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Tag Archives: resistencia pacífica

Julio Hernández López

Astillero / La Jornada

Kafka electoral; El tufo del fraude; Televisa, al IFE

Era Kafka electoral. Una especie de festín burocrático menor, en esa sala de juntas de la dirección jurídica del Instituto Federal Electoral (IFE) donde se desahogaba la absurda diligencia que pretendía desentrañar si un ciudadano sin candidatura es culpable hoy de seguir luchando en desventaja y de manera pacífica por el mismo proyecto político –no necesariamente con el mismo abanderado– que en 2006 sufrió fraude a manos de un cártel institucional del que la cúpula del tal IFE fue destacada partícipe.

Obviamente no estaba Luis Carlos Ugalde –anda en Puebla, asesorando en asuntos de transparencia al equipo de transición de Rafael Moreno Valle, el gobernador electo que obedece a Elba Esther Gordillo, como lo hizo y hace el propio Ugalde–, pero su tufo estaba presente allí, en esa oficina de blancas paredes, libreros de madera barnizada, aire acondicionado y disponible proyector de transparencias. Estampas pasadas, presentes y futuras: El recuerdo del robo anterior –el que encaminó a México a la desgracia actual: el fraude como pecado original de este sexenio sangriento–, la evidencia del minimalismo de aires filibusteros de los actuales consejeros que llegaron al cargo mediante el reparto de asientos como descarado botín de partidos, y las versiones de que al relevo de fichas agotadas se encaminan personajes que son garantía de que todo siga igual de mal; por ejemplo, la consejería Televisa, a la que se dice que las Paredes del PRI han dado el visto bueno: ni más ni menos que Arely Gómez, hermana de uno de los máximos directivos de la televisora en jefe, que ya fue todopoderosa controladora de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, desde un cargo administrativo con Mariano Azuela, y luego pasó a la inútil fiscalía de delitos electorales que dejó con sentido de oportunidad para colocarse en la línea de tiradores a la renovación parcial de las plazas súper bien pagadas del que era, es y por lo visto seguirá siendo el Instituto del Fraude Electoral (en febrero de 2007, a partir de testimonios escritos allegados a esta columna, se describieron aquí los favores, abusos y tráfico de influencias que en la Corte realizó la funcionaria Gómez: en http://bit.ly/aKcqTU y  http://bit.ly/dfJbED pueden leerse las entregas relacionadas con el tema).

La diligencia justiciera comenzó a tiempo, a las 10 de la mañana, ya con seguidores del compareciente diciéndole a las puertas del IFE que no estaba solo y deshojando los mil pétalos acusatorios contra la instancia anfritriona. Como si el tabasqueño tuviera infiltrados en las oficinas que deciden dar presuntos golpes en su contra, la armazón del supuesto patíbulo acabó siendo plataforma de promoción. Así pasó también con la declaración incendiaria del licenciado Calderón al recordar sus hechuras de guerra sucia, cuando clasificó al adversario electoral de peligro para México. No hay mejores resucitadores del lopezobradorismo que sus torpes adversarios. Ellos, una y otra vez, con uno y otro lance, cual caricatura del correcaminos tabasqueño y los coyotes blanquiazules y salinos, crean las condiciones para exhibir su brevedad política y para ayudar a quien involuntariamente constituye el mayor de sus éxitos políticos: el repunte de quien siguen queriendo dar por políticamente muerto.

No iba a desperdiciar ese escenario el todavía perredista, al que acompañó una defensiva representación del Partido del Trabajo –Alberto Anaya andaba fuera de la ciudad, pero allí estaban Silvano Garay, Ricardo Cantú, Óscar González Yáñez, Herón Escobar y Jaime Cárdenas, a quien AMLO designó su representante legal–, así que, en cuanto le tocó el uso de la palabra, el tabasqueño emprendió la lectura de un discurso que podría intitularse El IFE me absolverá. Pasaron lista el fraude electoral, la mafia del poder, la resistencia civil pacífica, la lucha política legal y, desde luego, el intento de censura contra los mensajes por televisión. Y les cambió el chirrión por el chaparrito: no es él, López Obrador, quien menoscaba la imagen presidencial y degrada a las instituciones sino el mismo ocupante de Los Pinos: “Yo no daño la ‘imagen’ presidencial, la denigra quien no ha sabido estar a la altura de los anhelos del pueblo; envilece la investidura quien me acusa de ser un peligro para México, dando así el banderazo de arranque a la nueva campaña de odio y rencor en contra nuestra. En lugar de actuar como hombre de Estado y gobernar para todos los mexicanos, Calderón demuestra cotidianamente que no es más que un jefe de facción y un operador político de la oligarquía y de su guerra sucia”.

