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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Pidiéndole a Dios en días de guardar… y que les dan de palos.

Las adecuaciones a la Ley General de Educación de Veracruz son cuestiones de “semántica” y la apoyan los 19 sindicatos de trabajadores del magisterio en el estado, afirmó el presidente de la Junta de Coordinación Política, Juan Nicolás Callejas Arroyo (La Jornada Veracruz 16/04/14).

Con ello justificó el ignominioso acto de sumisión del poder legislativo al ejecutivo y de este último al presidencialismo en retorno.

Si partimos de la idea de que lo que el término semántica significa, la justificación de marras es más que simbólica, expresando el nivel de desvergüenza que hoy alcanza una pseudo representación popular ajena a lo que semánticamente deberíamos entender por democracia representativa. Sin embargo, da pie también a preguntarse si el sainete legislativo contribuye por sí mismo al objetivo de una educación de calidad en Veracruz o, significativamente apunta en sentido contrario contribuyendo al clima de hartazgo de una sociedad que ya no ve lo duro sino lo tupido.

Para quien esto escribe, ni diputado ni pedagogo, simple observador y comentarista de lo que percibe en el entorno, cabe pensar que la farsa “semántica” tiene otra lectura que va más allá de lo anecdótico,  la referida a la situación que vive México con el cuestionado e ilegítimo arribo de Peña Nieto a la presidencia de la república y, por lo consiguiente, sus reformas a bote pronto y en cascada que por desconocimiento de la historia nacional o mala fe, el Sr. Peña califica como estructurales; marco de referencia para medianamente entender la actitud servil del Congreso de Veracruz.

Para nadie es  ya un secreto que una de las condicionantes a que se enfrenta  el presidente para llevar adelante su proyecto neoliberal de despojo del capital social de los mexicanos, es, por un lado, el peso inercial de una sociedad que le  ha retirado al poder público su confianza y credibilidad, así como el comportamiento errático de una economía que no crece haciendo nugatorias las hasta ahora en el papel bondades de las susodichas reformas y, por el otro, la resistencia de gobiernos, clase política y poderes fácticos locales a las modificaciones a un statu quo afín a sus aldeanos intereses. Estas condicionantes, entre otras que sesudos analistas podrían agregar,  se combinan y retroalimentan entre sí en la mayor parte del territorio nacional, restándole capacidad de maniobra al gobierno federal.

De ahí la necesidad del Sr. Peña de priorizar el reconstruir el carácter centralista del régimen de gobierno, acotando tanto el poder como el  quehacer político, económico y social que la llamada transición democrática pusiera en manos de los gobernadores.  

Rescatar el presidencialismo otrora hegemónico como razón de Estado y el autoritarismo como medio para lograrlo, es  propósito y estrategia; aterrizar reformas y profundizar en el modelo neoliberal al costo social que sea,  el objetivo.

Para el cuestionado presidente, a mi juicio parece ser que no hay otro camino viable frente a una realidad nacional política y social que se le resiste y que objetivamente, se ve reflejada en el estancamiento económico, crisis del régimen político  y malestar de la gente.

Tarea nada fácil. En las condiciones actuales del país tanto el presidente de la república como los gobernadores se necesitan entre sí para asegurar gobernanza y gobernabilidad. Más cuando ambos órdenes de gobierno se enfrentan hoy día a la amenaza de una ola delincuencial  que a ratos les rebasa. El problema en sí es que ni uno ni otros parecen estar dispuestos a ceder en sus diferencias, generando lo mismo simulación que confusión entre órdenes de gobierno y entre poderes constitucionales, en detrimento del  mínimo de unidad nacional requerido para salir del bache.

Podría decirse que el Sr. Peña tiene razón al reclamar el fortalecimiento de un centralismo autoritario, ya que los gobiernos estatales no han estado a la altura de sus responsabilidades, antes al contrario, a lo largo de más de doce años de libertinaje han auspiciado el recrudecimiento de la corrupción, desvío de recursos, endeudamiento injustificado, pésima administración y hartazgo de la población en la mayoría si no es que en todas las entidades federativas.

Los gobiernos locales, por su parte, podrían argumentar a su favor temas de soberanía, independencia y autonomía estatal, enmarcados en el pacto federal, pero sin tener cara para negar la presunción probada del presidente de la república, como es el caso Veracruz.

Y en eso estamos, los tres órdenes de gobierno estiran la soga, tirando cada quién para su santo llevando agua a su molino respectivo, sin que los cambios legales aprobados y promulgados  logren poner pie a tierra. Lo grave es que esta situación se da al margen de una ciudadanía que pareciera no tener vela en el entierro.

Consecuencia de este estira y afloja entre federación y entidades federativas -al que la población, insisto, asiste como mirón de palo-, es un evidente retroceso en la vida política del país, pagando los platos rotos nuestra incipiente y balbucéante democracia; trayéndose hoy a colación el eterno debate nunca superado en los hechos entre federalismo y centralismo como forma de gobierno en México. Retroceso de facto que cuestiona y vulnera tanto el pacto social en que se sustenta el Estado-nación como el necesario equilibrio entre centro y periferia del poder formal en el quehacer económico y control político.

A mi modesto entender, es en este escenario que habría que ubicar la farsa legislativa que en Veracruz deja mal parado a un gobernador que se ha colocado entre la espada y la pared; obligado de dientes para afuera a someterse al mandato autoritario del centro,  deberá a su vez enfrentar localmente a una movilización magisterial exacerbada por la interpretación “semántica” de la mayoría de los diputados de lo que conviene a Veracruz en materia educativa.

Como corolario, ante la opinión pública el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa no queda bien con Peña Nieto ni con la gran familia veracruzana. Su carencia de oficio político le exhibe como incapaz de entender a que juega el presidente de México y que esperan de él los veracruzanos, al precipitarse vulnerando de facto la división de poderes y autonomía estatal no está ni con dios ni con el diablo como se pudo observar el pasado lunes en el puerto jarocho.

Hojas que se lleva el viento

“Enemigo de la familia veracruzana” es la nueva etiqueta que se le cuelga al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Una más al darle la espalda al pueblo que dice gobernar cediendo ante la demanda del pulpo camionero de incrementar el pasaje en el servicio de transporte público urbano y suburbano.

Lo señalamos en artículo anterior, en la relación ingreso-gasto de los trabajadores el primero ya no alcanza para atender lo segundo. El equilibrio está roto, la capacidad real de acceso de las mayorías a la llamada canasta básica, es deficitaria. El ingreso familiar es insuficiente para satisfacer todas las necesidades básicas y en este marco el gasto mensual por transporte tiene un peso significativo.

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J. Enrique Olivera Arce

Valiéndose del hecho de que no existe oposición partidista al frente,  el gobernador Duarte de Ochoa turna a la legislatura (sin H y con minúsculas) la iniciativa de ley de armonización educativa para el estado de Veracruz y, en menos de 24 horas,  con una abstención y 2 votos en contra, los diputados pastoreados por el priísta Juan Nicolás callejas Arroyo la aprueban sin mediar nada que justifique, tanto inusitada premura como legalidad del agandalle y, mucho menos legitimidad social de dicho ordenamiento. ¡No tienen vergüenza!

Para colmo, Emilio Chuayffet, Secretario de Educación, insinúa que la aprobación de la ley estatal de marras será impugnada por la federación por contravenir lo dispuesto en la reforma educativa peñista (Sociedad 0.3, marzo 5 de 2014).

Si en el pasado para los priístas aquello de que la forma es fondo se tomaba en consideración en los actos de gobierno para taparle el ojo al macho, esto se perdió. La suerte sigue al principal y las decisiones se toman sin más con cinismo y descaro. Y así como hoy el presidente Peña deja atrás la sana distancia con su partido,  pasándose por el arco del triunfo el gobernar para y con todos a que obliga una sociedad plural, en Veracruz la desvergüenza de una dócil y ovejuna pseudo representación popular, se pasa por lo más pando a sus representados, votando al vapor, sobre las rodillas y sin el menor apego a las formas, una inconsulta ley que por principio es rechazada por el principal interesado y afectado como es el magisterio veracruzano.

