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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El horno no está para bollos. Ante la prevalencia de opacidad y simulación la especulación y el rumor se imponen. Descomponiendo aún más un escenario político que, en Veracruz,  entre barruntos de inseguridad pública y conflicto de intereses entre medios de comunicación y gobierno estatal inciden en el deterioro creciente del tejido social.

El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa anunció la renuncia del procurador y el nombramiento como encargado del despacho en favor de la persona que considera idónea para la tarea en esa por ahora cuestionada dependencia.

La oficialización de tal designación fue precedida por filtraciones, rumores y especulación en las que se incluye la hasta este momento presunción de otro cambio en la secretaría de desarrollo social y la remoción de  la Coordinadora de Comunicación Social, dejando muy mal parado al mandatario ante la opinión pública, en la medida en que se le regatea un acto de gobierno resultado de su decisión personal, atribuyéndose el ajuste en su gabinete lo mismo a una instrucción no escrita del gobierno federal que a una recomendación expresa del ex gobernador Fidel Herrera Beltrán.

Una u otra versión hablan de una enorme debilidad del Sr. Dr. Duarte, arrinconado y atado de manos para decidir por sí mismo lo que mejor conviene a su gobierno y a Veracruz, ante la andanada de críticas de que ha sido objeto por parte de amplios sectores del gremio periodístico, nacional y local, como consecuencia del artero crimen que cobrara la vida de un conocido comunicador del sur de la entidad, el décimo de la fúnebre lista de periodistas ultimados en lo que va de su administración.

Lo menos que se dice es que no cuidando los tiempos, por falta de oficio político se apresuró a sacar de la jugada tanto al procurador como a la vocera del gobierno estatal, dando la razón a sus detractores sobre el mal desempeño de sus colaboradores en el manejo del trágico caso.

La amplitud del rumor sobre los presuntos cambios, que desde el sábado pasado corriera como pólvora, se vio fortalecida tanto por lo publicado por la revista Proceso sobre seguridad y justicia en Veracruz, como por la decisión del Gobernador de asumirse como su propio vocero, en la conferencia de prensa del lunes.

Ante esta situación, tanto el cambio ya anunciado como los que se espera ocurran en los próximos días, ha dado lugar lo mismo  a cuestionamientos a priori de los funcionarios que resulten beneficiados con la decisión de la primera autoridad del estado que a ilusorias expectativas respecto a la sucesión del ahora gobernador de la entidad.

Lo grave, a mi juicio, es que se especule que con los nuevos nombramientos se acomodan las fichas para la consolidación del proyecto transexenal de Fidel Herrera Beltrán, ninguneando la autoridad del Sr. Dr. Duarte de Ochoa a la par que dejando fuera de la futura sucesión a los dos senadores que, desde las trincheras del PRI,  vienen aspirando a la gubernatura de Veracruz.

Y lo considero grave en tanto clase política y medios de comunicación hacen suyo rumor y especulación, consolidando no el pretendido proyecto político del ex gobernador que por ahora no pasa de ser ingenua leyenda urbana ante la tendencia centralizadora del gobierno federal, sino el orden de prioridades en la agenda de nuestra aldeana vida política jarocha, privilegiándose afanes electoreros tempraneros en los que ya se da por sentado que el gobierno estatal seguirá en manos del PRI.

Pasando a segundo plano el interés superior de Veracruz en los esfuerzos por abatir desigualdad, pobreza y exclusión, así como el encausamiento de la entidad por los caminos del crecimiento económico y bienestar de la gente.

Si de por sí resulta complejo el que en dos años y medio el Sr. Dr. Duarte de Ochoa reponga el tiempo perdido enmendando limitaciones, deficiencias, desatinos y políticas públicas equívocas o anti populares, el no tener control sobre las legítimas aunque madrugadoras aspiraciones de sus más cercanos colaboradores, anuncia un desastre como escenario para lo que resta de su mandato. Veracruz no se lo merece.

Como arriba lo señalo, la dañina especulación y el rumor respecto al quehacer de la administración pública, nace de la opacidad y la desinformación. Más cuando en este fenómeno social  alcanza a los medios de comunicación, asumiéndose estos como portavoces del rumor popular en un escenario negativo de confrontación entre prensa, autoridad y madrugadores aspirantes.

