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Tag Archives: PRI

Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

Me pregunto si para aquellos que en la elección para gobernador de dos años votaran por la alianza PAN-PRD, cifrando sus esperanzas en un cambio orientado al rescate de una administración pública quebrada por un gobierno corrupto y fallido, hoy a cien días de la toma de posesión del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares estos mismos electores guardan las mismas expectativas de cambio y de progreso con las que concurrieran a las urnas el año próximo pasado.

La respuesta está a flor de labios de estos esperanzados electores. Sólo ellos podrán afirmar a ciencia cierta, si su voto contribuyera a un cambio tangible en propósitos y objetivos del gobierno de la alternancia, o, por el contrario, su respuesta es negativa.

Empero, más allá de la respuesta explícita, para el observador cuenta lo que se percibe; más si se considera que socialmente toda percepción conlleva un alto contenido político que por sí mismo refleja el estado de ánimo de la sociedad. Y, en este caso concreto, todo pareciera indicar que existen más dudas que respuestas. El gobierno de la alternancia no responde aún a las expectativas de esa minoría social que sufragara a favor de la alianza y éstas se mantienen a la expectativa,  estando muy lejos de respaldar el quehacer de la administración en lo que va del mandato del Sr. Yunes Linares.

El beneficio de la duda que inspirara en la gente un nuevo gobierno dispuesto a imprimir cambios significativos en la tarea de rescatar a la administración pública veracruzana, se diluye e incluso, los partidos políticos que como tales llevaran al triunfo electoral a la alianza expresan públicamente más escepticismo que confianza; las dirigencias partidistas tanto en el ámbito nacional como en la aldea, guardan silencio y están dejando solo en el atolladero al gobernador al imponerse una ominosa realidad por sobre expectativas y esperanzas.

Más ahora, ya inmersos en el proceso electoral en el que los intereses personales y de grupo pesan más que interés y voluntad política de un gobernante empantanado en sus propias contradicciones. Miguel Ángel Yunes Linares está solo tanto en su combate contra fantasmas del pasado que en la difícil tarea de gobernar.

Se dice que ello es resultado de su estilo personal de gobernar, que está en su naturaleza pelearse contra todos y por todo. En justicia habría que insistir que por encima de tal consideración, están los factores adversos que, lo mismo en el entorno internacional que nacional y sin duda en nuestra propia entidad federativa se oponen a un terso rescate de la administración pública veracruzana; a todos consta que la federación respalda a Veracruz de dientes para afuera, dejó hacer y deshacer a su antojo a la pandilla de depredadores y hoy consiente impunidad y olvido forzando al gobernador a aceptar que en el régimen político vigente todo cambio es para permanecer igual.

Igualmente me pregunto si las mayorías que votaran en contra de la alternancia, lo hicieran para mantener el statu quo apostándole nuevamente al dejar hacer dejar pasar o, por el contrario, conscientes de que con la alianza Pan-PRD el esperado cambio y rescate de la administración pública estaría vedado, saliendo de guatemala para entrar a guatepeor. Esto sin contar en que para muchos el sufragar en contra, inercialmente mantendría la hegemonía priísta en la innoble tarea de gobernar saqueando pero salpicando.

El cómo esta mayoría lo mismo se mantiene indiferente que apostándole al más de lo mismo,  aceptando sin chistar las candidaturas partidistas a los gobiernos municipales que notablemente apuntan hacia un retorno al pasado, también para el observador se percibe poco o nulo respaldo al gobierno de la alternancia como opción de buen gobierno, manteniéndose al margen o bien, socavando con su silencio, en el mejor de los casos, la tarea que se echara a cuestas el gobernador de dos años.

Si esto es así, tanto para la minoría como para las mayorías, la base social de apoyo y respaldo en que se sustentaría el gobierno de la alternancia, a cien días de mandato para efectos prácticos podría afirmarse que es nula; cayendo en suelo estéril la semilla de unidad, compromiso y esfuerzo solidario que el gobernador reclama de la ciudadanía.

Cada quien para su santo, es la tónica dominante en el seno de una sociedad escéptica que aún no logra asimilar el cómo es que dejara que una pandilla de delincuentes diera al traste con una administración pública, arrastrando consigo a toda la entidad.

Así las cosas, pasarán otros cien días y otros más sin que el ansiado cambio y rescate se concrete; antes al contrario, el pronóstico es que las cosas irán para peor, incrementándose el deterioro político, económico y social en demérito de gobernabilidad y gobernanza en la entidad y, por lo consiguiente del bienestar de los veracruzanos. En todos está el dejar hacer dejar pasar nuevamente, o hacer posible el cambio desde abajo gobernando con una participación responsable a quienes gobiernan. Llegó la hora de rescatar la política y con ello la democracia representativa. Mañana será demasiado tarde.

El que calle hoy no tendrá cara para reclamar mañana.

Hojas que se lleva el viento

Histórico.  Para Ripley, la mayoría en el Congreso Veracruzano le dijo no a la solicitud del gobernador  de reestructuración de la deuda pública. La razón se impuso por sobre el voluntarismo de Yunes Linares complicando el arranque del gobierno de la alternancia.

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Escudado en un mediocre y triste desempeño como senador de la república, Héctor Yunes Landa más en un afán protagónico que con la intención de aportar algo positivo a la turbulenta vida política de la entidad, sin más  y en referencia a los primeros cien días del gobierno de la alternancia, afirma que a Veracruz le iba mejor con Javier Duarte. A él sin duda, para los veracruzanos tal aberrante aseveración sonó, con perdón de mis cuatro lectores, como mentada de madre. Por muy que el gobierno de Yunes Linares apunte a ser una administración fallida más, no puede comparar ésta con el inmisericorde saqueo impune, cinismo y desvergüenza del fidelismo-duartismo sin pecar de demagogo. Y aun así guarda la absurda esperanza de alcanzar en el 2018 la nominación como candidato del PRI al gobierno de la entidad. Aunque como andan las cosas de descuajaringadas en el seno de la partidocracia, todo es posible.

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Y a propósito de la partidocracia, en su expresión aldeana en su momento señalamos que el Movimiento de Regeneración Nacional al transformarse en partido político aceptaba tácitamente someterse a las reglas del juego de los dueños de las canicas, sumándose al juego de la partidocracia, sus contradicciones, mañas y trastupijes electorales, renunciando a sus orígenes. Lo que se observa en su participación como instituto político de interés público en el proceso electoral en curso, confirma nuestra aseveración; Morena, con sus asegunes,  ya es un partido más, bailando al ritmo de la descomposición política en la que Veracruz es nítida expresión del “desmadre nacional” de un régimen político que pide a gritos ser colocado en el basurero de la historia.

