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Tag Archives: Voto de castigo

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Tras advertencia no hay engaño. Héctor Yunes Landa, ex candidato a la mini gubernatura de dos años en Veracruz, se dice traicionado cuando es del dominio público que se traicionó a sí mismo.

Tras un largo periplo en busca de la candidatura, contra viento y marea le fue  concedida por su partido en circunstancias tales en las que la derrota en las urnas  -y fuera de ellas-,  estaba más que cantada y, aun así, la aceptó a sabiendas de que su principal oponente no era Miguel Ángel Yunes sino el llamado primer priísta de Veracruz.

Esto en una coyuntura social y política en el que el anti priísmo se consolidaba lo mismo en Veracruz que en la mayoría del territorio nacional.  El rechazo al autoritarismo represivo y las reformas estructurales, así como políticas públicas impulsadas e impuestas  por el gobierno de Peña Nieto y el clima de corrupción impune y violencia criminal en la entidad, no dejaba lugar a dudas. En la elección del 2016 el descontento y el hartazgo social participarían protagónicamente en contra del PRI, su alianza con partidos satélites a modo y sus candidatos.

Nada que en el imaginario colectivo no anidara como oportunidad para echar al PRI del gobierno.

Yunes Landa no lo consideró así. No lo vio o no lo quiso ver, confiando en la fortaleza de una estructura partidista más virtual que real y en una estrategia electoral  a todas luces equivocada. La realidad se encargó de lo demás, reflejándose en las urnas el cinco de junio. Descontento y hartazgo, como protagonistas de primer nivel, fueron disputados por la oposición, el voto de castigo se polarizó entre la derecha y la izquierda electoral, dándole el triunfo a la alianza PAN-PRD y, de manera significativa fortaleciendo a Morena que por primera vez participara en una elección de gobernador en la entidad.

Luego en donde reside la traición. Tras advertencia no hay engaño. El senador le apostó al voto duro tradicional cargando con todo en contra sobre sus espaldas.  Pudo más el disputado voto de castigo que su escasa visión sobre una realidad que nunca quiso aceptar. Hoy ni llorar es bueno. Si acaso se puede hablar de traición,  es aquella infringida por los gobiernos priístas a una sociedad lastimada y dolida  a la que no han querido ver ni escuchar.

Paradójicamente,  con el auxilio de una prensa afín al gobernador electo, ve en Morena, López Obrador y Cuitláhuac García como responsables de un oscuro pacto con el gobernador fallido para restarle los votos necesarios para vencer a Miguel Ángel Yunes Linares en las urnas. Paradójicamente en tanto que con ello fortalece a los opositores al PRI en el camino al 2018 exhibiendo las miserias de un partido político venido a menos que, subestimando a los electores, atribuye triunfos y derrotas a pactos cupulares y no a la voluntad ciudadana.

Perdiendo el tiempo

Y mientras el senador Yunes Landa clama traición rumiando su derrota, el otro Yunes, hoy virtualmente gobernador electo, desesperado ve escurrírsele el tiempo entre los dedos, perdiendo oportunidad para la ansiada legitimización que solo puede consolidar ofreciendo respuestas contundentes al descontento y el hartazgo que le dieran el triunfo en las urnas. “El pueblo quiere sangre”, se dice, y la sangre no llega al rio. Como último recurso se dirige a Peña Nieto exigiendo justicia para Veracruz, aceptando que a nivel local no hay forma de echar a Duarte de Ochoa del gobierno y meterle a la cárcel como ha prometido. Mucho menos asegurar que los miles de millones que se dan por desaparecidos, regresen a las arcas públicas.

Obnubilado por la poca respuesta a sus palos de ciego, se olvida de lo sustantivo y se concentra en lo accesorio. La prioridad es venganza, es el discurso que la gente quiere escuchar, la crisis multisectorial y multidimensional que vive Veracruz aun habiendo tocado fondo  puede esperar.

Así, Yunes Linares lejos de concentrarse en el diseño de una estrategia de corto plazo que asegure un buen gobierno, se desgasta quemando pólvora en infiernitos. Perdiendo un tiempo valioso para los veracruzanos  de espaldas a una realidad real nacional en la que,  frente a los recortes presupuestales a que se obliga la federación y el clima social de rechazo que ello genera en la población,  en el ánimo de Peña Nieto y sus aprendices de brujo el combate a la corrupción impune es tarea secundaria, quedando en el papel como simple recurso retórico y  mediático para justificarse ante la presión y la crítica internacional.

