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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El debate sobre si la intención de las reformas era privatizar o no la cadena productiva de la industria energética nacional está cerrado. Pierde México y con ello perdemos todos los mexicanos independientemente de posición social o económica; unos más unos menos pero todos perdemos al abrírsele la puerta a las poderosas trasnacionales que terminarán quedándose con todo el pastel, incluído el control regional de territorio, tierra y agua. Y como acompañante sine qua non los servicios de seguridad privada eufemísticamente denominados contratistas o consultoras, de oscura data en Iraq y Afganistán.

De un plumazo Enrique Peña Nieto y partidocracia ponen en un brete a soberanía e independencia nacionales, unciendo a México a la cadena de explotación y despojo bajo el control de los centros de poder mundial.

El debate aún vigente en el tintero, es si los afanes neoliberales del régimen político rendirán o no los frutos esperados de crecimiento económico y desarrollo humano que, como panacea, se esgrimieran como argumento para justificar lo injustificable.

Debate que debería tener sustento en un diagnóstico serio de la situación parada hoy de lo que es México, como punto de partida para en tiempo y espacio establecer objetivos y metas por alcanzar en el país gracias a las modificaciones, tanto de propósitos como legislativas, en nuestra Carta Magna; y no partir de generalidades, y triunfalismos sin sustento, cuyo único fin es seguir mintiendo y manipulando a los mexicanos.

Hasta donde se alcanza a observar no hay la intención de sustentar el debate en realidades. Es más, lo que se percibe desde las trincheras de hombres y mujeres de a pie, es que el tal debate no es tal, circunscribiéndose a un monólogo impuesto desde Los Pinos, en el que de antemano se da por sentado que el sueño neoliberal y la prosperidad ofrecida por el Sr. Peña es compartido por todos, y así debe aceptarse.

Tan es así que las manifestaciones triunfalistas obvian tanto el cómo como la hoja de ruta trazada para alcanzar en el tiempo las bondades de la panacea del aprendiz de brujo hoy presidente de la República.

Ignorando o dejando pasar el hecho incuestionable tanto del fracaso probado de la fórmula neoliberal reformista en los países más desarrollados del orbe y en los llamados emergentes, como de la situación que guarda el México de hoy, punto de partida para construir crecimiento económico y desarrollo humano, en el marco de la crisis sistémica global y, por lo consiguiente en un país en el que prevalece estancamiento económico, baja productividad y calidad educativa, bajos salarios, desempleo, informalidad mercado interno deprimido, entre otros fenómenos acompañados de exclusión social y económica, desigualdad, pobreza y corrupción.

Esto último conforma una realidad de la que no se puede escapar y que, de hecho, sería el punto de partida para la construcción del México neoliberal que pretende vendernos el Sr. Peña. Es decir, se parte tarde y de cero, cuando el mundo ya va de regreso.

Y, para colmo, la secuela de las reformas presuntamente estructurales apunta ya a un escenario de división y polarización en el seno de la sociedad, que impide el que fructifique la unidad de esfuerzos en torno a las tareas de instrumentación de lo aprobado, a que llama el presidente. La lucha de clases no estaba muerta…

Lo que ya se observa en los resultados de la última encuesta de Buendía & Laredo (El Universal), que indica que: 46% de los encuestados aprueba mucho o algo al presidente contra 45% que lo reprueba. Pero un contundente 64% sostiene que el gobierno federal debe cambiar de rumbo; 48% cree que el país va por mal o muy mal camino y 66% sostiene que los problemas han rebasado al presidente.

Relatividad aparte de los resultados de toda encuesta, desde el punto de vista político este es el punto de partida para construir el futuro.

Si le va mal al presidente, en un país como México, le va mal al PRIAN, este es el mensaje que deberían tomar en cuenta quienes hoy se expresan con un denodado triunfalismo sobre la bondad de una panacea que sólo existe en la mente calenturienta de los neoliberales y traidores.

Cd. Caucel, Yuc., agosto 20 de 2014.

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José Enrique Olivera Arce

En apunte anterior consideraba a que a mi juicio el principal reto para Morena como naciente partido político, es al más corto plazo el democratizar su vida interna.  Condición sine qua non para trascender en la vida política de México.

Tras observar el comportamiento de la partidocracia dominante, cómplice en el Congreso de la Unión de la traición a México impulsada desde Los Pinos, parece que el reto planteado está fuera de lugar en un escenario en el que poco o nada tiene y puede hacer el partido naciente como oposición electoral y legislativa.

Ha quedado demostrado con  creces con un episodio de los más negros de la historia de México, que la vía institucional en el país está cerrada para una izquierda auténtica y consecuente. Luego en términos prácticos la democracia partidista, encasillada en sus propios límites termina por ser vulnerada y presa de un sistema que no acepta el libre tránsito más allá de lo permisible por sus propias reglas, objetivos y propósitos antidemocráticos.

Autoritarismo, imposición y talante antidemocrático bajo las reglas del juego de los dueños de las canicas, es el marco dominante. La voz disidente en el estrecho marco institucional cae en tierra estéril. Se legisla a modo, a conveniencia y  y en franca connivencia del PRI con el PAN, acatándose de espaldas a la voluntad popular inconsulta la consigna de un presidencialismo que vuelve por sus fueros. El debate parlamentario es letra muerta; por sobre el diálogo y razón de Estado se impone el interés de una minoría de notables ejerciendo dictatorialmente “el derecho” que deviene del secuestro de la voluntad ciudadana en una democracia representativa simulada.

A este escenario se suma por voluntad propia Morena, habiendo de entrada aceptado reglas del juego antidemocráticas que le condicionan tanto en lo electoral como en el ámbito legislativo no le es dado avanzar en un proceso de cambio verdadero. En tal condición, el nuevo partido terminará por jugar el papel de comparsa del PRI y del PAN en tanto no cuente con la mayoría en el Congreso de la Unión y su equivalente en las entidades federativas. Mayoría que teóricamente se obtiene en las urnas y que por principio le será vetada o escamoteada sujetándole a un marco jurídico que le es adverso, como está previsto en las reglas del juego que aceptara.

