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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Una embarcación en que viajaban unos 500 inmigrantes africanos se incendió y zozobró el jueves frente a las costas de la isla italiana de Lampedusa. Hasta el momento sólo 151 personas han sido rescatadas vivas, se han recuperado 104 cadáveres y el resto están desaparecidas, en uno de los peores desastres de la afluencia de inmigrantes a Europa. “Es una vergüenza. La palabra que me viene a la mente es vergüenza”, clamó el papa Francisco al ser informado, pidiendo esfuerzos para que no se repita esta tragedia, ocupando los titulares de la mayor parte de la prensa europea.

Para la londinense BBC la interrogante que pone a disposición de su audiencia: ¿Dónde empieza la tragedia que  termina con cientos de muertos en Lampedusa?, La respuesta es contundente.

“Según un reciente informe de Afrobarometro, una organización que estudia temas de desarrollo económico y social africano, la pobreza en el continente permanece inalterable, a pesar del crecimiento económico regional y las proyecciones oficiales que apuntan en sentido contrario.

Tras el análisis de datos de 34 naciones africanas entre 2011 y 2013, obtenidos de encuestas realizadas a ciudadanos comunes, la organización concluyó que pese a un crecimiento del Producto Interno Bruto que promedia el 4,8%, “no hay evidencia de la reducción sistemática de la pobreza. Eso puede quedar reflejado en el fenómeno de que cada año decenas de miles de personas tratan de salir en busca de empleo, atención médica, o condiciones mínimas de bienestar en territorio europeo”.

Lampedusa, isla cercana a Sicilia, fue justamente el lugar que en julio pasado, en su primer viaje fuera de Roma, el Sumo Pontífice alertó del drama de los migrantes indocumentados que intentan llegar a los países del primer mundo, deplorando lo que llamó globalización de la indiferencia.

El nombre de la isla fue inmortalizado por el italiano Giuseppe Tomasi, príncipe de Lampedusa, autor de la célebre novela política El gato pardo,  con la frase Se vogliamo che tutto rimanga come è, bisogna che tutto cambi” (Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie“)

Paradoja que en México tiene plena vigencia. Simulación y gatopardismo son la constante en un país en el que en medio de la espesa cortina de la corrupción e impunidad, desde los círculos del poder se combate a la pobreza profundizándola sin el mayor reparo.

El México de siempre se maquilla y, tras el optimista triunfalismo del aquí no pasa nada, sin el menor asomo de vergüenza el paso de “Manuel” e “Ingrid” por tierras nacionales se reduce a evento propicio para legitimar el mandato del presidente “peregrino” Enrique Peña.

El saldo trágico se politiza, las consecuencias del impacto hidrometeorológico se atribuyen a todo, nadie se salva en la distribución de responsabilidades. Los únicos ausentes  en el ruido mediático son la desigualdad y la pobreza, origen y destino de una tragedia que, como muchas otras, se ocultan tras la simulación y gatopardismo de los intereses creados y la indiferencia.

Cubierto mediáticamente el primer impacto, lo que sigue es la reconstrucción anunciada a bombo y platillo. Miles de millones de pesos dispuestos para tal efecto para que las cosas sigan igual y a otra cosa mariposa. ¿No acaso Veracruz es para nosotros el ejemplo más cercano?

El país sigue imperturbable su marcha, preocupado y ocupado lo mismo en las presuntas reformas estructurales que impulsa el gobierno del Sr. Peña que en la reforma política que mejor conviene a la partidocracia, mientras en la sierra guerrerense la pesadilla aún no concluye, como lo reporta el diario La Jornada en su edición del pasado viernes.

 “El deslave que sepultó a decenas de pobladores de La Pintada, en el municipio de Atoyac de Álvarez, en la Costa Grande, sigue imponente, casi intacto, un gigante de tierra roja que cubre decenas de casas y callejuelas de la comunidad cafetalera, donde reina la desolación, sólo interrumpida por el sonido del río que desciende con fuerza desde la parte alta de la sierra, casi en el corazón de Guerrero. Los 20 topos que desde el 22 de septiembre realizan labores de rescate parecen insuficientes para retirar el lodo traicionero que descendió con fuerza, como escupido por el cerro, el pasado 16 de septiembre, el cual no ha podido ser retirado, más que en unos cuantos sitios contados con los dedos de una mano. Los sobrevivientes calculan que aún hay unos 90 cadáveres bajo el lodo, pues era día de fiesta cuando quedaron sepultados”.

Y mientras aún escurren lágrimas de sangre en las famélicas comunidades afectadas, lo mismo en el medio rural que en los cinturones de miseria citadinos, el Presidente Peña ufano se vanagloria ante el mundo de que Acapulco está de pié, la infraestructura turística está intacta y los guerrerenses dispuestos a acoger a sus visitantes como siempre en el país de aquí no pasa nada.

