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Tag Archives: PRI

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En la antesala de las definiciones político electorales para las elecciones del 2018, en las que por cierto el grueso de la ciudadanía no toca baranda, tanto un PRI desdibujado como el frente integrado por el PAN y una pseudo izquierda venida a menos, patéticamente pretenden trascender arando en el desierto.

Ignorando lo mismo una realidad nacional agobiante inmersa en un contexto internacional adverso, que una percepción generalizada de hombres y mujeres comunes de una más que evidente necesidad de cambio en su vida económica y social, anteponen intereses coyunturales partidistas a respuestas congruentes a los grandes problemas estructurales de la nación, sin encontrar eco entre una ciudadanía que se debate entre la incertidumbre, la inseguridad, el desempleo y la pérdida de expectativas de progreso.

El gastado y manido discurso, rescoldo de un pasado ominoso, no permea más allá de los estrechos círculos de la llamada clase política y sus adláteres vinculados al clásico salpique de beneficios y prebendas que consigo acarrea el clima de corrupción dominante. Propósitos y objetivos ofertados, reflejando un más de lo mismo, cambiando para seguir igual, caen en el vacío social.

El PRI, sin rumbo, brújula y timonel, fiel a la consigna de un presidente de la república sin respaldo de las mayorías, pretende convencer de la bondad de un proceso de continuidad de políticas públicas derivadas de las llamadas reformas estructurales, fiasco empobrecedor de la actual administración; a la par que respalda la profundización de desigualdad, exclusión y entrega de soberanía.

En tanto que el frente opositor, perdido entre sus propias contradicciones coyunturales de intereses partidistas aparentemente disímbolos, no encuentra fórmula idónea de conciliación entre un PAN cada vez más a la derecha del espectro político nacional y una pseudo izquierda que, apostándole a una transversalidad ayuna de sustento ideológico y programático, se muestra incapaz de resistir a ser relegada a simple comparsa.

Ambas fuerzas político-electorales, sembrando semilla en tierra infértil. Ni una ni otra generan empatía entre las mayorías, dejándole libre el campo a Morena que, sin ser necesariamente de izquierda, enarbolando banderas de un tibio reformismo avanza como bola de nieve capitalizando descontento y hartazgo ciudadano.

Hojas que se lleva el viento

En el variopinto juego de las adivinanzas, orientado más a descubrirle el rostro al “tapado” que a dilucidar las bondades programáticas ofertadas por partidos y coaliciones que habrán de postular al sucesor de Peña Nieto, no se está tomando en cuenta la encrucijada a que, a mi juicio, se está enfrentando el titular de la administración pública federal: o la balanza se inclina por la continuidad y profundización de las llamadas reformas estructurales con un candidato idóneo neoliberal y tecnocrata, o rescata al PRI de su debacle con un candidato de amplio espectro surgido de la política política tradicional.

No se necesita ser Nostradamus para apreciar por donde viene la jugada, cuando Peña Nieto afirma que el candidato del tricolor no necesariamente será el más aplaudido, cuando en el inicio del proceso electoral del 2018 quienes menos aplausos y aceptación reciben de la ciudadanía son precisamente los tecnócratas encabezados por los secretarios de relaciones exteriores y de hacienda que, sin miramiento alguno, le recetan al pueblo políticas públicas que lo mismo agudizan desigualdad y pobreza que malestar, descontento y hartazgo.

Las llamadas reformas estructurales van, y ese el propósito último en el que coinciden los signantes del famoso “pacto por México”, oponiéndose a toda costa a una salida “populista” como la ofertada por Andrés Manuel López Obrador.

Encrucijada en la que habría que ubicar la decisión presidencial respecto a a la sucesión del minigobernador de dos años en Veracruz.

Cd. Caucel, Yuc., noviembre 23 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pasada la carnestolenda del 4 de junio y una vez calificada la elección de los 212 alcaldes veracruzanos nuestra aldeana clase política ya está embarcada en el proceso electoral del 2018.  Sin darse tiempo y respiro para entender con espíritu autocrítico la lección de los comicios del 2017, partidos políticos y sus personeros con el triunfalismo de costumbre dan vuelta a la página y a otra cosa mariposa.

Esto en el marco de guerra de lodo en contra de MORENA y López Obrador, enemigo a vencer antes que adversario incómodo al que hay que bajar del caballo antes de llegar al río.

No así en la llamada sociedad civil, ciudadanos de a pie, que continúan debatiendo en torno a lo que aconteciera el pasado domingo 4, privilegiando percepción por sobre reglas escritas y no escritas argumentadas lo mismo por las autoridades electorales que por el gobernador del estado que opta por tapar el sol con un dedo.

El PAN y el PRD en alianza como gobierno de la alternancia y autoridades electorales, dan por sentado que los resultados de la elección están más claros que el agua, considerando improcedentes los reclamos de MORENA y el PRI por presuntos delitos (irregularidades les llaman) y manidos trastupijes, en tanto que en el imaginario colectivo los ciudadanos perciben que una vez más se pasó por encima de la voluntad popular expresada en las urnas; reafirmándose la idea de que no vale la pena votar si desde arriba se persiste en prácticas fraudulentas. Paradójicamente, en este marco, el voto nulo adquiere connotación política deslegitimadora como expresión de rechazo en amplios sectores de la población.

Percepción, en política, mata argumentos legaloides y esto no se quiere entender en las altas esferas del poder, dejando a la libre interpretación de la ciudadanía lo que pudo haber sido y no fue. Agudizándose incredulidad,  desconfianza y vacuna en contra de instituciones y procesos electorales, en detrimento de una democracia representativa ya de por sí secuestrada.

Hasta donde se alcanza a observar, tal percepción tiene sin cuidado a nuestra aldeana clase política, para esta las reglas del juego son inamovibles, cartucheras al cañón quepan o no quepan, lo relevante es lo que sigue, los procesos electorales del 2018. No se alcanza a entender que cada proceso electoral es distinto porque se da en un lugar, un tiempo histórico y un entorno global diferente.

El no hacer un alto en el camino, evaluar con espíritu autocrítico procesos y resultados ignorando la percepción colectiva, profundiza el divorcio entre partidos y ciudadanía, partidos y su estructura de base, arrastrando consigo credibilidad y confianza en las instituciones republicanas en un escenario global en el que el horno no está para bollos.

Tanto ha ido el cántaro al pozo… que la prioridad hoy autoimpuesta puede resultar tiro por la culata para partidos y personeros; la elección del 2018, pudiere revertírseles de continuarse transitando, régimen político y ciudadanía, por caminos divergentes. Y esto va para todo el espectro partidista, ningún instituto político se salva si se antepone triunfalismo sin sustento por sobre el bien común en una realidad más que evidente.

