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Soberanía PopularEstadística
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J. Enrique Olivera Arce
Los marineros que sólo tienen instrumentos meteorológicos para el buen tiempo, son incapaces de prever las tormentas. Alejandro Nadal
Mal momento para hablar de negocios con la República Popular China. Las reformas estructurales que promueve el presidente Peña fructificarán, si acaso, en el mediano plazo, mientras que en la coyuntura la economía nacional ya no quiere queso, sino salir de la ratonera.
Todos los indicadores, percepción y confianza de inversores y consumidores, están coincidiendo en torno a una evidente desaceleración de la economía en México, que no siendo ajena a la crisis globalizada mundial, se está topando con serios obstáculos estructurales internos que vienen de muy atrás y que, para salvarlos, hace falta algo más que reformas legislativas y privatización de lo poco que queda bajo el dominio público.
Observándose que la fortaleza macroeconómica y el blindaje frente a la crisis económico-financiera global, no pasan de ser ilusoria realidad virtual.
Inflación, desempleo, fuga de capitales, abatimiento del ahorro interno, incremento galopante del endeudamiento de estados y municipios, desaceleración en la planta industrial y de la producción de alimentos, merma en el flujo de remesas que nos llegan del exterior, contracción del mercado exterior y doméstico, freno a la inversión pública y privada, el deterioro del poder adquisitivo del salario y de los fondos para el retiro, son focos rojos que apuntan hacia un alto riesgo de recesión para el corto plazo en México, acompañando en ello a nuestros vecinos del norte que en alto grado nos trasmiten los efectos de su entorno económico negativo.
No está a discusión si los escollos a que se enfrenta la economía son rescoldos heredados de los gobiernos panistas, o consecuencia de la estrategia del nuevo régimen. Ahí están y hay que enfrentarlos, antes de que sus efectos agudicen su incidencia en los terrenos de la microeconomía, agudizando la ya de sí vulnerable estabilidad social y gobernabilidad del país.
Productividad y competividad, panaceas propósito de las llamadas reformas estructurales neoliberales del gobierno peñista para participar con éxito en un escenario de libre comercio, no se construyen de un día para otro. Siendo, en la coyuntura, cartas a jugar en una relación comercial con la segunda potencia económica del mundo, sin estas estaríamos apostándole a perder de entrada. Producir, crecer y distribuir la riqueza generada al ritmo de la República china, para México está en mandarín.. Luego la relación comercial con el país asiático, además de seguir siendo asimétrica, significará para México en el corto y mediano plazo incrementar el déficit comercial existente entre las dos naciones, en un escenario de incertidumbre y crisis recurrente.
Al cierre de 2012, el comercio total entre México y China alcanzó 62,657 millones de dólares, de los cuales sólo 5,721 millones de dólares corresponden a exportaciones mexicanas al país asiático. En consecuencia, casi 57,000 millones de dólares corresponden a importaciones de productos chinos, con lo que México registra un déficit en la relación bilateral de más de 51,000 millones de dólares, de acuerdo con la información más reciente de la Secretaría de Economía (El Financiero 03/05/2013).
Luego entonces, tendría que entenderse que el acercamiento del gobierno chino con América Latina y en lo específico con México, no tiene más propósito que incrementar el área de su influencia geopolítica y, de paso, beneficiarse con la adquisición de materias primas baratas, entre ellas petróleo. Los chinos no son hermanas de la caridad, lo accesorio seguiría la suerte del principal, dejando a nuestro país en desventaja comercial y política en el juego de las grandes potencias.
Nuestra estrecha vinculación y dependencia económica y política con los Estados Unidos de Norteamérica, nos pondría entre la espada y la pared. ¿Con quién fortalecer vínculos comerciales y políticos? ¿Con nuestro principal socio comercial ó con el país asiático? Es el gran dilema para México si se deja atrapar por el canto de las sirenas de ultramar.
Cuando los traspiés económicos de nuestros vecinos del norte son transitorios, la intención de los chinos es llegar para quedarse, como podría interpretarse su interés por adquirir deuda pública e invertir en grandes obras de infraestructura social y productiva en México.
Propósito obvio a mi juicio, frente a la vulnerabilidad de un país “emergente” tocando a la puerta de la recesión. Mal negocio si con ello pretendemos asegurar reactivación y crecimiento económico, sin antes resolver nuestra compleja problemática interna.
Así que, siempre a mi modesto entender, no deben echarse al vuelo las campanas tan a la ligera. Falta ver que opina el gobierno de Barack Obama al respecto y hasta donde el gobierno de Peña está dispuesto a correr el riego.
Por lo pronto, además de extemporáneo resulta patético el que de manera anticipada a Veracruz ya se apunte entre los beneficiarios de lo que aún no pasa de ser un marco de dudosas intenciones. ¿Aunque quien sabe, a lo mejor se está pensando en los paraguas chinos que se importan para las campañas políticas?
Hojas que se lleva el viento
PAN y PRD no quitan el dedo del renglón. Les sobran elementos para chantajear al presidente Peña y al PRI, bombardeando en la línea de flotación al cupular acuerdo llamado “Pacto por México”. Ahora el PRD pide una suspensión temporal del acuerdo mientras concluyen los procesos electorales que tienen lugar en 14 entidades federativas. Veracruz y su gobernador no dejan de estar en el ojo del huracán en medio de una guerra sucia que no tiene fin.
La interrogante: ¿Hasta cuando el Sr. Peña acomodará las fichas para frenar la inercia del viejo régimen que se le opone? Los que saben del paño dicen que esto tendrá lugar precisamente al término del proceso electoral. Ya para qué, dicen por su lado los que no saben. Lo cierto es que no se puede hacer de lado que el pacto es el eje central de la estrategia presidencial para el logro de propósitos y objetivos por alcanzar, luego no caben titubeos que le pongan en riesgo.– Xalapa, Ver., junio de 2013.
Pulso crítico
J. Enrique Olivera Arce
Todo cuerpo que sube tiende a caer; a toda acción corresponde una reacción, de igual o mayor intensidad. Principios elementales que, en el terreno de las ciencias sociales son equiparables a La espiral de Peter que establece: “Incompetencia más incompetencia, igual a incompetencia”, o bien, el efecto Dunning-Kruger aplicable a “ los individuos incompetentes que son incapaces de reconocer su extrema insuficiencia”. Lo que en lenguaje llano, refiriéndose a los mediocres, mi abuela pontificaba con la conseja popular: “El que nace para maceta no pasa del corredor”.
Y todo indica que gran parte de nuestra aldeana clase política se encuentra en tal tesitura, habiendo arribado a su más alto nivel de incompetencia y, de extrema insuficiencia para reconocer y actuar en consecuencia, de su incapacidad para conducir los destinos de Veracruz.
Su acción o reacción frente a una realidad que les rebasa, o que insuficientemente entienden o perciben, les hace caer del ladrillo.
