Salte la navegación

Pulso crítico

Participar responsablemente ejerciendo a plenitud derechos y deberes cívicos es el camino de la democracia. Apostémosle a ello votando por el cambio.

J. Enrique Olivera Arce

01/12/2011

Con la aprobación del IFE a las coaliciones electorales con vías a la elección del 2012, queda confirmado oficialmente que el PRI irá con el Partido verde y con el Panal, en tanto que la izquierda será representada por el PRD, PT y Movimiento Ciudadano. Por su parte el PAN participará solo y su alma debiendo afrontar la pésima experiencia que se vive con Calderón Hinojosa al frente del Poder Ejecutivo Federal.

Todo está dispuesto formalmente para que los partidos políticos con registro pongan toda la carne en el asador en la disputa por el sufragio ciudadano. Lo que aún está en duda es si los mexicanos estamos preparados para avanzar en la construcción de la aún incipiente democracia, enriqueciendo participación y fortaleciendo el estado de derecho para una más sana convivencia, dentro del marco de la pluralidad que distingue al México de nuestros días.

La respuesta a tal interrogante habrá de darse a lo largo del proceso electoral, confirmándose en las urnas en julio próximo. Con un arbitro cuestionado y un régimen político caduco, el como le responda la ciudadanía a la partidocracia será el indicador cualitativo del avance, estancamiento o retroceso de la vida en democracia en el país. De todos los mexicanos depende el permanecer secuestrados por los partidos políticos, privilegiando abulia, desinterés e “importamadrismo”, o dar un paso adelante con participación consecuente, rescatando lo que por derecho corresponde para hacer valer soberanía y voluntad popular.

Habida cuenta de que se estima que el proceso electoral ya en marcha será atípico, enmarcado en la crisis del régimen político, el clima de violencia imperante en el país, así como por el efecto dominó de la crisis sistémica globalizada, la mayor o menor participación ciudadana con responsabilidad, buen juicio y talante crítico, será determinante como contrapeso a las prácticas antidemocráticas, “guerra sucia”, simulación, gatopardismo y mediocridad que ya se vislumbran como  tónica a prevalecer en la contienda.

Implicando la participación ciudadana no sólo vigilar y denunciar en aras de propiciar limpieza electoral, sino que lo sustantivo y relevante sería sin duda el analizar y ponderar propuestas, comportamiento, y alcance de miras de coaliciones, partidos, candidatos, servidores públicos y la llamada clase política en general, lo mismo en la cercanía del ámbito más próximo, el municipio, que en los niveles estatal y nacional para, en su momento, definir el sentido del voto de confianza que de manera responsable se habrá de emitir en las urnas.

Sobre todo teniendo en cuenta que en esta ocasión no sólo se disputa la representación popular, sea a nivel presidencial o en el Congreso de la Unión. Lo que la contienda pone sobre la mesa va más allá de la ortodoxia electoral, estando en juego si  los mexicanos queremos más de lo mismo o estando convencidos de la necesidad de cambio, optamos por este por la vía democrática.

Que coalición o partido político coincide con ésta necesidad y propone y actúa en consecuencia, o está a favor de la continuidad de un estado de cosas que lastima a la mayoría, ofertando el cambio para seguir igual. Esa es la cuestión de fondo que habrá de dilucidarse en julio próximo, correspondiendo a los votantes el dar la última palabra.

Se dice que pese a lo atípico que pudiera ser el proceso electoral, la ortodoxia sugiere que la elección no se gana en las urnas sino en la mesa de negociaciones. Este es el reto a superar, demostrando que la sumisión y el secuestro de la voluntad popular por la partidocracia, es historia negra, cosa de un pasado al que ya no deseamos retornar. Una copiosa y responsable votación es el camino, sin perder de vista lo que está en juego.

El por quién votar es atribución personal de cada quién, como la obligación de cada cual es el velar por el respeto a su voto. La suma de sufragios emitidos con responsabilidad, consciencia y amor a México, hará la diferencia entre un simple triunfo legal y uno legítimo sustentado en la legalidad. Optemos por lo segundo para así estar en condiciones de exigir que desde la presidencia de la república, el Congreso de la Unión, o los partidos políticos, no se nos de nuevamente gato por liebre.

La abstención es reacción visceral del conformista y, por tanto inútil. El voto nulo es la reacción del inconforme, protesta ante una realidad que nos agobia, legítimo pero legalmente también inútil. Demos valor al voto útil, sí pero sufragando como ciudadanos libres a favor del México nuevo, el que deseamos para nuestros hijos.

Ni más de lo mismo ni más cambios simulados para seguir igual. Participar responsablemente ejerciendo a plenitud derechos y deberes cívicos es el camino de la democracia. Apostémosle a ello votando por el cambio.

pulsocritico@gmail.com

http://pulsocritico.com

https://pulsocritico.wordpress.com

http://www.gurupolitico.com


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: