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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

“El país arde, y nosotros discutimos de quién son las mangueras”. Xosé Manuel Beiras

Círculos políticos y prensa de acompañamiento en Veracruz, entretenidos en el sempiterno juego de intereses electorales encontrados, parecen sentirse cómodos manteniéndose al margen de la peor crisis política de los últimos treinta años en México.

Tanto a nivel partidario como al interior de la administración pública estatal y municipal, la prioridad está puesta en el proceso electoral en marcha así como en dimes y diretes en torno a la viabilidad de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, siendo este evento deportivo parte del herramental utilizado para descalificar lo mismo a los de casa que al adversario u adversarios de enfrente.

Salvo contadas voces con intención de llevar agua a su molino más que por genuina preocupación, el malhadado crimen que ha puesto en jaque al gobierno de la república y al régimen político del Estado mexicano, exhibiendo la profundidad de su crisis terminal, la mayoría de la llamada clase política y la prensa oficialista de la entidad, no parece escuchen, sientan, se preocupen u ocupen por los pasos que retumban en el tapanco.

Si la violencia criminal de la delincuencia organizada no existe en Veracruz y los delitos de baja estofa se combaten con “robocops”, no hay purrum en el cotarro. Todo está bajo control y la airada voz de una sociedad lastimada, sólo es de llamar la atención cuando incurre en “vandalismo”; la protesta ciudadana y en especial la de los jóvenes estudiantes, es legal y tolerada si es pacífica, modosita, bien portada y no incurre en el exceso de afectar intereses de terceros ó pedir la cabeza de Peña Nieto.

La prioridad es dilucidar el quien, el cómo y el cuando habrán de postularse fulano o perengano como candidato a la sucesión del que dicen manda en Veracruz. En torno a ello, afecto y desafecto, tinta y lodo por delante, transcurre la bucólica vida política de la entidad, mientras la nave se hunde con la lumbre llegándole a los aparejos.

Nadie en estos círculos, rojos, azules, amarillos, verdes o tornasoles cercanos a un poder que le apuesta a no poder, alcanza a percibir que por los antecedentes documentados, o bien por la obviedad de una realidad presente, Veracruz podría encontrarse en igual o peor tesitura que Guerrero o Michoacán. Prever y con oportunidad limpiar la mugre bajo la alfombra, no está en el ánimo ni en las prioridades en un próspero granero que tiempo ha viene transitando en los márgenes de un estado de derecho deteriorado y cuestionado.

Las airadas voces de alerta ni se ven ni se escuchan. Ni Guerrero ni el país entero son Veracruz, que éstos con su pan se coman una crisis que no es de la incumbencia de los veracruzanos.

Hasta que el hilo reviente por lo más delgado… Y cuidado, que ya se está tensando más de lo que la paz social recomienda; lo que el torrente de desigualdad, exclusión y pobreza arrastra bajo sus aguas podría dar la sorpresa.

Hoy son los jóvenes estudiantes quienes alzan la voz, maña quien sabe…

Y en este escenario, es de llamar la atención el que voces calificadas rompan el esquema, haciéndose eco de la paranoia que invade al primer prísta del país. El respeto al mandato constitucional y el que nos merecen las instituciones republicanas, tiene límite. Cuidemos de su integridad y reflexionemos civilizadamente sobre su futuro, antes que ir contra ellas, dicen desde el mismo seno de las instituciones cuestionadas.

No se paran mientes en que el hartazgo, indignación y protesta, bien puede no ser justificado ni legal a la luz de los intereses de un régimen corrupto, pero sí legítimo en el ámbito del derecho natural de un pueblo a cuestionarse sobre la forma de gobierno que el mismo se ha dado. Al fin y al cabo ¿quién lanzó la primera piedra, infringiendo la ley?