Sólo así se explica el desgarre de vestiduras y gritos al cielo, clamando respeto a una dudosa democracia electoral ante la iniciativa y creatividad, pero también reflejo del hartazgo de la sociedad, de dos adolescentes que han puesto en jaque al proceso electoral en marcha, invitando a votar el próximo siete de julio por un gato.
Lo que para los adictos a las redes sociales no pasa de ser una inteligente y oportuna broma, para la clase política, tomada por sorpresa, adquiere el carácter de amenaza a la democracia; obligando al Instituto Electoral Veracruzano (IEV) a emitir una declaración pública, invitando a la ciudadanía a no votar por el ya mundialmente famoso personaje gatuno, conocido como “candigato”.
Para otros, también escamados ante tal derroche de buen humor, la iniciativa parte del bunker adversario, ubicando un fenómeno mediático que ha merecido la atención de la prensa mundial, como parte de la guerra sucia, en el intercambio de lodo entre partidos y candidatos contendientes, formalmente registrados ante el IEV.
Sin faltar el candidato oportunista que ve en el voto por Morris, la ocasión para que el sufragio se divida, capitalizando para sí el conteo proporcional.
Para nuestros políticos no tiene nada de graciosa la broma que ya involucra a cerca de 50 mil seguidores. La propuesta del “candigato” a acabar con todas las ratas, los hace ver frente al espejo. La corrupción y la impunidad florecen en tanto la sociedad la tolere.
La inquietud ante tal fenómeno mediático que ya cobro naturaleza política e interés mundial, ya llegó también a nuestros círculos de intelectuales y académicos, generando polémica. Para unos es expresión de una juventud que se siente excluida y marginada, en tanto que para otros, es un claro atentado contra los afanes de una sociedad que se esfuerza por construir ciudadanía y alcanzar cambios sustantivos para el país por la vía de las instituciones democráticas. “Si perdemos el respeto por nosotros mismos, pierde México”, aducen.
Para las “buenas conciencias”, la broma es de mal gusto, propia de jóvenes desorientados influenciados por la televisión y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. “Los muchachos de hoy ya no son como los de antes”, dicen, sin parar mientes en que la sociedad mexicana ha cambiado, más para bien que para mal; entre los jóvenes, de manera aún confusa, se rescata memoria histórica y el afán de trascender rechazando el mundo que sus padres les están heredando.
Lo cierto es que, al igual que aconteciera con la irrupción del #yosoy132” en la vida política y social de México y específicamente en la elección presidencial del 2012 ó los “indignados” del presunto primer mundo frente a la crisis, los jóvenes exigen ser escuchados y tomados en cuenta en la toma de aquellas decisiones cupulares que les afectan cancelando su futuro.
En Veracruz, el vote por “candigato”, ni es broma ni debe ser tomado a la ligera. Está expresando el abierto rechazo de la juventud veracruzana (más los que se sumen de otras partes del país y del mundo), a la descomposición de la vida política en la que se refleja en paralelo tanto la crisis sistémica global como la que acusa el sistema de partidos en México. A lo que se suma la debacle económico financiera que ya impacta en el bolsillo de las mayorías y la pérdida de paradigmas morales, principios y valores universalmente reconocidos.
Crisis multidimensional sin salida a la vista, que orilla a los gobiernos a dar palos de ciego, atentando lo mismo contra principios democráticos que contra calidad de vida y expectativas del devenir de las nuevas generaciones.
Si surge en Veracruz tal manifestación, no es casualidad. La incapacidad e incompetencia de las clases dirigentes en la entidad, ofende a la inteligencia de los veracruzanos. El alto nivel de descomposición de la vida política, expresada en el actual proceso electoral, ha tocado fondo, llegando al límite permisible.
Tal crisis no es privativa de Veracruz. El régimen político a escala nacional transita por el mismo camino. No obstante, es aquí y ahora en donde a los veracruzanos nos aprieta el zapato. Hoy lo que parece ser una broma, llegará el día en que la ciudadanía pase de la algarabía desbordada como manifestación de su repulsa, a una toma de conciencia sobre la realidad y lo que hay que hacer para ponerla al servicio de las mayorías. Y, por lo que se escucha y observa, ésta bien podría adelantarse a la reforma política de maquillaje que se cocina en las cúpulas, obligando a la partidocracia a devolver representación y voluntad popular que por ahora mantiene secuestrados.
Por lo pronto, en Veracruz la incapacidad de la clase gobernante para reconocer su insuficiencia conceptual y operativa para atender a una realidad social y política que le desborda, pone en jaque al proceso electoral, amenazándole con la nulificación de la elección y, de dejar crecer la inconformidad, con un desgastante proceso de ingobernabilidad que Veracruz no se merece. El “candigato”, Morris o los que aparezcan, es apenas la punta del iceberg.
Hojas que se lleva el viento
Bien que se las arregla el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa para dividir y destruir. Primero fueron victimados los partidos políticos de oposición, ahora la prensa, en la que ya se acusa una franca división entre los medios afines al régimen /Los Ginos), los intermedios que bien conjugan el interés económico con la neutralidad, y los independientes que no se deben ni al boletín ni al pesebre oficial, sin faltar los llamados “detractores” de inflamadas vísceras y el círculo rojo de corazón azul celeste. La celebración del Día de la Libertad de Prensa por los periodistas veracruzanos, se encargó de exhibir por donde transita un gremio cuya fuerza radicaría en la unidad frente al poder y no en la dispersión.
Por cierto, Doña Gina Domínguez, coordinadora de Comunicación Social y vocera del ejecutivo, tiene pendientes cuentas por pagar y sus acreedores empresas y personas físicas, ya no aguantan la espera que, según se filtrara, se prolongará hasta pasada la elección del 7 de julio.
Pulso crítico
J. Enrique Olivera Arce
Conforme se han ido dando a conocer en Veracruz las listas de quienes oficialmente están registrados para contender como titulares o suplentes en la elección de diputados locales uninominales y plurinominales, así como de alcaldes, síndicos y regidores para los 212 municipios de Veracruz, el consenso entre la ciudadanía crece y se manifiesta en amplios círculos sociales de la entidad: la elección del siete de julio próximo nada bueno dejará a los veracruzanos.
Las razones para aglutinar la opinión pública en torno a esta percepción, son más que obvias. No hay necesidad de atender a costosas campañas de proselitismo, analizar o confrontar propuestas y promesas de campaña, las listas de presuntos hablan por sí mismas. Rojos con piel de cordero y vestimentas azules, amarillas o naranja, entremezclados con azules de hirsuto pelaje disfrazados de caperucita, todos formando parte de un espectro cromático difuso en el que destaca el gris al desnudo del engendro del pestilente y repudiado movimiento de los 400 pueblos.
¿Por quién votar? ¿Por los rojos, los azules, los amarillos, los naranjas? ¿O por el tendero de la esquina que haciendo de tripas corazón, a regañadientes hoy nos da fiado y mañana también? Difícil decisión por asumir en las urnas.
