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Tag Archives: Sucesión presidencial

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Un parlamento, es un parlamento, sólo bajo determinadas condiciones se convierte en una estafa, un ayuntamiento es un ayuntamiento, solo bajo determinadas condiciones se convierte en una cueva de ladrones, un tribunal es un tribunal, solo bajo determinadas condiciones se convierte en una broma de mal gusto. No se trata, pues, de inventar algo mejor o más lúdico, creativo o transversal que los parlamentos, los ayuntamientos y los tribunales, sino de cambiar sus condiciones”. Carlos Fernández Liria

Siguiendo esta línea de pensamiento considero que es una falacia el afirmar que del triunfo de Morena en los procesos electorales devendrá en “mandar al diablo a las instituciones” republicanas. Antes al contrario, si partimos de la premisa de que el Movimiento de Regeneración Nacional y su líder histórico no son revolucionarios radicales,  sino expresión de un reformismo progresista que, cuestionando las condiciones actuales de deterioro por las que atraviesan  las instituciones que el pueblo de México se ha dado, se propone  sanear éstas y ponerlas al día para que así respondan al interés de las mayorías y no únicamente al de una élite depredadora y empobrecedora de la vida nacional, estimo que su propósito último es fortalecer y no destruir el andamiaje institucional.

Y es en esto último que se sustenta a mi modesto entender tanto la penetración en el seno de la sociedad mexicana como el respaldo  político electoral que observamos en el lopezobradorismo. La gente no desea una nueva revolución, sino dar continuidad a un proceso que  habiendo iniciado en 1810, retome el “Sentimiento de la Nación” del ideario político de  Morelos y las reivindicaciones no satisfechas enarboladas por Zapata, Villa y  los Constituyentes de 1917, alejando de la vida económica, política y social del país todo vestigio de corrupción, impunidad, simulación, depredación  y secuestro de la voluntad popular, fortaleciendo a las instituciones republicanas y no destruyéndolas, priorizando honestidad, eficiencia y eficacia como pilares del cambio deseado.

El pueblo de México no es tonto, como se le quiere ver desde la cúpula del poder y sus adlateres. El solo pensar en que estaría de acuerdo en “mandar al diablo” a las instituciones republicanas, construidas a lo largo del tiempo con sangre, sudor y lágrimas, es tanto como persistir en considerar a los mexicanos como idiotas, incapaces de discernir lo  que a sus más caros  intereses conviene aceptando sin chistar lo que bien a bien se  le concede o impone bajo el régimen de un paternalismo de Estado que, en los hechos, niega el carácter soberano de la voluntad popular.

El pueblo sabe leer entre líneas. Así, cuando López Obrador discursivamente manda al diablo a las instituciones, la gente sabe a ciencia cierta que se trata de mandar al diablo el vaciamiento de que ha sido objeto el andamiaje institucional de la nación, recuperando para sí el sentido y razón de un estado de derecho que trascendiendo los límites estrechos de lo que entendemos como gobierno, da sustento al Estado-Nación.

Más que un gobierno para todos, gobernar entre todos como lo mandata la Carta Magna, es lo que la gente estimo interpreta del discurso de MORENA. De ahí la esperanza y confianza que anima al imaginario colectivo y su voluntad de expresarlo en las urnas. Libertad, independencia, y soberanía; no más corrupción impune; que la honestidad norme la búsqueda del bien común en nuestro futuro y el futuro de nuestros hijos. La nación y sus instituciones republicanas  lo demandan, así quiero entenderlo.

Hojas que se lleva el viento.

¡Para Ripley! Vaya cinismo del senador yucateco Emilio Gamboa Patrón -a quien sus paisanos conocen por el mote de “El chupón”-, cuando arropado por sus pares Yunes Zorrilla y Yunes Landa, viene a Veracruz a decirnos que el PRI si sabe gobernar. “No me defiendas compadre…” Dirían los candidatos priístas a las alcaldías veracruzanas.

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Teniendo como escenario de fondo el fracaso manifiesto de seis meses de gestión del gobierno de la alternancia (no hay nada que asegure lo contrario) así como la incapacidad del PRI para salir de su debacle,  los veracruzanos a una semana de la elección del 4 de junio velan armas dispuestos a dar la batalla en las urnas. Salvo que seamos masoquistas, es de esperarse que la mayoría le dé la espalda al PRIAN votando a favor de los candidatos de MORENA, partido al que se considera como el mejor posicionado en la contienda edilicia. Sufragar a favor del PRI o de las fórmulas postuladas por “la morralla” partidista o candidatos independientes, dividiendo y pulverizando el voto, se dice favorecerá a  la alianza PAN-PRD, apostándole a ello el gobernador Yunes Linares en su desenfrenado intento por hacerse de una base social de apoyo que dé continuidad a su proyecto familiar.

