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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

En entrega anterior me refería a los cambios en el gabinete del gobernador de Veracruz, considerándolos irrelevantes en el marco de las necesidades presentes y futuras de la sociedad veracruzana que, en sus expectativas de desarrollo, no se ve correspondida por un clima político con visión de largo aliento y un gobierno de enanos jugando en el tapanco.

Esto en un escenario nacional en el que están a debate temas de la mayor relevancia para el país y para el pueblo de México.

Me sostengo en lo dicho, no obstante que la corriente mayoritaria se inclina a considerar que no puede dejar de ser relevante en la entidad el ajuste que, a su administración imprime el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, con vías a preparar el terreno para su sucesión en el gobierno de Veracruz. Mencionándose incluso que entre cinco cercanos más a Fidel Herrera que al propio gobernante, se dará la futura contienda. Eliminándose mediáticamente y a priori a José Yunes Zorrilla y Héctor Yunes Landa de, senadores de la república, con mayor estatura, sustento y alcance en sus más que obvias pretensiones.

Sin embargo, entre todos los cambios y enroques en la administración pública, suficientemente ya tratados por los medios de comunicación y dados por acertados en los círculos políticos, no puede dejarse de considerar como de especial relevancia, la sucesión en la rectoría de la Universidad Veracruzana (UV).

No por el personaje en particular que se va,  el que llegará  como relevo y el que la Junta de Gobierno de la institución descalificara de entrada no obstante ser el favorito del gobernador.

Lo que me merece especial atención, es el hecho de que por primera vez en muchos años, se frenó en la UV tanto el dedazo como el continuismo en automático de un estado de cosas que en el ámbito nacional, ubica a nuestra máxima casa de estudios en los últimos lugares tanto en términos de calidad educativa y aprovechamiento del alumnado, como en retribución a la sociedad que le sostiene.

En los próximos días la Junta de Gobierno ratificará si su independencia es tal respecto a los poderes formales o fácticos, que le presionan para inclinar la balanza a favor o en contra de quien entre cinco aspirantes será nominado como rector. O bien, reculando, se someta y determine a lo que, políticamente, convenga más a intereses creados internos o externos, que condicionan tanto la ansiada autonomía real de la Casa de estudios como la buena marcha de la institución.

Ya lo veremos. Lo cierto es que la Universidad Veracruzana, como institución pública de y para los veracruzanos, se debe a la sociedad y a esta, en teoría, debe responder la Junta de Gobierno y, para ello, corresponde a la ciudadanía expresar que quiere y espera de su Universidad. En ello radicaría en primera y última instancia el acierto o desacierto de una decisión independiente y autónoma de los ocho notables, si en su intención está el escuchar la voz de la sociedad.

No se requiere de consulta popular o un amplio ejercicio plebiscitario como en el ámbito de la partidocracia y la politiquería se propone para otros menesteres. Tampoco salir a la calle para convencer de una decisión  autónoma e independiente como órgano de gobierno de la Universidad. La sociedad por diversos medios ha venido expresando su sentir, sus exigencias y expectativas en torno a lo que debería esperar de nuestra máxima casa de estudios. Inclinándose a favor de un refrescante cambio que rescatando lo mejor de la institución, barra con todo aquello que hoy se opone a sus propósitos y objetivos trascendentes. Así como encausarla en un proceso de modernización organizativa, académica y administrativa, adecuándola a las cambiantes necesidades presentes y futuras de la comunidad.

La Junta cuenta ya con las propuestas de cada uno de los cinco finalistas enlistados. En ellas seguramente está plasmado el que y el como apegarse más a lo que la sociedad espera y demanda de la Universidad que a un gatopardismo a modo; así como seguramente reflejan el quien con su formación, experiencia, conocimiento, capacidad de gestión, sensibilidad social y voluntad política, con una visión integral de lo que la Casa de Estudios necesita, podría ser punta de lanza para el rescate obligado y puesta en marcha de un proceso de cambio y transformación.

