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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

 Las campañas de los 4 presidenciables no sólo ya se estancaron, sino que de tanto manoseo el interés del electorado es más de morbo en torno a los dimes y diretes que atender al bombardeo repetitivo de propuestas y promesas. En este escenario cobra fuerza la especulación sometiendo a la razón. De ahí que la nada velada intervención de Calderón Hinojosa en el proceso electoral ocupe la atención de la tertulia.

 “El as presidencial bajo la manga”, más que destinarse a fortalecer la alicaída posición de Vázquez Mota tiene como propósito impulsar a Peña Nieto, dicen unos, en tanto que otros, apoyándose en el odio visceral del titular del ejecutivo federal para todo lo que huela a PRI, convencidos están que el respaldo es para López Obrador. Al calor de estas encontradas posiciones, sale a relucir la desinformación y el prejuicio aplaudiendo o condenando lo mismo al Sr. Peña que a su oponente más cercano.

 Descalificación a priori para el primero, odio visceral para el segundo. Peña Nieto es un riesgo para México, López Obrador es el peligro. La sinrazón alimenta la polarización política y social, en tanto que la razón que debería animar el voto ciudadano se pierde en un constante reciclar de dimes y diretes que ya permea en el segmento al que se ha dado en llamar “los indecisos”. Curioso, lo que menos tienen estos ciudadanos, es indecisión para hacer frente a las urnas. Como coloquialmente se dice, están hasta la madre de simulación, engaño y gatopardismo rampante; sin color definido en la camiseta para los llamados indecisos su decisión está tomada. No se contempla el voto útil, como muchos dicen, lo que está en el ánimo es el voto de castigo conforme a cada quien le va en la feria.

 El voto duro es voto duro, le pese a quien le pese y pase lo que pase. Ya no hay marcha atrás lo mismo en los corrales del pinto que en los del colorado y, porqué no, a escasos 17 días de la elección tambien en los abrevaderos de “los indecisos” ni para atrás ni para adelante, los que no votan no votan y los que optarán por el voto inútil ya lo tienen agendado.

 La moneda está en el aire. El tema ahora es si quien resulte derrotado aceptara de buen grado ser el perdedor de la contienda. Uno y otro de los dos punteros afirma respetar lo que las urnas determinen. La incógnita es si en los tendidos se respeta. Eh ahí el riesgo, o se juega con limpieza y transparencia ó hacemos un llamado a la violencia. El país exige paz social, malo sería abundar con más leña en la caldera. Hay que serenarse, dice Andrés Manuel y le asiste la razón. 

 Hojas que se lleva el viento

 En nuestra bucólica aldea el tema de la prosperidad es historia de lo que pudo haber sido y no fué. Si algo marcha hacia delante es la violencia, el miedo, rumor y maledicencia.  La oscura sombra de un Fidel Herrera bajo sospecha oficializada, contamina la elección y deja sin sueño a no pocos aprendices de brujo que al cuenqueño tienen de mentor. Peña Nieto se deslinda, si fue mi amigo hoy no le conozco, que la justicia haga su trabajo, advierte a su partido antes de que de la chistera presidencial salte la liebre. Más vale perder Veracruz que apostarle a la derrota, son sus cálculos. 17 puntos arriba en las encuestas aguantan eso y más aseverarán fanáticos y estrategas despistados.

“Recadito”:

La única manera legítima de que los candidatos de las llamadas izquierdas a senadores y diputados federales respalden a López Obrador, es ganando la elección. Lo demás es pretexto para justificar por anticipado una derrota anunciada desde endenantes.

Xalapa, Ver., 14 de junio del 2012

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 Terribles oscuridades asolan nuestras cabezas, una terrible amnesia nos envuelve a todos, nos intentan criar dando lo presente como bueno, el futuro de injusticia como mejor y el pasado que ellos quieren y que les interesa. Foro por la memoria

 Si para Josefina Vázquez Mota el vacío en el estadio azul fue el principio de su caída, para Enrique Peña Nieto su confrontación con los jóvenes alumnos de la Universidad Iberoamericana ¿será su Waterloo?