La violencia sea cual fuere su origen, motivación o expresión palpable de conductas antisociales, no es deseable, pero no puede descalificarse a priori sin tener los pelos de la burra en la mano. Frente al monopolio de la fuerza del Estado, ejercido a tras mano, en lo oscurito y con aviesos propósitos, ó la violencia criminal de la delincuencia organizada o desorganizada que daña todo lo que toca, no puede dejar de justificarse la violencia de los ofendidos, hoy indefensos ante la ausencia de un estado de derecho que por ellos vea.

Hoy son ellos, juventud vulnerable y victimada, mañana bien podríamos ser nosotros, todos por parejo.

No nos engañemos. No se puede ni debe estar cómodamente al margen de una crisis social y política que, arrastrando a toda la sociedad, no tiene respuesta valedera por el camino de las urnas. La política electoral y con mayor razón la politiquería que vela por el reparto del botín, no es hoy prioridad. No es una elección lo que está en juego como tampoco el buen nombre de las instituciones republicanas, es algo más, de mayor relevancia y trascendencia, el pacto social que da cohesión al Estado mexicano.

Reflexionemos. México vive la hora de su definición. O se está por la continuidad del más de lo mismo, sujetos a un régimen político corrupto y caduco, o se compromete por la reconstrucción democrática del Estado por los amplios caminos de la participación consecuente y responsable de todos.

Lo otro, la grilla palaciega, es lastre que bien puede tirarse por la borda.

Hojas que se lleva el viento

La seguridad pública es el mayor legado en 4 años de mi gobierno, afirma ufano el Sr. Doctor Javier Duarte de Ochoa. ¿Hay razón o argumento de peso para dudarlo y desmentirle?

-ooo-

De nueva cuenta las imágenes de mujeres, viejas y no tan viejas mostrando sus descarnadas miserias en la vía pública, dan la vuelta al mundo. Nadie frena tan ignominioso espectáculo; la autoridad coludida con el movimiento lumpen autodenominado “Cuatrocientos pueblos” es parte del show. Auspiciando, financiando, manipulando y utilizando el bailoteo de féminas en cueros -protagonistas y víctimas per se del clima moral de domina la vida política de la entidad-, desde las esferas del poder se construye cortina tras cortina de humo para encubrir sin resultado práctico su propia desnudez política y moral.- Cd. Caucel, Yuc.a 26 de octubre de 2014.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Habiendo sentado sus reales en el estado tanto el autoengaño como la persistente ofensa a la inteligencia de los veracruzanos, bajo el domo protector del poder coyuntural todo es posible. Definidos por el gobernador  los límites entre la realidad real y la mediáticamente virtual que gracias a la ausencia de oposición partidista, autocensura  en medios de comunicación y carencia de participación ciudadana responsable, marchan en paralelo y sin puntos de encuentro,  hasta la estupidez tiene cabida en la entidad.

Sólo así se explica el que en un escenario diferente a las comparecencias en el Congreso local en las que pesa más el protagonismo de funcionarios y diputados, hilando en torno a más de lo mismo que preocupados y ocupados en un debate serio que pudiera dar luz sobre las condiciones fallidas del gobierno de la entidad y como salir del atolladero, el Sr. Erick Lagos, secretario de gobierno, ante un selecto ramillete de juristas con todo desparpajo afirmara que “Hoy Veracruz disfruta de una democracia participativa y plena”.

Aventurada afirmación carente de todo viso de sensatez del responsable de la política interna veracruzana y en teoría segundo de a bordo del titular del ejecutivo, que sólo cabe en el pequeño mundo feliz del círculo de enanos que medra en la administración pública de la entidad.

Formado éste en el pedestre ejercicio de la política jarocha, cargando el maletín del que manda, seguramente no ha contado con el mínimo de formación intelectual y de cultura política que demanda el cargo que ostenta; exhibiendo total desconocimiento de nuestra Carta magna y, peor aún, de la realidad nacional, por lo consiguiente también de la que en la entidad ignora el mundo feliz y próspero del proyecto transexenal Herrera-Borunda.

