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Archivo de la etiqueta: diputados

Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Valiéndose del hecho de que no existe oposición partidista al frente,  el gobernador Duarte de Ochoa turna a la legislatura (sin H y con minúsculas) la iniciativa de ley de armonización educativa para el estado de Veracruz y, en menos de 24 horas,  con una abstención y 2 votos en contra, los diputados pastoreados por el priísta Juan Nicolás callejas Arroyo la aprueban sin mediar nada que justifique, tanto inusitada premura como legalidad del agandalle y, mucho menos legitimidad social de dicho ordenamiento. ¡No tienen vergüenza!

Para colmo, Emilio Chuayffet, Secretario de Educación, insinúa que la aprobación de la ley estatal de marras será impugnada por la federación por contravenir lo dispuesto en la reforma educativa peñista (Sociedad 0.3, marzo 5 de 2014).

Si en el pasado para los priístas aquello de que la forma es fondo se tomaba en consideración en los actos de gobierno para taparle el ojo al macho, esto se perdió. La suerte sigue al principal y las decisiones se toman sin más con cinismo y descaro. Y así como hoy el presidente Peña deja atrás la sana distancia con su partido,  pasándose por el arco del triunfo el gobernar para y con todos a que obliga una sociedad plural, en Veracruz la desvergüenza de una dócil y ovejuna pseudo representación popular, se pasa por lo más pando a sus representados, votando al vapor, sobre las rodillas y sin el menor apego a las formas, una inconsulta ley que por principio es rechazada por el principal interesado y afectado como es el magisterio veracruzano.

Pueden cantar a los cuatro vientos que la legislación aprobada está plagada de bondades y beneficios y que sólo es rechazada por una “minoría de güevones”, pero eso no obsta para que conste  el que la ciudadanía se sienta engañada y burlada una vez más por un gobernante y sus lacayos que no dejan de pensar que gobiernan para un pueblo de menores de edad.

Y aquí cabe también calificar como lacayuno el aval al gobernador y sus diputados por parte de los espurios liderazgos oficiales y oficiosos del sindicalismo magisterial, mafia al servicio PRI-gobierno y parte sustantiva de la corrupción en el sector educativo.

Qué bueno que este vergonzoso y ofensivo desaire a la ciudadanía ocurre durante las fiestas de carnaval. Así queda exhibida la mayoría de la diputación local como lo que son: simple comparsa de simuladores que bailan al son que toque el  ahora madrugador gobernador. Ojala y esta imagen perdure en la mente de los veracruzanos para, con todo derecho de causa, den la espalda a la partidocracia en los próximos procesos electorales.

Votar ya no tiene sentido. Si el concurrir a las urnas se consideraba como la única oportunidad de expresarse en democracia frente a un régimen político caduco, autoritario y corrupto, esta oportunidad ya está cerrada.

Las formas hablan por el fondo, democracia representativa deviene en caldo de cultivo para simulación, gatopardismo, corrupción e impunidad sin el menor respeto a los votantes. Y aún hay más, aprobada la ley de marras no garantiza su cumplimiento… Al tiempo

Y a otra cosa mariposa, a propósito de dignidad.

Lamentable es que el gremio de los tundeteclas de a pie renuncien de un día para otro a su rabia y sed de justicia a cambio de un frugal desayuno invitado por el Sr. Dr. Duarte de Ochoa. Lo que hoy se ve a continuación de la rueda de prensa que el gobernador ofrece los lunes, ni es acercamiento con los periodistas ni mucho menos con los veracruzanos todos. Tampoco nueva cara del duartismo como dicen los apologistas de la prosperidad mediática; es simple y llanamente una faceta demagógica más de simulación con la que entre medias verdades y medias mentiras, el poder público pretende reconciliarse con una sociedad que acumula frustración y hartazgo.

Si los reporteros de los diversos medios de comunicación de la capital veracruzana lo que buscan para ganarse el pan de cada día es información de primera mano, no necesitan de que medie un desayuno salpicado de chistes y frivolidades para cumplir con su tarea. Básteles con “refritear” el boletín de prensa que publica la oficina de prensa en la Internet dando cuenta cotidiana de las ocurrencias de la administración pública estatal. Poco profesional, pero seguramente más digno para quienes quieran y estén dispuestos a respetarse  a sí mismos.

