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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

En tanto que en lo que va del año el diesel registra un incremento acumulado de 70 centavos, la gasolina Magna 40 y la Premium de 52 centavos, para ubicarse a partir de ayer lunes en 6.63, 9.25 y 7.41 pesos por litro, respectivamente, y la SHCP anunciara que en lo que resta del 2008 el retiro paulatino de los subsidios a los combustibles se aplicará semanalmente, la inquietud social y política se incrementa al mismo ritmo.

Sirviendo lo anterior de contexto a la paradoja magisterial que tuviera lugar el sábado último en Orizaba, Ver., cuando aproximadamente 10 mil profesores afiliados a la Sección 32 del Sindicato Nacional de Trabajadores al Servicio de la Educación (SENTE), a coro gritaran a voz en cuello: “Callejas sí, Gordillo no. Callejas sí, Gordillo no”

Convocados a una asamblea para elegir a la nueva directiva del llamado “Equipo Político”, de la organización sindical en el estado, los profesores perdieron su tradicional compostura y ciega obediencia a que les obliga su militancia gremial en el sindicato considerado como el más poderoso de América Latina, repudiando a su lidereza moral vitalicia, con el grito: “Fuera Gordillo”. Resultando paradójico que clamaran por la salida de Elba Esther Gordillo al mismo tiempo que aclamaran unánimemente, al también líder vitalicio y guía moral de la Sección 32 de la organización. Rechazando un espurio cacicazgo y exigiendo la permanencia de otro.

Para muchos la lectura de la protesta masiva fue en el sentido de que el magisterio veracruzano fue espontánea y responde a que la camarilla que encabeza Elba Esther Gordillo está afectando el bolsillo de los profesores, ya de por sí lastimado por el incremento general de la carestía de la vida. En tanto que para otros, ésta fue armada desde el bunker de Juan Nicolás Calleja en la capital del Estado, presumiblemente con la intención de restarle fuerzas a la lidereza vitalicia, hoy aliada con el PAN, y transferir éstas a su partido de origen histórico, el PRI, ante lo que se viene en las elecciones del 2009 y 2010.

Si la protesta hubiera tenido lugar en otro contexto, ajeno al creciente repudio que a nivel nacional se manifiesta en contra de Elba Esther Gordillo y su cacicazgo vitalicio, circunscribiéndose a la vida política veracruzana, la segunda lectura podría sustentarse en el pánico que para el PRI representa la posible candidatura de Miguel Ángel Yunes Linares a la gubernatura en el 2010 por el PAN y con el apoyo de la Gordillo. Habida cuenta del respaldo mutuo que existe entre el primer priísta de Veracruz, el gobernador Herrera Beltrán, y el líder moral del magisterio veracruzano. Presuponiéndose que el gremio se conduce como siempre con la misma docilidad y obediencia a la línea dictada por Juan Nicolás Calleja, sin que pese el daño económico y social que para el profesorado representa la virtual alianza de Elba Esther con Calderón Hinojosa.

En tanto que la primera lectura, con un alto grado de ingenuidad a mi juicio, estaría indicando que hay un rechazo unánime al corporativismo magisterial, fruto de un ascenso en la consciencia y cultura política del magisterio veracruzano, y que bastaran unas cuantas consignas de elementos de la opositora Coordinadora Nacional, agitadas en las afueras del recinto en que tuviera lugar la asamblea, para transformar la esperada y optimista manifestación de unidad y disciplina sindical de la mayoría convocada, en una de las más contundentes manifestaciones de repudio a Elba Esther Gordillo y al corporativismo sindical y político del país.

Ambas posturas se justifican si partimos de la idea de que para la clase política veracruzana vivimos en una isla, ombligo de la Nación, y ajena al contexto global de un país que vive sus peores momentos de descomposición social y política.

Sin embargo, aceptando sin conceder que bien puede haber respondido la manifestación de protesta a una acción espontánea de los profesores, a una intención premeditada y calculada por parte del priísmo veracruzano, ó ambas entreveradas, en un escenario más amplio en el que domina el peso específico de Elba Esther Gordillo sustentado en una sólida estructura en la que tiene mayoría, y en el opaco control de las poderosas finanzas sindicales, y que ello representa un poder político que rebasa como botín a lo que puede representar una gubernatura estatal, podría aventurarse una tercera lectura: la protesta magisterial de Orizaba no es otra cosa que una intentona a nivel nacional de sustituir a un cacique por otro. Declaración abierta de una guerra por el control de la estructura sindical. De ahí la paradoja. Quítate tu Gordillo, que ahora me toca a mí, Juan Nicolás Callejas.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

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