En su reciente encuentro con los integrantes de la Asociación “Otero Ciudadano” e invitados, el Diputado Juan Bueno Torio dando repuesta a inquietud de uno de los presentes, tuvo la atingencia de recordar que conforme a lo dispuesto por la Constitución General de la República, la democracia en México es representativa y no participativa, por lo que toca únicamente al Poder Legislativo el revisar, ponderar, modificar, aprobar o no según el caso,  las iniciativa presidenciales.

Más claro ni el agua. Guste o no, en esa realidad real nos movemos y, en tal contexto, lo dicho por el secretario de gobierno de Veracruz, es una soberana tontería, por decir lo menos. Una más de las tantas que a diario mediáticamente nos endilgan quienes viven de y para una realidad virtual ajena a la que en paralelo cotidianamente sufre la mayoría de los veracruzanos.

Si ya de sí la democracia representativa en México es tan incipiente, tomando la partidocracia para sí  lo que en justicia es del pueblo, afirmar que en Veracruz hoy se disfruta de democracia participativa plena, además de soberbio desplante retórico, es muestra evidente de carencia de ubicación política y exceso de simulación que, afortunadamente, los veracruzanos ya identifican como tónica de gobierno en la entidad.

Y aun así, el ignorante y fatuo funcionario, partiendo de la idea de que si en Veracruz -por encargo de Fidel Herrera Beltrán- interviene, decide y controla la vida interna de siete partidos políticos, cree tenerlas todas para aspirar a la candidatura de su partido a la gubernatura del estado en el 2016.

Estamos en Veracruz, todo es posible, hasta la ignominia.

Hojas que se lleva el viento

Qué tiempos aquellos, Sr. Don Simón, cuando a la dirigencia estatal del viejo y nunca renovado PRI y a la administración pública, llegaran personajes  formados en el ejercicio de una sólida conjugación de la cultura y la praxis política. El estimado profesor, abogado, pedagogo, orador, destacado escritor y hoy rector de la Universidad Popular Autónoma de Veracruz,  Guillermo H. Zúñiga Martínez, quien el sábado presentara su más reciente obra literaria, es un ejemplo de ello. Hoy día, en los sexenios de la prospera simulación, la cultura no forma parte del equipaje de los jóvenes priístas que han optado por transitar los caminos de la política y el servicio público.

Tal fuera su prisa por ascender en la rueda de la fortuna, que la saliente presidente municipal de la capital veracruzana no vio ni quiso ver lo que bajo sus pies pasaba y,  en su soberbia, olvidara que el que montado en el artefacto desde arriba escupe a los de abajo, al descender tarde o temprano también será escupido. Hasta nunca Elizabeth.- Xalapa, Ver., noviembre 24 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

En medio del tendero público de trapos sucios, las campañas de proselitismo de partidos y candidatos transitan sin pena ni gloria en territorio veracruzano. Mientras éstos cubiertos de un manto de simulación ofrecen y prometen, un sector importante del electorado circula en sentido contrario, expresando  malestar y rechazo.

Lo que se percibe en el entorno mediático de un régimen político en franca descomposición, no es nada halagüeño. Es más lo que hay que reclamar y condenar que lo que pudiera tener de positivo en el imaginario popular el ofertar más de lo mismo.

Sin embargo, en tal escenario, una elección no es cualquier cosa. El elegir a la representación popular y a quien habrá de gobernar el municipio, lleva de por medio algo más que expectativas y esperanzas, confianza en el futuro ó la otra cara de la moneda, frustración, desanimo, desconfianza y pérdida de credibilidad en las instituciones, también ofrece la oportunidad para el electorado de refrendar la reivindicación de larga data de la democratización de la vida política y social.

Luego no es tarea fácil tomar una decisión sensata frente a las urnas ni conveniente el simplemente descalificar y darle la espalda a un proceso electoral amañado, desaseado y pedestre, en el que lo que cuenta es el número de votos y no la calidad de candidatos en contienda. El no ejercer el derecho al voto, implica renuncia tácita y flagrante a la lucha permanente por hacer de la vida en democracia marco propicio para alcanzar mayores niveles de libertad y bienestar individual y colectivo.