En la elección edilicia ningún partido o coalición contendiente, con sus pírricos triunfos obtuvo el aval mayoritario de los ciudadanos (o aspirantes a serlo) que les legitime; todos sin excepción representan a minorías segmentadas y dispersas. Habida cuenta también de que tanto el PAN como el PRI de haberse presentado solos y no en coalición, aún mayor sería su descalabro y carencia de legitimidad democrática.

La gente lo percibe y en la calle lo debate. Ignorando incluso a una prensa que se niega a si misma negándose a ver más allá de su ombligo, uncida como está a la ya manida costumbre del triunfalismo sin sustento de la llamada clase política y al interés coyuntural de la supervivencia; caja de resonancia de personeros partidistas y servidores públicos protagónicos, la mayoría de los medios renuncian a su rol de voceros de la opinión pública prestando oídos sordos a la percepción ciudadana.

Caldo de cultivo, esto último, para fraguar un descalabro mayor en el 2018. No se le podrán pedir peras al olmo cuando al arribo de la elección de gobernador la gente, desde abajo, opte por su propio camino consciente de que en la correlación de fuerzas político-electorales en la entidad,  es la gente, si la gente común, la que tiene mayoría.

 Hojas que se lleva el viento

Acto de congruencia de López Obrador y de MORENA cuando rechazan aliarse con el PRD en el 2018. Este último no figura más como de izquierda electoral en el espectro político, aliado con el PRIAN enlodo a los morenistas en el 2017 y para el 2018, no es de fiar.

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Considerando el clima de guerra sucia que campea en todo el país, no es de extrañarse que los alcaldes veracruzanos recién electos y ajenos al gobierno de la alternancia, pasarán las de Caín transitando por un sendero sembrado de minas. De ahí que en el caso de los postulados por  MORENA, abiertamente rechazados como miembros de pleno derecho del sistema, la prioridad obligada para librarla es desempeñarse con honestidad, eficiencia y rindiendo cuentas con oportunidad y transparencia.

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Con motivo del Día de la Libertad de Expresión, con un propósito eminentemente electorero, el senador Héctor Yunes Landa ofreció a los tundeteclas parte de sus ingresos como legislador para la constitución de un fideicomiso,  llamado este a brindar apoyo a periodistas con problemas económicos. Por su parte, Don Generoso Zúñiga Martínez, alcalde de la capital veracruzana con el mismo motivo y propósito, repartiendo chilaquiles, despensas, reconocimientos y electrodomésticos a periodistas afines, pensando en el futuro se dijo amigo de la prensa.

Como siempre, no falto el colega que expresara que el PRI si sabe salpicar, a diferencia de otros… #$#&#  que se pasan de miserables.

Y ya metidos en el ajo, por enésima ocasión insisto en que los trabajadores de la prensa como dependientes subordinados, así como denuncian y exigen justicia para otros grupos vulnerables, en los mismos términos deberían no sólo denunciar su situación laboral, sino que también organizarse para exigir mejores condiciones de trabajo, salarios remunerativos y aquellas prestaciones sociales que la ley mandata, antes que sumarse a la simulación de los generosos políticos y servidores públicos que, en corto, no tienen pelos en la lengua para calificar a los tundeteclas como “pinches”  limosneros.

Xalapa, Ver., 14 de junio de 2018.

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Pulso crítico

J.Enrique Olivera Arce

Los resultados preliminares de la elección del pasado domingo en Veracruz no son nada halagadores. Fruto de una guerra de lodo, violencia, coacción, compra de conciencias capitalizándose pobreza e ignorancia, así como el descaro de los operativos ya clásicos del “mapacherismo” electoral” a lo largo y ancho de la entidad, el proceso de elección de los 212 ayuntamientos evidenció la enorme pobreza comicial que acompaña a la crisis de un régimen político caduco.

La elección con todas sus irregularidades, presuntamente fue legal, la democracia representativa la gran perdedora y los partidos tradicionales, PRI, PAN y PRD, evidenciando su pérdida de empatía con y entre el electorado.

Numeralia

Contra toda previsión dadas las condiciones por las que atraviesa la entidad, de acuerdo con el 99.7% de actas registradas a las 11 horas del lunes (PREP Veracruz), la participación ciudadana apenas alcanzó el 60 por ciento del total del listado nominal oficial de 5’ 410, 589 veracruzanos con derecho a voto; obteniéndose un total de 2’ 987, 117 sufragios, de los cuales 1’ 041, 943 correspondieron a la oficialista coalición PAN-PRD provisoriamente ganadora de la contienda como primera minoría.

De lo cual se deduce que el gobierno de la alternancia cuenta en la entidad con una base social de respaldo a nivel municipal, del 32.79 %   del total de votos emitidos y del 19.25% del listado nominal. Porcentajes insuficientes para legitimarse ante una población de más de 8 millones de gobernados.

Cabe señalar que la derecha electoral nuevamente gana una elección en la entidad gracias al aporte de un PRD que en su agonía renunciara a su rol histórico de partido de izquierda en el espectro partidista. Como primera minoría la coalición ganando pierde,  en tanto que los números no le alcanzaran para alzarse con el triunfo tanto en la capital veracruzana como en ciudades densamente pobladas como Coatzacoalcos, Poza Rica, Minatitlán, Orizaba y Cosoleacaque, perdiendo incluso San Andrés Tuxtla frente a un candidato independiente.

Por cuanto al PRI, como era de esperarse confirmó su condición de segunda minoría requiriendo para ello del soporte del Verde Ecologista controlado por el “Fidelismo”, obteniendo un total de 577, 211 sufragios como coalición, equivalentes al 10.6% del listado nominal, registrando en Orizaba y Cosoleacaque sus triunfos más relevantes, cediendo la ciudad y puerto de Veracruz a la derecha oficialista con el hijo del gobernador Yunes Linares como candidato.

En términos prácticos, en cuando a densidad y concentración poblacional regional, la influencia otrora poderosa del PRI en la entidad se desdibujó.

Lo que es por demás evidente es que tanto el PAN como el PRI de haber contendido solos, sin mediar la alianza con el PRD y Verde Ecologista respectivamente, la derrota hubiese sido más que desastrosa para ambos institutos políticos.

Lo que ya no es sorpresa alguna aunque se esperaba más, es el triunfo de MORENA en 17 de los 212 municipios en contienda, destacando Xalapa, Coatzacoalcos y Minatitlán. Participando por primera vez en comicios edilicios, solo y su alma, Regeneración Nacional pisándole los talones a la coalición PRI-Verde,  queda como tercera minoría con 553 034 sufragios emitidos a su favor, 10.2% del listado nominal.

De “la morralla” y candidatos independientes, únicamente destacan Movimiento Ciudadano y Nueva Alianza con el 6.9 y 6.6% de los votos emitidos.

