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Tag Archives: Participación política

Domingo 22 de marzo de 2009

Discurso del presidente legítimo de México, Andrés Manuel López Obrador, durante la asamblea informativa del Movimiento nacional en defensa de la economía popular, en el Zócalo de la Ciudad de México


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Amigas y amigos:


Antes que nada, una vez más, mi agradecimiento de todo corazón por su respaldo y presencia en esta asamblea informativa. Gracias a ustedes, mujeres y hombres concientes y activos, hemos podido mantener encendida la llama de la esperanza. Por eso hoy, para millones de mexicanos, este movimiento es como la lucecita que indica que podemos salir del túnel en que nos encontramos.


Desde el principio, en esta plaza se definieron con claridad los objetivos y la estrategia que debíamos aplicar para lograr el triunfo de nuestra causa. Hemos seguido al pie de la letra los lineamientos de defender al pueblo y al patrimonio nacional y, al mismo tiempo, trabajar desde abajo en la organización indispensable para la transformación de la vida pública de México.


El año pasado, le dimos toda la importancia a la defensa del petróleo. Está a la vista lo que se logró y lo que ha quedado pendiente. Es un hecho que con el apoyo de los ciudadanos, de técnicos e intelectuales, de legisladores de los tres partidos del Frente Amplio Progresista, pero sobre todo, con la participación entusiasta y decidida de hombres y mujeres brigadistas, se pudo frenar el intento original de la derecha -entiéndase de los potentados, de Calderón y de las cúpulas del PRI y del PAN- de legalizar la privatización del petróleo.


Pero estamos concientes y lo subrayamos el 18 de marzo pasado, que esta lucha aún no termina. El petróleo es una gran tentación y es mucha la codicia y el acecho de las minorías rapaces. Por eso hemos renovado el compromiso de seguir adelante, para cumplir tres propósitos fundamentales: Evitar que se otorguen concesiones a empresas petroleras nacionales o extranjeras para explorar y explotar nuestro petróleo en áreas exclusivas del territorio nacional; combatir la gran corrupción que existe en Pemex y en la Comisión Federal de Electricidad; y lograr que el petróleo deje de exportarse como materia prima y sea utilizado internamente para la elaboración de gasolinas, diesel y productos petroquímicos, generar empleos e impulsar la industrialización del país.


Asimismo, como lo decidimos desde finales del año pasado y se reafirmó en la asamblea del 25 de enero, ahora tenemos que utilizar la fuerza de nuestro movimiento para proteger al pueblo ante el agravamiento de la crisis económica. De acuerdo a lo planeado, del 25 de enero a la fecha, se llevaron a cabo movilizaciones y actos de protesta para exigir la reducción en el precio de las gasolinas, del diesel, de la luz y del gas, así como para denunciar las altas tarifas de energía eléctrica y los elevados cobros de intereses y comisiones en tarjetas y en préstamos hipotecarios.


En este marco, fue muy importante la propuesta que presentamos en la Cámara de Diputados para eliminar el gasto superfluo del gobierno, acabar con los privilegios, disminuir los sueldos de los altos funcionarios públicos y orientar esos recursos a las actividades productivas, a proteger el empleo y al bienestar de la población.


Seguimos insistiendo que con un plan de austeridad republicana se pueden ahorrar hasta 200 mil millones de pesos; y destinar esos fondos a los productores del campo, al otorgamiento de créditos a la palabra y sin intereses a las pequeñas y medianas empresas y comercios, para apuntalar la actividad productiva y detener la mortandad de negocios y el desempleo que está causando la crisis.


Ese dinero también alcanzaría para apoyar a desempleados, madres solteras, estudiantes, personas con discapacidad y adultos mayores; así como para hacer realidad el derecho constitucional a la salud y garantizar la atención médica y medicamentos gratuitos a quienes no cuentan con seguridad social.


De igual manera estamos demandando que se derogue el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU) y que se protejan los fondos de pensiones de los trabajadores que están resultando afectados porque han sido privatizados y colocados en las bolsas de valores.