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Quienes en Veracruz habiendo tocado en la puerta equivocada, esperando encontrar en MORENA posiciones, prebendas y canonjías, toparan con pared, se ven impelidos a renunciar y buscar nuevos y más amplios derroteros en los que mojar su pambazo sea la recompensa. Nada nuevo bajo el sol. Es la “condición humana”, dicen los que confundiéndose ven el árbol y no el bosque. Lo que si resulta inédito es que por cada 2 que se van frustrados en sus intenciones,  se incorporan al lopezobradorismo 20 nuevos cuya motivación va más allá del dinero fácil. De ese tamaño es el descontento y el hartazgo.

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Mañana 31 de mayo da término la etapa de campañas del proceso electoral 2017 en Veracruz. El balón pasa a manos de los electores sin que el gobernador, partidos y candidatos contendientes, alcanzaran un marcador distinto al  ya anotado en la etapa previa.  Salvo el fraude electoral como última instancia, MORENA se levantará con el triunfo en el mayor número de los 212 municipios de la entidad y, para sorpresa de muchos, a no dudarse el PRI en alianza con el partido verde de Fidel Herrera, inercialmente quedará en segundo lugar en el tablón de resultados. El gobierno de la alternancia reducido a su mínima expresión. ¿O no es así?

Xalapa, Ver., 30 de mayo de 2013

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Pulso crítico

José Enrique Olivera Arce

Para un pueblo feliz, lo comido y lo bailado también es futuro. Reflexión personal de libre interpretación.

Si en la forma se cambia de traje y en el fondo tendremos la misma fiesta, no debemos olvidar que en su momento para Jesús Reyes Heroles, forma era fondo. Unidad indisoluble que en sí misma conlleva contradicción y conflicto. Enrique Peña Nieto no podrá sustentar su gobierno, objetivos y propósitos,  sin resolver antes esta ecuación, so pena de teñir su mandato de tricolor engaño y simulación ampliando la brecha entre gobierno y ciudadanía. 

La parafernalia dispuesta para la toma de protesta y posesión del encargo como titular del Poder Ejecutivo federal, pone desde ya al Sr, Peña en esta tesitura. Gobernará con y para el pueblo de México ó gobernará alejado de este, a cubierto tras bayonetas y vallas metálicas. La percepción popular se alimenta de imágenes y símbolos, lo dispuesto como medida de seguridad para el acto protocolario del cambio de estafeta en la Cámara de diputados, la forma niega el contenido de lo que los mexicanos podríamos esperar del nuevo gobierno.  

Democracia republicana de dientes para afuera ó autoritarismo presidencialista en los hechos, es la interrogante para un Estado-Nación que dando un paso adelante retrocede dos.  

Es un asunto de confianza y de credibilidad: el nuevo presidente confía o no en el pueblo que gobernará para que este, a su vez, confíe o no en quien habrá de gobernarle y, para ello, el simbolismo de las formas debe ir de la mano del contenido implícito y explícito del programa de gobierno que se pretende poner en marcha, para que así se construya un clima de credibilidad. Resolver la ecuación en sentido positivo asegurará gobernabilidad ó, de lo contrario, como dicotomía irreconciliable, antagónica, enfrentará al mandato presidencial con un pueblo ya de si hasta la coronilla de hartazgo e incertidumbre. 

De cómo inicia esta nueva versión de alternancia, simbólicamente dará la pauta que habrá de plasmarse indeleblemente en el imaginario popular. No olvidemos que lo mismo para Vicente Fox que para Felipe Calderón, el acto de toma de posesión les marcó en su desempeño a lo largo de su respectivo mandato. El primero rompió las formas protocolarias y se llevó entre las botas a lo que de el esperaba el pueblo de México. El segundo, huyó de la escena, salió por la puerta de atrás y nunca perdonó el oprobio. 

Si bien no hay consenso en torno a lo que es y representa el Sr. Peña en un nuevo ciclo del PRI en Los Pinos, el mensaje inicial en las formas y en el fondo debería trasmitir confianza, seguridad y rumbo. Pedir un destino claro de adonde se quiere arribar con el nuevo gobierno, sería pedir demasiado, para ello será la historia la que registre la bondad o el fracaso de la continuidad con una nueva alternancia bajo la conducción de la derecha en el poder. Por lo pronto, queda en el imaginario popular que las vallas metálicas blindando la toma de posesión en San Lázaro, son forma tras la que se oculta un fondo nada halagüeño para los mexicanos.