Xalapa, Ver., marzo 15 de 2017

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

En las agitadas aguas de un Veracruz sin pies ni cabeza, montado a lomo de caballo va el proceso electoral 2017 que desembocará en la elección de autoridades edilicias en los 212 municipios de la entidad. Inmersas en este proceso, entre indiferencia y escepticismo las mayorías empobrecidas cumpliendo con su papel cual mirones de palo, invitados de piedra a la fiesta, contemplan como el régimen político vigente se desmorona, víctima de sus propias contradicciones fruto de corrupción sin límite, ausencia de visión de futuro y un cada vez más marcado distanciamiento entre instituciones y ciudadanía.

Descomposición política y carencia de expectativas de progreso y bienestar de una sociedad estancada en el tiempo, van de la mano; dando marco a un proceso electoral con resultados hoy día impredecibles.

Y si bien la grilla electoral ha sido para Veracruz lo que las telenovelas son para una gran mayoría de amas de casa, punto de fuga para substraerse de una realidad agobiante, distractor a modo y  generadora de falsos sueños, sendero de reafirmación del ser y  búsqueda incesante de un estatus económico y social que nunca llega,  la realidad, siempre la terca realidad, se impone por sobre toda esperanza de cambio y transformación.

El tiempo transcurre dejando un más de lo mismo acunado en la demagogia, la especulación, el chisme y la diatriba como antesala de la frustración y el desengaño. El síndrome electorero no va más, la sociedad abrió los ojos, como distractor a modo la elección de fórmulas edilicias bajo la conducción de una partidocracia infame está agotada. La conciencia de la necesidad de cambio desde abajo se refleja en el vacío en el que como escenario dominante la población ofrece a los titiriteros de siempre.

El llamado voto duro partidista es cosa del pasado. Ante la indiferencia social,  los indecisos cobran fuerza inusitada, modificando día con día la correlación de las fuerzas político-electorales a la vez que otras fuerzas, desde la humildad de los de abajo, los sin voz construyen un andamiaje diferente; el participar y resistir contemplándose a sí mismos como sujetos sociales y no más objeto de manipulación,  da otra connotación a un proceso electoral en el que las élites círculos cercanos  y aspirantes a las alcaldías son ajenos.

Hoy Veracruz no es el de ayer. La sociedad es otra y lo que quedó atrás, atrás quedo, acaso  para el anecdotario o para aprender de lo vivido. Repensar a la entidad y en esta tesitura, repensar el papel del Municipio Libre con sentido comunitario y visión de futuro es el reto. Democracia representativa sin democracia participativa es seguir dándole vueltas a la noria, más de lo mismo, cambiando para seguir igual  y así lo está entendiendo el elector potencial. De ahí el desconcierto,  lo mismo del gobierno en turno que de una partidocracia que se desdibuja; la incapacidad de las élites políticas  para proporcionar seguridad, auspiciar empleo, mejores salarios, vivienda digna y atención universal a la salud, hace nugatorio el discurso electorero de aspirantes y candidatos plagado de ofertas y promesas que no pasan del papel.

Lo sustantivo queda en el tintero, la pobreza, desigualdad y ausencia de expectativas de cambio y de progreso no se resuelven con una demagógica política-política que ignora el sustrato económico que determina la crisis multidimensional por la que atraviesa la entidad. La clase política no ve ni escucha, las mayorías, las invitadas a la fiesta comicial lo sienten en carne propia, bastando con esculcar en el fondo del bolsillo.

Especular sobre cuál de todos, partidos, aspirantes y suspirantes, es el mejor en la contienda sin atender a una nueva correlación de fuerzas que se construye desde abajo, es bordar en el vacío.

Tiempo al tiempo, el régimen político vigente, caduco e incapaz de reconstruirse a sí mismo, en sus entrañas madura su caída. El pueblo espera, si no es hoy será mañana, nada es eterno más no por ello la resignación es el camino. Al tiempo hay que ayudarle con un ganchito, con otro y con otro; sin participación responsable, consecuente y organizada el plazo de espera se prolonga. Una vez más, más de lo mismo, ¿hasta cuándo?

Las mayorías empobrecidas tienen la respuesta.

Hojas que se lleva el viento

El PRI de Peña Nieto y Enrique Ochoa Reza, en Veracruz resurgiendo desde lo más profundo de la cloaca, sin más voto duro que los autollamados “400 pueblos”. Habiendo perdido todo, designa como su vocero al hijo de Cesar del Ángel.

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Cien días en el haber del nuevo gobierno veracruzano de la alternancia. Mucho ruido y pocas nueces. Son más las preguntas que se hacen los electores que las respuestas contundentes que les saquen de dudas. PAN y PRD guardan silencio.

Xalapa, Ver., marzo 8 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La absurda pretensión presidencial de dar atole con el dedo a una población indignada y movilizada anunciando un acuerdo para la protección de la economía familiar, como era de esperarse obtuvo más rechazo que aceptación.  Si después de ahogado el niño con el gasolinazo, Peña Nieto y sus aprendices de brujo consideraran que con tapar el pozo era suficiente, el tiro les salió por la culata.

Lejos de encontrar respuesta positiva por parte de la llamada sociedad civil, el anuncio calentó más el ambiente adverso generado por el gasolinazo ya no sólo entre los segmentos más vulnerables de la población, los pobres de siempre y clases medias empobrecidas, también entre el empresariado nacional hoy confrontado por falta de consenso.

Por principio de cuentas la CONAGO reclamó no haber sido consultada, quejándose los gobernadores de no ser tomados en cuenta para la firma de un acuerdo suscrito únicamente por los titulares de las secretarias de Economía y del Trabajo y los directivos del Consejo Coordinador Empresarial (CEE), la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Nacional Campesina (CNC).

En tanto que la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), conformado por los sindicatos de Telmex, la UNAM y Aeroméxico, entre otros, rechazaron la firma del documento (Diario-mx, 09/01/2017); la COPARMEX por su parte lo estima improvisado e insuficiente, generando controversia al interior del empresariado nacional.

Para el grueso de la población, como pudo observarse en las manifestaciones que tuvieran lugar en más de 20 entidades federativas, los siete puntos dados a conocer el pasado lunes  por el Sr. Peña y cuya instrumentación se dice protegerán la economía familiar, resultarían irrelevantes en tanto no contribuyen a resolver el problema de fondo que se genera con el gasolinazo, como lo es la pérdida del poder adquisitivo del salario frente a la espiral inflacionaria.

