Salte la navegación

Tag Archives: Renovación del PRI

“Los electores cada vez más exigen y valoran desempeños y capacidad democrática. Este punto es importante recalcarlo también, pues no se le ha escapado al electorado que verbigracia, el PRI al buscar la renovación de su dirigente nacional a inicios de 2011, ni ha efectuado una convocatoria amplia de candidatos ni hubo contienda interna optando por uno único ni se le ha votado de manera directa ni ha dado participación a sus correligionarios, cuyo número se desconoce. Todo lo ha decidido una camarilla o ni eso. Se aplicó el llamado “dedazo” y eso, uno de los mejores e injustos representantes del vetusto régimen político que encarnaron sus siglas por siete décadas, amén de torcer los más estrictos valores de la democracia, no ha sido bien recibido por una sociedad que percibe las mismas viejas prácticas de un partido que no se ha renovado. Allí están los hechos. Y es que la sociedad mexicana de 2011 no es la de 2000, su pluralidad exige transparencia y democracia y las cobran donde escasea. No sería importante esta observación ni hablar de la debilidad institucional del único candidato Humberto Moreira, si no fuera porque hay elecciones en siete entidades federativas y desean ganar las presidenciales de 2012. El discurso de ser un partido renovador que esgrime este instituto político a diestra y siniestra, no casa a todas luces con su proceder”, nos dice Marcos Marín Amescua en gurupolitico.com

En Perspectiva

J. Enrique Olivera Arce

En el marco de la etapa crítica por la que atraviesa el Partido Revolucionario Institucional, caracterizada por el abandono de la ideología nacionalista surgida de la Revolución Mexicana y substituida abruptamente por  el canto de las sirenas de un neoliberalismo, que muchos califican como la fase “salvaje” del capitalismo, que le llevara a diluir las diferencias sustantivas con la derecha representada por el PAN, el instituto político se prepara a tambor batiente para retornar a Los Pinos en el 2012 sin haber desahogado, tanto en lo interno como en su quehacer cotidiano en lo externo, dos asignaturas pendientes: la democratización y la orientación socialdemócrata tanto ideológica como programática que se propusiera como vía para su renovación.

Asignaturas pendientes que han quedado en el tintero.

Lejos de tomar el camino de la socialdemocracia, el PRI se ha volcado a la derecha, aproximándose más a la democracia cristiana que a los postulados aún vigentes de la Revolución Mexicana entrañablemente vinculados a la justicia social y al combate frontal a la desigualdad y la pobreza. Tanto que para la mayoría de la población en los hechos no existe diferencia ideológica y programática que distinga al PRI del PAN. Por cuanto a la democratización, tampoco existe cambio alguno a la vista que indique el inicio de tal proceso al interior del partido ni en lo externo, en las entidades federativas en las que ejerce el poder, se vislumbra en forma y contenido algo que no sea autoritarismo y exclusión de la participación ciudadana en el diseño y toma de aquellas decisiones que le competen y le afectan.

Beatriz Paredes, Presidente nacional del CEN del PRI, ya registró sin inmutarse el señalamiento internacional. Su partido no tiene cabida en la Social Democracia en tanto prevalezca el pensamiento reaccionario que ha asumido en los últimos tiempos.

En nuestro entorno más cercano, la aldea idealizada que por nombre lleva Veracruz, lo anterior salta a la vista. Autoritarismo exacerbado, alimentado por un absurdo culto a la personalidad de quien gobierna, son denominador común a lo largo y ancho de la vida social, económica y política de la entidad, desatendiéndose necesidades reales y sentidas de participación democrática de la población. El que manda, manda  y si se equivoca vuelve a mandar, así sea en sentido contrario a lo que el sentido común obliga y la decencia en el ejercicio del poder demanda. Reflejándose el talante antidemocrático prevaleciente en la vida interna del PRI, hoy por hoy dominado por la corriente de la “Fidelidad por Veracruz”.

El partido responde al gobernador y no a su militancia, a la vez que el titular del ejecutivo estatal responde a los poderes fácticos y a los intereses personales y de grupo enquistados en la administración pública estatal, a espaldas de una  población privada de su carácter constitucional de mandante y de su derecho a exigir transparencia y rendición de cuentas en las acciones del mandatario.  Consecuencia de ello es el jaloneo en la cúpula partidista entre la decisión de Fidel Herrera de impulsar la imposición  de facto de su sucesor y las corrientes diversas que reclaman participación democrática y el derecho de las bases a elegir con el mismo sentido a quien ha de abanderar al tricolor en las contiendas electorales por la gubernatura, diputaciones locales y alcaldías.

Hasta donde es posible ver, el autoritarismo se impone por sobre la democratización ofertada como vía para la renovación del partido, aún a riesgo de una ruptura que le ponga en desventaja frente a sus adversarios políticos o, caso contrario, para desgracia de la ciudadanía, la continuidad en el poder político de un dinosaurio que renueva día a día los mismos parches; que carece de sensibilidad para escuchar al pueblo y de apego a la normatividad democrática que propala en el discurso. Con tal déficit a cuestas, el PRI podrá ganar legalmente la elección pero no legitimar su derecho a gobernar a los veracruzanos, con las consecuencias que ello trae consigo, como se observa nítidamente en el ejercicio del poder de Calderón Hinojosa en el ámbito nacional;  tres años perdidos y un país desgarrado en lo económico, socialmente polarizado y,  políticamente, sin rumbo cierto, que a pasos agigantados se desliza hacia el desbarrancadero.

Estamos prácticamente ya en el 2010 y sin tiempo ni voluntad para enmendar el camino y atender las asignaturas pendientes. Con ese déficit democrático, pobre será el capital electoral que el priísmo estatal pueda aportar  para el 2012. Pues si bien se habla de que la entidad ocupa el tercer lugar como reservorio de votos, en los hechos y al no haber atendido a tiempo en la entidad su propósito de renovación, el PRI cargará con pérdidas netas, cuya mayor significación se dará al interior de sus propias filas y, en lo externo, en una población cansada ya de más de lo mismo.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

A %d blogueros les gusta esto: