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Tag Archives: Nucleoeléctrica Laguna Verde

La Jornada

Alto Lucero, Ver., 10 de diciembre. Está trotando el caballo blanco, dijo Rick Irvine, gerente de Minera Cardel, cuando hace dos meses arrancaron las pruebas para que a partir de 2012 se inicie la explotación de la mina, ubicada a tres kilómetros de la nucleoeléctrica de Laguna Verde. Pobladores de las comunidades cercanas a la central nuclear, tienen miedo de que las vibraciones de los explosivos afecten los dos reactores nucleares de Laguna Verde y los productos químicos que se usan en la minería contaminen los mantos acuíferos.

Aun en su fase exploratoria, la mina ya registra los primeros pasivos con la tala del bosque bajo, la destrucción de sitios de reposo de aves migratorias y la extracción masiva de agua para la lubricación de los barrenos, pese a que en muchas comunidades de la zona ni siquiera tienen el líquido para el consumo doméstico.

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Nucleoeléctrica Laguna Verde en Riesgo

 

 

 

Xalapa, Veracruz 05/06/2011

Comunicado/A la Opinión Pública Nacional e Internacional: A la Sociedad Civil Organizada: A los Ciudadanos Mexicanos:

A la Comunidad Científica y Académica: A los habitantes del planeta que buscan un mundo solidario y justo:

P R E S E N T E

En el contexto del Día Mundial del Medio Ambiente, las organizaciones y ciudadanos participantes en la Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (LAVIDA)1 integrante de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA), nos dirigimos a Ustedes para hacer de su conocimiento la existencia y alcance del Proyecto de minería a cielo abierto denominado Caballo Blanco, auspiciado por la empresa canadiense Gold Group,2, a través de Minera Cardel SA de CV, el cual se localiza aproximadamente a 3 kilómetros de distancia de la nucleoeléctrica Laguna Verde, en Veracruz, México. Esta situación es una amenaza para nuestro entorno, para la vida silvestre en extinción y sobretodo, aumenta el riesgo de un accidente nuclear nuestro país con consecuencias mortales para la vida de todos los mexicanos. Texto completo en Plumas Libres

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La reciente tragedia por la explosión de una  destiladora alcoholera en Orizaba dio lugar a que la Sra. Nohemí Guzmán Lagunes, secretaria de protección civil del gobierno de Veracruz, afirmara que alrededor de 1200 factorías en la entidad que representan alto riesgo para sus trabajadores y población en general, requieren de su regularización. A ello habría que agregarle el hecho de que miles de kilómetros de ductos de Pemex en territorio veracruzano tienen en absoluta indefensión a comunidades enteras. Lo cual pone de relieve que el error humano, la negligencia en algunos casos rayando en lo criminal,  o por qué no, el disimulo de las autoridades, puede dar lugar a tragedias como la de pluviosilla ya ampliamente comentada en los medios. Cuanti más como resultado de imponderables efectos de fenómenos naturales.

Lo anterior viene al caso por la inquietud que causa en la población la existencia de la nucleoeléctrica de Laguna Verde en la costa veracruzana, tras el percance nuclear en varias plantas de igual característica en Japón, originado por la fuerza de la naturaleza, el afán desmedido de lucro de las empresas generadoras de electricidad, y el aún incipiente dominio de la energía nuclear con fines pacíficos en ese país asiático.

Los llamados de las autoridades a mantener la calma, argumentando sobre la inexistencia de riesgo en la factoría nuclear asentada en Veracruz han sido insuficientes para una población que se siente amenazada.

La experiencia que vive Japón, pese a tales llamados, obliga a pensar a los pobladores en la periferia de Laguna Verde que el riesgo es latente, en una planta que en los límites de la obsolescencia ya registra señales de deterioro dignos de tomarse en cuenta y de ahí una inquietud social que no debe echarse en saco roto.

Llamando la atención sobre esto último, que se afirme de manera insistente que el litoral veracruzano no presenta riesgos sísmicos que pudieren afectar la seguridad en la mencionada planta en el litoral del Golfo de México. Como si la única posibilidad de un desastre tuviera origen en fenómenos naturales no previsibles como el sismo de 6.7 grados en la escala de Richter que el pasado jueves sacudiera a Veracruz. Descartándose el error humano, fallas técnicas u obsolescencia tecnológica.