Como es público y notorio, mientras nosotros estamos exigiendo que se utilicen todos los instrumentos del Estado y los recursos públicos para atemperar los efectos de la crisis económica, el gobierno usurpador está apostando a la simulación y al engaño. Calderón se ha dedicado a repetir, con fines mediáticos, que está en marcha un plan para reactivar la economía y proteger el empleo, pero lo cierto es que no han hecho absolutamente nada.


O mejor dicho, están actuando como siempre, atendiendo en exclusiva a banqueros, especuladores financieros y grandes empresarios. Basta señalar, como lo afirmó Ricardo Monreal, que en vez de ayudar a las pequeñas y medianas empresas, han destinado más de 100 mil millones de pesos del presupuesto para rescatar a quienes contribuyeron en el fraude electoral de 2006.


Sin embargo, no nos daremos por vencidos. Vamos a seguir insistiendo hasta que el presupuesto público, que es dinero del pueblo, se destine a las actividades productivas, a la generación de empleos, a reactivar el campo y al bienestar de la población.


Aquí aprovecho para sostener que nunca será en vano nuestra lucha. Si no existiera este movimiento, estaría peor la situación económica y social en el país. Por ejemplo, sin la resistencia civil pacífica, a estas alturas, ya hubiesen entregado la industria petrolera a particulares nacionales y extranjeros. No olvidemos que se detuvo la privatización en la refinación del petróleo y se obligó a Calderón, a cuando menos, hacer el anuncio que se construirá una refinería con recursos públicos.


También ayuda mucho lo que han hecho algunas autoridades surgidas de nuestro movimiento, tal es el caso del gobierno del Distrito Federal, que ha actuado de manera consecuente y ha dado el ejemplo a nivel nacional, al mantener los programas sociales, al no aumentar el precio del metro, a otorgar becas a todos los estudiantes de las preparatorias públicas, y a decidir, recientemente, que se ampliará la atención médica y los medicamentos gratuitos a toda la población y se instalarán 300 comedores para evitar que haya hambre en la ciudad.


Lo mismo debe decirse de legisladores del Frente Amplio Progresista, que han lograron más recursos para la universidades públicas, aunque todavía no sean suficientes; así como la aprobación de una partida en el presupuesto público federal para entregar 500 pesos mensuales a todos los adultos mayores del país que viven en poblaciones de menos de 30 mil habitantes. En este caso, vamos a seguir exigiendo que el apoyo a los adultos mayores sea, cuando menos, como en el Distrito Federal donde la pensión alimentaria es de 820 pesos mensuales y se entrega a todos.


Inclusive, por nuestra lucha y perseverancia está por aprobarse en el Congreso, una ley de salarios máximos para los altos funcionarios públicos. Es decir, no ha sido inútil nuestra denuncia sobre la inmoralidad que significa asignar sueldos en los tres poderes de gobierno de hasta de 600 mil pesos mensuales.


Desde luego, dicha iniciativa no comprende todo lo que nosotros demandamos, porque a manera de concesión, entre otras cosas, los legisladores quieren que se aplique esta norma hasta el año próximo. Sin embargo, de aprobarse, los sueldos de los ministros de la Corte, diputados, senadores, gobernadores y otros funcionarios públicos, se reducirían a cerca de la mitad.


Por cierto, les propongo que hagamos una asamblea frente a la Cámara de Diputados para exigir que este proyecto de ley pase al pleno de inmediato y se someta a votación, como ya se hizo en la comisión legislativa correspondiente, ¿Cómo ven si vamos el miércoles próximo a las 5 de la tarde?


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Ahora bien, la defensa de la economía popular no se limita únicamente a presionar al gobierno usurpador y a la llamada clase política, para que actúen con responsabilidad. También depende en mucho de lo que podamos hacer nosotros de manera directa para proteger al pueblo. En este sentido, ha sido un acierto la creación de las Casas del Movimiento que tienen el objetivo de auxiliar a consumidores ante los cobros excesivos de luz, agua, predial, tarjetas crédito y préstamos bancarios. Como aquí se ha informado, ya están funcionando y dando servicio a la gente 16 casas en cada una de las delegaciones del Distrito Federal y 34 casas en los estados de la República.


