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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“La confianza es un factor fundamental del cemento social para la cohesión y el funcionamiento adecuado de los procesos sociales. Este bien social y público, que es la confianza, se encuentra en ruinas. Los ciudadanos no creemos en nada que venga de las autoridades y de los partidos políticos.” Juan Castaingts Teillery (El Financiero 15/05/2014)

La alcaldía xalapeña confía en la ciudadanía para el buen éxito de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en nuestra ciudad capital pero, ¿la ciudadanía confía en la alcaldía?

La profusa y costosa promoción mediática de imagen no abona a favor de Américo Zúñiga Martínez en respuesta a esta interrogante.

En ello debería reflexionar el alcalde de la capital veracruzana, antes de que sea demasiado tarde en el logro de conjunción de voluntades.

La participación ciudadana no se logra de la noche a la mañana, fruto de generación espontánea, o resultado de “un pacto” cupular y mediático, se construye cotidianamente en torno a tareas comunes, concretas y organizadas pero sobre todo, en un clima de solidaridad y confianza mutua, que lo mismo en el seno de la sociedad que entre esta y las autoridades, permita establecer un mínimo de consenso en torno a propósitos y objetivos que atañen a todos.

Clima que al día de hoy brilla por su ausencia. La sociedad no tiene confianza en sí misma como para proponerse hacer de la participación social consciente y organizada herramienta para enfrentar la problemática de la ciudad, ni el Ayuntamiento le merece confianza como para signar un pacto consensuado sustentado en compromisos comunes.

Unos y otros nos rascamos cada quién con nuestras propias uñas. Con el grado de violencia de los últimos días desconfiamos no sólo de la autoridad sino hasta del vecino.

Por su parte, la alcaldía si bien habla de pactar con la sociedad para hacer de la capital veracruzana una ciudad ordenada, limpia y atractiva para recibir dignamente a quienes nos visiten con motivo de los Juegos, tampoco la sociedad xalapeña le merece confianza como para echar a andar una estrategia de participación social en la que la población seguramente exigiría más de lo que la alcaldía está dispuesta a dar.

En tales condiciones, llegará noviembre y el tal pacto no pasará de acuerdos coyunturales y cupulares prefabricados, de nulo impacto en el propósito de rescatar a una ciudad sumida en el atraso y abandono; aún si sólo se tratara de montar un fastuoso escaparate destinado a la atención de atletas y público asistente a los eventos tan ampliamente cacareados. Lo deseable es sin duda otra cosa, pero el resultado está por verse.

El gobernador del estado ha dicho ¡Estamos listos! ¿Realmente lo estamos en la capital veracruzana?

Es de dudarse ya que si bien las instalaciones físico deportivas podrían estar en condiciones óptimas para la realización de los Juegos, la ciudad no lo está para recibir dignamente a miles de visitantes, empezando por disponibilidad suficiente de infraestructura hotelera y de servicios, transporte público decente y personal de policía y tránsito políglota y eficiente, si se toma en cuenta que la expectativa de las autoridades habla de una afluencia y concentración de visitantes extranjeros sin precedente. Esto sin hablar del tema de seguridad que por lo que se observa, va de mal en peor en la región.

El alcalde con Otero ciudadano

El alcalde seguramente sabe de la magnitud del reto y de las debilidades de la comuna. Es por ello que convoca a un pacto ciudadano que coadyuve a la tarea, consciente de que sin la participación de todos, dignificar Xalapa en un mínimo de tiempo, es prácticamente imposible.

Pero una cosa es que sea consciente y otra, muy distinta el que se haga acompañar de honestidad, voluntad política y confianza en sus gobernados como para poner en marcha la estrategia de participación social aún a costa del riesgo que ello implica. No es circunstancial que ponga su mayor interés en cooptar a los líderes de movimientos sociales de mayor presencia y peso en las colonias populares, para así asegurar participación social simulada y lleno en las graderías, sin que ello tenga el menor impacto en el rescate de Xalapa y mucho menos en construcción de ciudadanía consciente, responsable y comprometida con su ciudad capital.

Américo Zúñiga dialogará el próximo miércoles con exponentes de la llamada sociedad civil en el marco de Otero Ciudadano, Asociación propiciatoria de dialogo entre actores políticos y población. En esta ocasión seguramente el joven alcalde en su intervención pondrá énfasis en su estrategia de pacto con las cúpulas ante la proximidad de los Juegos centroamericanos y del Caribe llamando a los asistentes a unidos sumarse a la tarea, la respuesta a tal demanda más que de compromiso de dientes para afuera, será de una nueva andanada de quejas, reclamos y propuestas, así como de una enérgica demanda de información puntual en torno al Plan Municipal de Desarrollo para el cuatrienio.

Sin conocimiento público de propósitos, objetivos, tareas y metas por alcanzar, la participación ciudadana sustentada en un pacto a la palabra, se quedará en el tintero. El qué, por qué, donde, cuándo, cómo y con qué sería el punto de partida para un principio de entendimiento mutuo, sin esto en una comunidad desinformada, apática y harta de discursos y promesas, la desconfianza seguirá siendo la constante.

Hojas que se lleva el viento

Al fin jarochos. Por más esfuerzos que la autoridad realiza para dar realce a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, se queda atrás frente a un madrugador proceso electorero. No se quiere entender que primero lo primero; lo mismo se trate de los señalados como aspirantes a la gubernatura que a los que suspiran por una diputación federal deberían entenderlo así. El fuego amigo desatado y las patadas mediáticas, ponen en entredicho la prioridad de los Juegos y quien pierde es Veracruz.

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J. Enrique Olivera Arce

“El poder sigue siendo fuerte cuando permanece en la oscuridad; expuesto a la luz, comienza a evaporarse”. Samuel P. Huntington.

He tenido la oportunidad de leer la propuesta que bajo el título “El combate Preventivo de la Corrupción” y que en su calidad de aspirante a candidato a consejero del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos personales (IFAI), presentó Reynaldo Castro Melgarejo en comisiones del Senado de la República. Misma que reafirma el planteamiento que el distinguido economista ha venido defendiendo en diversos foros, entre otros, la Alianza para el gobierno abierto (OGP)

 

Lo sustantivo y es lo que a quien esto escribe llama la atención, es que Castro Melgarejo en su propuesta hace énfasis en arrancar un proceso de transparencia y rendición de cuentas a partir del municipio, sustentado en participación responsable e informada de la ciudadanía.

Aclara el aspirante a Consejero del IFAI que con realismo acepta que las condiciones en cada uno de los municipios del país son diferentes y, en consecuencia, objetivos proyectados en el tiempo y estrategia para alcanzar estos, también debe ser diferenciados; atendiendo al hecho de que entre más grande y con mayor índice de crecimiento relativo sea un municipio, la resistencia a la rendición de cuentas y transparencia del quehacer público sería mayor.

No sé si en las actuales condiciones de una democracia representativa secuestrada por la partidocracia, puedan prosperar tanto su aspiración como su propuesta. Lo que si me queda claro coincidiendo con éste, es que sin participación responsable no se construye ciudadanía y, sin esta, todo propósito de sanear la vida pública de México desde la cúspide del poder público es nugatorio si no es que utopía.

Construyendo ciudadanía como proceso.

La participación informada y responsable como proceso permanente de construcción de ciudadanía tiene que darse desde abajo, por los de abajo y con plena conciencia de que las clases dominantes no ceden espacios sin la acción consecuente y firme de las clases subordinadas. Buen gobierno, transparencia y rendición de cuentas, son por tanto reivindicaciones que la población tiene que hacer suyas a partir de la célula básica de la sociedad, la familia y, por extensión, del municipio como el orden de gobierno más cercano a la vida cotidiana de la gente; confrontando y exigiendo al poder público en su carácter de mandante como está establecido en nuestra Carta Magna.