Parafraseando al Sumo Pontífice, frente a la simulación, gatopardismo e indiferencia, la palabra que viene a la mente es vergüenza. Vergüenza sí ante el mundo de un país con más de 50 millones en condiciones de pobreza y pobreza extrema que como todos los condenados de la tierra, cual el perro más flaco, cargan con todas las pulgas.- Xalapa, Ver., octubre 6 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

El saldo trágico que nos deja el embate de la naturaleza que, en esta ocasión tomara a nuestro país entre dos fuegos, con “Manuel “en el Océano Pacífico e “Ingrid “en el Golfo de México, es una señal inequívoca más de lo que nos espera con un cambio climático que, pese a todo lo que se dice,  no sólo es resultado de la caótica y desenfrenada carrera de la sociedad humana en pos de la ganancia y acumulación de riqueza. Otros factores, el posicionamiento del planeta en el espacio sideral entre los más destacados, inciden en un fenómeno irreversible y casi imposible de prever en sus efectos y consecuencias.

No se puede dar marcha atrás en lo que no está en manos humanas resolver. Frente al cambio climático y el calentamiento global, sólo queda el prepararse en todo tiempo para mitigar sus efectos.

De ahí la importancia y tarea ineludible de la previsión. Entre mejor estemos preparados para afrontar lo que la naturaleza nos depara, menores serán los daños y tragedias como la que hoy se vive en México.

Insisto una vez más, las medidas reactivas frente al desastre, ex post y no antes, nunca han sido suficientes. Cuanto más en los tiempos que corren y los que a futuro se vislumbran.

Sin una cultura de previsión que compete por igual a los gobiernos que a las poblaciones, nunca dejaremos de estar expuestos a las pérdidas de vida y de haciendas. Así como tampoco los recursos disponibles para paliar los daños y reconstruir serán suficientes frente a la magnitud de los desastres.

Más vale prevenir que lamentar, nos dice la sabiduría popular y, sin embargo, hacemos caso omiso a tal conseja. Por comisión u omisión, siempre a la espera de lo peor, no hacemos nada por tomar providencias privilegiando la cultura del lamento, siempre a la zaga en la administración de daños y siempre culpando a otros de nuestra tragedia.

Es por ello que la protección civil, como se denomina a la acción de gobierno para preservar vidas y bienes materiales, debería entenderse como una tarea cotidiana y permanente de toda la sociedad, y no únicamente como obligación gubernamental.

Ejercicio social que debería sustentarse en información, participación, iniciativa y organización a todos los niveles. Lo mismo en los tres órdenes de gobierno que en el resto de la sociedad, tanto antes como durante y después de las contingencias a enfrentar. Esto no es nada nuevo, países como Japón lo tienen puesto en práctica y dan ejemplo al mundo de ello.

El que un pueblo adquiera tal cultura de la prevención no es resultado de la espontaneidad, ni respuesta individual a una necesidad vital. El promoverla, desarrollarla y consolidarla deviene de la acción de gobierno como autoridad normativa y ejecutiva. En México la cultura de la prevención del riesgo brilla por su ausencia, es un desastre anunciado  y en iguales términos, se encuentra en todos los niveles de gobierno.

Ante el desastre las acciones son reactivas, a posteriori e insuficientes por parte de la población civil y, lamentablemente, ejercicio de simulación ineficaz por parte de las autoridades, como es dable observarlo tras el impacto del fenómeno meteorológico en suelo nacional.

Lo cómodo es atribuirle al señor que está en los cielos el castigo divino. O bien, satanizar aquello que la naturaleza tiene e bien otorgarnos en mal momento. Lo más grave, es el que las autoridades se desentiendan de su tarea preventiva y sin más, afirmen que las muertes registradas son consecuencia del descuido de los propios fallecidos o irresponsabilidad por asentarse en sitios de alto riesgo.

Nadie en los tres órdenes de gobierno asume su responsabilidad. Si existen comunidades enteras asentadas en lugares de alto riesgo, ¿qué autoridad oportunamente lo evitó? Como bien lo señala el politólogo veracruzano Alfredo Bielma, corresponde a las autoridades municipales el delimitar los espacios habitables y autorizar permisos de construcción.

¿O no acaso se vierte verborrea oficial hablando de la existencia de mapas de riesgo y protocolos de prevención? ¿Dónde está ubicado el riesgo y a quién compete administrarlo?

Interrogantes sin respuesta, aunque cabe por sentido común sobreentender que corresponde a la corrupción y abulia oficial el determinar el qué y donde espacialmente,  existe riesgo en sus diferentes magnitudes.

Los usos y costumbre a valores entendidos mandatan la imprevisión. La vista gorda de las autoridades propicia la mayor o menor magnitud del desastre. La cultura de la prevención, impedida por intereses creados. O bien, por necesidades de la gente no atendidas con oportunidad.

Las señales son claras, no se puede ni deben ser  ignoradas. Prevenir más que lamentar es la tarea. Claro, si el miedo que el gobierno le tiene a la participación y organización ciudadana lo permite.

Hojas que se lleva el viento

Lo señalaba, la democratización de la vida sindical no tardaba en presentarse como reivindicación en la lucha que mantiene el movimiento magisterial. Por lo pronto, aquí en Veracruz ya está inscrita en el cuestionamiento del líder moral de la Secc. 32 del SNTE y su estirpe.

No es el sindicato el responsable de corrupción e impunidad, son los charros sindicales que se han enriquecido a costillas del proceso educativo y de los trabajadores de la educación  y son estos últimos a los que se les quieren cobrar los platos rotos.- Xalapa, Ver., septiembre 25 de 2023.

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J. Enrique Olivera Arce

Se ha empleado mucha tinta lo mismo en atacar y descalificar que en defender los motivos por los que el magisterio se opone a la llamada reforma educativa y sus leyes secundarias generando un movimiento que,  rebasado ya su carácter gremial, incursiona en los terrenos de una movilización social de mayor amplitud, contenido e impacto político.

Hasta ahora, a mi entender, el debate si es que se le puede llamar así a un maniqueo enfrentamiento entre lo que es justo o injusto tanto en lo asentado en la reforma constitucional y sus leyes secundarias como en las demandas del magisterio, se ha centrado en los alcances de una modificación al marco jurídico con la que presuntamente se pretende impulsar a la educación en México.

Maniqueísmo en el que se ampara otra dicotomía: la procedencia o improcedencia de la libertad ciudadana de manifestarse causando “daño a terceros” a consecuencia de marchas, plantones y bloqueos -como los que ha dado lugar la protesta magisterial-, siendo ello pretexto para que con el aval y simpatía de los poderes fácticos, la autoridad haciendo valer el monopolio de la fuerza, tome partido presuntamente en defensa de los derechos de terceros afectados.

Todo enmarcado en una premisa, justificada por unos y combatida por otros.

El Estado debe recuperar la rectoría del proceso educativo y si el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), a la vista de todos es el principal obstáculo para avanzar en el logro de propósitos de eficiencia y calidad, adelante a cualquier costo con reformas legales que apunten en esa dirección, afecte  o no los derechos sociales y laborales  del gremio magisterial.

A ello se circunscribe la postura del gobierno federal. Dándosele al conflicto el carácter explícito de una confrontación entre propósito del Estado mexicano e intereses gremiales del magisterio,  que atañe por tanto únicamente a este último.

No obstante, a mi juicio se pasa por alto que tras lo explícito de un conflicto de intereses y conveniencias, está latente otro no explícito, de mayor envergadura e intensidad que no se quiere ver y que debería ocupar el primer plano en la atención y preocupación de la sociedad, como lo es el que la movilización magisterial, su persistencia y su hasta ahora autonomía, exhibe y es catalizador y canalizador de la frustración, descontento y hartazgo de la mayoría empobrecida de este sufrido país.

El movimiento magisterial no habría alcanzado su actual nivel sin una base social de apoyo, ni la Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación (CNTE) habría rebasado los límites de su lucha por la democratización del gremio más allá del estado de Oaxaca, si lo que reivindican en sus demandas no calara en otros sectores mayoritarios de la población, que ven reflejadas en la movilización magisterial viejas reivindicaciones no atendidas de orden económico, político o social, que tienen que ver con necesidades reales y sentidas no satisfechas y si anidadas en el caldo de cultivo de un país con más del cincuenta por ciento de su población en condiciones de pobreza y pobreza extrema y,  colateralmente con un presidente de la República que cargando con el estigma de haber llegado al cargo mediante trampas y corruptelas, no logra legitimarse ante el pueblo que gobierna.

Las mayorías abren los ojos

Así, mientras los reflectores están puestos en un conflicto manifiesto y explícito referido a lo específico –justo o no-  de la demanda magisterial, el conflicto latente  no explícito crece, se asoma tímidamente a la superficie y ya va por lo suyo.

Como respuesta al “no hay marcha atrás en las reformas” del presidente Peña, lo que se puede observar en las crecientes muestras de solidaridad y respaldo a los mentores movilizados por parte de diversos  y disímbolos sectores de la población aparentemente ajenos a las reivindicaciones particulares agitadas por los maestros, es la concordancia y confluencia de descontento y protesta social en torno a la posibilidad de un amplio frente cívico popular en contra de políticas públicas de ajuste -llamadas estructurales- que impulsa el régimen del Sr. Peña.