Como se puede observar, los números hablan de una correlación de fuerzas partidistas en la entidad en la que la pérdida de hegemonía del PRI, a la par que modifica la geografía político-electoral de la entidad, refleja la pobreza comicial de un régimen político venido a menos. El divorcio entre ciudadanía y partidocracia es evidente. No hay credibilidad y confianza en los institutos políticos y los candidatos no están a la altura de la expectativas de una población lastimada, descontenta y harta de corrupción, propuestas y promesas incumplidas. Así como tampoco el gobierno de la alternancia ha logrado en seis meses de gestión recomponer el panorama, antes al contrario, auspiciador de la guerra de lodo (con la mayoría de la prensa como caja de resonancia), inhibió la concurrencia a las urnas, incurrió en la compra de conciencias con dinero público, y satanizó a sus adversarios exhibiéndolos más como enemigos que como expresión legítima de una sociedad plural.

Se cosecha lo que se siembra. Una vez emitidos los resultados definitivos de la elección, la tarea de gobernabilidad y gobernanza estará cuesta arriba para el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, con la mayoría de la población en contra y con un puñado de alcaldes que exigirán voluntad política para gobernar con piso parejo, transparencia y recursos en beneficio de sus municipios.

Esto como antesala de nuevos episodios de guerra sucia, ya que aún antes de concluir el proceso electoral del 2017 los bacinicazos rumbo al 2018 están a la orden del día. Envalentonada, la derecha electoral y su patiño negro amarillo no cejan en su intento de reducir a su mínima expresión a MORENA, a la par que desde el corazón del país, Peña Nieto y su partido, con la misma intencionalidad irán con todo para asegurar el triunfo de quien habrá de cubrirles las espaldas.

Hojas que se lleva el viento

En los municipios más pobres y excluidos de la entidad, con población en su mayoría indígena, no se aprende aún de lo vivido. Atados a los intereses caciquiles de siempre, siguen votando a sus opresores de siempre.

Xalapa, Ver., 06 de junio de 2017

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

Me pregunto si para aquellos que en la elección para gobernador de dos años votaran por la alianza PAN-PRD, cifrando sus esperanzas en un cambio orientado al rescate de una administración pública quebrada por un gobierno corrupto y fallido, hoy a cien días de la toma de posesión del Sr. Miguel Ángel Yunes Linares estos mismos electores guardan las mismas expectativas de cambio y de progreso con las que concurrieran a las urnas el año próximo pasado.

La respuesta está a flor de labios de estos esperanzados electores. Sólo ellos podrán afirmar a ciencia cierta, si su voto contribuyera a un cambio tangible en propósitos y objetivos del gobierno de la alternancia, o, por el contrario, su respuesta es negativa.

Empero, más allá de la respuesta explícita, para el observador cuenta lo que se percibe; más si se considera que socialmente toda percepción conlleva un alto contenido político que por sí mismo refleja el estado de ánimo de la sociedad. Y, en este caso concreto, todo pareciera indicar que existen más dudas que respuestas. El gobierno de la alternancia no responde aún a las expectativas de esa minoría social que sufragara a favor de la alianza y éstas se mantienen a la expectativa,  estando muy lejos de respaldar el quehacer de la administración en lo que va del mandato del Sr. Yunes Linares.

El beneficio de la duda que inspirara en la gente un nuevo gobierno dispuesto a imprimir cambios significativos en la tarea de rescatar a la administración pública veracruzana, se diluye e incluso, los partidos políticos que como tales llevaran al triunfo electoral a la alianza expresan públicamente más escepticismo que confianza; las dirigencias partidistas tanto en el ámbito nacional como en la aldea, guardan silencio y están dejando solo en el atolladero al gobernador al imponerse una ominosa realidad por sobre expectativas y esperanzas.

Más ahora, ya inmersos en el proceso electoral en el que los intereses personales y de grupo pesan más que interés y voluntad política de un gobernante empantanado en sus propias contradicciones. Miguel Ángel Yunes Linares está solo tanto en su combate contra fantasmas del pasado que en la difícil tarea de gobernar.

Se dice que ello es resultado de su estilo personal de gobernar, que está en su naturaleza pelearse contra todos y por todo. En justicia habría que insistir que por encima de tal consideración, están los factores adversos que, lo mismo en el entorno internacional que nacional y sin duda en nuestra propia entidad federativa se oponen a un terso rescate de la administración pública veracruzana; a todos consta que la federación respalda a Veracruz de dientes para afuera, dejó hacer y deshacer a su antojo a la pandilla de depredadores y hoy consiente impunidad y olvido forzando al gobernador a aceptar que en el régimen político vigente todo cambio es para permanecer igual.

Igualmente me pregunto si las mayorías que votaran en contra de la alternancia, lo hicieran para mantener el statu quo apostándole nuevamente al dejar hacer dejar pasar o, por el contrario, conscientes de que con la alianza Pan-PRD el esperado cambio y rescate de la administración pública estaría vedado, saliendo de guatemala para entrar a guatepeor. Esto sin contar en que para muchos el sufragar en contra, inercialmente mantendría la hegemonía priísta en la innoble tarea de gobernar saqueando pero salpicando.

El cómo esta mayoría lo mismo se mantiene indiferente que apostándole al más de lo mismo,  aceptando sin chistar las candidaturas partidistas a los gobiernos municipales que notablemente apuntan hacia un retorno al pasado, también para el observador se percibe poco o nulo respaldo al gobierno de la alternancia como opción de buen gobierno, manteniéndose al margen o bien, socavando con su silencio, en el mejor de los casos, la tarea que se echara a cuestas el gobernador de dos años.

Si esto es así, tanto para la minoría como para las mayorías, la base social de apoyo y respaldo en que se sustentaría el gobierno de la alternancia, a cien días de mandato para efectos prácticos podría afirmarse que es nula; cayendo en suelo estéril la semilla de unidad, compromiso y esfuerzo solidario que el gobernador reclama de la ciudadanía.

Cada quien para su santo, es la tónica dominante en el seno de una sociedad escéptica que aún no logra asimilar el cómo es que dejara que una pandilla de delincuentes diera al traste con una administración pública, arrastrando consigo a toda la entidad.

Así las cosas, pasarán otros cien días y otros más sin que el ansiado cambio y rescate se concrete; antes al contrario, el pronóstico es que las cosas irán para peor, incrementándose el deterioro político, económico y social en demérito de gobernabilidad y gobernanza en la entidad y, por lo consiguiente del bienestar de los veracruzanos. En todos está el dejar hacer dejar pasar nuevamente, o hacer posible el cambio desde abajo gobernando con una participación responsable a quienes gobiernan. Llegó la hora de rescatar la política y con ello la democracia representativa. Mañana será demasiado tarde.

El que calle hoy no tendrá cara para reclamar mañana.

Hojas que se lleva el viento

Histórico.  Para Ripley, la mayoría en el Congreso Veracruzano le dijo no a la solicitud del gobernador  de reestructuración de la deuda pública. La razón se impuso por sobre el voluntarismo de Yunes Linares complicando el arranque del gobierno de la alternancia.