Hojas que se lleva el viento 

En apenas escasos dos años, resuelto el problema de la seguridad pública, con una cubertura al 100 por ciento en la atención a la salud, satisfecha la calidad educativa, 50 mil nuevas viviendas, 200 mil empleos, generados y 53 mil millones de inversión privada directa, más lo que se acumule, Y si a eso le agregamos que con Peña Nieto se crearán miles de nuevas empresas abatiendo desempleo y pobreza, sobran razones para aceptar que también los veracruzanos somos tan felices y prósperos como el resto de los mexicanos. Con una amplia sonrisa podemos ufanos decirle al mundo que el alma de Dorian Gray reencarnó en Veracruz.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“La peor verdad sólo cuesta un gran disgusto. La mejor mentira cuesta muchos disgustos pequeños”: Jacinto Benavente

Mal que bien, tenemos que reconocer que en el mundo convulsionado de hoy se impone el triunfo de lo más rancio de la derecha. Los afanes democratizadores en la mayoría de los países van a la zaga de instituciones y políticas públicas contrarias a los intereses vitales de las mayorías. La salida que toma a la austeridad gubernamental y a la precariedad del empleo como respuesta a la crisis global de un sistema económico y social injusto y en decadencia, es el denominador común que prevalece, socializándose las pérdidas y privatizándose la magra ganancia de un crecimiento económico venido a menos.

Crece déficit fiscal y deuda pública, se rescatan las pérdidas de la banca y poderosas empresas transnacionales, condenando a los más pobres, incluida una deteriorada clase media, a pagar los platos rotos en un clima de franca indefensión para los que menos tienen.

México no es la excepción. El triunfo de la derecha con Enrique Peña Nieto como presidente de la República, es inobjetable. Si se ganó en las urnas o se compró la presidencia, queda para el anecdotario popular. Lo determinante es que lejos de mejorar las condiciones del país, con la derecha en el poder la continuidad del modelo económico y social prevaleciente será la constante.

Podrán variar algunos matices, las aristas más agudas de la realidad nacional que ponen en riesgo la gobernabilidad  pero, lo sustantivo es que el crecimiento económico deseable, de darse este, seguirá gravitando en torno a la concentración del ingreso en unas cuantas manos y el empobrecimiento de las mayorías. La llamada segunda transición del poder político en México, continuará por el mismo camino que su antecesora del 2000, sorteando mayores obstáculos, pero al fin más de lo mismo, bajo la egida de los poderes fácticos que, por cierto, no son ninguna mafia, simplemente son los dueños del país.

El adversario a combatir y vencer, para la izquierda, es a mi juicio en este escenario, éste y no otro en todas las latitudes del orbe y, en particular en nuestro  país. Los malabarismos de la llamada izquierda, combatiendo al gobierno, sus adalides, y no al capitalismo rampante en su fase más salvaje de la historia, son eso, simples malabarismos políticos llamados a encubrir su complicidad con el adversario. Lo mismo en los llamados países del primer mundo, los emergentes o los condenados de la tierra.

No reconocer el triunfo de la derecha, exaltando el éxito de pequeñas escaramuzas que en lo virtual colocan a las llamadas izquierdas como la segunda fuerza política en México, es gloria vana. Tan virtuales y efímeros son los triunfos parciales como sus resultados para hoy, el mediano plazo y lo que se espera en un horizonte de largo aliento en tanto estos no apunten a una mejor calidad de vida de millones de mexicanos.

Reconocerlo para actuar en consecuencia, es a mi modo de ver la postura a asumir en congruencia con una realidad que, a gritos, desaforadamente anuncia la incapacidad y falta de visión de la izquierda para retomar el hilo conductor de la historia. Izquierda sin partido y partidos sin izquierda, más temprano que tarde terminan combatiendo fantasmas, como en lo que nos atañe sucede en nuestro país con los partidos políticos de la autonombrada izquierda, enclenques organismos carentes de vitalidad y de futuro cuya única función social y política es colocar la alfombra roja al paso del PRIAN, derecha electoral triunfante al servicio de los poderes fácticos domésticos y externos.

En unas horas Peña Nieto y su cohorte tricolor, protocolariamente inician la segunda alternancia, anunciando a bombo y platillo combate a la corrupción, eficiencia administrativa, crecimiento económico con incremento de productividad y competividad, seguridad pública, rescate del tejido social, así como nuevas medidas asistencialistas para paliar desigualdad y pobreza. La autonombrada izquierda elevará tibia protesta contra lo que dicen es imposición de un personaje que compró la presidencia, lo sustantivo, razón de Estado, queda en el tintero. Para tirios y troyanos tras una espesa cortina de humo en la algarada, lo relevante son las formas políticamente correctas, para el pueblo empobrecido el contenido implícito de un rumbo sin destino al paso de la derecha triunfadora.

Hojas que se lleva el viento

Dice el gobernador Duarte de Ochoa que se vale especular, ejemplarizándolo con su anuncio de que se irá en el 2017. La invitación del presidente electo a integrarse al gabinete, por hoy se rechaza, será en el último jalón de despedida del Sr. Peña, una vez alcanzada plena  prosperidad para las familias veracruzanas cuando entregará los bártulos a su sucesor. El senador Héctor Yunes no cree en especulaciones, convencido de que el Sr. Dr. Duarte de Ochoa pronto tirará la toalla levanta la mano y dice: yo soy el llamado a gobernar a Veracruz, Pepe Yunes será senador de seis años y los delfines en un mar de lágrimas, con el bat en la mano quedarán en la banca rumiando su dolor.

