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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Sólo cuando baja la marea descubrimos quién estaba nadando desnudo”. Warren Buffett

Peña Nieto, primer año

Peña Nieto, primer año

Quién en la calidez del barrio en su niñez no jugó “cascaritas” en la calle, difícilmente puede saber lo que es compañerismo identitario de equipo. Y dado que lo no aprendido no se olvida, resulta muy cuesta arriba aceptar que quienes integran el  gabinete presidencial, conozcan del paño tanto en su desempeño  como en su relación con el pueblo llano. El individualismo neoliberal resultante de su origen familiar, educación elitista y formación académico profesional en instituciones privadas, les gana.

Aquí, en la misma tesitura, cabe, entra y se acomoda el Sr. Enrique Peña Nieto, que en su afán de modernizar al país opone, privilegia e impone criterios tecnocráticos, posiblemente de incuestionable valía para su concepción neoliberal del mundo y de la a la vida, pero ajenos a la percepción de una realidad que en carne propia viven las mayorías del pueblo que gobierna.

Nación es equipo, reiteraba Nelson Mandela a sus cercanos colaboradores en sus propósitos y objetivos de unificar al pueblo de Sud África, para dejar atrás la indignante experiencia histórica del apartheid

Lo que se vive en México a 365 días de la toma de posesión del Sr. Peña como presidente, es todo lo contrario a los propósitos del Dr. Mandela. Lejos de buscar la unidad de su pueblo, el Sr. Peña divide y polariza confrontando a los mexicanos en torno a las llamadas “reformas estructurales” que, por cierto,  no inciden en modificación alguna a los problemas estructurales históricos que mantienen al país en el subdesarrollo.

La búsqueda de incrementos de productividad, competitividad y excelencia a cualquier costo, tiene un precio demasiado alto en un país que ha cifrado sus esperanzas en la inmovilidad y la inercia nacida del paternalismo de Estado. El que el pueblo por decreto dé un paso adelante, rompe con la idea de equipo entre gobernante y gobernados.

Las consecuencias están a la vista.

Siempre atendiendo a la relatividad de las mediciones estadísticas, no es circunstancial que por primera vez en varias décadas, un presidente de la república en su primer año de gobierno cuente apenas con el 50 % de aceptación entre sus gobernados.

De acuerdo a la encuesta de Buendía & Laredo/ El Universal, cuyos resultados fueran ampliamente difundidos por la prensa nacional, entre otras razones de la baja calificación (4.9) que al Sr. Peña le otorga la opinión pública, el diario Vanguardia destaca lo siguiente:

1. Que venció el periodo de gracia para el Presidente (un año).

2. Los detractores se empiezan a manifestar con más fuerza.

3. El gobierno no ha dado a conocer los beneficios de las reformas planteadas con eficacia (la gente no ve cómo estas reformas impactarán positivamente en su vida diaria).

4. La imagen presidencial comienza a sufrir el desgaste natural de todo gobernante.

Lo cierto es que la “química” entre gobernante y gobernados no se da en la medida de lo deseable; lo que  en mi opinión en este fenómeno inédito, lo que en mayor medida cuenta y pesa, es el pecado de origen de un presidente de la República que surge de un proceso electoral cuestionado que contribuiría en gran medida a la polarización que hoy se evidencia.

Pesando más la desinformación, especulación y rumor que los esfuerzos presidenciales por encontrar eco y acompañamiento en sus afanes modernizadores (o privatizadores).

El pacto en la coyuntura queda cojo.

Coincidentemente con la difusión de la encuesta, el PRD abandona el llamado pacto por México rebasada la dirección nacional colaboracionista por sus bases, a la par que se mantiene y radicaliza la protesta magisterial. Esto en vísperas de la concentración en el zócalo de la ciudad de México, convocada por Andrés Manuel López Obrador para este domingo, fecha en la que el Sr. Peña cumple un año al frente del gobierno federal.

Si en efecto en política no hay coincidencias, podría considerarse entonces que lo que tenemos es un principio de unificación orgánica entre la izquierda social y la electoral en torno a un abierto rechazo a las iniciativas,  reformas y políticas públicas de manufactura elitista cocinadas en el seno del pacto e impulsadas desde “Los Pinos”. Lo que se confirma con el anuncio de la cúpula perredista de que se buscara la construcción de un frente amplio, acercándose a “Morena” y a movimientos sociales movilizados en contra de las reformas, específicamente, en contra de la reforma energética que ya se discute en el Congreso de la Unión.

