Pulso Crítico en Veracruz
Artículos periodísticos de J. Enrique Olivera Arce. Xalapa, Veracruz, México

May
11

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Para las madres trabajadoras explotadas por un sistema laboral injusto, que no se ven, que no se oyen, pero que contribuyen cotidianamente con su esfuerzo y sacrificio al sostenimiento del hogar y al desarrollo del país, nuestro sincero y solidario reconocimiento.

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May
09

Apunte para: Kaosenlared.net

J. Enrique Olivera Arce

En algo estamos de acuerdo: el país entero es un desastre. No era necesario que Carlos Salinas de Gortari, retornara a la vida pública de México para echarnos en cara lo que para la sociedad es resultado de la acumulación histórica de resultados de políticas públicas equivocadas.

Si “el innombrable”, especifica que la situación que vive hoy el país debe considerársele como resultado de lo que el denomina como “la década perdida”, por principio de cuentas miente. Estudios serios hablan de un modelo de país agotado ya desde finales del sexenio priísta de Gustavo Díaz Ordaz. El modelo de “desarrollo estabilizador”, hizo crisis en el 68 y, en los intentos de rescate, fue a partir del sexenio de Luís Echeverría Alvarez, que se dio el viraje. Tomándose el camino de un neoliberalismo que tímidamente opuso las leyes del mercado al interés del Estado, hasta concretarse tardíamente en todos sus términos, en el sexenio de Carlos Salinas.

Ernesto Zedillo, Fox y Calderón Hinojosa, en todo han sido herederos de un desastre anunciado, que les rebasara con creces. Manifestándose incapaces de reconocer tanto la profundidad de la crisis económica, social y política, como de la necesidad de corregir el rumbo, desprendiéndose de la tutela de los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, entre otros.

Hoy día, efectivamente el país es un desastre. Para el hombre común, no obstante estar sujeto a una información acotada por los medios de comunicación o, en su caso, a un proceso permanente de desinformación, el desbarajuste no pasa desapercibido. Como no le pasan desapercibidas las crisis al interior de las instituciones republicanas, la crisis del sistema político sustentado en una partidocracia carente de representatividad democrática, y la amenaza de una crisis generalizada de la economía, frente a una presión combinada; que ejercen tanto el desequilibrio energético en el mundo globalizado, como la especulación de los precios de los alimentos en el mercado internacional.

Frente a este fenómeno, Carlos Salinas retorna asumiéndose como salvador. Pretendiendo ignorar que es juez y parte, responsable por acción y omisión de lo mismo que denuncia. En un afán obvio de explicitar su interés por montarse en el PRI y conducirlo a la toma de la presidencia de la República en el 2012. Capitalizando la debilidad e ineficacia de Calderón Hinojosa y su partido el PAN para conducir la crisis; así como el derrumbe del partido del sol azteca, que difícilmente remontará su desprestigio y pérdida de credibilidad para hacer un papel digno en los comicios venideros. Sin olvidar que el propio tricolor acusa ya a su interior, notable pérdida de unidad y liderazgo.

A río revuelto, ganancia del pescador y de los grupos oligárquicos que le acompañan. Mejor momento no podía esperarse. El ruido derivado de las iniciativas de reforma a la paraestatal PEMEX, propuestas por Calderón Hinojosa, y lo que se derive del presunto debate en el seno del Congreso, lo mismo ha dividido al país que paralizado al gobierno frente a la profundización del desastre.

Falta únicamente que la sociedad “civil” se permita el lujo de dejarse nuevamente secuestrar por el canto de las sirenas del neoliberalismo social, a propuesta del “chupacabras”. O recurriendo a la memoria histórica reconozca en las intenciones del ex presidente, un insulto más a la inteligencia de los mexicanos.

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May
08

Apunte para: gobernantes.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Incapaces de dirimir diferencias en santa paz, “chuchos” y “lopezobradoristas” formalizan el divorcio anunciado. Los primeros se quedan con estructura, registro y prerrogativas, en tanto que los segundos con el cincuenta más uno de la militancia y el mote de “violentos e intolerantes”, que no es poca cosa.

Si como dice Manuel Camacho Solís, el conflicto pudo haberse resuelto con un volado, muy al estilo de los aguerridos parroquianos que frecuentaban la vieja pulquería del Nogales veracruzano conocida como “Las glorias de cantinflas”, los plazos se agotaron, el golpe está dado y Acosta Naranjo, en nombre de “los chuchos”, se hace de la estructura partidista.

Del matrimonio de conveniencia al divorcio forzado, el PRD queda en el recuerdo de las buenas conciencias de una izquierda lastimada, dolida, y hasta ahora incapaz de lograr utópica unidad en torno a objetivos, propósitos y estrategias comunes. El partido que de los sótanos de la clandestinidad partiera para llegar a constituir la segunda fuerza electoral del país, se derrota a sí mismo en el 19 aniversario de su corta existencia, en vísperas de la elección federal intermedia del 2009. Paradójico, el sol azteca se apaga en un momento histórico que le fuera favorable; la debilidad manifiesta del PAN en el poder formal y un PRI que pendularmente bandea entre el centro y la derecha, no terminan de convencer a la ciudadanía.

Se cierra el ciclo histórico. El futuro de la izquierda en su opción electoral, con apego a las reglas de la decencia impuestas por el viejo régimen, está en el aire. El bipartidismo camaral recomendado por nuestros vecinos del norte, se impone. La vida política nacional se decanta y a los embates de la derecha clerical, reaccionaria y expresión del capitalismo salvaje, se les da patente de corzo para establecer la venta de garaje. Lo que queda de la riqueza nacional está en subasta.

Víctima de sus propias contradicciones, engolosinado con las mieles del poder, que como migaja electoral le ofrecieran en bandeja de plata, acotado por la realidad de un sistema que impone límites, el reformismo burocrático de la izquierda institucionalizada se margina de la historia.

Para Jesús Ortega y Nueva Izquierda, “…ha llegado el momento de refundar y construir el PRD moderno democrático y progresista que México necesita en el siglo XXI, dejando atrás a la izquierda con vocación de marginalidad y de oposición”. Renuncia tácita a la memoria histórica y al futuro. De espaldas a la izquierda social, el PRD a que Ortega hace alusión, no pasará de ser simple cascarón.

Se abre otro ciclo, otro plazo histórico para la izquierda en México. La obligada autocrítica de la militancia deberá honrar memoria y razón. De la experiencia vivida y hoy acumulada al hilo conductor de la historia nacional, se parte para la construcción desde abajo de un nuevo partido que retome los anhelos populares. La tarea inmediata de luchar por la preservación del domino de la Nación sobre sus recursos energéticos, es sin duda punto de partida y centro dinamizador para ascender a un nuevo estadio de conciencia y organización. La izquierda tiene futuro, el lastre quedó atrás.

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May
04

Por el Taller de Economía Social y Políticas Públicas. Facultad de Economía, UNAM

En México durante el sexenio de Fox se intentó cobrar IVA a alimentos y medicinas pero no se concretó esa iniciativa. De haberse aprobado estaríamos en una peor situación. Al mes de marzo de 2008, de acuerdo al Banco de México -institución encargada de medir la inflación del país- anunció que el crecimiento anual de todos los precios de los bienes de consumo de los mexicanos fue de 4.25%, pero si se considera sólo los incrementos de precios de los alimentos la inflación fue de 7.66%. Entre los productos con mayores incrementos están: tomate verde (139.3%), aceite vegetal comestible (33.3%), jitomate (79.4%), aguacate (43.3%), huevo (23.49%), arroz (12%) y pollo (10%). Ir al artículo >>>

May
04

Apunte para: gobernantes.com

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Conforme pasan los días y nadie da su brazo a torcer, el PRD se asume ya como una triste caricatura de lo que llegó a ser y representar durante el proceso electoral del 2006. A unos días de cumplir 19 años, la percepción generalizada que ofrece a la ciudadanía es la de no tener ya nada que celebrar.

Habiendo perdido credibilidad y respeto, culmina su ciclo histórico como lo que es y ha sido siempre: un conglomerado de corrientes corporativas y patrimonialistas que responden a intereses personales concretos e irreconciliables de sus respectivos liderazgos. El factor de una presunta unidad, más que el interés por representar a la izquierda nacional, es y ha sido, la pugna personalista por el poder y las prebendas que de este derivan, como el reparto de cuotas en la designación de candidatos a puestos de elección popular, y la rebatinga en torno a los dineros públicos que como prerrogativas, la sociedad asigna a los partidos políticos.

Ni la izquierda mexicana, ni la sociedad, lo merece. El capital político electoral acumulado a lo largo de 18 años, incluida la opción mayoritariamente aceptada de dar la lucha en el seno de las instituciones republicanas, se tiró a la basura en los últimos dos meses.

Frente al suicidio anunciado del PRD, se festina el paso al bipartidismo de facto en la vida política nacional; se valida el modelo neoliberal de desarrollo para el país, e incluso se legitima el esfuerzo de la derecha, en su búsqueda de la regresión histórica de las conquistas populares. A la privatización de los recursos energéticos, habrá de sumarse la reforma laboral flexibilizando la relación obrero-patronal, y lo que sigue, para hacer de México un enclave más en la estrategia expansionista de las poderosas trasnacionales extranjeras. La izquierda, como lo afirma Calderón, fracasó y seguirá fracasando.

Lo anterior podría ser una lectura simplista y lineal de la crisis que a su interior y de cara a la sociedad, vive el PRD, en el marco de la crisis generalizada del sistema nacional de partidos políticos.

A la luz de la historia de la izquierda, sus paradigmas ideológicos, sus conquistas y derrotas, sus mártires, sus recurrentes crisis de crecimiento, el encumbramiento y claudicaciones de las dirigencias, la lectura podría ser diferente. Lo que hoy ofrece el partido del sol azteca, va más allá de las diferencias y confrontaciones entre personajes y grupos interesados en hacerse de la estructura partidista, y lo que ello representa en términos de rentabilidad política y económica. Va más allá, incluso de posicionamientos políticos e ideológicos controversiales respecto a la situación crítica que vive el país. Más allá de la ya de facto fractura entre el “lopezobradorismo” y los “chuchos”. Lo que se observa, es un claro divorcio entre dirigencia y una base militante impelida a asumirse hoy día como huérfano en casa ajena, pero de ninguna manera derrotada y si arropada por la izquierda social, auténtica y congruente con su pasado histórico.

La comunicación entre la dirigencia en todos los niveles de la ya frágil estructura del partido, y la militancia, parece estar perdida. No necesitamos ir muy lejos para confirmarlo, Veracruz es ejemplo de ello y pudimos observarlo durante el desfile del Primero de Mayo en Xalapa. El actual dirigente estatal, aislado y dormitando a la sombra de una carpa, en tanto la militancia, confundida con petistas, convergentes y ciudadanos sin partido, a pleno sol agitando banderas y pancartas con leyendas en defensa del petróleo.

En el momento de redactar este apunte, a unas horas de su congreso definitorio, la estructura formal del PRD busca y no busca una salida consensuada a la crisis. En lo único que hay consenso es en la necesaria refundación. Volver a mezclar agua y aceite en el mismo crisol; con los mismos personajes, bajo el mismo registro y bajo el mismo techo financiero que les cobija. De lograrlo, ya nada será igual. Como en el peronismo de la Argentina del diciembre de 2,001, la militancia harta de corrupción, simulación y manipulación, con el respaldo de la izquierda auténtica, no tardará en agitar la consigna en contra de sus actuales dirigentes: “Que se vayan todos”, pero de ninguna manera claudicará aceptando que todo está perdido.

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May
02

Apunte para Revista Análisis Político

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“Donde cualquier contradicción política está resuelta, todo coexiste apaciblemente en esa mirada pensativa, noblemente fijada sobre los ocultos intereses del orden.”

Roland Barthes

Lo que pase en la ciudad de México, como consecuencia de los agarrones entre el peje y Calderón, no influye en lo más mínimo en la vida política de Veracruz; tampoco es del interés de los veracruzanos desgastarse en una estéril polémica sobre la privatización del petróleo, confiando en que Senadores y Diputados habrán de tomar institucionalmente lo que mejor convenga a México, no prestándose a los caprichos del Mesías tabasqueño, afirma Melitón Morales Domínguez, conocido empresario de los medios de comunicación.

El jovial analista político, sustenta su dicho en su experiencia personal, pero de manera relevante en el trabajo que viene realizando Fidel Herrera Beltrán al frente del gobierno estatal y los altos niveles de aceptación que, ante la ciudadanía, tiene el desempeño de la administración pública a su cargo. Eso es lo que cuenta, puntualiza, y a ello debemos remitirnos al tratar el tema de la vida política de la entidad; la elección intermedia del 2009; la sucesión en el 2010, y las posibilidades del gobernante en la sucesión presidencial del 2012.

Esta opinión, respetable y válida del director general de la Revista Análisis Político, es compartida por muchos veracruzanos vinculados al partido tricolor y así lo expresan públicamente. Dándose por hecho que en el 2009 el PRI en Veracruz le repetirá la dosis del 2007 a una oposición dividida, venida a menos, y carente de presencia y peso en la entidad. Cosa que no se duda, pues efectivamente las cosas se han venido dando para que así sea. Salvo que queden aún pendientes algunas facturas, cuyo pago podría recaer en una mala selección de candidatos que le restara votos al partido del gobernador en la elección federal intermedia.

Primero Dios y después Fidel, insiste mi interlocutor con la expresión de su rostro, al mismo tiempo que agrega: Sólo el gobernador, nadie más y menos la cúpula partidista en el centro del país, será quien señale e imponga a su sucesor por la vía del voto.

También a estas alturas del rejuego de la sucesión presidencial, ya está definido que el PRI retornará a Los Pinos, con Fidel Herrera Beltrán como presidente de México. Siendo el mejor gobernador del país, con un posicionamiento de más del 90 por ciento de aceptación ante sus gobernados -que no tiene ningún otro posible aspirante-, el fruto del trabajo de más de 30 años en la brega concretará el sueño del hombre de Nopaltepec, afirma el empresario de la comunicación. Francamente no se si se equivoque en sus apreciaciones o le atine en la lotería. Son muchos los veracruzanos que gracias a una acertada y costosa estrategia mediática, operada por un moderno comunicólogo que aspira a ser diputado federal por un distrito eminentemente petrolero, guardan la misma convicción.

Por lo que a mi toca, considero poco prudente adelantar vísperas. No contando con la misma experiencia que mi interlocutor, me remito a la lógica. Esta me dice que en el 2010 la gente no va a votar para avalar logros y propuestas del gobernador saliente, Fidel no será contendiente. Los electores se inclinarán sí, a favor de aquellas ofertas de los candidatos en contienda que aspiren a sucederle, entre otras, las que mejor respondan a demandas sentidas de los veracruzanos en el momento de la elección. Amén de que muchos de los que hoy se dicen fidelistas, no tendrán empacho en cambiar de cabalgadura o camiseta, cuando así lo exijan tiempos y circunstancias.

Las estadísticas no mienten. Al Maestro Fidel Herrera Beltrán, Veracruz le queda chico. Lo que estaría por verse, es si el país no le queda demasiado grande para sus aspiraciones futuras, si es de tomarse en cuenta su persistencia en hacer de la entidad una autarquía insular próspera, competitiva y ejemplo a seguir, al costo que sea, pero de espaldas a la realidad y ajena a los grandes problemas nacionales. Bajo el supuesto de aquí no pasa nada, vivimos en paz, con empleo pleno, y ampliamente satisfechos; avalado por una numerología apabullantemente triunfalista pero poco agradable a los oídos de otros gobernadores que también, directa o indirectamente, participan en el juego.

La realidad del país es otra muy diferente al Veracruz que mediáticamente se nos vende. Se vive un clima ensombrecido por la violencia, la desigualdad, el desempleo, la pobreza, la insalubridad, el analfabetismo, la exclusión, la migración y mediocres servidores públicos, a lo que se suma la incertidumbre económica y la inquietud social y política. Reflejo de ello se proyecta en la crisis que se vive al interior del Congreso de la Unión y en el seno de los partidos políticos. O bien, en el hacer y deshacer de un presidente de la República demasiado pequeño, que aún no encuentra el camino para afrontar los grandes retos de la Nación

Está más que demostrado que hace falta algo más que saliva, desplantes autoritarios y el despliegue mediático, para resolver una crisis que se profundiza en el mosaico nacional. Si esto no se percibe bajo el estrecho campo de visión que nos hemos impuesto en la entidad, es que no estamos preparados para augurarle éxito al gobernador Herrera Beltrán en el 2012. Mucho menos para que el priísmo veracruzano sea punta de lanza en la plataforma de lanzamiento que le impulsaría en su carrera a Los Pinos; la anunciada reconstrucción y revaloración democrática, se quedó en el tintero. Sin perder de vista que lo que hoy contempla el país del comportamiento de su clase política, es apenas un escenario más de un proceso dinámico de descomposición social. El México de hoy podría no ser el del 2012.

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