Contra desconfianza y rechazo, la decisión de no ceder terreno en los logros históricamente conquistados, obliga a sufragar. Los resultados de la elección, con antelación previstos, es otro cantar, un nuevo reto al que enfrentar en el largo camino de la construcción de democracia y ciudadanía. Llegará el momento en el que la auténtica correlación de fuerzas políticas, expresada en la conciencia y voluntad popular, conduzca al rescate de lo que hoy se nos tiene secuestrado.

Es por ello que vale la pena echar un ligero vistazo, ya no a partidos y candidatos, propuestas y promesas de campaña, sino al comportamiento de quienes con su voto a la par que materializan la defensa del sufragio libre, hacen o no hacen suyo el ejercicio de un derecho universal plasmado en nuestra Carta Magna, como es el de votar y ser votado como sustento de un gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Soberanía popular hoy en manos de una representación espuria y servidores públicos que le dan la espalda a los electores.

Como en botica, hay de todo. No obstante y por lo que se refiere específicamente a la capital veracruzana, me llama la atención la confusión de los presuntos electores frente a los candidatos. Unos piden, esperando que de lo alto caiga el maná que les permita ratificar o incrementar status personal y familiar, anteponiendo el interés egoísta, personal o de grupo, a un solidario anhelo por hacer de nuestra ciudad un lugar digno para vivir y formar a nuestros hijos. Sin parar mientes que con ello hacen factible el que para la clase política sea más útil y redituable comprar votos que convencer.

Otros, con mayor conciencia y conocimiento, con visión de largo aliento exigen respuestas claras y contundentes a la problemática cotidiana de una ciudad víctima del atraso y abandono y, porqué no, también del saqueo de aquellos que dando la espalda a sus conciudadanos, se han enriquecido a costa del futuro del municipio y su cabecera.

Entre el pedir y exigir media una gran distancia en términos democráticos. El que pide se conforma con lo que le den, el que exige contribuye a la construcción de ciudadanía y al fortalecimiento de la democracia.

Para nuestro infortunio, quienes lejos de pedir exigen, es una minoría. Quizá por ello es que corrupción, impunidad y simulación salen triunfantes en las urnas.

La indiferencia es otro patrón de conducta frente a una elección. No son pocos los que optan por quedarse en casita a disfrutar el enajenante transcurrir de las horas frente  al televisor; ni les va ni les viene, con su presunto rechazo a la política, cómodamente aceptan lo que le dan, ni se benefician ni benefician a los demás, sino todo lo contrario. Son estos los que alimentan con su indiferencia el dejar hacer, dejar pasar, fortaleciendo a una clase política parasitaria que ofreciendo y no cumpliendo, vive y medra al amparo del silencio cómplice del indiferente.

Es la condición humana, muchos afirman, la que determina la conducta a seguir por cada quién frente a una elección. Cada cabeza es un mundo, dicen otros, a lo que yo agregaría  que cada bolsillo es un universo. Entre el tener o no tener para satisfacer necesidades básicas, nos da la diferencia. Lo grave del asunto es que tanto los que piden, los que exigen y los indiferentes, no dejan de ser considerados por la clase política como un mal necesario, utilitario accesorio en la pugna por el poder.

El resultado electoral iguala a los desiguales, otorgando parejo a unos y otros el más de lo mismo que se opone a un cambio auténtico que posibilite desandar el camino, rescatar y avanzar por un nuevo sendero que asegure el bienestar colectivo. Con la salvedad de que son más los excluidos de los beneficios que la minoría que se despacha con la cuchara grande en la mesa de los vencedores.