Hojas que se lleva el viento

El tiempo transcurre y la población observa. El beneficio de la duda otorgado al joven alcalde de la capital veracruzana, tiene límites. Desde estas líneas recordamos al Sr. Zúñiga Martínez que para cada xalapeño la ciudad empieza en su calle. Cerros de basura en las esquinas, profundos y amplios baches en calles y avenidas, talleres mecánicos y auto perreras o auto macetas a media calle, pésimo y caro servicio de transporte público, nula vigilancia nocturna, desorden en tianguis y mercados sobre ruedas e incuestionables daños a terceros por el comercio informal tolerado, no es la imagen que deseamos para una ciudad que será sede de los más deslucidos Juegos Centroamericanos y del Caribe de que se tenga memoria. Antes que costosas obras de relumbrón, a lo que la ciudadanía aspira es a una ciudad limpia, ordenada, habitable, segura  y digna para propios y extraños…  Ojo, Sr. Alcalde.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Es preciso revertir una peligrosa tendencia que se sintetiza en una consigna rayana en el suicidio: “al enemigo no se lo estudia sino que se lo combate.” Atilio A. Boron

Los tragos decembrinos no son buenos consejeros cuando de satisfacer el ego y alimentar el morbo de lo más atrasado de los lectores se trata. Sólo así se explica el que un renombrado periodista veracruzano afirmara sin más que “cualquier pendejo es presidente”, haciendo referencia a la elección y presuntas reformas estructurales del Sr. Peña Nieto.

Ligereza e irresponsabilidad cuando cualquier papanatas se asume periodista, porque si de algo carece el presidente de México es del atributo que el culto tundeteclas le atribuye.

Una cosa es estar en desacuerdo con su entreguista estrategia y desempeño neoliberal y otra, muy distinta, el considerar que esté actuando por ignorancia y  sin conocimiento de causa en asuntos de la mayor trascendencia para el presente y futuro de México.

Atribuirle debilidad mental  al presidente es ignorancia supina de quien cuelga la etiqueta; el Sr. Peña desde su toma de posesión hizo suyos los tiempos, jugó en abierto sus cartas, incorporó al PAN y a la izquierda electoral al llamado pacto por México, haciéndoles partícipes de la traición a México; propició una amplia difusión de sus pretensiones privatizadoras, dando lugar de facto a un amplio debate público al que no faltó lo más lúcido de la academia,  sin ceder en lo más mínimo en su propósito imponiéndose a la crítica y a la protesta popular.

Por la vía del fast track, contando con la complicidad de senadores y diputados, salió avante con sus presuntas reformas estructurales. Aprobadas estas por el Congreso de la Unión y ya promulgadas, nos guste o no, son de observancia general.

Los resultados son los que cuentan y, aunque a mi juicio pírrico e ilegitimo, no se le puede escatimar al Sr. Peña un triunfo fruto de alguien que sabe como mover el abanico en un sistema político decadente y antidemocrático que responde a intereses ajenos a los más caros de la Nación.

De paso, alineó a la mayoría de los gobernadores en su propósito de restauración del viejo régimen presidencialista, recuperando para el centro el control de las entidades federativas en manos de cuasi virreyes.

Y por si fuera poco, eliminó al PRD como expresión opositora en el Congreso de la Unión jugándole el dedo en la boca; poniéndole la zanahoria por delante, en éste se apoyó para dar paso a un nefasto bipartidismo de ultraderecha que está llegando para quedarse.

Y aún hay más.

Así las cosas, el Sr. Peña no es ningún “pendejo”. Que no nos guste el modo es otra cosa. Que el pueblo de México perdido en la indiferencia y en el “buen fin” previo al canto de los villancicos navideños, haya optado por dejar hacer, dejar pasar, descansando en lo que bien a bien pudiera hacer el oportunista y acomodaticio PRD en contra de la aprobación de las reformas, es diferente.

Como otra cosa también es el hecho de que las clases medias empobrecidas y sin conciencia plena de su situación y expectativas económicas y sociales, en su momento le dieran la espalda a López Obrador y su movimiento en contra de la privatización de la industria petrolera nacional.

