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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En un clima político por demás turbulento, no ha habido necesidad de esperar que el presidente Peña Nieto cumpla los primeros 100 días de su mandato para juzgar, a bote pronto, propuestas de gobierno y resultados. Tanto se ha propuesto llevar a cabo en el primer año de su gobierno sin antes consolidar su legitimación, que nada le sale bien, como ya empiezan a señalarlo expertos y analistas en diversos medios de comunicación.

Hasta ahora, ninguna de sus iniciativas, anunciadas a bombo y platillo, ha cuajado. Trátese de reformas a la legislación que medidas concretas para adecuar a la administración pública a los retos que impone una nueva manera de gobernar, o bien, el llamado “Pacto por México” y la “Cruzada contra el hambre”, todo ha topado con pared. La apertura simultánea de varios frentes, ha resultado negativa; los dispersos intereses creados de la sociedad mexicana brincan por doquier, cuestionando una por una y todas a la vez las iniciativas presidenciales.

Son tantos y de tan diferente peso económico, político o social, los callos que pisa en su acelerado transitar por imponer su personal estilo de gobernar, que son más los que se sienten lastimados que los que aplauden la presunta bondad de esta la segunda alternancia en el ejercicio del poder presidencial. Dividiendo, más que sumando en una sociedad que no encuentra luz al final del túnel.

A ello habría que agregar la serie de eventos negativos, domésticos y externos, que circunstancialmente ha debido enfrentar en esta su primera coyuntura en el largo camino por recorrer, respondiendo discursivamente con improvisaciones que no convencen y si, contribuyen  a una creciente pérdida de credibilidad en sus presuntos buenos deseos y propósitos para los mexicanos todos.

Todo se resuelve con dinero, pareciera ser la salida. Dinero que no hay  con la suficiencia que la respuesta reactiva amerita.

Y por si fuera poco, como era de esperarse, los gobiernos estatales no caminan al parejo del titular del Poder Ejecutivo Federal. Los gobernadores, acostumbrados a un virreinato de facto, no asimilan aún la idea de que circunstancias y escenarios ya no son los mismos. El presidencialismo centralista y autoritario regresa por sus fueros, acotando el omnímodo poder de los que se dice mandan en sus respectivos feudos. Reflejándose coyunturalmente en la dinámica de jaloneos en el diseño y aplicación de estrategias encaminadas al control y administración de los procesos electorales en puerta. Configurándose un vacío de poder en el que no se sabe, cuando menos en el caso de las entidades federativas gobernadas por el PRI, quién manda a quién.

Las expresiones de respaldo y apoyo al presidente de la República por parte de los gobernadores,  o son de dientes para afuera ó de plano se quedan en un infantilismo político que llama a risa, por no tenerse ni la más mínima idea de que es lo que respaldan, apoyan o torpedean bajo la mesa. La incongruencia entre el discurso de los gobernadores y su actuación en los hechos, lo confirman, como bien se observa en Veracruz.

¿O va en serio el propósito de cambiarle el rostro al país ó todo es cortina de humo para ocultar el verdadero objetivo electorero de las iniciativas presidenciales?  Parece ser la interrogante a que se enfrentan los hasta ahora virreyes en vías de dejar de serlo. Obligándose a tirar golpes de ciego en uno u otro sentido de la dicotomía planteada. La falta de una clara ubicación de los gobernadores frente al poder presidencial es evidente. ¿Cual es la prioridad? ¿O es todo a la vez?, se preguntan, manifestándolo de facto en su actuación.

En el pasado, refiriéndonos al peculiar y perverso estilo personal de gobernar de Fidel Herrera Beltrán, afirmamos que no era posible una buena interpretación de una clásica sinfonía si el director ignoraba a los integrantes de la orquesta, y viceversa. Como fue,  sin una clara definición de donde iniciaba ó terminaba el papel del director y donde el de la orquesta, el resultado fue un pésimo son cuenqueño que hoy todo Veracruz lamenta. Y eso se observa en el concierto nacional cuando aún no arribamos a las primeros cien días del gobierno peñista. No hay aún la química necesaria entre el que agita la batuta, la partitura, y los virtuosos ejecutantes que no terminan de afinar los instrumentos.

Demasiada prisa. Mucho ruido y pocas nueces sin pausas que permitan asimilar el que, como y con que de la estrategia presidencial para cambiar lo que a juicio del Sr. Peña se deba cambiar para seguir igual.

Hojas que se lleva el viento

Once mil familias en extrema pobreza en Veracruz le dirán “Adiós a la pobreza”, informó la presidenta del Patronato del DIF Estatal, en referencia a las acciones del programa “Adelante” que se llevan a cabo en Mixtla de Altamirano y  Tehuipango. Por ahora ya se llevan tres mil familias de esas once mil, a las que se está apoyando con este programa de combate a la pobreza, indicó la Sra. Karime Macías de Duarte, agregando que “solo falta que la Coneval realice la medición” para confirmar los excelentes resultados obtenidos.

Magnífico logro en apenas dos años de ardua labor, faltaría saber si los habitantes de esas marginadas comunidades estarán de acuerdo en que ya salieron de pobres, como en su momento lo refleje la evaluación del Coneval.

-ooooo

Como era de esperarse, en Veracruz la recién creada comisión para la atención y protección de los periodistas, burocracia al fin, está más preocupada por repartirse el presupuesto de 15 millones asignado que por cumplir con la misión encomendada. Y mientras esto sucede, a varios cientos de reporteros se les sigue negando un salario digno y prestaciones de ley a que tienen derecho, como también se les niega el expresarse con verdad bajo el pretexto de que no pueden ni deben dar de patadas al pesebre atentando contra los intereses de sus empleadores. Xalapa, Ver., 13 de febrero de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En una sociedad plural, aquejada por síntomas de exclusión, pobreza y desigualdad, es muy difícil, si no es que imposible, el obtener consensos en torno a problemas comunes, propuestas o percepciones individuales o colectivas que configuran un imaginario popular diverso, confuso y contradictorio. Se necesita algo más que simples llamados a la unidad para en base a denominadores comunes motivar, encauzar y concretar el consenso. Siempre habrá algo, un imponderable, que divida y polarice. De ahí que resulte absurdo el pretender imponer unanimidad de pensamiento lo mismo por decreto que por la vía del ablandamiento mediático, sin atender a aquello que más que unirnos nos divide.