Ya los estudiosos se tomarán el tiempo para una disección precisa de votantes y ciudadanos frente a una elección. Baste entonces concluir que partidos, candidatos y medios de comunicación, les resulta más redituable el poner el énfasis en destacar virtudes y confrontar limitaciones de los contendientes en campaña, que tratar de escuchar, conocer y entender a quienes habrán de emitir su voto.  De ahí las sorpresas.

Hojas que se lleva el viento

Patético el esfuerzo de los muy contados medios informativos impresos y electrónicos que aún insisten en tapar el sol con un dedo, pretendiendo ocultar que es el antipriísmo el que anima a la sociedad veracruzana en la actual contienda electoral. Solos en la brega, desde sus “ocho columnas”, gacetillas cartones y columnas periodísticas ponen su mejor empeño para denostar a los adversarios políticos del tricolor y sus comparsas, bordando en un vacío que ya no tiene retorno. Se respeta y se justifica, es su negocio en el marco del libre mercado, pero no por ello son dignos del aplauso ciudadano cuando cotidianamente ponen más leña al fuego en el cochinero de la guerra sucia que enloda a Veracruz.

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La revista “Semblanza” de la periodista, Virginia Durán Campollo, festejará su séptimo aniversario el próximo miércoles 19 de junio, a las 18 horas, en el Centro Recreativo Xalapeño. Nuestras felicitaciones a Vicky, sostener una publicación contra viento y marea no es tarea fácil.

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Agradecemos a los enanos del tapanco su interés por sacar de la red de redes al semanario pulsocritico.com. Con sus travesuras de aprendiz de brujo, se incrementa simpatía, aprecio y comprensión de nuestros amables lectores para un modesto medio independiente y sin fines de lucro.- Xalapa, Ver., junio 16 de 2013.

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J. Enrique Olivera Arce

En una sociedad plural, aquejada por síntomas de exclusión, pobreza y desigualdad, es muy difícil, si no es que imposible, el obtener consensos en torno a problemas comunes, propuestas o percepciones individuales o colectivas que configuran un imaginario popular diverso, confuso y contradictorio. Se necesita algo más que simples llamados a la unidad para en base a denominadores comunes motivar, encauzar y concretar el consenso. Siempre habrá algo, un imponderable, que divida y polarice. De ahí que resulte absurdo el pretender imponer unanimidad de pensamiento lo mismo por decreto que por la vía del ablandamiento mediático, sin atender a aquello que más que unirnos nos divide.

En tanto el abatir pobreza y exclusión constituya un reto para los propósitos gubernamentales, como señala el Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, y no resultado de acciones concretas encaminadas no a modificar estadísticas sino a reducir la brecha de la desigualdad, el consenso en torno a la acción de gobierno resulta utópico. Quizá esa sea la razón por la que en vísperas del informe del segundo año al frente del poder ejecutivo estatal, para el gobernador resulte un verdadero reto, no su loable propósito de abatir la pobreza en un 50% a lo largo de su mandato como lo ofreciera a los veracruzanos, sino el convencer de que se avanza en el logro de los objetivos y metas propuestos en el llamado Plan de Desarrollo de Veracruz.

De ahí, pienso yo, el que en su desesperación por lograr lo imposible, juzgue como nocivo fantasma a la opinión de quienes pensando diferente, perciben con mayor nitidez lo negativo que todo lo que de positivo tiene la labor de la administración pública estatal en estos dos últimos años, que sin duda lo tiene pero que no se percibe con la profundidad y claridad deseada. Es más sencillo aceptar que el gobierno estatal cuenta con arcas públicas quebradas, habida cuenta del abultado endeudamiento público que el propio gobernante y el Congreso local han admitido,  que reconocer una inversión pública estatal, en el año que corre, del orden de los 40 mil millones de pesos aplicada a la atención de la educación, la salud, infraestructura y combate a la pobreza.