Pueden cantar a los cuatro vientos que la legislación aprobada está plagada de bondades y beneficios y que sólo es rechazada por una “minoría de güevones”, pero eso no obsta para que conste  el que la ciudadanía se sienta engañada y burlada una vez más por un gobernante y sus lacayos que no dejan de pensar que gobiernan para un pueblo de menores de edad.

Y aquí cabe también calificar como lacayuno el aval al gobernador y sus diputados por parte de los espurios liderazgos oficiales y oficiosos del sindicalismo magisterial, mafia al servicio PRI-gobierno y parte sustantiva de la corrupción en el sector educativo.

Qué bueno que este vergonzoso y ofensivo desaire a la ciudadanía ocurre durante las fiestas de carnaval. Así queda exhibida la mayoría de la diputación local como lo que son: simple comparsa de simuladores que bailan al son que toque el  ahora madrugador gobernador. Ojala y esta imagen perdure en la mente de los veracruzanos para, con todo derecho de causa, den la espalda a la partidocracia en los próximos procesos electorales.

Votar ya no tiene sentido. Si el concurrir a las urnas se consideraba como la única oportunidad de expresarse en democracia frente a un régimen político caduco, autoritario y corrupto, esta oportunidad ya está cerrada.

Las formas hablan por el fondo, democracia representativa deviene en caldo de cultivo para simulación, gatopardismo, corrupción e impunidad sin el menor respeto a los votantes. Y aún hay más, aprobada la ley de marras no garantiza su cumplimiento… Al tiempo

Y a otra cosa mariposa, a propósito de dignidad.

Lamentable es que el gremio de los tundeteclas de a pie renuncien de un día para otro a su rabia y sed de justicia a cambio de un frugal desayuno invitado por el Sr. Dr. Duarte de Ochoa. Lo que hoy se ve a continuación de la rueda de prensa que el gobernador ofrece los lunes, ni es acercamiento con los periodistas ni mucho menos con los veracruzanos todos. Tampoco nueva cara del duartismo como dicen los apologistas de la prosperidad mediática; es simple y llanamente una faceta demagógica más de simulación con la que entre medias verdades y medias mentiras, el poder público pretende reconciliarse con una sociedad que acumula frustración y hartazgo.

Si los reporteros de los diversos medios de comunicación de la capital veracruzana lo que buscan para ganarse el pan de cada día es información de primera mano, no necesitan de que medie un desayuno salpicado de chistes y frivolidades para cumplir con su tarea. Básteles con “refritear” el boletín de prensa que publica la oficina de prensa en la Internet dando cuenta cotidiana de las ocurrencias de la administración pública estatal. Poco profesional, pero seguramente más digno para quienes quieran y estén dispuestos a respetarse  a sí mismos.

Hojas que se lleva el viento

El tiempo transcurre y la población observa. El beneficio de la duda otorgado al joven alcalde de la capital veracruzana, tiene límites. Desde estas líneas recordamos al Sr. Zúñiga Martínez que para cada xalapeño la ciudad empieza en su calle. Cerros de basura en las esquinas, profundos y amplios baches en calles y avenidas, talleres mecánicos y auto perreras o auto macetas a media calle, pésimo y caro servicio de transporte público, nula vigilancia nocturna, desorden en tianguis y mercados sobre ruedas e incuestionables daños a terceros por el comercio informal tolerado, no es la imagen que deseamos para una ciudad que será sede de los más deslucidos Juegos Centroamericanos y del Caribe de que se tenga memoria. Antes que costosas obras de relumbrón, a lo que la ciudadanía aspira es a una ciudad limpia, ordenada, habitable, segura  y digna para propios y extraños…  Ojo, Sr. Alcalde.

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J. Enrique Olivera Arce

 “El hombre que no puede visualizar un caballo al galope sobre un tomate es un idiota”. André Bretón.

Surrealismo, es la nota: Comunicación social para unir a Veracruz con su gobierno, comunicación oficiosa para decirnos que Peña Nieto fracasó, el chingón en su torre de marfil es Don Javier.

Diputado Renato Tronco LXIII Legislatura

Diputado Renato Tronco LXIII Legislatura Veracruz

Ajeno a los intereses trascendentes de la nación que hoy,  de espaldas a la ciudadanía y bajo cubierto de un cerco policial debate la partidocracia  en el Congreso de la Unión,  en Veracruz ante la indiferencia de sus habitantes continúa el circense y anodino encuentro entre diputados locales y el gabinete del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, con motivo de la mal llamada glosa del Tercer Informe de gobierno.

Sin oposición responsable, en Veracruz se guarda silencio frente a la irracional obcecación del presidente Peña por cumplirle a los poderes fácticos, o el criminal secuestro de la voluntad popular por una partidocracia rampante. Si acaso, se escucha la voz de  los miles de profesores veracruzanos presionando al Congreso de la Unión en la capital de la República en rechazo a la reforma educativa, o  la voz aislada del priísta José Yunes Zorrilla, que llevando agua a su molino,  intenta convencer de la bondades  de la tan cuestionada y rechazada reforma energética que PRI y PAN aprobarán vía Fast Track  en un inédito cónclave bipartidista.

Como una expresión más del absurdo surrealismo que se ha apoderado de la administración pública veracruzana, los diputados cuestionan a los enanos dejando a salvo al dueño del circo y responsable de la conducción  de la inverosímil prospera marcha de la entidad. En este contexto, los veracruzanos no tienen ni voz ni voto en el seno del Congreso del Estado.

El “candigato” como opositor no es tal, apenas reflejo del minino de pies de trapo del cuento, opone y fortalece a lo que el renovado partido de las mayorías es y no es, razón más para ignorar lo que verdad o mentira es.

Sin transparencia de que asirse, más cómodo dejar hacer dejar pasar, rascarse cada quien con sus uñas, que cada quién hable como le va en la feria. Dispersión egoísta de percepciones no construye imaginario colectivo popular y en ello el cacaraqueado prospero logro de quien no gobernando,  en la opacidad dice gobernar.

Y en este clima de lo absurdo elevado a protocolario ejercicio de gobierno, se ventilan trapos sucios de una administración anterior en la que el actual mandatario fuera parte activa y seguramente,  cómplice del desorden administrativo y financiero, por decir lo menos, que inercialmente hoy tiene postrado a un Veracruz que, en la realidad real y virtual, distorsionada su imagen por el bombardeo mediático,  es y no es, aunque quisiera ser.

Tanto diputados como comparecientes, ignoran y se pasan por el arco del triunfo lo ya aprobado por el poder legislativo en materia de cuenta pública de los años precedentes. Lo que no fuera de su año no es de su daño. En Veracruz no pasa nada y si pasó, no me acuerdo, tal es el talante del libreto al que se ajusta la llamada glosa de un rosario de mentiras, simulación y más que evidente corrupción.

Deuda y obra pública que es y no es, de la mano en singular opacidad. Reservado su conocimiento para la posteridad, es lo único que se puede afirmar como verdad. Lo demás es especulación, rumor, mensaje cifrado, mala leche,  o frutos perversos de la imaginación del “pederasta” como peyorativamente desde el interior del domo protector, se etiqueta al siempre perdedor pero temido Yunes Linares.

Absurdo tras absurdo kafkiano, en la  efervescente  política jarocha, donde abunda más  el gas  que sólida substancia, no falta la línea que de palacio surge: Peña Nieto reprueba en su gestión, Duarte de Ochoa  es el único chingón.

Y en esa tónica, onerosos despliegues publicitarios en el orden nacional sobre los logros plasmados en el Tercer Informe del gobernador y,  en la aldea, columnas periodísticas levantando polvo y humo para desviar la atención de lo que pudo haber sido y no fue.

Así, puesto sobre la mesa el falso deslinde y abandono del proyecto transexenal Herrera-Borunda, la sucesión en el 2016 protagoniza sesudas interpretaciones de cara a la audiencia. La bola de cristal tiene la palabra. Los gallones senadores o los enanos del tapanco, en blanco y negro o a todo color, ocupan y preocupan en la aldea lo mismo a la clase política que a medios de comunicación y, ni que decir, de empresarios ramplones que cifran su futuro en una mediocridad alimentada desde el pesebre gubernamental.