En tanto el abatir pobreza y exclusión constituya un reto para los propósitos gubernamentales, como señala el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, y no resultado de acciones concretas encaminadas no a modificar estadísticas sino a reducir la brecha de la desigualdad, el consenso en torno a la acción de gobierno resulta utópico. Quizá esa sea la razón por la que en vísperas del informe del segundo año al frente del poder ejecutivo estatal, para el gobernador resulte un verdadero reto, no su loable propósito de abatir la pobreza en un 50% a lo largo de su mandato como lo ofreciera a los veracruzanos, sino el convencer de que se avanza en el logro de los objetivos y metas propuestos en el llamado Plan de Desarrollo de Veracruz.

De ahí, pienso yo, el que en su desesperación por lograr lo imposible, juzgue como nocivo fantasma a la opinión de quienes pensando diferente, perciben con mayor nitidez lo negativo que todo lo que de positivo tiene la labor de la administración pública estatal en estos dos últimos años, que sin duda lo tiene pero que no se percibe con la profundidad y claridad deseada. Es más sencillo aceptar que el gobierno estatal cuenta con arcas públicas quebradas, habida cuenta del abultado endeudamiento público que el propio gobernante y el Congreso local han admitido,  que reconocer una inversión pública estatal, en el año que corre, del orden de los 40 mil millones de pesos aplicada a la atención de la educación, la salud, infraestructura y combate a la pobreza.

Cada quien ve y habla sobre lo que observa en su entorno y así lo registra atendiendo a su ubicación social y económica. Para unos tiene mayor relevancia una carretera en buen estado, un puente o, entre otras cosas, un nuevo hospital, que un piso de cemento en el humilde jacal de una familia campesina que habita en alguno de los municipios con mayor índice de desarrollo relativo. Para esta familia y sus vecinos, lo relevante es asegurar su alimento a lo largo del año y no la carretera o el piso de cemento.

Estadísticamente cuenta el número de viviendas con piso de cemento, agua potable, drenaje y electrificación como indicadores de bienestar y avance contra la pobreza y la exclusión, pero eso queda en el papel. En la vida cotidiana de miles de familias, el contar con un empleo remunerado, techo y una comida caliente al día, la percepción de su pobreza es diferente y no olvidemos, percepción es política con toda la connotación que ello implica.  Todo es según el color del cristal con que se mira, diría el clásico.

Luego no cabe la impaciencia y el malestar del gobernante frente a la crítica. Mucho menos y en ello he insistido, el tratar de convencer con anuncios espectaculares de un triunfalismo sin sustento. La modestia, el reconocer con humildad que frente a lo deseable lo posible es el camino, convencería más acercándonos al necesario consenso para, en un esfuerzo común, solidariamente empujar parejo para tratar de sacar al buey de la barranca.

Por lo que toca a quien esto escribe, no veo en mis opiniones ningún ensabanado fantasma. La única vez que tuve la oportunidad de hablar con el Dr., siendo éste gobernador electo, fui claro: sería un crítico de su gobierno si a mi juicio ello era procedente. No podía ignorar que fue impuesto por el peor gobernador que ha tenido Veracruz. Y he ejercido la crítica con toda libertad, sin cortapisas, sin maiceo ni reclamos por parte de la administración pública estatal, dando la cara y poniendo un insistente énfasis en las políticas públicas erróneas de comunicación social, lado flaco del régimen actual.

No se puede convencer con dinero mal empleado de lo que la realidad objetivamente niega. Veracruz va a la zaga y no a la vanguardia en crecimiento económico, generación de empleos remunerativos, respeto al medio ambiente, bienestar social, expectativas de progreso a futuro de las nuevas generaciones, así como en transparencia en el manejo del erario público, esta es la percepción dominante a lo largo y ancho de la entidad. Mediáticamente, con recursos públicos no sujetos al escrutinio de la sociedad, se nos dice lo contrario.

 Lejos de convencer con discurso tras discurso de los que se hace eco la prensa adornándolos profusamente con la imagen del gobernante, genera duda y rechazo  alentando en la audiencia-objetivo incredulidad, rumores y chascarrillos de mal gusto, alejándonos del tan necesario como urgente consenso en torno a la necesidad de la unidad de pueblo y gobierno, frente a una crisis que ya está presente en  México sin que Veracruz sea la excepción.

. Estando por concluir el primer tercio de la gestión del gobernador Duarte de Ochoa, es hora de corregir. No más engaño mediático y simulación, por el bien de todos.

Hojas que se lleva el viento

Parece un absurdo, pero no lo es en tanto que sólo se reduce a un juego que ocupa únicamente a la llamada clase política y medios de comunicación. Me refiero al lúdico proceso preelectoral que desembocará con la selección de candidatos a las alcaldías de 4 años y a las diputaciones locales. Todos especulan, todos anticipan, todos apuestan, mientras al grueso de la población ni le va ni le viene quien o quienes habrán de contender por los diversos partidos políticos, nacionales y bodrios locales, al fin que para el caso es lo mismo, mirones de palo sin opción de participación para decir esta boca es mía.

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J. Enrique Olivera Arce

En previsión al incremento de rumores, cuestionamientos y crítica fundada sobre el desempeño de su administración, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa salió a dar la cara, exhibiendo su limitada percepción de la realidad y desnudando su peculiar estilo personal de gobernar. En entrevista pactada con el Diario de Xalapa, publicada el pasado lunes 12  bajo el título “La delincuencia está contenida; Veracruz vive un nuevo ambiente” y firmada por René del Valle, el gobernador de Veracruz se suelta el pelo. 