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La verdad demostrada no aparece. Flor de un día la parafernalia mediática en torno al Segundo Informe de Gobierno del Sr. Dr. Duarte de Ochoa. 24 horas de labia cumpliendo con el protocolo y a otra cosa mariposa. Ni se le han cubierto adeudos pendientes a la mayoría de los medios impresos de comunicación con convenio de propaganda suscrito, ni el mensaje al pueblo veracruzano, preñado de mentiras por dos años de caprichos, inconsecuencias y estrafalario triunfalismo verbal, dieron para más.

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Malestar entre priístas. No ven con buenos ojos que desde palacio se jueguen dos cartas para la candidatura a la alcaldía de Xalapa. Una tricolor, abierta, con la efigie de Américo Zúñiga y otra boca abajo, con la de un aspirante de la maiceada oposición.

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Insólito, pero así es como se expresa el cariño sexenal. Nadie del priísmo veracruzano ha salido a dar la cara en defensa de Carolina Goudiño, alcaldesa del puerto y fidelista despechada.

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En Otero Ciudadano no se aprendió la lección. A propuesta de la alcaldesa Elizabeth Morales se tiene programado un nuevo encuentro para volver a escuchar más de lo mismo sobre su pésima gestión al frente de la comuna xalapeña y proyección de imagen. Pérdida de tiempo y ofensa a la inteligencia de los integrantes de la cada vez más sólida agrupación de la sociedad civil.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Quien deja de lado su enojo vale más que un héroe, y el dueño de sí mismo, más que un conquistador” (Prov.16-12)

 Dividida la opinión pública entre los que sin mayor talante crítico están por el dejar hacer dejar pasar, aceptando como presidente electo al Sr. Peña y, los que se oponen a lo ya resuelto e inatacable por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, los ánimos se calientan radicalizando y enrareciendo el  escenario. Si bien en teoría cuantitativamente son más los primeros, no puede echarse en saco roto que los segundos con su carga de indignación y hartazgo, pesan e influyen más cualitativamente en el ánimo de una clase política que navega entre incertidumbres y dilemas no resueltos.

Guste o no guste a la “gente bonita” que viendo por sus particulares y egoístas intereses da por cerrada la página, la dicotomía surgida de un proceso electoral atípico y cuestionado, está presente y, por momentos, antagónicamente irreductible en sus alcances.

En este marco, destaca la precariedad política del presidente electo que dando pinceladas de soberbia, impotencia y sectarismo discursivo, lejos de contribuir a que las aguas se asienten, le pone más leña al fuego, como el hecho de condicionar el diálogo con López Obrador a que el tabasqueño reconozca el resolutivo del TEPJF y a su carácter de presidente electo de México. Condicionamiento que le desdice, si seguro está de su triunfo, no necesita de pedir reconocimiento a nadie. Mucho menos a un adversario al que el PRI, según afirma Pedro Joaquín Coldwell, da por descontado que llegó a su fin como piedra en el camino.

El Sr. Peña debería saber o cuando menos percibir, que Andrés Manuel no está sólo, que 16 millones de mexicanos al tabasqueño le refrendaron concientemente su confianza en las urnas, y una mayoría de éstos está dispuesto a no dar su brazo a torcer aceptando lo que juzgan inaceptable. Si lo sabe o alcanza a percibirlo, exhibe su debilidad condicionando el diálogo con quien fuera su oponente, asumiendo una postura intolerante y políticamente irreductible, que no va de la mano con sus llamados a la unidad nacional.

De seguir así las cosas, la vida nacional no trascenderá la etapa post electoral. El tiempo se perderá en dimes y diretes mediáticos, sin que se resuelva el problema de fondo que no es otra cosa que la confrontación entre el continuismo de un proyecto económico y social neoliberal del Estado-Nación, soportado por los poderes fácticos, y el cambio de rumbo, necesario y urgente a favor de un modelo acorde con las necesidades y expectativas de las mayorías. En tanto tal confrontación persista, su reflejo en la superestructura cultural y política atenderá a la no reconciliación entre los mexicanos.

Creo que se equivocan aquellos que superficialmente y sin espíritu crítico se atienen a las formas que asumen cultura política y política a secas, y no al fondo y contenido de la confrontación existente en los terrenos de la economía real y desarrollo humano. Lo que a mi juicio está en juego no es si se acepta  a Peña Nieto como presidente de México, o se rechaza per se prevaleciendo el enojo visceral por sobre las razones por las que este debe considerarse un peligro real para las mayorías depauperadas de este país.