Lo que me motiva a insistir en que más que cambios de funcionarios o ajustes en el primer círculo del gobernante, que en primera y última instancia dan la impresión de cambiar para seguir igual o peor, lo que con carácter de urgente se requiere resolver es el tema de la estrategia de Comunicación Social de la administración a cargo del Sr. Dr. Duarte de Ochoa;  transparentando el quehacer gubernamental de frente a la ciudadanía y alejándose del triunfalismo sin sustento.

La actual estrategia no ha funcionado a lo largo de más de tres años, antes al contrario, lo que se ha ganado como resultado es la pérdida creciente de credibilidad, confianza no sólo en los servidores públicos,  sino aún más grave, en las instituciones. Por ahí debería empezarse si lo que se busca es fortalecer la base social que da sustento a certidumbre y gobernabilidad.- Xalapa, Ver., Febrero 19 de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Gracias a la vertiginosa dinámica de la presentación mediática de la noticia, el affaire de la maleta con 25 millones de pesos con incierto origen y destino, incautados por la PGR a dos empleados del desgobierno de Veracruz, dejó de ser motivo de interés para la audiencia nacional… hasta que: la diputación federal veracruzana en San Lázaro exigiera al gobierno de Calderón la devolución de la maleta. Reviviéndose el escándalo, como si de manera premeditada existiera el interés de poner al Sr. Dr. Javier Duarte en el centro del cuadrilátero.

Estrategia gubernamental o mala leche, vaya usted a saber, estimado lector. Lo cierto es que no sólo se privilegia el escándalo ante la ausencia de logros relevantes del gobernador, sino que se exhibe el papel que la representación popular veracruzana en la Cámara baja juega: ser tapadera de la ineficiencia, opacidad, corrupción e impunidad del desempeño de la actual administración pública de Veracruz.

Como “daño colateral”, tocó al charro sindical magisterial, diputado Juan Nicolás Calleja, pronunciar el acuerdo adoptado por la bancada priísta veracruzana, para así confirmar, por si hubiera duda, el distanciamiento del gobernador de Veracruz con Elba Esther Gordillo más no con los mentores de la Secc. 32 del SNTE. Involucrándose al magisterio como solapador de la fallida opereta del dinero incautado.

Un distinguido periodista dice que se “politizó” el tema de los 25 millones. Yo diría que además se partidizó, y así se interpreta,  en el momento en que la diputación priísta salió a dar la cara  ante la demanda interpuesta por el senador Bueno Torio. Dándosele al affaire el tinte propagandístico electorero que amerita la ocasión. Nada nuevo en Veracruz, todo se politiza y todo se partidiza, mientras el flagelo de la corrupción tras las cortinas de humo, sigue sentando sus reales en toda la entidad.

El argumento para exigir la devolución: “Es dinero de los veracruzanos”. Eso ni duda cabe, el erario público que administra el gobierno se alimenta de recursos cedidos por los contribuyentes. Razón de más para que los diputados priístas antes que exigirle al gobierno federal la mentada devolución, fueran los primeros en exigir que la administración del dinero de los veracruzanos sea apegada a derecho, transparente, eficiente y eficaz. Pidiéndole cuentas claras al titular del ejecutivo veracruzano, entre otras muchas cosas, sobre origen, destino y traslado irregular de de 25 millones de pesos.

Cuentas que de acuerdo a la información oficial difundida, entre medias verdades y medias mentiras, el cantinflesco discurso  no ha dejado satisfecho a los contribuyentes.

Sea cual fuere el interés de los diputados priístas por revivir el entuerto duartista, para la opinión pública no queda duda. El gobierno de Veracruz incurrió en falta, fabricó un chivo expiatorio y nunca justificó a carta cabal el destino de la maletita. El PRI no podrá borrar del imaginario popular tal desliz de un gobernador que en sus filas milita.

Esto último grave, inserto en un proceso electoral en el que se espera que el voto veracruzano favorezca al candidato presidencial del tricolor, así como a los aspirantes priístas a un lugar de privilegio en el Congreso de la Unión. Claro, grave sería si el primer priísta de Veracruz tuviera realmente interés en el triunfo electoral de su partido, lo cual un rumor creciente pone en duda.