Larga entrevista en la que Duarte de Ochoa confirma lo que sus aduladores no se atreven a advertirle. Marcha desnudo entre la multitud, presumiendo de finos ropajes que bordados de oro y fina pedrería son inexistentes. Gina Domínguez Colío, periodista de larga trayectoria y hoy novel política estrenada como vocera del ejecutivo estatal, conduce la sombrilla de seda y brocado, bajo cuya sombra ante los medios apenas se protege el joven  gobernante. 

Nada nuevo bajo el sol al que se pretende ocultar con un dedo. El Docto gobernante, reafirma con énfasis ante el reportero lo que cotidianamente, en público, a solas, o entre cuates insistentemente se repite: “Vamos bien”.  

“Adelante”, fórmula estratégica de su mandato para reducir en un 50 % la pobreza que arrastra Veracruz, cumple con una obra cada día, el éxito no tiene parangón comparado con el asistencialismo del gobierno federal. Con la corresponsabilidad ciudadana se construye con cemento y varilla el camino de la prosperidad, el que no participa y no trabaja no come ni se beneficia en “Adelante”. “Sudor y lágrimas” el costo, apunta Don Javier.

Desafortunada exhibición de triunfalismo sin sustento que le respalde. Si apaciguar el temor ciudadano ante esporádicas manifestaciones de violencia fuere el propósito, lo anotado por René del Valle no oculta delincuencia y zozobra desbordada. Contradictorio, se toma como propio lo que a la federación corresponde. “Veracruz seguro” con la Armada de México al frente controla el C-4 y se extiende ya a varias localidades importantes de la entidad, cumpliendo con una tarea civil que corresponde a una policía estatal y municipal ineficiente y penetrada por los dineros mal habidos. El gobierno de Calderón es malo electoralmente, bueno cuando respalda al priísmo en el gobierno, por algo será. 

Interesante aunque frustrante intento en época de veda electoral. La entrevista a modo impactó más para mal que para bien, pues el rumor, el cuestionamiento y la crítica sustentada ni amainó ni se amilanó frente a lo dicho, antes al contrario, la audiencia se agitó 

“Un nuevo ambiente vive Veracruz”, mientras la delincuencia hace caso omiso, la inseguridad como percepción ciudadana alienta desconcierto y temor. Pero “vamos bien” insiste el señor Doctor Javier Duarte de Ochoa. más el discurso triunfalista se agotó. Hechos no palabras, esperan desconfiados los pobres de hoy y de siempre.

Sin estrategias de desarrollo regional y microregional que respondan a diagnósticos puntuales en los que con visión de futuro se tome en cuenta necesidades reales y sentidas de la población, “Adelante” no es la solución. Acaso paliativo electoral y nada más. 

Hojas que se lleva el viento 

El estadio azul en el D.F., parece ser la tumba anticipada de la campaña de la Sra. Vázquez Mota. Pésima organización, grosero desaire en los tendidos y una andanada de críticas fue el resultado de su pomposamente anunciada protesta como candidato blanquiazul a la presidencia de la República. Los encuestadores ya tienen tela de donde cortar para incrementar mediáticamente la ventaja del señor de “tres libros y un copete”. 

¿Por qué primero Movimiento ciudadano y no el PRD? Pregunta obligada con la protesta el pasado domingo de Andrés Manuel López Obrador como abanderado del partido naranja en la contienda por la presidencia de la República. ¿Confía más el ahora candidato en Dante Delgado que en “los chuchos? Tiempo al tiempo, en política como en el futbol esto no se acaba hasta que se acaba, diría el clásico. 

Más vale tarde que nunca. Contra el tiempo ya se asignaron uno o más distritos electorales a los titulares de las diversas dependencias del poder ejecutivo estatal, quienes serán responsables de contrarrestar la influencia de los programas asistenciales del gobierno federal en el área geográfica asignada.  El objetivo, con “Adelante” como ariete acarrearle votos al PRI. Reñida pues la competencia con el PAN por hacerse de la clientela electoral. La pregunta obligada: ¿Podrán con el paquete los señores funcionarios? Lo de menos, cada uno será reforzado con el equipo profesional de operadores políticos mejor conocidos como “mapaches”, a los  que pomposamente el PRI llama “estructura”.

Enhorabuena. Si para Fidel Herrera Beltrán el niño de La gloria le rindiera dividendos, el panista Osiel Castro de la Rosa, Director de bodrio mejor conocido como “Inverbio” no tiene por que quedarse atrás. Ya no sólo oferta a Pemex 50 millones de litros de bioetanol con 30,000 de nuevas hectáreas productoras de caña de azúcar, actualizado suma a lo anterior producción incalculable de biocombustible procedente del cultivo de Maguey. Si La Gloria da para fétidos puercos con auxilio de Carroll, por que nó una planta de etanol para acabarla de joder. Siempre queda la esperanza del paracetamol, que según el médico Fidel, cura lo mismo influenza porcina que uno que otro sabañón. 

Xalapa, Ver., 14/03/2012

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J. Enrique Olivera Arce

Dado que en un Veracruz próspero todo está resuelto, poco o casi nada queda por hacer para la maquinaria priísta. La elección del 2012 será la más destacada, pacífica y segura de la historia de la entidad, luego no tiene ningún sentido proponer candidatos de calidad y propuestas merecedoras de la aceptación unánime del electorado. La prosperidad reflejada en el bienestar de todos los veracruzanos, no exige otra cosa, de ahí que pueda darse por sentado que esa es la razón por la que el priísmo, confiando en su triunfo arrasador, ni se renueve ni deje espacios para las nuevas generaciones de aspirantes a políticos de primer nivel.

Mucho menos le interesa opinión y sentir ciudadano, pecata minuta si esta se compra con despensas. ¿No acaso Fidel, el ahora priista apestado, se regodeaba expresando que en política lo que se puede comprar con dinero es barato?