Sin presión desde abajo, el poder público no ve, no escucha y transparencia y rendición de cuentas no pasan del discurso oficial.

El gobierno en teoría se sustenta en el mandato popular expresado en las urnas, así como el erario público en la tributación de los contribuyentes, tanto uno como el otro, por tanto, deben ser objeto de contraloría social independiente de la autoridad, exigiendo lo mismo eficiencia, eficacia y transparencia en el ejercicio del poder público y en el manejo del erario, como en una rendición de cuentas puntual y oportuna por parte de quienes lo administran. No hay vuelta de hoja, así debería ser y así se debe entender de manera responsable; de otra manera la administración pública se va por la libre, auspiciándose corrupción e impunidad al despacharse con la cuchara grande.

Ciudadanía es cultura.

Lo complejo de algo que parece tan simple, es que no puede contemplarse de otra manera distinta a un proceso permanente tanto de voluntad política de las autoridades responsables como de construcción paulatina de ciudadanía, inscribiéndose en un marco de aculturación que a través de la participación informada y consecuente eleve niveles de cultura política y rescate de principios y valores éticos, en pro de una nueva manera de enriquecer la relación entre ciudadanía y poder del Estado.

Como todo proceso social de largo aliento, requiere de amplios consensos que van de lo simple a lo complejo y que mejor, que partiendo de la célula política que da sustento a la Federación, el Municipio Libre; en una estrecha conjunción entre el interés comunitario y el Ayuntamiento en la atención a necesidades reales y sentidas de la población.

Punto de partida.

Sin duda, es mayor el peso de lo que se le opone a tal proceso civilizador que lo que lo auspicia y facilita. Son muchos los intereses creados históricamente condicionantes del desarrollo de la comunidad, de ahí, coincidiendo con Castro Melgarejo, la necesidad no sólo de diferenciar a unos municipios de otros privilegiando en el orden de prioridades a los más pequeños como punto de partida, enriqueciendo en el tiempo experiencia a la par que identificando y estableciendo denominadores comunes aplicables a los municipios con mayores índices de crecimiento relativo, poblacional y económico.

Y aquí es donde la marrana tuerce el rabo. ¿Quién estaría a cargo, sin que se corra el riesgo de que el proceso de ciudadanización se subordine al aparato del Estado? Estaríamos de acuerdo en que corresponde al Instituto Federal de Transparencia, Rendición de cuentas y Protección de Datos Personales, si este fuera independiente del poder público. Desafortunadamente, estamos en México, con ello está dicho todo.

De ahí que cobre fuerza la idea ya prendida a nivel nacional, de que el único camino viable para la llamada sociedad civil es la participación organizada. Un proceso de tal naturaleza tiene que partir, con todos los riesgos que ello implica e impone, desde abajo en el seno de la comunidad construyéndose a sí misma como ciudadanía responsable. No hay de otra, así que ¿quién le pone el cascabel al gato?

Hojas que se lleva el viento.

Cumplir por cumplir, tapándole el ojo al macho es la tónica a seguir en materia de planeación municipal. El ayuntamiento que preside Américo Zúñiga no escapa a esta verdad de Perogrullo, pretendiendo dotar a la capital veracruzana de un plan con horizonte de cuatro años que por elemental lógica debe encuadrarse a su vez en propósitos, objetivos, estrategias y metas del plan estatal de desarrollo. Instrumento éste último que sólo existe en el papel como listado de buenos y ambiciosos propósitos incumplidos en tiempo y espacio. A su vez, tiene que atenerse a lo que se denomina un plan de arbitrios que considere ingresos y egresos presentes y futuros de la comuna, pues sin dinero el perro no baila. Así las cosas, ¿el joven alcalde sólo seguirá tapándole el ojo al macho, dejándose llevar por la improvisación y respuesta a compromisos de ocasión?

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J.  Enrique Olivera Arce

Para ganar todos, cediendo, todos deben perder algo. De este criterio se parte en toda búsqueda de solución al conflicto social entre diferentes en el marco de la pluralidad.

Para que el colectivo social resulte ganador en torno a un tema específico  como un todo, las individualidades o particularidades deben ceder en beneficio del bien común. Esto viene a colación en relación al por ahora insoluble problema de la recolección y posterior destino de los desechos sólidos en la capital veracruzana.  

Todo mundo opina, se queja, denuncia y responsabiliza al ayuntamiento de un problema común y cotidiano, pero hasta el día de hoy no conozco una propuesta concreta orientada a su solución en beneficio de lo colectivo, que contemple el que la ciudadanía acepte que en lo particular todo xalapeño debe ceder perdiendo en beneficio de todos. De ahí la anarquía y el caos en el tema de la basura, en el que cada quién dispone de los desechos como mejor le viene en gana y acomoda, apoyado en el argumento de que el Ayuntamiento, no obstante cobrar anualmente el servicio no cumple a cabalidad con oportunidad, eficiencia y eficacia a lo que está obligado.

Las autoridades municipales, por su parte, no cumplen con el cometido a que están obligadas, bajo tres argumentos en principio superables:

  1. a.      El Ayuntamiento no cuenta con recursos presupuestales suficientes para actualizar, modernizar y dar respuesta integral a la ciudadanía en la prestación del servicio público.
  2. b.      La ciudadanía no cumple con lo reglamentado, depositando sus desechos fuera de tiempo y de los lugares indicados para la recoja.
  3. c.       El sindicato de trabajadores municipales de limpia pública no acepta  las medidas de racionalización y modernización del servicio propuestas por el Cabildo y, por ende, oponiéndose presiona para que las cosas sigan como están.

Alguien tiene que ceder y nadie lo hace, indisponiéndose a una “perdida” en lo particular para que quien salga ganando sea el Municipio y la totalidad de sus habitantes. El bien común queda así relegado y sujeto a intereses particulares o de grupo.

Llamándome la atención el que quienes más se quejan y lamentan del pésimo servicio, son aquellos que argumentando que pagan puntualmente año con año, se ven obligados a pagar en paralelo a particulares  que, sin el equipo adecuado, prestan el servicio con regularidad y eficiencia, o bien, no obstante estar al corriente del pago, no están considerados por el Ayuntamiento en los programas de recoja de desechos sólidos, viéndose obligados a depositar la basura en lugares distantes a su domicilio –lo más común por cierto-, que les origina molestia y gastos adicionales.

Sin embargo, cuando a estas personas se les dice que lo más sano para todos sería  que el Ayuntamiento concesione a empresas particulares el servicio para que sean estas las que, con el equipo y tecnología apropiada se hagan cargo de manera integral de la solución del problema, la respuesta es casi unánime: “De ninguna manera, es un servicio público  que las autoridades municipales deben atender directamente con recursos presupuestales, que para eso se les paga”.

A nadie se le ocurre que contratando el servicio con una empresa privada –como ya se hace en varias ciudades importantes del país-, las partes signantes se obligan en un acuerdo entre particulares sancionado por la ley,  en el que queden claramente establecidas las obligaciones  de los contratantes, con los alcances jurídicos contemplados en la legislación vigente. Si la empresa o el particular no cumple, está sujeto a una demanda, lo que en términos prácticos no es posible en tratándose de la relación entre Ayuntamiento y particulares, salvo el engorroso procedimiento de una demanda de amparo.

Alguien tiene que ceder, y somos todos. De lo contrario quejas y lamentos ciudadanos seguirán per sécula en tanto que, en defensa propia, las autoridades municipales seguirán haciendo como que hacen sin resolver un  problema ya grave para la ciudad.