 El inesperado resultado de la participación del candidato del PRI-PVEM a la presidencia de la República en el foro “Buen ciudadano Ibero “, confirma que la carga histórica que arrastra el mexiquense constituye el principal Talón de Aquiles del PRI y sus candidatos. Bastó que un grupo de jóvenes universitarios trajeran al presente hechos del pasado que se resisten al olvido, para que a nivel nacional el escándalo fuera mayúsculo sacudiendo los presuntos puntos de ventaja que le atribuyen al Sr. Peña. No son pocos los ciudadanos que se oponen a la manipulación, el engaño y la simulación; las encuestas dejaran de ser relevantes como inductores de preferencia electoral.

 Como si no fuera suficiente con el traspiés del Sr. Peña en la Universidad Iberoamericana, el desgarre de vestiduras y la insinuación de Pedro Joaquín Coldwell de que la repulsa fuera premeditado “complot” orquestado por los seguidores de López Obrador, “sospechosismo” del que se hicieran eco no pocos medios de comunicación, lectores de noticias y comentaristas orgánicos, fue la puntilla. Los operadores cibernéticos al servicio del candidato presidencial fueron incapaces de modificar la tendencia virtual opositora al ex gobernador de Edomex, que en las redes sociales prendiera como pólvora para hacerse extensiva geométricamente al mundo real.

 De aquí para adelante, sea cual fuere la estrategia a seguir, Peña Nieto no podrá desprenderse ni de su carga histórica ni mucho menos de la opinión que sobre su persona y candidatura anida ya en varios millones de mexicanos, especialmente de una juventud a la que se le colgara irresponsablemente  la etiqueta de intolerante, manipulable e incapaz de discernir con claridad lo que a México conviene.

 En este marco de referencia, es de llamar la atención el parloteo inconsecuente y  oportunista de Héctor Yunes landa, candidato priísta a senador por Veracruz, quien en defensa de Enrique Peña Nieto blande el hacha manifestando en su último artículo publicado bajo el título “Incapacidad para el diálogo o manipulación, que la repulsa al mexiquense fue, ni más ni menos, que “un aberrante acto de intolerancia y cerrazón”, abundando en que no obstante no existir pruebas rotundas “algo igualmente grave puede estar en el trasfondo de ese hecho, si como se sospecha por algunos indicios, la agresividad contra Peña Nieto fue un acto artificial, una acción inducida de manipulación de los universitarios”

 Saber cuando hablar y cuando guardar silencio no es su fuerte, exhibiéndose como un gamberro de la política cuando el aspirante a senador se hace eco de la artificiosa construcción mediática de un “complot” en contra del candidato  a la presidencia de la República, elevando al Sr. Peña a la calidad de “mártir” crucificado apenas por un puñado de jóvenes estudiantes.

 Actitud de defensor de oficio por cierto asumida por el ex presidente estatal del PRI desde el inicio de su campaña; faltándole inteligencia y sensibilidad política para entender que en  una sociedad plural cabe todo, incluso la intolerancia y cerrazón.

 No, no lo percibe ni lo entiende acostumbrado a descalificar a priori lo que con su corta visión contempla como “moros con tranchete”. Si el enemigo de siempre no es Miguel Ángel Yunes Linares y su estirpe, lo será Felipe Calderón Hinojosa y Josefina Vázquez Mota y, mañana, un Andrés Manuel López Obrador que buscando la revancha avanza a paso firme en suelo veracruzano.

 Lejos está de entender que un senador representa en la Cámara alta sentimiento e intereses de todos sus coterráneos, no solamente a los dóciles y bien portados de su partido.

 Más leña a la hoguera agrega Yunes landa en un debate nacional en el que el centro lo ocupan los fantasmas de Peña Nieto. No sólo arremete en contra de un grupo estudiantil, golpea sin misericordia alguna a la juventud estudiosa de México que no comparte la misma visión del aspirante a senador ni está dispuesta ya a dialogar en una mesa de sordos, no por incapacidad sino acaso porque el priísmo maniqueo, agotado en la mayor parte del país ya no tiene nada nuevo que aportar.

 Hojas que se lleva el viento

 Se quiera o no, en estos tiempos que corren el lamentable accidente carretero que en Campeche cobrara la vida de un trabajador de Pemex, habrá de politizarse. En día y hora laborable 1,600 obreros de la paraestatal petrolera en 21 autobuses fueron acarreados por el sindicato a un acto proselitista de Enrique Peña Nieto. Una raya más al tigre en la corrupta relación entre la burocracia sindical, el PRI y PEMEX, empresa del Estado mexicano al borde de la quiebra como resultado del saqueo de que sigue siendo objeto.- Mérida, Yuc., 16 de Mayo de 2012

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Estimado Sr. Lino Perea:

En primer lugar agradezco se haya tomado la molestia de comentar en una larga misiva una afirmación que hago en mi más reciente artículo de opinión que titulé” Caída de Josefina complica escenario a Peña Nieto” respecto a la baja en las encuestas de la candidata del Partido Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota.