Hoy, a toro pasado, se reacciona mal y  tardíamente. Frente al autoritarismo de una nueva manifestación del presidencialismo centralista, ante hechos consumados gritos y sombrerazos y,  peor aún, expresiones soeces fruto de incomprensión e impotencia cuando lo que cabe es la reflexión y autocrítica constructiva por aquello que como mexicanos no hemos sabido o no hemos querido defender.

Ofender al hombre sin referencia al sistema que contextualiza el ejercicio del poder, o es ignorancia o pedestre mala fe. Ubicar los propósitos privatizadores como debilidad mental de un presidente y no como objetivos sistémicos neoliberales de ajuste global, es ignorar la realidad del mundo y el papel que a México históricamente le asignan poderosos intereses de nuestro vecino del norte.

El ofendido es presidente de la República, el que ofende es cuenta cuentos pueblerino, he ahí la pequeña diferencia.

Paradójico, quien acusa al gobernador de Veracruz de restringir la libertad de expresión, cae en el más corriente libertinaje en el ejercicio de la libertad que dice vulnerada. Ayuno de ideas arremete contra molinos de viento, haciendo de la crítica vulgar parodia de un aldeano tundeteclas que así mismo se cuelga del pescuezo la etiqueta: “Cualquier pendejo es periodista”.- Cd. Caucel, Yucatán, diciembre 30 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Bueno, no estábamos tan equivocados cuando de manera recurrente a lo largo de más de dos años,  insistiéramos en ponerle atención a lo que se percibía como una profunda crisis del sistema político y régimen de partidos políticos en México.

Forma es fondo. Substituidas las formas por cinismo y desvergüenza, el sistema político exhibe obsolescencia y pérdida de legitimidad; democracia y Estado de derecha dejaron de ser referentes  para la permanencia del pacto social que con pinzas sostiene unidad republicana.

Sistema político tocando fondo

Sistema político tocando fondo

Lo que ha venido aconteciendo en  las últimas semanas en la vida política del país, no deja lugar a dudas. Sin excepción de color de camisetas, todos y cada uno de los partidos políticos que conforman el espectro han mostrado el cobre, renunciando de facto al papel que la sociedad les tiene asignado como representación de las diversas fuerzas político-electorales, así como a su función como correa trasmisora del necesario diálogo y concertación entre gobierno y población. De paso, constituidos en partidocracia,  respondiendo a intereses personales y de grupo, vienen vulnerando  legitimidad y libre juego democrático en los Congresos federal y de los estados, en perjuicio de la democracia representativa.

A tal grado, que la representación ciudadana ha dejado de ser tal, actuando  senadores, diputados federales y locales como extensión de sus respectivos partidos de espaldas y en contra de los intereses de sus electores.

Unos porque se asumen mayoría, otros porque a sabiendas de que son minoría en los cuerpos legislativos privilegian intercambio de favores y arreglos en lo oscurito, recurriendo a un vulgar chantaje vendiendo caro su voto para asegurar supervivencia.

La aprobación al vapor en ambas cámaras de las reformas propuestas por el presidente Peña, es ejemplo de ello. Más allá del contenido y trascendencia de lo que se nos oferta como panacea para dar el salto adelante y salir del subdesarrollo, las formas asumidas en el proceso legislativo descalifican la presunta bondad de lo aprobado.

Y aún hay más. La aprobación en automático, por instrucciones superiores y en tiempo record de la reforma energética por los 17 Congresos locales controlados por la mayoría priísta, no tiene nombre. Quienes levantaran el dedo para dar el sí ignorantes de lo que sin conocimiento previo, sin consulta y sin debate aprobaran, para la ciudadanía no teniendo madre ni siquiera tienen cabida en el grupo de privatizadores que con justeza calificara con malas palabras la senadora campechana  Sansores San Román.

Con este sistema político, con este régimen de partidos políticos, con estos senadores y estos diputados, el Estado-Nación queda en franca indefensión; soberanía e independencia por mandato constitucional no son ya principios que abonen al pacto social federal. 