Hay quien dice, por el menos peor, en tanto otros de plano aseguran sufragarán a favor del voto nulo o, más pesimistas, un buen se inclina por no hacer de la fiesta cívica asunto de su incumbencia. Sin faltar los ingenuos que le apuestan a candidatos no registrados, sin parar mientes que con ello dispersarán el sufragio, favoreciendo a los que afirman con descaro que en democracia se gana por un voto.
Estando así las cosas en el peor cochinero político electoral de las últimas cinco décadas, qué se puede esperar entonces de aquellos que resulten triunfadores de este tianguis antidemocrático. Sí, antidemocrático porque a usted, a usted, al vecino y al de más allá, nadie les consultó sobre la idoneidad de tal o cual candidato. Las cúpulas partidistas, amén de quienes mecen la cuna, atendiendo a sus intereses simplemente dijeron: por estos vas a votar el siete de julio y la mayoría lo aceptamos sin chistar.
Nada positivo para el estado, sus ciudades y pueblos, la economía y el bienestar social y cultural de las grandes mayorías. Los ganadores se cebarán sobre los perdedores en el enlodado coliseo, prepararán su próximo salto previo engorde del cochinito, y a otra cosa mariposa. Unos quizá por tres años completos y los otros constitucionalmente premiados por cuatro.
Veracruz y sus nobles habitantes, seguirán siendo los paganos del aquelarre jarocho, obteniendo a cambio del voto estancamiento y retroceso económico, pésima infraestructura y servicios comunitarios, así como un acelerado deterioro de los niveles de bienestar social, con énfasis en los sectores más vulnerables.
Cuando reclamemos, a tan espurio ramillete de representantes populares, la respuesta es también obvia: ¡Y yo porqué! ¡Que el de atrás o el que viene que pague la cuenta!
Luego entonces, ¿a que esperar?
Lo que no harán por nosotros tenemos que hacerlo por nosotros mismos. No hay de otra, o nos avocamos todos al rescate de Veracruz o nos llevan al baile las muchachas.
Un conocido líder empresarial de la capital veracruzana, a quien preguntara el porqué de la anemia económica de nuestra ciudad, fue tajante en su respuesta: “…el gobierno es el motor de la economía, si este se frena todo se estanca; si a proveedores de bienes y servicios no se les contrata o paga con oportunidad, se frena inversión y reinversión, se incrementan las quiebras, castigo al salario y despidos, y no queda más que acogerse a la informalidad. Es un círculo vicioso del que no hemos podido salir en los últimos años”.
Xalapa y los xalapeños no podemos seguir entonces cruzados de brazos a expensas de un gobierno estatal insolvente e ineficaz, tampoco asumiendo una actitud contemplativa ante el pésimo desempeño de una alcaldesa que le vale. Si las autoridades no hacen lo suyo, ¡que esperamos! Hagamos nuestro el rescate de nuestra ciudad, a rascarse con nuestras propias uñas, asumiéndonos como ciudadanos responsables en el hogar, el trabajo o en la escuela.
Tomemos en nuestras manos cada calle, cada colonia; que el trabajo solidario entre vecinos de a nuestra ciudad lo que el gobierno no le da.
Empecemos de manera organizada por poner la basura en su lugar, pintemos fachadas y enderecemos banquetas, rescatemos espacios públicos para solaz y esparcimiento familiar y racionalicemos el uso del agua, energía eléctrica y el automóvil. Lo demás, por añadidura, vendrá en respuesta a la participación organizada vecinal.
¡Qué esperamos!
-ooo-
Hojas que se lleva el viento
Emotivo y merecido homenaje a dos grandes del periodismo veracruzano a cargo de la Red de Comunicadores Independientes que preside la Directora del semanario impreso “Abriendo brecha” Leonor de la Miyar Huerdo. Froylán Flores Cancela y Ernesto Rizzo Murrieta, paradigmas vivientes en pleno ejercicio del noble oficio de la comunicación de masas en la entidad, fueron objeto ayer martes de reconocimiento, amistad y gratitud por parte un buen número de tundeteclas y de algunos de los muchos amigos que, a lo largo de medio siglo, recibieran de ambos decanos la mano tendida siempre generosa y con singular afecto.
Un aplauso para los organizadores y mis parabienes para los homenajeados, con agradecimiento por sus enseñanzas y ejemplo a seguir como hombres de bien que con pasión y entrega pusieran su pluma al servicio de los veracruzanos todos. Xalapa, Ver., junio 5 de 2013.
Pulso crítico
J. Enrique Olivera Arce
En la lucha contra la pobreza, “hay que ponerle calor militante, de compromiso: José Mujica, Presidente uruguayo.
Como lo he expresado de manera reiterada, el actual proceso electoral en Veracruz que desembocará el 7 de julio próximo con la elección de diputados locales y 212 ediles, no merece a nuestro juicio el mínimo de confianza. Es un verdadero cochinero antidemocrático y exhibe la crisis terminal de un sistema de partidos políticos en México rebasado por la realidad presente y expectativas de futuro de las mayorías. En congruencia, por tanto, no estamos ni a favor ni en contra de partidos y candidatos. Que con su pan se lo coman.
No obstante y dado el interés superior de Veracruz y en especial Xalapa, no deja de ser ajeno a mi preocupación el curso que toma el proceso a unos días de iniciadas las campañas de proselitismo de quienes aspiran a los cargos de representación citados.
Llamándome la atención la recurrencia a lugares comunes y slogans que no dicen nada a la ciudadanía, reflejando en forma y fondo que es más el interés de los aspirantes por alcanzar una migaja de poder, acceso a la manipulación ciudadana y manejo de recursos públicos, que un interés real por servir a los veracruzanos. Flaca caballada en contienda que en sus “elaboradas propuestas” y promesas de campaña, expresan pobreza conceptual y una franca miseria de conocimiento y capacidad para enfrentar la problemática de un estado y una ciudad capital cuya complejidad les rebasa.
Salvo algunas respetables excepciones que el pueblo conoce y reconoce, se percibe que los ahora candidatos o candidatas, están más cerca del triunfalismo sin sustento de quien ahora gobierna a la entidad y de quien en su carácter de alcaldesa de Xalapa, marchan de espaldas a una realidad abrumadora que habla de estancamiento y retroceso en todos los órdenes de la vida económica y social de la entidad, que de la más mínima intención y voluntad de cambio.
Así las cosas, no es de dudar que los resultados del proceso electoral arrojarán más de lo mismo, profundizando el estado de cosas que hoy prevalece en la sociedad veracruzana.
Es curioso, pero así es, nadie en campaña se ocupa de enmarcar propuestas y promesas en la estrategia de gobierno del presidente Peña y, por lo consiguiente, en el llamado plan nacional de desarrollo y su equivalente para el estado de Veracruz aprobado por el Congreso local.
Grave a mi juicio, las reformas constitucionales aprobadas por el Congreso de la Unión pasan necesariamente por el aval de las legislaturas locales y en nuestro caso específico por la diputación que será elegida el 7 de julio. Y ni que decir de su implementación en la célula básica de la administración pública a cargo de los alcaldes.