Les informo que desde el martes 31 de marzo iniciaré un nuevo recorrido por todo el país para fortalecer el Movimiento en defensa de la economía popular. Voy a empezar visitando las 16 delegaciones de la capital del país y para finales de abril, vamos a tener en operación Casas del movimiento en todas las regiones de México.

Amigas y amigos:


En la estrategia que definimos desde el principio y estamos aplicando de manera metódica, partimos, como ustedes seguramente recuerdan, de que había que equilibrar la defensa del pueblo y del patrimonio nacional, con la tarea de ir construyendo la organización necesaria para la transformación de la vida pública de México.


En el marco de esta estrategia, desde enero de 2007, iniciamos una gira por todos los municipios del país. Hoy, les informo con satisfacción, que el pasado 9 de marzo, en Tamazula, Durango, donde nació el primer presidente de México, Guadalupe Victoria, terminamos el recorrido por los 2 mil 38 municipios de régimen de partido que existen en el país. Ahora sólo nos faltan los 418 municipios indígenas de usos y costumbres del estado de Oaxaca, que visitaremos en el último cuatrimestre de este año.


Durante 430 días transitamos por 148 mil 173 kilómetros de caminos pavimentados y de terracería para llegar a los pueblos más apartados de México.

Durante este tiempo, de jueves a domingo, desde las 10 de la mañana hasta el anochecer, llevamos a cabo asambleas informativas en las plazas públicas de los municipios. Además de conocer desde abajo, con mayor detalle la situación económica y política del país y de recoger en un genuino diálogo circular, los sentimientos de la gente, esta gira nos permitió ir sumando a muchos ciudadanos interesados en participar en la causa que enarbolamos y defendemos.


Hoy contamos con dos millones doscientos mil representantes del Gobierno Legítimo y tenemos presencia en todo el territorio nacional.


Asimismo, les informo que ayer se celebró una histórica convención con los integrantes de los comités municipales del Gobierno Legítimo. Se trata una estructura de 12 mil cuadros dirigentes que tendrán la misión de impulsar, desde abajo y con el pueblo, la transformación del país.


Estos comités tienen la facultad y la responsabilidad de llevar a cabo cuatro tareas básicas: ampliar y consolidar la organización del pueblo; hacer valer la democracia; defender la economía popular; y crear una red nacional de información y difusión.


A partir de esta célula básica y respetando el procedimiento que recomienden los dirigentes de estos comités, el siguiente paso será constituir, de manera ordenada, los comités en todos los barrios, colonias y comunidades del país. Una de las tareas de estos comités será convencer e inscribir a más ciudadanos. La meta es que en tres años lleguemos a 15 millones de representantes del Gobierno Legítimo.

Como todos sabemos, nuestro movimiento tiene que salir adelante a pesar de que la oligarquía es dueña o controla los principales medios de comunicación. No olvidemos que así es como domina ésta mafia, administrando la ignorancia en el país, decidiendo qué informan y qué no informan, a quién apoyan y a quién deben destruir.


Por eso, tenemos que desatar el ingenio y la imaginación para romper el cerco informativo y contrarrestar la guerra sucia. La idea que tenemos es que, cuando menos una vez a la semana se emita un boletín informativo sobre la situación política, económica, social y cultural del país. Asimismo, se está considerando que existe una comunicación de ida y vuelta; es decir, que también cada comité informe periódicamente sobre los asuntos que se consideren más relevantes en cada municipio.


Considero pertinente aclarar que la construcción de esta estructura de cuadros a nivel nacional, no estará al servicio de intereses personales o de grupos. Ante la corrupción y decadencia que caracteriza a la llamada clase política, estamos creando algo verdaderamente nuevo. Los integrantes de los comités se han comprometido a guiarse por valores más elevados que sus propias aspiraciones personales.