La única opción institucional valedera, sería cambiar tales reglas adecuándolas a las necesidades de avance y consolidación de nuestra incipiente democracia, con sustento en la participación consciente y responsable de las mayorías en un proceso ascendente de construcción de ciudadanía. Implicando ello enfrentar tanto a la partidocracia dominante como al poder público depositado en un poder ejecutivo federal contrario a los intereses más caros de la nación.

Contra la pared, aherrojado, las reglas aceptadas se lo impiden, o su comportamiento es modosito y dócil o pierde el registro y a otra cosa mariposa.

De ahí que  más allá de la imprescindible democratización partidista que asegure largo aliento a Morena, está el reconocer  por este y actuar en consecuencia, que bajo las reglas del juego aceptadas en el ámbito electoral y legislativo nació para perder.

Lo  cual implica que en su arribo a la vida política institucional requiera de algo más que el protocolario tránsito de la vía electoral para avanzar en la búsqueda del cambio verdadero que propone Andrés Manuel López Obrador, razón de ser del nuevo partido como expresión política de oposición desde las izquierdas; y ese algo más considero que es el mantener simultáneamente el carácter de partido político  y de movimiento social con una estrategia incluyente de frente amplio, haciendo suya sin sectarismo alguno la lucha reivindicatoria de las mayorías empobrecidas que se debaten entre el descontento, hartazgo y rechazo a un régimen neoliberal que “moderniza” para oprimir y vender a México. 

Sin un programa y una acción consecuente de  frente amplio que le vincule en la calle a las movilizaciones sociales, Morena, al igual que en su momento el PRD, doblaría las manos para terminar cediendo en el rejuego político electoral y legislativo dominado por la partidocracia. Ganar la calle navegando en el filo de la navaja, fortaleciéndose para pesar de manera determinante en la correlación de fuerzas con vías al rescate de la democracia representativa, es a mi juicio el camino.

Esta es mi opinión personal, faltaría ver si Morena no pierde de entrada el camino cayendo en un sectarismo de capilla como reflejo de impotencia de toda minoría electoral y parlamentaria, lo que daría al traste con lo que hoy muchos estimamos como esperanza para México. El tiempo lo dirá.

Hojas que se lleva el viento.

Tan respetable como vehemente la defensa de lo indefendible que la Sra. Doctora Zaida Alicia Lladó Castillo como priísta de cepa hace en su último artículo publicado bajo el título “Pobres o ricos, todos contamos en este país “. Está en su derecho y su vida entregada al PRI así se lo exige. El tiempo y y el fruto de la traición se encargarán de demostrar que la minoría de notables que gobierna en México navega en sentido contrario al sentir nacional, dividiendo y polarizando a los mexicanos en perjuicio del progreso y la anhelada prosperidad de un pueblo empobrecido.

-ooo-

Sin necesariamente estar de acuerdo con los contenidos de los artículos autoría de la periodista Claudia Guerrero Martínez,  con ella me solidarizo y sumo a la indignación y repudio a que ha dado lugar la agresión que ésta destacada comentarista sufriera  a manos de la agrupación lumpen autodenominada “de los 400 pueblos” y liderada por Cesar del Ángel. No sólo se vulnera una vez más en Veracruz el derecho a la libertad de expresión, más grave aún, se confirma con la impunidad que el gobierno del estado brinda a esta pandilla de agresores la ausencia del Estado de Derecho en la entidad y la incapacidad de la administración pública para ofrecer seguridad y justicia a la gran familia veracruzana. Chelem, Yuc., 31/07/2014

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “Los moralistas quieren, ante todo que la historia les deje en paz…” León Trotsky  (Su moral y la nuestra)

Con la plena convicción de que la hipocresía es consustancial a la simulación, corrupción e impunidad  que domina a este país y que, para la gente bonita las “malas palabras” constituyen atentado flagrante a la cultura  y reglas elementales de decencia, respeto  y buen gusto,  con igual convicción quiero considerar que lo expresado en tribuna por la Sra. Senadora Layda Sansores, en relación al prácticamente hecho consumado de la privatización de los Recursos energéticos de la Nación por el mayoriteo del PRI y el PAN en el Congreso de la Unión, en su contexto coyuntural tiene un alto contenido de cultura política, elevando el lenguaje llano popular, por su énfasis y contenido, al rango de connotación objetiva de la realidad real que se vive en México.

  Aclarado lo anterior, salvando respetables excepciones y corriendo el riesgo de ser etiquetado como políticamente incorrecto, cito en todas sus letras lo expresado por la Sra. Senadora quien parafraseando a Saramago dijera a sus pares del PRI y del PAN:

 “[…] Vayan y privaticen a la puta madre que los parió […] No tienen vergüenza”.

 Expresión que se puede consultar en todos sus términos en la WEB, accediendo a la página de  YouTube, con dirección:

 http://www.youtube.com/watch?v=t2PTqrHTzsg&feature=youtube_gdata

Nunca en los últimos tiempos, en la vida política de México se había escuchado una frase tan contundente y tan bien aplicada. Reflejando no una postura partidista de una izquierda electoral que ni como caricatura es de izquierda, más sí, el hartazgo e indignación de amplios sectores de la población que, sin voz ni voto en los Congresos federales y locales, en toda su connotación política y social hacen suyo en forma y contenido el tajante y oportuno exabrupto.

Y aún más, la voluntariosa invitación de la política campechana se hace extensivo lo mismo a senadores que a diputados del PRI, del PAN, la morralla satélite o la fracción entreguista del PRD, que tras haber insistido en que con la reforma energética no se pretendía privatizar el recurso petrolero y eléctrico, patrimonio de la Nación, hoy alineados en el extremo de la ultraderecha de la partidocracia, exhiben carecer de vergüenza y de amor a México.

 La duda razonable ha sido disipada en el Senado. Lo que en el Congreso de la Unión se debate y se aprueba, es un proyecto privatizador a ultranza que pone en manos de las trasnacionales petroleras el destino de recursos que hasta hoy en principio son de la Nación.

 Decisión cupular de los partidos mayoritarios -sediciente representación de las más importantes fuerzas políticas de este país-, expresión de la alianza entre los poderes partidocrático y fácticos, que incluso, rebasa lo que de primera intención propusiera sobre la materia el presidente Peña.

 En el ejercicio democrático electoral en el que se sustenta la democracia representativa que nos rige, nadie mandató en las urnas al presidente de la República, senadores y diputados a tomar tan trascendental decisión. Tampoco éstos en campaña, ofertaron y pusieron a consideración a los votantes modificar la Constitución en tan lesivos términos con los que hoy se entrega petróleo y electricidad a empresas privadas domésticas y extranjeras.

 En los hechos, una pandilla de corruptos y farsantes simuladores, de motu propio y sin mediar consulta ciudadana alguna, toma para sí y entrega a particulares la riqueza nacional.

 Eufemismo. Los recursos petroleros en el subsuelo son de la Nación, en la superficie pasan a ser de empresas privadas.

Ultraderecha, objetivo cumplido. El artículo tercero transitorio ya establece un plazo a más tardar de dos años, a partir de que se publique la reforma constitucional para que Pemex y CFE dejen de ser paraestatales, y se conviertan en “empresas productivas del Estado“.

Muertos PEMEX y CFE, se acabó la rabia.

 Frente a este crimen -no se puede llamar de otra manera-,  es el que la Senadora Sansores haciendo uso de “las malas palabras”, en una frase calificara políticamente a los privatizadores, interpretando fielmente lo que las mayorías empobrecidas del pueblo de México piensan y sienten de una presuntamente respetable pléyade de indignos legisladores.

 Con ello, la tan atinada como combatida expresión de Andrés Manuel López Obrador, cobra plena vigencia para las mayorías de este país: “Al diablo con las instituciones”.

 No porque el pueblo de México pretenda vivir en la anarquía, desconociendo instituciones que él mismo se diera. Simplemente porque la pandilla en el poder despachándose con la cuchara grande en favor de intereses personales o de grupo, no honra la representación y mandato ciudadano.

 La serpiente devorándose a sí misma. Ante el pueblo de México el cínico e indignante entreguismo de la representación popular en las Cámaras, se exhibe como lo que es, negando la vigencia de la democracia representativa como mandataria de la voluntad popular.

 Paradoja, el gobierno impone por la fuerza para cambiar, el pueblo pacíficamente cambia rechazando imposición y autoritarismo.

 Lo que Leyda Sansores dijera en tribuna, forma ya parte del nuevo México en el que historia y cultura construyéndose cotidianamente en la calle,  el pueblo rescata, retoma y a su modo impone en el imaginario colectivo.

 PRI y PAN cierran el último capítulo de la Revolución Mexicana en su versión oficial y el pueblo, en su permanencia, retoma memoria histórica y le da continuidad. Así se escribe la historia. – Xalapa, Ver., diciembre 11 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Cartucheras al cañón, quepan o no quepan. Las reformas van, no hay marcha atrás, reitera el Sr. Peña. Así iniciaba el artículo que en septiembre 16 publicara bajo el título ¿Prosperidad por decreto?

En tanto que el 3 del mismo mes, bajo el título Donde quedó la democracia representativa, apuntaba:

“Peña Nieto gana al imponer sus reformas, perdiendo de entrada su oportunidad de trascender como el gran reformador, así como la partidocracia su viabilidad como opción política para impulsar por el sendero democrático las tareas del desarrollo. Inmersos en la simulación se están quedando solos,  y en ello reside hoy la fuerza de la protesta social.”

Agregando que:

“La percepción de una democracia representativa secuestrada por la partidocracia se objetiviza;  el descontento, hartazgo y rechazo disperso, toman forma coherente y organizada en el imaginario colectivo…”

Hoy día, 8 de diciembre, a unas horas de que vía fast track el Congreso de la Unión  en un inédito acuerdo bipartidista apruebe el dictamen de reformas constitucionales en materia energética, “Cartucheras  al cañón, quepan o no quepan”, el Sr. Peña confirma que no hay marcha atrás en sus afanes neoliberales por imponer reformas contrarias al sentir nacional.

Peña Nieto pierde su oportunidad de trascender como el gran reformador y la partidocracia su opción política de manipulación y control, a mi juicio afirmaba hace unas semanas.  Hoy los números duros no mienten, el Sr. Peña obtiene su más bajo nivel de aceptación a un año de distancia de su toma de posesión  y se califica a su desempeño como mediocre.

Así como también se confirma en amplios sectores de la población la percepción de una democracia representativa espuria, bajo el control cupular de una partidocracia que impone intereses particulares y de grupo al interés más caro del Estado-Nación; objetivándose en un evidente descontento, hartazgo y rechazo que se expresa en las calles con movilizaciones in crescendo, organizadas y con liderazgos evidentes de reclamo, rechazo y protesta social.

Las reformas van, sí. No obstante sólo queden en el papel, pero a partir de estas, México será otro, el de la rebeldía y desobediencia civil por sobre gobernanza y gobernabilidad, en un escenario confirmado de estancamiento económico e impunidad, impuesto por la lacra histórica de la cultura de la corrupción tolerada.

Un nuevo México en el que el intento por ahora fallido de restauración del presidencialismo autoritario, se hace acompañar por un clima de polarización que, trascendiendo los límites de un sistema político caduco y en crisis, apunta ya a la confrontación social entre una minoría de ricos y las mayorías empobrecidas.

Intereses y expectativas de quienes tienen todo y 60.6 millones de pobres (CEPAL), en un proceso constante de pauperización creciente y cancelación de futuro cierto, no pueden coexistir sin conflicto y estéril enfrentamiento.

Peña Nieto gana al imponer por decreto y sin consenso social sus pretendidas reformas estructurales. México pierde cambiando para seguir peor; permaneciendo intactas estructuras económicas, políticas y sociales históricamente causa y efecto de condiciones de subdesarrollo de las que no se puede salir.