Cuando Veracruz requiera de sangre nueva porque así lo reclamen las circunstancias post prosperidad, entonces Carlos Brito, Manuel Ramos Gurrión, Amadeo Flores, Jorge Uscanga, y dos o tres gurús y caciques pueblerinos más cuyo nombre escapa a la memoria, cederán los bártulos a una camada de jóvenes veracruzanos que, para entonces, serán tan viejos, caducos y obsoletos como la generación que les antecediera. Cuando ese momento llegue, llamarán a Javier Duarte de Ochoa, docto estadista, para que se haga cargo de mostrar el camino a seguir, ¡siempre adelante! Montado en níveo corcel, casaca roja enfundada, dictará la consigna, “abatir la pobreza en un 50%, con orden, eficiencia y transparencia.

Todos los caminos llevan a “Roma” dirá el afable predicador mejor conocido como “El negro cruz”. No la capital del viejo imperio, sino la empresa que todo lo puede y que habrá de sobrevivir porque así lo dispone en bíblico texto el proyecto transexenal del encomendero dinástico. Entonces, como ahora, parafraseando al escritor orizabeño Rafael Junquera Maldonado*, pasado también será mañana para el PRI.

Mal de muchos, consuelo de unos cuantos. ¿Por qué cebarse entonces en el priísmo veracruzano si a nivel nacional es la misma y empolvada historia?

Valga el anticipo en el relevo del Congreso de la Unión. Democracia de cuotas y de cuates. Manlio Fabio a una diputación plurinominal y Gamboa Patrón –que por cierto no representa a nadie- al senado. Enroque de chapulines, de la Cámara de diputados al Senado y de este a la Cámara baja, los mismos rostros, las mismas mañas, los mismos intereses personales y de grupo a flor de tierra o encubiertos. Renovarse es morir en el intento, luego las nuevas generaciones de políticos tendrán que esperar su oportunidad, cuando ya viejos, caducos y obsoletos, sepulten a la generación que les antecediera para entonces entre esferas de naftalina reciclar el mismo libreto.

¿Y por qué cebarse con el PRI? Si todos, en todos los partidos son iguales. Pragmatismo, regla de oro de la partidocracia, los mismos para lo mismo. Impedir que el poder se diluya, se agriete y se pierda a manos de una nueva y bisoña generación política, que exige su derecho a cuota e inclusión para los cuates sin habérselo ganado.

Luego entonces resulta razonable elucubrar en torno a la ya manida idea de que a partir del primero de diciembre México cambiará para seguir igual. El gatopardismo por sobre el interés presente y futuro del Estado-nación. ¡Más de lo mismo! Gritará el respetable en los tendidos. ¿Y que querían? Si se pagó boleto para el mismo circo, para ver las piruetas del mismo elenco, en el mismo sitio.

La culpa no la tiene el indio, sino el que le hace compadre. Que más da si el señor Peña ni mudo ni manco sabe o no sabe usar el poco o mucho cerebro del que la naturaleza le dotara. Para el caso es lo mismo como más de lo mismo con encuesta o sin encuesta, nos receta lo mismo Josefina.

Resignación en Cuaresma, en el México de siempre más seguro lo comido; ya mañana, de quienes para entonces ya no estemos, quedará escrito a manera de epitafio: “Dios dirá a sus abnegados hijos que presente también es futuro.

Hojas que se lleva el viento

Calderón, “Farol de la calle”, diría Pablo Gómez a sus pares cuando todo se le niega a nuestros indígenas y todo se le da al FMI para rescatar al gran capital en Grecia. Kafkiano, pedir prestados 300 millones de dólares  para combatir pobreza y paliar la crisis alimentaria en México, cediendo 8 mil millones adicionales de billetes verdes al organismo internacional que nos tiene de rodillas. Visión de Estado en un país de ciegos conducido por tuertos lazarillos.

*“Mañana también es pasado”, novela política de Rafael Junquera Maldonado, Editorial Promexa, Primera edición 2003.

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J. Enrique Olivera Arce

Del plato a la boca se cae la sopa cuando no se sabe cucharear, diría Doña Fide, personaje de los diálogos de Lino Tapia, colaborador de la revista veracruzana Análisis Político.

Más claro ni el agua, el gobierno de Veracruz no pudo con el paquete de la seguridad pública en la conurbación Veracruz-Boca del Río, debiéndolo entregar en bandeja de plata a la Secretaría de Marina, Armada de México, renunciando así de facto a lo que debemos entender como soberanía estatal. Esto a escasos días de que Duarte de Ochoa declarara a Veracruz como zona libre de desastres en respuesta a los “agoreros”.

Se confirma una vez más que “calladitos”, nuestros políticos “se ven más bonitos”.

El tema de policía y seguridad pública no suele ser tema a tratar en este espacio. Verdaderos especialistas, incluido el Sr. Calderón Hinojosa para el que es el pan de cada día, le tratan cotidianamente en todos los medios de comunicación impresa o electrónica. Sin embargo, diluida la frontera que separa a la información política de la policiaca y habida cuenta de que lo referente a la “cesión de derechos” por incapacidad, confirma que una cosa es el ya chocante discurso de la prosperidad y otra la realidad a la que se enfrenta el gobernador veracruzano, vale la pena tocarlo de refilón.

El ceder a las fuerzas armadas de la Federación  la función de policía preventiva a la que están obligadas constitucionalmente lo mismo la administración pública veracruzana que los 212 Ayuntamientos de la entidad, no es un capricho más del Sr. Doctor Duarte de Ochoa ni tampoco de Calderón Hinojosa. Es obligada respuesta a una realidad que no se puede ocultar tras una ya jocosa cantaleta sobre los resultados del primer año de gestión del titular del ejecutivo estatal.

Para muestra basta un botón

No se puede afirmar que se cumplieron y rebasaron las metas plasmadas en el Plan Veracruzano de Desarrollo, cuando el gobierno no cumple con la obligación primaria de otorgar seguridad a la ciudadanía en su integridad física y bienes materiales. Más cuando en el imaginario popular existe ya la idea de que el gobierno duartista ha sido incapaz de servir a la ciudadanía con eficiencia y eficacia en materia de seguridad y justicia.

Si no se pudo, por las razones que fueren, asegurar tranquilidad y paz social en la conurbación Veracruz-Boca del Río, la joya de la corona,  e incluso en la capital del estado, es de imaginarse las condiciones desastrosas que privan en esa materia a lo largo y ancho de la entidad veracruzana. Sin seguridad pública no florece el crecimiento económico y el desarrollo por más que se le invoque.