Todo conflicto en el terreno de lo público tiene solución. Sólo se requiere voluntad e imaginación.

Esperemos que alguien se atreva a dar el primer paso, ahora que tanto se habla de formular un plan de desarrollo municipal con el concurso de todos.

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J. Enrique Olivera Arce

Mucho se ha hablado en los últimos días sobre “los cambios” en el gabinete del gobernador Duarte de Ochoa, existiendo amplio consenso en que estos son expresión viva del gatopardismo que anima a los actos de gobierno ya no sólo en Veracruz, sino en el país entero;  en los que la simulación o interés implícito o explícito ocultando lo que compete o afecta a  ciudadanía y democracia, sólo modifica el tenor del discurso.

Sin embargo, poco o nada abonamos a favor de lo que deberíamos entender o esperar  de todo cambio impreso en la estructura orgánica de la administración pública veracruzana. Confundiéndose la necesidad de cambio en el contexto más amplio de la vida política y económica de la sociedad, con el cambio de actitud o de rumbo en el ejercicio del poder público que esperaríamos como sociedad de un gobierno por ahora fallido a los ojos de la ciudadanía.

Esto sin parar mientes en que si bien sociedad civil y gobierno se interactúan y retroalimentan, no necesariamente responden a los mismos propósitos y objetivos ni marchan al mismo ritmo. Como tampoco les afecta en igual medida el estado de cosas que configura el reino de las necesidades reales y sentidas y las respuestas y mecanismos para satisfacerlas.

En tal sentido, no se ve un punto de encuentro que permita aseverar que unidos, los veracruzanos transitamos por el mismo camino en la búsqueda de crecimiento y desarrollo.

En este orden de ideas cabe preguntarse entonces cuales son las expectativas de cambio de la sociedad civil, en que rubros y en qué orden de prioridades, así como cuáles serían los caminos más idóneos que se espera conduzcan a la búsqueda de respuestas eficaces al abanico de necesidades que ésta demanda para alcanzar estadios superiores de convivencia y bienestar.

Y, en este marco, delimitar lo que en justicia es tarea de la sociedad civil y cuál es la que corresponde al poder público en sus tres órdenes de gobierno. Para, a partir de esto, concretar lo que la sociedad espera de su gobierno, así como identificar y encuadrar lo que siendo tareas comunes, exigen la conjunción de propósitos, objetivos y tareas de todos,  en su respectivo ámbito competencia.

Si no se tiene clara esta situación, a mi juicio estaríamos recreando el clima de paternalismo de Estado del viejo régimen, esperando –dejando hacer, dejando pasar- que sea el gobierno el responsable único de proveer respuesta eficaz a todas nuestras necesidades como sociedad. Evadiendo lo que a cada quien corresponde aportar en la construcción de un país más amable y llevadero.

Si lo que se persigue es la utopía de una sociedad justa y solidaria que por sí misma construya y fortalezca lo que se ha dado en llamar “Estado del bienestar”,  lo que encontraríamos con tal talante de dejadez sería reafirmar el carácter ineficaz por sus resultados y autoritario por sus actos, de un régimen político que hoy día parece no dar más.

México ha cambiado, se dice con razón y, por ende, también Veracruz que va en el mismo barco. Habría que clarificar en qué, cómo y hacia donde apunta este cambio, para tomar conciencia de en donde estamos parados y que es lo que en dicho proceso, para bien o para mal, se ha quedado rezagado, y entonces pensar y actuar en consecuencia con visión de futuro. Si esto no se tiene claro, a mi modesto entender sociedad civil y gobierno van de la mano sin rumbo y a la deriva, compartiendo e intercambiando reclamos, lamentos e indiferencia.

Bajo esta óptica es que considero debe contemplarse el “gatopardismo” del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa.

¿Qué cambia para seguir igual? Lo mismo para las expectativas de la sociedad en su conjunto que para una administración pública que, en stricto censu, está obligada a desempeñarse bajo el mandato de la ciudadanía con honestidad, eficiencia, eficacia y transparencia, dando resultados palpables a sus mandantes como coadyuvante en las tareas del crecimiento y desarrollo.

De otra manera, tejeremos burdo o fino en torno a la idea de cambio como mera abstracción, frente a una realidad real que nos ofrece estancamiento económico, deterioro del tejido social y nulo avance en el bienestar de los veracruzanos. Realidad que exige algo más que elaborada retórica.

Hojas que se lleva el viento

Gobierno omiso. Hubo necesidad de un movimiento social de autodefensa en Michoacán para que el gobierno federal “descubriera”, en un mar de corrupción, cuantiosas operaciones presuntamente ilícitas en el puerto Lázaro Cárdenas en esa entidad federativa. Miles de toneladas de minerales y decenas de maquinaria pesada se ocultaban bajo la alfombra ante la mirada complaciente de las autoridades.

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El ya identificado como “falso debate” en torno a la centralización del cobro y administración del impuesto predial por parte del gobierno estatal, ha levantado ámpula en la sociedad. Más allá de la especulación, ignorancia o chisme palaciego, lo que vale y vale mucho, es lo que la ciudadanía percibe. Lo primero que se pensó es que el gobierno duartista ante la falta de dinero para afrontar el costo de los Juegos Centroamericanos, se ve obligado a irse sobre los recursos de los Ayuntamientos. Los veracruzanos no olvidan el affaire de la bursatilización y sus nefastos resultados.  La burra no era arisca…

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En Xalapa no hay obra pública porque aún no hay plan municipal de desarrollo, diría muy molesto el alcalde Américo Zúñiga ante la tempranera crítica. Y tampoco hay con qué, dicen los xalapeños. El Ayuntamiento de la capital veracruzana cuenta con más deudas que disponibilidades, y no es la excepción en el ámbito municipal de la entidad. Así que no nos queda más que aguantar y esperar a que los genios de la planeación, si es que los hay,  hagan de la crisis oportunidad para salir del bache.

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Y ya montados en las expectativas electorales del 2015 y 2016, pasamos por alto que lo que está en juego, de no entender y atender cuál debe ser la prioridad número uno de Veracruz, es su viabilidad económica y social.  El no avanzar en la concreción de logros tan importantes como urgentes de crecimiento económico, creación de empleos y aminorar los efectos de la miseria, desigualdad y marginación, así como en el combate a la corrupción, impunidad y dispendio de los recursos disponibles, la entidad no tiene futuro. De ahí la pregunta obligada: ¿El futuro de Veracruz depende de la política electoral o de la reactivación económica?.- Xalapa, Ver., marzo 5 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

Dada la situación que está viviendo la sociedad mexicana, considero de mal gusto hablar de la soga en casa del ahorcado. La sola mención de la palabra “cadáver” crispa los nervios de más de uno, quizá por ello los excluidos del PRD en la aldea, autodenominados “amarillos”  para diferenciarse de sus correligionarios “rojos” uncidos al gobierno estatal, se niegan a reconocer  públicamente que el partido del sol azteca tiempo ha es fiambre insepulto, en Veracruz cuando menos.

Si así lo hicieran, en congruencia lejos de desgastarse inútilmente en una ramplona pelea que no lucha, al interior de su instituto político, tendrían por principio de cuentas que reconocer que la fuerza electoral de la izquierda ya no está en los partidos que,  en la geometría política nacional  se asumen como exponentes, representación y voz autorizada  de los intereses de una ciudadanía opositora en desacuerdo con las políticas públicas que vulneran soberanía, democracia y bienestar de la gente.