A propósito de mi afirmación de que “la campaña de la candidata oficialista hace agua y que pese a los golpes de timón, la guerra sucia y el presunto refuerzo de personajes cercanos al presidente Felipe Calderón, el tour proselitista de la panista va rumbo al naufragio”, hace usted un amplio recuento sobre diversas cuestiones en abono a su tesis de que el estancamiento de la campaña de la candidata presidencial panista no es tal y repasa algunos aspectos de las nefastas prácticas políticas o de coacción del voto que caracterizan al PRI, la manipulación de los medios de comunicación, de sus percepciones sobre el posicionamiento de los candidatos y de la forma cómo se ha gobernado nuestro país, entre otros puntos que pretenden ser una defensa, al final, de la posibilidad de que Josefina Vázquez Mota gane la elección del próximo 1 de julio.

Entiendo desde luego que no comparta mis puntos de vista respecto al rumbo que lleva proceso electoral en curso, habida cuenta su militancia en Acción Nacional, y mis asertos sobre el estancamiento que cuando no caída en las preferencias electorales tiene la señora Vázquez Mota y mi opinión sobre el saldo de doce años de gobiernos panistas. Lo de la baja en las encuestas no es invención del suscrito sino una evidencia que puede encontrarse al revisar los más recientes sondeos de las casa encuestadoras y lo del desencanto que hay en amplias capas de la población sobre lo que han hecho dos administraciones blanquiazules queda de manifiesto justamente en los problemas que ha enfrentado su candidata para entusiasmar al electorado, pues si estuviéramos ante el final de un gobierno que deja ampliamente satisfecha a la población lo lógico sería que la abanderada del partido en el poder estaría cosechando el apoyo masivo de la gente y sería la candidata puntera en todas las encuestas. Pero es evidente que ello no está ocurriendo.

No obstante, en su comentario sobre mi artículo pareciera que usted interpreta que estoy defendiendo o que simpatizo con la posibilidad de que Enrique Peña Nieto sea el próximo Presidente de México. E incluso al final de su texto afirma “quedamos cien panistas a sus órdenes para un debate público, de quien gobernó mejor México, el PRI en el siglo pasado o el PAN en este siglo”.

Le doy mi respuesta: La posibilidad de un regreso del PRI a Los Pinos me parece que sería algo lamentable y que se explicaría antes que en las fortalezas o un nuevo rostro u oferta del partido hegemónico en el siglo XX en nuestro país, por el quiebre de las expectativas, enormes expectativas diría yo, que había entre la sociedad mexicana con la alternancia en el poder que se dio en el año 2000 y la llegada del PAN a la Presidencia de la República. Entusiasmo democrático que se convirtió doce años después en decepción y frustración.

En el año 2000 el triunfo de Vicente Fox sintetizaba el anhelo de cambio de millones de mexicanos –entre ellos el que escribe- por construir una nación más democrática, con una mayor participación de los ciudadanos en el escrutinio de los asuntos públicos, con rendición puntual de cuentas de los gobernantes, con equilibrios y contrapesos reales entre los poderes públicos, con un ejercicio republicano del poder, con el combate a fondo a la corrupción y la impunidad, entre una larga lista de temas pendientes, entonces y ahora -lamentablemente-, en la agenda nacional.

El PRI perdió en el 2000 por el hartazgo de los mexicanos con la simulación, la corrupción, la mezcla de los negocios y el uso patrimonialista del poder que eran moneda corriente en su forma de ejercer el poder y lo sigue siendo en las entidades que gobierna, y el PAN, o concretamente el ex mandatario Fox, enarbolaron la bandera del cambio, de acabar con las “tepocatas”, las “víboras prietas” y demás alimañas, como decía el guanajuatense, e iniciar una nueva etapa de transformaciones que consolidara nuestra transición a la democracia y la calidad de vida de las familias. Pero ello no sucedió. Ni se combatió la corrupción ni se fortaleció a cabalidad nuestra vida institucional o se abatieron rezagos en materia económica o social.