Mundo de juguete”,  califica Eduardo de la Torre bajo su albiazul óptica panista. Literatura de ficción encuadrada en surrealismo trasnochado  salpicado de  simulación y triunfalismo sin sustento, “Las aventura de Alicia en el País de las Maravillas” hecha gobierno, piensa y dice en estéril monólogo quién esto escribe reflejada su imagen en el espejo- pantalla del computador. 

Como Eduardo de la Torre, como yo, otros, y otros, cada vez más, rumiando impotencia ante el absurdo. Suma de monólogos, expresión acumulada de percepción individual que no aterriza. No hay lugar para organicidad de memoria colectiva, comprensión, toma de conciencia  y voluntad para acciones trascendentes. Pérdida de tiempo, sin romper el cascarón que  a cada quien protege de los otros, tortilla española es utopía; caldo de cultivo que alimenta autoritarismo, opacidad  y simulación,  como oposición a participación y algo que no mucho,  de eso que se ha dado en llamar democracia representativa.

De ahí, la pura neta machacando en el imaginario colectivo, el actual gobierno no tiene parangón, reclama Doña Gina Domínguez, vocera de quien dice mandar en Veracruz, en abierto diálogo con el sombrerero a través del espejo , encontrando eco y consenso ¿en usted, yo, todos los demás? No, en un congreso  local -pastoreado por un corrupto cacique sindical magisterial-,  al que  literalmente se accede jineteando valioso corcel, paradigma del viejo y hoy renovado PRI.

Surrealismo, es la nota: Comunicación social para unir a Veracruz con su gobierno, comunicación oficiosa para decirnos que Peña Nieto fracasó, el chingón en su torre de marfil es Don Javier.

Ni pies ni cabeza, nada es verdad, nada es mentira. “No hay que creer todo lo que dicen  los medios”, Veracruz es y no es.

Hojas que se lleva el viento

¿Por qué en Querétaro si se pudo lograr contar con un hospital Infantil de Oncología  (HITO ) a la altura de los mejores del mundo, y en Veracruz  no se pudo, no se puede ni se podrá? Se preguntan médicos, enfermeras, técnicos y administrativos, que se desempeñan en el sector salud de la entidad. La respuesta es sencilla: Allá es Querétaro, aquí  es Veracruz. En esa pequeña entidad federativa el afán de progreso va de la mano con voluntad política, aquí, en la próspera y décima potencia económica de América Latina no hay ni lo uno ni lo otro, mucho menos visión para otear el futuro.

 -ooo-

 Guillermo Zúñiga Martínez, rector de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, al recibir el grado de Doctor Honoris Causa otorgado por los 160 centros educativos particulares que integran la Asociación de Escuelas Particulares del Estado de Veracruz, A.C., destacó que lo más importante de la educación es creer en la capacidad de aprender de las personas por sí mismas, creer en el autodidactismo crítico y significativo, fundamento doctrinario de la institución de educación superior a su cargo. El movimiento se demuestra andando y el destacado educador y político no pierde el paso,  haciendo honor a su causa con imaginación y férrea constancia. Nuestra felicitación sincera a Guillermo Zúñiga por tan merecido reconocimiento.

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J. Enrique Olivera Arce

Se ha empleado mucha tinta lo mismo en atacar y descalificar que en defender los motivos por los que el magisterio se opone a la llamada reforma educativa y sus leyes secundarias generando un movimiento que,  rebasado ya su carácter gremial, incursiona en los terrenos de una movilización social de mayor amplitud, contenido e impacto político.

Hasta ahora, a mi entender, el debate si es que se le puede llamar así a un maniqueo enfrentamiento entre lo que es justo o injusto tanto en lo asentado en la reforma constitucional y sus leyes secundarias como en las demandas del magisterio, se ha centrado en los alcances de una modificación al marco jurídico con la que presuntamente se pretende impulsar a la educación en México.

Maniqueísmo en el que se ampara otra dicotomía: la procedencia o improcedencia de la libertad ciudadana de manifestarse causando “daño a terceros” a consecuencia de marchas, plantones y bloqueos -como los que ha dado lugar la protesta magisterial-, siendo ello pretexto para que con el aval y simpatía de los poderes fácticos, la autoridad haciendo valer el monopolio de la fuerza, tome partido presuntamente en defensa de los derechos de terceros afectados.

Todo enmarcado en una premisa, justificada por unos y combatida por otros.

El Estado debe recuperar la rectoría del proceso educativo y si el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), a la vista de todos es el principal obstáculo para avanzar en el logro de propósitos de eficiencia y calidad, adelante a cualquier costo con reformas legales que apunten en esa dirección, afecte  o no los derechos sociales y laborales  del gremio magisterial.

A ello se circunscribe la postura del gobierno federal. Dándosele al conflicto el carácter explícito de una confrontación entre propósito del Estado mexicano e intereses gremiales del magisterio,  que atañe por tanto únicamente a este último.

No obstante, a mi juicio se pasa por alto que tras lo explícito de un conflicto de intereses y conveniencias, está latente otro no explícito, de mayor envergadura e intensidad que no se quiere ver y que debería ocupar el primer plano en la atención y preocupación de la sociedad, como lo es el que la movilización magisterial, su persistencia y su hasta ahora autonomía, exhibe y es catalizador y canalizador de la frustración, descontento y hartazgo de la mayoría empobrecida de este sufrido país.

El movimiento magisterial no habría alcanzado su actual nivel sin una base social de apoyo, ni la Coordinadora Nacional de trabajadores de la Educación (CNTE) habría rebasado los límites de su lucha por la democratización del gremio más allá del estado de Oaxaca, si lo que reivindican en sus demandas no calara en otros sectores mayoritarios de la población, que ven reflejadas en la movilización magisterial viejas reivindicaciones no atendidas de orden económico, político o social, que tienen que ver con necesidades reales y sentidas no satisfechas y si anidadas en el caldo de cultivo de un país con más del cincuenta por ciento de su población en condiciones de pobreza y pobreza extrema y,  colateralmente con un presidente de la República que cargando con el estigma de haber llegado al cargo mediante trampas y corruptelas, no logra legitimarse ante el pueblo que gobierna.

Las mayorías abren los ojos

Así, mientras los reflectores están puestos en un conflicto manifiesto y explícito referido a lo específico –justo o no-  de la demanda magisterial, el conflicto latente  no explícito crece, se asoma tímidamente a la superficie y ya va por lo suyo.

Como respuesta al “no hay marcha atrás en las reformas” del presidente Peña, lo que se puede observar en las crecientes muestras de solidaridad y respaldo a los mentores movilizados por parte de diversos  y disímbolos sectores de la población aparentemente ajenos a las reivindicaciones particulares agitadas por los maestros, es la concordancia y confluencia de descontento y protesta social en torno a la posibilidad de un amplio frente cívico popular en contra de políticas públicas de ajuste -llamadas estructurales- que impulsa el régimen del Sr. Peña.

Los tiempos cambian y la sociedad también. Las circunstancias que permitieran a Calderón Hinojosa eliminar de un plumazo a la Compañía de Luz y Fuerza y al Sindicato Mexicano de Electricistas ya no son las mismas, las mayorías abren los ojos y actúan en consecuencia.

No se vale, dicen los priístas, fuerzas oscuras ajenas al magisterio atizan la hoguera; no se debe permitir la injerencia de agitadores y movimientos ajenos en las filas magisteriales; debe aplicarse todo el peso de la ley a quienes actúan en perjuicio de terceros. Descalificando lo mismo a “los hijos de Morena”, que a las diversas organizaciones que se suman al movimiento magisterial, a sabiendas o sin entender el que y cómo de un conflicto latente y profundo que viniendo de muy atrás cuestiona estructuras económicas y sociales que no se corresponden con el deseable bienestar de las mayorías y, entre otras cosas, demanda colocar al PRI en el basurero  de la historia.

A este conflicto latente y no explícito, es al que hay que poner atención,  nos atañe a todos.