Tanto diputados como ediles actuarán por consigna y de espaldas a la ciudadanía en temas del mayor interés para la Nación. Su compromiso para con Veracruz es coyuntural y meramente circunstancial, en tanto que el cargo para el que serán electos, será apenas un escalón más en el encumbramiento político personal de los hoy aspirantes, en su mayoría “chapulines”.
La reforma laboral, la educativa, la de comunicaciones, y las que vienen en materia financiera, fiscal y energética, así como la cruzada peñista contra el hambre, no figuran en la agenda de campaña de los candidatos y candidatas. A lo sumo y de manera más declarativa que de compromiso, se hace referencia al combate a la pobreza y al abatimiento de desempleo, informalidad e inseguridad, sin ofrecer el como y con qué habrán de enfrentar tales fenómenos económicos y sociales en la entidad y en los 212 municipios veracruzanos, siendo estos temas los de mayor relevancia para las mayorías que pretenden representar.
En nuestra ciudad capital en donde clase política y medios de comunicación concentran con mayor intensidad las escaramuzas de una guerra sucia sin sentido, se privilegia la exhibición de la mugre de los trapos propios y ajenos, evitándose o desconociéndose el carácter integral y multidimensional de la problemática de una ciudad que ya no da para más. El candidato de la coalición que encabeza el PRI, declara que el problema de la vialidad no frenará el desarrollo de la capital veracruzana, sin reconocer que el caos vial es consecuencia de la inviabilidad de todo proceso de racionalización y modernización de una ciudad que, por principio de cuentas, carece de plano regulador y visión de conjunto, así como de una iniciativa privada con serias carencias de iniciativa y disposición para invertir productivamente para generar empleos de calidad.
Xalapa está muerta y sus habitantes exigen sea resucitada. Ello implica no sólo cuantiosas inversiones en infraestructura urbana que hagan de las colonias colgadas de los cerros espacios habitables y seguros, se requieren además fuentes sustentables de trabajo, salarios remunerativos y, sobre todo, visión de futuro, compromiso y voluntad de cambio en sus autoridades. El qué, el cómo, el cuando, en donde y el con qué, no se percibe en el discurso de campaña y mucho menos en slogans mediáticos que no dicen nada a los ciudadanos, salvo que nos espera más de lo mismo, o mucho peor en el caso de los xalapeños excluidos, a los que se les ofrece hoy una despensa o una lámina de cartón a cambio de pignorarles el futuro.
Y por si fuera poco, borrón y cuenta nueva. Los desmanes de Elizabeth Morales en su desempeño al frente de la comuna xalapeña, quedarán en el olvido. Corrupción e impunidad no se tocan, concluirá impertérrita su mandato y no hay candidato que le ponga cascabel al gato demandando rinda cuentas ante la justicia.
Frente a esta percepción me pregunto si vale la pena entrarle al juego del apapacho o descalificación de partido o candidato alguno. La respuesta es más que obvia, para quien esto escribe no vale ni tiempo ni esfuerzo, ya los ciudadanos valoraran en su momento la calidad de su voto. De ellos dependerá apostarle al más de lo mismo o expresar su deseo y voluntad de cambio en las urnas.
La interrogante entonces la dejo en el aire: ¿De los candidatos impuestos por la partidocracia, alguno merece ser votado en respuesta a ese deseo y voluntad de cambio de la ciudadanía?
Hojas que se lleva el viento
Quien esto escribe y el semanario en línea “Pulso crítico.com”, se unen al cúmulo de felicitaciones que ha recibido el portal informativo “Crónica del Poder” con motivo de su quinto aniversario en la Red de redes, expresando nuestro sincero reconocimiento a sus fundadores y sus actuales directores, Felipe Hakim Simón, Francisco Saucedo Ramírez y Marco Aurelio González Gama, por su compromiso para con el ejercicio de la libertad de expresión y servicio a la ciudadanía, agradeciéndoles su generosidad al brindar un espacio valioso a los maquinazos del suscrito.
Pulso crítico
J. Enrique Olivera Arce
Los gobiernos de Estados Unidos y México jugando al gato y al ratón. El primero no queriendo queso sino salir de la ratonera, le da muchas vueltas al tema de la migración para seguir evitando el ingreso de más mexicanos que compitan por un empleo. El segundo, rogándole a Dios se aliviane la política migratoria de nuestros vecinos del norte para seguir expulsando mano de obra.
En ambos casos el Talón de Aquiles es el desempleo. Así de simple, no hay vuelta de hoja. Mientras el desempleo siga creciendo los dos gobiernos seguirán dándole vueltas a la rueda del hámster.
Pero el desempleo es efecto, no causa. Apenas es pálido reflejo de economías que no crecen y de ahí la preocupación del presidente Peña sobre el tema, quien atento a las recomendaciones de la OCDE nos dice: “Incrementar la productividad en México debe ser un reto, pero también una responsabilidad compartida por todos los actores de la sociedad, es imprescindible que incorporemos nuevas tecnologías, que innovemos en nuestros procesos productivos, que le demos un uso más rentable a los recursos y que incentivemos la creación de empresas más eficientes”.
Tácito reconocimiento presidencial de una realidad que en sus propuestas de reformas estructurales ha desdeñado. El problema de fondo es que el modelo económico neoliberal que profundiza pobreza y desigualdad, encoge la democracia y amplía el privilegio de la minoría, para México está agotado. No podemos avanzar insistiendo en transitar en el mundo globalizado de hoy, en crisis, contra la corriente. Ignorando que la ruta del libre comercio en el contexto internacional es cosa del pasado frente a una nueva versión de proteccionismo en el que el Estado, como actor económico, vuelve por sus fueros porque así conviene al sistema.
Antes que sustentar el reto de mantener a flote la economía en el mercado externo, la mayoría de los países está optando por fortalecerse en lo interno, restringir sus importaciones e incrementando ingreso y consumo de sus habitantes. China está a la cabeza de este renovado paradigma.
Cuando la razón indica que ya es hora de “cambiar de caballo a mitad del río”, México y otros países afines constituyendo minoría, se aferran al empobrecido jamelgo neoliberal, pretendiendo que con reformas llamadas estructurales, se pueda remontar la corriente cuando la estructura económica y social del país, a gritos y sombrerazos ya indica que su problemática tiene mar de fondo, tiene carácter histórico, es sistémica, y no aguanta más parches discursivos.
No puede seguir sosteniéndose la ilusoria percepción de que los mexicanos estamos jodidos pero felices, como lo afirma la OCDE. (CNN Expansión 28/05/2013). Para las mayorías algo ya huele mal y hay que limpiar la casa, no se puede seguir viviendo de buenos deseos y falsas esperanzas.
Si para el gobierno la desconfianza en autoridades y políticas públicas que por diversos canales expresan las mayorías empobrecidas de este país, resulta irrelevante y digna de ser, por ende, ignorada, grave resulta tratar con el mismo talante a los dueños del capital. La información dada a conocer sobre la transferencia por mexicanos de de más de 20 mil millones de dólares al extranjero en los últimos tres meses, da que pensar. A quienes deberían estar invirtiendo en México, generando empleos y riqueza, les gana la desconfianza, el Sr. Peña y sus reformas no convencen.