O para decirlo con mayor claridad: en esta organización no tendrá cabida la politiquería, la corrupción, el servilismo, el clientelismo, el nepotismo, el influyentismo, el arribismo, la simulación, el sectarismo, ninguna de esas lacras de la política. Para estos dirigentes la política no será mera búsqueda de cargos sin compromisos con la gente, no será afán de lucro ni oportunismo, porque la política es moralidad, convicción, congruencia y, sobre todo, humanismo, es decir, acción en beneficio de los demás.


Aquí también aclaro que esta estructura de cuadros dirigentes, no se está construyendo para impulsar mi candidatura a la Presidencia en el 2012. Este asunto lo resolveremos en su momento y dependerá, en mucho, de quien esté mejor posicionado para ese entonces. Y reitero: No soy cacique ni aspiro a serlo. Siempre actuaré con dignidad y seré congruente con mis ideales y principios, que es lo que estimo más importante en mi vida.


Que quede claro. Que se oiga bien y que se oiga lejos: esta organización tiene como objetivo principal llevar a cabo los cambios que necesita el país y construir una nueva República más digna, más justa y más igualitaria.


Elecciones federales


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También aprovecho para expresar mi opinión acerca de las elecciones federales de julio de 2009. Considero que a pesar de las discrepancias, obstáculos y dificultades, nuestro movimiento debe participar en las elecciones constitucionales. Nosotros hemos optado por lograr la transformación del país en forma pacífica y por la vía electoral. Ya sabemos que no es fácil, lo hemos padecido en carne propia; inclusive, algunos compañeros legítimamente sostienen que así no se va a poder, que los potentados no van a dejar nunca sus privilegios.


Sin embargo, nosotros creemos que sí se puede, que es cosa de organizarnos mejor, que aunque los dados estén cargados o las cartas estén marcadas, con la participación conciente y decidida del pueblo, más temprano que tarde, vamos a triunfar.


De modo que aunque las elecciones federales de 2009 no son definitorias, sí debemos apoyar a candidatos que puedan convertirse en verdaderos representantes del pueblo y ayudar desde la Cámara de Diputados en la construcción de una nueva República.


En consecuencia, tenemos que llamar a votar por los partidos del Frente Amplio Progresista y obviamente, no otorgar ni un voto al PRI, ni un voto al PAN. Nada que beneficie a estos partidos de la oligarquía, de los opresores y de los verdugos del pueblo.


Asimismo, dado que no se logró una alianza electoral entre los tres partidos del Frente Amplio Progresista, considero que ustedes deberán reflexionar, deliberar y decidir libremente, si apoyan a los candidatos del PRD o a los de la Coalición Salvemos a México, tomando en cuenta a quién se postule, las características propias de cada municipio, distrito o estado y, sobre todo, pensando en lo que más convenga al movimiento para la transformación nacional.


Por lo que a mí respecta, he decidido apoyar, a título personal, a los tres partidos, pero lo haré de manera diferenciada. Hasta el momento he definido, por ejemplo, ayudar en Chiapas, Oaxaca y Veracruz, a los candidatos de la Coalición Salvemos a México; y en Tabasco y en el Distrito Federal a los del PRD.


Mi respaldo al PT y a Convergencia se debe a que estos partidos no sólo formaron parte en el 2006 de la Coalición por el Bien de Todos, sino que después del fraude, han actuado de manera solidaria con nuestro movimiento. Y precisamente por eso, como represalia, existe la intención de nuestros adversarios de impedirles que alcancen una votación suficiente para sostener sus registros como partidos políticos. Y eso no lo podemos permitir.


Cambios desde abajo

Como lo sostuve el día de ayer, el periodo decadente que estamos viviendo ha sido causado por un puñado de potentados y políticos corruptos que, con prácticas mafiosas, se fue apoderando del gobierno, de los bienes de la nación y del presupuesto público. Este grupo surgió a partir de que Carlos Salinas decide entregar bancos y empresas públicas a sus allegados.