La protesta gremial del magisterio es coyuntural, el otro que ya aflora tiene carácter estructural actuando sobre las relaciones sociales y modificando la correlación real y equilibrio de las fuerzas políticas; apuntando a cambios profundos que nada tienen que ver con la simulación y gatopardismo de un régimen corrupto que marcha de espaldas a la Nación.

Hojas que se lleva el viento

Lamentables los efectos del impacto de “Manuel” e “Ingrid” en suelo mexicano. Nada más doloroso que la pérdida de vidas y las magras haciendas de los que menos tienen, sea cual fuere el motivo, causa o razón. Lo vergonzoso del caso es que las autoridades “satanicen” lo mismo a la naturaleza que a las víctimas de la perturbación climática, para pretender ocultar improvisación, corrupción y una absoluta falta tanto de previsión como de sensibilidad social y política como lo evidenciara el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, gobernador de Veracruz, al montar en cólera frente a demandas de ciudadanos afectados cuando lo que esperaba eran aplausos al hacerse presente en  las zonas siniestradas.- Xalapa, Ver., septiembre 21 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

El recuerdo imperecedero de nuestros hermanos mayores, los Héroes Niños,  palpita  en la memoria colectiva de su pueblo. Por el Honor de México.

Cartucheras al cañón, quepan o no quepan…Las reformas van, no hay marcha atrás, reitera el Sr. Peña.

Con apenas el 38.5 por ciento del total de los votos válidos emitidos en la elección presidencial, ha sido suficiente para considerar que el pueblo de México le otorgara al presidente un cheque en blanco para imponer una estrategia de gobierno que pareciera  ir en sentido inverso a las manecillas del reloj. Ignorándose la historia reciente y realidad del mundo, se pretende tardíamente imponer en México políticas públicas neoliberales, dictadas por un mercado en crisis y no por las necesidades reales y sentidas de una población empobrecida que ya no ve lo duro sino lo tupido.

¿Adónde pretende llevarnos el presidente Peña? ¿Cuál es el destino para el largo plazo? ¿Por cuál sendero y cuál es la hoja de ruta? Se preguntarían hombres y mujeres de a pie ante la incertidumbre que anima a sectores mayoritarios de la población que no conocen, que no entienden, cual es propósito último de una estrategia de gobierno que, sustentada en el autoritarismo de Estado, hasta ahora sólo ha atinado a dar palos de ciego alborotando el avispero.

No leen, no analizan, no entienden contenido, sustento y alcances de las iniciativas de reforma, nos dice una minoría de ilustrados que pontifican sobre la bondad de la panacea peñista, cuando para el hombre común inmerso en los avatares de su vida cotidiana sólo alcanza a percibir un rompecabezas cuyas piezas se pretende embonar a “la de a huevo”, ajusten o no ajusten.

Ley es ley y esta debe cumplirse a rajatabla. Guste o no guste, que para eso se aprueban las leyes por una mayoría representada en el Congreso. Con ella se garantiza la inserción de México en la modernidad; con ella se asegura el bienestar para todos los mexicanos. No importa si la legislación es de avanzada o regresiva, si beneficia a unos y lastima a otros, si con ella se polariza al país, se ponen en riesgo gobernabilidad o soberanía nacional. Así lo quiere el presidente y así será sin importar la voz de la calle.

En hora buena, para el hombre más rico de México, con las reformas estructurales del Sr. Peña en quince años seremos parte del primer mundo. En mala hora, para hombres y mujeres de a pie, nadie asegura que mañana se amanecerá con el estómago lleno. La prosperidad no se alcanza por decreto.

Pero las reformas de ajuste van, pretendiéndose borrar de un plumazo lo que bajo los auspicios, tolerancia o conveniencia del poder público creciera torcido.

Decenas de años de simulación, improvisación, corrupción, gatopardismo e impunidad que en un clima político de incipiente democracia,  colocaran a México en el atraso económico y deterioro social del que hoy nos dolemos, a corregirse por decreto en un santiamén con no muy claras y aceptadas medidas diseñadas de espaldas al pueblo de México.

Baste y sobra con que un cónclave de notables agrupados en el llamado pacto por México, con la venia de diputados y senadores  que responden más a sus partidos políticos de origen que al interés nacional, atendiera a los poco claros propósitos del Sr. Peña, para que de la noche a la mañana sin más instrumental que un puñado de leyes más de las tantas que no se cumplen, se emprenda la campaña de enderezar entuertos.

Para las mayorías, la ley del embudo. Ni participa en el pacto cupular ni tiene vela en el entierro en la toma de decisiones que le afectan. La clase política, juez y parte, ni escucha ni atiende el clamor popular. Las reformas van porque sí, cumplan o no con el propósito de enderezar el rumbo perdido.

Enrique Peña Nieto y Luis Videgaray, cual Quijote y Sancho Panza, solos en el yermo estéril combatiendo a la vez no uno sino varios molinos de viento. Solos porque sus seguidores, con el “nuevo” PRI a la cabeza y dejando a salvo honrosas excepciones, lejos de estar convencidos con plena conciencia y conocimiento de causa de la bondad y alcance de las llamadas reformas estructurales, dóciles y disciplinados acatan únicamente órdenes. Lo mismo que si el Sr. Peña ordenara caminar juntos al matadero, convencidos de que la elección presidencial les concediera con el triunfo  legitimidad, unidad y consenso ante las mayorías.

La argumentación del priismo defendiendo en la calle lo que tampoco entiende, así lo confirma. En tanto que la mayoría silenciosa, conocedora del paño en carne propia, también así lo percibe sabedora de que con reformas estructurales  o sin estas, la ley que priva es la “Ley de Herodes”… Y esta se acata aquí y en todas partes en el México de siempre.

Simulación, improvisación, corrupción, gatopardismo e impunidad, a sabiendas de que los poderosos intereses creados o la modesta conveniencia de los subordinados al poder, siendo el pan de cada día persistirán oponiéndose en los hechos al Sr. Peña y sus afanes reformistas. Demasiado chico y demasiado solo para trascender en la aventura frente a la realidad real que se le opone. Tocando al tiempo, ni antes ni después, decir la última palabra.

Por ahora, la indignada voz de un pueblo lastimado, opacará con su grito justiciero el murmullo de un lastimero “Viva México” del autoritarismo reformista. El recuerdo imperecedero de aquellos que nos dieron patria, vive latente en la memoria colectiva y no estará presente en las tantas veces mancillado zócalo de la Ciudad de México,  corazón de la República.- Xalapa, Ver., septiembre 14 de 2013

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J. Enrique Olivera Arce

No hay mal que por bien no venga, dice la conseja popular y, en relación al conflicto magisterial, parece tener plena vigencia.

En la medida en que se extiende la movilización magisterial encabezada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), es cada vez más evidente la pérdida de control por parte de las dirigencias nacional y estatales del SNTE sobre sus bases.

El silencio cómplice y la conveniente renuencia de la cúpula del SNTE para apoyar y respaldar un movimiento nacional que con razón o sin esta, cuestiona y rechaza tanto la reforma educativa como sus leyes reglamentarias o secundarias, pone en evidencia el divorcio entre el control vertical, autoritario y corrupto del charrismo sindical y los intereses gremiales de las bases.

Luego no es de extrañarse que uno de los subproductos de la movilización magisterial, sea el retomar la democratización de la vida interna de los sindicatos en México, secuestrada por dirigencias espurias y largamente combatida por los regímenes priístas a lo largo de la historia del sindicalismo nacional, como reivindicación sustantiva del movimiento obrero y trabajadores al servicio del estado en defensa de sus intereses gremiales y políticos.

Esto en el marco de la descomposición y obsolescencia de un régimen político sustentado en un maltrecho Estado de derecho y partidos políticos que, acusando una crisis terminal de ausencia de sustento ideológico definido, credibilidad y representación popular, ponen en entredicho a una golpeada y balbuceante democracia representativa.

No más corporativismo sindical, carne de cañón con fines electorales, simulación política y enriquecimiento más que explicable de líderes corruptos, parece ser el mensaje que al margen de intereses y conveniencias en juego, está dejando el movimiento magisterial de oposición y rechazo a una reforma educativa cuestionada por unos y aplaudida por otros.