Los tiempos cambian y la sociedad también. Las circunstancias que permitieran a Calderón Hinojosa eliminar de un plumazo a la Compañía de Luz y Fuerza y al Sindicato Mexicano de Electricistas ya no son las mismas, las mayorías abren los ojos y actúan en consecuencia.

No se vale, dicen los priístas, fuerzas oscuras ajenas al magisterio atizan la hoguera; no se debe permitir la injerencia de agitadores y movimientos ajenos en las filas magisteriales; debe aplicarse todo el peso de la ley a quienes actúan en perjuicio de terceros. Descalificando lo mismo a “los hijos de Morena”, que a las diversas organizaciones que se suman al movimiento magisterial, a sabiendas o sin entender el que y cómo de un conflicto latente y profundo que viniendo de muy atrás cuestiona estructuras económicas y sociales que no se corresponden con el deseable bienestar de las mayorías y, entre otras cosas, demanda colocar al PRI en el basurero  de la historia.

A este conflicto latente y no explícito, es al que hay que poner atención,  nos atañe a todos.

La protesta gremial del magisterio es coyuntural, el otro que ya aflora tiene carácter estructural actuando sobre las relaciones sociales y modificando la correlación real y equilibrio de las fuerzas políticas; apuntando a cambios profundos que nada tienen que ver con la simulación y gatopardismo de un régimen corrupto que marcha de espaldas a la Nación.

Hojas que se lleva el viento

Lamentables los efectos del impacto de “Manuel” e “Ingrid” en suelo mexicano. Nada más doloroso que la pérdida de vidas y las magras haciendas de los que menos tienen, sea cual fuere el motivo, causa o razón. Lo vergonzoso del caso es que las autoridades “satanicen” lo mismo a la naturaleza que a las víctimas de la perturbación climática, para pretender ocultar improvisación, corrupción y una absoluta falta tanto de previsión como de sensibilidad social y política como lo evidenciara el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, al montar en cólera frente a demandas de ciudadanos afectados cuando lo que esperaba eran aplausos al hacerse presente en  las zonas siniestradas.- Xalapa, Ver., septiembre 21 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

Andanada de críticas vertidas en torno a las vacaciones que se tomara el Sr. Dr. Duarte de Ochoa impidiéndole estar presente en la entidad para enfrentar la amenaza anunciada de la tormenta tropical “Ernesto”, como si su presencia pudiera contrarrestar los efectos del meteoro en suelo veracruzano. Fuego amigo, inquietud social y escándalo mediático a modo, como ingredientes para preparar la puesta en escena de un escándalo mayor, el rumor del próximo abandono del juego del titular del poder ejecutivo estatal  y el nombramiento de un gobernador interino, cargo que bien pudiera recaer en el senador electo Héctor Yunes Landa, dicen sus panegiristas. Esto en respuesta  a las medidas adoptadas por el equipo de transición del aún candidato priísta a la presidencia de la república para fortalecer al joven Duarte de Ochoa que, como se sabe, no quedó bien parado tras los resultados que en Veracruz arrojara la elección federal.

Al priísmo estatal no le gustó que desde el CEN del PRI se enviara  un refuerzo  con la encomienda de auxiliar al gobernador en el rescate de orden y gobernabilidad, como es el caso de Enrique Ampudia, experimentado operador político de todas las confianzas del equipo de transición de Peña Nieto que, de facto, se asume por encima del Comité Directivo Estatal del tricolor, apuntalando a la administración duartista

Hasta aquí las implicaciones políticas de “Ernesto” y la ausencia del gobernador. Lo que debería ser motivo de verdadera preocupación para los veracruzanos es la falta evidente de previsión frente a la amenaza del cambio climático y la recurrencia de impactos ciclónicos en la entidad. Las medidas adoptadas hasta ahora y ampliamente difundidas por los medios de comunicación, están referidas a lo estrictamente coyuntural, ante, durante y después de ahogado el niño. Todo el énfasis se pone en el escenario político de atención oportuna y eficaz a las víctimas del desastre y, poco o nada se hace por tomar medidas eficaces para minimizar daños más que anunciados.

Se dice que Veracruz cuenta con un mapeo completo de zonas y localidades susceptibles de afectación; se mantiene una estrecha observación del comportamiento de los caudales de ríos y lagunas interiores; se advierte a la población de posibles amenazas ante la proximidad de un fenómeno natural no controlable ¿Y? 

Lo cierto es que tiro por viaje el daño es mayor que lo previsto; viento y lluvia se ceban sobre regiones y localidades consideradas de alto riesgo. Desborde de cuerpos de agua, derrumbes, vías de comunicación deteriorados por la fuerza de las aguas y comunidades enteras afectadas en viviendas, enseres domésticos, animales de crianza y sustento económico-productivo. Afortunadamente la pérdida de vidas es mínimo, más no así el estrés social resultante de la impotencia y pérdida de bienes materiales difícilmente reemplazables.

