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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Portada de Proceso 27/05/2012

Todo lo que sube tiende a caer, comentaba en entrega anterior en relación al caso de Enrique Peña Nieto, quien queriendo madrugar se anticipó en demasía a la fecha legalmente establecida por la legislación electoral como inicio del período de campañas, cruzándose en su caída con el tardío ascenso de sus oponentes. Hoy el tiempo y las circunstancias confirman que la anticipada ventaja de más de 20 puntos del candidato presidencial de la alianza PRI-PVEM, residió en el papel impreso, en las pantallas televisivas y en las encuestas a modo, así como en la soberbia de un triunfalismo sin sustento con el que se retroalimentan esperanza y optimismo del PRI en su anhelo por retornar a Los Pinos.

El diagnóstico del México dentro de cuyo contexto se delineara con demasiada anticipación la campaña presidencial del ex gobernador de Edomex, no se correspondió con la realidad de un país que hoy muestra aristas tales que permiten afirmar que ya es otro muy diferente al que el PRI con  Peña Nieto pretende gobernar.

El camino facil en busca del triunfo se agotó para Peña Nieto. Ahora tendrá que navegar contra la corriente ya no para mantener su presunta y poco creíble ventaja sino para no seguir deslizándose aguas abajo en el tobogán de las preferencias electorales. El peso de la carga histórica de su partido y su imagen de improvisado e iletrado galán de pantalla chica, será el lastre con el que tendrá que cargar de aquí para adelante en su propósito de ser aceptado por una sociedad que de golpe, reconoce en el candidato del tricolor un perfil no apto para las tareas que exige el futuro de la Nación.

Quizá este equivocado, pero a mi juicio y a la luz de los últimos acontecimientos, no es la juventud hoy movilizada a la que sin mayor análisis se le  puede atribuir ser el obstáculo a vencer para los propósitos del ex gobernador mexiquense. Aunque si bien los jóvenes en edad de sufragar representan alrededor del 30 por ciento del padrón electoral, no son un segmento homogéneo de la sociedad. Más sin embargo, estimo debe considerarse que si bien los jóvenes estudiantes hablan por sí mismos en sus manifestaciones de repudio, son reflejo de sectores más amplios de la población que en principio, rechazan el estado de cosas que tiene sumido al país en el estancamiento y el retroceso en todos los órdenes de la vida nacional, pero lo callan; cediendo la voz a quienes sin ataduras que les vinculen con el  régimen político, pueden expresarse en libertad sin temor a perder el empleo, la seguridad social, la pensión ó el status en la escala social y económica.

Si bien jóvenes universitarios se asumen y así deberíamos considerarlos, como vanguardia de un movimiento social más amplio de rechazo a un régimen político decadente materializado hoy en la candidatura del Sr. Peña, su participación, entusiasmo y rebeldía no llegará lejos si los que aún callan les dejan, como coloquialmente se dice, “colgados de la brocha”. Sin la incorporación consecuente de otros segmentos más amplios de la población, la ya llamada “primavera mexicana” no florecerá.

Si llegara a materializarse una concurrencia masiva y puntual (estudiantes-redes sociales-hogar-padres de familia-centro de trabajo-organizaciones gremiales, iglesias) en torno a una opinión de repudio tanto al régimen político caduco como a su expresión más nítida, la candidatura presidencial que abandera la coalición PRI-PVEM, pesaría más que las anquilosadas estrategias de un partido político que, con anticipado triunfalismo y soberbia daba ya como triunfador absoluto de la contienda a Enrique Peña Nieto.

Muro contra el que se daría de topes el abanderado tricolor en su remar contra la corriente.

A ello habría que agregar que partidos y candidatos que se le oponen ya están más que dispuestos legítimamente a llevar agua a su molino en una coyuntura adversa al candidato del tricolor. Ni Andrés Manuel López Obrador ni Josefina Vázquez Mota con el apoyo de Calderón Hinojosa, dejarán pasar la oportunidad de acelerar la caída del candidato “de oropel”.