¿Es dable entonces afirmar que con el programa “Adelante”, en el primer año de gobierno se han sentado las bases para consolidar la prosperidad de Veracruz? Desde luego que no. Así, más que una utopía construida en los sueños del gobernador veracruzano, lo que se afirma en el discurso triunfalista es simple y llanamente mendaz y vulgar entelequia, llamada a jugarle el dedo en la boca a ingenuos ciudadanos que en su gobierno confían.

Más que coordinación con el gobierno federal en el programa “Veracruz Seguro”, lo que hoy se observa es ni más ni menos que subordinación. El gobierno de Veracruz sometido a un mando único en manos de las fuerzas armadas, contrariamente a lo dispuesto en el pacto federal. Más grave aún que el que la armada de México se asuma como gendarme de esquina para brindar protección a los veracruzanos.

¿Tan mal están las cosas en Veracruz? ¿Y el “aquí no pasa nada”, donde quedó?

Fracaso y elecciones

¿Qué pensará el candidato del PRI a la presidencia al respecto? Seguramente nada, su prioridad es mantenerse como puntero en las encuestas para desmentir a sus detractores, así como la prioridad de Javier Duarte de Ochoa es mantener su imagen en alto ante Enrique Peña Nieto.

Porque no podemos dejar de lado que de aquí en adelante y hasta la elección del 2012, pase lo que pase en Veracruz se inscribirá en el contexto del proceso electoral. Como tampoco puede minimizarse el hecho de que la renuncia del gobierno priísta a brindar por sí seguridad a los ciudadanos, quedará inscrito en la memoria de los veracruzanos como un fracaso más del líder moral del tricolor en la entidad.

“El PRI si sabe gobernar” grita a los cuatro vientos el priísmo veracruzano, en referencia al pésimo gobierno panista de Calderón Hinojosa. ¿Qué dirán ahora ante el mal gobierno de Duarte de Ochoa? ¿Estarán concientes de que la incapacidad de la administración pública priísta se reflejará en las urnas?

Permítaseme dudar de esto último. El priísmo veracruzano vive a su modo la prosperidad que se le niega a los veracruzanos. El “salpique” y la euforia producto de su convicción de que el PRI recuperará Los Pinos, les ciega y trastorna el entendimiento.

Mérida, Yuc., Diciembre 21 de 2011.

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J. Enrique Olivera Arce

Ni hablar, los “agoreros del desastre” a los que se refirió el Sr. Doctor. Javier Duarte de Ochoa en Coatzacoalcos, tendrán que tragar sapos y aceptar que “Veracruz no está quebrado”.

A los que ni nos va ni nos viene el exabrupto visceral del gobernador somos los pocos que hemos afirmado de manera reiterada que son las finanzas de la administración pública veracruzana las que están desfondadas. Más todavía, tratándose de quien esto escribe, al haber señalado que Veracruz está por encima de quienes le gobiernan, sin que eso se aproxime a un mal augurio de desastre inminente, a menos que se tome como tal el considerar que, de seguir las cosas como van, engañando a los veracruzanos sobre una fortaleza institucional que no se observa por ningún lado, pudiera dar lugar al fracaso de la batalla del gobernador contra la desigualdad y la pobreza.

Pretender reducir pobreza al 50 % en seis años, si que es un mal augurio. Del optimismo sin sustento al fracaso solo hay un paso y, en menos que canta un gallo, desigualdad y pobreza creciendo diariamente por arriba de la meta establecida para cada día, cada mes, cada año del sexenio duartista, podrían derrumbar la joya de la corona paradójicamente denominada “Adelante”; arrastrando consigo en su caída la visión utópica de una prosperidad que no existe en el mundo real. Eso si sería un desastre.

 Por cierto el propio gobernador veracruzano, que no es ningún agorero del desastre sino simplemente un soñador, entre más pronuncia la palabra “prosperidad” más confirma la percepción de un fracaso anunciado.

Si algo sabe el gobernador, es de finanzas públicas

Ocultar la realidad pretendiendo tapar la luz del sol con un dedo, no es manera de desmentir a aquellos que no comulgamos con el sueño duartista. Si por un lado el Sr. Doctor Duarte de Ochoa declara que se está pagando en tiempo y forma a proveedores y, por otro, su secretario de finanzas afirma que el 24 del mes en curso se  pagará lo adeudado a constructores y proveedores, algo anda mal. O se oculta la verdad o se recurre a medias verdades y medias mentiras para salvar el año, como suelen decir los derechohabientes del Instituto de Pensiones que exigen cuentas claras y chocolate espeso ante el adeudo del gobierno estatal al organismo.

Lo mismo dirían aquellos constructores y proveedores de bienes y servicios, que desde noviembre del 2010 no ven para cuando se les pague lo adeudado, pese a que, como es público y sabido, algunos cubrieran una jugosa cuota para cuando menos tener prioridad  a la hora del pago prometido. ¿O no es así Sr. Benítez?

El Doctor, como lo afirma, si algo sabe es de finanzas públicas. Por lo cual debería de saber lo que significa pagar en tiempo y forma. Ni se ha pagado a tiempo ni se respetan las formas, habiendo transcurrido ya un año de torear con promesas incumplidas a los demandantes de pago.

Por otra parte, el propio gobernador en su Primer Informe de Gobierno, dejó asentado el monto de la deuda que viene arrastrando la administración pública tras el desaguisado fidelista. Así como quedó asentado que en el proyecto de reestructuración de la deuda pública, tenía como pendiente la contratación del último crédito autorizado por la diputación local. Lo cual fue confirmado por el secretario de finanzas en su comparecencia ante el Congreso. Si la banca privada no suelta el billete, pese al aval de Banobras, no hay reestructuración, así de simple.

