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Archivos diarios: julio 31st, 2008

En política, a veces lo importante es la cantidad –es el caso de los procesos electorales- pero en otras lo que cuenta es la intensidad. Desde esta perspectiva, y en tanto que llegamos a la fecha marcada en el calendario electoral para la siguiente elección nacional, la izquierda va a echar mano de ese recurso donde le lleva ventaja al PAN, al PRI y a todo el amplio espectro de poderes fácticos: la intensidad del compromiso político.

En dónde Estamos. Terminaron las sesiones en el Senado en torno a la propuesta del Gobierno para modificar el marco legal de la actividad petrolera. El PRI ya sacó su propia propuesta de reforma petrolera y, finalmente, tuvo lugar la primera etapa de la consulta ciudadana auspiciada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en torno a los proyectos hasta ahora presentados pero, sobre todo, en relación a la idea de abrir aún más el campo de los hidrocarburos a las empresas privadas como vía para modernizar esa industria.

Los eventos y argumentos en relación al futuro de Pemex, no parecen haber modificado significativamente las posiciones al interior del pequeño círculo en el que vive la clase política mexicana. No es particularmente aventurado suponer que las intenciones de los diferentes actores siguen siendo las originales, pues el acercamiento entre las posiciones del Gobierno y su partido con el PRI se daba por descontado desde el principio. Y si en más de tres meses nadie ha modificado realmente su posición en torno al problema petrolero –y que es sólo un reflejo del desacuerdo de fondo sobre el proyecto nacional-, entonces únicamente se compró tiempo, pero se sigue sin encontrar el cauce apropiado para administrar de manera satisfactoria las grandes diferencias políticas, sociales y culturales que caracterizan el momento actual.

Los Proyectos.

El Gobierno y su partido desean extraer más petróleo y lo más rápidamente posible para: a) aprovechar los altos precios de ese recurso natural para contar con más ingresos fiscales sin tener que hacer una auténtica reforma fiscal; b) dejar en manos del capital privado la construcción de nuevas refinerías más la exploración y extracción de petróleo en aguas profundas, de esta manera se logra un triple propósito: primero, no tener que prescindir de los recursos de Pemex para el erario; segundo, no tener que transformar realmente a Pemex atacando la corrupción de sus administradores y de su sindicato, un buen aliado de cualquier Gobierno; tercero, hacer de los grandes consorcios petroleros que lleguen a explotar el petróleo, aliados políticos de peso.

Al presentar su proyecto de reforma petrolera el PRI no ofrece una alternativa real a la del Gobierno y por eso Felipe Calderón ya le dio el “visto bueno”. Lo que el PRI pretende es reformular desde el centro político este proyecto al proponer la creación de empresas especializadas propiedad de Pemex para que formalmente ellas se hagan cargo de la refinación, transporte y almacenamiento de hidrocarburos, pero puedan firmar contratos con terceros y por esa vía pueda admitirse al capital privado en los tres sectores donde lo quieren el Gobierno y su partido. Por lo que se refiere a la exploración y extracción en zonas difíciles, el plan del PRI es hacerlo mediante contratos con consorcios privados, pero sin atar el pago al valor de la riqueza que se descubra, como ha sido el caso con los adversos “contratos riesgo” inaugurados por Miguel Alemán. Finalmente, la iniciativa priista sostiene que no es sólo petrolera sino energética pues propone que se destine una parte, aunque no sustantiva de los ingresos de Pemex para introducir a México en la etapa de las energías alternativas. Desde luego, esta iniciativa, como la del Gobierno, no dice nada respecto a esa piedra de molino que desde hace mucho lleva Pemex atada al cuello: el sindicato petrolero.

La izquierda aún no da forma a su proyecto, pero se ha presentado como la fuerza que reivindica el legado cardenista y que desea volver a hacer de la actividad petrolera estatal, el centro del nacionalismo mexicano y de la política social. Es por eso que las líneas generales de su proyecto consisten en mantener toda la actividad petrolera como responsabilidad exclusiva de Pemex, pero permitiendo que la empresa mantenga utilidades suficientes como para reinvertir hasta revertir el estado lamentable en que le ha dejado una política que sólo ve en Pemex al gran proveedor de impuestos para un Estado que sigue captando en impuestos apenas la mitad de lo que logra en otros países de características similares a las de México o un tercio de lo que es usual en los países de la Europa Occidental.