A unas semanas de la elección presidencial, el PRI y sus partidos, organizaciones y movimientos sociales satélites, no asimilan aún su equívoco. Se persiste en el triunfalismo sin sustento y la soberbia declarativa. El mismo Sr. Peña en encuentro televisivo con los lectores de noticias de de Televisa afirmó con todo desparpajo: “Se desvanece la idea de que soy producto Televisa”, cuando en ese momento frente a la televisora miles de jóvenes le reiteraban su rechazo relacionándole con el duopolio de los medios electrónicos. La autocrítica en el priísmo está ausente, la posibilidad de corregir por lo consiguiente en tanto no cuenta con la flexibilidad suficiente para adecuarse a una nueva realidad no prevista. El peso específico de una estructura dinosáurica cuya cúpula vive aún en el siglo XX, no puede quitarse de la cabeza la idea de que Peña Nieto es ya presidente de México. La mayoría de los medios de comunicación electrónica e impresa, así como las casas encuestadoras, se encargan de mantener la venda sobre los ojos del priísmo más radical.

Viene el segundo debate entre los cuatro presidenciables. El Sr. Peña Nieto pondrá sin duda su mejor esfuerzo pero, de antemano lo tiene perdido. Días antes del evento una nueva  oleada de manifestaciones de repudio en su contra ya está siendo convocada en las redes sociales y, como puntilla, el debate tendrá lugar el 10 de junio, fecha paradigmática para el estudiantado nacional en el hilo conductor de la memoria histórica de este país. Golpe previsible para el candidato tricolor que será sin duda el definitivo, poniéndose a prueba la capacidad del PRI para retornar a Los Pinos, en el marco de una cuestionada alternancia en la que la partidocracia se opone a la democratización del país.

Hojas que se lleva el viento

A 33 días de la elección federal crece la percepción de que en la mayoría de los distritos urbanos de Veracruz el PRI tiene perdida la contienda. La combinación las expresiones de rechazo a Peña Nieto en la capital de la República con la designación de candidatos de bajo perfil en el estado y la ausencia de liderazgo en las filas del tricolor, siembra dudas entre los mismos que hasta hace unos días daban por resuelta la elección a favor del mexiquense considerando el sufragio ciudadano como de mero trámite. A ello habría que agregar el desencuentro entre los asesores de lujo del gobernador, el diputado Jorge Carvallo, sedicente coordinador de la campaña del Sr. Peña en la entidad y Erick Lagos, presidente del CDE del PRI. Por cierto se comenta con insistencia que tras el deslinde del Dr. Duarte de Ochoa de los presuntos ilícitos del dirigente priísta, ya se le hizo el vacío al joven Lagos en las tareas de campaña. Y, para variar, no hay dinero suficiente para respaldar a todos los candidatos a cargos de elección popular. La unidad priísta en Veracruz resultó ser un mito y hoy se pagan las consecuencias.

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Expectación en torno a la próxima visita de Calderón Hinojosa a Veracruz con motivo de la celebración del Día de la Marina. De cómo se muestre en público la relación entre el presidente y el gobernante veracruzano se alimentará o se desinflará la percepción de que ya hubo “concertacesión en lo oscurito” para que en la entidad se entregue la plaza el primero de julio.- Xalapa, Ver., mayo 29 de 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Protesta de jóvenes universitarios en la Estela de Luz


Si alguien aún duda de que la elección presidencial del 2012 sería un proceso atípico, vale la pena eche a andar la memoria en reversa y tratar de recordar si en los últimos cincuenta años, el zócalo de la Cd. De México se llenara en repulsa a un candidato considerado por medios de comunicación y casas encuestadoras como el puntero favorito. Podría consultar también en su memoria si recuerda que después del genocidio del 2 de octubre de 68, se abarrotara la Plaza de Las Tres Culturas en Tlatelolco con jóvenes estudiantes provenientes de todo el país participando en un proceso electoral.

Piénsele estimado lector. Como comentara en mi artículo anterior bajo el titulo “Parafernalia electoral y participación social”, el México de hoy es cualitativamente otro. El régimen político caduco de nuestro país le queda chico a una sociedad con más de 110 millones de habitantes, habilitados hoy con nuevas y avanzadas tecnologías de la información y la comunicación (TIC´s); los partidos políticos existentes que conforman la partidocracia nacional, han sido rebasados ideológica, programáticamente y como instrumentos de control por el “espontáneo” de la tarde en el redondel: la juventud de México hábida de participar en la construcción de su futuro. Si me equivoco, ruego me lo hagan saber.