Tampoco el acuerdo de marras expresa la intención presidencial de “blindar” la economía nacional frente a lo que viene con Donald Trump como presidente de EU., pretendiéndose responder a una coyuntura marcada por el abierto rechazo social al gasolinazo y sus efectos en la economía familiar sin atender a las amenazas que,  para el mediano y largo plazo, se ciernen sobre un México en franca indefensión.

La designación de Luís Videgaray como canciller, inexperto y sin conocimiento del paño como él mismo lo reconoce, soportada con un anecdótico argumento de su cercanía con Trump y no por el perfil que la tarea reclama, pone en evidencia lo anterior.

A ojos de buen cubero, Peñalandia se desmorona. Incapaz e impotente para hacer frente a la oleada de rechazo y protesta popular, Peña Nieto se saca de la manga un acuerdo cupular no consensuado con los principales actores de la vida económica, política y social, anunciando el principio del fin de un sexenio fallido. La iniciativa está en la calle con manifestaciones de protesta creciendo, en tanto que el gobierno, a la zaga, respondiendo con palos de ciego a una realidad que ni entiende ni se espera que entienda.

La mítica imagen que Televisa vendiera a los mexicanos se derrumba.  ¿Ustedes que hubieran hecho?, pregunta de Peña Nieto que retrata de cuerpo entero su impotencia para aceptar el fracaso de sus llamadas reformas estructurales como eje central de su gobierno. Hoy el pueblo movilizado se lo echa en cara, mañana en las urnas se confirmarán los alcances de un sexenio perdido.

Hojas que se lleva el viento

Y en la aldea no se cantan mal las rancheras. En medio de un contexto nacional adverso, la alternancia en Veracruz impotente contempla como el poder se le escurre entre las manos, pesando más la realidad de un pueblo lastimado y ofendido que el discurso prometedor de lo imposible. Solo se percibe una salida, el autoritarismo como respuesta al agitado avispero.

Se insiste en afirmar que se trabaja para restablecer el estado de derecho, empero es de llamar la atención que Javier Duarte de Ochoa sigue prófugo, no se le ha consignado ante la autoridad competente, por lo consiguiente ni se le ha sometido a juicio ni mucho menos un juez le ha dictado sentencia. Entonces, cómo es que sus presuntos bienes incautados (evidencia bajo custodia), se están poniendo a disposición del gobierno estatal. ¿En eso consiste el “debido proceso? Solo es pregunta.

Mal momento para el relevo en la dirigencia estatal del PRI si lo que pretende es mejorar su por ahora maltrecha imagen. Calladitos se verían más bonitos ante el rechazo generalizado a Peña Nieto y, por ende, a su partido. El gasolinazo fue la puntilla.

Cd. Caucel, Yuc., enero 12 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Prometer no empobrece, el cumplir es lo que aniquila, decía la abuela atendiendo a una tan antigua como sabia conseja popular.  En los tiempos que corren, parafraseándola  diría que endeudarse si empobrece, cuando la obligación de pago en tiempo y forma atañe a todos los veracruzanos  y no solamente al gobierno que a ello recurre.

Si bien es cierto que la única salida viable que a la mano tiene el Sr. Yunes Linares para paliar las obligaciones de término del año es contratar más deuda, no puede ni debe dejarse de considerar que tanto el pago oportuno del compromiso contraído como de su servicio, compromete recursos presupuestales futuros que deberían canalizarse a obras y servicios públicos, menguando la capacidad de respuesta gubernamental a las demandas ciudadanas.

Los nuevos adeudos para solventar obligaciones ineludibles de fin de año  serán pagados hasta el último centavo en los dos años de mi mandato, dice el gobernador. Sí, pero no puede ignorarse que estos se suman a la ya cuantiosa deuda pública que para su pago en el corto plazo como a lo largo de los próximos 30 años, repercuten en el presupuesto de egresos en una cuantía tal que,  en términos prácticos,  afectan a todos los veracruzanos privándoles tanto de obras  como de servicios de calidad demandados.

Luego el endeudarse no es problema de la administración pública sino de más de 8 millones de veracruzanos y los que están por nacer, que tendrán que llevar a cuestas el peso de la deuda. Razón más que suficiente para exigir transparencia e información puntual sobre la aplicación del empréstito ya obtenido en los últimos días como lo exige la bancada de Morena en el Congreso local ya que de no ser así,  el gobernador  dispondrá de un cheque en blanco de manera arbitraria repitiéndose la historia que hoy lamentamos.

Miguel Ángel Yunes Linares se va una vez concluido su mandato, la obligación del pago puntual de la deuda queda gravitando sobre las espaldas de los veracruzanos. Situación que debería ser tomada en cuenta por la representación popular antes que los diputados en los años venideros alcen la mano autorizando más y más empréstitos para solventar hoy, en perjuicio del futuro, obligaciones de pronto pago en una espiral que no tiene para cuando concluir.

A grandes males grandes remedios

Si la abultada administración pública veracruzana padece de un gigantismo que le deja sin respiro, más vale una vez colorado y no cien descolorido. Hay que racionalizar y optimizar el gasto reduciendo el aparato gubernamental al mínimo posible, eliminar duplicidades y organismos innecesarios, aplicando una política de austeridad real y no simulada. No se puede seguir cargando con el costo de contrapartes estatales del gobierno central, cuando en primera y última instancia propósitos, objetivos y metas por alcanzar son los mismos. No más agencias estatales de empleo, ineficientes e ineficaces que resultan altamente  onerosas para los veracruzanos.

Hacer más con menos, elevando la productividad de la administración pública estatal y municipal, sería el compromiso real, aunque ello implique pérdida temporal de empleos y un costo electoral para el partido gobernante. Si en tiempos de crisis la iniciativa privada lo hace para sobrevivir, por qué no la administración pública.

Hojas que se lleva el viento

La estrategia mediática de trato como enemigo al adversario, está en marcha, descalificando desde ya a quienes  se consideran como candidatos  naturales del PRI y de Morena para la sucesión en el 2018. Ya lo habíamos advertido, la guerra sucia no concluyo en junio pasado, esta habrá de prolongarse a lo largo de los dos próximos años. Conforme pasan los días,  texto servidores que desde tiempo atrás están identificados como afines a los pesebres azules y que en la pasada contienda electoral tomaran parte activa en la estrategia tremendista de denuncias, señalamientos e infundios en contra del fidelismo y su caricaturesca extensión duartista para allanarle el camino al Sr. Yunes Linares, no pierden el tiempo,  polarizando a la sociedad cuando lo que se requiere es unidad y consenso.