Luego pasó al detalle de su patrimonio y percepciones, obligado por el emplazamiento del IFE como si ya lo hubiera declarado culpable y debiera asomarse a sus haberes para aplicar multas o embargos: 50 mil pesos mensuales de sueldo entregado por la asociación civil Honestidad Valiente, 9 mil pesos de saldo en su única cuenta bancaria y una casa heredada en Chiapas. Pero exigió que igual claridad patrimonial se demande a Calderón, Salinas, Fox, Peña Nieto, Gordillo y Beltrones. Los trámites burocráticos continuaron. Las autoridades le devolvieron la credencial de elector solicitada para identificación. Papeles fueron firmados. Y la despedida, con Kafka en lo alto, sonriente, en espera de la sesión de consejo general de este viernes en la que cuatro de nueve de los votantes han adelantado que no continuarán con el proceso, lo que, con un sufragio más, significaría una nueva victoria del tabasqueño, construida por sus adversarios.

amlo-lfc

En tanto que El Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) llevó hoy a la Cámara de Diputados su lucha para revertir la liquidación de la eléctrica pública Luz y Fuerza del Centro (LyFC), decretada el sábado por el Gobierno, buscando el apoyo de los legisladores para promover un recurso de inconstitucionalidad, Andrés Manuel López Obrador manifestó su rechazo total a la extinción de la empresa Luz y Fuerza del Centro (LFC), al encabezar un mitin en las inmediaciones de San Lázaro.

Acompañado de Martín Esparza, y ante miles de integrantes y simpatizantes del Sindicato Mexicano Electricista (SME), López Obrador exhortó  a los legisladores del Frente Amplio Progresista (FAP) para que integren una Comisión Investigadora que “vaya al fondo del asunto”.

También exhortó a los manifestantes a no caer en la violencia y llamó a los integrantes del movimiento que encabeza a que se expresen en favor de los trabajadores del SME, y que se sumen y apoyen las acciones de Esparza.

Pidió a sus seguidores que “bajo la condición de los trabajadores del SME apoyemos las acciones de resistencia, sin protagonismos, incluso sin mi presencia; y que el próximo jueves se integren a la marcha que irá del Ángel de la Independencia al Zócalo”.

También les propuso formar una comisión de enlace del movimiento en defensa de la soberanía popular que encabeza con la dirigencia del SME y participar en una campaña a fin de obtener víveres para sus trabajadores.

Luís Javier Garrido

PRIAN
PRIAN

Las componendas entre el PRI y el PAN, tratando de salvar al gobierno calderonista de facto no pueden sino seguir incidiendo en el desastre nacional, como se ve ahora con el caso del presupuesto.

La realidad apunta en una dirección muy distinta a la de las mafias en el poder, pues una clara mayoría de mexicanos no quieren ya un gobierno del PAN ni del PRI, y eso lo saben los usufructuarios del gobierno espurio. Como también conocen la fuerza creciente del Movimiento Nacional en Defensa del Petróleo, de la Soberanía Nacional y de la Economía Popular, que ha impulsado de manera incansable Andrés Manuel López Obrador, constituyendo una formidable alternativa popular dispuesta a ser gobierno. Las componendas entre panistas y priístas rescatarán muchos intereses espurios, pero no podrán detener el hundimiento del gobierno ni mucho menos el desastre nacional.

Ver artículo completo en La Jornada 02/10/09

Ya no son especulaciones, el IFE actuó en contra de López Obrador

El Consejo Coordinador Empresarial violó la ley electoral de 2006

El tribunal juzgó ilegales los espots que el órgano empresarial difundió en ese año y pidió al IFE sanciones leves para el PAN, PRI y PVEM por su actitud pasiva.

México, DF. Este miércoles, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) revocó una resolución del Instituto Federal Electoral (IFE) que exoneraba de responsabilidad al Partido Acción Nacional (PAN) y la entonces Alianza por México -conformada por los partidos Revolucionario Institucional (PRI) y Verde Ecologista de México (PVEM)- por la difusión de espots del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) durante la campaña presidencial de 2006. En dichos espots, el organismo empresarial cuestionó la política económica impulsada en la plataforma del entonces candidato de la coalición Por el Bien de Todos (integrada por PRD, PT y Convergencia), Andrés Manuel López Obrador.

El tribunal resolvió que los partidos asumieron una actitud pasiva y tolerante ante la estrategia del CCE, y ordenó al IFE dictar una sanción individualizada para el PAN y el PRI, aunque en la ponencia el magistrado Pedro Estaban Penagos sugiere que la infracción sea leve.