Esto la inteligencia de que la actitud asumida por el PRD pudiera ser uno más de sus pragmáticos desplantes de simulación y chantaje, por lo que antes de irnos con la finta es necesario diferenciar lo que son las bases partidistas y las corruptas dirigencias de las tribus negro amarillas.

Por lo pronto y en tanto no suceda otra cosa,  el as que Peña Nieto se sacara de la manga para mantener el control sobre la partidocracia y las fuerzas políticas que esta representa, hace agua. El llamado pacto por México sin el colaboracionismo de la cúpula perredista queda cojo en un país que, de entrada, rechaza el bipartidismo como fórmula de negociación y consenso. A la par que, con el estira y afloja entre las cúpulas de los tres partidos políticos mayoritarios, se abren espacios para un proceso de dispersión y democratización  de la vida interna de los partidos al imponerse las bases opositoras por sobre sus dirigencias formales.

A lo que habría que agregar el desconcierto de la autoridad en su compromiso de Estado de brindar seguridad, en su sentido más amplio, a la población.

Mal momento para el Sr. Peña y para la Nación. Entre su obcecación por avanzar a contracorriente y a paso acelerado, y  la división y polarización de la sociedad, incidiendo en una economía estancada y en evidente declive no auguran nada bueno para el país en el futuro inmediato.

La realidad está desbordando toda capacidad de previsión y administración del conflicto, observándose por momentos que se pierde el control de daños.

¿Cómo reaccionará Peña Nieto ante esta coyuntura adversa? No habrá que esperar mucho tiempo para conocer la respuesta.

Hojas que se lleva el viento.

En el inter, en nuestra bucólica aldea, seguimos con la cantaleta de que Veracruz ya forma parte del primer mundo con una economía de las más sólidas del país ocupando un  lugar destacado en América latina. Ahora en un tan costo como inútil despliegue publicitario en prensa nacional.

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Y ya que “el trabajo infantil es tradición y cultura” en Veracruz, como expresara el secretario de Trabajo y productividad en su comparecencia ante la LXIII Legislatura del estado, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa ya debería ir pensando en un magno festival con sede en San Juan de Ulúa, que ponga en alto la contribución de la niñez trabajadora a la promoción turística de la entidad.

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Va un abrazo sincero y mi felicitación al estimado amigo, maestro y Premio Nacional de Periodismo, Froylán Flores Cancela, a quien el Congreso del estado en representación del pueblo de Veracruz, reconociéndole su destacado desempeño profesional a lo largo de más de cincuenta años, le hace justicia otorgándole la Medalla al mérito “Adolfo Ruíz Cortines 2013”

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Los curas en Veracruz también son mortales

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Tras el intercambio del epíteto  “pinche”, y en el contexto del deterioro ético y falta de credibilidad de la prensa en Veracruz, quienes han estado quedado mal ante la opinión pública son los propios reporteros y columnistas que viendo la paja en el ojo ajeno, olvidan que corresponde a los lectores calificar y respaldar en su caso a quienes en el ejercicio de su profesión demuestran contar con dignidad, respeto a su propia persona y compromiso con la comunidad a la que se deben.

Sin estos atributos el periodista se coloca en una incómoda situación de indefensión. No puede ni debe desgarrarse la vestidura cuando aceptando sin rubor “el chayo”, al mismo tiempo protesta porque le faltan al respeto o ponen en riesgo su integridad física. Antes que asumir protagonismos fuera de lugar exigiendo ante el poder público consideración y respeto, nuestros reporteros deberían entender que el enemigo está en casa. Sus empleadores les mandan a la guerra sin fusil, los someten a la autocensura, les asignan salarios de hambre, les niegan prestaciones de ley,  y los orillan a completar el chivo en los terrenos de la corrupción oficial.

El no entender esto último, pone a indefensos periodistas al resguardo de comisiones oficiales cuya función es repartir atole con el dedo. Y nada más.

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 En entrega anterior,  a quien esto escribe pesándole los años se le atravesó el alemán cuyo nombre no puede recordar, incurriendo en un doble error en la redacción del texto, mencionando como presidente municipal electo al estimado maestro Guillermo Zúñiga Martínez y no a su joven vástago, Américo. Pido disculpas a mis estimados lectores.- Xalapa, Ver. , noviembre 30 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En un país hundido hasta el tuétano en la corrupción pública y privada, no es de sorprenderse y menos darse por engañados que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación primero dicte sentencia y, después de ejecutarse esta, de paso a la investigación de presuntos ilícitos que bien pudieran haber modificado el tenor de la resolución de los magistrados. “Afusílenlos en caliente y después viriguen”, frase muy socorrida en los tiempos de la gesta revolucionaria mexicana, que sigue teniendo plena validez entre nosotros en el primer tercio  del Siglo XXI.