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Lo señalamos en su oportunidad: no existe correspondencia entre el Plan Veracruzano de desarrollo  y la disponibilidad financiera para implementarlo. El Sr. Yunes Linares lo confirma proponiendo una revisión a fondo del presupuesto de egresos para el 2017. A juicio de quien esto escribe, debería revisarse también el “mapa de la alternancia” elaborado en su momento sobre las rodillas y ajustarlo a la penosa realidad financiera y administrativa que vivirá  el gobierno de Veracruz en los dos próximos años.

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“Flor de un día”, se dice ya de un mini gobierno que en escasos 25 días, está mostrando el cobre. Y si bien aún es muy temprano para juzgar desempeño y cumplimiento tras haberse generado muy altas expectativas de cambio, las tendencias observadas  y no resultados por calificar, apuntan a un nuevo gobierno fallido.

Xalapa, Ver., diciembre 28 de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El hombre muere antes que el hombre. Reflexión personal

Para todos aquellos a los que nos tocara incorporarnos a esta sufrida humanidad en la primera mitad del Siglo XX, la avalancha de acontecimientos jalonados por el ascenso de la Unión Soviética; la Segunda Guerra Mundial con la derrota del fascismo hitleriano y de Japón, tras la detonación de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagazaki; la Guerra Fría y la amenaza nuclear; las guerras de liberación en Argel, Corea y Vietnam y la irrupción de China en el escenario mundial; la independencia del subcontinente indostano; el proceso aún inconcluso de la integración racial en EE.UU, o la caída del Apartheid en Sud África; la reunificación de Alemania y el ulterior derrumbe de la Unión Soviética, entre otros acontecimientos no menos relevantes en el Medio Oriente, África y América Latina, y sin dejar de lado el impacto de la avalancha científico-técnica sin precedentes y la llegada el hombre a la luna, no puede dejar de considerarse la importancia que para millones de ciudadanos del mundo hambrientos de justicia, significara la Revolución Cubana, su paso de un movimiento reformista de corte nacionalista a un intento más, a contracorriente y contra todo pronóstico, por instaurar un régimen socialista que no llegó a cuajar como tal.

Amplio contexto histórico en el que necesariamente debe ubicarse el papel de Fidel Castro, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos, entre otros militantes del Movimiento 26 de Julio, así como con especial relevancia al heroico pueblo de Cuba.

 Contexto que trasciende el ámbito pasado, presente y futuro de la isla caribeña, para ubicarse en los terrenos del esfuerzo planetario de la humanidad por superar aquel mal “karma” de la condición de nuestra especie, que habla del enfrentamiento perenne  y nunca acabado entre el bien y el mal, de los hombres contra lo humano.

Escenario global que difícilmente entenderán las nuevas generaciones que irrumpen en la escena de los albores del Siglo XXI, en tanto no se recupere la memoria histórica que, al mismo tiempo que jalona el devenir de nuestra especie al paso de miles de años sobre la faz de la tierra, nos enseña y prepara para vivir el presente y proyectar el futuro.

Por lo que toca al ámbito de la historia y peculiaridades específicas de  nuestros hermanos cubanos, que no son ajenas ni extrañas a la patria grande latinoamericana, son éstos quienes más allá de la coyuntura y circunstancias actuales, sabrán enfrentar su destino en el marco de una Revolución inacabada y no exenta de traiciones, que, como expresara Galeano, en la búsqueda de la utopía libertaria con Fidel se hizo lo que se pudo y no necesariamente lo deseable.

Es en este marco de referencia que intento para mis adentros ubicar vida y muerte del Comandante Fidel Castro, para otros, sin duda, pesará en sus reflexiones y sus juicios la circunstancia presente de una isla y sus avatares que con recursos naturales limitados y asediada por la globalización del capitalismo salvaje, se debate entre un presente ominoso fruto de sus contradicciones internas y del bloqueo norteamericano, muro de soberbia, incomprensión y odio (al que Trump amenaza con darle continuidad), y el próspero futuro al que aspiraran en su momento el pueblo cubano al triunfo de su Revolución.

Fidel será juzgado por la historia… Entonces, estoy seguro y sin duda alguna parafraseándole, ésta le absolverá, colocándole entre los hombres más grandes, más lúcidos y destacables del Siglo XX por su aporte a la humanidad.

¡Hasta entonces Comandante!

 Hojas que se lleva el viento

Hoy concluye el ciclo del duartismo en la vida política, económica y social de Veracruz, más no por ello podemos dar por terminadas sus secuencias y consecuencias,  ni tampoco apostarle el todo por el todo a un cambio substancial con el arribo del Sr. Lic. Miguel Ángel Yunes Linares a la mini gubernatura de la entidad. El peso de la inercia y de una terca realidad que somete nuestros mejores deseos a los intereses creados, persistirán a lo largo de la llamada alternancia, fenómeno partidista-electoral fruto del descontento y el hartazgo social y no de unidad  consensuada en torno a la toma de conciencia de las mayorías de la necesidad de cambio en todos los órdenes del hoy postrado Veracruz.

Somos los que el PRI a lo largo de su historia ha querido que seamos. Y así será.

Se bajó del caballo al omnipresente PRI, pero no está muerto. El voto ciudadano a favor de la alianza PAN-PRD y empoderando a la derecha,  no es suficiente para sepultar la herencia nefasta que culturalmente nos somete a una ideología y a una praxis opositora a todo sentido de unidad solidaria y vida en democracia con justicia social plena. Herencia que se hará sentir por diversos medios, a todo intento por hacer de la alternancia vehículo para mejorar, antes al contrario,  se constituirá en un serio obstáculo en los esfuerzos por rescatar a Veracruz, habiendo de prevalecer en la mente y en el hacer cotidiano lo peor de un viejo régimen que se niega a abandonar la historia.

Del cómo, con quién, con qué y a favor de quién el gobierno yunista navegue, con las corrientes dominantes o en contra de éstas, dependerá arribar en el 2018 a buen puerto. La integración del gabinete y las elecciones municipales del 2017 serán lo que de la medida, por ahora no pintan nada bien en lo que parece será un gobierno de cuates incondicionales y uno que otro prietito en el arroz para cumplirle al PRD. Las mismas prácticas político-administrativas que impone la cultura priísta, advierten de un horizonte nada grato en el escenario de la alternancia.