Y tan no convencen que el propio presidente Peña, atendiendo a las recomendaciones de la OCDE y del Banco Mundial, duda de sus efectos en el corto plazo, transfiriendo sus efectos a un horizonte más lejano, como es el lograr que en un futuro incierto se sustente el crecimiento económico en un utópico cambio cultural que haga de los mexicanos entes más educados, productivos y sobre todo, rentables para sus empleadores.
Buen propósito que el Sr. Peña llama a compartir por todos los actores de la sociedad, pero que queda en eso, un buen propósito frente a una realidad que se le niega. Al llamado presidencial el México pobre, bronco y profundo, no tiene más respuesta que el silencio.
Un país en el que más de la mitad de sus habitantes se debate entre la pobreza y el hambre, no puede aspirar a ser productivo en los términos recomendados por los organismos internacionales. Un país en el que los dueños del capital dejando de invertir transfieren su dinero al extranjero, no puede aspirar a ser productor eficiente, innovador y competitivo.
Es triste reconocerlo, pero la terca realidad lo expresa a voz en cuello. O se cambia de modelo de país o veremos escurrir el tiempo entre los dedos, sin más esperanza que un ramillete más de buenos propósitos en el archivo de planes y programas sexenales. En ello deberían pensar las nuevas generaciones, no merecen el México que les estamos heredando.
J. Enrique Olivera Arce
Cuando más requiere México de serenidad, buen juicio y visión de futuro en su clase política, esta se desliza vertiginosamente en el tobogán de la descomposición y el descrédito, como se puede observar al través de la ventana jarocha.
No bastan pactos, acuerdos y hasta comisiones especiales y observadores de alto nivel para frenar la pugna antidemocrática que, deviniendo en cochinero electoral, tiene de cabeza a Veracruz.
Sólo hay un responsable: quien por comisión u omisión ha perdido el control político en la entidad que dice gobernar. No hay de otra, así debemos aceptarlo y exigir pague lo justo quien diera al traste con la cristalería.
Ya señalábamos en otra ocasión que el actual proceso electoral que desembocará en la elección de diputados locales y alcaldes, nació enfermo. Para la mayoría de los veracruzanos el diablo lo besó.
Y la enfermedad parece ser terminal. El cáncer que corroe a la vida política de Veracruz, no tiene cura, si a su vez lo ubicamos en los terrenos de la descomposición y crisis de un sistema de partidos políticos que ha perdido credibilidad, vergüenza y vigencia en México, como ya también lo comentara en pasados maquinazos.
Primero fue el PRD el que en Veracruz colgara los tenis. Fallecido y sepultado, su alma en pena sigue dando de que hablar. A continuación el PAN, fragmentado, sin rumbo cierto y ajeno a su raíz ideológica y programática, a jalones y estirones se niega a reconocer su calidad de cadáver insepulto.
¿Y el PRI? En espera de su turno en la debacle partidista. Su estructura y operatividad en la entidad se sostienen con ganchitos. La corrupción y simulación a su interior brotan cual nauseabundas póstulas en los 212 municipios puestos en subasta. Si algo le sostenía era el libre juego electoral haciéndole la contra a una tibia oposición. Sin esta, queda ausente la motivación del renuevo y se fortalece la tentación autoritaria de comerse a solas todo el pastel. El cinismo desbordado terminará más pronto que tarde por devorarle.
Sin dirigencia legítima, ahora aherrojada literalmente por un clientelismo obrero insurrecto, y con un primer priísta sin autoridad y control político en su estado, el PRI, o lo que queda de este, no deja de ser ya un vacío cascarón al que la gente rechaza. Lo único que le da respiro es su relación con el primer priísta de la nación y eso, está en duda.
La morralla no cuenta. O los partidos menores, estatales o con registro nacional, son cómplices, simple comparsa de sus hermanos mayores ó por su tamaño y ausencia de conexión con las mayorías, juegan porque tienen que jugar. Los dineros públicos con que se sostienen, no son nada desdeñables como para rechazarlos tirando el arpa a mitad de la contienda.
En este escenario de descomposición la ciudadanía ya dice ¡Basta!
No es nada circunstancial que esté prosperando entre los votantes la idea de los candidatos independientes o sin registro. Aún a sabiendas de que no se tiene posibilidad alguna de que prospere tal propuesta, todo, antes que sufragar por un candidato o partido que no representa a nadie, salvo a los intereses espurios personales o de grupo de una tan corrupta como desacreditada clase política.
Dañada la nave en su línea de flotación por intereses locales en Veracruz, la federación acusó el golpe que amenazara con llevar la lumbre a los aparejos del llamado pacto por México. Se negoció un “Adéndum” cupular, como cupular es el propio pacto, para preservar el clima de civilidad, equidad y competencia en los procesos electorales que en 14 entidades federativas tienen lugar en el presente año. Palabras, papeles y firmas que se lleva el viento, el esfuerzo federal es en vano, como nulo es el interés jarocho en el rescate de un proceso electoral que ha nacido muerto.
La única salida sería el ciudadanizar vigilancia, seguimiento y control de la elección por parte de los principales interesados, los votantes. No entra en los planes de la partidocracia tamaño despropósito. Las reglas del juego, la cancha, el balón y los tiempos tienen dueño, el poder no se comparte y menos con la indiada.
Y aún así, hay que votar, ejerciendo y defendiendo un derecho que aún conservamos. Así que no queda de otra y hasta que el cuerpo aguante. No para hacerle el juego a partidos y candidatos, no se lo merecen, pero sí para hacer valer dignidad y voluntad ciudadana.
Votemos por “Cantinflas”, si ello nos place, pero con pleno conocimiento de causa de por qué y para qué, confiando en que nada es eterno, ya llegarán los tiempos del desquite.
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Pulso crítico
J. Enrique Olivera Arce
“Pude concretar tres promesas expresadas al llegar al poder: primero voy a hacer lo necesario, después lo posible y, cuando menos lo imagine, estaré haciendo lo imposible. Quedó probado que es factible crecer distribuyendo riqueza”. Luiz Inacio Lula da Silva
La “Comisión Plural Nacional De Preservación del Entorno político de Equidad en la competencia Electoral”, creada como instrumento del Consejo Rector del llamado Pacto por México para entre los diversos partidos políticos cuidarse unos a otros, habla por sí del clima de descomposición que priva en la partidocracia, así como de la necesidad de generar nuevas reglas del juego que restablezcan certeza y confianza tanto en los procesos como en las instituciones comiciales.
En el actual escenario de nuestra tan incipiente como deformada democracia representativa, en tanto no se actualicen las reglas del juego electoral, adecuándolas legal y operativamente al México plural de hoy día, equidad y competencia entre las diversas fuerzas político electorales serán tema permanente de cuestionamiento de legitimidad democrática.
