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Pulso crítico

J.  Enrique Olivera Arce

Para ganar todos, cediendo, todos deben perder algo. De este criterio se parte en toda búsqueda de solución al conflicto social entre diferentes en el marco de la pluralidad.

Para que el colectivo social resulte ganador en torno a un tema específico  como un todo, las individualidades o particularidades deben ceder en beneficio del bien común. Esto viene a colación en relación al por ahora insoluble problema de la recolección y posterior destino de los desechos sólidos en la capital veracruzana.  

Todo mundo opina, se queja, denuncia y responsabiliza al ayuntamiento de un problema común y cotidiano, pero hasta el día de hoy no conozco una propuesta concreta orientada a su solución en beneficio de lo colectivo, que contemple el que la ciudadanía acepte que en lo particular todo xalapeño debe ceder perdiendo en beneficio de todos. De ahí la anarquía y el caos en el tema de la basura, en el que cada quién dispone de los desechos como mejor le viene en gana y acomoda, apoyado en el argumento de que el Ayuntamiento, no obstante cobrar anualmente el servicio no cumple a cabalidad con oportunidad, eficiencia y eficacia a lo que está obligado.

Las autoridades municipales, por su parte, no cumplen con el cometido a que están obligadas, bajo tres argumentos en principio superables:

  1. a.      El Ayuntamiento no cuenta con recursos presupuestales suficientes para actualizar, modernizar y dar respuesta integral a la ciudadanía en la prestación del servicio público.
  2. b.      La ciudadanía no cumple con lo reglamentado, depositando sus desechos fuera de tiempo y de los lugares indicados para la recoja.
  3. c.       El sindicato de trabajadores municipales de limpia pública no acepta  las medidas de racionalización y modernización del servicio propuestas por el Cabildo y, por ende, oponiéndose presiona para que las cosas sigan como están.

Alguien tiene que ceder y nadie lo hace, indisponiéndose a una “perdida” en lo particular para que quien salga ganando sea el Municipio y la totalidad de sus habitantes. El bien común queda así relegado y sujeto a intereses particulares o de grupo.

Llamándome la atención el que quienes más se quejan y lamentan del pésimo servicio, son aquellos que argumentando que pagan puntualmente año con año, se ven obligados a pagar en paralelo a particulares  que, sin el equipo adecuado, prestan el servicio con regularidad y eficiencia, o bien, no obstante estar al corriente del pago, no están considerados por el Ayuntamiento en los programas de recoja de desechos sólidos, viéndose obligados a depositar la basura en lugares distantes a su domicilio –lo más común por cierto-, que les origina molestia y gastos adicionales.

Sin embargo, cuando a estas personas se les dice que lo más sano para todos sería  que el Ayuntamiento concesione a empresas particulares el servicio para que sean estas las que, con el equipo y tecnología apropiada se hagan cargo de manera integral de la solución del problema, la respuesta es casi unánime: “De ninguna manera, es un servicio público  que las autoridades municipales deben atender directamente con recursos presupuestales, que para eso se les paga”.

A nadie se le ocurre que contratando el servicio con una empresa privada –como ya se hace en varias ciudades importantes del país-, las partes signantes se obligan en un acuerdo entre particulares sancionado por la ley,  en el que queden claramente establecidas las obligaciones  de los contratantes, con los alcances jurídicos contemplados en la legislación vigente. Si la empresa o el particular no cumple, está sujeto a una demanda, lo que en términos prácticos no es posible en tratándose de la relación entre Ayuntamiento y particulares, salvo el engorroso procedimiento de una demanda de amparo.

Alguien tiene que ceder, y somos todos. De lo contrario quejas y lamentos ciudadanos seguirán per sécula en tanto que, en defensa propia, las autoridades municipales seguirán haciendo como que hacen sin resolver un  problema ya grave para la ciudad.

Todo conflicto en el terreno de lo público tiene solución. Sólo se requiere voluntad e imaginación.

Esperemos que alguien se atreva a dar el primer paso, ahora que tanto se habla de formular un plan de desarrollo municipal con el concurso de todos.

pulsocritico@gmail.com

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