradición del milenario Mayab. Vaquería y jarana en el V Informe “popular” de la Sra. Ivonne Ortega aplaudida por los rescoldos de la “casta divina”, teniendo como escenario al inconcluso museo  “Mundo maya”, cuya edificación se contratara con empresas de Jorge Hank Rhon bajo la modalidad de “Proyectos para la prestación de servicios” ((PPS), endeudando a la entidad

Cd. Caucel, Yuc., septiembre 4 de 2012

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Fernando Camacho Servín / La Jornada

Más de 600 organizaciones civiles y ciudadanos a título personal dieron a conocer ayer un manifiesto donde advierten que si en las elecciones presidenciales del primero de julio hay visos de fraude, saldrán a movilizarse para impedir cualquier intento de atropellar la voluntad popular, ya que ésta podría ser la última oportunidad para generar un cambio en el país por la vía de las urnas.

La misiva –firmada por personajes como el obispo de Saltillo, Raúl Vera; Pablo González Casanova, Javier Sicilia, Miguel Concha Malo, Rosario Ibarra de Piedra y Enrique Semo, entre otros– está dirigida a las autoridades de los tres niveles de gobierno y en ella se señala que el país se encuentra en un estado de emergencia y desastre nacional debido a la imposición de una economía parasitaria y estancada.

Con el respaldo de organizaciones religiosas, de migrantes, campesinas, sindicales, ecologistas y de defensa de los derechos humanos, en el documento se señala que la situación se ha agravado por la guerra desatada por el gobierno federal, no para combatir al crimen organizado sino para proteger intereses de empresas monopólicas, lo cual ha provocado una catástrofe humanitaria.

Ante ese escenario, los comicios representan la posibilidad de lograr cambios por la vía institucional, pero el éxito del proceso dependerá en buena medida de que las autoridades legales y los poderes fácticos respeten la voluntad popular, ya que de lo contrario tal vez ésta sea la última oportunidad para que siga vigente la vía electoral como medio para acceder al gobierno en un clima de paz social.

En la carta, los firmantes subrayan que en la historia reciente del país han ocurrido varios ejemplos de fraude e imposición, entre ellos los comicios presidenciales de 1988 y 2006, y siguen ocurriendo prácticas nocivas, como la utilización de dinero del crimen organizado, rebase de topes de campaña, compra de votos, incapacidad e ineficiencia de los órganos electorales, uso propagandístico de las encuestas e incluso intimidación y muerte.

Celebran la aparición del movimiento estudiantil y juvenil #YoSoy132, que ha puesto de manifiesto la grave decisión del monopolio televisivo de imponer a su candidato como presidente de la República para resguardar los privilegios de las minorías que detentan el poder político y económico.

En el documento se enfatiza que siguen ocurriendo prácticas utilizadas en elecciones anteriores que ponen en riesgo el pleno respeto del derecho al sufragio efectivo, por lo cual se deja claro que si las autoridades planean cometer un fraude, tendrán como respuesta nuestra movilización y nuestra resistencia. Lo haremos de manera pacífica, no violenta, pero con la firme determinación de revertir cualquier intento de atropellar la voluntad popular.

Por último, los firmantes del pronunciamiento convocan a una Asamblea por la Paz y la Legalidad Electoral, que se realizará este sábado a las nueve horas en la Universidad Obrera de México (San Ildefonso 72, Centro Histórico), y a reunirse el 14 de julio –en un sitio por definir– para evaluar el proceso electoral y acordar acciones al respecto.

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J. Enrique Olivera Arce

“La identidad de deseos y la convergencia de voluntades son, por extraño que pueda parecer, las causas más corrientes de los conflictos”. Giovanni Papini

Teniendo como marco referencial a una crisis de identidad, representatividad, credibilidad, así como de confianza ciudadana, cada vez más profunda de los partidos políticos en México, el Partido de la Revolución Democrática es a mi juicio el primero en tocar fondo. No es la primera vez que comento tal percepción.

Nacido como la suma de una heterogénea multiplicidad de grupos lo mismo de la izquierda socialista histórica -salida de la clandestinidad- que de movimientos sociales urbanos, rescoldos de los viejos y desgastados partidos de izquierda electoral y no pocos desilusionados del PRI, se fortaleció en la coyuntura sin haber logrado la ansiada unidad en torno a una plataforma ideológica común y un  programa de acción con visión de largo plazo.

Sometiéndose a las reglas electorales de un sistema político nacional prediseñado para la continuidad del partido hegemónico en el poder, más temprano que tarde el PRD fue cooptado, asimilado y ganado por la corrupción y espurios intereses personales y de grupo, deviniendo en lo que hoy conocemos como el costal en el que, cual perros y gatos, tribus de lo más disímbolas andan a la greña permanentemente.

Teoría y práctica revolucionaria se diluyó en el camino para unos, en tanto que para otros, simplemente nunca abrazaron ideología y programa de acción alguna que les identificara como de izquierda, en los términos históricos de la connotación de tal definición política.

Los mejores tiempos electorales en la breve historia del PRD, se dan con el impulso a las candidaturas de Cuauhtemoc Cárdenas y Andrés Manuel López Obrador, respectivamente, que en su momento recogieran, canalizaran y capitalizaran el creciente descontento popular  frente a un régimen político, agotado que, de la mano con el partido hegemónico, no supo o no quiso encontrarle la cuadratura al círculo, en la transición del modelo estabilizador de desarrollo al proyecto neoliberal en boga.

Para los tecnócratas que para entonces se incrustaran en la administración pública para más tarde hacerse del poder formal en México, se encontró más cómodo y conveniente el transitar por el camino de la alternancia con la derecha antes que permitir el acceso de las izquierdas a la conducción del país. El papel asignado al PRD de comparsa en la democracia electoral simulada, hasta ahí llegó en sus aspiraciones por ganar el acceso a la primera magistratura del país. Topo con pared como instrumento político útil pero incómodo para el sistema dominante.

De ahí  para adelante, se conformó con las migajas, obteniendo algunas gubernaturas, alcaldías y representación tanto en el Congreso de la Unión como en las legislaturas locales. Perdido en la coyuntura el objetivo inicial, la pugna por el reparto de canonjías y prebendas, los arreglos en lo oscurito por mayores tajadas del pastel asignado, ha sido la constante.

En un permanente todos contra todos, los “liderazgos” tribales se divorciaron de la mayoría de las bases partidistas, alejándose de los movimientos sociales en que se apoyaran tanto para impulsar la candidatura presidencial de Cuauhtémoc como en su caso la de López Obrador. Hoy con dificultad el PRD se sostiene como la tercera fuerza electoral manteniendo su registro en tanto aún es funcional al régimen político. Debilitado y auto flagelado, el PRD se enfrenta en la coyuntura a la posibilidad de capitalizar una nueva y más fortalecida oleada de descontento popular con rumbo al 2012, sin el menor asomo de viabilidad. Si aún le es útil al régimen, para la gran mayoría del pueblo de México dejó de ser referente de la izquierda nacional.

Carente de visión de largo plazo, privilegia al personaje que mejor conviene a sus intereses y no a un proyecto de nación con el que se apueste al cambio y transformación del país. De ahí que de espaldas a sus propias bases y a la realidad nacional, los “liderazgos” tribales en la cúpula se polaricen entre optar por una candidatura de unidad con Andrés Manuel o con Marcelo, auspiciando división y dispersión entre sus filas. El cochinero y la búsqueda del acceso facil a la mazorca, de antemano pierde a las tribus en un nuevo intento coyuntural por ascender en la escala del sistema político nacional, dejando libre el camino ya no al PRI sino al PRIAN que, con el común acuerdo de los dos partidos con mayor presencia en México, representa los intereses de una derecha conservadora vinculada a los poderes fácticos domésticos y externos.

Para algunos poco informados, lo que alcanzan a percibir e interpretar es un “pleito brutal” entre López Obrador y Marcelo Ebrard, sin entender que el problema por el que atraviesa el PRD es de carácter estructural, resultado de una crisis general del sistema político nacional que se expresa con mayor profundidad en el eslabón más débil de los tres partidos mayoritarios. Lo que para el PRD está en juego es su supervivencia como ente político colaboracionista y afín al sistema, en tanto que para el movimiento que encabeza el político tabasqueño, con perspectiva de largo plazo, lo que se juega es el como ir más allá del 2012 como un nuevo partido político de izquierda que represente a las fuerzas progresistas en México.

Así que, resumiendo, la disputa política que no pleito personal entre los dos aspirantes del partido del sol azteca a la candidatura presidencial, no es otra que, por un lado, el objetivo de supervivencia del desgastado PRD como representante de la izquierda electoral y, por el otro, el afán del Movimiento de Regeneración Nacional de ser este, como partido político, el que impulse con visión de futuro un nuevo proyecto de nación acorde con la nueva realidad del país, desplazando y sepultando a lo que queda del partido del sol azteca. Bajo esta óptica, el PRD está muerto y aún insepulto para la vida política futura de México.

Las presuntas diferencias personales entre Marcelo y López Obrador, a mi juicio no pasan de lo anecdótico alimentando mediáticamente los buenos deseos de la derecha. Si Ebrard gana la mayoría de preferencias necesitará de “Morena” y de Andrés Manuel para hacer un papel medianamente digno como candidato en la elección presidencial. Si al contrario, en la selección interna triunfa Andrés Manuel, con o sin Marcelo, con o sin “los chuchos”, e incluso con o sin el PRD, el nuevo proyecto tanto de las izquierdas como de la nación para el mediano y largo plazo contemplará en el 2012 la búsqueda de Los Pinos como una meta, un alto en el largo camino por recorrer en el proceso democratizador de la vida nacional.

El propósito y objetivo último del Movimiento Nacional de Regeneración es la transformación de México, en tanto que los propósitos del PRD se circunscriben a objetivos y metas cortoplacistas de reparto de prebendas, así como del usufructo de las prerrogativas que de acuerdo con la legislación vigente, les otorga el pueblo de México. A mi juicio, ahí residen las diferencias.

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Por primera vez en la historia del país, de frente, cara a cara, en un diálogo histórico, mandantes exigen cuentas al presidente de la República.

 

Diálogo Felipe calderón - Sicilia

Calderón debe una disculpa por 40 mil muertos: Sicilia

La Jornada

México, DF. Al iniciar el diálogo con el presidente Felipe Calderón, el poeta Javier Sicilia le preguntó: “¿les parecemos bajas colaterales?” y le planteó que está obligado a pedir perdón a la nación por los 40 mil muertos que ha ocasionado la guerra contra la delincuencia, declarándole corresponsable junto con los gobernadores de una guerra que se hizo sin reformas previas. En su encuentro con el presidente Calderón en el Castillo de Chapultepec, Sicilia presentó una propuesta para atender el tema de la violencia que incluye la creación de una comisión de la verdad o una fiscalía social de la paz, la aprobación de una ley de atención y protección a las víctimas, el regreso de las fuerzas armadas a los cuarteles, y establecer mecanismos para castigar a funcionarios involucrados en redes de complicidad.

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