Lo que debería estarse tomando en cuenta es que la crisis sistémica global y sus particularidades específicas en México, están tocando fondo, sin solución viable a la vista, incrementándose los riesgos de una debacle de alcances insospechados. Los remiendos a las economías en el planeta no logran paliar decrecimiento y barruntos de recesión, tampoco ofrecen alternativas para frenar descomposición y retroceso social, nuestro país no está al margen de tal fenómeno; la no correspondencia entre el equilibrio macroeconómico y la microeconomía que se mide en la capacidad de oferta y demanda agregada  real y capacidad de compra de los consumidores, es de un franco divorcio.

La insatisfacción e inconformidad crece en amplios sectores del país y no precisamente por el regreso del PRI a Los Pinos y la manera como “el precario” se hiciera del sufragio; pesa más el bolsillo y estómago vacío que las componendas cupulares de la política en un régimen que se empecina por mantener el statu quo. Injusticia, desigualdad, pobreza, exclusión, nulo crecimiento económico, corrupción e impunidad, son el problema real del México presente. La imposición del Sr. Peña, es apenas un mecanismo de autodefensa de los poderes fácticos frente al hartazgo de una sociedad que peligrosamente ya no aguanta más.

Siempre a mi juicio, el romper el círculo perverso del antagonismo por ahora irreductible en la política, empieza por atender a los verdaderos problemas torales del país. Con o sin el Sr. Peña, lo inaceptable es el modelo económico y social neoliberal que inaugurado por el PRI-gobierno y continuado con la alternancia panista, venimos arrastrando desde hace más de tres décadas. Por ahí debe hilvanar la izquierda nacional que se precie de tal, oponiéndose a la profundización del modelito con “reformas estructurales” contrarias al interés del Estado-Nación.

Lo que haga o diga la izquierda institucional respecto al Sr. Peña y su proyecto gatopardista, es irrelevante en tanto no representa los intereses más caros de la Nación. Toca a los sectores progresistas de este país hacerse oír y avanzar en la construcción de un nuevo frente amplio, incluyente y democrático,  que desde abajo, con conciencia, organización y disciplina,  frene el continuismo y retroceso que los poderes fácticos pretenden imponer.

Hojas que se lleva el viento

La burra no era arisca… Entre dimes y diretes mediáticos y partiendo de que en Veracruz no existe en los hechos división de poderes, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa se complace en anunciar que la Legislatura local tuvo a bien aprobar el acceso de su administración a los recursos federales del Fondo de Financiamiento para la Infraestructura y Seguridad Pública hasta por un monto de un mil 274 millones de pesos. Previamente el titular del poder ejecutivo aclaró a traves de medios informativos afines y texto servidores a modo, que la deuda por contraer no es deuda, aunque su servicio será cubierto en mensualidades a 20 años plazo.

El mandatario aseguró que con los recursos frescos a obtener “Veracruz contará con más obras que le permitirán consolidar su desarrollo”. Afirmación que no es creíble, primero, porque el total de la abultada deuda pública contraída desde los tiempos de Fidel Herrera Beltrán, no se refleja en mejoras sustanciales en la infraestructura estatal, eficiencia y eficacia gubernamental y crecimiento económico; segundo, porque ya nadie cree en los dichos triunfalistas del gobernante.

Lo deseable es que primero se haga un corte de caja exhaustivo, objetivo y creíble, de los montos y destino del endeudamiento previo, antes que contratar una nueva deuda que “sin ser deuda”, proporcionará recursos frescos al gobierno duartista que,  adivinar adonde irán a parar.

Lo destacable en la grilla local es que el senador Yunes landa, ávido de protagonismo, saliera de inmediato al ruedo respaldando los presuntos fines de lo aprobado por la Legislatura local. Entendible, gobernador y senador se cubren con la misma sábana, aunque ninguno de los dos sepa a ciencia cierta que tanto daño se le hace a la entidad con el creciente endeudamiento gubernamental. Cd. Caucel, Yuc., septiembre 8 de 2012

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Pulso crítico

José Enrique Olivera Arce

“Todo Estado de derecho que está seguro de sí mismo, considera que la desobediencia civil es una parte componente normal de su cultura política, precisamente porque es necesaria”. Jürgen Habermas

Urgido el PRI de legitimación del cuestionado triunfo de Enrique Peña Nieto, desde el momento mismo en que este fuera declarado presidente electo se inició desde los foros más diversos la andanada de llamados a la unidad nacional, “ver hacia delante y ponerse a trabajar”, incluido el de Calderón Hinojosa durante su mensaje a la nación con motivo de su sexto y último informe de gobierno. 

En paralelo, las autonombradas izquierdas o izquierda institucional, preparan una solicitud de juicio político en contra de los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, por su actuación en el juicio de impugnación promovido por la coalición electoral “Movimiento ciudadano”; cortina de humo con la que se pretende apaciguar y encauzar indignación y enojo ciudadano, hoy expresado con movilizaciones sociales que de motu propio y al margen de las componendas partidistas se manifiestan en contra del resolutivo del Tribunal. 