¿Podrá efectivamente al cierre de año quedar saldada la deuda que el gobierno estatal contrajera tanto con particulares como con el IPE? Por salud pública sería importante que el gobernador Duarte de Ochoa, pasadas las fiestas decembrinas, dijera a los veracruzanos a cuanto ascendería el monto de la deuda pública con el que se inicia el 2012.

“No confundir gimnasia con magnesia”

No se puede culpar a los “agoreros del desastre” cuando a ojos vistas no se ha dado solución a la problemática heredada de la pésima administración a cargo de Fidel Herrera Beltrán. De la cual, el Dr. Duarte de Ochoa, que si sabe de administración pública, conoce sus alcances. Los “agoreros” podrán estar confundiendo a Veracruz con quien le gobierna, sin embargo, no es en stricto sensu su responsabilidad, el propio gobernador en sus peroratas triunfalistas es el primero en recurrir a mendaz juego de palabras. Los demás, como en todo, simplemente le siguen la corriente.

“No hay que confundir gimnasia con magnesia”, ya lo aseveró el Dr. Duarte. Insisto, la grandeza de Veracruz, con sus asegunes, no es equiparable a los hombres y mujeres que en la corrupción, mediocridad e ignorancia le gobiernan. Afirmarlo ni se inscribe en el tema electoral ni guarda relación con diatriba y maledicencia alguna, es percepción que se construye día con día frente a hechos, personajes y conductas que si apuntan al desastre. Cancún, Q.Roo

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

No es “políticamente correcto” insistir tanto en las flaquezas políticas de un joven gobernante que se niega lo mismo a reconocer su realidad y circunstancias, como a escuchar la opinión que de su administración corre de boca en boca. Sin embargo…

 Considero que ante la pésima consideración que se tiene de su persistencia en mantener una política de comunicación social chocante y, hasta aberrante en algunos casos -a mi juicio estrategia errada y contraria a los propósitos buscados-, no es política y periodísticamente correcto guardar silencio sobre un tema que nos concierne a todos.

Javier Duarte de Ochoa suma cotidianamente desplantes de soberbia y triunfalismo que no se corresponden con su alta investidura, garante de la soberanía estatal y de lo que el esperan importantes sectores de la población veracruzana.

Anteriormente se decía que atendía a los consejos de Enrique Jackson, su principal asesor que le fuera impuesto por Herrera Beltrán Ahora que el político sonorense dejo Veracruz, la pregunta obligada es ¿quién asesora al gobernador? ¿Quién es su consejero de cabecera que le induce a desbarrar verbalmente día con día?

O no hay asesor y simplemente toca a la coordinadora de comunicación social y vocera oficial hacer las veces de de tal, sin atinar a aclararle a los medios lo que el gobernador quiso decir. Lo cierto es que no hay día en que Duarte de Ochoa no sea exhibido en la prensa como un locuaz y dicharachero aprendiz de brujo, que pretendiendo transformar abalorios en vasijas de oro, termina por mostrar desconocimiento de un Veracruz al que dice gobernar.

Sin perder de vista la ilusoria prosperidad que sólo él ve en Veracruz, habla y habla, con el “adelante” como estandarte, sin parar mientes en que se le oye pero nadie le escucha. Y sin embargo, insiste, propalando el mismo y ajado discurso en torno a su multicolor utopía.

Tratando de ver las cosas con optimismo, a lo sumo vale afirmar que con el gobierno duartista los veracruzanos no somos ni más ni menos prósperos que en sexenios anteriores.

  El clímax del despropósito

 Inspirado en el pegajoso danzón “Juárez”, creado en 1919 por el músico chiapaneco Esteban Alfonzo y al que popularmente se le conoce como “Si Juárez no hubiera muerto”, ante el estupor de sus oyentes del Club de Industriales del D.F., el gobernador de Veracruz no ha tenido empacho en proclamar a los cuatro vientos que: “Si Veracruz fuera un país sería una de las 20 economías más importantes del mundo…”. No reconociendo el presente al cual se enfrenta, si Juárez no “hubiera” muerto Javier Duarte no habría sido gobernador.

El hubiera no existe en el devenir histórico. Veracruz es México como México es Veracruz. Así que no esperemos el que al gobernador otro gallo le cantara como bien lo deseara en sus discursos. En medio de la crisis global y la pérdida de brújula del sistema político nacional, la realidad presente en la entidad indica estancamiento y retroceso económico, deterioro de la vida social, una administración pública en vías del desastre y un vacío de poder que amenaza con ingobernabilidad, reflejando la parcela fiel al país en su conjunto en el que hoy nos toca vivir.

Lo que dentro de sus limitaciones y sueños guajiros Duarte de Ochoa no alcanza a comprender, pese a haberlo afirmado discursivamente, es que ya estamos dentro del proceso electoral que culminará en unos meses con la elección del próximo presidente de la República.

De seguir como va, flaco favor le hace al dogma-Peña Nieto y al partido político del cual es “lider moral”.en Veracruz. La piedra en el zapato para el PRI no es Calderón Hinojosa, es el “primer priísta” de Veracruz, que no sabiendo gobernar  pone en riesgo el regreso del dinosaurio a Los Pinos, dilapidando alrededor de 2 millones de votos.

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Javier Duarte de Ochoa se vale de niños para promocionar su imagen

“Adelante” es una nueva forma de hacer y de entender la política social, con una estrategia que vincula el desarrollo social con el desarrollo humano”, expresó el gobernador Duarte de Ochoa en Poza Rica de Hidalgo, Veracruz, en un evento de promoción del programa de combate a la pobreza.

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

A mi amiga Yasi Konan,  joven víctima de la barbarie en Costa de Marfil

 Se inició en la Huasteca veracruzana el hecho insólito de combatir pobreza y desigualdad con pobreza conceptual, moral, espiritual y material de un gobierno intelectualmente deshonesto, promotor de un programa sin programa y sin mayor propósito que marchar hacia “adelante” para seguir igual. Javier Duarte de Ochoa, cual moderno Hernán Cortes, se hizo presente en el municipio de Zontecomatlán para compartir  espejos y abalorios con sus habitantes.