No es nada fácil la tarea. Sabido es que en Veracruz puede más la simulación y los intereses espurios que la racionalidad y visión de futuro. Tampoco escapa al conocimiento público que intereses ramplones con un alto grado de corrupción, desde los sindicatos ejercen presión para que las cosas queden como están. A ello deberán enfrentarse los ocho notables de  la Junta de Gobierno en su difícil decisión.

Por el bien de Veracruz, esperemos no se equivoquen.

Hojas que se lleva el viento

 Al cierre de la presente, se reporta un vergonzoso atentado contra la Universidad Veracruzana. Grupos porriles de presuntos estudiantes, encapuchados impidieron que el rector Raúl Arias Lovillo rindiera su informe  de labores ante el Consejo Universitario. Esto no puede interpretarse de otra manera que como una reacción de los grupos de interés  que resultaran derrotados en su intención de manipular la designación del nuevo rector por parte de la Junta de Gobierno. Razón de más para que esta actúe en consecuencia haciendo respetar su independencia y autoridad.

Pero no sólo en la UV se dan casos de intolerancia, también en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, al más alto nivel lejos de privilegiar el conocimiento, la reflexión y el diálogo, la descalificación se antepone a la confrontación racional de ideas y posturas ideológicas. Y aún más, se discrimina y excluye a “millones de analfabetas” de este país, considerándolos incapaces e impedidos de opinar sobre lo que mejor conviene a México.

Así están las cosas en el enrarecido clima de simulación y corrupción que priva en Veracruz. Ni las Universidades como reflejo supraestructural de la distensión y descomposición de una sociedad enferma se salvan.

-ooo-

 Ya se observan los primeros indicios de que el ciclo de la titular de control de medios de comunicación del gobierno de Veracruz está por agotarse. El rumor corre, “… la relación entre la Sra. Gina Domínguez y la familia de la Sra. esposa del gobernador  acusa su más bajo nivel”. A ello se agrega el descontento de un buen número de propietarios de medios de comunicación y columnistas beneficiados con propaganda oficial, a los que la aún coordinadora les informara que se cancelan los llamados convenios y que, en adelante sólo se cubrirá el costo de inserciones específicamente solicitadas por el gobierno estatal. Ahora sí, se acabó aquello de que “perro no come perro”.- Xalapa, Ver., 23 de agosto de 2013.

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

En su continuo devenir histórico, entrelazando experiencias paso a paso, golpe a golpe, tropezando y levantándose los pueblos aprehenden lo que la cultura libresca e ilustres pedagogos no enseñan en el aula…

Un lector que sigue mis maquinazos me hizo la observación de que me equivoco al afirmar que los cambios en el gabinete del Gobernador de Veracruz, son irrelevantes. “No se puede dar ese tratamiento a un hecho que redundará en más perjuicios que beneficios para Veracruz”, dijo.

Tiene y no tiene razón.

Entendiendo su respetable y justificada preocupación, en efecto no se puede ni debe tratar tan a la ligera un hecho que, a ojos vistas, resultará en el corto y mediano plazo una medida lesiva para la mayoría de los veracruzanos.

Sin embargo, los pros y los contras, más los primeros que los segundos,  se han difundido profusamente en la mayoría de los medios de comunicación de la entidad a ello, así como a la opinión recogida entre diversas personas me atengo. Nada nuevo que eleve la estatura política y administrativa del actual gobierno.

Los ajustes en el gabinete, “o reingeniería” como en algunos medios se califican, se dan en el mismo marco de una administración pública mediocre, a todas luces hasta las chanclas endeudada,  ineficaz en sus propósitos y alcances. Luego no modifican en nada las expectativas presentes y futuras de mejoría para los veracruzanos.  En ello radica su irrelevancia.

El contexto

Pero también, debo aclarar a mi estimado lector que el calificativo de “irrelevante” por mi aplicado, se da dentro de un contexto específico:

Los temas centrales tratados en mis últimos artículos, referidos al combate a la pobreza y, a la iniciativa de decreto  con la que se pretende abrirle el camino a la privatización de los recursos energéticos de la Nación.