La modernización pretendida, socialmente con pies de barro, no llegará lejos. Sin un abatimiento real de pobreza, desigualdad y corrupción, la dialéctica del subdesarrollo conduce a más de lo mismo. Y, reformas neoliberales impuestas por decreto, dormirán el sueño de los justos como letra muerta.

Baste señalar que en el pragmático bipartidismo en ciernes, PRI y PAN no fueron capaces de plasmar en su proyecto de reforma energética, la eliminación de la representación sindical en el Consejo de Administración en la paradigmática empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). Carlos Romero Deschamps o similares sanguijuelas, presentes y futuras, seguirán prohijando y alimentando  corrupción e impunidad hasta sepultar lo que es hoy propiedad de la Nación.

El Sr. Peña ha afirmado que 2014 será el año de la eficacia, habiéndose sentado las bases para el crecimiento económico y desarrollo con las reformas estructurales. Ojalá, para bien de México, así ocurriera. No obstante, se requerirá más de un sexenio para que estas aterricen y fructifiquen; en el inter, pudieran darse situaciones externas e internas no deseables que impidan que esa eficacia se refleje en avances medibles y cuantificables no simulados, que contribuyan a salir del actual bache. El tiempo lo dirá, por lo pronto, Enrique Peña Nieto tiene mucho que pensar para, en la coyuntura, no ser rebasado por la protesta social o bien, por el chantaje de la partidocracia en el cobro de facturas por sumarse a  lo que ya muchos califican como traición a la patria.- Xalapa, Ver., 08/12/2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Ya hay tela de donde cortar. Hoy el presidente Peña presentó su iniciativa de reforma energética, acabando con la especulación que, de una y otra parte diera lugar en un falso debate a su rechazo o aceptación a priori entre las diversas fuerzas políticas, formales o informales de este país.

Ya con el texto de la iniciativa de reforma energética en la mano, conocidos todos sus alcances, expertos, analistas y líderes políticos tienen asidero para un análisis a fondo de la propuesta. El debate está abierto y el PRI con Peña Nieto a la cabeza puesto a prueba ante la opinión pública nacional.

Por lo pronto, en la exposición de motivos el Sr. Peña refrenda el compromiso de modernizar y no privatizar a PEMEX y CFE, partiendo de dos falsas premisas: “Con la Reforma Energética bajará el precio de la luz y también del gas, ya que bajaran los recibos de la luz y del gas para las familias, los comercios y la industria. Se tendrá gas natural más barato, habrá más fertilizantes de mejor precio y alimentos más baratos”.

“Se crearán cerca de medio millón de empleos adicionales en este sexenio y 2 millones y medio de empleos al 2025. Se generará más y mejores empleos en todas las regiones del país para beneficiar a las generaciones presentes y futuras.”

No se dice nada de abatir los precios de las gasolinas y el diesel, elementos de peso en la conformación de los costos del transporte masivo de mercancías, operación de maquinaria agrícola y pesada, por ende, del costo de obras de infraestructura y los precios de la canasta básica alimentaria. Amén del daño patrimonial al transporte particular y de servicio público.

La privatización de TELMEX y la entrega de la banca a capital extranjero, así como la privatización del ejido y desmantelamiento de la infraestructura de apoyo al campo, tuvieron lugar bajo premiosas similares, los resultados están a la vista.

La estrategia propuesta de asociación de PEMEX con capital privado bajo el esquema de utilidades compartidas, sin privatizar la industria energética nacional, concita a dudas y cuestionamientos. Una cosa es lo que se asienta en el papel y otra, muy distinta, lo que en la realidad acontece. El compartir la renta petrolera ya de sí es abrir la puerta a la privatización de un recurso estratégico de la Nación.

Habrá que esperar las reacciones de partidos políticos y sectores afines a los poderes fácticos, frente a una propuesta que al parecer sólo satisface a la cúpula del PRI.

Esto en medio de una nueva confrontación al interior de un desdibujado Partido de la Revolución Democrática (PRD), entre las diversas tribus o corrientes que le conforman, incluida la recién formada que encabeza Marcelo Ebrard, ex jefe de gobierno del D.F., que o bien están a favor de la permanencia del partido en el llamado pacto por México o que se oponen a este acuerdo cupular. Observándose que, no obstante un cuestionado consenso de última hora en torno a la defensa de la industria energética nacional, la corriente de “Los Chuchos pierde terreno en su hegemónico control del instituto político.

Si en 2008 la defensa del petróleo encabezada por Andrés Manuel López Obrador, propicio la unidad al interior del PRD, hoy día, es factor de división y amenaza a la supervivencia del Partido de la Revolución Democrática, confrontando a la mayoría de las corrientes con la dirigencia nacional bajo el control de Jesús Ortega y Jesús Zambrano, “Los chuchos”.

Ante esta situación Ebrard no ha tenido empacho en afirmar que el PRD atraviesa por una profunda crisis moral, que amenaza con la extinción del partido. Lo cual no es novedad, la crisis y no solo moral del sol azteca al igual que el resto de los partidos políticos, tiene rato que está tocando fondo; la renuncia a la identidad ideológica y programática y el asumir posiciones pragmáticas contrarias al origen de los partidos políticos más representativos, es denominador común en un régimen político en decadencia.

En este marco, el PRD ha dejado de cumplir con las expectativas de la izquierda en México y todo se espera de este menos una comprometida oposición a una reforma constitucional entreguista y contraria al interés nacional, como se constata en la iniciativa de modificación a los postulados constitucionales en materia energética.

Sin embargo, puede que Andrés Manuel López Obrador tenga razón, al llamar a evitar un pleito inoportuno e inconsecuente con el PRD, el PT y Movimiento ciudadano, en pleno proceso de oposición a la iniciativa peñista, ya que son tiempos de sumar y no de dividir. Así, juntos pero no revueltos, Morena y los partidos que se autonombran de izquierda, desde su respectiva trinchera y visión podrían arribar con éxito en el corto plazo a la construcción de una oposición masiva del pueblo de México a la entrega de la industria energética a la iniciativa privada doméstica y extranjera.