Reminiscencia de los viejos tiempos en los que la movilización de médicos, profesores, ferrocarrileros, electricistas, reivindicando democracia sindical, fuera fuertemente reprimida por los gobiernos priístas, al amparo del llamado “delito de disolución social” y aplicándose la “cláusula de exclusión” a los rebeldes como represalia al interior de los sindicatos.

Los tiempos cambian, hoy día el método a seguir en contra de la democracia sindical es otro, para ello se cuenta eufemísticamente con reformas a la legislación laboral y educativa, restringiendo derechos y conquistas sindicales. Pero el propósito sigue siendo el mismo. Evitar que los trabajadores se salgan del control que sobre ellos ejerce el gobierno.

Reformas para cambiar, dejando las cosas como están, salvo restringir derechos de los trabajadores consagrados en la Carta Magna y respaldados por convenios internacionales sobre derechos humanos.

Otro subproducto nada menor, es que con la movilización de la resistencia magisterial asciende la participación de la ciudadanía en el debate de los grandes problemas nacionales. Cuestionando o respaldando pero participando lo mismo públicamente que en la intimidad del hogar o en los centros de trabajo, instituciones de educación media superior o superior; cada vez es mayor el número de mexicanos que tienen algo que decir y lo expresan con plena libertad. Lo que en el pasado, gracias a gobiernos autoritarios, siendo motivo de persecución inhibía la participación.

Son otros tiempos y, para bien, gracias a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, una población informada difícilmente puede ser acallada. A ello se enfrenta el autoritarismo de Estado que pretende restaurar. Los resultados están a la vista, a mayor participación ciudadana menor es el margen de maniobra para el control y domesticación de la ciudadanía.

Lo que debería seguir en este escenario, es darle cauce organizado y consecuente a la participación ciudadana para que esta trascienda y fructifique. La tarea por lógica debería estar a cargo de los partidos políticos pero, habiendo renunciado estos a la representación legítima de los ciudadanos, poco o nada puede esperarse de estos, salvo estorbar o impedir el avance de la democracia participativa. Así que la asignatura no obstante expresar objetiva y subjetivamente una necesidad histórica para el pueblo de México, seguirá en el tintero. Salvo que, desde abajo, alguien decida ponerle el cascabel al gato.

Hojas que se lleva el viento 

 Los profesores no están solos. El movimiento magisterial de rechazo a la reforma educativa y sus leyes secundarias crece, se fortalece y ya actúa como catalizador detonando inconformidad, descontento y hartazgo en otros sectores de la sociedad lastimados y dolidos, que encuentran la oportunidad para expresarse. La solidaridad en la calle gana terreno frente a la insensibilidad de una clase política corrupta y entreguista que, arrinconada entre sus propias contradicciones contempla como única salida al conflicto “la aplicación de la ley” en contra de los inconformes. En la entidad veracruzana el gobernador, entre la espada y la pared, ya no ve lo duro sino lo tupido de una movilización que ya incluye a personal docente, administrativo y alumnado de la Universidad Veracruzana, así como padres de familia que se solidarizan con los mentores. Y aún hay más.

Lo anticipamos. Gina Domínguez, Coordinadora Gral. de Comunicación Social y vocera del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, cumple su ciclo. En medio de la reborumbia magisterial dio curso a la nueva política de trato a los medios de comunicación, le cumplió al gobernador levantando la canasta a quien ella decidió y se va aguantando la rechifla de aquellos a los que en esta ocasión les toca pastar fuera del pesebre oficial .- Xalapa, Ver, Septiembre 11 de 2013.

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

“Nada es verdad, nada es mentira todo es según el cristal con se que se mira”

Preámbulo

Para quienes escribimos con la sana intención de expresar lo que pensamos y divulgarlo, sometiéndolo al respetable juicio de quienes pocos o muchos lectores nos conceden generosamente parte de su atención y tiempo, es importante pensar en que son éstos y no quien plasma en blanco y negro sus ideas, a quien corresponde discernir sobre quien incurre en falsedad y quien se aproxima a la siempre veleidosa e inalcanzable diosa de la verdad.

Si no hay respeto para el lector, quien escribiendo tiene la intención de participar en el libre juego de las ideas, de antemano está descalificado.

Nada es absoluto, todo es relativo, afirmaran viejos sabios cuyo nombre y obra no está aún al alcance de hombres y mujeres de a pie, a los que sólo nos es dado medio entender y aplicar en nuestra vida cotidiana aquella tan manida frase que nos dice que “nada es verdad, nada es mentira todo es según el cristal con se mira…”. Sustento en ella mis maquinazos, toca al lector juzgar si coincidimos o nuestra percepción es diferente o divergente. Al fin y al cabo, habiendo tantas ventanas y con tan diversos colores, tonos y matices, en ello reside la pluralidad del pensamiento que mueve al mundo de las ideas…

Lo arriba anotado va como preámbulo a mi percepción sobre el manejo mediático de la desinformación con la que se pretende tanto descalificar al movimiento magisterial como minimizar la importancia de todo movimiento social contestatario que cuestione la verdad difundida desde las esferas del poder, sea este formal o de facto.

Pensamiento único

Quienes diciéndose dueños de la verdad descalifican la de los otros, irrumpen en el terreno de la irracionalidad dogmática del pensamiento único. Peor aún, si divulgar esta verdad única está respaldado por intereses espurios, como se alcanza a percibir en diversos libelos que haciéndose eco de la verdad oficial afirman que en Veracruz no pasa nada. Todo está bajo control, en la entidad los profesores, educaditos y bien portados responden disciplinados a sus dirigencias sindicales.

Si acaso un pequeño grupo de revoltosos hace ruido, es porque infiltrados de la CENTE venidos desde Oaxaca, les engañan y manipulan para que atenten contra sus propios intereses gremiales.

En Veracruz no hay resistencia a la reforma educativa; en Veracruz no hay escuelas cerradas, ningún profesor bien nacido traiciona a sus educandos suspendiendo clases; En Veracruz el gobernador mantiene el control de la mayoría magisterial; El magisterio veracruzano atiende sin cuestionar a los llamados de sus líderes sindicales; los profesores no saben leer, tergiversan sentido y alcances de la reforma educativa; Veracruz respalda las reformas de Peña Nieto, bla, bla, bla.

Verdades oficiales y oficiosas que no teniendo nada que ver con la que percibe el ciudadano de a pie, pretenden mediáticamente ocultar hechos objetivos a la vista de todos, con el fin avieso de confundir a una opinión pública en desdoro de un movimiento social que con razón o sin esta, ante oídos sordos del poder ha optado por hacerse oír en la calle.

¿Aquí no pasa nada?

Aquí no pasa nada, es la verdad oficial. Como si todos fuéramos ciegos y sordos a los que nos está vedado enterarnos de que son cada vez más los excluidos de un trabajo bien remunerado y respaldado por la seguridad social, de educación pública gratuita y de servicios de salud de calidad. Así como de un número creciente de trabajadores que están perdiendo derechos laborales y sociales y, con ello, el acceso a una vivienda digna, o de millones de jóvenes sin expectativas de futuro en una economía en retroceso.

Mentores e involucrados por diversos motivos en un movimiento de resistencia y en oposición a lo que consideran lesivo a sus intereses, afirman lo contrario. Si se ve, si se escucha y no estamos dispuestos a sumarnos al ejército de los sin trabajo, aducen.

 La mayoría de profesores de todo el estado hoy movilizados, conocen de la reforma educativa y sus leyes secundarias; marchan, protestan, suspenden clases por varios días, enfrentan a liderazgos formales espurios  con conocimiento de causa, y piden disculpas a terceros por afectar vialidad, atención a los escolapios y tranquilidad ciudadana. Otra verdad distinta a la oficial que se expande y gana adeptos en aquellos que refrescando su memoria, piensan que ayer le tocó al Sindicato Mexicano de Electricistas, hoy al magisterio y mañana ¿quién sigue? ¿Los petroleros? ¿Los médicos del IMSS y el ISSSTE? ¿Los trabajadores al servicio del estado?

¿Quién sigue? Es la interrogante que flota en el ambiente.

¿Donde está la verdad?

¿Quién incurre en falsedad? ¿Quién atenta contra la verdad? ¿Los que protestan contra una cuestionada ley evidentemente injusta? ¿O quienes provocan a estos denostándolos y considerándoles menores de edad, iletrados e incapaces de discernir por sí mismos lo que al país, al proceso educativo y a su legítimo interés conviene?

La respuesta correcta a estas interrogantes, a mi modesto entender está en lo que a cada quién la ventana por la que se asoma al mundo real le ofrezca. Al fin y al cabo nada es verdad, nada es mentira…

Pero sin duda alguna, no la encontraremos en quienes a cambio de dádivas, prebendas y canonjías cual avestruces amaestrados enterrando la cabeza en la arena, no ven más allá del estrecho cristal de sus venales intereses.

 Hojas que se lleva el viento

 En congruencia con lo que quien esto escribe afirma que el Congreso de la Unión ha confirmado el haber renunciado a la democracia representativa, en igual tesitura coloco al Poder Legislativo de Veracruz. Diputados espurios, sin distingo de piel o camiseta partidista, acatan lo que al titular del Ejecutivo conviene, levantando el dedo por consigna sin la mayor consideración y respeto a la soberanía popular que dicen representar. En este marco ¿puede ser creíble que como mediáticamente y por conducto de la “vicegobernadora” pide el gobernador a los diputados, velen porque en Veracruz  los derechos laborales del magisterio sean garantizados y a salvo?

¿Será creíble que en la próxima legislatura el diputado pluri, “líder moral” del SNTE en Veracruz y futuro mandamás de la bancada priísta en el Congreso local, Nicolás Callejas Arroyo, defenderá los intereses de su gremio promoviendo la democracia sindical?  .- Xalapa, Ver., Septiembre 8 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

México es un país de leyes. Son tantas, tan variadas, unas absurdas otras contradictorias que entre ellas, como dicta la conseja popular, el que no cae resbala…En ellas descansa nuestro surrealista e inverosímil  Estado de derecho…

Confundidos, entre otear el futuro y renovarse ó  retornar al  pasado maniqueo, los priístas se pierden entre sus propias contradicciones mientras el país se les escurre entre las manos.

Ya nada será igual para el PRI

 La historia no se repite, nadie se baña dos veces en el mismo río y, sin embargo, insisten en tropezarse con la misma piedra con el manido pretexto de modernizar al país.

Con Peña Nieto a la cabeza, tras un pírrico triunfo en la elección presidencial del  2012 y no obstante que los resultados de esta se fueran a tercios, confiaron en una tersa restauración del presidencialismo de antaño. Ignoraron la composición real de las fuerzas políticas y el clima de descontento y hartazgo de importantes segmentos de la sociedad mexicana que, en la alternancia, heredaban de dos sexenios panistas. Así como minimizaron un movimiento social convergente que diera a López Obrador más de 16 millones de votos.

Les fallaron los cálculos. México ya no es el que pensaran tanto en el diseño de la campaña presidencial de Peña Nieto como en la de arranque del sexenio.

 Peña Nieto hoy

 Los mexicanos de hoy no le dieron vuelta a la página para iniciarse confiados en nuevas lecturas de la realidad bajo la restauración del viejo régimen priísta por sus epígonos.

Antes al contrario, reafirmando tanto su percepción subjetiva como objetivamente viviendo en carne propia las condiciones de deterioro del país en todos los órdenes de la vida nacional, con resistente suspicacia antes que borrón y cuenta nueva el mexicano de hoy asume que la alternancia no enriquece por si democracia política y bienestar social. Dicen que la burra no era arisca…

En los inicios de la actual administración a cargo del Sr. Peña, quien estas líneas escribe señalaba la valía y plena vigencia de la conseja popular que nos dice: “Más vale paso que dure que trote que canse…”, en referencia a un ímpetu desbocado por diferenciarse de la administración calderonista, sin atender a la realidad real de un México que al margen del gobierno se construye y reconstruye día a día.

 El arrancar el sexenio queriéndose comer todo el pastel de un solo bocado, trae hoy a cuento lo que para muchos representa el fracaso del primer año de gobierno del Sr. Peña. Mucho ruido y pocas nueces sin resultados dignos de apuntarse como materialización de promesas de campaña.

 Peña Nieto y las mayorías

 Sustentado en un falso diagnóstico, se consideró que con tener bajo control a las dirigencias del PAN y el PRD a través de un acuerdo cupular mal llamado “Pacto por México”, con ello en automático cooptarían a las militancias opositoras para respaldar mayoritariamente tanto la legitimización del Sr. Peña como al ramillete de reformas presuntamente estructurales que, a su particular modo de ver las cosas, se requieren para encarrilar al país por el camino de la modernización, abundancia y el bienestar.

Fallaron los cálculos. La militancia de los tres principales partidos en que se sustenta el régimen político, no ha respondido de manera homogénea y consensuada a lo pactado por sus dirigencias con el presidente Peña; tampoco ha quedado demostrado fehacientemente que sumadas,  constituyan la mayoría de las fuerzas políticas que se requiere para legitimar el mandato del Sr. Peña y avalar sus reformas empobrecedoras y privatizadoras.

Más de dos tercios de la población en edad de votar, se mueven por la libre, aceptando, cuestionando o rechazando; no se sienten incluidos en los acuerdos cupulares del llamado “Pacto por México” y el control de este segmento mayoritario de la sociedad no está a cargo de los partidos políticos. En ello reside la debilidad del intento de restauración del viejo régimen y sus afanes por conducir al país por la vía del autoritarismo gatopardista.

Hoy a nueve meses de distancia de haber tomado las riendas de la administración pública, el Sr. Peña ni ha obtenido la legitimización por parte de sus gobernados ni mucho menos, el aval mayoritario a sus reformas.

Aplaudido por unos y denostado por otros, el único logro a la vista es la continuidad de la polarización social y política en un clima de incertidumbre, descontento y hartazgo. Cuestionándose lo mismo desde la confusa y fragmentada izquierda que en los bastiones empresariales de derecha, a un régimen que no está cumpliéndole a las mayorías.

 Democracia representativa y división de poderes en duda

 La unidad consensuada en torno a una visión presuntamente modernizadora a la que aspiran Peña Nieto, su partido y los poderes fácticos, queda en el tintero mientras la  división entre los mexicanos se agudiza en un escenario económico adverso y socialmente deteriorado que auspicia mayor desigualdad, pobreza y exclusión.

Que mejor prueba de que se viene arando en el desierto, que frente al rechazo popular el Primer Informe de Gobierno del presidente Peña se entregue al Congreso de la Unión por la puerta de atrás del el recinto de la Cámara de Diputados, convertido este de facto en bunker blindado con cercos metálicos y bajo la custodia de la fuerza pública al que el mexicano de a pie no tiene acceso. Nada mejor para ilustrar el divorcio entre un régimen caduco y un pueblo que no es escuchado.

Y ahí, en el rincón del bunker, el mismo día por la noche, se fraguaba la traición a México. Bajo el asedio de unos cuantos miles de profesores, al amparo de la Bandera Nacional  los diputados protagonizaban  un ignominioso y vergonzoso espectáculo seguido paso a paso por las cámaras del Canal del Congreso; unos aprobando por consigna y mayoriteo sin mayor análisis y discusión y otros simulando férrea oposición, para en el pleno entre eufóricos alaridos y de espaldas a la Nación, aprobar una ley más de las muchas con las que en el papel, solo en el papel, se soporta al Estado de Derecho, la inconsulta ley general de profesionalización docente.

Más allá de lo que en sí representa esta ley secundaria para la educación y para el magisterio y sus derechos constitucionales, más allá de su aceptación o rechazo, lo que queda en evidencia para la historia es la confirmación cínica, premeditada y servil, de una tácita renuncia a la democracia representativa en México, por parte de quienes el pueblo eligiera como sus representantes.

Con toda propiedad y certeza, el diario La Jornada en su edición del lunes 2 de los corrientes, destaca en primera plana tan vergonzoso sainete con el titular: “El pacto por México aplasta al Congreso”. El acuerdo cupular, ilegítimo y antidemocrático colocado por encima de la soberanía en que se sustenta la democracia representativa.