Fox dilapidó el enorme capital político con que llegó a la presidencia. Parece que su agenda se agotó al recibir la banda presidencial, su único afán era sacar al PRI de Los Pinos y lo logró, pero luego o no supo qué hacer o encontró el camino fácil: apropiarse de los resortes, mecanismos y maniobras de la cultura política priista para beneficiar a unos cuantos –su familia en primerísimo lugar- y se olvidó de sus promesas de renovación. Recordemos los escándalos de corrupción en que se vieron envueltos los hijos de su esposa Marta Sahagún, los lujos y excesos con que vivieron en la residencia oficial, las denuncias penales contra el propio Fox presentadas desde la legislatura número 59 por legisladores de partidos de oposición, que no avanzaron por el encubrimiento de la PGR, y lo que todos vimos al final: el enriquecimiento del ex presidente que es totalmente explicable por la ecuación poder y negocios que inauguró en su tiempo el PRI y que siguió tan campante en ese primer gobierno federal de extracción panista. Ya lo dijo quien fuera su operador financiero de campaña en el 2000, el empresario Lino Korrodi: “cuando era gobernador de Guanajuato no tenía más que una vaca, y tenía una deuda de un millón de pesos. No tenía riquezas y ni con su sueldo ni el de Marta como vocera hay justificación de su fortuna”. Y hoy el ex presidente tiene hasta su Centro Fox.

¿Y qué decir del actual gobierno de Felipe Calderón? El hoy primer mandatario llegaría a Los Pinos después de una muy cuestionada elección de la que no pocos están convencidos que le fue robada a Andrés Manuel López Obrador, el entonces enemigo común de la pedestre derecha gobernante y de los grandes empresarios de este país reacios en ese tiempo y siempre a perder privilegios.

Felipe Calderón llegó a la presidencia precedido de esa mancha de origen que habría de seguirlo siempre y que hoy, a unos meses de que entregue la banda presidencial que recibió en medio de abucheos, mentadas de madre, a empujones y resguardado por panistas y priistas en una caótica y memorable sesión de Congreso General, arroja un saldo desastroso que mantiene al país en una situación límite, evidencia de nueva cuenta y con claridad el agotamiento del experimento de doce años del Partido Acción Nacional en el poder.

Ahora, a poco más de dos meses de la elección presidencial y de diputados y senadores, es más que evidente que el tan manoseado cambio nunca llegó y la transparencia gubernamental o la vigencia plena del estado de derecho se quedaron en el discurso.

¿En donde se torció el camino y se diluyó la posibilidad de impulsar una genuina renovación de la vida pública en México? ¿O es que nunca se tuvo la intención de llevarla a cabo, sea por cortedad de miras –donde la falta de preparación académica y de formación cultural en el caso de Fox jugaron un papel fundamental para explicarse los dislates y la errática conducción política, y donde la tozudez, el trauma de origen, el desgano y aún el aislamiento en su grupo de amigos y de copas, de Calderón prohijaron un escenario de catástrofe- o porque nunca se tuvo claro para que querían gobernar este complejo país los panistas? Lo cierto es que hoy existe un mayoritario sentimiento de desencanto por la alternancia fallida y los magros resultados de las administraciones de Fox y Calderón que, para pesar de su partido y de Josefina Vázquez Mota, ponen cuesta arriba la continuidad de su partido en el poder.

Ejemplos de esa pesada herencia abundan. Enumero algunos, los más visibles y que han sido en los años recientes tema obligado en editoriales periodísticos, en columnas políticas, en tertulias de café, en charlas de sobremesa, en el aula universitaria, en cualquier reunión de más de tres personas y, ahora, desde luego, en los discursos de los candidatos opositores al PAN:

1. La descontrolada guerra contra el crimen organizado que tiene acorralado al Estado mexicano y que es, sin duda, el más grave problema de seguridad nacional que se recuerde, que ha convertido a vastas zonas del país en escenario de ejecuciones y cruentos combates entre bandas de narcotraficantes y las fuerzas armadas, donde los muertos se cuentan por decenas de miles, con familias enlutadas, incontables desaparecidos, dolor y zozobra por doquier, mientras el poder corruptor del narcotráfico sigue tan campante pervirtiendo la vida pública, reclutando jóvenes sicarios, comprando conciencias, protección policial y apoyo logístico de quienes dicen combatirlo, y diseminándose entre clases sociales y gobiernos de todo signo.