No es pesimismo, es simplemente querer ver más allá de lo que mediáticamente se nos dice debemos ver. El nudo gordiano de la crisis en que está inmersa la entidad no está en la quiebra de las finanzas públicas,  es social y económico conjugado con el tiempo y, por ende político y cultural, ámbito que más allá de nuestras fronteras, son otros y no los veracruzanos quienes proponen y deciden en expectativas y quehaceres. Es la terca realidad de una sociedad enferma y no los buenos deseos lo que manda y se avizora.

El cambio que Veracruz reclama está en la raíz misma del problema, en su población, luego depende de los veracruzanos todos y no de la consigna vertical que cual llamado a misa de la cúpula política baja, el comprometerse a cambiar o aceptar el más de lo mismo inclinándose ante el poder ideológico del viejo régimen.

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Casi de manera simultánea, la titular de la SEFIPLAN, Clementina Guerrero García,  afirma ante la diputación local que El gobierno de Veracruz acumula pasivos por 87 mil 927 millones 886 mil 298 pesos y los diputados sin chistar, y al cuarto para las doce, aprueban en todos sus términos el llamado “Plan Veracruzano de Desarrollo 2016-2018”, sin parar mientes en que el instrumento legal careciendo de respaldo financiero se reduce a un simple listado de buenos deseos. Primero pagar y después soñar, diría la abuela.

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Desfasado, curándose en salud y en el peor momento de un gobierno sin aceptación popular, Enrique Peña Nieto, afirma sin pudor que para el 2018 el PRI ganará la elección presidencial. Por lo que se observa en Veracruz, ni yendo a bailar a Chalma. Su voto duro (vacas, dice Yunes Landa), no alcanza para avasallar el descontento y hartazgo generado por un presidente incapaz y ajeno a las demandas sustantivas de los gobernados.

En oposición a la más que optimista afirmación presidencial, el PRI en Veracruz está optando por el inmovilismo y la resignación. En el 2017, los veracruzanos le repetirán la misma medicina.

Xalapa, Ver., 30 de noviembre de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Para la ciencia política el cambiar para seguir igual se le conoce como “Gatopardismo” en tanto que, para la conseja popular, es simple y llanamente “la misma gata, nomás que revolcada”. Para el caso ambas definiciones vienen siendo lo mismo cuando de calificar lo que en Veracruz sucede se trata. El tan cacareado cambio ofertado por la alternancia se reduce a más de lo mismo, cuando se observa el desaseado y oportunista manejo en la integración de la mesa directiva de la LXIV Legislatura veracruzana..

La instrucción, previo arreglo en lo oscurito se dio en las oficinas del gobernador electo, todo para el PAN y la botarga perredista,  en alianza con el PRI y sus satélites, nada para Morena no obstante ser esta la segunda fuerza electoral en la entidad. Más claro ni el agua, la alianza de facto fue negociada por Miguel Ángel Yunes Linares con Peña Nieto a espaldas de los veracruzanos. Bola cantada, Peña Nieto respaldará al gobierno de la alternancia y el gobernador de dos años tendrá la cancha libre en la Legislatura a cambio de cederle privilegios y canonjías a un PRI devastado por sus propias contradicciones internas y repudiado por la población por el resultado final de doce años de pésimo y corrupto gobierno.

Con ello se materializa el Gatopardismo y, por lo consiguiente, la conseja popular. Con la alternancia se cambiará para que las cosas sigan igual, o peor si desde ahora ya “Mayuli” ha refrendado su inclinación autoritaria pasándose por lo más pando a lo que resta de un estado de derecho que ha venido brillando por su ausencia.

A sabiendas de lo que podía esperar de una administración pública en bancarrota, hoy se da por robado, pretendiéndose curar en salud auspiciando, alentando y respaldando la “asonada” edilicia con el visto bueno de la presidencia nacional de su partido y la indiferencia del gobierno federal, contraviniendo los más elementales principios de gobernabilidad y buen gobierno desconociendo de facto la autoridad del gobernador interino.

Sentando un pésimo precedente que, a lo largo de los dos años de su mandato, de ninguna manera podrá repetirse so pena de aplicarse todo el peso de la ley y del monopolio de la fuerza a quienes incurran en igual o similar desacato. Pésima señal de quien se dice llamado a enderezar al jorobado haciendo prevalecer la justicia con sobaditas de lomo.

Honestamente, estimo que no obstante proceder el beneficio de la duda para bien de Veracruz, no se podía esperar otra cosa de la llamada alternancia. Va por la venganza y en la venganza construir la plataforma electoral para 2018 dentro del marco peñanietista de la sucesión pactada.

 Más de lo mismo, aunque revuelquen a la misma gata con vanas promesas de un nuevo concepto de lo que los veracruzanos debemos entender por prosperidad y buen gobierno. Así se escribirá la historia bajo el entendido de que el valiente vive mientras el cobarde quiere, como reza la sabiduría popular.

Hojas que se lleva el viento

Conforme la prensa vierte más y más tinta en torno a la elección presidencial en EE. UU., más se confirma el “síndrome de Estocolmo” que como padecimiento endémico,  ata a México a los designios del imperio. Con Trum  lo que cuenta es saber si nos apalearán un día sí y otro también,  con la diestra o la siniestra. Lo demás es lo de menos en el México dependiente.

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¡Qué pena! En Veracruz no hay gobernador

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Al fin jarochos, no terminamos de salir de una y ya nos afanamos en construir la otra. Con una mano atrás y otra adelante, negándonos a aprender de la historia ciframos nuestras esperanzas en los procesos electorales en puerta… y los que siguen.

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Para Ripley… Un buen de xalapeños anticipadamente ya promueve al alcalde cínico, omiso y cómplice del saqueo Américo Zúñiga Martínez, para suceder a Pepe Yunes en el Senado de la República.

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¿Y si Javier Duarte ya hubiese muerto, quién regresaría lo que más que presumiblemente se robó? Lo caído caído, y a otra cosa mariposa.

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Una reflexión: El dinero de que dispone el gobierno federal es de todos los mexicanos, luego me pregunto si el rescate de la administración pública veracruzana queda a cargo del gobierno de Peña Nieto, ¿será una medida similar al FOBAPROA en la que todo el pueblo de México pague por el saqueo que un grupo de sanguijuelas, políticos y servidores públicos, le infringieran a Veracruz? Como que no se me hace justo.

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 La peste cunde… Cuidado, ya se levantan algunas voces a favor de la “Balcanización” del sur-sureste de México.