No es crítica al gobernador de Veracruz. El joven Duarte de Ochoa, enfrentado a su circunstancia y rodeado de mediocridad, hace lo que puede, pretendiendo combatir molinos de viento sin un duro en el bolsillo,  en un país sin rumbo inserto en un mundo sin pies ni cabeza, en el que la pobreza y desigualdad son la constante, no la excepción.

A Javier Duarte de Ochoa le ha tocado gobernar contra la corriente más general. El reclamo e indignación popular están de regreso en todo el orbe. El modelo económico neoliberal se agotó y, con ello, las recetas para acceder y mantener a la llamada “sociedad del bienestar”.

De ahí que lo que debería estar a discusión y no motivo de ruido mediático, aplauso fácil y lisonjas cortesanas, es la factibilidad de ir al combate con una endeble política pública de desarrollo social sin crecimiento económico, que conceptualmente  pretende todo, menos mayor equidad en la distribución de la riqueza como podría esperarse en un Veracruz próspero.

A mi juicio es arar en el desierto, pretendiéndose sembrar bienestar social donde precisamente la vida material de las comunidades más pobres de la entidad, pobladas en su mayoría por indígenas, está marcada históricamente por el atraso económico, fruto de la explotación, expoliación, expropiación de trabajo y capital neto acumulado, así como exclusión y discriminación de nuestros pueblos originarios.

Pisos de cemento más, pisos de cemento menos, un brochazo por aquí, otro por allá, no hacen la diferencia cuando se trae sobre la espalda el pesado fardo  de 490 años de sometimiento y  marginación.

Mejoría social sin crecimiento económico compartido es entelequia. Trocar asistencialismo por “participación responsable” sin el sustrato productivo que le sustente, a más de demagógico resulta grosero cuando a los pueblos indígenas se les niega en los hechos autonomía y autogestión, en el marco de su particular concepción identitaria, integral e integradora, de la vida en común y en estrecha relación con la naturaleza. Ofreciéndoles a cambio seguro popular y conectividad de banda ancha al internet por su participación en el combate gubernamental a su endémica pobreza.

Sobre esto último cabría destacar que hasta donde se sabe, el programa “Adelante” contempla alcanzar objetivos y metas de manera individualizada para que ello se refleje en las estadísticas, de ahí la ya desatada arrebatinga por los padrones de beneficiarios. Habría que preguntar a las comunidades indígenas si están a favor del yo individuo beneficiado o del nosotros comunidad en desarrollo. Cuestión de enfoques que incide en los resultados por alcanzar.

Ofensa a la inteligencia no del gobernador al pueblo que gobierna, sino de un modelo capitalista de desarrollo diseñado para reproducir las mismas condiciones económicas, sociales y culturales, impuestas históricamente a las clases subordinadas.

¿Cambiar para seguir igual, o peor? Esto es lo que debería ser objeto de preocupación colectiva, tema de debate que se soslaya en aras de comodinos intereses espureos y electoreros. Ignorar la historia hace de Javier Duarte de Ochoa una víctima más del sistema y no, parafraseando a Franz Fanon,  moderno adalid de “los condenados de la tierra”.

Seguir insistiendo sobre “Adelante” es necedad, a más de “políticamente incorrecto”. Hasta aquí llego tocando un tema incómodo, esperando que los pueblos originarios oprimidos y expoliados y no el tiempo, hagan escuchar su palabra.

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

 En el marco de un imponente despliegue publicitario, ante más de cinco mil personas congregadas en instalaciones de la Benemérita Escuela Normal Veracruzana, la tarde de hoy jueves, el gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, dio a conocer la estrategia toral de su gobierno proponiéndose con el Programa “Adelante”, joya del sexenio, abatir a la mitad pobreza y desigualdad en la entidad.

 Por razones obvias la presentación y puesta en marcha del la estrategia de desarrollo social contemplada en el llamado Plan Veracruzano de Desarrollo y denominada “Programa Adelante”, agitó memoria histórica y generó  lo mismo amplias y optimistas expectativas que justificadas dudas en cuanto a la viabilidad de la meta por alcanzar, reiterada por el gobernador en su discurso: abatir en un 50 por ciento la pobreza en Veracruz, con énfasis en los 16 municipios con mayor atraso.

 Prensa escrita, radio, televisión, portales informativos de internet y grandes espectaculares panorámicos, se encargaron de dar realce al evento en el que, al viejo estilo priísta, se echó la casa por la ventana, a sabiendas de que con lo anunciado el gobierno de Veracruz cuenta ya con una plataforma de despegue que pretende señalar rumbo, destino y prioridad en materia de desarrollo social para el sexenio.

 Lo que de primera intención llama a reflexionar sobre lo anunciado, más que el contenido del discurso que habrá que analizarse a detalle, desbrozando la paja y los lugares comunes para quedarnos con lo sustantivo, es que entre las expectativas generadas destaca la expresada a bote pronto por algunos priístas que, sin valorar aún alcances y requerimientos para materializar un programa que pretende ser innovador, así como expresión de voluntad y decisión política del gobernante para imprimir nuevo rumbo en el quehacer de la sociedad veracruzana, lo contempla ya como instrumento electoral con vías al 2012.

  Sin considerar éstos que la estrategia planteada por el gobernador,  puede resultar políticamente un arma de doble filo. Pues si bien de lograrse avanzar en la meta toral propuesta, ello beneficiaría electoralmente al PRI, caso contrario sería su derrumbe al pretenderse poner toda la carne en el asador y todos los huevos en una sola canasta, con un instrumento de política pública integrador de estrategias y acciones gubernamentales ahora dispersas, cuando este esfuerzo anunciado está dirigido a una población mayoritariamente hábida de respuestas palpables a demandas añejas, en un contexto nacional política y económicamente poco propicio para avanzar con rumbo cierto en el combate a históricos rezagos estructurales como la desigualdad, la pobreza y la marginación.

 Con “Adelante”, se comenta apenas concluido el faraónico evento, el gobierno estatal y, por ende, el PRI, “contará con el padrón de beneficiarios de los programas sociales que el gobierno panista de Calderón Hinojosa controla con fines electorales en Veracruz”. Viéndose así al tal padrón como botín, sin ver el bosque.