El divorcio entre partidos políticos, representación ciudadana y electores se amplía, vulnerando al sistema político en su conjunto. Si este subsiste es por inercia lo que, a su vez, favorece a la crisis por el que este atraviesa. A menor resistencia ciudadana, mayor es el margen de maniobra de la partidocracia y, paradójicamente, menor la del sistema en su conjunto en perjuicio de gobernanza y gobernabilidad.

La ciudadanía lo observa, califica y saca conclusiones. Credibilidad en sus representantes, así como confianza en las instituciones republicanas  y reconocimiento de legitimidad en los tres órdenes de gobierno están a la baja. Lo más grave de esta crisis percibida, es que nadie hace nada por aceptarla y buscarle solución, mientras el descontento, hartazgo y protesta va en aumento. No pasa nada, para qué cambiar, se dice en los círculos políticos y en consecuencia con este mismo talante se actúa en la administración pública.

Se cambia para seguir igual mientras el país se hunde por ausencia de visión de Estado tanto en el horizonte de largo aliento como en la coyuntura para dar certidumbre y confianza respecto a destino cierto y ruta crítica para transitar y arribar al México que deseáramos para el futuro. Improvisación y palos de ciego es la constante, mientras delincuencia, corrupción e impunidad carcomen tejido social.

Sin certidumbre no hay seguridad. Nadie quiere dar el paso al vacío, perdiéndose unidad de propósitos y consensos para la acción. Dejando al azar el futuro de las nuevas generaciones. Con todo cinismo y simulación se aprueban leyes y políticas públicas cuyo objetivo difuso aterrizará si bien nos va en una realidad futura para cuya construcción se sustenta en un presente incierto.

La aprobación de la reforma energética se encuentra en esta tesitura. Reformada la Constitución, sin leyes secundarias claras, sin hoja de ruta  transexenal que proponga pasos firmes, supervisión, control y evaluación durante y ex post, se borda en el vacío;  dejando abierta la puerta para que improvisación y corrupción presionen para dar marcha atrás en el presunto propósito neoliberal de modernización basado en privatización de la cosa pública, desarrollo tecnológico, inversión privada, productividad y competitividad.

Ayer era otra cosa. Hoy la moda con Peña Nieto, mañana dios dirá, como suele ocurrir cada sexenio. En eso se sustenta  sistema político y régimen de partidos en un círculo vicioso en el que todos ganan, menos las mayorías empobrecidas de un país ejemplo internacional de subdesarrollo, aislamiento, desigualdad y miseria.

Privatización de recursos propiedad de la nación, flexibilidad del trabajo asalariado, destrucción del sistema educativo, precarización de la sanidad pública, eliminación del mercado de la micro y pequeña industria, en un marco de ineficiencia, ineficacia y corrupción  del caduco sistema político y régimen de partidos en plena obsolescencia, cuya crisis se refleja al día de hoy de manera evidente en la pseudo representación ciudadana en el poder legislativo tanto federal como el correspondiente en las entidades federativas. Nadie lo quiere ver así.

Y como prueba de tal cortedad de miras, el legislativo aprueba una reforma política en la que la revoltura de dulce, de chile y de manteca  no beneficia a nadie y menos al sistema político y, por ende, a la vida política y social en democracia de los mexicanos; confirmándose gatopardismo y simulación, cambiando para seguir igual, o peor que endenantes. 

Baste saber que propicia, auspicia y promueve la reelección de legisladores y alcaldes,  no obstante el rechazo a tal medida por parte de una ciudadanía indignada.

Hace falta un alto en el camino, reflexionar y actuar en consecuencia modificando rumbo y destino. La ultraderecha hoy alianza del PRI y del PAN, ni quieren, ni pueden hacerlo en el marco de sus contradicciones internas y compromisos con los poderes fácticos. Toca a las fuerzas progresistas sin etiquetas, explorar nuevos caminos empezando por toma de conciencia, organización y unidad en torno a un programa minimalista común para la acción. Dividida la izquierda y sin visión orgánica de largo plazo, no se hace camino, en ello habría que reflexionar más que llorar lo que para muchos en su ingenuidad  la aprobación de la reforma energética y cancelación de lo más trascendente de la Constitución del 17, es derrota.