Si su corta visión les permitiera ver más allá de lo electoral y de los beneficios personales, prebendas y canonjías  que acarrea el ejercicio de la política y el servicio público, actuarían en consecuencia identificando quienes son en la realidad los electores que materializan en las urnas sus apetitos de acceso al poder formal. Y sin embargo, no parece tengan claro que la fuerza electoral real de la izquierda electoral no radica ni en las dirigencias espurias ni en una raquítica militancia que ha sido desplazada por los movimientos sociales contestatarios que, al margen de siglas y color de camisetas partidistas, optan por la autodefensa de sus más caros intereses, lo mismo de inclusión y participación solidaria y democrática en las tareas del desarrollo nacional que en aquellos asuntos que les afectan trastocando su vida cotidiana en el seno de las comunidades que les son propias.

Defensa popular a la que los partidos autodenominados de izquierda son ajenos, como bien se constata con  las diversas movilizaciones sociales que pugnan por hacerse cuando menos escuchar por las autoridades de los tres órdenes de gobierno.

A estos movimientos sociales lo electoral les vale un cuerno. Pero sus integrantes ejercen su derecho a votar a sabiendas de que la democracia representativa es un mito, en tanto esta esté secuestrada por la partidocracia y que el gobierno en sus diversas esferas de la administración pública está para servir a los poderes fácticos y no al mandato de la voluntad ciudadana recibido en las urnas. Pero también recurren por la libre en la defensa de sus legítimos intereses.

Lo mismo les vale un rábano la pugna entre amarillos y rojos al interior del PRD en la entidad o la tribal que se da a nivel nacional, que para el caso es lo mismo. Identificado como partido palero, coparticipe en el diseño y aprobación de políticas públicas antipopulares y contrarias al interés nacional, más que como un aliado de valía al que otorgarle un voto de confianza, se le ve como un obstáculo más a enfrentar en el accidentado camino de la lucha social.

Los perredistas honestos y bien intencionados, que los hay, no quieren o no pueden ver que con la reforma política peñista, o sin esta, los dueños de las canicas son quienes por la buena o a la mala, imponen sus reglas y que, en éstas, la izquierda partidista es un mal necesario al que hay que acotar, usar y desechar cuando así convenga en oposición a la izquierda social y sus pretensiones de inclusión y participación en un juego al que no está invitada. Que, por tanto, como un bien utilitario al servicio de los poderes fáctico y formal, hay que cultivar y conservar compartiéndole clientelarmente algunas de las migajas que ofrece el servicio público a la servidumbre leal y bien portada.

Falta de visión y de ubicación política, que a esta militancia bien intencionada  le lleva a confiar y actuar en consecuencia en una confrontación electoral que no ofrece futuro y, de ahí, el que se preocupen y ocupen en dirimir diferencias internas que les restan presencia y peso en el escenario electoral; paseando de cuerpo presente  a un corrompido difunto que habiendo cumplido su ciclo en el escenario político nacional, exige ya, con urgencia, cristiana sepultura.

Tanta es su miopía que marginados de la lucha social trascendente, día con día alimentan odios y rencores al interior del partido, absurdamente a sabiendas de que en tanto la militancia no renuncie a la estructura tribal y se sacuda a “los chuchos”, todo queda en inútiles amentos.

Por cuanto a las dirigencias espurias del sol azteca, hace ya un buen tiempo que espaldas de la militancia se olvidaron del cadáver, utilizando el petate del muerto para mantener vigente la posición de dependiente utilitario  y el disfrute de prerrogativas, prebendas y canonjías que en vida le fueran concedidas al difunto.

Para la izquierda electoral no hay dilemas. Cumplió en su momento con el papel asignado por el Estado mexicano al sacar del closet a la izquierda histórica en la clandestinidad, extirpándole los dientes. Cumplido su ciclo y auto marginada de la lucha social de las mayorías empobrecidas y lastimadas, sólo le queda un camino, el de sepulturero de su propio despojo.

Hoy la sociedad es otra en un México que paradójicamente, se transforma para seguir igual en su estructura desigual y excluyente. Los tiempos presentes son para la izquierda social que, expresándose en un cada vez mayor número de movilizaciones de la más diversa índole, reclaman para sí el espacio  que venían ocupando los “partidos tradicionales de izquierda electoral”.  Y esto, pese a mi simpatía explicita para con Andrés Manuel López Obrador y su persistente llamado al cambio verdadero, va también para el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), aspirante aún a partido político, en tanto no represente a la auténtica izquierda social y haga suyas, sin eufemismo, medias tintas y al margen del juego electoral,  las demandas de las mayorías hoy movilizadas;  en un programa mínimo para la acción, que incluya, unifique y de sentido con visión de largo plazo a las buenas intenciones que hoy animan a las fuerzas contestatarias de este país que se oponen al modelo neoliberal expoliador.

Hojas que se lleva el viento

No nos engañemos, la autodefensa no sólo se expresa en el ámbito de la seguridad pública, ni la mejor expresión de este fenómeno se da en terrenos michoacanos. Es una realidad nacional que cotidianamente se expresa en todos los órdenes de la vida social; los mexicanos vivimos día a día auto defendiéndonos de abusos, agravios e injusticias que derivan de un estado de derecho imperfecto, vulnerado y copado por la corrupción,  impunidad, intereses fácticos, pobreza y desigualdad e ineficiencias de un gobierno fallido. Y en este escenario, quien tiene más saliva come más pinole.- Xalapa, Ver., febrero 9 de 2014.

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J. Enrique Olivera Arce

No hay mal que por bien no venga, dice la conseja popular y, en relación al conflicto magisterial, parece tener plena vigencia.

En la medida en que se extiende la movilización magisterial encabezada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), es cada vez más evidente la pérdida de control por parte de las dirigencias nacional y estatales del SNTE sobre sus bases.

El silencio cómplice y la conveniente renuencia de la cúpula del SNTE para apoyar y respaldar un movimiento nacional que con razón o sin esta, cuestiona y rechaza tanto la reforma educativa como sus leyes reglamentarias o secundarias, pone en evidencia el divorcio entre el control vertical, autoritario y corrupto del charrismo sindical y los intereses gremiales de las bases.

Luego no es de extrañarse que uno de los subproductos de la movilización magisterial, sea el retomar la democratización de la vida interna de los sindicatos en México, secuestrada por dirigencias espurias y largamente combatida por los regímenes priístas a lo largo de la historia del sindicalismo nacional, como reivindicación sustantiva del movimiento obrero y trabajadores al servicio del estado en defensa de sus intereses gremiales y políticos.

Esto en el marco de la descomposición y obsolescencia de un régimen político sustentado en un maltrecho Estado de derecho y partidos políticos que, acusando una crisis terminal de ausencia de sustento ideológico definido, credibilidad y representación popular, ponen en entredicho a una golpeada y balbuceante democracia representativa.

No más corporativismo sindical, carne de cañón con fines electorales, simulación política y enriquecimiento más que explicable de líderes corruptos, parece ser el mensaje que al margen de intereses y conveniencias en juego, está dejando el movimiento magisterial de oposición y rechazo a una reforma educativa cuestionada por unos y aplaudida por otros.

Reminiscencia de los viejos tiempos en los que la movilización de médicos, profesores, ferrocarrileros, electricistas, reivindicando democracia sindical, fuera fuertemente reprimida por los gobiernos priístas, al amparo del llamado “delito de disolución social” y aplicándose la “cláusula de exclusión” a los rebeldes como represalia al interior de los sindicatos.

Los tiempos cambian, hoy día el método a seguir en contra de la democracia sindical es otro, para ello se cuenta eufemísticamente con reformas a la legislación laboral y educativa, restringiendo derechos y conquistas sindicales. Pero el propósito sigue siendo el mismo. Evitar que los trabajadores se salgan del control que sobre ellos ejerce el gobierno.