Cada quien ve y habla sobre lo que observa en su entorno y así lo registra atendiendo a su ubicación social y económica. Para unos tiene mayor relevancia una carretera en buen estado, un puente o, entre otras cosas, un nuevo hospital, que un piso de cemento en el humilde jacal de una familia campesina que habita en alguno de los municipios con mayor índice de desarrollo relativo. Para esta familia y sus vecinos, lo relevante es asegurar su alimento a lo largo del año y no la carretera o el piso de cemento.

Estadísticamente cuenta el número de viviendas con piso de cemento, agua potable, drenaje y electrificación como indicadores de bienestar y avance contra la pobreza y la exclusión, pero eso queda en el papel. En la vida cotidiana de miles de familias, el contar con un empleo remunerado, techo y una comida caliente al día, la percepción de su pobreza es diferente y no olvidemos, percepción es política con toda la connotación que ello implica.  Todo es según el color del cristal con que se mira, diría el clásico.

Luego no cabe la impaciencia y el malestar del gobernante frente a la crítica. Mucho menos y en ello he insistido, el tratar de convencer con anuncios espectaculares de un triunfalismo sin sustento. La modestia, el reconocer con humildad que frente a lo deseable lo posible es el camino, convencería más acercándonos al necesario consenso para, en un esfuerzo común, solidariamente empujar parejo para tratar de sacar al buey de la barranca.

Por lo que toca a quien esto escribe, no veo en mis opiniones ningún ensabanado fantasma. La única vez que tuve la oportunidad de hablar con el Dr., siendo éste gobernador electo, fui claro: sería un crítico de su gobierno si a mi juicio ello era procedente. No podía ignorar que fue impuesto por el peor gobernador que ha tenido Veracruz. Y he ejercido la crítica con toda libertad, sin cortapisas, sin maiceo ni reclamos por parte de la administración pública estatal, dando la cara y poniendo un insistente énfasis en las políticas públicas erróneas de comunicación social, lado flaco del régimen actual.

No se puede convencer con dinero mal empleado de lo que la realidad objetivamente niega. Veracruz va a la zaga y no a la vanguardia en crecimiento económico, generación de empleos remunerativos, respeto al medio ambiente, bienestar social, expectativas de progreso a futuro de las nuevas generaciones, así como en transparencia en el manejo del erario público, esta es la percepción dominante a lo largo y ancho de la entidad. Mediáticamente, con recursos públicos no sujetos al escrutinio de la sociedad, se nos dice lo contrario.

 Lejos de convencer con discurso tras discurso de los que se hace eco la prensa adornándolos profusamente con la imagen del gobernante, genera duda y rechazo  alentando en la audiencia-objetivo incredulidad, rumores y chascarrillos de mal gusto, alejándonos del tan necesario como urgente consenso en torno a la necesidad de la unidad de pueblo y gobierno, frente a una crisis que ya está presente en  México sin que Veracruz sea la excepción.

. Estando por concluir el primer tercio de la gestión del gobernador Duarte de Ochoa, es hora de corregir. No más engaño mediático y simulación, por el bien de todos.

Hojas que se lleva el viento

Parece un absurdo, pero no lo es en tanto que sólo se reduce a un juego que ocupa únicamente a la llamada clase política y medios de comunicación. Me refiero al lúdico proceso preelectoral que desembocará con la selección de candidatos a las alcaldías de 4 años y a las diputaciones locales. Todos especulan, todos anticipan, todos apuestan, mientras al grueso de la población ni le va ni le viene quien o quienes habrán de contender por los diversos partidos políticos, nacionales y bodrios locales, al fin que para el caso es lo mismo, mirones de palo sin opción de participación para decir esta boca es mía.

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J. Enrique Olivera Arce

Algo anda mal en el inicio del gobierno del Dr. Duarte de Ochoa.

Javier Duarte de Ochoa

O son sus asesores, o los que en gran número tiene a su servicio la Sra. Directora de Comunicación social, aunque también pudiera darse el caso de que algunos medios publiquen, por la libre, encabezados y  textos que no cuadran con el boletín oficial. Lo que la prensa difunde sobre lo que cotidianamente destaca el gobernador o sus funcionarios de primer nivel, adolece de falta de congruencia y, en algunos casos, hasta de seriedad y respeto a la inteligencia de los lectores.