Lo grave de esta situación que pareciera ser insoluble, es que la administración y control del conflicto político resultando insuficiente e ineficaz, arrastra al resto de la vida económica y social del país, frenando crecimiento económico y bienestar de la población.
Frente a ello, no hay pacto o comisión que con visión de largo aliento ordene y arbitre el quehacer político en un régimen desgastado y evidentemente obsoleto, en tanto el contexto general acuse profundización de descomposición, corrupción e impunidad en todos los órdenes de la vida política nacional.
Pacto y crecimiento
Como es dable observar, un pacto nacional sustentado en acuerdos políticos cupulares, sin base social de apoyo, que de facto sustituye al Congreso de la Unión en la toma de las grandes decisiones que a su vez son respuesta a recomendaciones externas, más que contribuir a las tareas del desarrollo propicia confusión e incertidumbre en la planta productiva, así como malestar entre los sectores más vulnerables de la población. El resultado, cuando menos en el corto plazo, es el crecimiento “del Producto Interno Bruto, a niveles insatisfactorios” a decir del presidente Peña, así como una creciente tendencia a la protesta ciudadana organizada en torno a movimientos sociales contestatarios que se multiplican como hongos.
Preocupante que la tasa de evasión tributaria sobre el impuesto a la renta empresarial de acuerdo con indicadores del BID, alcance ya alrededor de 48 por ciento (La Jornada 19/05/2013), lo que a su vez lleva aparejada la evasión de responsabilidades de seguridad social, en un país en el que empleo, masa salarial, consumo y crecimiento económico de la mano se soportan en la micro, pequeña y mediana empresa, cuyo deterioro es evidente no obstante generar el 53% del PIB (Vanguardia 19/05/2013).
Esto en el marco de políticas públicas que inercialmente privilegian un modelo de crecimiento económico y distribución del ingreso que no se corresponde con la obvia necesidad de fortalecer un mercado interno deprimido. La creciente pauperización de grandes sectores de clase media que se suman a los pobres de siempre; la precarización del empleo y el congelamiento del salario, así como el incremento galopante de la economía informal, interactúan sobre la oferta y la demanda de bienes y servicios, castigándose al consumo y, por ende, a una la fábrica nacional estancada y ya en franco retroceso.
La OCDE y la inviabilidad de lo imposible
Ya en enero pasado comentaba que la paradoja existente entre fortaleza macroeconómica y la microeconomía que descansa en el bolsillo de los mexicanos, es una ecuación no resuelta que limita los márgenes de maniobra del nuevo gobierno.
Hoy dos noticias alarmantes lo confirman: la revisión a la baja por parte de la Secretaría de Hacienda de la tasa de crecimiento estimada para el presente año, y la advertencia de la misma dependencia federal de que de persistir el bajo índice de crecimiento se verá afectado el ingreso fiscal y, por ende, la disponibilidad presupuestal para atender los compromisos gubernamentales.
Anuncio que pone sobre la mesa la necesidad de revisar y recortar metas en los compromisos asumidos por el Sr. Peña, tanto en su discurso de campaña como en la temática de propósitos y objetivos del llamado pacto por México. La paradoja persiste y el margen de maniobra se reduce tanto en lo político como en lo económico, con repercusiones en lo social.
Situación propicia para que la OCDE recomiende al gobierno de México profundizar en los procesos de privatización de recursos energéticos, educación y salud, así como en la política fiscal eliminando la tasa cero en el IVA para alimentos y medicinas para fortalecer finanzas públicas.
Lo inquietante de este ramillete de recomendaciones es que en el seno del “Consejo Rector” del llamado pacto por México, el gobierno federal y la partidocracia las hagan suyas, como hasta ahora se ha caminado en el tema de las reformas presuntamente estructurales ya aprobadas por el Congreso de la Unión, cuya iniciativa no surge premeditadamente del presidente Peña sino de organismos internacionales como el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y la OCDE.
Renunciando de facto el gobierno de México a políticas públicas redistributivas del ingreso y abatimiento de la desigualdad, para atender requerimientos sistémicos internacionales de incremento de plusvalía y tasa de ganancia del capital como “blindaje” frente a la crisis globalizada. No siendo circunstancial que el secretario de hacienda a su vez llame a la “democratización de la productividad” para socializar las pérdidas y privatizar las utilidades, como también lo recomienda la OCDE para acelerar el crecimiento.
Políticas sociales
De persistir tal situación, el hilo habrá de reventarse por lo más delgado: la cruzada nacional contra el hambre. El énfasis de la acción de gobierno en un clima nacional de privatizaciones, se pondrá en la creación de infraestructura e inversión productiva para reactivar la economía. La justicia social, como siempre, no traspasará los límites del asistencialismo público y privado, persistiendo desigualdad y pobreza en espera de mejores tiempos.
Si para Luiz Inacio Lula en Brasil la tónica de su gobierno fue: primero lo necesario, después lo posible y, cuando menos se imaginara, estaría haciendo lo imposible, para el régimen a cargo del Sr. Peña, la tónica a seguir será el someter lo deseable a lo posible ante la inviabilidad de lo imposible. Lo necesario ante la escasez de recursos y la obligatoriedad de atender recomendaciones externas, quedará fuera de agenda.
“El logro de un Estado eficaz para una democracia de resultados” no ha caminado más allá del slogan de campaña. El ímpetu con el que inicia el Sr. Peña su gobierno, se ve frenado por una terca realidad que lo mismo en lo político que en lo social y económico, no sabe de pactos, treguas y acuerdos cupulares. El divorcio entre política y economía es evidente, la justicia social es la que hoy y siempre paga el pato. Cd. Caucel, Yuc., mayo 19 de 2013.
J. Enrique Olivera Arce
Satisfechas las expectativas personales y de grupo de las cúpulas partidistas opositoras, el instrumento meta institucional denominado pomposamente como “Pacto por México”, retorna a la normalidad antidemocrática.
El distractor al que en las redes sociales calificaran como “chayotegate” y que la prensa diera el nombre de “Caso Veracruz”, tras ser utilizado como petate del muerto para cubrir un caso más de chantaje político, es tema cerrado. Como a muchos otros similares en los que va de por medio corrupción e impunidad oficial, se le ha dado carpetazo en la cúpula nacional, dejando las obligadas respuestas al respetable en manos de la FEPADE. O lo que es lo mismo, la Iglesia en Manos de Lutero.
La secretaria de desarrollo social ceso a su delegado en Veracruz y el gobernador Duarte de Ochoa aceptó la renuncia del secretario de finanzas para evitar suspicacias. Y hasta ahí llegó el mitote jarocho.
Habiendo retornado las aguas a su cauce, el presidente Peña, por conducto del secretario de hacienda, ahora sí, dio por presentada su iniciativa de reforma financiera la que, como prolegómeno a otras de mayor calado, como la fiscal y la energética, dará marco legal a un nuevo esquema de operación para la banca pública y privada.