Xalapa, Ver., noviembre 8 de 2016

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

Patético, no puede calificarse de otra manera el vano esfuerzo de los senadores veracruzanos José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, para posicionarse como los más idóneos para la gubernatura del estado en 2018.

No porque en las filas de la clase política veracruzana destaquen por su historial, por su lealtad al presidente Peña y por su empeño por desvanecer la percepción de desconfianza, carencia de credibilidad y rechazo que a pulso se ha ganado el PRI tras doce años de saqueo. No. De eso no hay duda, se registra un grado de congruencia consecuente, remar en el México de hoy contra la corriente tiene su mérito.  

El calificativo de patético como categoría política y no como expresión peyorativa con ánimo de lastimar, deviene de su ingenuidad en tanto confían en que Veracruz sigue siendo  el mismo de siempre, que la sociedad veracruzana no ha cambiado y que,  como endenantes, el desparramar espejitos y abalorios  asistencialistas y clientelares da autoridad moral y política suficiente para un borrón y cuenta nueva.

Ingenuidad reflejada en el discurso pero también en los hechos. Adelantar campaña cuando el horno no está para bollos, fingiendo demencia al pretender que se ignore el     que la nave zozobró con un PRI que presumía saber gobernar y que, con desmarcarse del “fidelato” y repetir y repetir que su lealtad está firme con Veracruz, con Peña Nieto y con el combate a la corrupción, quedan cual blancas palomas, ajenas al desastre. Sí que es ingenuidad, por decir lo menos.

Ilusos, también, en tanto creen a pie juntillas que en el ánimo de los veracruzanos Peña Nieto goza de suficiente confianza, credibilidad y aceptación como para que éste pese y determine en la elección de gobernador de la entidad veracruzana en el 2018.

Pero más aún, el pretender convencer a los veracruzanos que Peña Nieto ve por Veracruz, cuando es del dominio público que el sedicente presidente le dio la espalda a la entidad solapando a Javier Duarte en sus trapacerías. Patético.

Y por si fuera poco, cuando ajenos a la realidad del país, ignoran que para la elección presidencial en el 2018,  Peña Nieto ya no será referente  válido de triunfo para el PRI. El pueblo de México desde ya da por sentado que el mexiquense repudiado y derrotado por las mayorías, entregará la presidencia al PAN antes que cederle los bártulos  a López Obrador.

Pero eso no es todo. Patético también resulta el que algunos medios de comunicación, columnistas y opinadores, más por amistad e interés pecuniario que por convicción, sigan alentando la vana esperanza de los señores senadores sin atender al hecho de que éstos tuvieron su oportunidad y la dejaron pasar.  En el Veracruz de hoy el PRI ya no tiene cabida.

Pero bueno, como en política todo se vale, no hay peor lucha que la que no se hace, así sea bajo el amparo de recursos de los contribuyentes.

Hojas que se lleva el viento

Por respeto y consideración a la primera minoría electoral de Veracruz que, con su voto, diera el triunfo a Miguel Ángel Yunes Linares, considero prudente el conceder a este el beneficio de la duda esperando le cumpla a la entidad, más no un cheque en blanco. Al asumir la candidatura por la alianza PAN-PRD sabía a qué se enfrentaba y con qué recursos escasos contaría de alcanzar la gubernatura, así que si en algo valora su palabra, no más endeudamiento, opacidad y simulación en el manejo de la cosa pública.

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Mudo por la sorpresa y el espanto, el clasemediero feminismo nacional que reivindica el empoderamiento de la mujer respaldando a Margarita Zavala en sus aspiraciones y propósitos futuristas, pasmado no ha sabido o no ha querido responder al Subcomandante Galeano (Marcos) quien a nombre del EZLN y el CNI, anunciara que para el 2018 los pueblos originarios propondrán como candidato a la presidencia de México a una mujer indígena. Y es que los argumentos asumidos por el zapatismo no dejan lugar a una respuesta que valga:

 “¿Le molestaría ver y escuchar un debate entre la Calderona de arriba, con sus ropas “típicas” de marcas exclusivas, y una mujer de abajo, indígena de sangre, cultura, lengua e historia? ¿Le interesaría más escuchar lo que prometa la Calderona o lo que proponga la indígena? ¿No querría asomarse a ese choque entre dos mundos?”.

¿No estarían, de un lado, la mujer de arriba, nacida y criada con todas las comodidades, educada en el sentimiento de superioridad de raza y color, cómplice y pretendida heredera de un psicópata aficionado al alcohol y a la sangre, representante de una élite que lleva a la destrucción total a una Nación, señalada por el Mandón como su vocera; y en el otro lado, una mujer que, como muchas, se forjó trabajando y luchando todos los días, a todas horas y en todos los lugares, no sólo contra un sistema que la oprime como indígena, como trabajadora y como pobre, también como mujer, que se enfrentó y ha enfrentado a un sistema reproducido a imagen y semejanza en los cerebros de los varones y de no pocas mujeres, que con todo en contra, hoy, sin saberlo todavía, tal vez tenga que representarse ya no sólo a sí misma, o a su colectivo, o a su pueblo, tribu, nación o barrio originario, también tenga que aspirar a representar a los millones de mujeres diferentes en lengua, color y raza, pero iguales en el dolor y la rebeldía?  ¿No estarían, por un lado, una mujer criolla, blanca, símbolo de la opresión, la burla, el escarnio, la impunidad, la impudicia; y del otro una mujer que tendrá que levantar su esencia indígena por encima de un racismo que permea todos los estratos sociales?  ¿No sería verdad que, sin apenas darse cuenta, dejaría usted de ser espectadora, espectador, y desearía, desde lo más profundo de sus sentimientos, que en ese debate venciera, en buena lid, la que tiene todo en contra?  ¿No aplaudiría que con esa mujer indígena ganara la razón y no la fuerza del dinero?”.

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Y a propósito de lo anterior, ilustrativa la pobre respuesta de Andrés Manuel a la propuesta rebelde, que le coloca en los terrenos de la pugna electoral y no en los de la necesidad de un cambio auténtico para México. Lo cual es lógico, en tanto que Andrés Manuel por bien intencionado que sea, no es revolucionario sino parafraseando a López Mateos, simple hombre de “izquierda dentro de la Constitución”. Respuesta del “Peje” al EZLN y CNI, que coloca a Morena entre la espada y la pared: o lucha por el poder mesiánico del hombre cazado con el propósito de gobernar a México, o se suma al gran movimiento de resistencia anticapitalista en torno a un programa mínimo de acción unitaria como el ya delineado por los zapatistas en la tarea de transformar al país. De lo que decida depende a su vez la respuesta que de las mayorías excluidas y empobrecidas espera obtener en el 2018.