En este contexto, asuntos de vital importancia para el país a mi juicio merecen la más alta prioridad en la atención de la ciudadanía.  No pueden ni deben pasar a segundo plano, cediéndole una jerarquía que no tienen a reacomodos burocráticos en la administración pública estatal. De ahí que estos me parezcan irrelevantes; más de lo mismo por más que se diga que con estos, en los tres últimos años del mandato del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa se consolidará la prosperidad en Veracruz.

La ola de dimes y diretes en torno a tal reacomodo, barajando los nombres de funcionarios que suben o bajan del carrusel en la burocracia estatal y partidista, no sólo me siguen pareciendo asunto menor, con respeto a los agraciados también reflejo del enanismo que a últimas fechas padece tanto la administración pública como la vida política en la entidad.

Pareciéndome entonces insubstancial el evadir el debate público sobre uno de los más trascendentes temas de la vida nacional, como la pretensión de vulnerar la soberanía nacional, distrayéndose con  hechos, cortinas de humo, que, si bien en Veracruz apuntan hacia más perjuicios que beneficios, tienen una connotación marginal.

En primera y última instancia, como ya lo expresé,  los cambios en comento se reducen a un reacomodo mafioso y sin duda aparentemente eficaz, dentro del proyecto transexenal de la dinastía Herrera-Borunda. Hasta ahí. Dejo al respetable parecer de mis lectores, si esto es benéfico para Veracruz, o todo lo contrario.

Juego de enanos

En este pueblerino escenario, preocuparnos por la sucesión del Sr. Dr. Duarte de Ochoa en la gubernatura del estado, me parece extemporáneo y fuera de lugar. Faltan más de dos años y las circunstancias cambiantes pueden modificar, consolidar,  o dar al traste con el proyecto del ex gobernador Herrera Beltrán.

¿Vale la pena entonces ocuparnos de ello cuando hay otros temas de mayor jerarquía y relevancia? ¿Cuando dimes y diretes se reducen a un simple juego entre enanos, del que quieren hacernos partícipes?

Lo que si debería causarnos resquemor, y vale la pena detenerse en ello, es la postura que como gobernador de todos los veracruzanos, asume el Sr. Dr. Duarte como priísta,  en torno a la iniciativa de reforma energética que impulsa el Sr. Peña. Postura que, a mi juicio peca lo mismo de seguidísmo y ligereza que de falta de respeto a la sociedad plural que gobierna.

Si bien es ya lugar común el desprecio a la inteligencia de los gobernados, machacando por todos los medios y en todos los foros, con la idea de que la panacea del alquimista de Los Pinos va a resolver todos los problemas pendientes de Veracruz, a mi modesto parecer el gobernador veracruzano borda en el vacío.

Para el deporte, para el turismo, para la procuración de justicia, para las Mipymes, para la generación de empleos, para los niños y jóvenes, para las personas de la tercera edad, para las finanzas públicas, para la informalidad, para el abatimiento de hambre y pobreza extrema, para la atención al campo, y hasta para las madres solteras y adolescentes prematuramente embarazadas, con la reforma a los Artículos 27 y 28 de la Constitución General de la república que propone el presidente Peña, para el Sr. Dr. Duarte de Ochoa viene a galope tendido el renacer de la esperanza de una prosperidad nunca alcanzada.

¿Y mientras la mesiánica propuesta reformista para bien o para mal se concreta y fructifica, ¿qué?

¿Cruzados de brazos nos concretaremos a rendir pleitesía al nuevo Mesías que pondrá a México en el primer mundo: el petróleo privatizado?

Postura cómoda cuando la realidad presente exigiendo visión de Estado, trabajo, honestidad y compromiso, nos agobia por falta de capacidad y voluntad política para medio salir del bache que nos tiene postrados y, por cierto, a la zaga de entidades federativas vecinas.