Peña insiste en que no se privatizará. Lo cierto es que la sola modificación al texto de los Artículos 27 y 28 de la Carta Magna en materia energética, abre las puertas en México a las poderosas corporaciones trasnacionales que vienen por todo. Y en ello las corrientes progresistas de este país tendrían elementos para oponerse como un frente único a la iniciativa presidencial, ajeno al pacto por México y en salvaguarda de la soberanía nacional, tal y como lo propone López Obrador desde la izquierda del espectro político.

Conocidos los alcances de la iniciativa de la derecha en la que van juntos PRI y PAN, aunque este último por conducto de su dirigencia nacional manifiesta no estar de acuerdo en principio con una propuesta que se queda corta, ésta debe ser motivo de una amplia discusión, debate en la calle y amplia consulta popular, con vías a presionar al Congreso de la Unión para que las fuerzas políticas de la derecha no impongan lo que a sus intereses conviene.

Marcelo Ebrard propone un plebiscito nacional que no se comparte por la dirigencia nacional del PRD, anclada en el acuerdo cupular.

Si el PRD en el seno del pacto por México, insiste en el carácter cupular en la toma de una decisión que atañe a todo el pueblo de México, no obstante el llamado a la unidad tanto de López Obrador como de Marcelo Ebrard, estará cavando a mayor profundidad su tumba terminal. De ahí el oportunismo pragmático de las declaraciones de Jesús Zambrano insistiendo que la iniciativa de reforma presentada por el presidente Peña, confirma el carácter privatizador.

El Congreso de la Unión -y en su caso la Suprema Corte de Justicia de la Nación- dictará la última palabra. Tarea nada fácil para un Poder Legislativo a modo con diputados y senadores del PRIAN y satélites menores, más que obligados a votar por consigna, atendiendo a lo que “El señor” disponga desde Los Pinos.

El proceso de aprobación por el Congreso de la Unión y Legislaturas locales de la reforma constitucional propuesta, también pone a prueba a la mayoría del pueblo de México. En este está el dejar hacer, dejar pasar o, como en el momento de la promulgación de la Expropiación Petrolera por Lázaro Cárdenas, se involucra responsablemente en la defensa de la soberanía y patrimonio Nacional.

Hojas que se lleva el viento

Debacle anunciada con los ajustes al gabinete del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz. La iglesia en manos de Fidel, poniendo en marcha el proceso de sucesión y consolidando la estructura gubernamental y partidista para el buen éxito del proyecto de la dinastía Herrera-Borunda. Los conocedores del paño se preguntan: ¿Lo permitirá Peña Nieto? en el marco de un régimen presidencialista que vuelve por sus fueros.

Por lo pronto, olvidándose de que el gobernador y su gabinete están obligados a gobernar y servir a todos los veracruzanos sin distingo partidista, el Consejo Político Estatal del PRI fue foro a modo para descalificar de manera grosera y autoritaria a la oposición. El Sr. Dr. Javier Duarte, como primer priísta en la entidad, no se midió, volviendo a hablar en nombre de Veracruz y no en nombre propio en un acto protocolario de su partido. Así las cosas, como ya lo expresáramos, los cambios en el gabinete carecen de relevancia para los veracruzanos, reduciéndose a un simple reacomodo de la estructura mafiosa que controla el ex gobernador Herrera Beltrán.- Xalapa, Ver., agosto 12 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El debate en torno a la intención de los poderes fácticos de privatizar lo que queda de la industria petrolera nacional, está ya en la calle. A cual más opina a favor o en contra de la entrega de la renta petrolera a la iniciativa privada doméstica y externa, en tanto que la prensa toma partido inclinándose a favor del viento, sin dejar de reconocer que de acuerdo a encuestas, el 70% de los mexicanos se opone a la iniciativa del presidente Peña.

A escasas semanas de que por conducto del llamado “Pacto por México” se presente al Congreso de la Unión la iniciativa peñista de reforma energética, los partidos políticos que participan en el acuerdo cupular ya anticipan su postura al respecto, sin importarles en lo más mínimo lo que la sociedad entienda, acepte o rechace lo que para el país representa la “modernización” de PEMEX. Correspondiéndole al PRD de acuerdo al libreto acordado, el ofrecer una tibia oposición a los términos de la iniciativa y, como era de esperarse, al PRI y al PAN el defenderle a ultranza.

Siendo las bancadas del PRI y PAN tanto en el congreso de la Unión como en las Legislaturas estatales, las que por simple mayoriteo, dirán la última palabra ante lo que ya se estima de antemano como aprobación de las reformas constitucionales que abran la puerta a la participación privada en la industria energética nacional.

Sin que ello evite que el PAN, haciendo uso del chantaje, condicione su aprobación a una reforma político electoral que le de mayores elementos de competividad en el rejuego electoral nacional frente al PRI, por ahora dueño de las canicas.

En este escenario, el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) con el liderazgo indiscutible de Andrés Manuel López Obrador, tras su silencio en el recién concluido proceso electoral en 14 entidades federativas, se asume como la voz autorizada de la izquierda, llamando a oponerse a la entrega de la renta nacional petrolera a particulares.

“El petróleo no se vende, se defiende”, bajo este lema Morena haciéndose eco del sentir de ese 70% que se opone a la privatización, se constituye de hecho en la única fuerza política, mayoritaria por cierto, que sin estar representada en el pacto cupular peñista, podría dar al traste con este nuevo intento de entregar la industria energética nacional al capital privado.

Razón esta última que amplios sectores de la sociedad mexicana contemplan con no poco optimismo. Reconociendo en López Obrador el liderazgo -que sus adversarios niegan o minimizan-, capaz de aglutinar y hacer pesar la voluntad popular en la defensa de la soberanía nacional.

“En el 2006 y el 2012, voté en contra de López Obrador, hoy estoy plenamente de acuerdo con su postura frente a la reforma energética”, me dice un profesionista militante del PRI. Y, como este, son muchos los mexicanos que, al margen del color de la camiseta y de las lides electorales, están dispuestos a movilizarse en defensa del petróleo en manos nacionales.