La inmediatez como respuesta gubernamental. El Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN) siempre a la mano para auxiliar a supuestas  o reales víctimas del desastre. Recorrido obligado de las autoridades de los tres órdenes de gobierno, cobijas, despensas y la presencia siempre responsable de las fuerzas armadas en apoyo a la población civil. Una vez tomada la foto evaluado los daños y declarada oficialmente la magnitud del siniestro, a esperar una nueva acometida. Hasta ahí las cosas.

Mapeo de zonas de alto riesgo y políticas públicas de prevención sirvieron para maldita la cosa. El auxilio a la población en el mejor de los casos tarda meses ¿o años? en aterrizar y, a los damnificados les vuelve a llover sobre mojado sin que se tomen medidas de fondo de respuesta a los efectos de los desastres naturales, hoy magnificados por un cambio climático que ya no está a discusión.

Que se sepa, ni reubicación de localidades, población, cultivos y ganado están a la orden del día. Antes al contrario, gracias a la corrupción se siguen tolerando asentamientos irregulares, fraccionamientos residenciales costeros, ganadería extensiva en zonas inundables y cultivos agrícolas año con años siniestrados. El FONDEN y el Seguro Agropecuario Catastrófico (SAC), cubre la mayor parte de los daños, dicen las autoridades sin que se establezca una auténtica política integral de prevención que apunte a la solución de esta problemática para el mediano y largo plazo.

Así las cosas, con la presencia del gobernador o sin ésta, el daño está hecho. “No es bombero”, como dijera el gobernador Alemán Velasco. Cómo políticamente se quiera interpretar el papel asumido por el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa  ante la presencia de “Ernesto”, lo que debería estar en la agenda de prioridades en materia de prevención brilla por su ausencia. El cambio climático ya tomó carta de naturalización a nivel global, ya está entre nosotros, su nefasta presencia es ignorada y eso sí debería ser motivo de verdadera preocupación. Lo demás es grilla y así deberíamos asumirlo.

Hojas que se lleva el viento

Mucho ruido y pocas nueces sobre el tema del organismo fiscalizador del Congreso local. Para nadie es un secreto que el Sr. Audirac es un pillo de siete suelas al que se le atribuyen múltiples irregularidades en el desempeño de su función. Unas de motu propio a través de las empresas contables de su propiedad y otras inducidas por intereses políticos concretos que le son impuestas. Sin embargo a mi juicio su posible reelección o substitución no es el problema de fondo del ORFIS. Corrupción, simulación, valores entendidos y dependencia del poder ejecutivo estatal son vicios de origen del organismo que van de la mano con otros de igual calibre de las Legislaturas en turno. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

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J. Enrique Olivera Arce

El problema no es que los gobiernos se endeuden, lo grave es que los gobernantes se beneficien de ello saqueando al erario.

O de plano nos tienen a todos como incapaces de ver más allá de nuestra nariz ó es tal el desprecio por la inteligencia de los veracruzanos que nuestros políticos y algunos medios de comunicación que les sirven de comparsa, insisten en querer convencernos de que es mejor tragar el remedio que sufrir la enfermedad, sin parar mientes en que su credibilidad está ya por descontada para una opinión pública medianamente informada.

No es broma de mal gusto. Entre las noticias que en los últimos días ha publicado la prensa nacional y estatal alimentada por el boletín oficial del gobierno veracruzano que difunde la Sra. Gina Domínguez Colío, no obstante que son para morirse de risa, tanto el gobierno estatal como el priísmo trasnochado, se lo toman muy en serio. Habida cuenta de que con fines estrictamente electoreros, en su cortedad de miras pretenden que una mentira se vuelva verdad de tanto repetirse mediáticamente.

Como si los veracruzanos en su gran mayoría no supieran que dos mas dos es cuatro, cuando es público y notorio que la reestructuración de deuda pública, o más bien redocumentación en términos bancarios, por 10 mil millones de pesos e intereses no cubiertos en su oportunidad, sumados a 17 mil quinientos cincuenta millones de pesos a contratar para cubrir adeudos a proveedores varios de bienes y servicios que se arrastran del sexenio anterior, suman alrededor de 28 mil millones de pesos, a los que habría que agregar las obligaciones contraídas con la bursatilización fidelista. En lenguaje coloquial, la administración pública estatal está endeudada hasta el copete, si no es que en franca bancarrota por más que lo quiera disfrazar de otra cosa el Secretario de Finanzas.

A esta deuda el gobernador con la complicidad de la bancada priísta, pretende darse un respiro obteniendo un nuevo financiamiento bancario por 4 mil setecientos cincuenta millones de pesos, siempre con la garantía de las participaciones federales que corresponden anualmente a Veracruz.