Como única fuerza de oposición real, la izquierda no tiene hoy posibilidades de derrotar en el Congreso una iniciativa privatizadora PAN-PRI. La alianza de estos partidos es ya un patrón que se ha seguido en todos los momentos clave del enfrentamiento izquierda-derecha a partir de la época de Carlos Salinas. Además, la brutal división interna del PRD que se agudizó a raíz de la derrota electoral de 2006, ha llevado a que ese partido tenga que dividir sus fuerzas luchando en dos frentes: uno contra la derecha y otro el creado por el choque entre Nueva Izquierda e Izquierda Unida.

Sin embargo, ese PRD en guerra civil, pero forzado por el movimiento social creado por AMLO, y que tiene como núcleo al Movimiento en Defensa del Petróleo, ha logrado llevar a cabo una resistencia que ha tenido mejores resultados de los que podrían suponer sus obvias debilidades. En efecto, en abril pasado, alcanzó a impedir la aprobación de la iniciativa petrolera de Calderón y con su consulta popular dio voz, en este tema, a una parte de la ciudadanía. Obviamente que el Gobierno y la derecha han descalificado la consulta subrayando que millón y medio de opiniones ciudadanas no es un número representativo del gran espectro político mexicano. Sin embargo, la cifra es significativa si se tiene en cuenta que el ejercicio se llevó a cabo con un mínimo de recursos y a contrapelo del Gobierno Federal y de la mayoría de los estatales, en contra de dos de los tres partidos dominantes, en contra de la mayoría de los medios de comunicación, de la posición de los grupos empresariales y de la Iglesia Católica.

La Política del Salmón.

En política, a veces lo importante es la cantidad –es el caso de los procesos electorales- pero en otras lo que cuenta es la intensidad. Desde esta perspectiva, y en tanto que llegamos a la fecha marcada en el calendario electoral para la siguiente elección nacional, la izquierda va a echar mano de ese recurso donde le lleva ventaja al PAN, al PRI y a todo el amplio espectro de poderes fácticos: la intensidad del compromiso político. Por ahora y quién sabe por cuánto tiempo más, la izquierda –al menos esa parte que se identifica con las posiciones de AMLO- va a tener que aguantar las dificultades de vivir como los salmones y nadar contra la corriente. La energía para sostenerse en esa situación la va tener que sacar tanto de sus convicciones como de la frustración y rabia que provocaron en ella la forma en que se condujo la última elección presidencial. El encono alrededor de la política petrolera no es más que la manifestación más obvia de un problema más profundo y serio. La atmósfera envenenada en que se desenvuelve hoy la política mexicana tiene su origen inmediato en la decisión de la derecha de no apegarse al espíritu de la competencia electoral democrática, ese espíritu al que ella apeló tantas veces en su lucha contra el autoritarismo priista y que, finalmente, se materializó al concluir el siglo pasado y que fue justamente lo que le permitió llegar al poder en 2000.

El compromiso de la derecha triunfadora con la competencia leal en las urnas se evaporó ante la posibilidad de que al final del sexenio hubiera una nueva alternancia en favor de la izquierda. El espíritu democrático en el PAN y en los círculos del poder económico fue sustituido por una mezcla de gusto por el poder recién conquistado, resabios anticomunistas, prejuicios sociales y temor a las mayorías de desposeídos. Esa mezcla condujo al desafuero de AMLO, a la campaña del miedo y a la intervención ilegal del presidente y de los empresarios en el proceso electoral de 2006. En estas condiciones la negociación serena y de buena fe entre izquierda y derecha es imposible.

El Choque de los Trenes

Una izquierda que considera que en el proceso institucional, y por malas artes, se le cerró el paso al triunfo no le queda más alternativa que aceptar su marginación o recurrir a lo que es su fuerte: la movilización. Pero en un país políticamente crispado, con profundas divisiones de clase y afectado por la crisis económica mundial, la política de la movilización puede llevar a un choque, como a un nivel local ocurrió en Atenco y en Oaxaca. Esa eventualidad es la que debió de ser tomada en cuenta años atrás por los que al inicio de la consolidación democrática decidieron poner sus intereses por encima del “bien común”. En fin, hoy que la posibilidad del choque de los trenes ha vuelto a surgir es urgente encontrar al guardagujas eficaz.