Peña Nieto no desconoce el peso específico de esta fuerza política que se le opone. Razón de más para pretender acelerar el proceso de presentación, discusión y, en su caso, aprobación de las reformas energética y hacendaria, anticipándosele unas semanas a López Obrador que convoca ya a una movilización nacional para el 8 de septiembre.

Qué tanto logre el presidente Peña con este golpe de mano anticipado, es lo que tiene en ascuas al pueblo de México, temeroso de que quien pegue primero pegará dos veces.

Si golpe dado ni Dios lo quita, como reza el refrán, habrá que ver cual es la respuesta por parte de la sociedad movilizada; puesto que el horno no está para bollos en el entorno social y económico. Bien podría revertírsele al Sr. Peña el mostrar por anticipado sus cartas en un juego en el que su pérdida de aceptación en la opinión pública,  también participa.

Tiempo al tiempo diría el clásico. Sin embargo, siendo tan cortos los plazos, no falta quien asegure que a diferencia de las reformas laboral y educativa, en esta ocasión poderes fácticos y Enrique Peña Nieto no se saldrán con la suya. “No pueden ni deben quitarle el pan de la boca al pueblo de México”, bajo esta bandera, con pacto o sin pacto, la derecha frente a las mayorías podría llevar las de perder si antes, en un oportuno golpe de timón, Peña Nieto no toma medidas para eliminar la corrupción enquistada en la Paraestatal. 

El desconocimiento y cárcel para Carlos Romero Deschamps, podría ser la carta a jugar por el Sr. Peña si quiere apuntalar su propuesta de “modernizar” a PEMEX.- Chelem Pto. Yuc., julio 31 de 2013

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Plumas Libres

Protesta indígena

Integrantes de la Central de Organizaciones Campesinas y Populares (Cocyp) se manifestaron frente al parque temático Takilhsukut donde se inauguró la edición número 12 del festival Cumbre Tajín y exigieron que el gobierno estatal desmantele el “oneroso festival que no ha traído beneficio a los poblados totonacas”. La Cumbre Tajín se inauguró la tarde de este de este jueves y se prolongará hasta el 21 de marzo.

 

Veracruz Festival Combre Tajín

También acusaron, se intenta privatizar más de mil 800 hectáreas, parte de ellas en la zona del perímetro protegido de ciudad prehispánica de El Tajín a empresarios para desarrollos comerciales y hoteleros. Al momento se ha concretado la venta ilegal de unas 100 hectáreas acusó el dirigente de la organización José Jacobo Femat.

Los manifestantes acusaron que en los últimos doce años, desde que se inició el festival Cumbre Tajín, al menos 100 de las mil 821 hectáreas que se incluyen en el perímetro de salvaguarda del sitio arqueológico decretado como Patrimonio Cultural de la Humanidad, han sido privatizadas. Jacobo Femat denunció que las cien hectáreas han sido vendidas a empresarios para instalar hoteles, gasolineras, restaurantes y establecimientos comerciales con el aval del gobierno estatal y las autoridades municipales.

“Pese a la prohibición por el decreto de la Unesco y a los lineamientos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) siguen contrayéndose hoteles, infraestructura que es contraria a proteger el sitio”.

El PRD acusó que el anuncio de que en el corto plazo el IMSS no podrá solventar el pago de pensiones y jubilaciones de sus ex trabajadores, anticipa que el gobierno federal pretende privatizarlo.

La secretaria general perredista, Hortensia Aragón, dijo que el anuncio del presidente Felipe Calderón sobre que el IMSS no podrá solventar el pago de pensiones y jubilaciones, “es el adelanto de que su gobierno se prepara para la entrega de dicha obligación a compañías particulares, nacionales y extranjeras”.

Sostuvo que esta entrega “representaría un jugoso negocio, que dejó ganancias por 4 mil 887 millones de pesos en 2009 a las administradoras de fondos que ya operan en México”.

La estrategia del gobierno “de entregar a particulares áreas claves que representan millonarios contratos a sus nuevos dueños, como lo es el caso de la Ley Simi, no es ni será la panacea que sacará adelante al IMSS”, aseveró Aragón.

La aseveración de la Sra. Aragón no está jalada de los pelos, así empezó el proceso de desmantelamiento de la estructura de apoyo al campo y el que condujera a la liquidación de Luz y Fuerza del Centro y que concluyera con el despido de 40 mil trabajadores de la extinta empresa. A continuación seguirá el ISSSTE y lo poco que queda del patrimonio nacional, de seguir dormido el pueblo de México cuya voluntad soberana hoy está secuestrada por la partidocracia controlada por el PRIAN.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce


Palo dado ni Dios lo quita, es la tesis de Manlio Fabio Beltrones cuando de la extinción de la paraestatal Luz y Fuerza del Centro y la liquidación de más de 40 mil trabajadores manuales y administrativos se trata. La decisión de Calderón Hinojosa estuvo apegada a derecho y, en todo caso, es su bronca el tener que pagar las consecuencias políticas, económicas y sociales por haberlo hecho a mansalva en sábado y en la oscuridad de la noche, es el cuento de moda  que hoy nos trata de vender el PRI.


Y vaya que tiene seguidores. En la polarizada discusión que en torno al albazo se da en todos los círculos sociales, parecen tener mayoría los que gracias a los medios de comunicación electrónicos y los impresos más reaccionarios de este país, le cargan todo el muerto a los trabajadores y a su sindicato, acusándoles con exceso de ligereza, de ser los villanos, responsables de la debacle financiera de la empresa de servicio público propiedad, hasta el pasado domingo, de todos los mexicanos. “Los onerosos privilegios contractuales de los electricistas del SME, provocaron la quiebra y propiciaron la ineficiencia operativa de la empresa en  perjuicio de millones de usuarios”, es la tónica del discurso de los aplaudidores de Calderón, al que han erigido en héroe nacional.