Cd. Caucel, Yuc., octubre 25 de 2016.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pretendiéndose curar en salud, cuando la póstula gangrenó, suena a algo así como a algo fuera de lugar. Tal es el caso de la nomenklatura  priísta que, desgarrándose las vestiduras y en nombre del combate a la corrupción hace como que hace expulsando de sus filas al primer priísta de Veracruz.

Habiendo no sólo consentido sino solapando a Javier Duarte de Ochoa en sus desaciertos y tropelías a lo largo de un sexenio, hoy, que ya se va, indignados piden  la horca para el peor gobernador que Veracruz ha padecido.  El colmo del absurdo, pero así es,  los corruptos investigan, juzgan y condenan a uno de sus más paradgmáticos correligionarios, no por su pésimo desempeño, carencia de autoridad moral y política y ganador a pulso del repudio popular, sino por no haber sabido guardar las formas exhibiendo con cinismo y descaro lo peor de la militancia tricolor.

Pero no sólo el priísmo corrupto y simulador,  la partidocracia se hace uno respondiendo no al bien común de una sociedad saqueada y harta de desatinos y corrupción impune, más bien como es ya del conocimiento público,  atendiendo a la consigna que, desde la cúpula presidencial pretende dar vida a una legislación y a un “sistema  anti corrupción” que habiendo nacida muerta, encuentra víctima propiciatoria a modo para levantar la imagen de un presidente de México hoy en el sótano.

¿O no acaso tanto la ley como el sistema no fueron diseñados, aprobados e impuestos por lo más notable y destacado de la corrupción partidocrática?

Pero no para ahí la cosa. ¿Por qué hoy y no cuando el clamor popular y el bombardeo mediático pusieran en primer plano el desastre de una administración pública a cargo de un tan inútil como perverso discípulo y ahijado de Fidel Herrera Beltrán?

Simple a mi juicio la respuesta. Peña Nieto requiere de un distractor a modo que encubra ya no sólo su propia tendencia corrupta y corruptora, también el fracaso de un régimen político caduco y en plena obsolescencia cuyas aristas más agudas de su crisis,  se expresan en un paquete económico que, para el 2017, acarreará serias consecuencias en la vida económica y social de un país en el que las mayorías empobrecidas suelen pagar los platos rotos.

Estrategia mediática de óptimos resultados en Veracruz. La cortina de humo es tal  y tan espesa, que para la audiencia el presunto castigo a un priísta saqueador tiene prioridad por sobre la realidad real de un presente y futuro económico y social al que no se le encuentran pies ni cabeza.

Devaluación en la paridad cambiaria, deterioro del salario real y pérdida de su poder adquisitivo, un aparato productivo caduco e ineficiente generador de más desempleo, inseguridad y violencia, entre otros rubros del desastre, ¿se privilegian en la jerarquización de prioridades en Veracruz? No. El juicio, desafuero y cárcel de Javier Duarte y sus achichincles no menos corruptos, primero,  lo demás es lo de menos que ya mañana dios dirá… Aunque ya sea demasiado tarde.

¿Qué nos pasa?

No cabe duda, nos guste o no, en Veracruz el PRI sigue siendo el ombligo que da vida y en torno al cual seguimos girando.  No aprendemos ni siquiera de una realidad que nos agobia.

Xalapa, Ver., septiembre 25 de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Ante la caótica situación que se vive en México, la pérdida de credibilidad y confianza en las instituciones republicanas es ya casi total. La entrevista concertada del candidato republicano a la presidencia de los EE. UU. con el ya presidente fallido de nuestro país en vísperas del cuarto informe de gobierno de este último, ha sido la puntilla como confirmación del sometimiento de Peña Nieto a los intereses trasnacionales, así como de la pérdida de soberanía y dignidad que su gobierno ha propiciado y auspiciado en acatamiento a lo dispuesto en el llamado “Consenso de Washington” por los organismos financieros de alcance mundial.

En el orden internacional, México está supeditado a las políticas neoliberales de libre comercio, reducido nuestro  gobierno a simple marioneta o esquirol al servicio del Departamento de Estado de los EE.UU. en contra flagrante del proceso de integración latinoamericana. En tanto que, en lo interno, la supeditación está referida a una concepción patrimonialista de un poder autoritario y represivo que dando la espalda a los intereses más caros de la Nación, privilegia el saqueo del patrimonio de todos los mexicanos y el uso del garrote antes que el diálogo constructivo y democrático. El llamado “pacto por México” signado por el PRI, PAN y PRD está vigente, ha reiterado el titular de la SEGOB.

La consigna acatada es reducir al Estado-Nación a su mínima expresión, privilegiando las leyes del mercado por sobre el Estado de derecho que los mexicanos nos hemos dado. Lo grave es que se está cumpliendo a raja tabla; cartucheras al cañón, quepan o no quepan, primero el interés oligárquico de unos cuantos y, si queda tiempo y recursos, las migajas para las mayorías empobrecidas.

Pero más grave aún es que frente a ello, impávidos seguimos comportándonos como simples mirones de palo, poniendo nuestra suerte, como Estado y como Nación, así como el futuro de las nuevas generaciones en manos de una partidocracia cómplice que nos mantiene quietos ya no a base de pan y circo como endenantes, sino simplemente a base de atole con el dedo con promesas triunfalistas sin sustento.

¿Qué hacer?

Interrogante a la que Lenin en la ex Unión Soviética, dedicara todo un volumen en su basta aportación a la lucha internacional en la búsqueda de la utopía socialista y a cuyas reflexiones vertidas, no podemos ni debemos acceder, pues como afirma el ex diputado federal veracruzano Uriel Flores Aguayo desde su posición de una autonombrada  “izquierda” –conciliadora, sometida a los intereses creados, en vías de extinción y sin más visión de Estado que la lucha electoral por el poder formal-, es pensamiento caduco, rescoldo de “ideologías huecas” ajenas a las aspiraciones democráticas del pueblo de México y de América Latina.

¿Y entonces? ¿Qué hacer frente a un Estado-Nación cuyo gobierno neoliberal conduce al desastre?

La respuesta se la dejo a mis cuatro lectores, que ya bastante tenemos con aprendices de brujo enfocados a la construcción de un México próspero sin mexicanos,  como para proponer desde este maquinazo una receta más.