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Escudado en un mediocre y triste desempeño como senador de la república, Héctor Yunes Landa más en un afán protagónico que con la intención de aportar algo positivo a la turbulenta vida política de la entidad, sin más  y en referencia a los primeros cien días del gobierno de la alternancia, afirma que a Veracruz le iba mejor con Javier Duarte. A él sin duda, para los veracruzanos tal aberrante aseveración sonó, con perdón de mis cuatro lectores, como mentada de madre. Por muy que el gobierno de Yunes Linares apunte a ser una administración fallida más, no puede comparar ésta con el inmisericorde saqueo impune, cinismo y desvergüenza del fidelismo-duartismo sin pecar de demagogo. Y aun así guarda la absurda esperanza de alcanzar en el 2018 la nominación como candidato del PRI al gobierno de la entidad. Aunque como andan las cosas de descuajaringadas en el seno de la partidocracia, todo es posible.

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Y a propósito de la partidocracia, en su expresión aldeana en su momento señalamos que el Movimiento de Regeneración Nacional al transformarse en partido político aceptaba tácitamente someterse a las reglas del juego de los dueños de las canicas, sumándose al juego de la partidocracia, sus contradicciones, mañas y trastupijes electorales, renunciando a sus orígenes. Lo que se observa en su participación como instituto político de interés público en el proceso electoral en curso, confirma nuestra aseveración; Morena, con sus asegunes,  ya es un partido más, bailando al ritmo de la descomposición política en la que Veracruz es nítida expresión del “desmadre nacional” de un régimen político que pide a gritos ser colocado en el basurero de la historia.

Xalapa, Ver., marzo 15 de 2017

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

En las agitadas aguas de un Veracruz sin pies ni cabeza, montado a lomo de caballo va el proceso electoral 2017 que desembocará en la elección de autoridades edilicias en los 212 municipios de la entidad. Inmersas en este proceso, entre indiferencia y escepticismo las mayorías empobrecidas cumpliendo con su papel cual mirones de palo, invitados de piedra a la fiesta, contemplan como el régimen político vigente se desmorona, víctima de sus propias contradicciones fruto de corrupción sin límite, ausencia de visión de futuro y un cada vez más marcado distanciamiento entre instituciones y ciudadanía.

Descomposición política y carencia de expectativas de progreso y bienestar de una sociedad estancada en el tiempo, van de la mano; dando marco a un proceso electoral con resultados hoy día impredecibles.

Y si bien la grilla electoral ha sido para Veracruz lo que las telenovelas son para una gran mayoría de amas de casa, punto de fuga para substraerse de una realidad agobiante, distractor a modo y  generadora de falsos sueños, sendero de reafirmación del ser y  búsqueda incesante de un estatus económico y social que nunca llega,  la realidad, siempre la terca realidad, se impone por sobre toda esperanza de cambio y transformación.

El tiempo transcurre dejando un más de lo mismo acunado en la demagogia, la especulación, el chisme y la diatriba como antesala de la frustración y el desengaño. El síndrome electorero no va más, la sociedad abrió los ojos, como distractor a modo la elección de fórmulas edilicias bajo la conducción de una partidocracia infame está agotada. La conciencia de la necesidad de cambio desde abajo se refleja en el vacío en el que como escenario dominante la población ofrece a los titiriteros de siempre.

El llamado voto duro partidista es cosa del pasado. Ante la indiferencia social,  los indecisos cobran fuerza inusitada, modificando día con día la correlación de las fuerzas político-electorales a la vez que otras fuerzas, desde la humildad de los de abajo, los sin voz construyen un andamiaje diferente; el participar y resistir contemplándose a sí mismos como sujetos sociales y no más objeto de manipulación,  da otra connotación a un proceso electoral en el que las élites círculos cercanos  y aspirantes a las alcaldías son ajenos.

Hoy Veracruz no es el de ayer. La sociedad es otra y lo que quedó atrás, atrás quedo, acaso  para el anecdotario o para aprender de lo vivido. Repensar a la entidad y en esta tesitura, repensar el papel del Municipio Libre con sentido comunitario y visión de futuro es el reto. Democracia representativa sin democracia participativa es seguir dándole vueltas a la noria, más de lo mismo, cambiando para seguir igual  y así lo está entendiendo el elector potencial. De ahí el desconcierto,  lo mismo del gobierno en turno que de una partidocracia que se desdibuja; la incapacidad de las élites políticas  para proporcionar seguridad, auspiciar empleo, mejores salarios, vivienda digna y atención universal a la salud, hace nugatorio el discurso electorero de aspirantes y candidatos plagado de ofertas y promesas que no pasan del papel.

Lo sustantivo queda en el tintero, la pobreza, desigualdad y ausencia de expectativas de cambio y de progreso no se resuelven con una demagógica política-política que ignora el sustrato económico que determina la crisis multidimensional por la que atraviesa la entidad. La clase política no ve ni escucha, las mayorías, las invitadas a la fiesta comicial lo sienten en carne propia, bastando con esculcar en el fondo del bolsillo.

Especular sobre cuál de todos, partidos, aspirantes y suspirantes, es el mejor en la contienda sin atender a una nueva correlación de fuerzas que se construye desde abajo, es bordar en el vacío.

Tiempo al tiempo, el régimen político vigente, caduco e incapaz de reconstruirse a sí mismo, en sus entrañas madura su caída. El pueblo espera, si no es hoy será mañana, nada es eterno más no por ello la resignación es el camino. Al tiempo hay que ayudarle con un ganchito, con otro y con otro; sin participación responsable, consecuente y organizada el plazo de espera se prolonga. Una vez más, más de lo mismo, ¿hasta cuándo?

Las mayorías empobrecidas tienen la respuesta.

Hojas que se lleva el viento

El PRI de Peña Nieto y Enrique Ochoa Reza, en Veracruz resurgiendo desde lo más profundo de la cloaca, sin más voto duro que los autollamados “400 pueblos”. Habiendo perdido todo, designa como su vocero al hijo de Cesar del Ángel.

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Cien días en el haber del nuevo gobierno veracruzano de la alternancia. Mucho ruido y pocas nueces. Son más las preguntas que se hacen los electores que las respuestas contundentes que les saquen de dudas. PAN y PRD guardan silencio.

Xalapa, Ver., marzo 8 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

La absurda pretensión presidencial de dar atole con el dedo a una población indignada y movilizada anunciando un acuerdo para la protección de la economía familiar, como era de esperarse obtuvo más rechazo que aceptación.  Si después de ahogado el niño con el gasolinazo, Peña Nieto y sus aprendices de brujo consideraran que con tapar el pozo era suficiente, el tiro les salió por la culata.

Lejos de encontrar respuesta positiva por parte de la llamada sociedad civil, el anuncio calentó más el ambiente adverso generado por el gasolinazo ya no sólo entre los segmentos más vulnerables de la población, los pobres de siempre y clases medias empobrecidas, también entre el empresariado nacional hoy confrontado por falta de consenso.