La resolución advierte que el CCE sí violó disposiciones legales y benefició al PAN, PRI y PVEM en las elecciones presidenciales de 2006, por lo que éstos también son responsables y deberán ser sancionados por el IFE.

“Primero, se revoca la resolución impugnada; segundo, se remite el proceso administrativo sancionador a la autoridad responsable para que a la brevedad individualice las sanciones al PAN y la Alianza por México”, estableció.

La resolución se debió a un recurso de apelación interpuesto por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) ante la decisión del IFE, que declaró infundada la queja del sol azteca contra el PAN y la Alianza por México por los promocionales del órgano empresarial.

Fabiola Martínez. La Jornada On Line, Publicado: 29/10/2008 16:54

En política, a veces lo importante es la cantidad –es el caso de los procesos electorales- pero en otras lo que cuenta es la intensidad. Desde esta perspectiva, y en tanto que llegamos a la fecha marcada en el calendario electoral para la siguiente elección nacional, la izquierda va a echar mano de ese recurso donde le lleva ventaja al PAN, al PRI y a todo el amplio espectro de poderes fácticos: la intensidad del compromiso político.

En dónde Estamos. Terminaron las sesiones en el Senado en torno a la propuesta del Gobierno para modificar el marco legal de la actividad petrolera. El PRI ya sacó su propia propuesta de reforma petrolera y, finalmente, tuvo lugar la primera etapa de la consulta ciudadana auspiciada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en torno a los proyectos hasta ahora presentados pero, sobre todo, en relación a la idea de abrir aún más el campo de los hidrocarburos a las empresas privadas como vía para modernizar esa industria.

Los eventos y argumentos en relación al futuro de Pemex, no parecen haber modificado significativamente las posiciones al interior del pequeño círculo en el que vive la clase política mexicana. No es particularmente aventurado suponer que las intenciones de los diferentes actores siguen siendo las originales, pues el acercamiento entre las posiciones del Gobierno y su partido con el PRI se daba por descontado desde el principio. Y si en más de tres meses nadie ha modificado realmente su posición en torno al problema petrolero –y que es sólo un reflejo del desacuerdo de fondo sobre el proyecto nacional-, entonces únicamente se compró tiempo, pero se sigue sin encontrar el cauce apropiado para administrar de manera satisfactoria las grandes diferencias políticas, sociales y culturales que caracterizan el momento actual.

Los Proyectos.

El Gobierno y su partido desean extraer más petróleo y lo más rápidamente posible para: a) aprovechar los altos precios de ese recurso natural para contar con más ingresos fiscales sin tener que hacer una auténtica reforma fiscal; b) dejar en manos del capital privado la construcción de nuevas refinerías más la exploración y extracción de petróleo en aguas profundas, de esta manera se logra un triple propósito: primero, no tener que prescindir de los recursos de Pemex para el erario; segundo, no tener que transformar realmente a Pemex atacando la corrupción de sus administradores y de su sindicato, un buen aliado de cualquier Gobierno; tercero, hacer de los grandes consorcios petroleros que lleguen a explotar el petróleo, aliados políticos de peso.

Al presentar su proyecto de reforma petrolera el PRI no ofrece una alternativa real a la del Gobierno y por eso Felipe Calderón ya le dio el “visto bueno”. Lo que el PRI pretende es reformular desde el centro político este proyecto al proponer la creación de empresas especializadas propiedad de Pemex para que formalmente ellas se hagan cargo de la refinación, transporte y almacenamiento de hidrocarburos, pero puedan firmar contratos con terceros y por esa vía pueda admitirse al capital privado en los tres sectores donde lo quieren el Gobierno y su partido. Por lo que se refiere a la exploración y extracción en zonas difíciles, el plan del PRI es hacerlo mediante contratos con consorcios privados, pero sin atar el pago al valor de la riqueza que se descubra, como ha sido el caso con los adversos “contratos riesgo” inaugurados por Miguel Alemán. Finalmente, la iniciativa priista sostiene que no es sólo petrolera sino energética pues propone que se destine una parte, aunque no sustantiva de los ingresos de Pemex para introducir a México en la etapa de las energías alternativas. Desde luego, esta iniciativa, como la del Gobierno, no dice nada respecto a esa piedra de molino que desde hace mucho lleva Pemex atada al cuello: el sindicato petrolero.

La izquierda aún no da forma a su proyecto, pero se ha presentado como la fuerza que reivindica el legado cardenista y que desea volver a hacer de la actividad petrolera estatal, el centro del nacionalismo mexicano y de la política social. Es por eso que las líneas generales de su proyecto consisten en mantener toda la actividad petrolera como responsabilidad exclusiva de Pemex, pero permitiendo que la empresa mantenga utilidades suficientes como para reinvertir hasta revertir el estado lamentable en que le ha dejado una política que sólo ve en Pemex al gran proveedor de impuestos para un Estado que sigue captando en impuestos apenas la mitad de lo que logra en otros países de características similares a las de México o un tercio de lo que es usual en los países de la Europa Occidental.