No se puede ni debe olvidarse  que mientras la cargada priísta con un amplio despliegue de recursos públicos, nos pinta un panorama de desastre para un PEMEX que hay que rescatar inyectándole capital privado, el gobierno de Veracruz, mal que bien, vive hoy de lo que económica, política, y sindicalmente expoliada la paraestatal genera.

Esto es lo que en la aldea debería preocuparnos y ocuparnos. ¿Hasta cuando el saqueado erario de la administración pública estatal, seguirá alimentándose de recursos financieros que el gobierno federal provee, y cuyo origen deviene de la esquilmada renta petrolera?

Así, en este marco, si el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, modifica o no la composición de su gabinete, como arriba señalo es juego de enanos.

Dicen que no hay dinero más caro que el que no se tiene. Parafraseando, diría que no hay nada más caro que darle nueva estatura política, intelectual y moral a enanos que se conforman con su pequeñez. Dejémosles pues  a estos, seguir jugando en el tapanco mientras el pueblo de México atiende a lo verdaderamente relevante y trascendente para el país.

Hojas que se lleva el viento

Para el ex presidente estatal del PRI, Profesor y Licenciado Guillermo Héctor Zúñiga Martínez, las izquierdas en este país calladitas se verían más bonitas.

Nos dice el destacado intelectual y pedagogo en su última entrega periodística, que resulta funesto el que falaces representantes de la llamada izquierda,  conformen un coro que ya nos tiene cansados, aturdidos y molestos, oponiéndose a la valiosa propuesta del respetable presidente Peña Nieto en materia energética. Lo que más le molesta al también rector de la Universidad Autónoma Popular de Veracruz, es que la “siniestra” pida al pueblo que no crea en el Partido en el poder, y que la crítica se eleve hacia los inversionistas privados provenientes de otros países, que ya  de si tienen mayor presencia en México que la que pudieran tener en PEMEX de concretarse la reforma del Sr. Peña.

Respetable la opinión de quien está a cargo de una institución pública de educación superior, forjadora de hombres y mujeres de bien, preparados y dispuestos a sumarse a las tareas del desarrollo, pero de la cual disiento. No sólo porque no aporta argumentación alguna de valor a la deliberación en torno a la reforma energética que proponen los poderes fácticos por conducto del presidente Peña, sino también por el tono de intolerancia y descalificación indiscrimada con la que se refiere a un auténtico y legítimo liderazgo de la oposición de izquierda, al que no se atreve a mencionar por su nombre. Y, más grave aún, el que pontifique en contra de movimientos sociales cuyo único camino para expresar inconformidad y hartazgo es la calle.

Por cuanto a su partido, el PRI, por favor, no olvidemos que tiempo ha las mayorías le han dado la espalda en las urnas. Por algo será.-Xalapa, Ver., agosto 17 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Nuestra clase política de manera reiterada, insiste en considerar a los veracruzanos como menores de edad… Lo grave es que social y  políticamente asumimos que lo somos. Reflexión personal

A jalones y estirones y sin faltar fuego amigo e intervención externa oficial y oficiosa, se concretó la alianza del PAN y el PRD para la contienda en Veracruz por la elección de diputados locales, así como de alcaldes ahora constitucionalmente de cuatro años. La alianza va (https://pulsocritico.wordpress.com/) en los términos pragmáticos previstos.

Sin mediar posicionamientos ideológicos, programáticos o doctrinarios, en el toma y daca se resolvió que al PAN le corresponderá el 60 por ciento de las candidaturas y al PRD el 40 restante. Reduciéndose así lo que parecía ser un problema irresoluble, a una conciliación aritmética de intereses particulares o de grupo.

“Haiga sido como haiga sido” el arreglo cupular entre ambos institutos políticos, lo concreto es que por ahora de manera inédita se crea un frente común opositor de probado peso electoral en contra del PRI en Veracruz. Lo que falta es lo que el sentido común recomienda: que se haga extensivo a la militancia de base de ambos partidos. Lo cual plantea un nuevo escenario de conflicto en torno a la selección de los precandidatos y / o candidatos en su momento, así como la aceptación de estos por consenso. Paso previo para influir en el electorado para que este respalde a la alianza en las urnas.