2. La persistencia de un estado de derecho simulado, con un aparato de procuración e impartición de justicia corroído por la corrupción, con la impunidad como norma, con transparencia a conveniencia y rendición de cuentas acotada, sin que se persiga a los lavadores de dinero, a ex gobernantes, políticos y personajes varios profusamente señalados por sus abusos, latrocinios y complicidades con el crimen organizado que viven tan felices sin que nadie los moleste.

3. La falta de resultados tangibles en los bolsillos de los mexicanos en materia económica, donde la estabilidad macroeconómica en los indicadores –aunque se publicite que tenemos las menores tasas de inflación en los años recientes o de que nuestra economía está blindada para resistir crisis internacionales- no se ha traducido en capacidad de nuestro aparato productivo para revertir desequilibrios, fortalecer a las pequeñas y medianas empresas y lograr un crecimiento sostenido capaz de atender la creciente demanda de empleo y de mayor ingreso.

4. La derrota en el combate a la pobreza, al tiempo que crece geométricamente el número de mexicanos que se ve obligado a cruzar la frontera, no en busca del “sueño americano”, sino para encontrar el empleo y la subsistencia que no encuentran en el campo o en las ciudades.

5. La incapacidad para generar acuerdos con un Congreso opositor y la falta de reloj político y de estrategia para concretar las reformas estructurales, lo mismo en materia fiscal, laboral, energética, en materia de telecomunicaciones y en un largo etcétera, que abortó toda posibilidad de modernizar y poner al día a nuestro país para lograr con bases sólidas un crecimiento económico real y asegurar la reforma política e institucional que habría permitido acceder, de verdad, a la transición democrática que se ha quedado suspendida en el tiempo.

Puedo seguir la enumeración de las insuficiencias e inconsistencias de dos sexenios del PAN en la Presidencia de México, pero ya me he extendido demasiado.

Sin embargo lo hecho, hecho está y basta con conversar con cualquier ciudadano de a pie para ampliar la lista. La conclusión de algunos es que estábamos mejor cuando estábamos peor. Y ese es un escenario lamentable: el retorno del PRI de siempre, incorregible, ducho para los negocios y el ejercicio patrimonialista del poder, envalentonado porque ya le urge volver a las andadas desde Los Pinos, como lo hacen alegremente en las entidades donde gobiernan.
La gran pregunta es si la apuesta del presidente Calderón, el verdadero coordinador de campaña de la señora Vázquez Mota, es confiar en la flaca memoria de la gente, en la maquinita de repartir dinero y hacer votos, en el clientelismo que nunca falla, en la intromisión gubernamental en el proceso electoral sin que alguien lo impida, en la guerra sucia o en lo que sea para evitar entregar el poder a sus adversarios.

La sociedad mexicana, el ciudadano, tiene en el voto la mejor arma para hacer oír su voz, para castigar o premiar al gobernante, para decir hasta aquí llegamos, nos seguimos de largo u optamos por una tercera opción, según la visión de cada quien.
Ojalá despertemos del letargo y remontemos el desencanto que paraliza. Que los mexicanos ejerzamos a plenitud en la próxima elección y todos los días nuestra condición de ciudadanos.

Ya el 1 de julio, más allá de sus opiniones o las mías, los mexicanos dirán la última palabra en las urnas.

Lo saludo cordialmente, y celebro la posibilidad de que podamos contrastar nuestros puntos de vista.

Gracias por su atención y estoy a sus órdenes.

Emilio Cárdenas Escobosa

jecesco@hotmail.com

www.cronicadelpoder.com 

 

Réplica publicada en Periódico Veraz

 

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Nadie tiene derecho a secuestrar nuestro optimismo y  esperanza: Antonio Nemi Dib

En nuestra anterior entrega señalamos que “A López Obrador ya se le prendieron las pilas. El adversario a vencer no es la candidata del PAN impulsada por calderón Hinojosa. El rival es Peña Nieto y los partidos que le postulan. Así que no tarda en mostrar nuevas estrategias, más contundentes y radicales, para ir tras la cabeza del “merengue” mexiquense.”

Más pronto que tarde el candidato de las llamadas izquierdas está mostrando estar dispuesto a radicalizar su postura, ajustando su discurso a las nuevas condiciones de justa presidencial. Sabe que dejó atrás a Josefina pese a lo que digan las encuestas, y enfila baterías contra un candidato tricolor que afirma y firma sostener su compromiso de mantener las cosas como están.