Reformas para cambiar, dejando las cosas como están, salvo restringir derechos de los trabajadores consagrados en la Carta Magna y respaldados por convenios internacionales sobre derechos humanos.

Otro subproducto nada menor, es que con la movilización de la resistencia magisterial asciende la participación de la ciudadanía en el debate de los grandes problemas nacionales. Cuestionando o respaldando pero participando lo mismo públicamente que en la intimidad del hogar o en los centros de trabajo, instituciones de educación media superior o superior; cada vez es mayor el número de mexicanos que tienen algo que decir y lo expresan con plena libertad. Lo que en el pasado, gracias a gobiernos autoritarios, siendo motivo de persecución inhibía la participación.

Son otros tiempos y, para bien, gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, una población informada difícilmente puede ser acallada. A ello se enfrenta el autoritarismo de Estado que pretende restaurar. Los resultados están a la vista, a mayor participación ciudadana menor es el margen de maniobra para el control y domesticación de la ciudadanía.

Lo que debería seguir en este escenario, es darle cauce organizado y consecuente a la participación ciudadana para que esta trascienda y fructifique. La tarea por lógica debería estar a cargo de los partidos políticos pero, habiendo renunciado estos a la representación legítima de los ciudadanos, poco o nada puede esperarse de estos, salvo estorbar o impedir el avance de la democracia participativa. Así que la asignatura no obstante expresar objetiva y subjetivamente una necesidad histórica para el pueblo de México, seguirá en el tintero. Salvo que, desde abajo, alguien decida ponerle el cascabel al gato.

Hojas que se lleva el viento 

 Los profesores no están solos. El movimiento magisterial de rechazo a la reforma educativa y sus leyes secundarias crece, se fortalece y ya actúa como catalizador detonando inconformidad, descontento y hartazgo en otros sectores de la sociedad lastimados y dolidos, que encuentran la oportunidad para expresarse. La solidaridad en la calle gana terreno frente a la insensibilidad de una clase política corrupta y entreguista que, arrinconada entre sus propias contradicciones contempla como única salida al conflicto “la aplicación de la ley” en contra de los inconformes. En la entidad veracruzana el gobernador, entre la espada y la pared, ya no ve lo duro sino lo tupido de una movilización que ya incluye a personal docente, administrativo y alumnado de la Universidad Veracruzana, así como padres de familia que se solidarizan con los mentores. Y aún hay más.

Lo anticipamos. Gina Domínguez, Coordinadora Gral. de Comunicación Social y vocera del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, cumple su ciclo. En medio de la reborumbia magisterial dio curso a la nueva política de trato a los medios de comunicación, le cumplió al gobernador levantando la canasta a quien ella decidió y se va aguantando la rechifla de aquellos a los que en esta ocasión les toca pastar fuera del pesebre oficial .- Xalapa, Ver, Septiembre 11 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Nuestra clase política de manera reiterada, insiste en considerar a los veracruzanos como menores de edad… Lo grave es que social y  políticamente asumimos que lo somos. Reflexión personal

A jalones y estirones y sin faltar fuego amigo e intervención externa oficial y oficiosa, se concretó la alianza del PAN y el PRD para la contienda en Veracruz por la elección de diputados locales, así como de alcaldes ahora constitucionalmente de cuatro años. La alianza va (https://pulsocritico.wordpress.com/) en los términos pragmáticos previstos.

Sin mediar posicionamientos ideológicos, programáticos o doctrinarios, en el toma y daca se resolvió que al PAN le corresponderá el 60 por ciento de las candidaturas y al PRD el 40 restante. Reduciéndose así lo que parecía ser un problema irresoluble, a una conciliación aritmética de intereses particulares o de grupo.

“Haiga sido como haiga sido” el arreglo cupular entre ambos institutos políticos, lo concreto es que por ahora de manera inédita se crea un frente común opositor de probado peso electoral en contra del PRI en Veracruz. Lo que falta es lo que el sentido común recomienda: que se haga extensivo a la militancia de base de ambos partidos. Lo cual plantea un nuevo escenario de conflicto en torno a la selección de los precandidatos y / o candidatos en su momento, así como la aceptación de estos por consenso. Paso previo para influir en el electorado para que este respalde a la alianza en las urnas.

Resuelto esto último, vendrán precampañas y campañas en las que se determinará de que cuero salen más correas en la confrontación con el PRI-gobierno, pues no basta con el consenso partidario si no se cuenta con aceptación y participación activa de la llamada sociedad civil a la hora de la emisión del voto. Y en este trance es donde los veracruzanos todos tienen mucho que decir. O se acepta sin más que los partidos coaligados digan la última palabra  ó la ciudadanía participa pesando en la toma de decisiones a la hora de preseleccionar y seleccionar.

Luego falta aún un largo trecho por recorrer para que la alianza “Gran Alianza por Ti” (PAN-PRD) prospere como opositor competitivo en la elección de julio próximo y cobre sentido la frase del senador  Fernando Yunes Márquez: “Lo que nos une es la voluntad de cambio para Veracruz”.

Ser opositor competitivo hoy día no está reñido con las reglas del juego preestablecidas, diseñadas y administradas  por la partidocracia para las contiendas electorales. Luego también deben considerarse otros factores de peso para enfrentar al priísmo en el gobierno, como, entre otros, la capacidad financiera y disposición para invertir en las tareas proselitistas. Sin invertir con inteligencia, oportunidad y eficacia, -Dante Delgado Rannauro podría ilustrarnos al respecto-, no se gana una elección.

Sin obviar que la ingeniería electoral para la oposición debe contemplar estrategias que contrarresten y si capitalicen a favor, el efecto de la andanada priísta en la aplicación de sus tradicionales usos y costumbres clientelares, que van desde cooptar y  utilizar con fines proselitistas el asistencialismo oficial que la compra directa e indirecta del voto. Tras lo ocurrido en la elección presidencial del 2012, no cabe más la ingenuidad política: el PRI en Veracruz va por el carro completo al costo que sea. El gobernador Duarte de Ochoa no se puede dar el lujo de perder nuevamente una elección. “Veracruz para adelante” es el pendón del tricolor en alianza por el Verde y el Panal ya bendecido por el gobernante en Tlacotalpan al expresar: ¡“Hacia delante, la dirección en la que va Veracruz”!

Y en este contexto se inscribe el que se haya acordado en la alianza opositora pactada,  que el PRD lleve la mano en la capital veracruzana para la elección de alcalde, en tanto que al PAN le dejan contender por la diputación local. Esto bajo el supuesto de que el perredismo le gano Xalapa urbano al PRI en la elección del 2012.

No obstante, tal supuesto está más que cuestionado. No se puede ni se debe apostarle a dudosas pasadas glorias. Uriel Flores Aguayo y el PRD no ganaron por sí en Xalapa la diputación federal en 2012. La votación se inclinó a la “izquierda” tanto por el hartazgo ciudadano que viera en López Obrador la oportunidad de cambio, como por el desprestigio nacional del gobierno de Felipe Calderón y la nula respuesta de los gobiernos locales a la demanda ciudadana, a lo que se sumara la pésima imagen de Reynaldo Escobar Perez como candidato del PRI a la diputación por el distrito.