Para el candidato repudiado, su partido y el periodismo orgánico, un estimado de 40 mil jóvenes en pie de lucha marchando del Zócalo al Monumento de la Independencia en el centro neurálgico de este país, no significan nada frente a millones que confían en el cumplimiento de sus compromisos ante notario público. Esta bueno saberlo, con ello confirma su carencia de visión de Estado y conocimiento de lo que en política representa una vanguardia juvenil movilizada. Las últimas experiencias en el mundo globalizado, no le iluminan el camino a la par que se  niegan a la posibilidad de autocrítica y corrección de rumbo y estrategia.

Pero también ignoran el efecto multiplicador que en el seno de la sociedad tiene un ejército emergente de jóvenes desencantados, cuyas expectativas de inclusión y de futuro perciben está cancelado de continuar el actual estado de cosas que predomina a lo largo y ancho del país.

Flaca memoria del candidato repudiado. Otro, su oponente desde las izquierdas, en Tlatelolco le recuerda el papel de la juventud movilizada y masacrada del 68 en la transformación de la vida política de un país cuya Revolución fuera traicionada e interrumpida por un régimen autoritario que, secuestrando la voluntad popular diera al traste con la democracia representativa que México se diera como forma de vida.

México cualitativamente es otro. Se necesitó de la participación activa y consecuente de una vanguardia juvenil, en su mayoría sin partido, para que el ahora llamado “viernes negro” desatara el ascenso de un nuevo movimiento de masas, al que no tardarán en sumarse  los desposeídos de siempre y una clase media empobrecida. Nueva ola que no por pacífica y bien intencionada dejará de ser determinante, tanto en los resultados de la elección presidencial en puerta como en la búsqueda de caminos más amplios para avanzar con paso firme en la recuperación y reconstrucción del país.

Los mismos que descalifican a López Obrador minimizándole y cuestionando su liderazgo indiscutible, son ahora quienes le acusan valerse de los jóvenes inexpertos y desinformados manipulando a estos con fines electorales. ¿Quién los entiende?, ¿Andrés Manuel tiene la suficiente capacidad para ello ó es el político bronco y auto descalificado venido a menos tras seis años de necio desgaste?. Golpeando al candidato de las izquierdas, al que daban por muerto en el proceso electoral en marcha, descalifican capacidad, talento e iniciativa de una juventud que invita a la sociedad toda a abrir los ojos. “Motor del cambio verdadero” llama López Obrador a una nueva generación que habrá de relevar a las precedentes que no supimos dar rumbo cierto a un país hoy en descrédito.

No hay peor ciego que el que no quiere ver. A este le está vedado otear el horizonte. El tiempo se agoto para el autoritarismo y el neoliberal proyecto de desarrollo que empobreciera a la Nación. Un nuevo régimen político, incluyente y democrático amenaza a una partidocracia incapaz de reconocer su crisis y actuar en consecuencia. La elección presidencial anunciará un nuevo despertar, que ya no será el renacer cual Ave Fénix de los partidos políticos caducos, el pueblo y la memoria historia a su tiempo se encargarán de sepultarlos.

Sea bienvenido el viento fresco de una juventud rebelde que desde las entrañas del México profundo, anuncia el amanecer de un nuevo día.

Hojas que se lleva el viento

Elba Esther Gordillo enseña las uñas y muestra el cobre, amenazando por interpósita persona a Josefina Vázquez Mota y López Obrador con sacar a la calle a sus porros sindicales si estos siguen insistiendo en el discurso que intervendrán en la vida interna del SNTE. Si Josefina va en picada habiendo descendiendo al tercer lugar en la contienda, no se necesita ser sabio para entender que la amenaza va dirigida al candidato de las llamadas izquierdas y, por ende, forma parte de la estrategia de “desagravio” emprendida por el PRI en respuesta a la repulsa de los jóvenes a su candidato. Ya se veía venir, Peña Nieto se jugará su última carta con la intervención abierta de la maestra, confrontando a mentores con educandos.

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Calderón muestra su juego. Primero exhibe una presunta relación de militares de alto rango (en retiro) con la delincuencia organizada y declarando que la aplicación de la ley es pareja para todos y habiéndole tentado el agua a los tamales, ahora se lanza a la yugular de los ex gobernadores priístas empezando por el de Tamaulipas, Tomás Yarrington. Sería ingenuo pensar que el Departamento de Justicia de nuestros vecinos del norte no consultara a Calderón antes de acusar al ex gobernador de recibir millones de dólares del narcotráfico, existiendo una estrecha coordinación entre autoridades de ambos países. ¿Quién sigue en la lista para levantar de la lona a Josefina?.-  Xalapa, Ver., mayo 23 de 2012

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