En reunión con integrantes del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas advirtió que no está a favor de las reformas estructurales agendadas por el PRIAN por ser contrarias al interés del pueblo de México; en conferencia de prensa llamó a los dueños de los medios electrónicos de comunicación, principalmente de Televisa y TV Azteca, a “quitarse de una vez la máscara”. “¡Fuera máscaras! Se dicen imparciales y a la vez defienden un proyecto, el de Peña Nieto” y,  el viernes, remató su discurso proselitista en Chalco expresando: “Ya nos permitió la lluvia hacer nuestra asamblea. Si se hubiera tratado de un acto del PRI, ese señoritingo ni se hubiera bajado del helicóptero en el que anda”, refiriéndose a un Peña Nieto para el que los gastos de campaña no tienen límite.

Josefina Vázquez Mota, bajo la batuta de Calderón, pasa a segundo plano para Andrés Manuel. La nueva tónica es incidir entre el segmento de indecisos, expresando lo que éstos quieren escuchar. Sus varios millones de seguidores, ya convencidos de que el tabasqueño es la opción, se encargarán de multiplicar el mensaje, tomando un nuevo curso de acción la campaña presidencial.

Fuera máscaras. La palabra  fuerte, cruda y contundente de un hombre leyenda que les habla en el idioma que las mayorías conocen; el mismo que día con día les dice de que tamaño es su miseria y desesperanza volverá a escucharse hasta el último rincón de México.

Era de esperarse, cada vez es mayor el número de ciudadanos convencidos de que las reglas del juego establecidas por la partidocracia no dan lugar a que, por la vía amorosa modosita y conciliadora del discurso de López Obrador, le permitan a éste acercarse a un merecido triunfo en las urnas. Para el mexicano de a pié, el IFE se hace de la vista gorda frente a las constantes violaciones a la legalidad del proceso electoral por parte del candidato del PRI, en tanto que los gobernadores priístas con descarada parcialidad no escatiman recursos públicos para arropar a su abanderado presidencial, como quedara evidenciado en Veracruz y Yucatán.

López Obrador no conoce el México profundo de oídas ni de lo que de este dicen los libros y los sesudos análisis de los expertos. Lo recorre a lo largo y ancho, municipio por municipio, pueblo por pueblo, observando, escuchando lo que la gente tiene que decir. Tampoco es un iluso proponiendo utopías o pretendiendo engañar a un pueblo que ya no se deja engañar firmando compromisos aún antes de saberse ganador de la contienda; sabe lo que quiere y como lo quiere, así como lo que el pueblo exige y está dispuesto a lograr por los cauces de la paz, la solidaridad y la concordia. Ni más ni menos.

Sin embargo, el liderazgo indiscutible de Andrés Manuel no substituye a la voluntad ciudadana, el político tabasqueño la interpreta y procesa actuando en consecuencia sabedor de que sin el voto mayoritario no alcanza para el triunfo. La tarea no es de un solo hombre, es de todos para transformar a México, reitera en cada asamblea.

En este marco, Andrés Manuel podrá tener la mejor voluntad política en su afán de transformar a México pero no puede ir más allá de lo que la gente entiende y desea. Siendo la mejor opción en la búsqueda de la presidencia de la república, proponiendo un nuevo modelo de Nación coherente y congruente con los cambios que la realidad nacional exige, sin una participación ciudadana que le respalde no verá cristalizados sus propósitos.

Lo que López Obrador tenía que decir a los hombres de empresa, a la clase media acomodada y a la no tanto pero proclive a la pauperización, a hombres y mujeres de a pie ya está dicho. Es la hora en que la mayoría empobrecida, los sin empleo, los jóvenes sin futuro, las mujeres trabajadoras, o nuestros hermanos indígenas excluidos de siempre, les toca el turno de levantar su voz fortaleciendo la organización para la defensa del voto. No se puede hacer de lado que la elección se gana en las urnas, pero el paso previo está en la calle. Sin organización calle por calle, colonia por colonia, pueblo por pueblo, no es posible recuperar la esperanza secuestrada. Toca al pueblo de México decir la última palabra.

Fuera máscaras, no hay medias tintas, se está o no se está con Andrés Manuel López Obrador. Mérida, Yuc., Abril 15 de 2012

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