Con el paso del tiempo, estos personajes no sólo siguieron multiplicando sus riquezas mediante el influyentismo, sino que también se fueron asociando y adquiriendo poder político hasta convertirse en una oligarquía que está colocada por encima de las instituciones y de las autoridades legalmente constituidas.


El saldo de esta política de pillaje llamada neoliberal ha sido devastador; México hoy es un país en ruinas, cuyo extraordinario pueblo ha sido condenado a la sobrevivencia o al destierro. Ya no hay movilidad social y ahora para salir adelante sólo han dejado el camino de la migración. Millones de familias están padeciendo por falta de empleo o porque sus ingresos no les alcanzan ni siquiera para lo más indispensable.


A los jóvenes se les ha cancelado el futuro pues son rechazados en las universidades públicas y no tienen para pagar las cuotas de las universidades privadas. Muchos mexicanos viven hacinados, enfermos y sin seguridad social. Las colonias exclusivas donde viven los potentados, los centros turísticos, las plazas comerciales y un corto etcétera, no son más que islotes en un océano de marginación y pobreza.


También debe decirse que los pocos que se han apoderado de todo, son los principales responsables de la inseguridad y de la violencia que se padece en el país. La descomposición social de nuestro tiempo es el fruto podrido de la política antipopular y entreguista que se ha venido imponiendo. Nada bueno podría esperarse luego de que el dinero sustituyó al poder social, después de que lo privado anuló a lo público y cuando el gobierno dejó de atender al pueblo y se convirtió de lleno en un comité al servicio de una minoría.


Ante esta realidad no nos queda más que enfrentar a la oligarquía, en el terreno político, para devolverle el poder al pueblo, y llevar a la práctica nuestro proyecto alternativo de nación, que consiste en rescatar democráticamente al Estado; cambiar el modelo económico; moralizar al gobierno y crear una nueva corriente de pensamiento.


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A manera de síntesis sostengo que no se podrá frenar la degradación que se padece actualmente en el país y darle bienestar al pueblo y prosperidad a México, si no llevamos a cabo una verdadera transformación en todos los órdenes de la vida pública.


También creo que los cambios tendrán que darse de abajo hacia arriba, a partir de una revolución de las conciencias, de un cambio de mentalidad, con la organización y la más amplia participación de la gente.


Y estoy convencido que sólo con cuadros dirigentes con mística, inspirados en ideales y principios, y con un profundo y auténtico amor al pueblo, podremos lograr el renacimiento de nuestra patria.


Amigas y amigos:


No desmayemos, muchos mexicanos creen en nosotros y nos necesitan.

Sigamos haciendo historia.

¡Viva el Movimiento en Defensa de la economía popular!

¡Viva México!

Tomado de: Soberanía Popular

Pertenecemos a una generación ausente de las teorías sociológicas, y de los libros de texto, se nos ha denominado a veces la generación X, la generación sin nombre, sin identidad, sin sentido… se dice que pertenecemos a una nueva ola conservadora y que estamos instalados en la comodidad y la búsqueda de los beneficios económicos, se habla de nuestra pasividad mientras se anhela nuestra vitalidad y se vende nuestra imagen con un uso cada vez más desconsiderado… se nos simplifica y utiliza, somos moneda de cambio y preocupación de todos en la elaboración de discursos e ilusiones, en la identificación de viejas nostalgias del pasado, pero no se nos conoce y no se nos quiere dejar sitio.

Pertenecemos a una generación con contradicciones y diversidades, como todas las demás generaciones, pero no somos una generación contradictoria, pertenecemos a una juventud sometida a una elevada dosis de incertidumbre que a veces se convierte en indefensión y desengaño, no podemos desarrollarnos, crecer y encontrar un papel, la complejidad de lo concreto parece abstraernos sin dejarnos reflexionar mas allá del día a día, del carpe diem…

Somos hijos del consumo y de la generación del 68, de los revolucionarios hoy convertidos en burócratas, de la economía como principal fuerza vertebradora de la realidad social, del postmodernismo y los cambios tecnológicos, políticos y sociales vertiginosos, hijos de una generación que lucho por la libertad y construyo una sociedad de progreso universalizando la educación o la salud, por ejemplo, pero que hoy se encuentra sin respuesta ante los vertiginosos retos que nos amenazan.