Hojas que se lleva el viento

Rafael Árias, escudándose en su carácter de “académico de la UV”, se olvidó del anodino papel que jugara en la administración de Fidel Herrera Beltrán como Coordinador del Copladever y, sin más, sale a responsabilizar al secretario de desarrollo social Marcelo Montiel, de un equívoco diseño de las políticas públicas del actual gobierno en el combate a la pobreza. Esto a sabiendas de que el ex alcalde de Coatzacoalcos es sólo un empleado del gobernador. El docto economista bien se guardo de contextualizar su acusación, así como de decirle al empleado lo que no se atreve a expresarle al patrón y primer responsable del desgobierno veracruzano.

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Alfredo Bielma / Pulso crítico

25 de Noviembre 2011

Para quienes por diversas circunstancias hemos tenido la oportunidad de escuchar decenas de informes de labores en los tres niveles de gobierno nos ha quedado la convicción de que, si de su contenido todo fuera cierto, este país sería uno de los más desarrollados del planeta. Sin embargo, al margen de las consideraciones éticas que dictan la obligación que tiene todo gobernante de conducirse con estricto apego al desempeño de su responsabilidad, en política no siempre todo lo que parece es. De cualquier manera, en retrospectiva es más fácil el análisis de un fenómeno social porque para llevarlo a cabo se cuenta con elementos que en su momento por efectos de la contemporaneidad no se observaron con la objetividad deseada.

Por lo demás, está visto que en nuestro sistema de gobierno los Informes son obligatorios como corresponde a todo régimen democrático, aunque por lo visto aquí han servido, más que para rendir cuentas, para ocultarlas a través de sofismas y retóricas insustanciales. Vale un brevísimo recuento:

En su primer informe de gobierno, 2005, refiriéndose a la deuda pública Fidel Herrera dijo: “no se trata de prolongar la deuda, no permitiremos un incremento de cifras ni de periodos, se trata de pagar menos conforme a nuestra sólida calificación financiera. Se trata de aprovechar las nuevas tasas y de concretar una negociación más responsable, sensata y acorde con las necesidades del Estado… Veracruz debe seguir como un ejemplo nacional de concordia, debe ser una tierra de seguridad, progreso y bienestar para todos. Vamos bien, el esfuerzo continúa”. (Aplausos)

En el segundo informe: “El Congreso del Estado acordó bursatilizar el 100% de la recaudación del Impuesto sobre la Tenencia o Uso de Vehículos hasta por la cantidad de 8 mil millones de pesos…la totalidad de los recursos obtenidos serán utilizados para liquidar la deuda pública directa vigente y el remanente se destinará a la realización de obra pública productiva”. (Aplausos) “Con esta estrategia se pretende mantener un equilibrio en las finanzas públicas del Estado, toda vez que se obtiene una liquidez adecuada para continuar realizando obras y acciones en beneficio de los veracruzanos” (Aplausos)

En el tercer informe, 2007: “Veracruz se ha posicionado como el segundo destino planeado a nivel nacional en los últimos tres años”.  “En tres años hemos hecho lo programado a seis”. (Aplausos)

En el cuarto Informe de Gobierno: 2008-el gobierno estatal goza de “finanzas sanas” y su tesorería cuenta con un fondo de 7 mil 889 millones de pesos que se usarían para fomentar el empleo y actividades productivas para atenuar el impacto de los vaivenes financieros. Pese al pronóstico de crisis económica, enfatizó que Veracruz no adquirirá deuda pública en 2009.

En 2009, quinto informe: “Hoy Veracruz cuenta con bases sólidas y con finanzas sanas, lo que demuestra la fortaleza del pueblo y del gobierno veracruzanos”. “La inversión extranjera en el sector industrial des de 20,141 millones de pesos, provenientes de Alemania, Argentina, Brasil, Canadá, China, E.U., Francia, Holanda, Italia y Suiza, con esta inversión se generan 18, 503 empleos directos e indirectos” (Aplausos)….”Por medio del Programa de Comunidades Saludables, este año se logró mejorar los estilos de vida de 25 mil personas, al certificar como saludables 50 comunidades”.

En ese informe se presumió: “El esfuerzo sostenido de cinco años de trabajo ha dado resultados, con la contribución de todos, se ha traducido en progreso. El Plan Veracruzano de Desarrollo 2005-2010, rebasado dos veces en sus objetivos y metas originales, y actualizado al tenor de los nuevos ejercicios de planeación a nivel federal y municipal, ha contribuido a crear en Veracruz una gran infraestructura de comunicaciones y obras públicas, un campo mecanizado, con elevados índices de productividad; entidades pujantes en los sectores industrial, comercial y turístico pero, sobre todo, una sociedad civil capaz de construir instituciones sólidas que enfrenta con confianza el futuro”… “Hemos realizado nuestras tareas poniendo especial énfasis en los segmentos menos favorecidos de nuestra población, sin descuidar ninguna de nuestras 10 grandes regiones… (Aplausos de pie).