Tomado de: Kikka Roja

IRATXE GÓMEZ/01.08.08 – eldiariomontañez.es

El Camaleón

El físico de Radovan Karadzic ha experimentado notables cambios desde que fuera líder serbobosnio, prófugo y, actualmente, juzgado por La Haya

Como un camaleón, Radovan Karadzic cambia su apariencia para adaptarse al medio en el que debe desenvolverse. Esa facilidad para la mutación explica que se puedan emplear identidades variopintas para referirse al mismo ‘carnicero de Sarajevo’. Un psiquiatra especializado en la cura de las paranoias y la neurosis, escritor aficionado con ambiciones, líder político de tipo hitleriano, un curandero con alma errante, y un genocida sentado en el banquillo para ser juzgado por el Tribunal de La Haya. Las mil caras de un mismo genocida, que han evolucionado de forma paralela a su carrera personal y profesional.


Desde joven aspiraba a alcanzar el poder, pero sus intentonas en los ámbitos de la medicina y la literatura no le reportaron los éxitos que él esperaba. Su carácter fuerte y combativo se dejaba entrever en alguna obra de Karadzic, como el poema escrito en 1971 bajo el título de ‘Bajemos a la ciudad, matemos a algún inútil’. Su ejemplo a seguir era la retórica de Slobodan Milosevic durante la defensa de la Gran Serbia, que él llevó al extremo.

Su ascensión a la política fue meteórica. En 1989 fundó el Partido Socialdemócrata de Bosnia y desde el primer momento se erigió en líder iluminado de la minoría serbia, pero tuvo que imponer sus ideales a la fuerza. A principios de 1992 se proclamó presidente y jefe militar de la llamada ‘República Serbia’ de Bosnia y Herzegovina, y empezó una limpieza étnica. Bajo su cabellera aleonada se inspiraban las ideas más atroces que animaban al exterminio de los musulmanes.

La cabeza pensante ordenaba y las fuerzas serbobosnias eran los brazos ejecutores durante la guerra de los Balcanes. Una masacre capitaneada por un hombre de aspecto robusto, al que era difícil negarle nada con su 1,85 metros de altura, ojos castaños y pelo gris, que inducían al que le miraba a adoptar una actitud de respeto y sumisión.

Su tono socarrón y de superioridad desaparecieron totalmente cuando en 1997 las órdenes de captura por genocidio contra él y su mano derecha, el general Ratko Mladic, adquirieron un tono más amenazador. Karadzik se mordió la lengua y se fugó durante trece años. Su paradero durante todo este tiempo se mantuvo en secreto hasta su detención el pasado lunes.

Disfraz de gurú

El genocida se puso el disfraz de prófugo, lo que le permitió pasar desapercibido mientras andaba por las calles de Belgrado y veraneaba en Croacia. Algo comprensible a tenor de ver su nueva apariencia tras la detención.

Irreconocible. El arresto de Karadzic fue tan sorprendente como su nuevo aspecto físico. Una larga barba blanca, una impresionante melena recogida en un curioso moño en lo alto de la cabeza, gafas… En definitiva, un total mimetismo con un gurú de la ‘new age’. Bajo la falsa identidad de Dragan Dabic, se escondía un experto en medicina alternativa que atendía una consulta naturista privada en Belgrado. Sus vecinos, su casero y compañeros de trabajo le consideraban un apacible curandero. Un hombre incapaz de matar una abeja y dispuesto a curar a quien necesitase con sus pócimas mágicas. Por ello, a muchos les costaba ver detrás de esa imagen de beato a un criminal execrable.

Hasta el propio magistrado le preguntó ayer en la primera comparecencia del antiguo presidente serbobosnio en La Haya: «Es usted Radovan Karadzic, ¿no es así?». «Sí, soy yo», esclarecía el propio genocida. Y eso que el ‘carnicero de Sarajevo’ se afeitó la barba y se cortó su larga melena nada más entrar en prisión.

Jorge Octavio Ochoa

El Universal

Ciudad de México Miércoles 30 de julio de 2008 16:30

La Auditoría Ciudadana Independiente de la consulta sobre la reforma energética, dio a conocer hoy un segundo informe preliminar sobre la jornada realizada el pasado domingo en el Distrito Federal y otras nueve entidades del país.