Si en el 2006 con el “haiga sido como haiga sido”, se justificara el triunfo del “espurio” y su ilegítimo y nefasto arribo a la presidencia de México con las consecuencias por todos conocidas, hoy, 31 de agosto del 2012, un pedestre “sí, y qué” pareciera ser respuesta al cuestionado agandalle del “precario”. “Viernes negro” para la incipiente democracia que será recordado como el triunfo del cinismo y el me vale madre por sobre el estado de derecho, así como del derrumbe de la credibilidad en los procesos electorales y las instituciones republicanas.

¡“Sí, y qué”!, respuesta de la procuración y administración de la justicia a un cúmulo de irregularidades que para muchos rayan en delito flagrante. Si se configura el fraude en la elección presidencial, será a posteriori de la sentencia que otorga a Peña Nieto la calidad de presidente electo. Por ahí en enero de 2013, será el IFE quien tras una “exhaustiva investigación”, imponga una sanción administrativa simbólica al partido o partidos responsables del desaguisado. Borrón y cuenta nueva, ya habrá oportunidad de adecuar la legislación electoral para que las violaciones a la Carta Magna tengan algún valor para los jueces. Quizá entonces para el supremo tribunal los “actores políticos” seamos todos y no únicamente la partidocracia.

“Sí, y qué. Si alguien no esta de acuerdo que se joda, la decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación es inapelable e inatacable. Un puñado de notables por cierto muy bien maiceados, en nombre de la Ley General del Sistema de Medios de Impugnación en Materia Electoral ya dijeron la última palabra: el candidato de la primera minoría, con el 38 por ciento del sufragio efectivo gobernará a México. Cartucheras al cañón, quepan o no quepan… como en los mejores tiempos del viejo régimen, el voto ciudadano es accesorio e irrelevante.

Así, una minoría que apenas alcanza el 21 % del total del padrón electoral, incluido el voto comprado, por disposición legal y no por la legítima voluntad mayoritaria del electorado, gobernará a un país de más de 112 millones de mexicanos. “Sí, y qué… Así está establecido y convenido en una legislación a modo presuntamente democrática. El que no esté conforme a aguantar vara en nombre de la unidad nacional; la democracia no permitirá desunión y encono dice el Sr. Peña mostrando autoritarismo y mano dura.

Perdedores y ganadores, unos por frustración y desencanto y otros por vergüenza, guardarán silencio. El proceso electoral concluye sin pena ni gloria, la página está cerrada y a otra cosa mariposa. El poder del dinero, así como el cinismo y agandalle  de un régimen corrupto, pesan más en la vida de los mexicanos que la dignidad perdida.

En la democracia bananera  de un México que no logra remontar taras, tabúes y prejuicios decimonónicos, lo mismo da que se imponga a un espurio que a un mal parido.

¿Para qué elecciones? ¿Para qué más simulación? Que la justicia venal  siga hablando y decidiendo por todos. Más barato resulta mantener a un puñado de magistrados que a una parasitaria partidocracia que no representa a nadie, salvo a sus amos.

Por comisión u omisión, en el México hundido ignominiosamente en el fango, la corrupción somos todos. Nadie gana, nadie pierde, somos y tenemos lo que merecemos.

Hojas que se lleva el viento

Resuelto el tema electoral viene el desquite. Con todo se tratará de eliminar de la vida pública a López Obrador. Las andanadas en su contra sobre pedido ya iniciaron en varios medios de comunicación. Sin embargo todo parece indicar que tendremos “peje” para rato. Ya no en el marco electoral ya superado, ahora viene como líder moral de un movimiento social que escapa a las reglas del COFIPE y a las componendas de los partidos políticos. Nada le ata, por la libre jugará sus cartas; responderá a todas las calumnias e infundios en su contra y no precisamente en los terrenos de “la chingada”. Y no va solo.

De plano, al gobernador veracruzano no le cae el veinte. Ahora salió con que en la entidad está erradicado el trabajo infantil. Mañana seguramente ordenará tocar campanas a rebato y declarará que gracias al voto de los veracruzanos Peña Nieto es presidente electo. Mérida, Yuc., agosto 31 de 2012

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