En el sexto informe, 2010: ‘Tlacotalpan va a quedar mejor que nunca, como La Antigua (…) y cada uno de los sitios en los que la naturaleza se ensañó” (Aplausos estruendosos) —“En la tesorería estatal se tienen por lo menos 6 mil 500 millones de pesos con los que cubrirá los pasivos con proveedores y constructores que reclaman adeudos” (sic).

“Ahora hay quienes tratan de pegarle a la piñata, y precisamente eso es lo que estoy cuidando, que no haya mes de Hidalgo”.”A los cobradores, a ellos les digo que me digan cuáles y cuántos son, si me lo dicen, con gusto los atenderá el secretario de Planeación y Finanzas”.

“Un buen gobierno se va rápido y uno malo dura mucho y el de nosotros nos han dicho se les había hecho como de un minuto, espero que así piensen todos los veracruzanos…” No podía faltar el mensaje: Duarte de Ochoa “es el primero que emana de la administración estatal y por ello conoce sus fortalezas y debilidades. Él conoce de las estructuras y asignaciones presupuestales, de la administración y de sus procedimientos, sabe de las reasignaciones y reingenierías… esto le va a permitir empezar trabajando, profundizar la obra realizada… estoy seguro que Veracruz tendrá una etapa que consolidará lo bueno que se ha logrado”.

De otro lado, cuando le toco turno para comparecer ante los diputados para detallar el ejercicio de su ramo, el Secretario de Finanzas Salvador Sánchez Estrada, explicó: La deuda pública registrada en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), asciende a 9 mil 300 millones de pesos, tanto del estado como de los municipios, y los pasivos que van a quedar a la siguiente administración, “son los que queden de todas las obligaciones que se van generando y que no podrá cubrirse”. Sánchez Estrada admitió que la bursatilización del impuesto vehicular representa para el estado 7 mil 79 millones de pesos pagaderos en las próximas administraciones y para los 199 municipios que participan en este mismo esquema bursátil, mil 300 millones de pesos.

En fin, el asunto de los aplausos es una especie de cartabón que utiliza la clase política para acomodarse a las circunstancias, si el de junto aplaude y se pone de pie no debe caerse en omisión. Es el reflejo del ente colectivo, capaz de actuar de manera insólita, muy diferente a cómo se actuaría como individuo; por otro lado, nada  sorprendente si se recuerdan aquellos aplausos que para glorificar a Goyo Cárdenas como paradigma de la readaptación social le ofreció el Congreso de la Unión a convocatoria del presidente Echeverría (entre los aplaudidores con fuero estaban Patricio Chirinos y Fidel Herrera, ambos tendrían la oportunidad de servir a Veracruz años después, curiosamente ambos desaprovecharon esa coyuntura histórica).

Pero aplaudir no es delito sino-como en este caso- amarga decepción, porque despertados a la cruda realidad quienes aplaudieron a Fidel hasta la última de sus ocurrencias en sus diferentes informes, ahora tendrán tiempo para reflexionar en mea culpa acerca de lo que tácitamente unos, expresamente otros aprobaron. Culpas son del tiempo.

Alfredobielmav@hotmail.com             oterociudadano.org.mx

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Con varios años de retraso y mediando más de siete horas de presunto debate, el pleno de la Cámara de Diputados por mayoría absoluta rechazó la tarde de hoy los dictámenes y proyectos de decreto, relativos a la revisión de las cuentas públicas del gobierno federal que encabezara Vicente Fox, correspondientes a  los períodos 2002 y 2003.


Tras un intenso intercambio de lodo entre el PAN y los partidos de oposición, por lo ahí vertido en tribuna  la conclusión a la que podría llegar la ciudadanía es muy clara: teniendo todos los partidos políticos representados en la Cámara Baja del Congreso de la Unión, una larga cola que les pisen en materia de simulación, corrupción, opacidad, e impunidad, todos son históricamente corresponsables de la debacle gubernamental que hoy vive la Nación frente a la crisis sistémica global. Ninguno se salva, por lo que, con todo respeto, como en la Argentina del 2001, lo más sano para México sería que se vayan todos.

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