Resuelto esto último, vendrán precampañas y campañas en las que se determinará de que cuero salen más correas en la confrontación con el PRI-gobierno, pues no basta con el consenso partidario si no se cuenta con aceptación y participación activa de la llamada sociedad civil a la hora de la emisión del voto. Y en este trance es donde los veracruzanos todos tienen mucho que decir. O se acepta sin más que los partidos coaligados digan la última palabra  ó la ciudadanía participa pesando en la toma de decisiones a la hora de preseleccionar y seleccionar.

Luego falta aún un largo trecho por recorrer para que la alianza “Gran Alianza por Ti” (PAN-PRD) prospere como opositor competitivo en la elección de julio próximo y cobre sentido la frase del senador  Fernando Yunes Márquez: “Lo que nos une es la voluntad de cambio para Veracruz”.

Ser opositor competitivo hoy día no está reñido con las reglas del juego preestablecidas, diseñadas y administradas  por la partidocracia para las contiendas electorales. Luego también deben considerarse otros factores de peso para enfrentar al priísmo en el gobierno, como, entre otros, la capacidad financiera y disposición para invertir en las tareas proselitistas. Sin invertir con inteligencia, oportunidad y eficacia, -Dante Delgado Rannauro podría ilustrarnos al respecto-, no se gana una elección.

Sin obviar que la ingeniería electoral para la oposición debe contemplar estrategias que contrarresten y si capitalicen a favor, el efecto de la andanada priísta en la aplicación de sus tradicionales usos y costumbres clientelares, que van desde cooptar y  utilizar con fines proselitistas el asistencialismo oficial que la compra directa e indirecta del voto. Tras lo ocurrido en la elección presidencial del 2012, no cabe más la ingenuidad política: el PRI en Veracruz va por el carro completo al costo que sea. El gobernador Duarte de Ochoa no se puede dar el lujo de perder nuevamente una elección. “Veracruz para adelante” es el pendón del tricolor en alianza por el Verde y el Panal ya bendecido por el gobernante en Tlacotalpan al expresar: ¡“Hacia delante, la dirección en la que va Veracruz”!

Y en este contexto se inscribe el que se haya acordado en la alianza opositora pactada,  que el PRD lleve la mano en la capital veracruzana para la elección de alcalde, en tanto que al PAN le dejan contender por la diputación local. Esto bajo el supuesto de que el perredismo le gano Xalapa urbano al PRI en la elección del 2012.

No obstante, tal supuesto está más que cuestionado. No se puede ni se debe apostarle a dudosas pasadas glorias. Uriel Flores Aguayo y el PRD no ganaron por sí en Xalapa la diputación federal en 2012. La votación se inclinó a la “izquierda” tanto por el hartazgo ciudadano que viera en López Obrador la oportunidad de cambio, como por el desprestigio nacional del gobierno de Felipe Calderón y la nula respuesta de los gobiernos locales a la demanda ciudadana, a lo que se sumara la pésima imagen de Reynaldo Escobar Perez como candidato del PRI a la diputación por el distrito.

Hoy es otra cosa en un escenario circunstancial distinto. López Obrador no apadrina al PRD en su alianza con el PAN ni Morena ha dicho esta boca es mía;  tampoco los xalapeños quieren saber más de una variopinta oferta partidista de la que se desconfía. En amplios sectores de la población se ha tomado conciencia de que la partidocracia tiene secuestrada voluntad y representación popular y que el atraso que en todos los órdenes priva en la capital veracruzana, no conmueve a partidos políticos y sus personeros. El voto ciudadano será para uno u otro candidato, no para los partidos postulantes.

La clase política en general es mal vista y las esperanzas de la ciudadanía en torno a la elección de un alcalde de cuatro años, se cifran en un candidato surgido de la sociedad civil que esté dispuesto a someterse a reglas mínimas de honestidad, eficacia, transparencia, escrutinio y contraloría social, así como al plebiscito y revocación de mandato cuando ello lo amerite.  Una propuesta de trabajo sensata, sustentada en la participación ciudadana que atienda a las necesidades más sentidas del municipio, la ciudad  y sus habitantes,  es lo menos que se espera.

Pero también hoy la oposición al “nuevo” PRI se enfrenta a una maquinaria electoral que cuenta con todo el respaldo del aparato al servicio del poder presidencial, que no es poca cosa. Luego  no cabe el triunfalismo anticipado y si realismo, coherencia, congruencia y humildad para afrontar el reto.

Es indudable que la alianza por sí misma y el candidato de ésta si llegara a triunfar en las urnas, no es garantía suficiente para los xalapeños. Tanto el PRD como el PAN están identificados en lo sustantivo con el PRI. Los tres institutos se tapan con la misma cobija mereciendo desconfianza de la ciudadanía. No obstante, la única forma de restar presión al descontento y hartazgo ofreciendo una alternativa diferente de gobernar, es encauzar pragmáticamente el rechazo al PRI. Estimo que por ahí va la intención de la “alianza impúdica” como le calificara el politólogo Alfredo Bielma y, por los mismos cauces, avanza la idea de postular a un candidato ciudadano independiente. Esperemos que se de una sana concurrencia entre ambas opciones y no un enfrentamiento estéril que de al traste con el objetivo común.

Para mi gusto, no compartido por muchos por cierto, espero que el Movimiento de Regeneración Nacional” (Morena), partido político en ciernes, entienda que por el bien de la capital del estado y la región, es la hora de sumar y multiplicar y no de dividir. Ojala y así sea.

 Por lo pronto, Veracruz está ya en lo que le gusta, anima y entusiasma: politiquería y no política trascendente que vea por el bien común.

Hojas que se lleva el viento

Manteniéndose siempre dentro de los límites de lo políticamente correcto, el Profr. y Lic. Guillermo Zúñiga Martínez en su quijotesca cruzada no ceja en su intento de convencer de que la Universidad Popular Autónoma de Veracruz es iniciativa, obra y resultados palpables del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa. Plausible el reconocimiento público, no obstante es de llamar la atención el que ni el gobernador ni su secretario de educación le correspondan con igual medida. El fuego amigo, que no es otra cosa, no cede, minimizando empeño y logros, que los hay, de un modelo de educación superior inédito cuando menos en Veracruz. Podemos estar o no de acuerdo con el modelo y la manera de llevarlo adelante, pero no podemos negar que está cumpliendo con el propósito y objetivos trazados, como tampoco negarle a Zúñiga Martínez su disciplinada persistencia y entrega a un sueño, una idea con la que se siente comprometido.

Leí con interés el último artículo del destacado mentor: “Nuevos modelos de Universidad”. No estoy de acuerdo con lo expresado por el maestro. Parte en su análisis de dos contextos diferentes y opuestos, al destacar lo que se viene haciendo en la UPAV frente a lo que promueve la nueva rectora de la Universidad Autónoma de Barcelona. En el modelo veracruzano se dice que el propósito es reafirmar el carácter público de la educación superior, “democratizándole” y poniéndole al alcance de quienes menos tienen aunque en los hechos, no logra trascender el marco del individualismo y competitividad personal de los “aprendientes” en el mercado laboral. Esto en consonancia con la visión neoliberal de la educación.  En  tanto que en el reino de España, al igual que en el resto del sistema-mundo, la tendencia es privatizarle y someterle al libre juego del mercado en beneficio de de las grandes empresas. Dos modelos, dos visiones que a mi juicio excluyéndose entre sí, coinciden en negarse a reconocer que su marco social, económico y político paradigmático, ya es rechazado por una juventud movilizada y contestataria.- Xalapa, Ver., enero 3 de 2013

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “No puede haber dos gallos en el mismo corral”, comentan algunos amigos en referencia al Maestro Guillermo Zúñiga Martínez y su vástago, Américo, cuando se analizan las posibilidades de éste último, hoy diputado local, de contender por la alcaldía de Xalapa en el 2013.