De ahí que cuando leemos en la prensa que el Secretario de Hacienda declara que las medidas financieras adoptadas por el gobierno de Veracruz están bien encaminadas, poniendo al gobierno veracruzano como “ejemplo de orden”, asumiendo el gobernador Duarte de Ochoa “decisiones costosas en política pero fortaleciendo las finanzas”, no se sabe si reír o llorar, o las dos cosas acompañadas de sonora carcajada.

De un político que aspira a ser candidato de su partido a la presidencia de la República, se pueden esperar muchas cosas, con tal de ganar simpatía y apoyo pueden negar hasta a su madre si ello les es redituable. Luego las declaraciones de Cordero no tendrían mayor relevancia, si éstas no insinuaran que el apapacho al gobierno veracruzano y a quien lo encabeza, es resultado de un presunto acuerdo en lo oscurito entre las autoridades hacendarias y el Dr. Javier Duarte de Ochoa.

Esto último en el marco del rompimiento de una fracción de gobernadores y diputados  priístas encabezados por Beatríz Paredes con el Secretario de Hacienda y con la propia dirigencia nacional de su partido, “para llevar la fiesta en paz con Calderón Hinojosa pues el escándalo por los alcances de la deuda de Coahuila podría poner en riesgo la Presidencia de la República”.

¿A que se comprometería el gobernador veracruzano con el Secretario de Hacienda, y a cambio de qué? Es la pregunta obligada, aunque es obvio que se le da fácil acceso a las arcas de BANOBRAS a cambio de respaldo político, tanto al gobierno calderonista como al aspirante a candidato presidencial del PAN, ante las andanadas de palos de ciego de Humberto Moreira.

Pero el asunto lleva cola. Cuando el mismísimo Secretario de Hacienda dice a los veracruzanos que su gobierno va por buen camino con la política financiera adoptada, implícitamente acepta que el Dr. Duarte puede seguir endeudando a Veracruz para tapar la cloaca heredada de su antecesor.

Y para seguir disfrutando de la farándula, Marco Antonio Aguilar Yunes, Secretario de Trabajo Previsión Social y Productividad del gobierno estatal, declara a la prensa que se han creado 50 mil empleos en Veracruz en lo que va del año “Vamos por la ruta adecuada. El eje fundamental de la política de gobierno de Javier Duarte de Ochoa es el empleo y lo vamos cumpliendo”, consideró el funcionario. Eso no se lo cree ni mi mamá, que a sus 93 años es asidua lectora de las engañifas del boletín oficial del gobierno veracruzano que publica literal y puntualmente el Diario de la provincia.

Claro que Aguilar Yunes se abstiene de declarar, si es que lo sabe, cuantos negocios han cerrado en igual período y a cuanto ascienden los despidos en la economía formal, incluidos los burócratas y policias que el gobierno puso de patitas en la calle sin aún haberles cubierto su liquidación,  con el pretexto de poner orden adelgazando la administración.

De risa, si todo ello no implicara perjuicios graves para la vida económica y social de la entidad.

Y espérese amigo lector. Falta por ver como le está yendo a los Ayuntamientos Veracruzanos con las cuantiosas deudas heredadas, incluidas las obligaciones de la bursatilización que les fueran impuestas en el trienio anterior.

Si no se dispone otra cosa, vamos bien, el camino andado es el correcto en la farándula mediática con que se nos da circo porque para pan, simplemente no hay de donde.

Aunque en descargo al Dr. Duarte de Ochoa, francamente a nadie le gustaría estar en sus zapatos, hace lo que puede, pues peor sería que no hiciera nada para tratar de salvar al  gobierno de los veracruzanos.

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Nucleoeléctrica Laguna Verde en Riesgo

 

 

 

Xalapa, Veracruz 05/06/2011

Comunicado/A la Opinión Pública Nacional e Internacional: A la Sociedad Civil Organizada: A los Ciudadanos Mexicanos:

A la Comunidad Científica y Académica: A los habitantes del planeta que buscan un mundo solidario y justo:

P R E S E N T E

En el contexto del Día Mundial del Medio Ambiente, las organizaciones y ciudadanos participantes en la Asamblea Veracruzana de Iniciativas y Defensa Ambiental (LAVIDA)1 integrante de la Asamblea Nacional de Afectados Ambientales (ANAA), nos dirigimos a Ustedes para hacer de su conocimiento la existencia y alcance del Proyecto de minería a cielo abierto denominado Caballo Blanco, auspiciado por la empresa canadiense Gold Group,2, a través de Minera Cardel SA de CV, el cual se localiza aproximadamente a 3 kilómetros de distancia de la nucleoeléctrica Laguna Verde, en Veracruz, México. Esta situación es una amenaza para nuestro entorno, para la vida silvestre en extinción y sobretodo, aumenta el riesgo de un accidente nuclear nuestro país con consecuencias mortales para la vida de todos los mexicanos. Texto completo en Plumas Libres