Quizá, estamos cayendo en la trampa de tanta ideología destructora de la lucha generacional y la búsqueda de identidad como estrategia sofisticada de eliminación de los que vienen por debajo para mantener la propia posición ventajosa, como siempre ha pasado pero con nuevas estrategias e instrumentos de acción, los medios de comunicación, el descrédito, la descalificación a la nueva identidad que parece servir solo para elevar los niveles de renta…

Aunque aún hay muchos de nosotros que no se lo creen, somos una generación con un enorme potencial en su interior, pertenecemos a una generación con valores, identidades e ideales distintos. Estamos preparados para enfrentarnos a los nuevos retos que se vislumbran en el horizonte… Somos la generación mejor formada de este país, la generación con más nivel de participación socio- política, (en la concepción amplia de la palabra, que no se reduce a la lucha política en los partidos o sindicatos, hoy lejanos de la realidad del joven como resulta lógico si contemplamos su falta de apertura o cercanía), la generación que nació y vive en democracia, una generación infra valorada y utilizada, una generación que se moviliza en las ONGS, una generación que coopera y busca sus nuevas formas de identidad y expresión lejos de las antiguas y anquilosadas formas, una generación sometida a elevados niveles de incertidumbre, simplificada e invertebrada ante la diversidad del mundo que vivimos (reflejada en la diversidad de jóvenes).

Solo si comenzamos a creer en nuestro potencial, si conseguimos reabrir un debate casi olvidado de conflicto generacional positivo y constructivo, si logramos romper la simplificación y acortar distancias con lo general partiendo de la realidad en la que nos encontramos, desde el compromiso concreto y cercano, podremos realmente resolver los nuevos retos que se nos presentan…

No olvidamos el pasado pero queremos pasar la pagina y hacernos dueños de nuestro propio futuro, queremos jugar un papel en esta sociedad que parece negarnos un lugar situándonos en los márgenes y concediéndonos muchas veces un mero papel de bufones anhelados por sus características físicas, queremos ser capaces de asumir el legado de nuestros mayores con respeto, de asumir que fueron ellos los que nos han permitido vivir en libertad y en democracia, para, a partir de esta realidad pedirles que nos dejen seguir adelante, que se olviden de viejas nostalgias, que respeten nuestra nueva identidad, que dejen de identificarnos con su mundo o crean que somos ignorantes, que dejen de compararnos y descalificarnos, que olviden de una vez la lucha contra viejos fantasmas y nos dejen encabezar la búsqueda de nuevas respuestas, que nos dejen hacer el cambio y la construcción de la sociedad, desde nuestra propia realidad y no desde una realidad proyectada en el pasado, anclada en conceptos que muchas veces nos resultan extraños y lejanos, como si todo fuese una frustración mal digerida ante el incumplimiento de los objetivos de su revolución (véase Mayo del 68, por ejemplo).

Solo los jóvenes podemos tomar el testigo, somos el futuro, queremos serlo y responsabilizarnos del mismo, queremos cometer nuestros propios errores y luchar por nuestros ideales, con memoria histórica y agradecimientos pero también con renovación y lucha, con energía y de manera diferente a las adoptadas hasta el momento.

El argumento numérico (“sois pocos”, “menos que nosotros”) no es en este caso un buen argumento para cerrarnos las puertas de la responsabilidad, es, más bien, un argumento demagógico, las revoluciones, todas, han sido desarrolladas por pocas personas en sus inicios, por pocas personas en un nivel global y profundo de implicación, pasando posteriormente esos pocos elementos activos a movilizar a muchas más personas, cada una en distintos niveles de implicación… la generación de la que somos herederos no asumió responsabilidades políticas desde el primero al último, ni todos corrieron delante de los grises, ni todos fueron líderes que movilizasen a sus compañeros… el movimiento estudiantil del que tanto nos han hablado como vanguardia de la lucha por la transición y contra la dictadura, debió ser necesariamente minoritario, entre otras cosas, porque pocos eran los matriculados en la Universidad en aquellos tiempos, porque tampoco consiguieron cambiar la situación radicalmente, porque también el dictador tenía apoyos en el mismo movimiento.

Quizá las grandes diferencias se produzcan con respecto a las interpretaciones y la importancia cualitativa y en el imaginario que se concede a los fenómenos, en el viejo mecanismo de lo mío es lo mejor.

Hoy, como ayer, seguimos siendo pocos, como siempre ha sido, los que tenemos un proyecto de vida y político de renovación profunda de una realidad que no nos gusta, pero hay muchos más que se movilizan en lo concreto, en lo cotidiano, en lo local, en lo cercano, en el día a día y que generan nuevas respuestas a retos diferentes, esa es nuestra realidad y si no se quiere ver mal irán las cosas. Cualquier tiempo pasado no fue mejor.

O se nos abren las puertas y se nos deja espacio permitiéndonos asumir responsabilidades o tarde o temprano, lucharemos por derrumbarlas, por encontrar nuestro lugar y construir una realidad diferente a la que tenemos; si alguien ha pensado alguna vez que era posible saltarse un par de generaciones, dejarlas sin espacio esta equivocado.

Venimos con ganas de luchar y de abrir nuevas formas de participación sociopolítica, con ganas de asumir responsabilidades y de aprender cometiendo errores y de enfrentarnos a la realidad compleja que se nos presenta delante. Queremos, nosotros también, transformar el mundo y desarrollar un proyecto político globalizador y progresista, que nadie lo dude, y seremos capaces de ello con o sin la ayuda de los que nos preceden; la elección de nuestros mayores esta ahí; no apoyar a los que somos el futuro de este país y del mundo sería “suicidarse” políticamente o esperar la confrontación abierta para que las puertas se abran por completo y de una vez por todas a las nuevas y diferentes energías e ideas, una situación política que margine a los jóvenes, una generación que tapone nuestras inquietudes y motivaciones, que infravalore nuestras capacidades y nuestra realidad diferencial, nuestra forma de ver y pensar el mundo de manera distinta, una sociedad que siga situándonos en los márgenes, camina a la autodestrucción y el anquilosamiento en el pasado, camina al estancamiento y el desanimo, al desaliento y la nostalgia.

Nos queda tomar conciencia de la situación, elaborar un proyecto que analice la realidad a la que nos enfrentamos y estructure alternativas y redes que de manera coordinada consigan abstraer de los caminos ya iniciados de solidaridad concreta, de participación o reflexión, un proyecto de renovación y regeneración, que imprima un nuevo sello e identidad a una realidad extremadamente compleja, que debemos ver como un reto a superar más que como un abismo insuperable… que ahora nos sea más difícil identificar un “enemigo” o elaborar un objetivo común o que el “futuro” se presente como extremadamente complejo debe servirnos de aliento y estímulo, de reto, más que de desengaño o descrédito, nos encontramos con una sociedad en que permanecen las desigualdades, al darse procesos de globalización comenzamos también a descubrir que estas desigualdades se dan también en el ámbito mundial, percibimos como el planeta y sus recurso sufren un deterioro insostenible y como la hipótesis de un desarrollo eterno y sin barreras se quiebra, comprobamos como el consumismo o el individualismo ha eliminado casi cualquier estructura coherente de valores, salvo la del “sálvese quien pueda”… las circunstancias a las que nos enfrentaremos y a las que nos enfrentaremos, como siempre ha sido, son las que determinaran y estimularan este proceso de toma de conciencia y elaboración de un proyecto común en el que todos debemos estar implicados.