Por su lado, el ex candidato de las “izquierdas”, Andrés Manuel López Obrador habiendo cerrado su ciclo como opción electoral, asumiéndose como luchador social convoca a una masiva concentración en el zócalo de la capital del país para el domingo 9 de los corrientes, tras haberse manifestado a favor de la “desobediencia civil”, medida reformista, pacífica y dentro del marco del Estado de derecho, como respuesta a la sentencia del Tribunal Electoral. 

Y, para completar el escenario, en las filas del PAN se gesta una revuelta al considerar no pocos militantes distinguidos que Calderón pactó con el PRI la entrega de la presidencia al Sr. Peña. 

Y mientras esto ocurre en los círculos políticos, la población resiste una andanada más en contra de la economía popular. El encarecimiento de los energéticos, alimentos y servicios básicos y la inmovilidad del salario,  propician mayor pobreza y desigualdad mientras el Congreso de la Unión privilegia reformas estructurales neoliberales que, atentando contra el bienestar de la mayoría de los mexicanos, confirman inmovilismo y gatopardismo de un régimen político renuente a cambiar de rumbo. 

El clima general es de división y encono, a ello van dirigidos los llamados a la unidad nacional que, como los llamados a misa, sólo son escuchados por la feligresía con mayor apego y disposición a su obligación dominical. El PRI atiende a una situación concreta dada, la resistencia popular a la unción de Peña Nieto como presidente constitucional de México, lo demás, cuando menos por ahora, le tiene sin cuidado.

En el Congreso de la Unión va tras la aprobación de las propuestas inmediatistas del Sr. Peña, el corruptor promulgando leyes para combatir corrupción que, en esencia, es su razón de ser y permanecer. Mientras en la coyuntura,  obligado por las circunstancias se avocará al análisis, modificación o, en su caso, la aprobación de la iniciativa de reforma laboral con la que, Calderón Hinojosa se les anticipara en resguardo a la imagen del presidente electo ya de sí deteriorada. 

En el imaginario popular la gente se pregunta: ¿Puede el PRI y el Sr. Peña lograr la unidad nacional cuando conjuntamente con Calderón ha sido auspiciador de la división y polarización que hoy priva en todo el territorio nacional?  

No hay nada a la vista que rescate la unidad perdida. La desideologización del discurso no da elementos de cohesión y, los hechos cotidianos, lejos están de favorecerle. El patriotismo, el orgullo nacional, sólo se ponen de manifiesto cuando las botas nacionales se visten de gloria en un campo de futbol. Son más los agravios sufridos por la ciudadanía que los logros en su beneficio. Resultando por tanto que los llamados a la unidad nacional quedan como un recurso político coyuntural del PRIAN, y del Sr. Peña en su nada oculto propósito de legitimar una elección cuestionada por una indignada  base social que les da la espalda. 

El horno no está para bollos. Y, por si fuera poco, el PRI le pone más leña al fuego inmerso como está en dimes y diretes encaminados a eliminar de la escena pública a López Obrador. A destiempo pide investigar las fuentes de financiamiento del político tabasqueño y su movimiento social; mediáticamente le ataca con todo, como si “muriendo el perro, se acabara la rabia”, incapaz de entender que el liderazgo lopezobradorista  responde a la aceptación y simpatía que genera en millones de mexicanos hartos del actual estado de cosas en el país. 

La cúpula partidista de la coalición de las llamadas izquierdas pretende entenderlo  al vivirlo en carne propia. De ahí su actual dilema: Acepta abiertamente a Enrique Peña Nieto como presidente de México ó se suma a la desobediencia civil de López Obrador. En ambos casos, de acuerdo a la aritmética tribal de “los chuchos”, sale perdiendo. No podrá aceptar el llamado a la unidad, sin antes resolver internamente sus propias contradicciones.

Luego en tales circunstancias, ¿tiene hoy sentido llamar a la unidad nacional? Legitimidad y unidad se construyen, no se imponen por decreto y,  mucho menos, atendiendo discursivamente en lo inmediato ¿a una justificada paranoia?

Hojas que se lleva el viento 

“Dime con quién andas y te diré quien eres…”  La plana mayor del viejo PRI avaló con su presencia la gestión de la gobernadora de Yucatán con motivo de su V y último informe “popular” de gobierno. Sin faltar el clásico acarreo con torta y refresco, Ivonne Ortega Pacheco celebró a lo grande, bailando jarana y festinando el que el gobernador de Edomex le destapara como segura integrante del gabinete peñista. Testigos del bailongo de gala, Pedro Joaquín Coldwell, Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa Patrón  Como invitados destacados el  “gober precioso” Mario Marín Torres y el  ex obispo de Ecatepec, Onésimo Zepeda. Ivonne se congratuló del voto de los yucatecos a favor de Peña Nieto y Rolando Zapata, candidato a gobernador, pero se abstuvo de mencionar en su reporte que el PAN el primero de julio recuperó Mérida.

La sociedad yucateca discrimina al indígena maya. (“Mesticito”, le llaman) a la par que se ostenta con orgullo como legítima heredera de cultura y tradición del milenario Mayab. Vaquería y jarana en el V Informe “popular” de la Sra. Ivonne Ortega aplaudida por los rescoldos de la “casta divina”, teniendo como escenario al inconcluso museo  “Mundo maya”, cuya edificación se contratara con empresas de Jorge Hank Rhon bajo la modalidad de “Proyectos para la prestación de servicios” ((PPS), endeudando a la entidad

Cd. Caucel, Yuc., septiembre 4 de 2012

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J. Enrique Olivera Arce

En un país hundido hasta el tuétano en la corrupción pública y privada, no es de sorprenderse y menos darse por engañados que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación primero dicte sentencia y, después de ejecutarse esta, de paso a la investigación de presuntos ilícitos que bien pudieran haber modificado el tenor de la resolución de los magistrados. “Afusílenlos en caliente y después viriguen”, frase muy socorrida en los tiempos de la gesta revolucionaria mexicana, que sigue teniendo plena validez entre nosotros en el primer tercio  del Siglo XXI.

Si en el 2006 con el “haiga sido como haiga sido”, se justificara el triunfo del “espurio” y su ilegítimo y nefasto arribo a la presidencia de México con las consecuencias por todos conocidas, hoy, 31 de agosto del 2012, un pedestre “sí, y qué” pareciera ser respuesta al cuestionado agandalle del “precario”. “Viernes negro” para la incipiente democracia que será recordado como el triunfo del cinismo y el me vale madre por sobre el estado de derecho, así como del derrumbe de la credibilidad en los procesos electorales y las instituciones republicanas.

¡“Sí, y qué”!, respuesta de la procuración y administración de la justicia a un cúmulo de irregularidades que para muchos rayan en delito flagrante. Si se configura el fraude en la elección presidencial, será a posteriori de la sentencia que otorga a Peña Nieto la calidad de presidente electo. Por ahí en enero de 2013, será el IFE quien tras una “exhaustiva investigación”, imponga una sanción administrativa simbólica al partido o partidos responsables del desaguisado. Borrón y cuenta nueva, ya habrá oportunidad de adecuar la legislación electoral para que las violaciones a la Carta Magna tengan algún valor para los jueces. Quizá entonces para el supremo tribunal los “actores políticos” seamos todos y no únicamente la partidocracia.

“Sí, y qué. Si alguien no esta de acuerdo que se joda, la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación es inapelable e inatacable. Un puñado de notables por cierto muy bien maiceados, en nombre de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral ya dijeron la última palabra: el candidato de la primera minoría, con el 38 por ciento del sufragio efectivo gobernará a México. Cartucheras al cañón, quepan o no quepan… como en los mejores tiempos del viejo régimen, el voto ciudadano es accesorio e irrelevante.

Así, una minoría que apenas alcanza el 21 % del total del padrón electoral, incluido el voto comprado, por disposición legal y no por la legítima voluntad mayoritaria del electorado, gobernará a un país de más de 112 millones de mexicanos. “Sí, y qué… Así está establecido y convenido en una legislación a modo presuntamente democrática. El que no esté conforme a aguantar vara en nombre de la unidad nacional; la democracia no permitirá desunión y encono dice el Sr. Peña mostrando autoritarismo y mano dura.

Perdedores y ganadores, unos por frustración y desencanto y otros por vergüenza, guardarán silencio. El proceso electoral concluye sin pena ni gloria, la página está cerrada y a otra cosa mariposa. El poder del dinero, así como el cinismo y agandalle  de un régimen corrupto, pesan más en la vida de los mexicanos que la dignidad perdida.

En la democracia bananera  de un México que no logra remontar taras, tabúes y prejuicios decimonónicos, lo mismo da que se imponga a un espurio que a un mal parido.

¿Para qué elecciones? ¿Para qué más simulación? Que la justicia venal  siga hablando y decidiendo por todos. Más barato resulta mantener a un puñado de magistrados que a una parasitaria partidocracia que no representa a nadie, salvo a sus amos.

Por comisión u omisión, en el México hundido ignominiosamente en el fango, la corrupción somos todos. Nadie gana, nadie pierde, somos y tenemos lo que merecemos.