En artículo anterior, refiriéndome al Plan Estatal de Desarrollo de la entidad veracruzana, comentaba que por tal podrían darnos gato por liebre. Esperemos que no sea así, no obstante, resulta por demás incongruente el que si se anuncia que dicho ordenamiento normativo estará concluido en Marzo para ser sometido a la consideración y, en su caso aprobación , del Congreso local, desde ya el gobernador o los miembros de su gabinete, tomen medidas y formulen declaraciones que, de una u otra forma, habrán de incidir en la vida social y económica de Veracruz, sin contarse aún con la visión de conjunto que habrá de derivarse del Plan Estatal de Desarrollo y/o programa sexenal de gobierno. No por mucho madrugar amanece más temprano, decíamos en otro artículo referente a la creación de la Secretaría del Medio Ambiente.

El que mucho abarca poco aprieta, reza la sabiduría popular. Así que más vale paso que dure que trote que canse. Hechos concretos y menos discurso u opiniones vertidas en entrevistas banqueteras, es lo que todos esperamos de la nueva administración pública a cargo del Dr. Duarte de Ochoa. No es de ninguna manera procedente que el priísta presidente de la mesa directiva de la XLII Legislatura, salga a la palestra con el ya clásico: “lo que el señor quiso decir…”

No se trata de hacer un chacoteo de lo que se pone en boca del gobernador, por lo que no exponemos ejemplos concretos de incongruencias y ligerezas en discursos o declaraciones periodísticas. Con mencionar al  Secretario de Desarrollo Económico y Portuario como autor de barbaridad y media expuesta a la consideración de la opinión pública, es suficiente. Lo que sí, respetuosamente sugerimos, es que se haga un análisis serio de lo hasta ahora publicado por la prensa en torno al quehacer gubernamental y, en especial lo que se pone en boca del Dr. Duarte, sacar conclusiones y, en su caso corregir. No se puede hablar de un Veracruz próspero y encausado en un proceso de desarrollo sustentable y, al mismo tiempo, llamar a la unidad para enfrentar los grandes y lastimosos rezagos de una entidad federativa que exige esfuerzos extraordinarios para su rescate. Bien vale la pena que los asesores y sus respectivos asesores trabajen sobre ello.

La burra no era arisca… Fidel Herrera nos enseñó a lo largo de seis años, a desconfiar de la fragilidad mediática de sus aseveraciones frente a una realidad que no se podía tapar con un dedo. No sería sano ni deseable que un mal manejo de la comunicación oficial diera lugar a la falta de credibilidad en las acciones de gobierno. Los veracruzanos queremos creer en prometedoras expectativas de crecimiento y desarrollo a partir de la administración pública estatal y municipal que inicia, no nos defraude gobernador.

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J. Enrique Olivera Arce

“Fidel inició su mandato engañando y lo concluye engañando. Nos mintió a todos”, me comenta un ex alto funcionario del gobierno de Veracruz., por cierto muy cercano a Javier Duarte de Ochoa. Los únicos beneficiarios de un gobierno sustentado en la mentira y el engaño fueron aquellos, por cierto no todos veracruzanos, que conformaran la caterva de jovenzuelos arribistas que, a la sombra protectora y cómplice del “señor”, se enriquecieron sin medida en escasos seis años, agregara a su comentarios mi interlocutor…

Nada nuevo bajo el sol. Conforme se reducen la cuenta regresiva para la conclusión del mandato del Mtro. Fidel Herrera Beltrán y se amplía el plazo para conocer en definitiva la resolución inatacable del TRIFE en relación a la elección de gobernador, entre propios y extraños se arriba a la misma conclusión: Fidel le mintió a los veracruzanos, ofreciendo las perlas de la virgen para terminar con una administración pública en bancarrota y dejando la más abultada deuda pública de que se tenga memoria.