Lo que no se dice, porque el gran público no lo sabe o no lo percibe al haberlo ocultado tanto el gobierno calderonista, los medios de comunicación y el PRI que por décadas auspiciara el desorden técnico, administrativo y financiero de la empresa y se valiera de algunas dirigencias del sindicato para sus trastupijes electorales, es que la empresa contaba con un selecto cuerpo de burócratas de alto nivel, con un Consejo de Administración en el que participaran secretarios de hacienda, de economía y de energía, entre ellos Calderón Hinojosa y Agustín Cartens, en su momento, y un Director General avalado por la presidencia de la República. Si hay responsabilidades que perseguir, también hay responsables y estos, a no dudarlo, son los que a lo largo de los años han fungido como cabezas de la empresa ahora extinta y no los trabajadores subordinados a las decisiones tomadas desde la dirección.


Tampoco es del dominio público que otro tanto igual de trabajadores que vienen prestando sus servicios en empresas diversas, proveedoras de Luz y Fuerza del Centro, sin deberla ni temerla, serán seguramente despedidos al extinguirse el negocio. Así responde el “presidente del empleo” a sus promesas de campaña.


Por cuanto a “los privilegios” de que gozaran los trabajadores y la directiva sindical, si bien hasta el domingo estaban muy por arriba del común de la clase obrera, estos son conquistas laborales acumuladas a lo largo de 95 años de lucha gremial y no dádiva graciosa de un gobierno solapador. Lo paradójico es que quienes mayormente señalan lo desproporcionado y abultado de tales “prebendas”, son trabajadores que no han tenido acceso a estas porque ni están organizados ni mucho menos cuentan con historia de lucha proletaria y conquistas arrancadas a la patronal en cada revisión del contrato colectivo. Más que señalar  a los trabajadores electricistas como criminales y malos mexicanos, bien les convendría analizar si están a gusto y de acuerdo en trabajar a cambio de salarios de hambre y exiguas o nulas prestaciones, bajo el control de un sindicato de protección al servicio del patrón.


Tampoco la mayoría que aplaude a Calderón, lo sabe y bien han  procurado los gobiernos de Vicente Fox y Calderón Hinojosa de no divulgarlo, que tras la “valiente medida” se oculta la aviesa intención de privatizar la red de distribución hasta el sábado por la noche operada por la empresa extinta, en beneficio de empresas extranjeras interesadas en utilizarla en proyectos de comunicación de datos mediante fibra óptica, existiendo contratos firmados en lo oscurito para tal fin. Eso lo sabe la cúpula del PRI y tan lo sabe, que ya un diputado de este partido político promueve en la Cámara de Diputados un punto de acuerdo exhortando a la presidencia de la República a dar a conocer tales contratos y sus términos  al Congreso de la Unión.


Pero lo que más llama la atención es la ausencia de memoria histórica. Ya nadie se acuerda que bajo los mismos pretextos, supuestos despilfarros, costo oneroso de operación de  la empresa y “privilegios” de los telefonistas sindicalizados, acompañados de un sinnúmero de perjuicios a los usuarios, el gobierno de Carlos Salinas extinguió Teléfonos de México  para posteriormente privatizarle. El mal servicio  que proporciona esta empresa y las tarifas por arriba del estándar internacional con que opera, subsiste hasta la fecha, pero sus nuevos propietarios han acumulado enormes fortunas con un monopolio del Estado mexicano entregado en bandeja de plata a empresarios de los que,  incluso, se afirma, son simples prestanombres del ex presidente  Carlos Salinas.


Flaca memoria histórica que impide razonar que si ya nos saquearon una vez, lo volverán a hacer, como con el también escandaloso caso de la banca nacional entregada a empresas extranjeras o el petróleo, patrimonio de la Nación, cuya explotación reside ya, prácticamente, en manos de las trasnacionales.


¿Quién sigue en el proceso de extinción privatización? ¿La CFE? ¿Pemex? ¿El IMSS? ¿El ISSSTE? ¿Los ahorros de los trabajadores? O de plano tenemos que irnos haciendo a la idea de que todo el conjunto del gobierno, por ineficiente, ineficaz, despilfarrador, y auspiciador del enquistamiento de una alta burocracia  con salarios diez veces o más que lo que devengaba el mejor pagado de los obreros electricistas hoy en la calle, deberá ofertarse en venta de garaje hasta extinguir el Estado.

Bien por los aplaudidores gratuitos, su ignorancia los redime. En ellos descansará la responsabilidad histórica de haberse negado, más por ausencia de conciencia de clase que por envidia, a defender el patrimonio nacional.


Que mal para un Manlio Fabio Beltrones y su partido, el PRI,  que con pleno conocimiento de causa, juez y parte en el saqueo, con la sonrisa en los labios se pliegan a los intereses de Calderón Hinojosa y poderosos consorcios trasnacionales en demerito del futuro de este país y su aguantadora población. Para estos adalides tricolores que dicen saber gobernar y que de dientes para afuera afirman combatir la pobreza y promover el desarrollo,  por su traición a México y a la historia de este país, mi más profundo desprecio.

pulsocritico@gmail.com

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En manos privadas, 70% de la exploración y producción de crudo

La Jornada, Roberto González Amador y David Carrizales (Enviado y corresponsal. La Jornada 11/11/08

kesel-calderonMonterrey, NL, 10 de noviembre. Empresas privadas realizan 70 por ciento de las actividades que constitucionalmente son responsabilidad de Petróleos Mexicanos (Pemex) en las áreas de exploración y producción, reveló este lunes la secretaria de Energía, Georgina Kessel.

Los mecanismos derivados de los cambios que realizó el Congreso harán posible ordenar una práctica de contratación “que ya se realiza hoy: alrededor de 70 por ciento de las actividades de Pemex en exploración y producción ya la realizan otras empresas, pero con un esquema extremadamente rígido que no permite, como sí lo hace la reforma, obtener bienes y servicios para Pemex”.

En un foro empresarial la funcionaria anticipó que los contratos que firmará el gobierno federal con compañías privadas, al amparo de la reforma aprobada el mes pasado por todos los partidos políticos representados en las dos cámaras del Congreso, incluirán la posibilidad de “hacer un pago adicional” al contratista privado, en función del éxito del proyecto.

Petróleos Mexicanos, añadió Kessel, contratará en mejores condiciones servicios que hoy ya son prestados por empresas particulares, pero aseguró que las firmas recibirán sólo remuneraciones en efectivo acordes con los estándares de la industria en el mundo.