El riesgo existe, quiérase o no,  luego vale la pena recapacitar sobre ello y tomar cuando menos el mínimo de previsiones para evitar se vea dañada la población en las inmediaciones de la planta en cuestión. Cosa que, hasta el momento, no ha sido tomada en cuenta en lo que se refiere a infraestructura vial suficiente y ad hoc para un pronto, ordenado y eficaz desalojo de quienes habitan en las áreas de mayor riego, como tampoco tiene lugar una permanente campaña de educación de prevención en la zona. Lo cual va más allá de contar con un “Atlas de Riesgo” que, al fin y al cabo, sólo tiene el carácter de indicador.

En este contexto, me parece absurdo e irresponsable  el que oficialmente se declare que Veracruz está preparado para afrontar contingencias derivadas del impacto de huracanes en la entidad,  cuando no es así, generando falsas expectativas e infundada confianza entre la población que pudiera verse afectada por fenómenos meteorológicos extraordinarios que anualmente  se presentan en el Océano Atlántico. Tras el paso del huracán Karl y la tormenta tropical Matthew el año anterior, con la consiguiente secuela de inundaciones, a la fecha ni se han desazolvado los ríos ni se ha reubicado a la población asentada en sitios de alto riesgo. Estando aún pendiente un buen número de acciones de reconstrucción en zonas afectadas.

Lo justo, a mi juicio, sería aceptar que no estamos lo suficientemente preparados para cualquier tipo de contingencia que pusiera en riesgo la integridad física de los veracruzanos y los bienes materiales e inmateriales de estos. Debiéndose tomar con oportunidad las providencias procedentes por parte de las autoridades y de la misma población. El hecho de que Japón, el país más preparado del mundo en materia de prevención de desastres, esté viviendo la pena de más de 17 mil personas fallecidas o desaparecidas a consecuencia de un terremoto y un tsunami, confirma que nunca se está lo suficientemente preparado frente a los embates de la naturaleza. El gobierno de Veracruz debería saberlo.

Luego entonces, cabe considerar que es de carácter de urgente en los tres órdenes de gobierno el avocarse a tareas tan obvias como el desazolve para el libre desfogue de los ríos que históricamente dan origen a inundaciones fuera de control; la aplicación estricta de la ley en materia de prevención en el caso de actividades industriales y comerciales que representen amenaza para la población, así como la reubicación de comunidades y familias asentadas en zonas de alto riesgo. Por cuanto a un por ahora improbable accidente nuclear en Laguna Verde, no está por demás el insistir que debe revisarse el plan regional de contingencias y actuar en consecuencia dotando de infraestructura idónea a la zona. Más vale prevenir que lamentar.

Nada ni nadie puede asegurar que estamos exentos de un tan imponderable como indeseable desastre provocado por la naturaleza y mucho menos de los que pudieran presentarse por negligencia o error humano. Lo acontecido en Japón, es ejemplo de ello. Poner las barbas en remojo para tranquilidad de la población  sería saludable.

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El huracán “Karl”, tocó tierra a 15 kilómetros del Veracruz como huracán de categoría 3 a las 11:30 horas. Alrededor de las 13 horas el centro del meteoro se ubicaba a 25 kilómetros al oeste del puerto de Veracruz con vientos máximos sostenidos de 175 kilómetros por hora. El CNH informa que su movimiento actual es con dirección oeste suroeste a una velocidad de 13 kilómetros por hora, y se espera que se continúe debilitando en la medida en que el centro del huracán se mueva sobre tierra. Según los reportes el meteoro se dirige hacia Puebla y la parte sur del Valle de México, donde se espera provoque intensas lluvias durante la noche de este viernes y la mañana del sábado. El meteoro impactó en las cercanías de la nucleoeléctrica Laguna Verde, por lo que la Comisión Federal de Electricidad determinó suspender sus actividades y hacer cortes de energía en amplias zonas urbanas y rurales para evitar desgracias. La CFE aseguró que la seguridad de Laguna Verde está garantizada, ya que está diseñada para soportar este tipo de fenómenos naturales, sin embargo como medida preventiva decidieron suspender temporalmente la generación de electricidad de sus dos unidades.

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