Por principio de cuentas la CONAGO reclamó no haber sido consultada, quejándose los gobernadores de no ser tomados en cuenta para la firma de un acuerdo suscrito únicamente por los titulares de las secretarias de Economía y del Trabajo y los directivos del Consejo Coordinador Empresarial (CEE), la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y la Confederación Nacional Campesina (CNC).

En tanto que la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), conformado por los sindicatos de Telmex, la UNAM y Aeroméxico, entre otros, rechazaron la firma del documento (Diario-mx, 09/01/2017); la COPARMEX por su parte lo estima improvisado e insuficiente, generando controversia al interior del empresariado nacional.

Para el grueso de la población, como pudo observarse en las manifestaciones que tuvieran lugar en más de 20 entidades federativas, los siete puntos dados a conocer el pasado lunes  por el Sr. Peña y cuya instrumentación se dice protegerán la economía familiar, resultarían irrelevantes en tanto no contribuyen a resolver el problema de fondo que se genera con el gasolinazo, como lo es la pérdida del poder adquisitivo del salario frente a la espiral inflacionaria.

Tampoco el acuerdo de marras expresa la intención presidencial de “blindar” la economía nacional frente a lo que viene con Donald Trump como presidente de EU., pretendiéndose responder a una coyuntura marcada por el abierto rechazo social al gasolinazo y sus efectos en la economía familiar sin atender a las amenazas que,  para el mediano y largo plazo, se ciernen sobre un México en franca indefensión.

La designación de Luís Videgaray como canciller, inexperto y sin conocimiento del paño como él mismo lo reconoce, soportada con un anecdótico argumento de su cercanía con Trump y no por el perfil que la tarea reclama, pone en evidencia lo anterior.

A ojos de buen cubero, Peñalandia se desmorona. Incapaz e impotente para hacer frente a la oleada de rechazo y protesta popular, Peña Nieto se saca de la manga un acuerdo cupular no consensuado con los principales actores de la vida económica, política y social, anunciando el principio del fin de un sexenio fallido. La iniciativa está en la calle con manifestaciones de protesta creciendo, en tanto que el gobierno, a la zaga, respondiendo con palos de ciego a una realidad que ni entiende ni se espera que entienda.

La mítica imagen que Televisa vendiera a los mexicanos se derrumba.  ¿Ustedes que hubieran hecho?, pregunta de Peña Nieto que retrata de cuerpo entero su impotencia para aceptar el fracaso de sus llamadas reformas estructurales como eje central de su gobierno. Hoy el pueblo movilizado se lo echa en cara, mañana en las urnas se confirmarán los alcances de un sexenio perdido.

Hojas que se lleva el viento

Y en la aldea no se cantan mal las rancheras. En medio de un contexto nacional adverso, la alternancia en Veracruz impotente contempla como el poder se le escurre entre las manos, pesando más la realidad de un pueblo lastimado y ofendido que el discurso prometedor de lo imposible. Solo se percibe una salida, el autoritarismo como respuesta al agitado avispero.

Se insiste en afirmar que se trabaja para restablecer el estado de derecho, empero es de llamar la atención que Javier Duarte de Ochoa sigue prófugo, no se le ha consignado ante la autoridad competente, por lo consiguiente ni se le ha sometido a juicio ni mucho menos un juez le ha dictado sentencia. Entonces, cómo es que sus presuntos bienes incautados (evidencia bajo custodia), se están poniendo a disposición del gobierno estatal. ¿En eso consiste el “debido proceso? Solo es pregunta.

Mal momento para el relevo en la dirigencia estatal del PRI si lo que pretende es mejorar su por ahora maltrecha imagen. Calladitos se verían más bonitos ante el rechazo generalizado a Peña Nieto y, por ende, a su partido. El gasolinazo fue la puntilla.

Cd. Caucel, Yuc., enero 12 de 2017

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Prometer no empobrece, el cumplir es lo que aniquila, decía la abuela atendiendo a una tan antigua como sabia conseja popular.  En los tiempos que corren, parafraseándola  diría que endeudarse si empobrece, cuando la obligación de pago en tiempo y forma atañe a todos los veracruzanos  y no solamente al gobierno que a ello recurre.

Si bien es cierto que la única salida viable que a la mano tiene el Sr. Yunes Linares para paliar las obligaciones de término del año es contratar más deuda, no puede ni debe dejarse de considerar que tanto el pago oportuno del compromiso contraído como de su servicio, compromete recursos presupuestales futuros que deberían canalizarse a obras y servicios públicos, menguando la capacidad de respuesta gubernamental a las demandas ciudadanas.

Los nuevos adeudos para solventar obligaciones ineludibles de fin de año  serán pagados hasta el último centavo en los dos años de mi mandato, dice el gobernador. Sí, pero no puede ignorarse que estos se suman a la ya cuantiosa deuda pública que para su pago en el corto plazo como a lo largo de los próximos 30 años, repercuten en el presupuesto de egresos en una cuantía tal que,  en términos prácticos,  afectan a todos los veracruzanos privándoles tanto de obras  como de servicios de calidad demandados.

Luego el endeudarse no es problema de la administración pública sino de más de 8 millones de veracruzanos y los que están por nacer, que tendrán que llevar a cuestas el peso de la deuda. Razón más que suficiente para exigir transparencia e información puntual sobre la aplicación del empréstito ya obtenido en los últimos días como lo exige la bancada de Morena en el Congreso local ya que de no ser así,  el gobernador  dispondrá de un cheque en blanco de manera arbitraria repitiéndose la historia que hoy lamentamos.

Miguel Ángel Yunes Linares se va una vez concluido su mandato, la obligación del pago puntual de la deuda queda gravitando sobre las espaldas de los veracruzanos. Situación que debería ser tomada en cuenta por la representación popular antes que los diputados en los años venideros alcen la mano autorizando más y más empréstitos para solventar hoy, en perjuicio del futuro, obligaciones de pronto pago en una espiral que no tiene para cuando concluir.

A grandes males grandes remedios

Si la abultada administración pública veracruzana padece de un gigantismo que le deja sin respiro, más vale una vez colorado y no cien descolorido. Hay que racionalizar y optimizar el gasto reduciendo el aparato gubernamental al mínimo posible, eliminar duplicidades y organismos innecesarios, aplicando una política de austeridad real y no simulada. No se puede seguir cargando con el costo de contrapartes estatales del gobierno central, cuando en primera y última instancia propósitos, objetivos y metas por alcanzar son los mismos. No más agencias estatales de empleo, ineficientes e ineficaces que resultan altamente  onerosas para los veracruzanos.

Hacer más con menos, elevando la productividad de la administración pública estatal y municipal, sería el compromiso real, aunque ello implique pérdida temporal de empleos y un costo electoral para el partido gobernante. Si en tiempos de crisis la iniciativa privada lo hace para sobrevivir, por qué no la administración pública.