Oradora en la Cumbre de Negocios organizada por el ex gobernador de Veracruz, Miguel Alemán, la funcionaria federal sostuvo que la reforma aprobada por el Congreso hace posible garantizar la seguridad energética y el abasto de combustible a mediano plazo, además de que permitirá elevar la producción a 3 millones de barriles diarios de crudo, unos 300 mil barriles más que el ritmo actual.

Después de la reforma aprobada el mes pasado en el Congreso, se creará un régimen especial de contrataciones para la industria petrolera, afirmó Kessel. Sostuvo que el paquete de leyes votado por diputados y senadores tiene los mismos objetivos que la iniciativa presentada por el Ejecutivo federal en abril.

La reforma aprobada para Pemex, aseguró, crea un sistema de licitaciones públicas, por regla general por medio de contratos, con flexbilidad para modificar los proyectos, lo que va a permitir, según su criterio, “adquirir nueva tecnología o incorporar tecnología que resulte viable”.

Se refirió también a los incentivos que recibirán las compañías privadas que acepten realizar obras para Pemex y que, según lo declarado por los legisladores que votaron las iniciativas, no recibirán participación alguna de la producción de crudo.

Kessel aseguró que los contratos –cuyas versiones todavía no se hacen públicas– establecen para las empresas una remuneración siempre en efectivo y de acuerdo con prácticas internacionales; en las cláusulas se establece la posibilidad de penalizar al contratista por incumplimiento, y también se deja abierta la probabilidad de que Pemex realice pagos adicionales, también en efectivo, en función del éxito del proyecto y del desempeño del contratista.

“Esto es importante, porque si se nos entrega un pozo produciendo con anticipación, Pemex se beneficia, y para incentivar que el contratista entregue con anticipación, también se podrá beneficiar de esa mayor productividad del pozo por entrar en operación antes de tiempo”, afirmó.

Los esquemas de contratación también establecen que las remuneraciones sean siempre en efectivo; que no se conceda propiedad sobre los hidrocarburos; que no se suscriban contratos de producción ni haya esquemas de utilidades compartidas.

Tampoco el contratista tendrá derecho de preferencia para la adquisición de petróleo y derivados. “El control de la actividad se mantiene en manos del Estado en todas las actividades, bajo el nuevo sistema de contratación”, aseveró.

El sistema de contratación derivado de la reforma aprobada el mes pasado permite ampliar la capacidad de operación de Pemex a través de la contratación de servicios, manifestó.

Los mecanismos derivados de los cambios que realizó el Congreso harán posible ordenar una práctica de contratación “que ya se realiza hoy: alrededor de 70 por ciento de las actividades de Pemex en exploración y producción ya la realizan otras empresas, pero con un esquema extremadamente rígido que no permite, como sí lo hace la reforma, obtener bienes y servicios para Pemex”.

La Jornada, Editorial. 11/11/08

La confesión de Kessel

Ayer, en el contexto del foro empresarial México, cumbre de negocios, que se realiza en Monterrey, Nuevo León, la titular de la Secretaría de Energía (Sener), Georgina Kessel, dijo: “Alrededor de 70 por ciento de las actividades de Pemex (Petróleos Mexicanos) en exploración y producción ya las realizan otras empresas”. Tal aserto representa una confesión de ilegalidad, un reconocimiento de que la reforma petrolera recientemente aprobada, y aún no promulgada, simplemente busca regularizar una práctica ilícita, y una admisión de que el laberíntico proceso que condujo a su aprobación ha sido una simulación y una impostura del gobierno federal y de sus aliados en el Congreso.

Es necesario recordar que la Ley Reglamentaria del artículo 27 constitucional, aún vigente, afirma que “sólo la Nación podrá llevar a cabo las distintas explotaciones de los hidrocarburos, que constituyen la industria petrolera (la cual) abarca (entre otras cosas) la exploración, la explotación, la refinación, el transporte, el almacenamiento, la distribución y las ventas de primera mano del petróleo y los productos que se obtengan de su refinación”. Es decir, el gobierno actual y los precedentes han venido violando en forma deliberada y reiterada la Carta Magna y la ley reglamentaria –lo que conlleva una gravísima responsabilidad política–, y las reformas referidas han sido una mera forma de dar cobertura legal a una situación de facto a todas luces ilícita.

Por añadidura, la funcionaria dijo que las modificaciones pactadas por Los Pinos con las bancadas de Acción Nacional, el Revolucionario Institucional y un sector del Partido de la Revolución Democrática “tienen los mismos objetivos” que la iniciativa abiertamente privatizadora que el titular del Ejecutivo federal, Felipe Calderón, envió al Senado el 8 de abril. La pregunta obligada es, entonces, para qué se incluyeron en esas propuestas párrafos e incisos que entregaban segmentos enteros de la industria petrolera a consorcios particulares, a sabiendas de que habrían de enfrentar una fuerte oposición política, social y técnica, y por qué no se optó desde un principio por enviar una versión menos impresentable, como la que finalmente se aprobó. Sea cual fuere la respuesta, queda en el aire, tras las declaraciones de la titular de la Sener, una sensación de trampa, de simulación, de tomadura de pelo, como lo fue, desde un principio, el aserto gubernamental de que las iniciativas inicialmente ensayadas “no eran privatizadoras”.

Cabe preguntarse, por lo demás, qué explicación darán a sus bases y a sus electores los dirigentes y legisladores perredistas –Guadalupe Acosta Naranjo, Graco Ramírez, Carlos Navarrete y otros– que se sumaron con entusiasmo y “orgullo” a una maniobra que, ahora es meridianamente claro, apuntaba a legalizar una privatización que ya se venía dando en los hechos.

En cualquier forma, la escandalosa declaración de Kessel plantea una disyuntiva ineludible: o se emprende de inmediato un esclarecimiento de la sostenida ilegalidad en la que ha venido operando la industria petrolera (cuando menos, 70 por ciento de ella), o se concede la existencia de un poder público cínico, que sólo se compromete a cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes en las ceremonias de toma de protesta.

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