Como única fuerza de oposición real, la izquierda no tiene hoy posibilidades de derrotar en el Congreso una iniciativa privatizadora PAN-PRI. La alianza de estos partidos es ya un patrón que se ha seguido en todos los momentos clave del enfrentamiento izquierda-derecha a partir de la época de Carlos Salinas. Además, la brutal división interna del PRD que se agudizó a raíz de la derrota electoral de 2006, ha llevado a que ese partido tenga que dividir sus fuerzas luchando en dos frentes: uno contra la derecha y otro el creado por el choque entre Nueva Izquierda e Izquierda Unida.

Sin embargo, ese PRD en guerra civil, pero forzado por el movimiento social creado por AMLO, y que tiene como núcleo al Movimiento en Defensa del Petróleo, ha logrado llevar a cabo una resistencia que ha tenido mejores resultados de los que podrían suponer sus obvias debilidades. En efecto, en abril pasado, alcanzó a impedir la aprobación de la iniciativa petrolera de Calderón y con su consulta popular dio voz, en este tema, a una parte de la ciudadanía. Obviamente que el Gobierno y la derecha han descalificado la consulta subrayando que millón y medio de opiniones ciudadanas no es un número representativo del gran espectro político mexicano. Sin embargo, la cifra es significativa si se tiene en cuenta que el ejercicio se llevó a cabo con un mínimo de recursos y a contrapelo del Gobierno Federal y de la mayoría de los estatales, en contra de dos de los tres partidos dominantes, en contra de la mayoría de los medios de comunicación, de la posición de los grupos empresariales y de la Iglesia Católica.

La Política del Salmón.

En política, a veces lo importante es la cantidad –es el caso de los procesos electorales- pero en otras lo que cuenta es la intensidad. Desde esta perspectiva, y en tanto que llegamos a la fecha marcada en el calendario electoral para la siguiente elección nacional, la izquierda va a echar mano de ese recurso donde le lleva ventaja al PAN, al PRI y a todo el amplio espectro de poderes fácticos: la intensidad del compromiso político. Por ahora y quién sabe por cuánto tiempo más, la izquierda –al menos esa parte que se identifica con las posiciones de AMLO- va a tener que aguantar las dificultades de vivir como los salmones y nadar contra la corriente. La energía para sostenerse en esa situación la va tener que sacar tanto de sus convicciones como de la frustración y rabia que provocaron en ella la forma en que se condujo la última elección presidencial. El encono alrededor de la política petrolera no es más que la manifestación más obvia de un problema más profundo y serio. La atmósfera envenenada en que se desenvuelve hoy la política mexicana tiene su origen inmediato en la decisión de la derecha de no apegarse al espíritu de la competencia electoral democrática, ese espíritu al que ella apeló tantas veces en su lucha contra el autoritarismo priista y que, finalmente, se materializó al concluir el siglo pasado y que fue justamente lo que le permitió llegar al poder en 2000.

El compromiso de la derecha triunfadora con la competencia leal en las urnas se evaporó ante la posibilidad de que al final del sexenio hubiera una nueva alternancia en favor de la izquierda. El espíritu democrático en el PAN y en los círculos del poder económico fue sustituido por una mezcla de gusto por el poder recién conquistado, resabios anticomunistas, prejuicios sociales y temor a las mayorías de desposeídos. Esa mezcla condujo al desafuero de AMLO, a la campaña del miedo y a la intervención ilegal del presidente y de los empresarios en el proceso electoral de 2006. En estas condiciones la negociación serena y de buena fe entre izquierda y derecha es imposible.

El Choque de los Trenes

Una izquierda que considera que en el proceso institucional, y por malas artes, se le cerró el paso al triunfo no le queda más alternativa que aceptar su marginación o recurrir a lo que es su fuerte: la movilización. Pero en un país políticamente crispado, con profundas divisiones de clase y afectado por la crisis económica mundial, la política de la movilización puede llevar a un choque, como a un nivel local ocurrió en Atenco y en Oaxaca. Esa eventualidad es la que debió de ser tomada en cuenta años atrás por los que al inicio de la consolidación democrática decidieron poner sus intereses por encima del “bien común”. En fin, hoy que la posibilidad del choque de los trenes ha vuelto a surgir es urgente encontrar al guardagujas eficaz.

Tomado de: Kikka Roja

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