La carga sobre las espaldas de las mayorías se mantiene, los beneficios para los menos se incrementan. Tal es el espíritu del pacto.
Las cúpulas partidistas, olvidando agravios y sinsabores, a la par que refrendaran el pacto, avalaron la continuidad del proceso de reformas estructurales que, a decir del Sr. Peña, nos pone en el camino de una exitosa inserción de México en la modernidad del libre mercado como potencia ascendente.
Y mientras las cúpulas nacionales festinan el acuerdo entre “las principales fuerzas políticas de la Nación”, esta profundiza su situación de desigualdad, desempleo, pobreza y exclusión con más de la mitad de su población económicamente activa sobreviviendo en la economía informal, o enfrentando la constante precarización del empleo formal. Poniéndose de relieve que en un escenario de desigualdad y pobreza, no bastan los pactos copulares de papel y saliva, en tanto no se avance en la construcción de un nuevo pacto social que redistribuyendo cargas y beneficios, atempere los efectos de la desigualdad, la pobreza y el hambre en una sociedad que no logra revertir su ya histórica condición de subdesarrollo.
El “tentempié” político que habla de reformas estructurales sin tocar la problemática estructural de fondo que arrastramos desde la Colonia, únicamente pospone el enfrentar las soluciones requeridas para una auténtica transformación y modernización del país. Cambiar para seguir igual, o peor, ni es el camino ni mucho menos da viabilidad a un proyecto serio y racional de Nación como el que se pretende sustentar en el Plan Nacional de Desarrollo para el sexenio del Sr. Peña.
Mientras el ánimo transformador quede en la cúpula, sin que este peerme al conjunto de la sociedad o, mejor aún, en tanto tal espíritu no surja y se construya desde abajo, con la participación activa y consecuente de las mayorías en la búsqueda de su propio destino, el tentempié político queda sólo en eso, un pacto por México con carácter meta institucional que, en la coyuntura, sólo sirve para atemperar la lucha político electoral de un sistema en crisis de partidos políticos o, porque no decirlo, para legitimar a un presidente de la República que obtuvo legalmente el cargo en un proceso electoral amañado.
¿O acaso a estas alturas alguien duda de la ilegitimidad de los procesos electorales en México?
El “caso Veracruz”, ya planchado y presuntamente en manos de la justicia no abona en contrario.
Si como el senador Héctor Yunes Landa afirma, el llamado de Enrique Peña Nieto a los mexicanos convoca a la construcción de una gran Nación, serio obstáculo de credibilidad para ello es hacer descansar tal llamado en las cúpulas de una partidocracia hostil a los intereses de las mayorías. Sin antes construir una reforma política que de razón de ser a una legítima democracia representativa en este país, sustentada en elecciones que inspiren certidumbre y confianza, los pactos cupulares, así sean por México, quedan para la historia como instrumentos de papel sin valor alguno.
En este escenario, Veracruz se suma con su propio mini pacto. A río revuelto ganancia de pescadores, en la inteligencia de que si algo no tiene es motivación electoral como de ello está convencido el Dr. Duarte de Ochoa, y nadie más.- Cd. Caucel, Yuc., Mayo 15 de 2013.
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Pulso crítico
J. Enrique Olivera Arce
Siempre a la vanguardia, en todo, por y para todo, Veracruz no podía quedarse atrás. Si a nivel nacional se cuenta con un pacto cupular por México, el estado próspero tiene que contar con el propio. No importa si quien lo proponga sea el partido de la revolución Democrática, por cierto, ya fallecido y sepultado en Veracruz.
Lo que no nos dice el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa al anunciar la puesta en marcha del Pacto por Veracruz “para no estar fuera de moda”, es si tal bodrio estaría siendo propuesto por alguna de las fracciones rojas, azules, negras o amarillas del PRD o si el PAN, en su caso, estará representado por la corriente de seguidores de Miguel Ángel Yunes Linares o quienes se oponen al choleño. Lo importante es que haya pacto, o tregua según el diputado perredista local Rogelio Franco Castán, para taparle el ojo al macho tras el escándalo a que diera lugar el “caso Veracruz”, mejor conocido como “chayogate”, en el marco del cochinero electoral que la clase política veracruzana nos receta a los veracruzanos.
Como el partido que lo propone, el tal pacto por Veracruz nace muerto. A lo sumo servirá para que una vez iniciadas las campañas políticas de los candidatos a las diputaciones locales y a las 212 alcaldías veracruzanas, el gobernador cuente con un pretexto para no dejar de aparecer en el recuadro informativo. Por lo pronto, voces oficiosas en los medios ya lo festinan como un recurso noble que el gobernador acepta e impulsa.
A como están las cosas en la política jarocha, el burdo as electorero que se sacan de la manga para aparentar una tregua civilizada es tanto como meter en el mismo costal no sólo a perros y gatos, sino también a toda clase de alimañas que harán valer su respectiva naturaleza. Salvo, claro está, en que el tal pacto no esté signado por la totalidad de las fuerzas político electorales en pugna, sino por unos bien portaditos y bien maiceados presuntos dirigentes estatales de los partidos locales ó aquellos con registro nacional que, dentro o fuera del costal, comparten penas y glorias yantando en el mismo pesebre.
La agenda del presunto pacto por Veracruz, nos dice el gobernador, sería un conjunto de puntos que interesen a toda la sociedad veracruzana, con temas que tienen que ver con el desarrollo económico, el desarrollo social y “sobre todo en este momento álgido con el tema político”. Para lo cual se involucraría, además de las distintas fuerzas políticas, a la participación de cámaras empresariales, organizaciones sociales y “sociedad civil”. Para que el costal de marras esté completo.
En pocas palabras, legitimar lo anómalo, por decir lo menos, de un proceso electoral que por principio nace viciado y ayuno de transparencia, certeza y confiabilidad.
Honestamente no se a que juega en Veracruz. En términos de congruencia política aquí y ahora, se entiende que más que crear pegostes a modo, es respaldar e impulsar el llamado “pacto por México” que impulsa el presidente Peña, sujetándose a la agenda y temática dictada desde el centro y no, pretender competir desde la periferia con más anuncios triunfalistas y medidas -no políticas públicas-, tendientes a modificar a favor de la imagen gubernamental las estadísticas que genera el INEGI y la OCDE sobre crecimiento económico y desarrollo humano, en los paradigmáticos municipios veracruzanos en los que impera exclusión, pobreza y hambre ancestral.
Pero como afirmara el gobernador, lo importante es estar a la moda, para que Veracruz siga siendo la entidad federativa de vanguardia en todo y para todo. Lástima que la tregua resulte ya extemporánea, al proceso electoral en marcha ya lo besó el diablo.
Por si no lo saben quienes están a favor del pacto jarocho, para impulsar crecimiento económico y desarrollo humano, así como para combatir pobreza y hambre desde los bastiones gubernamentales, bastaría con dar cumplimiento al Plan estatal de Desarrollo que el Congreso local a propuesta del poder ejecutivo validara. Instrumento de presunta planeación que, por cierto, no se ha vuelto a mencionar a lo largo del mandato de Duarte de Ochoa.