Hojas que se lleva el viento

Resuelto el tema electoral viene el desquite. Con todo se tratará de eliminar de la vida pública a López Obrador. Las andanadas en su contra sobre pedido ya iniciaron en varios medios de comunicación. Sin embargo todo parece indicar que tendremos “peje” para rato. Ya no en el marco electoral ya superado, ahora viene como líder moral de un movimiento social que escapa a las reglas del COFIPE y a las componendas de los partidos políticos. Nada le ata, por la libre jugará sus cartas; responderá a todas las calumnias e infundios en su contra y no precisamente en los terrenos de “la chingada”. Y no va solo.

De plano, al gobernador veracruzano no le cae el veinte. Ahora salió con que en la entidad está erradicado el trabajo infantil. Mañana seguramente ordenará tocar campanas a rebato y declarará que gracias al voto de los veracruzanos Peña Nieto es presidente electo. Mérida, Yuc., agosto 31 de 2012

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Fabiola Martínez y Alonso Urrutia / La Jornada

Coincidentes de forma unánime en desechar todos y cada uno de los argumentos del Movimiento Progresista en su demanda de invalidar la elección presidencial, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) censuraron a la coalición demandante por la aportación de pruebas calificadas, con matices, de insuficientes, infundadas, inoperantes, genéricas e imprecisas.

Aunque la sesión sólo fue para resolver el último juicio de inconformidad contra los comicios presidenciales, el magistrado Salvador Nava Gomar se adelantó a los plazos y enfatizó que  de aprobarse el proyecto México tiene ya un presidente electo, Enrique Peña Nieto.

De manera unánime condenaron los alegatos de la coalición de izquierdas; sus diferencias radicaron en los énfasis. Las pruebas no hacen prueba, soltó Flavio Galván; son pruebas secundarias, periféricas, sin relación con la demanda, secundó Pedro Penagos. Partieron de premisas equivocadas, coincidieron Alejandro Luna Ramos y María del Carmen Alanís.

 

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Felipe Calderón Hinojosa

Parafraseando a Torcuato Luca de Tena, los caminos torcidos de Dios enmarcan cinco años de gobierno del hombre de Felipe de Jesús del Sagrado Corazón Calderón Hinojosa y el principio del fin de su mandato. México está como está porque “así lo quiere Dios”, expresó el mandatario mexicano refugiándose dogmáticamente en la teología para no reconocer públicamente el fracaso de su gobierno, así como de su estrategia de guerra, combatiendo el fuego con fuego pretendiendo abatir consecuencias sin tocar las causas que dan origen al clima de deterioro social y político que tiene en jaque a la gobernabilidad.

Con la renuncia tácita del Estado como hacedor y conductor de los destinos de México, dejándolos en manos de Dios, Calderón Hinojosa confirma la percepción de que el régimen político imperante, obsoleto y caduco, toca fondo en lo más profundo de su crisis. Incapacidad, impotencia, prepotencia y sectario voluntarismo del titular del Poder Ejecutivo del gobierno de México, reflejan el todo de una clase política que no da más en sus afanes hegemónicos de mantenerse por encima de la voluntad del pueblo al que dice representar.

Que sea lo que Dios diga, retrocediendo siglos para ubicar a México en la Edad Media, habla por sí del estado de cosas que priva en una llamada clase política sin rumbo y sin tamaños para afrontar las nuevas realidades del país y del mundo. Lo que no se dice es si el Dios al que se acogen no sea más que el becerro de oro al que rinden adoración y pleitesía.

En este escenario habría que ubicar ya no a lo que se espera del último año del calderonismo, cuyo fracaso es manifiesto, sino al proceso electoral que desembocará en el relevo en el Congreso de la Unión y del presidente de México. La política en manos del designio de los dioses, con ayuda de los hombres ungidos como semidioses a los que el común de los mortales debemos adoración y sumisión.

Ya no es el “haiga como haiga sido”, en el que el fin justifica los medios sino el Dios dirá, en boca de los candidatos, el que regirá el resultado del sufragio. A ello debemos acogernos para cifrar nuestras esperanzas, futuro y destino como país y como sociedad. El triunfo en las urnas del semidios más cercano a la voluntad divina, será el paso previo al fascismo y a la hoguera. Porque así lo quiere Dios para castigar la incapacidad de lo humano para conducirse por el camino de bien común.

Si así está dispuesto por ley divina, ¿qué caso tiene poner en manos de los hombres parafernalia y oropel de una campaña electoral presumiblemente democrática? ¿No acaso bastaría esperar la emisión de humo blanco en la cúpula del poder  para conocer lo que Dios dispone para el nuevo sexenio?,  tal cual práctica del PRI en sus procesos internos de selección de dirigentes.

Si así fuera, el dinero de los contribuyentes destinados a costosas campañas electorales, tendría mejor destino si se aplicara a obras piadosas que nos rediman de toda culpa, para así enfrentar libres del pecado de soberbia a la Santa Inquisición, pues  ¿quiénes somos, humildes mortales, para desear privar a Dios de su santa voluntad?

“Algo huele mal en Dinamarca”, más vale prepararse para lo peor.

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