Peña Nieto y su partido se anotan un triunfo pírrico más; el vergonzante ensayo para lo que viene con la iniciativa de reforma energética les es exitoso. Para el señor Peña ha quedado  plenamente demostrado que el mayoriteo por consigna en el Congreso de la Unión, sin mayor trámite  es el camino. “Las reformas van”, afirma sin el menor rubor.

En el inter, las mayorías de un pueblo ofendido aprenden la lección y se preparan por su lado para lo que sigue en un ejercicio más del juego del gato y el ratón.  

A partir del pasado lunes en su cambiante devenir México y su realidad real, es otro. Frente a la burla legislativa y la simulación plasmada en el primer informe de gobierno del Sr. Peña, la correlación real de fuerzas políticas y sociales se enriqueció en toma de conciencia. La percepción de una democracia representativa secuestrada por la partidocracia se objetiviza,  el descontento, hartazgo y rechazo disperso, toman forma coherente y organizada en el imaginario colectivo.

Lo que no entraba en los fallidos cálculos de los restauradores del viejo régimen.

Peña Nieto gana al imponer sus reformas, perdiendo de entrada su oportunidad de trascender como el gran reformador, así como la partidocracia su viabilidad como opción política para impulsar por el sendero democrático las tareas del desarrollo. Inmersos en la simulación se están quedando solos,  y en ello reside hoy la fuerza de la protesta social.

Con reformas o sin estas, con más leyes o sin estas, la democracia representativa y división de poderes, están en duda. El Congreso de la Unión se descalifica a sí mismo. Será la correlación real de las fuerzas políticas internas en México la que hablará por sí sin falsos intermediarios.- Xalapa, Ver., 3 de septiembre de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Leí con interés el artículo del talentoso senador Héctor Yunes Landa, en el que bajo el título: “Educación de calidad: llave de la democracia moderna” nos ilustra con lugares comunes ya bastante manoseados pero a mi juicio, vigentes en el marco del debate sobre las reformas presuntamente estructurales en boga.

El bienestar de la población, el desarrollo de un pueblo, un país con mejor calidad de vida y una democracia fortalecida puede darse en la medida que exista un sistema educativo capaz de preparar a los ciudadanos con calidad técnica y humana para ejercer plenamente sus derechos y cumplir a cabalidad sus obligaciones”.

Sin lugar a dudas no puede uno estar en desacuerdo con el Sr. Senador, aunque con sus asegunes existe un amplio consenso respecto a que con una mejor educación en México, otro gallo nos cantara.

Yunes Landa, en su intención de refrescarnos la memoria en torno a lo que no debe obviarse en cuanto a propósitos y objetivos más generales del proceso educativo, también aporta su granito de arena en la defensa de la tan cuestionada reforma educativa y sus consecuencias inmediatas, diciéndonos:

Hoy, con satisfacción vemos que el Presidente Peña Nieto está coordinando los esfuerzos para acceder a una educación pública competitiva, universal, integral y de alta calidad”.

La intención del legislador veracruzano es plausible y legítima. Está en su papel como senador priísta, en la naturaleza de su partido y en congruencia con el propósito de convencer en la calle sobre la bondad de las panaceas que con sus reformas ofrece el presidente Peña a la ciudadanía.

No obstante, a mi juicio el senador se queda corto en su intención y más que convencer da lugar a cuestionamientos que ponen en duda lo por el aseverado. No es facil aceptar que la educación pública como está, o como se pretende mejorarla con reformas presuntamente estructurales, sea la “llave” o varita mágica para lograr mayor bienestar para la población y acceder a una “democracia moderna”.

Para poder estar de acuerdo con el senador, este tendría que aclarar que debemos entender en México por educación integral y de calidad y para que sociedad es que está orientada esta y, por lo consiguiente la reforma educativa del Sr. Peña.

Y, por lo consiguiente también, que debe entenderse por “democracia moderna” y en que medida la reforma educativa incide en el fortalecimiento de esta abstracción. Sin la obligada explicación del concepto, para mi gusto se incurre en una falacia más en torno al paquete de presuntas reformas estructurales del presidente Peña.

Si como afirma Yunes Landa, la educación constituyera por sí misma la ”llave” para alcanzar el bienestar pleno de la sociedad, en el hemisferio occidental Europa sería el paradigma. En los tiempos que corren, vemos que no es así, pese al alto nivel de escolaridad  y “calidad” educativa alcanzado éste no basta para afrontar una crisis sistémica que acabó con la llamada “sociedad del bienestar” en las deterioradas democracias modernas del viejo continente.

Tampoco pasa desapercibido el que en los Estados Unidos de Norteamérica, la calidad, competividad  y excelencia en la educación que para este país funciona, está orientada a la guerra y dominación, con el propósito inequívoco de mantener hegemonía y no para elevar bienestar social y fortaleza de la “democracia moderna”.

A mi modo de ver y hasta donde alcanzo a entender como ciudadano de a pie, la educación de los pueblos no transita sola y por camino propio. Se da en contextos culturales específicos  y diferenciados avanzando en un entramado vertical y horizontal multidimensional; interactuando dentro de un proceso permanente de retroalimentación con otras manifestaciones super estructurales de la sociedad que a su vez, dependen de la estructura económica y social endógena y exógena del país o región de que se trate.

Tengo entendido que al igual que la política y el marco jurídico normativo, es resultante y se deriva de la base económica que le da sustento; de las relaciones sociales concomitantes y, por lo consiguiente, de propósitos y objetivos particulares y los que competen sistémicamente a toda la aldea global en su conjunto.

Luego, sin cambios de fondo en la estructura económica y relaciones sociales que apunten efectivamente a un mayor bienestar de la población mediante una equitativa distribución y redistribución de la riqueza generada por la sociedad, el proceso educativo como herramienta de transformación y cambio, resulta insolvente, aún en el marco de los requerimientos fluctuantes del mercado en la etapa neoliberal actual del capitalismo como sistema global dominante.

Un ligero recuento de las condiciones económicas por las que atraviesa el país y las que manifiesta una población empobrecida y sin expectativas de progreso, dan una idea de hasta donde resulta un tanto cuanto utópico asignar a la educación en el mandato del Sr. Peña, el carácter de llave o más bien,  panacea.

A lo sumo, estimo, se pretendería ajustarle a objetivos y propósitos en los que hoy se asigna al fruto del proceso educativo el carácter de mercancía, o mano de obra capacitada, dúctil y barata. Atendiendo más a la productividad y competividad que demanda el mercado, que a la formación integral del individuo.

En la medida en que es ampliamente aceptado que sin empleo y con salarios bajos y congelados el bienestar es nugatorio, la educación como accesorio sigue la suerte del principal. Dependiente de y no como “llave” maestra para transformar una realidad real que deviene de enfrentar al hombre contra lo humano.

Luego entonces el fortalecimiento de nuestra balbucéante democracia, por su parte, no podría ir más allá de los propósitos y objetivos del proyecto neoliberal de desarrollo adoptado por nuestro país. Así que el asignar a la educación el carácter de “llave” para acceder a la “democracia moderna”, no pasa de ser simple eufemismo con el que se disfrazan relaciones sociales injustas que acompañan a un modelo económico tan depredador como injusto.

Otra cosa sería si el proceso educativo estuviera encaminado a dar sustento cultural a los mexicanos para la toma de conciencia de las mayorías sobre libertad, participación, democracia y progreso humano; si esto fuera así,  estaríamos hablando no de simples reformas presuntamente estructurales, sino de un acto conciente de transformación de la sociedad por la vía revolucionaria.

Esto último, seguramente no entra en los planes del Sr. Peña. Mucho menos en los del senador, su partido en particular o en general la cúpula de la partidocracia en el llamado pacto por México, conformes con lo que desde la presidencia de la República se cocina bajo los auspicios del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, paladines del sistema global prevaleciente.

No obstante, se aplaude el esfuerzo del senador Yunes Landa, cuando en Veracruz su partido está más interesado en quien sucederá al Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa en la gubernatura, que en convencer de las bondades de una a mi juicio ilusoria panacea.