Hoy es otra cosa en un escenario circunstancial distinto. López Obrador no apadrina al PRD en su alianza con el PAN ni Morena ha dicho esta boca es mía;  tampoco los xalapeños quieren saber más de una variopinta oferta partidista de la que se desconfía. En amplios sectores de la población se ha tomado conciencia de que la partidocracia tiene secuestrada voluntad y representación popular y que el atraso que en todos los órdenes priva en la capital veracruzana, no conmueve a partidos políticos y sus personeros. El voto ciudadano será para uno u otro candidato, no para los partidos postulantes.

La clase política en general es mal vista y las esperanzas de la ciudadanía en torno a la elección de un alcalde de cuatro años, se cifran en un candidato surgido de la sociedad civil que esté dispuesto a someterse a reglas mínimas de honestidad, eficacia, transparencia, escrutinio y contraloría social, así como al plebiscito y revocación de mandato cuando ello lo amerite.  Una propuesta de trabajo sensata, sustentada en la participación ciudadana que atienda a las necesidades más sentidas del municipio, la ciudad  y sus habitantes,  es lo menos que se espera.

Pero también hoy la oposición al “nuevo” PRI se enfrenta a una maquinaria electoral que cuenta con todo el respaldo del aparato al servicio del poder presidencial, que no es poca cosa. Luego  no cabe el triunfalismo anticipado y si realismo, coherencia, congruencia y humildad para afrontar el reto.

Es indudable que la alianza por sí misma y el candidato de ésta si llegara a triunfar en las urnas, no es garantía suficiente para los xalapeños. Tanto el PRD como el PAN están identificados en lo sustantivo con el PRI. Los tres institutos se tapan con la misma cobija mereciendo desconfianza de la ciudadanía. No obstante, la única forma de restar presión al descontento y hartazgo ofreciendo una alternativa diferente de gobernar, es encauzar pragmáticamente el rechazo al PRI. Estimo que por ahí va la intención de la “alianza impúdica” como le calificara el politólogo Alfredo Bielma y, por los mismos cauces, avanza la idea de postular a un candidato ciudadano independiente. Esperemos que se de una sana concurrencia entre ambas opciones y no un enfrentamiento estéril que de al traste con el objetivo común.

Para mi gusto, no compartido por muchos por cierto, espero que el Movimiento de Regeneración Nacional” (Morena), partido político en ciernes, entienda que por el bien de la capital del estado y la región, es la hora de sumar y multiplicar y no de dividir. Ojala y así sea.

 Por lo pronto, Veracruz está ya en lo que le gusta, anima y entusiasma: politiquería y no política trascendente que vea por el bien común.

Hojas que se lleva el viento

Manteniéndose siempre dentro de los límites de lo políticamente correcto, el Profr. y Lic. Guillermo Zúñiga Martínez en su quijotesca cruzada no ceja en su intento de convencer de que la Universidad Popular Autónoma de Veracruz es iniciativa, obra y resultados palpables del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Plausible el reconocimiento público, no obstante es de llamar la atención el que ni el gobernador ni su secretario de educación le correspondan con igual medida. El fuego amigo, que no es otra cosa, no cede, minimizando empeño y logros, que los hay, de un modelo de educación superior inédito cuando menos en Veracruz. Podemos estar o no de acuerdo con el modelo y la manera de llevarlo adelante, pero no podemos negar que está cumpliendo con el propósito y objetivos trazados, como tampoco negarle a Zúñiga Martínez su disciplinada persistencia y entrega a un sueño, una idea con la que se siente comprometido.

Leí con interés el último artículo del destacado mentor: “Nuevos modelos de Universidad”. No estoy de acuerdo con lo expresado por el maestro. Parte en su análisis de dos contextos diferentes y opuestos, al destacar lo que se viene haciendo en la UPAV frente a lo que promueve la nueva rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona. En el modelo veracruzano se dice que el propósito es reafirmar el carácter público de la educación superior, “democratizándole” y poniéndole al alcance de quienes menos tienen aunque en los hechos, no logra trascender el marco del individualismo y competitividad personal de los “aprendientes” en el mercado laboral. Esto en consonancia con la visión neoliberal de la educación.  En  tanto que en el reino de España, al igual que en el resto del sistema-mundo, la tendencia es privatizarle y someterle al libre juego del mercado en beneficio de de las grandes empresas. Dos modelos, dos visiones que a mi juicio excluyéndose entre sí, coinciden en negarse a reconocer que su marco social, económico y político paradigmático, ya es rechazado por una juventud movilizada y contestataria.- Xalapa, Ver., enero 3 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En medio del embrollo que parece tiene ya de cabeza al país y, en el marco de los prolegómenos mediáticos del Segundo Informe de Gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, de manera extraordinaria y por demás insólita, Elizabeth Morales, alcaldesa de la capital veracruzana aceptó a un encuentro con los integrantes de la Asociación Civil Otero Ciudadano. Extraordinario porque su cargada agenda le impidiera atender con anterioridad a la invitación e, insólito, porque se abrió al diálogo con una organización de la sociedad civil veracruzana que ya pesa en el ánimo de la llamada clase política, aceptando el reto y el riesgo de serios cuestionamientos a su desempeño.

A petición suya, a lo largo de hora y media, auxiliada con diapositivas, dio pormenores de lo que para el Ayuntamiento a su cargo es lo más destacado de su gestión, poniendo énfasis en obra pública, medio ambiente, rescate de espacios públicos y desarrollo económico sustentado en la promoción turística, pasando por planeación municipal, vialidad y participación ciudadana. Prolongada intervención en la que fue escuchada con respeto, atención, y un legítimo interés por los más de 50 asistentes.

Al término de la presentación, se dio paso a la ronda de preguntas, comentarios y cuestionamientos alusivos a lo expuesto y a lo que  no se dijo por parte de la joven Elizabeth. Los comentarios fueron breves, las interrogantes amplias y fundadas por parte de quienes quisieron hacerlo. Predominando la duda sobre la pertinencia de los logros largamente expuestos, a partir de percepciones y experiencias personales que al fin cada quien habla como le va en la feria. Cuestionamientos que sin lugar a dudas fueron compartidos por la mayoría de los presentes que, recogiendo el sentir de amplios círculos de la sociedad xalapeña, más allá de los logros expuestos por la Sra. Alcaldesa, guardan la impresión de que el gobierno municipal no está cumpliendo a cabalidad con su encargo.

Por primera vez, hasta donde he observado y escuchado, se hizo referencia al pésimo estado de las banquetas, a la falta de respeto a la población con discapacidad o capacidades diferentes y, el derecho del peatón a ser tomado en cuenta en la solución de los problemas de vialidad.

No todo fue cuestionamiento. Se hicieron propuestas concretas encaminadas a la búsqueda de soluciones a una compleja problemática que tiene a Xalapa postrada y/o en franco retroceso. Invitándose a la Alcaldesa a tomar en cuenta a la llamada sociedad civil como coadyuvante.

Paso seguido tocó a Elizabeth dar  respuesta puntual a los diversos señalamientos que se le expusieran, prolongándose la reunión hasta el filo de la media noche. Recursos presupuestales insuficientes, orden de prioridades, atención a rezagos heredados y poco o nulo apoyo por parte de la sociedad xalapeña, mencionó como limitantes a una mejor gestión municipal en la administración a su cargo. Poniendo énfasis en que si se tiene una mala o insuficiente percepción de todo lo que se ha avanzado en obra pública, medio ambiente y rescate de espacios públicos, es resultado de no haber sabido “cacarear” todas y cada una de las acciones realizadas a lo largo de casi dos años al frente del Ayuntamiento, pero lo realizado ahí está a la vista de todos, lo mismo en las colonias, fraccionamientos y centro histórico de la ciudad.