 Si la estrategia es correcta y tiene el éxito deseado, incidiendo de manera notable en el abatimiento de la pobreza, cuando menos en los municipios más atrasados, el resultado a obtener se da en tal corriente de opinión partidista como marginal e irrelevante, en aras de un pretendido éxito electorero. No se vale.

 Sin parar mientes que aún no se conoce si “Adelante” substituye a “Oportunidades” y si el ambicioso programa tendrá a su alcance el control de más de 250 programas y sus correspondientes presupuestos autorizados por el Congreso de la Unión  que, de acuerdo la Ley de Desarrollo Social y las políticas públicas para darle vigencia plena, maneja el gobierno federal. Antes al contrario, de entrada, lo anotado en el discurso de presentación apunta a que “Adelante” competirá con “Oportunidades”, sin contar con los recursos presupuestales que habría que bajar año con año, ni con la estructura operativa que la estrategia derivada del PVD requiere para su materialización.

 Si lo que pretende el gobierno estatal  es que “Adelante”  y sus subprogramas operativos anuales, se circunscriba a la coadyuvancia en las tareas de impulso al desarrollo social en beneficio de los estratos más pobres y vulnerables de la población veracruzana que, a cargo de “Oportunidades”  maneja el gobierno federal en la entidad, la situación sería diferente pero, siempre condicionada para su financiamiento  al Convenio Único de Coordinación y sus anexos programáticos, signado entre la federación y el gobierno de Veracruz. Con la salvedad de que de acuerdo a la normativa federal en materia de desarrollo social, se requeriría la intermediación de la delegación de Sedesol en el estado, así como del Copladever estatal, en la programación, seguimiento y control de la inversión convenida por las partes. Organismo este último que en Veracruz ya no figura en el organigrama gubernamental.

  Caso contrario, si “Adelante” se contemplara como un instrumento netamente local, con modalidades, objetivos, y metas por alcanzar bajo el control estatal, éste tendría que ser financiado –“miles de millones de pesos”-con recursos propios, y aportaciones federales al presupuesto del gobierno de Veracruz y sus Ayuntamientos en el marco de  de unas muy cuestionada salud de las finanzas de la administración pública veracruzana. Y es ahí donde a mi juicio la marrana tuerce el rabo al topar con pared, cuando menos en lo que resta del año y previsiblemente en el 2012.

 En uno u otro caso, en lo sustantivo se seguiría dependiendo de la federación, que lleva la batuta, aporta los recursos presupuestales, y mantiene la modalidad asistencialista en materia de promoción del desarrollo social en el país que Duarte de Ochoa pretende cambiar.

 Por otro lado, no puede soslayarse que la Secretaría Estatal de Desarrollo social aún no está madura, organizada, ni cuenta con la capacidad técnica y administrativa de coordinación interinstitucional para una tarea “transversal” de tal envergadura que, entre otras cosas, contempla la integración de programas y acciones lo mismo de impulso al desarrollo social, que al fomento económico de cada una de las secretarías y organismos, en un solo instrumento integrador.

No debe olvidarse que en el pasado se vivió la experiencia de programas similares que hoy retoma “Adelante” en Veracruz, como el PIDER con Luís Echeverría y José López Portillo,  y SOLIDARIDAD con Carlos Salinas de Gortari, en los que el principal obstáculo para su operación y resultados exitosos, fue la coordinación interinstitucional entre los tres órdenes de gobierno.

 Pues una cosa es decir que se dará orden, eficiencia y eficacia al aparato gubernamental y otra, muy distinta, el que, en la práctica, se logre sumar esfuerzos y voluntades en torno a un ambicioso programa único, sin despertar celos burocráticos y políticos en el seno del gabinete legal y ampliado, a los que se adicionan intereses partidistas que contemplan en la población objetivo, el ansiado botín electoral.

Así que si los priístas veracruzanos, relamiéndose los bigotes creen que “Adelante” será un instrumento electoral a su servicio, con vías a influir en el concierto nacional para el 2012, honestamente creo que se están haciendo fuera del tiesto. Pues para que ello no suceda distorsionándose una buena intención en el camino, el gobernador del estado, quizá deseando ver materializado un propósito históricamente justificado y avanzar en la consecución de su meta de abatir pobreza y desigualdad en la entidad,  bien se guardará seguramente de no politizar lo que ya se considera como la joya de la corona del sexenio duartista.

Dentro de lo que cabe y con el mayor optimismo, esperamos que la estrategia adoptada le funcione al gobernador veracruzano. Falta aún conocer a detalle contenido, alcances programáticos e instrumentos operativos no mencionados en la presentación de “Adelante”, para familiarizarse con ella y, sin duda, ver si los presuntos beneficiarios, curtidos y escamados tras tantas promesas y programas fallidos, la reciban con confianza y auténticas expectativas de progreso para hacer suyos objetivos, acciones y metas de los casi 300 subprogramas considerados.

Si la población objetivo desconfía, o como suele suceder, se recurre al camino fácil de imponer verticalmente más que a convencer, pretendiendo ganar tiempo impidiéndose una legítima y auténtica participación de los beneficiarios, desde la etapa misma del diseño de las acciones por ejecutar hasta la evaluación de resultados, las consecuencias  pudieran ser desastrosas. Pues no puede dejarse de considerar que el pasar de una concepción asistencialista a un proceso de democracia participativa como la planteada por el gobernador, ni es “enchílame otra” ni viable en el corto plazo, cuando está de por medio el proceso electoral que desembocará el año próximo con el cambio de estafeta en el Poder Ejecutivo Federal. La partidocracia se encargaría de sabotear la obligada democratización de las tareas de impulso al desarrollo social propuestas.

Esperemos que esto último no suceda. El futuro de Veracruz está de por medio, sin olvidar el compromiso ético de la sociedad como lo señalara Duarte de Ochoa,  de saldar la gran deuda histórica con las comunidades indígenas en pobreza extrema a las que prioritariamente está dirigido el programa.

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