Para el tejemaneje político veracruzano, tal argumento podría ser válido. En tanto al distinguido político y educador se le identifique como personaje en activo del PRI, con aspiraciones a más tanto al interior de su partido como en la administración pública estatal, el joven Américo será considerado como simple prolongación del padre, condicionado y sujeto a la buena o mala estrella política de su progenitor, sin brillo propio para enfrentarse con éxito a Reynaldo Escobar Pérez ó a Ricardo Ahued, quienes ya trabajan en  pro de la construcción de sus respectivos proyectos para repetir en la alcaldía de la capital del estado.

Suena lógico y sin duda Guillermo Zúñiga debe estar considerándolo así, cuando ya da señales de su desmarque. Su último libro: “Una voz libre”, recientemente presentado en Perote, es buena señal en tal sentido. Dando la impresión que con ello el ex presidente del CDE del PRI al hacer pública su autobiografía política, cierra el ciclo de su vida activa al interior de su partido. Los artículos de su autoría publicados en los últimos meses, enfocados a las tareas que la Universidad Autónoma Popular bajo su conducción, viene realizando exitosamente a lo largo y ancho de Veracruz e incluso proyectándose a entidades vecinas, podrían confirmar tal propósito.

No obstante, el hecho de que el ex secretario de educación “politice” tanto la labor de la institución de educación superior a su cargo como su gestión al frente de esta, genera dudas al respecto. Tener un pie en la vida activa del PRI y otro en la Universidad Autónoma Popular de Veracruz, pone en duda el deslinde arriba señalado.

Si bien es cierto que gracias al apoyo que le brinda el gobernador el proyecto educativo personal de Guillermo Zúñiga Martínez avanza y se consolida con éxito, el insistir de manera reiterada en inscribirle dentro del marco de la política educativa de la actual administración en época electoral, pone en entredicho al objetivo buscado por la Universidad y al carácter y propósito explícito eminentemente pedagógico de su inspirador e impulsor.

La Universidad Autónoma Popular de Veracruz, una vez oficializada con el visto bueno del Congreso local, se entiende que es patrimonio de todos los veracruzanos, sin distingo partidista y no un proyecto afín a los intereses coyunturales del PRI. Su éxito o fracaso para el mediano y largo plazo, depende en primer término de la convicción y participación ciudadana en un instrumento de educación superior que la población hace suyo, como el mismo Zúñiga Martínez lo reitera. “Partidizar” su presencia en un Veracruz políticamente plural demerita su carácter autónomo y popular ante la sociedad a la que sirve. 

Nadie desea que la UPAV termine por ser “flor de un día”, al calor de la coyuntura política. Nació y se fortalece para incidir en la transformación estructural de la educación superior en Veracruz. Vale la pena reflexionar sobre ello.

El sólo hecho de que se vincule a la labor que atinadamente lleva adelante el padre en pro de la educación popular con la aspiración político partidista de su vástago, da que pensar en el contexto de la sub cultura que anima a la política jarocha. Generando celos y prejuicios en demérito tanto del esfuerzo educativo de la UPAV como de su propio impulsor, pagando los platos rotos el joven diputado local en sus aspiraciones por alcanzar la alcaldía de la capital veracruzana.

Salvo la mejor opinión del maestro Zúñiga Martínez, para bien sería prudente que efectivamente “Una voz libre”, libro de su autoría, fuera el anuncio del cierre de un ciclo en la vida política veracruzana y el anuncio de una nueva etapa, esta ya enmarcada en la labor trascendente de un ameritado educador que dedicará sus últimos años de vida a sembrar la semilla del progreso en el campo fértil de la gran familia veracruzana.

Orizaba, Ver.- Febrero 21 de 2012

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