Hojas que se lleva el viento

La estrategia mediática de trato como enemigo al adversario, está en marcha, descalificando desde ya a quienes  se consideran como candidatos  naturales del PRI y de Morena para la sucesión en el 2018. Ya lo habíamos advertido, la guerra sucia no concluyo en junio pasado, esta habrá de prolongarse a lo largo de los dos próximos años. Conforme pasan los días,  texto servidores que desde tiempo atrás están identificados como afines a los pesebres azules y que en la pasada contienda electoral tomaran parte activa en la estrategia tremendista de denuncias, señalamientos e infundios en contra del fidelismo y su caricaturesca extensión duartista para allanarle el camino al Sr. Yunes Linares, no pierden el tiempo,  polarizando a la sociedad cuando lo que se requiere es unidad y consenso.

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Lo señalamos en su oportunidad: no existe correspondencia entre el Plan Veracruzano de desarrollo  y la disponibilidad financiera para implementarlo. El Sr. Yunes Linares lo confirma proponiendo una revisión a fondo del presupuesto de egresos para el 2017. A juicio de quien esto escribe, debería revisarse también el “mapa de la alternancia” elaborado en su momento sobre las rodillas y ajustarlo a la penosa realidad financiera y administrativa que vivirá  el gobierno de Veracruz en los dos próximos años.

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“Flor de un día”, se dice ya de un mini gobierno que en escasos 25 días, está mostrando el cobre. Y si bien aún es muy temprano para juzgar desempeño y cumplimiento tras haberse generado muy altas expectativas de cambio, las tendencias observadas  y no resultados por calificar, apuntan a un nuevo gobierno fallido.

Xalapa, Ver., diciembre 28 de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El hombre muere antes que el hombre. Reflexión personal

Para todos aquellos a los que nos tocara incorporarnos a esta sufrida humanidad en la primera mitad del Siglo XX, la avalancha de acontecimientos jalonados por el ascenso de la Unión Soviética; la Segunda Guerra Mundial con la derrota del fascismo hitleriano y de Japón, tras la detonación de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagazaki; la Guerra Fría y la amenaza nuclear; las guerras de liberación en Argel, Corea y Vietnam y la irrupción de China en el escenario mundial; la independencia del subcontinente indostano; el proceso aún inconcluso de la integración racial en EE.UU, o la caída del Apartheid en Sud África; la reunificación de Alemania y el ulterior derrumbe de la Unión Soviética, entre otros acontecimientos no menos relevantes en el Medio Oriente, África y América Latina, y sin dejar de lado el impacto de la avalancha científico-técnica sin precedentes y la llegada el hombre a la luna, no puede dejar de considerarse la importancia que para millones de ciudadanos del mundo hambrientos de justicia, significara la Revolución Cubana, su paso de un movimiento reformista de corte nacionalista a un intento más, a contracorriente y contra todo pronóstico, por instaurar un régimen socialista que no llegó a cuajar como tal.

Amplio contexto histórico en el que necesariamente debe ubicarse el papel de Fidel Castro, Ernesto Guevara, Camilo Cienfuegos, entre otros militantes del Movimiento 26 de Julio, así como con especial relevancia al heroico pueblo de Cuba.

 Contexto que trasciende el ámbito pasado, presente y futuro de la isla caribeña, para ubicarse en los terrenos del esfuerzo planetario de la humanidad por superar aquel mal “karma” de la condición de nuestra especie, que habla del enfrentamiento perenne  y nunca acabado entre el bien y el mal, de los hombres contra lo humano.

Escenario global que difícilmente entenderán las nuevas generaciones que irrumpen en la escena de los albores del Siglo XXI, en tanto no se recupere la memoria histórica que, al mismo tiempo que jalona el devenir de nuestra especie al paso de miles de años sobre la faz de la tierra, nos enseña y prepara para vivir el presente y proyectar el futuro.

Por lo que toca al ámbito de la historia y peculiaridades específicas de  nuestros hermanos cubanos, que no son ajenas ni extrañas a la patria grande latinoamericana, son éstos quienes más allá de la coyuntura y circunstancias actuales, sabrán enfrentar su destino en el marco de una Revolución inacabada y no exenta de traiciones, que, como expresara Galeano, en la búsqueda de la utopía libertaria con Fidel se hizo lo que se pudo y no necesariamente lo deseable.

Es en este marco de referencia que intento para mis adentros ubicar vida y muerte del Comandante Fidel Castro, para otros, sin duda, pesará en sus reflexiones y sus juicios la circunstancia presente de una isla y sus avatares que con recursos naturales limitados y asediada por la globalización del capitalismo salvaje, se debate entre un presente ominoso fruto de sus contradicciones internas y del bloqueo norteamericano, muro de soberbia, incomprensión y odio (al que Trump amenaza con darle continuidad), y el próspero futuro al que aspiraran en su momento el pueblo cubano al triunfo de su Revolución.

Fidel será juzgado por la historia… Entonces, estoy seguro y sin duda alguna parafraseándole, ésta le absolverá, colocándole entre los hombres más grandes, más lúcidos y destacables del Siglo XX por su aporte a la humanidad.

¡Hasta entonces Comandante!

 Hojas que se lleva el viento

Hoy concluye el ciclo del duartismo en la vida política, económica y social de Veracruz, más no por ello podemos dar por terminadas sus secuencias y consecuencias,  ni tampoco apostarle el todo por el todo a un cambio substancial con el arribo del Sr. Lic. Miguel Ángel Yunes Linares a la mini gubernatura de la entidad. El peso de la inercia y de una terca realidad que somete nuestros mejores deseos a los intereses creados, persistirán a lo largo de la llamada alternancia, fenómeno partidista-electoral fruto del descontento y el hartazgo social y no de unidad  consensuada en torno a la toma de conciencia de las mayorías de la necesidad de cambio en todos los órdenes del hoy postrado Veracruz.

Somos los que el PRI a lo largo de su historia ha querido que seamos. Y así será.

Se bajó del caballo al omnipresente PRI, pero no está muerto. El voto ciudadano a favor de la alianza PAN-PRD y empoderando a la derecha,  no es suficiente para sepultar la herencia nefasta que culturalmente nos somete a una ideología y a una praxis opositora a todo sentido de unidad solidaria y vida en democracia con justicia social plena. Herencia que se hará sentir por diversos medios, a todo intento por hacer de la alternancia vehículo para mejorar, antes al contrario,  se constituirá en un serio obstáculo en los esfuerzos por rescatar a Veracruz, habiendo de prevalecer en la mente y en el hacer cotidiano lo peor de un viejo régimen que se niega a abandonar la historia.