Por cuanto a los jovenzuelos sinvergüenzas, y uno que otro viejo mañoso, nadie se da ya por sorprendido. Los resultados de sus pillerías están a la vista y la ostentación que hacen de estos es del dominio público.

Lo que si no deja de sorprender es que varios de estos últimos, ya se nominan como continuadores impunes del saqueo, como acompañantes de Javier Duarte de Ochoa, hasta ahora gobernador electo de Veracruz, como herencia que Fidel Herrera Beltrán lega a su sucesor. De ahí que se derive la idea de que a lo largo de los próximos seis años, no va a variar, ni un ápice, la tónica de gobierno del hijo predilecto de Nopaltepec. “Fidel será el poder tras el trono”, se afirma.

Nada más alejado de la verdad, me comenta un analista bien informado y profundo conocedor de las entrañas de la fidelidad. Fidel termina y se va de Veracruz, sin dejarle a Duarte mayor legado que la imagen de un pésimo gobierno, así como la titánica tarea de enmendar entuertos, tapar hoyos y coordinar la reconstrucción de un Veracruz abatido por los efectos de una naturaleza desbordada. La realidad es otra, el poder tras el trono será ni más ni menos que Doña Rosa Borunda Quevedo, ya deslindada de los excesos del marido, me dice.

Es cuestión de observar, más que ver, comenta mi informante. Para empezar y bajo el supuesto ya casi un hecho de que Javier Duarte de Ochoa sea el próximo gobernador, puntualiza, la mejor y más destacada virtud del joven cordobés es la gratitud, no existiendo la menor duda de que sabrá honrarla en todo momento. Duarte le deberá la gubernatura a Doña Rosa y no a Fidel, así como de resultarle negativo el resolutivo del TRIFE, el golpe provendrá del comportamiento del actual gobernador a lo largo del proceso electoral y no de la ponderada, discreta  y calculada actuación de la señora, que supo operar con gran acierto en todo el estado desde un exitoso DIF.

Y aún hay más, agrega. Duarte de Ochoa no tiene más equipo político que aquel que Doña Rosa Borunda le acerque. Javier es demasiado joven y sus limitados andares en la vida política, no le han permitido hacerse de un equipo sólido que gire a su alrededor, tanto a nivel de Veracruz como en el ámbito nacional. La señora subsana tal limitante y basta con observar quienes son los personajes de que se está haciendo rodear el gobernador electo, empezando por la ex secretaria auxiliar de Mario Villanueva Madrid, ex gobernador de Quintana Roo, persona muy cercana y de todas las confianzas de la aún Primera Dama de Veracruz

Fidel Herrera es historia pasada, insiste el analista consultado. Lo actual, en términos de poder político, es Doña Rosa Borunda Quevedo y, por cierto, su apoyo a Javier no es de gratis, tenga la seguridad, me dice, de que La llamada fidelidad se agotó y lo que sigue es “La dinastía Borunda”, que dará de que hablar por varios sexenios por venir.

¿Será cierta tanta belleza? El tiempo lo dirá.

Por lo pronto, las vacaciones de tres de los siete ministros de la Sala Electoral del Tribunal Superior de la Federación prolongan la angustiosa espera del resolutivo final sobre la elección de gobernador y, con ello, crece la especulación sobre la posibilidad de la anulación y la designación de gobernador interino.

Y a manera de trascendido, se ha filtrado que en el grupo cercano del Sr. Duarte, Doña Gina Domínguez ya trabaja en el análisis y depuración de medios de comunicación al servicio de la administración pública estatal, privilegiándose criterios tales como tiraje, calidad de contenidos, penetración e influencia local, estatal y nacional, y, en congruencia, montos de convenios a considerar, sobre la base de reducir el gasto en medios y campañas publicitarias, acorde con la austeridad exigida por la situación que se vive en Veracruz.

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