El informe está basado en los reportes proporcionados por 205 auditores desplegados en 740 mesas receptoras de la consulta en 89 municipios de las nueve entidades del país y siete delegaciones en el Distrito Federal.

Según este informe, 96% de las mesas fue instalado en los lugares donde indicó la publicación previa; en 53% de ellas hubo al menos tres responsables y en 35% hubo dos.

En 87% estaba el material completo; en 2.8% no hubo lona de ubicación; en 97% se proporcionó la información solicitada por los auditores y se registró debidamente a los participantes.

En 98% se utilizó tinta para marcar a los votantes; sólo en 2% se detectó acarreo; en 1% se detectó a personas obsequiando objetos o boletos a cambio de la participación.

La Auditoria Ciudadana asegura que hubo apego en los procedimientos de la consulta a los principios de certeza y transparencia para garantizar la libre expresión de la opinión de la ciudadanía en la materia consultada.

Los incidentes reportados y documentados no afectan ni alteran de manera significativa el ejercicio libre de participación de la ciudadanía, excepto por la falta de condiciones para la secrecía y la privacidad, que se denunció desde el primer informe.

Paulina Monroy / En Blog Revoluciones

Se avecina una movilización social que no podrá ser contenida por la administración calderonista, consideran sociólogos, politólogos, historiadores y luchadores sociales. Pobreza, despojo, desempleo y crisis de legitimidad del actual régimen, las causas. La respuesta de los gobiernos, federal y estatales ha sido la criminalización de más de 60 movimientos sociales en los dos años recientes.

La crisis alimentaria, el deterioro económico, la violencia institucionalizada, la fragmentación social y las reformas estructurales son “caldo de cultivo” para una escalada de movilizaciones que cuestionará la estabilidad de Felipe Calderón en el poder. Especialistas advierten que, como sucedió en Argentina, Bolivia y Ecuador, en México el estallido social se avecina.

Ver Nota completa

Laura Itzel Castillo/Blog Revoluciones

Aunque el oficialismo insista en descalificar la consulta ciudadana del domingo pasado, se puede afirmar sin aspavientos que fue todo un éxito. Aún faltan dos etapas, de las tres en que se dividió este ejercicio ciudadano —en algunos estados se votará el 10 de agosto, en otros el 24 del mismo mes—-, pero el primer evento superó las expectativas de los organizadores.

La consulta no es vinculante, aunque sí tiene un efecto político. Sólo los necios e irresponsables lo ignoran. Esta actitud tampoco resulta sorpresiva. Es la misma que han asumido, desde diciembre de 2006, casi todos los miembros de la coalición derechista que llevó fraudulentamente al poder a Felipe Calderón.

Qué pena, pero no aprenden. No se dan cuenta que México es un polvorín que puede estallarles en las manos. De manera cada vez menos vergonzante, asumen como propia la conducta y la truculencia de aquel ex presidente de triste memoria, de origen priísta, a quien el PAN acusó de apropiarse de su ideología y propuestas; el que dijo, al final de su administración, refiriéndose a la oposición de izquierda: “Ni los veo, ni los oigo”.

Ni la toma de tribunas, ni el contundente NO emitido por un millón y medio de ciudadanos respecto a las iniciativas calderonistas, los hace retroceder. La derecha quiere seguir adelante con sus planes. Ilusos y torpes si creen que el movimiento cívico encabezado por el presidente legítimo, Andrés Manuel López Obrador, dejará que consumen este atraco a la nación.

La iniciativa del PRI fue la misma gata aunque revolcada. Mantuvo la entrega de una parte de la renta petrolera a las trasnacionales que tanto trabajo nos costó expulsar. Era previsible, viniendo de quien vino: Manlio Fabio Beltrones.

Este policía político, formado en los sótanos del régimen priísta, se ha convertido en un personaje poderoso, a consecuencia de la ilegitimidad de origen de la actual administración federal. Carlos Loret de Mola lo identifica como el jefe del presidente espurio. Sin embargo, el periodista se equivoca. El ex gobernador de Sonora sólo es el operador político de un personaje mayor. El verdadero patrón, el capo de capos, responde al nombre de Carlos Salinas de Gortari.

¿Y qué sigue después de la consulta, si no se respeta el sentir ciudadano?, se pregunta mucha gente. La respuesta es variada pero, al final, existe sólo un camino para detener la intentona privatizadora de nuestra riqueza petrolera: la resistencia civil pacífica.

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