Tanto la exposición de la alcaldesa como la de quienes intervinieron, dio una somera idea de la Xalapa de hoy día, de su problemática y de lo que a juicio de la autoridad municipal debe ser el camino en la búsqueda de soluciones en el corto y largo plazo. Pero también de la brecha existente entre autoridades y ciudadanía por ausencia de un diálogo permanente y constructivo. Si el evento es a mi juicio insólito, no es tanto por las largas horas que Elizabeth destinara a sus anfitriones, sino precisamente por la oportunidad de dialogar sobre un tema que nos compete a todos. Tan responsable es la autoridad como la población de que nuestra ciudad esté muy lejos de lo deseable.

Lo que faltó fue profundizar en un asunto vital para la capital veracruzana: desigualdad, pobreza y desempleo. Esperemos que se presente una nueva oportunidad para dialogar sobre este tema, ya que el futuro de Xalapa gravita sobre la capacidad de sus habitantes para construir una economía sana y pujante que se refleje en crecimiento y bienestar para todos.

Ya fuera de la reunión, pasada la media noche alguien comentó: “Elizabeth aprendió bien la lección de Fidel y sus puentes. Nos tomó el pelo y nos vendió la idea de un gobierno municipal democrático, transparente, incluyente y eficaz”. Otro fue más lejos: “Los compromisos contraídos por Elizabeth  con los intereses creados, pesan más que su voluntad de servir a los xalapeños”.

Pepe Zaidén, cronista de la ciudad, con júbilo exclamó: “¡Ya ven por qué estoy con ella!”

Para quien esto escribe, queda la firme convicción de que la búsqueda de soluciones viables para atender la compleja problemática de una ciudad atrasada, sucia y sin expectativas de crecimiento económico y mejoría social, no transita por los caminos de los partidos políticos. Corresponde a la llamada sociedad civil, organizada, participativa y conciente de su carácter de ciudadanía, el definir actuando en consecuencia, que capital veracruzana merecemos.

Hojas que se lleva el viento

El priísmo veracruzano y eso incluye al panismo duartista, requiere de ser exorcizado. De varios años para acá Miguel Ángel Yúnes Linares y su estirpe   traen azorrillados a todos con el petate del muerto. No hay día que no digan que se les apareció el fantasma del blue demon, que no los deja dormir y que les amenaza con cancelarles el futuro.

Interesante el rumor de que el ex gobernador Fidel Herrera representará al CEN del PRI en el estado de Puebla, con el objetivo de rescatar lo que queda del tricolor tras el escandaloso desempeño del “gober precioso”. Interesante porque aunado a este rumor se dice que ya se supo la neta sobre la pésima actuación de Ranulfo (Tonicho) Márquez como delegado del CEN en esa entidad federativa, hablándose de que quiso hacer extensiva la fea costumbre de vender candidaturas como se acostumbra en Veracruz, dividiendo a las huestes priístas. Recibida la queja, Pedro Joaquín Coldwell busco acomodo a su delegado en el gobierno duartista y, para que la cuña apriete, nombraría al tío Fide para que reponga los platos rotos. Si este nuevo rumor tiene algún viso de sustento, el tricolor en Puebla saldrá de guatemala para ingresar a guatepeor.

Algo huele mal en los círculos empresariales veracruzanos. Ya algunos destacados personajes brincaron de las páginas de sociales a la nota roja. ¿A que se deberá?

Si usted estimado lect@r pensaba que la política veracruzana está en chino, salga de dudas visitando el próspero negocio denominado “El dragón rojo”. Si ahí de casualidad se topa con la Sra. Gina Domínguez, directora de comunicación social y vocera del gobierno duartista, ella podrá ponerle al tanto de cómo se mueve en Veracruz Doña Rosa Borunda. Si  no encuentra respuesta consulte el diario “El águila”, es gratuito.

Desde estas líneas deseamos a nuestro amigo Carlos García Méndez, rector de la Universidad de Xalapa, un pronto restablecimiento.- Xalapa, Ver., octubre 28 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Coincidiendo con quienes afirman que el México de hoy es otro muy distinto al que contempláramos en la etapa previa al proceso electoral que desembocará en la sucesión presidencial, a mi juicio no puede ignorarse la composición de la nueva correlación de fuerzas políticas. De ésta dependerá estabilidad y  gobernabilidad cuando más del cincuenta por ciento de la población, encontrándose en condiciones de pobreza ó pobreza extrema, no tiene nada que perder.

Si bien la correlación de fuerzas entre las diversas expresiones políticas del país sufrieron modificación y ajuste a lo largo de los procesos electorales del año en curso, observándose en el electorado una creciente polarización entre tendencias de centro izquierda y la derecha en todas sus tonalidades, el reacomodo de éstas también incidió al interior de todos y cada uno de los partidos políticos nacionales. Las elecciones federales, y locales en su caso, no sólo pusieron a prueba en menor o mayor grado las respectivas estructuras partidistas y su llamado “voto duro”,  también hicieron aflorar las profundas contradicciones que, al interior de cada instituto político, reflejan la ausencia de consenso programático, operativo y estratégico, así como la cada vez mayor carencia de control cupular sobre sus bases sociales de apoyo. Lo que hoy se observa nítidamente al interior de Acción Nacional lo confirma y, más temprano que tarde se hará evidente en el resto de los partidos políticos. El PRI no es excepción, los intereses personales y de grupo tanto en la coyuntura como para el mediano plazo, apuntan en tal sentido.

Guste o no, pese a la descalificación y satanización tanto de López Obrador como del movimiento estudiantil #yosoy132, estos han influido de manera notoria sobre la correlación de fuerzas en México, abriendo espacios de participación a una juventud antes excluida de la vida política y agudizando las contradicciones al interior de los partidos políticos nacionales.

La irrupción no esperada en pleno proceso electoral de los jóvenes universitarios, no sólo modifica la correlación de las diversas fuerzas político electorales, también incide de manera más amplia en el seno de la sociedad en su conjunto. Forzando a los partidos a revisar estrategias, quehaceres y discurso para no perder el control de sus ya escasas bases sociales de apoyo. No siendo circunstancial el que en la cúspide cupular de la partidocracia se hable ahora de participación ciudadana, inclusión, y democratización así sea de dientes para afuera, como lo refleja la recién aprobada reforma política constitucional, la confrontación entre el panismo histórico y el neopanismo calderonista en torno a la “refundación” del partido, y el llamado del Sr. Peña a cerrar filas al interior de un anquilosado  PRI que negándose a su renovación, reafirma su carácter antidemocrático.

La nueva correlación de fuerzas en la sociedad mexicana opera ya estructuralmente en contra del statu quo, cuestionándole. La reflexión se hace acompañar de una acción que, si bien es incipiente, crece cualitativamente inclinándose a favor de un cambio sustancial en la vida política, económica y social del país.

La participación ciudadana, al margen de los partidos políticos y de la propia legislación que pretende aherrojarla reglamentándole, está en marcha; el debate está en la calle en busca de un consenso que no tiene nada que ver con las “alianzas útiles” en el seno de un Congreso de la Unión divorciado de la sociedad.

El plebiscito planteado frente al proceso electoral que aún no concluye, está vigente: O se avanza con autenticidad en el camino de un cambio legítimo, ó se opta por el gatopardismo de siempre en el que la continuidad planteada por calderón Hinojosa, parece estar asumida ya por la simbiosis estratégica del PRIAN.

Hojas que se lleva el viento

Pudo más “Ernesto” que la reunión de gobernadores y legisladores con el Sr. Peña.  El escándalo mediático por la ausencia del Sr. Dr. Duarte de Ochoa, obligó a este a suspender sus vacaciones en Europa y hacer presencia tomándose la foto. Lo curioso del tema es que con gobernador o sin gobernador “aquí no pasa nada”.

A río revuelto ganancia de pescadores. Elizabeth Morales, alcaldesa de Xalapa no podía quedarse atrás. Con una desvergüenza y un cinismo inaudito aprovecha el tono mediático de los nocivos efectos de la tormenta tropical “Ernesto” para pretender colgarse del FONDEN, argumentando que los torrenciales aguaceros dejaron calles y avenidas de la capital veracruzana como queso “gruyere”. No le importan las viviendas afectadas, la gente que dejó de ir a trabajar, los lodazales que por calles tienen cientos de colonias periféricas o el desmadre vial que se complica con la lluvia, su interés está puesto en el interminable negocio del bacheo. El saqueo es PRImero.

El mal tiempo obliga a uno que otro crucero eventualmente busque refugio en el puerto de Veracruz. Situación propicia para que el gobierno veracruzano anuncie a bombo y platillo ambiciosos acuerdos con navieras internacionales para que la entidad figure como destino turístico en la ruta de cruceros. Año con año es lo mismo sin que se concrete nada al respecto. Buenos deseos sin sustento, en eso quedan las estrategias de desarrollo de la industria sin chimeneas y, de muchas otras cosas también que colocan a Veracruz como una de las entidades federativas con mayor atraso relativo en todos los órdenes.

pulsocritico.com cumple tres años en la Red de Redes como un sitio no comercial. 156 semanas sin interrupción, en un esfuerzo personal no lucrativo de participación crítica e independiente en el periodismo veracruzano. Me he propuesto acceder a un lugar destacado en el ánimo de mis lectores, toca a estos y a los distinguidos articulistas que me permiten difundir sus valiosas aportaciones el juzgar si se está cumpliendo con tal propósito.  Gracias por la confianza que me dispensan.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Protesta de jóvenes universitarios en la Estela de Luz


Si alguien aún duda de que la elección presidencial del 2012 sería un proceso atípico, vale la pena eche a andar la memoria en reversa y tratar de recordar si en los últimos cincuenta años, el zócalo de la Cd. De México se llenara en repulsa a un candidato considerado por medios de comunicación y casas encuestadoras como el puntero favorito. Podría consultar también en su memoria si recuerda que después del genocidio del 2 de octubre de 68, se abarrotara la Plaza de Las Tres Culturas en Tlatelolco con jóvenes estudiantes provenientes de todo el país participando en un proceso electoral.

Piénsele estimado lector. Como comentara en mi artículo anterior bajo el titulo “Parafernalia electoral y participación social”, el México de hoy es cualitativamente otro. El régimen político caduco de nuestro país le queda chico a una sociedad con más de 110 millones de habitantes, habilitados hoy con nuevas y avanzadas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s); los partidos políticos existentes que conforman la partidocracia nacional, han sido rebasados ideológica, programáticamente y como instrumentos de control por el “espontáneo” de la tarde en el redondel: la juventud de México hábida de participar en la construcción de su futuro. Si me equivoco, ruego me lo hagan saber.

Para el candidato repudiado, su partido y el periodismo orgánico, un estimado de 40 mil jóvenes en pie de lucha marchando del Zócalo al Monumento de la Independencia en el centro neurálgico de este país, no significan nada frente a millones que confían en el cumplimiento de sus compromisos ante notario público. Esta bueno saberlo, con ello confirma su carencia de visión de Estado y conocimiento de lo que en política representa una vanguardia juvenil movilizada. Las últimas experiencias en el mundo globalizado, no le iluminan el camino a la par que se  niegan a la posibilidad de autocrítica y corrección de rumbo y estrategia.

Pero también ignoran el efecto multiplicador que en el seno de la sociedad tiene un ejército emergente de jóvenes desencantados, cuyas expectativas de inclusión y de futuro perciben está cancelado de continuar el actual estado de cosas que predomina a lo largo y ancho del país.

Flaca memoria del candidato repudiado. Otro, su oponente desde las izquierdas, en Tlatelolco le recuerda el papel de la juventud movilizada y masacrada del 68 en la transformación de la vida política de un país cuya Revolución fuera traicionada e interrumpida por un régimen autoritario que, secuestrando la voluntad popular diera al traste con la democracia representativa que México se diera como forma de vida.

México cualitativamente es otro. Se necesitó de la participación activa y consecuente de una vanguardia juvenil, en su mayoría sin partido, para que el ahora llamado “viernes negro” desatara el ascenso de un nuevo movimiento de masas, al que no tardarán en sumarse  los desposeídos de siempre y una clase media empobrecida. Nueva ola que no por pacífica y bien intencionada dejará de ser determinante, tanto en los resultados de la elección presidencial en puerta como en la búsqueda de caminos más amplios para avanzar con paso firme en la recuperación y reconstrucción del país.

Los mismos que descalifican a López Obrador minimizándole y cuestionando su liderazgo indiscutible, son ahora quienes le acusan valerse de los jóvenes inexpertos y desinformados manipulando a estos con fines electorales. ¿Quién los entiende?, ¿Andrés Manuel tiene la suficiente capacidad para ello ó es el político bronco y auto descalificado venido a menos tras seis años de necio desgaste?. Golpeando al candidato de las izquierdas, al que daban por muerto en el proceso electoral en marcha, descalifican capacidad, talento e iniciativa de una juventud que invita a la sociedad toda a abrir los ojos. “Motor del cambio verdadero” llama López Obrador a una nueva generación que habrá de relevar a las precedentes que no supimos dar rumbo cierto a un país hoy en descrédito.

No hay peor ciego que el que no quiere ver. A este le está vedado otear el horizonte. El tiempo se agoto para el autoritarismo y el neoliberal proyecto de desarrollo que empobreciera a la Nación. Un nuevo régimen político, incluyente y democrático amenaza a una partidocracia incapaz de reconocer su crisis y actuar en consecuencia. La elección presidencial anunciará un nuevo despertar, que ya no será el renacer cual Ave Fénix de los partidos políticos caducos, el pueblo y la memoria historia a su tiempo se encargarán de sepultarlos.

Sea bienvenido el viento fresco de una juventud rebelde que desde las entrañas del México profundo, anuncia el amanecer de un nuevo día.

Hojas que se lleva el viento

Elba Esther Gordillo enseña las uñas y muestra el cobre, amenazando por interpósita persona a Josefina Vázquez Mota y López Obrador con sacar a la calle a sus porros sindicales si estos siguen insistiendo en el discurso que intervendrán en la vida interna del SNTE. Si Josefina va en picada habiendo descendiendo al tercer lugar en la contienda, no se necesita ser sabio para entender que la amenaza va dirigida al candidato de las llamadas izquierdas y, por ende, forma parte de la estrategia de “desagravio” emprendida por el PRI en respuesta a la repulsa de los jóvenes a su candidato. Ya se veía venir, Peña Nieto se jugará su última carta con la intervención abierta de la maestra, confrontando a mentores con educandos.

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Calderón muestra su juego. Primero exhibe una presunta relación de militares de alto rango (en retiro) con la delincuencia organizada y declarando que la aplicación de la ley es pareja para todos y habiéndole tentado el agua a los tamales, ahora se lanza a la yugular de los ex gobernadores priístas empezando por el de Tamaulipas, Tomás Yarrington. Sería ingenuo pensar que el Departamento de Justicia de nuestros vecinos del norte no consultara a Calderón antes de acusar al ex gobernador de recibir millones de dólares del narcotráfico, existiendo una estrecha coordinación entre autoridades de ambos países. ¿Quién sigue en la lista para levantar de la lona a Josefina?.-  Xalapa, Ver., mayo 23 de 2012

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