La sociedad veracruzana exige buen gobierno y elecciones limpias, no pactos ni cortinas de humo. En todo caso, el único pacto válido sería el de la administración pública estatal y municipal con los veracruzanos todos que surgiera de la elección de gobernador y ediles y, para ello, el primer compromiso de la administración es dar cumplimiento en todos sus términos al Plan Estatal de Desarrollo. La llamada sociedad civil, por su parte, cumplir con su compromiso cotidiano de evitar que Veracruz siga hundido en el atraso y la inmovilidad aplicándose con inversión productiva, trabajo y armónica paz social.
Por cuanto a los partidos políticos, está visto que por su naturaleza parasitaria, lo mejor que pueden aportar es no estorbar.
Siempre a la vanguardia en todo, por todo y para todo, Veracruz seguirá siendo señalado en el entramado nacional como la entidad que desperdicia su potencial, perdiendo miserablemente el tiempo entre espectaculares anuncios triunfalistas y grilla salpicada de bacinicazos electorales.
Ya tenemos pacto por Veracruz. ¿Y qué?
¿Cuánto costará a los veracruzanos? Por lo pronto, el despilfarro por su anuncio mediático es una raya más en el ya deslucido pelaje del tigre de papel.
Hojas que se lleva el viento
Agradezco los comentarios del Lic. León Ignacio Ruiz Ponce. Tiene razón, no se puede ni debe dar recetas o restringir opciones desde la comodidad del escritorio. Sin embargo, por lo mismo no estoy de acuerdo con el distinguido promotor de las candidaturas no registradas. Dadas las lamentables condiciones del actual proceso electoral el tema a debate puesto sobre la mesa no es votar por fulano o sutano, postulado o no por los partidos políticos, sino el rescate de la voluntad popular ahora secuestrada. La ciudadanía desde abajo sabrá encontrar el mejor camino para ello.
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Con el termómetro marcando 43 grados C., la capital yucateca está que arde. Buen pretexto de los meridanos para abarrotar los puertos cercanos y disfrutar el fin de semana en la playa con una buena dotación de heladas “chelas” y un exquisito pescado frito.- Chelem, Yuc., mayo 12 de 2013.
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Pulso crítico
J. Enrique Olivera Arce
En el justo medio del cochinero electoral en Veracruz, parece que hay consenso en la percepción.. El responsable del fracaso de la política jarocha, desfonde de los partidos políticos y pérdida de credibilidad en el proceso electoral en marcha, así como el torpedeo tanto al llamado pacto por México como la cruzada del Sr. peña contra el hambre, es uno solo.
El Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa sólo es una víctima propicia más en el juego; Miguel Ángel Yunes Linares un pésimo actor al que la prensa infló y sus adversarios sobreestimaron y, no podía faltar el respetable que, desde los tendidos, ve desfilar farsa y actores cual mirón de palo.
Si, aunque de manera tardía, lo que a sotto voce se murmuraba en todos los círculos políticos terminó por imponerse, dándose el consenso. El único responsable del total desbarajuste en la prospera entidad es, ni más ni menos, que el megalómano Dr. por la Universidad Veracruzana y ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán.
Se le pasó la mano tejiendo fino y moviendo la cuna, valiéndose de la lealtad de su ahijado y discípulo así como de la servidumbre de sus fieles allegados incrustados tanto en la administración pública estatal como en lo que resta de los partidos políticos. Pero todo tiene un límite, en casa del jabonero el que no cae resbala.
El pensar que con Fidel tenían todas consigo, ensoberbeció a noveles y chuchas cuereras del priísmo jarocho, soberbia, prepotencia y desconocimiento de la nueva realidad que vive el país les llevó a derrapar.
El dinero no lo es todo, más que Fidel asegurara que en política todo lo que se compra con dinero es barato. También se requiere inteligencia para guardar las formas, tacto y respeto para con el adversario y un desarrollado olfato político para percibir que en el gobierno que inicia Peña Nieto, lo obligado era ocultar la basura bajo alfombra.
Fidel se confió y con el sus beneficiarios, incluyendo al Sr. Dr. Duarte de Ochoa Todo y todos estaban comprados, salvo la botarga que ellos mismos crearan. Miguel Ángel Yunes Linares levantó la cobija destapando la cloaca y el cuetón les trono bajo los pies, exhibiendo corrupción, sí, pero también una ingenuidad política que les llevara a creer a pie juntillas que por sobre los intereses y propósitos del nuevo presidente de la república, en el virreinato simulación e impunidad seguiría siendo la constante.
Fidel, ignorado por el Sr. Peña, lanzó la piedra para hacerse valer, escondiendo burdamente la mano. Hoy está exhibido.
Si la investigación de la La Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) cristaliza porque así convenga al presidente, Salvador Manzur, ahora ex secretario de finanzas del gobierno de Veracruz, se lleva entre las patas al ex gobernador y, de paso, a su compadre, el todavía gobernador.
Si no es así, baste la condena pública. No podía taparse el sol con un dedo, el derrape resultó fenomenal, el proyecto transexenal de la Fidelidad está tronado.
De telenovela y sin derechos exclusivos para el duopolio televisivo. Lo grave es que, como siempre, el respetable desde los tendidos es quien paga los platos rotos. Veracruz en el ojo del huracán saldrá perdiendo. Por lo pronto, si alguien confiaba en la elección de julio próximo con un dejo de esperanza, el proceso para la vida democrática de los veracruzanos está perdido y, con el, un tiempo precioso.
De todos los partidos políticos en la contienda, de todos los candidatos a diputados locales y alcaldes, no se hace uno. En medio de los bacinicazos se votará, si acaso por los menos peores, si es que los hay.
Recomponer el escenario, tiempo perdido, ya lo afirmamos en maquinazo anterior, el mal está hecho y con el los resultados de una elección espuria, así insista en lo contrario el Sr. Dr. Duarte de Ochoa, clamando en el desierto por un clima de limpieza, transparencia, legalidad, confianza y unidad, simple espejismo ante sus ojos para una ciudadanía lastimada que se da por burlada y ofendida.
¿Y el hambre de millones de veracruzanos? Ahí queda. La enfermedad del PRI es genética, está en su naturaleza. El huevo estará más caro que los votos pero con Veracruz adelante, lo que sobran son aquellos huevos tan azules de la fábula.
Hojas que se lleva el viento
No todo está perdido. Álef / Libera el Conocimiento, revista digital de divulgación de la ciencia, la tecnología y el arte cumple su primer año. Desde estas líneas nuestro reconocimiento a sus hacedores, Sandra Isabel Jiménez Mateos y Marco Antonio Aguirre Rodríguez que con su plausible y denodado esfuerzo muestran a propios y extraños que por encima de eso que llaman política jarocha, está el el compromiso de los veracruzanos con su historia y su destino.- Cd. Caucel, Yuc., mayo 8 de 2013.