¿Y si no hay respuesta?

Bueno, aún nos queda seguir mentándole la madre en las redes sociales a aquel o aquellos que nos tienen de rodillas. No implica costo alguno y sí nos deja satisfechos y en paz con nosotros mismos.

Hojas que se lleva el viento

Arribamos al cuarto informe de gobierno de Peña Nieto y Javier Duarte se mantiene firme en el cargo, compartiendo corrupción impune con quienes desde la cúpula del poder formal obligados legalmente están a ponerle un hasta aquí. Frente a esta cruda realidad el gobernador electo patinando en la encrucijada.

Y a propósito del Sr. Lic. Miguel Ángel Yunes Linares, parece que este ya escucho la caída del veinte, aceptando que la situación que guardan las finanzas públicas veracruzanas es de reprobadas según las calificadoras internacionales, por lo que su capacidad de maniobra para emprender un buen gobierno está acotada por la realidad real. Esta tácita aceptación obliga a pensar en el cómo va a afrontar el pago de la cuantiosa deuda pública –formal e informal- que heredará en diciembre próximo. ¿Acaso se contemplará en el “Plan Veracruzano de Desarrollo” el contar con una varita mágica para su pronto y oportuno pago?

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Ingenuidad, simpatía a ultranza, intereses creados, o incertidumbre ante un futuro incierto, es lo que se percibe en la línea editorial de no pocos medios de comunicación veracruzanos que, inercialmente, siguen considerando al PRI como el ombligo del mundo y en torno al cual hay que girar. Difícil aceptar que estamos dentro de una nueva época en la que el tricolor habiendo perdido hegemonía dejó en el camino credibilidad, confianza y fortaleza clientelar.

Esto último aceptando también que el dinosaurio no está muerto. Un ejército mercenario envuelto en la bandera tricolor, -cuya soldadesca bajo el mando del senador Emilio Gamboa Patrón está dispuesta a defender a Peña Nieto y sus reformas-, se dispone a evitar que Morena y López Obrador le enmienden la plana.

Xalapa, Ver., 1 de septiembre de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Conforme pasan los días estoy más convencido de que lo reiterativo del discurso de un Javier Duarte en sus patadas de ahogado, así como el de Yunes Linares, avivando el fuego en contra del gobernador fallido, la crítica, la denuncia y las mentadas de madre en las redes sociales, lejos de contribuir al rescate de Veracruz, le hunden más; haciendo las veces de cortina de humo, distractora en el proceso de toma de conciencia de los veracruzanos de la necesidad de pensar más en la crisis estructural que se vive y las medidas concretas para sacar a la entidad de su atraso y postración, que en una venganza social, puesto que no es otra cosa, en contra de los saqueadores que a lo largo de casi 12 años dispusieran a su antojo del erario público.

En primera y última instancia, de prosperar el espíritu de venganza encarcelando a los responsables del saqueo, esto no necesariamente significa que se van a recuperar los miles de millones de pesos que se presume fueron a dar al bolsillo personal de nefastos servidores públicos. Tampoco y no hay nada que pruebe lo contrario, se recuperará el tiempo perdido y, mucho menos, se rescatará a una economía estatal que a nivel nacional ocupa los primeros lugares en deterioro del aparato productivo.

Habría que insistir en la necesidad de repensar a Veracruz. No es posible seguir contemplándole con los ojos de un ayer que siendo historia no se corresponde con la realidad presente, como tampoco con las expectativas que para el futuro se plantea una sociedad insatisfecha y harta del más de lo mismo.

Veracruz y el entorno nacional e internacional dentro del cual la entidad se desenvuelve, se enfrentan a un cambio de época que ha tomado al mundo con los dedos tras la puerta. La profunda crisis sistémica de un neoliberalismo empobrecedor, aceleró la descomposición económica, política y social del capitalismo a nivel planetario, habiendo fallado, hasta ahora, las más de las teorías y fórmulas propuestas para su rescate y continuidad. La fractura en la Unión Europea, las elecciones presidenciales en USA y el interminable conflicto bélico en el Medio Oriente, dan cuenta de ello, conformándose una nueva realidad global que a su vez exige nuevos paradigmas en todos los órdenes.

Tan profunda es la crisis sistémica que, para algunos estudiosos, ésta tiene ya carácter civilizatorio. Lo que la humanidad entiende como civilización está en jaque planteándose cambios estructurales profundos que le oxigenen. Cambios que van más allá de los paradigmas vigentes vinculados tanto a la concepción decimonónica del Estado como de la vinculación a los avatares del mercado.

En esta encrucijada se encuentra Veracruz, viviendo una crisis multidimensional y multisectorial que ha tocado fondo. No sólo en la política política que incide en la descomposición de la administración pública y sus saqueadas finanzas, también y con carácter determinante en las políticas social y económica, íntimamente imbricadas que al igual que un aparato productivo obsoleto e ineficaz, ya no se corresponden con las demandas de una mayoría empobrecida.

De ahí que, a mi juicio, el futuro inmediato demanda de los veracruzanos serenidad y reflexión constructiva orientadas al rescate del todo y no únicamente de un gobierno estatal que, en sus tres vertientes, ejecutiva, legislativa y judicial, está corrompido hasta el tuétano.

Entendiendo que especulaciones, dimes y diretes, intercambio de acusaciones entre el gobernador saliente y el electo, o bien la venganza social hasta sus últimas consecuencias, son distractores que sólo conducen a una pérdida lo mismo de un tiempo valioso que de oportunidad de tomar conciencia plena de la necesidad de cambio y ajuste a la nueva época.

Ya nos saquearon a la vista de todos. Dejamos hacer, dejamos pasar sin inmutarnos. Con cárcel o sin esta para ladrones y prevaricadores, lo perdido está perdido. Ni se va a reponer el tiempo ni el dinero extraviado retornará a la hacienda pública. Así que para qué tanto brinco. Más que denuncias, críticas exacerbadas y mentadas de madre, lo conducente es priorizar la participación activa, responsable y consecuente exigiendo con oportunidad a la administración entrante, lo mismo transparencia y rendición de cuentas en todos los ámbitos de gobierno que políticas públicas acordes con los tiempos que se viven.

Es tiempo de dejar atrás la democracia secuestrada. No más el dejar hacer, dejar pasar, conformándonos con ser mirones de palo. Apostémosle a la participación, resistencia solidaria y el cambio necesario.

Xalapa, Ver., agosto 20 de 2016.
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