Del cómo, con quién, con qué y a favor de quién el gobierno yunista navegue, con las corrientes dominantes o en contra de éstas, dependerá arribar en el 2018 a buen puerto. La integración del gabinete y las elecciones municipales del 2017 serán lo que de la medida, por ahora no pintan nada bien en lo que parece será un gobierno de cuates incondicionales y uno que otro prietito en el arroz para cumplirle al PRD. Las mismas prácticas político-administrativas que impone la cultura priísta, advierten de un horizonte nada grato en el escenario de la alternancia.

No es pesimismo, es simplemente querer ver más allá de lo que mediáticamente se nos dice debemos ver. El nudo gordiano de la crisis en que está inmersa la entidad no está en la quiebra de las finanzas públicas,  es social y económico conjugado con el tiempo y, por ende político y cultural, ámbito que más allá de nuestras fronteras, son otros y no los veracruzanos quienes proponen y deciden en expectativas y quehaceres. Es la terca realidad de una sociedad enferma y no los buenos deseos lo que manda y se avizora.

El cambio que Veracruz reclama está en la raíz misma del problema, en su población, luego depende de los veracruzanos todos y no de la consigna vertical que cual llamado a misa de la cúpula política baja, el comprometerse a cambiar o aceptar el más de lo mismo inclinándose ante el poder ideológico del viejo régimen.

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Casi de manera simultánea, la titular de la SEFIPLAN, Clementina Guerrero García,  afirma ante la diputación local que El gobierno de Veracruz acumula pasivos por 87 mil 927 millones 886 mil 298 pesos y los diputados sin chistar, y al cuarto para las doce, aprueban en todos sus términos el llamado “Plan Veracruzano de Desarrollo 2016-2018”, sin parar mientes en que el instrumento legal careciendo de respaldo financiero se reduce a un simple listado de buenos deseos. Primero pagar y después soñar, diría la abuela.

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Desfasado, curándose en salud y en el peor momento de un gobierno sin aceptación popular, Enrique Peña Nieto, afirma sin pudor que para el 2018 el PRI ganará la elección presidencial. Por lo que se observa en Veracruz, ni yendo a bailar a Chalma. Su voto duro (vacas, dice Yunes Landa), no alcanza para avasallar el descontento y hartazgo generado por un presidente incapaz y ajeno a las demandas sustantivas de los gobernados.

En oposición a la más que optimista afirmación presidencial, el PRI en Veracruz está optando por el inmovilismo y la resignación. En el 2017, los veracruzanos le repetirán la misma medicina.

Xalapa, Ver., 30 de noviembre de 2016

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Para la ciencia política el cambiar para seguir igual se le conoce como “Gatopardismo” en tanto que, para la conseja popular, es simple y llanamente “la misma gata, nomás que revolcada”. Para el caso ambas definiciones vienen siendo lo mismo cuando de calificar lo que en Veracruz sucede se trata. El tan cacareado cambio ofertado por la alternancia se reduce a más de lo mismo, cuando se observa el desaseado y oportunista manejo en la integración de la mesa directiva de la LXIV Legislatura veracruzana..

La instrucción, previo arreglo en lo oscurito se dio en las oficinas del gobernador electo, todo para el PAN y la botarga perredista,  en alianza con el PRI y sus satélites, nada para Morena no obstante ser esta la segunda fuerza electoral en la entidad. Más claro ni el agua, la alianza de facto fue negociada por Miguel Ángel Yunes Linares con Peña Nieto a espaldas de los veracruzanos. Bola cantada, Peña Nieto respaldará al gobierno de la alternancia y el gobernador de dos años tendrá la cancha libre en la Legislatura a cambio de cederle privilegios y canonjías a un PRI devastado por sus propias contradicciones internas y repudiado por la población por el resultado final de doce años de pésimo y corrupto gobierno.

Con ello se materializa el Gatopardismo y, por lo consiguiente, la conseja popular. Con la alternancia se cambiará para que las cosas sigan igual, o peor si desde ahora ya “Mayuli” ha refrendado su inclinación autoritaria pasándose por lo más pando a lo que resta de un estado de derecho que ha venido brillando por su ausencia.

A sabiendas de lo que podía esperar de una administración pública en bancarrota, hoy se da por robado, pretendiéndose curar en salud auspiciando, alentando y respaldando la “asonada” edilicia con el visto bueno de la presidencia nacional de su partido y la indiferencia del gobierno federal, contraviniendo los más elementales principios de gobernabilidad y buen gobierno desconociendo de facto la autoridad del gobernador interino.

Sentando un pésimo precedente que, a lo largo de los dos años de su mandato, de ninguna manera podrá repetirse so pena de aplicarse todo el peso de la ley y del monopolio de la fuerza a quienes incurran en igual o similar desacato. Pésima señal de quien se dice llamado a enderezar al jorobado haciendo prevalecer la justicia con sobaditas de lomo.

Honestamente, estimo que no obstante proceder el beneficio de la duda para bien de Veracruz, no se podía esperar otra cosa de la llamada alternancia. Va por la venganza y en la venganza construir la plataforma electoral para 2018 dentro del marco peñanietista de la sucesión pactada.

 Más de lo mismo, aunque revuelquen a la misma gata con vanas promesas de un nuevo concepto de lo que los veracruzanos debemos entender por prosperidad y buen gobierno. Así se escribirá la historia bajo el entendido de que el valiente vive mientras el cobarde quiere, como reza la sabiduría popular.

Hojas que se lleva el viento

Conforme la prensa vierte más y más tinta en torno a la elección presidencial en EE. UU., más se confirma el “síndrome de Estocolmo” que como padecimiento endémico,  ata a México a los designios del imperio. Con Trum  lo que cuenta es saber si nos apalearán un día sí y otro también,  con la diestra o la siniestra. Lo demás es lo de menos en el México dependiente.

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¡Qué pena! En Veracruz no hay gobernador

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Al fin jarochos, no terminamos de salir de una y ya nos afanamos en construir la otra. Con una mano atrás y otra adelante, negándonos a aprender de la historia ciframos nuestras esperanzas en los procesos electorales en puerta… y los que siguen.

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Para Ripley… Un buen de xalapeños anticipadamente ya promueve al alcalde cínico, omiso y cómplice del saqueo Américo Zúñiga Martínez, para suceder a Pepe Yunes en el Senado de la República.

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¿Y si Javier Duarte ya hubiese muerto, quién regresaría lo que más que presumiblemente se robó? Lo caído caído, y a otra cosa mariposa.

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Una reflexión: El dinero de que dispone el gobierno federal es de todos los mexicanos, luego me pregunto si el rescate de la administración pública veracruzana queda a cargo del gobierno de Peña Nieto, ¿será una medida similar al FOBAPROA en la que todo el pueblo de México pague por el saqueo que un grupo de sanguijuelas, políticos y servidores públicos, le infringieran a Veracruz? Como que no se me hace justo.

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 La peste cunde… Cuidado, ya se levantan algunas voces a favor de la “Balcanización” del sur-sureste de México.