Nada extraño para Veracruz. Perder el tiempo en grilla, especulación, chisme mediático, está inscrito en usos y costumbres de una entidad en la que la política electoral ocupa el primer lugar en el orden de prioridades. Economía y bienestar de la gente, para nuestra aldeana clase política y un buen de medios de comunicación, pasan a segundo término, siempre con la esperanza de que el poder mesiánico de quienes gobiernan,  sea garantía de salpique y prosperidad.

Hojas que se lleva el viento

¿Con qué ojos?, señalábamos en maquinazo anterior en referencia a promesas de campaña de quienes aspiraban a la mini gubernatura de dos años. La terca realidad se impone. No hay con que dar cumplimiento a lo ofertado en materia de obra y servicios públicos. Tampoco para resarcir a la Universidad Veracruzana y hacer efectiva la aportación del gobierno estatal en el esquema de autonomía aprobado por el Congreso. Yunes Linares iniciará su mandato a partir de cero en las arcas públicas, con obligaciones de pago de adeudos cuyo monto real al día de hoy se desconoce y, por si fuera poco, con aportaciones federales mermadas por los recortes anunciados por el secretario de hacienda y la inviabilidad de incrementar recursos fiscales propios. Mal augurio para los dos años de mini gobierno, descontento y hartazgo seguirán siendo protagonistas de primer nivel en un Veracruz postrado y sin visos de cambio real.

Al gobernador electo sólo le queda, para legitimarse, seguir con el juego del gato y el ratón, hasta donde la ciudadanía aguante.

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Pulso crítico

José Enrique Olivera Arce

Para quien esto escribe y atendiendo a diversas opiniones ciudadanas, el presunto debate entre los cuatro aspirantes a la presidencia de México terminó tanto en forma como en contenido en un fracaso imputable tanto al Instituto Federal Electoral como a los propios partidos políticos que avalaran formato y temática. Si el objetivo era promover el voto e incidir sobre el segmento de “indecisos”, estimo que el tiro les salió por la culata. La decepción, enojo y desanimo por lo que se consideró engaño y manipulación por parte del IFE, pesó más en éstos que las entrecortadas propuestas “slogan” de los candidatos presuntamente punteros. Se alborotó al voto duro y se fortaleció al segmento de los llamados indecisos. 

De hecho, no hubo debate, no se confrontaron ideas ni propuestas ni los candidatos aportaron mayor cosa para incidir en la construcción de un voto razonado, viéndose limitados por un acartonado formato y preguntas formuladas cuyas respuestas serias y a profundidad no caben en escasos dos minutos. Y sí, prestándose para choteo y cursilería, como quedara reflejado en las redes sociales con bromas de mal gusto y el privilegiar el comentario sobre la “playmate” que fungiera como edecán; pasándose por alto el sentido e importancia del presunto “debate” en un proceso electoral en el que se juega el futuro del país.  

No obstante algo positivo queda en abono a nuestra incipiente democracia. Pese al sabotaje de Televisión Azteca, el partido de futbol programado para la misma hora que el presunto debate, no supero en audiencia al encuentro entre los aspirantes presidenciales. Debiendo destacarse que si el IFE y su formato no propiciaran un auténtico debate entre candidatos, si provocó que éste se diera en el hogar, en las tertulias dominicales con una muy amplia participación de ciudadanos discutiendo, defendiendo la camiseta, valorando y calificando lo que vieron y escucharon de acuerdo a las preferencias electorales de cada quién.

Lo que no se puede echar en saco roto por aquellos que subestiman la capacidad de raciocinio y anhelo de participación de hombres y mujeres de a pie, es que para estos se dio un consenso casi unánime sobre la ineficacia del árbitro electoral como organismo ciudadano independiente y el sospechosismo de que la provocativa participación de la “edecan”, fué un premeditado arreglo en lo oscurito.

Como era de esperarse, cada partido político asume que su respectivo candidato o candidata, se impuso sobre sus adversarios, festinándose lo superficial e irrelevante y haciendo de lado lo sustantivo del encuentro. Cuando en realidad a mi juicio no puede atribuirse triunfo alguno para ninguno de los cuatro participantes en un debate que no fue tal y en el que, por cierto, el gran ausente fue el tema de la crisis sistémica global que condiciona presente y futuro de la Nación. 