CHETUMAL, Quintana Roo.–  La Dirección de Protección Civil en Quintana Roo emitió la alerta “Verde” ante una posible afectación de la tormenta tropical “Paula”, que se formó en el Mar Caribe, en tanto que en Yucatán el gobierno estatal decretó “Alerta Azul”. De acuerdo con una de las probables trayectorias, el fenómeno bordeara la costa quintanarroense. “Un sistema de alta presión en el Golfo de México provocara que el fenómeno bordee la costa de Quintana Roo, desde Majahual hasta Isla Mujeres, tenemos un monitoreo permanente porque existen condiciones para que alcance categoría de huracán en un plazo de 24 a 48 horas”, dijo Luis Carlos Rodríguez Hoy, Director de Protección Civil en Quintana Roo.

Tormenta Tropical "Paula"

“Paula” se ubicará mañana martes a las cinco de la tarde a 416 kilómetros de Chetumal y a 467 kilómetros de Cozumel. Tiene una velocidad de desplazamiento de 15 kilómetros por hora.

Las intensas precipitaciones provocadas por Matthew desbordaron 11 ríos y varios arroyos al sur y centro de Veracruz, donde las autoridades estatales y municipales desalojaron unas 10 mil personas y las guarecieron en albergues.

En Santiago Tuxtla se reportó que Paula Pichal Isidoro, de 61 años, murió al ser arrastrada por el arroyo que atraviesa el poblado Salto de Agua, el cual llegó hasta su vivienda y la arrastró.

Coatzacoalcos, Papaloapan, Tecolapa, Uxpanapa, Chiquito, Calzadas, Blanco, San Juan, Tesechoacan, Aguadulcita y Tonalá son los ríos desbordados, a los cuales se les añade una docena de arroyos, informó Protección Civil.

Los torrentes fuera de cauce alcanzaron tierras agrícolas y unas 70 localidades y colonias de los municipios de Minatitlán, Nanchital, Ixhuatlán, Moloacan, Cosoleacaque, Agua Dulce, Las Choapas, Hidalgotitlán, Acayucan, Hueyapan, Santiago y San Andrés Tuxtla, Catemaco, Ángel R. Cabada, Lerdo, Uxpanapa, Tlalixcoyan, Tlacotalpan, Ignacio de la Llave y Coatzacoalcos. Sólo en este último hubo 22 colonias inundadas y la precipitación llegó a 300 milímetros.

En el municipio serrano de Tatahuicapan, Prisciliano Mateo Salvino, de 48 años, murió ahogado, cuando la camioneta en la que se trasladaba, junto con su hijo Tadeo Adrián Mateo, de 13 años, fue arrastrada por la fuerte corriente pluvial. Hasta el cierre de esta edición, el adolescente continuaba desaparecido.

El reparto de ayuda se volvió foco de disputas, y mientras la presidenta del PRI, Beatriz Paredes, instaló el domingo en Veracruz el llamado Consejo Político Nacional de solidaridad para signar la participación priísta en las tareas de auxilio, el PAN censuró la medida. La Jornada

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Parafraseando a Gramsci, en Veracruz el régimen de la fidelidad no acaba de morir y el nuevo no acaba de nacer. La obligada transición permanece estancada y, conforme pasan los días y se acerca el relevo del poder ejecutivo estatal, sin estar resuelto el tema de la sucesión, la incertidumbre se apodera de una sociedad que, en la contingencia, y con un gran alarde de solidaridad ciudadana que estamos obligados a reconocer, se debate entre buscar alivio a las necesidades más ingentes tras los embates de la naturaleza y las expectativas que ofrece un futuro incierto para el mediano y largo plazo en lo económico y en lo social.

Pasada la emergencia, ¿qué? Muchos se preguntan. Parece no existir respuesta. Veracruz y el país entero marchan sin rumbo claro, perdidos en una pugna esteril partidista, se atiende lo que para la clase política es urgente y necesario en función de sus intereses y, lo importante, duerme en la congeladora legislativa o es objeto de respuestas parciales, reactivas frente a la coyuntura e irrelevantes en términos de futuro en los tres órdenes de gobierno.

En nuestra entidad la situación guarda mayor complejidad frente a otras entidades federativas. Si para el norte del país la inseguridad radica en el creciente poder de la delincuencia organizada y la incapacidad manifiesta del gobierno para hacer exitosa la absurda guerra contra el narcotráfico iniciada unilateralmente por Calderón Hinojosa, en Veracruz la inseguridad y zozobra entre las mayorías de la población, tiene como denominador común la pobreza, la desigualdad, y la indefensión  frente a fenómenos naturales que de manera recurrente, año con año, colocan a la entidad en condiciones de desastre. Cuando no es la sequía o el frío intenso,  es el exceso de lluvias, que se traduce en grandes avenidas fluviales e inundaciones, impactando sobremanera a los sectores más débiles y vulnerables de la población.