Xalapa, Ver., noviembre 8 de 2016

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Pulso crítico

Enrique Olivera Arce

Patético, no puede calificarse de otra manera el vano esfuerzo de los senadores veracruzanos José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa, para posicionarse como los más idóneos para la gubernatura del estado en 2018.

No porque en las filas de la clase política veracruzana destaquen por su historial, por su lealtad al presidente Peña y por su empeño por desvanecer la percepción de desconfianza, carencia de credibilidad y rechazo que a pulso se ha ganado el PRI tras doce años de saqueo. No. De eso no hay duda, se registra un grado de congruencia consecuente, remar en el México de hoy contra la corriente tiene su mérito.  

El calificativo de patético como categoría política y no como expresión peyorativa con ánimo de lastimar, deviene de su ingenuidad en tanto confían en que Veracruz sigue siendo  el mismo de siempre, que la sociedad veracruzana no ha cambiado y que,  como endenantes, el desparramar espejitos y abalorios  asistencialistas y clientelares da autoridad moral y política suficiente para un borrón y cuenta nueva.

Ingenuidad reflejada en el discurso pero también en los hechos. Adelantar campaña cuando el horno no está para bollos, fingiendo demencia al pretender que se ignore el     que la nave zozobró con un PRI que presumía saber gobernar y que, con desmarcarse del “fidelato” y repetir y repetir que su lealtad está firme con Veracruz, con Peña Nieto y con el combate a la corrupción, quedan cual blancas palomas, ajenas al desastre. Sí que es ingenuidad, por decir lo menos.

Ilusos, también, en tanto creen a pie juntillas que en el ánimo de los veracruzanos Peña Nieto goza de suficiente confianza, credibilidad y aceptación como para que éste pese y determine en la elección de gobernador de la entidad veracruzana en el 2018.

Pero más aún, el pretender convencer a los veracruzanos que Peña Nieto ve por Veracruz, cuando es del dominio público que el sedicente presidente le dio la espalda a la entidad solapando a Javier Duarte en sus trapacerías. Patético.

Y por si fuera poco, cuando ajenos a la realidad del país, ignoran que para la elección presidencial en el 2018,  Peña Nieto ya no será referente  válido de triunfo para el PRI. El pueblo de México desde ya da por sentado que el mexiquense repudiado y derrotado por las mayorías, entregará la presidencia al PAN antes que cederle los bártulos  a López Obrador.

Pero eso no es todo. Patético también resulta el que algunos medios de comunicación, columnistas y opinadores, más por amistad e interés pecuniario que por convicción, sigan alentando la vana esperanza de los señores senadores sin atender al hecho de que éstos tuvieron su oportunidad y la dejaron pasar.  En el Veracruz de hoy el PRI ya no tiene cabida.

Pero bueno, como en política todo se vale, no hay peor lucha que la que no se hace, así sea bajo el amparo de recursos de los contribuyentes.

Hojas que se lleva el viento

Por respeto y consideración a la primera minoría electoral de Veracruz que, con su voto, diera el triunfo a Miguel Ángel Yunes Linares, considero prudente el conceder a este el beneficio de la duda esperando le cumpla a la entidad, más no un cheque en blanco. Al asumir la candidatura por la alianza PAN-PRD sabía a qué se enfrentaba y con qué recursos escasos contaría de alcanzar la gubernatura, así que si en algo valora su palabra, no más endeudamiento, opacidad y simulación en el manejo de la cosa pública.

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Mudo por la sorpresa y el espanto, el clasemediero feminismo nacional que reivindica el empoderamiento de la mujer respaldando a Margarita Zavala en sus aspiraciones y propósitos futuristas, pasmado no ha sabido o no ha querido responder al Subcomandante Galeano (Marcos) quien a nombre del EZLN y el CNI, anunciara que para el 2018 los pueblos originarios propondrán como candidato a la presidencia de México a una mujer indígena. Y es que los argumentos asumidos por el zapatismo no dejan lugar a una respuesta que valga:

 “¿Le molestaría ver y escuchar un debate entre la Calderona de arriba, con sus ropas “típicas” de marcas exclusivas, y una mujer de abajo, indígena de sangre, cultura, lengua e historia? ¿Le interesaría más escuchar lo que prometa la Calderona o lo que proponga la indígena? ¿No querría asomarse a ese choque entre dos mundos?”.

¿No estarían, de un lado, la mujer de arriba, nacida y criada con todas las comodidades, educada en el sentimiento de superioridad de raza y color, cómplice y pretendida heredera de un psicópata aficionado al alcohol y a la sangre, representante de una élite que lleva a la destrucción total a una Nación, señalada por el Mandón como su vocera; y en el otro lado, una mujer que, como muchas, se forjó trabajando y luchando todos los días, a todas horas y en todos los lugares, no sólo contra un sistema que la oprime como indígena, como trabajadora y como pobre, también como mujer, que se enfrentó y ha enfrentado a un sistema reproducido a imagen y semejanza en los cerebros de los varones y de no pocas mujeres, que con todo en contra, hoy, sin saberlo todavía, tal vez tenga que representarse ya no sólo a sí misma, o a su colectivo, o a su pueblo, tribu, nación o barrio originario, también tenga que aspirar a representar a los millones de mujeres diferentes en lengua, color y raza, pero iguales en el dolor y la rebeldía?  ¿No estarían, por un lado, una mujer criolla, blanca, símbolo de la opresión, la burla, el escarnio, la impunidad, la impudicia; y del otro una mujer que tendrá que levantar su esencia indígena por encima de un racismo que permea todos los estratos sociales?  ¿No sería verdad que, sin apenas darse cuenta, dejaría usted de ser espectadora, espectador, y desearía, desde lo más profundo de sus sentimientos, que en ese debate venciera, en buena lid, la que tiene todo en contra?  ¿No aplaudiría que con esa mujer indígena ganara la razón y no la fuerza del dinero?”.

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Y a propósito de lo anterior, ilustrativa la pobre respuesta de Andrés Manuel a la propuesta rebelde, que le coloca en los terrenos de la pugna electoral y no en los de la necesidad de un cambio auténtico para México. Lo cual es lógico, en tanto que Andrés Manuel por bien intencionado que sea, no es revolucionario sino parafraseando a López Mateos, simple hombre de “izquierda dentro de la Constitución”. Respuesta del “Peje” al EZLN y CNI, que coloca a Morena entre la espada y la pared: o lucha por el poder mesiánico del hombre cazado con el propósito de gobernar a México, o se suma al gran movimiento de resistencia anticapitalista en torno a un programa mínimo de acción unitaria como el ya delineado por los zapatistas en la tarea de transformar al país. De lo que decida depende a su vez la respuesta que de las mayorías excluidas y empobrecidas espera obtener en el 2018.

Cd. Caucel, Yuc., octubre 25 de 2016.

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