Huyamos de creernos impotentes, indefensos, indiferentes, aislados, consumidores consumados, jóvenes sin futuro y sin proyecto, egoístas o sin valores. Somos el futuro de la sociedad y del mundo. Asumamos el reto de luchar por un mundo mejor, busquemos nuestro lugar en él y actuemos anteponiendo nuestros ideales a la comodidad pasiva e irresponsable.

Desentenderse de la sociedad humana de la que formamos parte es una actitud tan imprudente como ir en un avión con un piloto borracho, viendo como fallan los motores… y en lugar de unirnos al resto de pasajeros sobrios y cuerdos para salvarnos, nos dedicamos a silbar mientras contemplamos el paisaje por la ventana o reclamar a la azafata el almuerzo. Podemos y debemos ser los dueños de la década. “El peor es aquel que no hace nada porque esta convencido de que sólo puede hacer poco”.

Siempre hemos sido personas muy viscerales y nos indignamos ante la injusticia que mucha gente sufre por parte de los más fuertes, pero siempre solemos atribuir estos problemas a ese ente extraño y que parece no tener entidad propia, cúmulo de todas las desgracias, etéreo e inalcanzable, la sociedad… olvidamos así por miedo o por vergüenza que somos también sociedad y que la intolerancia, la violencia, la explotación nacen y se desarrollan también entre nosotros y gracias a nuestra pasividad. Asume el reto de sentirte dentro y lucha. Busca tu propio lugar en el mundo, protesta anteponiendo tus ideales a tu seguridad interior, a la comodidad. “No admires al hombre solidario, ponte a su lado”. De nada sirve mirar a un lado o al cielo, porque la realidad siempre nos golpea con toda su fuerza.

Es verdad que los problemas son muchos y no todos podemos estar comprometidos en todo y a todos los niveles, es verdad que son problemas no solucionables por completo, pero, al menos, como mínimo tenemos aún un reducto del que somos mandatarios absolutos, nuestras conciencias, fundamentales para atrincherarnos en ellas ante el increíble bombardeo comercial al que nos vemos sometidos, para mantener viva la llama del espíritu critico y humano. Esto supone alterar nuestras vidas y el orden de valores por el que nos guiamos, supone también perder comodidad, pero ganar en el desarrollo autónomo y real, “las revoluciones nacen de las ideas y desde abajo” y desde la conciencia sí podremos pasar a la actuación, modesta o llamativa pero siempre comprometida cuando nace de esa convicción plena.

Abogamos y lucharemos por una sociedad mejor o al menos distinta, renovada desde nuestra forma diferente de ver las cosas, desde nuestra distinta educación y formación… queremos demostrar que estos jóvenes de los 90, machacados e insultados, no estamos muertos, ni vivimos sin ideas o despreocupadamente, tenemos muchas cosas que decir y que hacer, muchas construcciones que realizar a partir de nuestra vivacidad e ideas.

Queremos despertarnos y despertar con nuestro trabajo, energía y esfuerzo inquietudes, pensamientos y acciones hoy adormecidas por el consumo o el individualismo.

Vivimos hoy instalados en el desencanto, en el vacío, en la perdida de anclajes, dentro de un mundo que se nos presenta, al tiempo duro e imposible de cambiar, ya que el futuro parece no importar nos guiamos por el disfrute de al menos el presente, de la vida sin frenos del momento, sin planteamientos de consecuencias, parece que nos olvidamos de nuestra dimensión social y sólo importa concentrar nuestras energías en la realización personal, pasando por encima también de “deudas” u “obligación” y sustituyendo la ética por la estética, el interés colectivo por el individual, la solidaridad por la competitividad, la lucha y la participación por el desánimo y la pasividad…

Creemos que se pueden y se deben encontrar cauces nuevos de desarrollo recuperando cuestiones que hoy parecen olvidadas pero dándoles tonalidades distintas, las nuestras.

José Guillermo Fouce es Profesor de la Universidad Rey Juan Carlos I y militante socialista

http://agora.ya.com/jeomx/pfouce.htm

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