Hojas que se lleva el viento

Con la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión transformada literalmente en bunker, bajo protección policíaca y sitiada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de Educación (CNTE) y diversos movimientos sociales, el secretario de gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, hizo entrega formal a los presidentes de las mesas directivas del Senado y Cámara de diputados del Primer Informe de Gobierno de Enrique Peña Nieto. ¡Qué bonito país! dividido, polarizado, empobrecido y sin rumbo.- Xalapa, Ver., Septiembre 1 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 No hay peor consejero que un estómago vacío. En las condiciones de deterioro económico, distensión del tejido social y un régimen político decadente y superado por la realidad,  el horizonte acusa nubarrones que podrían devenir en tormenta. 

Atendiéndose más a ilusorias panaceas, que a poner freno a la descomposición que permea en todos los órdenes de la vida nacional, el Congreso de la Unión, como en los viejos tiempos hoy reciclados del presidencialismo autoritario, legisla al vapor por mayoriteo y por consigna; sirviéndole la mesa al titular del ejecutivo que, obcecado, avanza en la imposición de reformas anti populares y cada vez  más alejadas de soluciones concretas a escollos estructurales de fondo. 

No obstante estar demostrado que el blindaje ofrecido por una supuesta fortaleza macro económica no es tal, se borda en lo accesorio, ignorándose lo sustantivo: dar viabilidad hoy al país para afrontar  la crisis sistémica globalizada.  

Antes al contrario, se persiste en sostener con maltrechos andamiajes un modelo de desarrollo que socavando el orden microeconómico, ni ofrece rumbo cierto lo mismo en la coyuntura que en el largo plazo, ni expectativas de progreso para las mayorías.  

Modelo que en el marco de la simulación y corrupción crónica, exhibe improvisación, vulnerabilidad e imprevisión. Mostrándose incapaz  para afrontar con relativa eficacia el evidente avance del deterioro que con carácter multidimensional,  trastoca horizontal y verticalmente la vida económica y social en la totalidad de la aldea global.  

Desde 2008 expertos, analistas y estudiosos del más alto nivel en México,  han insistido en advertir del riesgo que para México representaba el derrumbe de la burbuja financiera con repercusiones en la economía mundial, que daba lugar a una crisis sistémica que lo mismo afectaba a los llamados países del primer mundo que a los periféricos, pasando por los llamados emergentes. 

No se les ha escuchado. Para Calderón lo sustantivo era la guerra contra el crimen organizado y, en los ocho meses de la administración de Peña Nieto, la prioridad para este es trascender a la historia como el gran reformador.  

Para el gobierno y clase política en general, las advertencias pasaron desapercibidas. Se minimizó el fenómeno global y se confió en un blindaje más de papel que real, concentrándose en tareas partidistas y electoreras. 

En Veracruz, quien esto escribe, haciéndose eco de tales advertencias, en solitario así lo expresó. La entidad no podía ni debería seguir durmiendo el sueño de los justos en torno a una ilusoria bonanza, ignorando ser parte de un todo nacional que ya acusaba los primeros efectos de la crisis;  pretendiendo el gobierno en un increíble desplante de autosuficiencia y triunfalismo mediático convencer de que aquí no pasa nada, sin parar mientes en las consecuencias de no tomar las providencias exigibles.  

El sexenio de Herrera Beltrán concluyó dejando a Veracruz de rodillas. El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, viene dando continuidad al triunfalismo sin sustento superando a su antecesor y, dando por hecho que gracias a un endeudamiento sin precedentes la prosperidad había sentado sus reales en la entidad. 

El tiempo, lamentablemente da la razón a quienes se les calificara como “agoreros del desastre” No hay forma de eludir los efectos de la crisis ni en el corto plazo modificar el rumbo. Ya están aquí, no se tomaron previsiones y hoy tanto en el ámbito nacional como un todo, así como en Veracruz uno de los eslabones más débiles de la cadena, se pagan las consecuencias.  

Con más del 50 por ciento de la población en condiciones de pobreza, con el 60 por ciento de la economía en la informalidad y con expectativas de empleo en el corto y mediano plazo que, a decir del secretario del trabajo, “se esfuman” con más de 200 mil puestos de trabajo que se perderán en el 2013, México acusa los efectos de la imprevisión y la simulación. 

La economía está estancada y en franco retroceso. La previsión de su crecimiento para el presente año pasó del 3.5 al 1.8 en la visión más optimista al confirmarse la desaceleración por parte de la Secretaría de Hacienda y el INEGI  Para los pesimistas apenas alcanzará el 0.5.  

Los efectos del deterioro en Estados Unidos y Europa, se trasladan a México por la vía del comercio y la especulación financiera. Ante una reducción de la demanda real, sus gobiernos privilegian mercado interno, estimulando a sus propios productores y consumidores. Las exportaciones para nuestro país se achican ante la contracción de nuestros tradicionales nichos en el mercado exterior y, la importación de bienes de consumo generalizado se ven incrementados ante la incapacidad manifiesta de México para asegurar soberanía alimentaria y crecimiento de la planta productiva.  

Como corolario, el poder real de compra del raquítico salario de los mexicanos se mantiene congelado, siendo notablemente insuficiente para incentivar empleo, consumo y producción en el mercado interno. 

En tanto que en el terreno de la especulación financiera, los capitales domésticos e internacionales van tras mejores condiciones de rentabilidad, fugándose de un México que no ofrece seguridad y rumbo cierto. 

El blindaje se concentró en la macro economía. Hoy la inflación y las políticas monetarias exhiben su vulnerabilidad en tanto que la micro economía, ignorada,  paga las consecuencias de la imprevisión cebándose en las capas más desprotegidas de la población. 

Para el secretario de hacienda, tras reconocer el desempeño mediocre de la economía, asegura que el crecimiento se reactivará en el segundo semestre del año, requiriéndose de un esfuerzo extraordinario en el gobierno y en la llamada sociedad civil. Para el Sr. peña y sus aduladores, sin decir cuando y como, las reformas presuntamente estructurales nos sacarán del bache. El compartir la renta petrolera con el capital privado, venga de donde venga, es la panacea.  

¡Vaya paradoja! En el medio de la mediocridad,  menor disponibilidad de la parte proporcional de la renta que PEMEX entrega al gobierno, mayores posibilidades de inversión pública y reactivación de la economía.  

Bien podemos esperar sentados con el estómago vacío, que fructifique  la ilusoria prosperidad que el presidente anuncia a bombo y platillo, ofreciendo para mañana lo que hoy no pasa de ser un buen deseo.  

El horno no está para bollos, anuncian cada día mayor número de “agoreros”. El descontento, frustración y hartazgo frente a un régimen político que construye castillos de naipes ignorando la realidad real, al igual que la crisis global ya está tomando cartas de naturalización entre las mayorías. Ya no son síntomas de deterioro y descomposición social, son  llagas a flor de piel de un país enfermo que la clase política, en todos sus niveles ignora y se resiste a ver. 

Gobierno federal y los correspondientes de las entidades federativas y el D.F., ya no administran los conflictos, resguardando Estado de derecho, seguridad y paz social; rebasados por una realidad que no controlan, su papel hoy se reduce al de bomberos  apagando fuegos que amenazan con incendiar toda la pradera.  

Y así, mientras México se debate entre la desaceleración, amenaza de recesión, devaluación y desempleo galopante, el estómago vacío de millones,  actúa como un pésimo consejero incitándole a la rebeldía. En este escenario, el próximo domingo Enrique Peña Nieto rinde su primer informe de gobierno.  

La pregunta obligada es: ¿aprobará ante el Pacto por México su aún gris desempeño?  Porque ante las mayorías  todo indica que saldrá reprobado.

Hojas que se lleva el viento

 ¿Estará enterado Alberto Silva Ramos, secretario de desarrollo social en Veracruz que en Xalapa, capital del estado, subsisten  mayor número de personas en condiciones de pobreza extrema que en los municipios de La Perla, Calcahualco, Mecayapan, Mecatlán, Filomeno Mata, Mixtla de Altamirano, Zontecomatlán, Ilamatlán y Aquila?.-  Xalapa, Ver., agosto 28 de 2013.

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