Estimo que  López Obrador así lo visualizo desde el momento mismo en que el IFE diera a conocer formato y contenido del listado de preguntas. Razón esta por la que aprovechó el espacio para reiterar su mensaje sobre la necesidad de un “cambio verdadero”, desentendiéndose de dar respuesta puntual a las preguntas formuladas.

 Para el político tabasqueño el debate  trascendente está en la calle, confrontando sus ideas y propuestas con la gente en la plaza pública. Como se pudo observar en el Foro de educación, ciencia y tecnología, encuentro con estudiantes y académicos de las universidades públicas un día después del debate entre presidenciables ó el previo con estudiantes del Instituto Tecnológico de Monterrey. En ambos encuentros la respuesta de los jóvenes habla por sí en donde es que Andrés Manuel pone el énfasis en su campaña proselitista. 

Viene un segundo debate en junio. Por los resultados del primero a mi juicio ni perjudica ni beneficia a ninguno de los candidatos. Para entonces, a un mes de la elección la intención del sufragio estará definida, lo mismo para el llamado voto duro que para el sector de los indecisos o aquel que minoritariamente de antemano ha optado bien por el voto en blanco, por el sufragio a favor de “Cantinflas”, el de castigo como rechazo a un gobierno insensible e ineficaz ó por simplemente no asistir a las urnas. Adicionalmente, para entonces la guerra sucia estará en su apogeo,  y  la prioridad para los partidos políticos y sus candidatos estará puesta en el “trabajo operativo” pie a tierra  previo a la elección.  

Para los seguidores de López Obrador en “Morena”, al margen de los partidos que respaldan al candidato igual la atención no estará en un debate más. El énfasis estará puesto en la tarea de las brigadas de voluntarios preparando la defensa del voto casilla por casilla en cada Distrito Electoral,  Impedir que se repita el fraude será la consigna. 

Hojas que se lleva el viento

No abrigo ninguna animadversión personal para con los candidatos a senadores por Veracruz. A lo sumo, me indigna el que las llamadas izquierdas se hagan representar por personajes que a lo largo de los años, se han ganado merecida fama de sanguijuelas deshonestas, oportunistas y manipuladoras. Del priísta  José Yunes Zorrilla incluso he manifestado podría meter las manos al fuego por él, reconociéndole capacidad, buena fe y un alto grado de honorabilidad. Sin embargo no deja de sorprenderme el que todos, sin excepción confundan en sus propuestas de campaña el ámbito de competencia que como legisladores, caso de ganar la elección, les corresponde en un régimen de división de poderes. Lo que a su vez confunde a lo más atrasado política e ideológicamente del electorado. Ofrecen y prometen hacer y deshacer, dar o quitar como si estuvieran contendiendo por la titularidad del poder ejecutivo federal, incurriendo en demagogia, simulación y engaño. Dando por sentado, además, que lo que ofertan sin ton ni son está respaldado por sus respectivos candidatos a la presidencia de la República o por el gobierno estatal. Aquellos que les motivan buena fe y deseo de servir con integridad a los veracruzanos, están a tiempo de corregir.

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 Habiendo sido descobijado por la realidad y exhibido por el semanario “Proceso” y la prensa internacional, el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa está solo y su alma. El partido del cual es ideólogo, guía moral y primer militante en Veracruz, en nada contribuye a retirar las castañas del fuego en defensa del solitario de palacio. Sacar adelante contra viento y marea  a sus candidatos, lo mismo a la presidencia de la República que al relevo en el Congreso de la Unión, le preocupa y ocupa perdiendo e vista que si al gobernante le va mal, en el actual proceso electoral al PRI en la entidad peor le irá.

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Me convencieron. Para los yucatecos en la elección de gobernador en julio próximo, sólo hay de dos sopas: O votas por el candidato del PRI ó te abstienes de votar antes que sumarte al voto inútil. La descomposición del PAN en Yucatán y la prácticamente nula presencia de los partidos de la llamada izquierda, no dejan otra opción. Para la elección presidencial es otra cosa, el mayor número de opciones se corresponde con una sociedad plural con un significante componente de población flotante proveniente de otras entidades federativas. Así que el voto diferenciado está anunciado, como previsto está el triunfo inobjetable de Rolando Zapata Bello, candidato del PRI a la gubernatura. . Mérida, Yuc., Mayo 9 de 2012

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