Ya alguien señalaba que los mayores índices de afectaciones por fenómenos naturales, coinciden con el mapa mundial de la pobreza. Ello es aplicable a Veracruz. Año con año el gobierno recurre a medidas asistencialistas, de buena fe o con intencionalidad electoral, y los más favorecidos se vuelcan solidariamente en apoyo a los habitantes de misérrimas comunidades en desgracia. Los pobres son siempre las víctimas propiciatorias de la improvisación, la corrupción y la imprevisión.

Lustro tras lustro es lo mismo, las pulgas se cargan sobre el perro más flaco, valga con todo respeto la expresión, sin que se apliquen políticas de estado acordes con la problemática de una entidad federativa con condiciones orográficas e hidrológicas adversas. Pues así como es rico nuestro potencial en recursos naturales, así, en la misma medida, es pobre nuestra capacidad de aprovechamiento racional de las fortalezas que ello ofrece y aún más pobre nuestra capacidad, eficiencia y eficacia, para hacer frente a nuestras debilidades ante la amenaza que la misma naturaleza nos advierte.

Pero si bien corresponde a las autoridades, en sus tres órdenes de gobierno, el diseñar, proponer, autorizar y poner en práctica políticas públicas idoneas y congruentes con nuestra realidad, la sociedad en su conjunto tiene un alto grado de corresponsabilidad frente a la inacción gubernamental, imprevisión, improvisación y simulación con la que se enfrentan desastre como el que hoy padecemos.

Entre los muchos problemas que hoy nos aquejan y lastiman, en su origen, seguimiento y presunta solución, la corrupción e impunidad tiene mucho que ver. Una mano lava a la otra y todos, por comisión u omisión, nos hacemos coparticipes de tal lacra social. El dejar hacer, dejar pasar, ante la ausencia de organización, participación informada, responsable, honesta y democrática de la ciudadanía, más allá de partidos políticos u organizaciones de la llamada “sociedad civil”, que para el caso son lo mismo,  da patente de corzo a la ineficiencia y saqueo de que tradicionalmente se nos hace víctimas de las autoridades y políticos cuya ambición por hacer fortuna en un santiamén, no tiene llenadera.

Muchos de lo quienes hoy se quejan y lamentan de la situación en desgracia en que se encuentran, habiendo perdido lo mucho o poco de su patrimonio familiar, e incluso la vida de seres queridos, son los mismos que a cambio de un saco de cemento, una lámina, una despensa, entregaron sin más su voto a los que hoy califican como sus verdugos. Políticos y servidores públicos que pasada la emergencia, no volverán a las comunidades afectadas hasta el momento en que hayan de requerir nuevamente el apoyo de los electores.

La pobreza de unos y la corruptela de otros, cocinan el caldo de cultivo para futuras desgracias, recreándose el escenario de siempre, en la que la obra en escena a la  que estamos obligados a asistir año con año, solo sirve para encumbrar a nuestros falsos héroes cuya “generosidad”, “cercanía con la gente”, y “apasionada entrega” es motivo de aplauso y alabanza mediática.

Las cosas no pueden ni deben seguir así en Veracruz. El régimen no nato está obligado a no heredar los viejos vicios del que ya está próximo a morir, so pena del fracaso y repudio popular. Así como la sociedad veracruzana en su conjunto, obligada también al cambio de conductas y actitudes nocivas, debe asumir su corresponsabilidad, exigiendo sí a sus autoridades, pero fundamentalmente participando y aportando lo mejor de cada quien para que la suma de cada granito de arena contribuya a la construcción del Veracruz que deseamos merecer.

Insistir en el dejar hacer, dejar pasar, sin aprender de lo que nos deja la experiencia presente y actuar en consecuencia, es un llamado a repetir la misma historia, tropezándonos siempre con la misma piedra. ¡Ya basta!

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Miami (EE.UU.), 17 sep (EFE).- El Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE.UU. indicó en su boletín de las 12.00 GMT de hoy que “Karl” es ya un huracán de categoría 3 en la escala de intensidad de Saffir-Simpson,de un máximo de cinco. El peligroso huracán “Karl” ganó de nuevo intensidad al desplazarse por las cálidas aguas del sur del Golfo de México y sus vientos aumentaron a 195 kilómetros por hora, antes de golpear “la de tarde hoy” la costa mexicana como ciclón de categoría tres, encontrándose a 80 kilómetros al noreste de Veracruz (México) y a 240 kilómetros al sureste de Tuxpán, en México también, en la latitud 19,6 grados norte y longitud 95,6 grados oeste. El CNH advirtió de que “Karl” ocasionará fuertes lluvias e inundaciones en la costa sureste de México.

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