Se cierra un ciclo para el país y para la izquierda social, la lucha por recuperar soberanía nacional apenas empieza. Villahermosa, Tab., diciembre 15 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

 “Los moralistas quieren, ante todo que la historia les deje en paz…” León Trotsky  (Su moral y la nuestra)

Con la plena convicción de que la hipocresía es consustancial a la simulación, corrupción e impunidad  que domina a este país y que, para la gente bonita las “malas palabras” constituyen atentado flagrante a la cultura  y reglas elementales de decencia, respeto  y buen gusto,  con igual convicción quiero considerar que lo expresado en tribuna por la Sra. Senadora Layda Sansores, en relación al prácticamente hecho consumado de la privatización de los Recursos energéticos de la Nación por el mayoriteo del PRI y el PAN en el Congreso de la Unión, en su contexto coyuntural tiene un alto contenido de cultura política, elevando el lenguaje llano popular, por su énfasis y contenido, al rango de connotación objetiva de la realidad real que se vive en México.

  Aclarado lo anterior, salvando respetables excepciones y corriendo el riesgo de ser etiquetado como políticamente incorrecto, cito en todas sus letras lo expresado por la Sra. Senadora quien parafraseando a Saramago dijera a sus pares del PRI y del PAN:

 “[…] Vayan y privaticen a la puta madre que los parió […] No tienen vergüenza”.

 Expresión que se puede consultar en todos sus términos en la WEB, accediendo a la página de  YouTube, con dirección:

 http://www.youtube.com/watch?v=t2PTqrHTzsg&feature=youtube_gdata

Nunca en los últimos tiempos, en la vida política de México se había escuchado una frase tan contundente y tan bien aplicada. Reflejando no una postura partidista de una izquierda electoral que ni como caricatura es de izquierda, más sí, el hartazgo e indignación de amplios sectores de la población que, sin voz ni voto en los Congresos federales y locales, en toda su connotación política y social hacen suyo en forma y contenido el tajante y oportuno exabrupto.

Y aún más, la voluntariosa invitación de la política campechana se hace extensivo lo mismo a senadores que a diputados del PRI, del PAN, la morralla satélite o la fracción entreguista del PRD, que tras haber insistido en que con la reforma energética no se pretendía privatizar el recurso petrolero y eléctrico, patrimonio de la Nación, hoy alineados en el extremo de la ultraderecha de la partidocracia, exhiben carecer de vergüenza y de amor a México.

 La duda razonable ha sido disipada en el Senado. Lo que en el Congreso de la Unión se debate y se aprueba, es un proyecto privatizador a ultranza que pone en manos de las trasnacionales petroleras el destino de recursos que hasta hoy en principio son de la Nación.

 Decisión cupular de los partidos mayoritarios -sediciente representación de las más importantes fuerzas políticas de este país-, expresión de la alianza entre los poderes partidocrático y fácticos, que incluso, rebasa lo que de primera intención propusiera sobre la materia el presidente Peña.

 En el ejercicio democrático electoral en el que se sustenta la democracia representativa que nos rige, nadie mandató en las urnas al presidente de la República, senadores y diputados a tomar tan trascendental decisión. Tampoco éstos en campaña, ofertaron y pusieron a consideración a los votantes modificar la Constitución en tan lesivos términos con los que hoy se entrega petróleo y electricidad a empresas privadas domésticas y extranjeras.

 En los hechos, una pandilla de corruptos y farsantes simuladores, de motu propio y sin mediar consulta ciudadana alguna, toma para sí y entrega a particulares la riqueza nacional.

 Eufemismo. Los recursos petroleros en el subsuelo son de la Nación, en la superficie pasan a ser de empresas privadas.

Ultraderecha, objetivo cumplido. El artículo tercero transitorio ya establece un plazo a más tardar de dos años, a partir de que se publique la reforma constitucional para que Pemex y CFE dejen de ser paraestatales, y se conviertan en “empresas productivas del Estado“.

Muertos PEMEX y CFE, se acabó la rabia.

 Frente a este crimen -no se puede llamar de otra manera-,  es el que la Senadora Sansores haciendo uso de “las malas palabras”, en una frase calificara políticamente a los privatizadores, interpretando fielmente lo que las mayorías empobrecidas del pueblo de México piensan y sienten de una presuntamente respetable pléyade de indignos legisladores.

 Con ello, la tan atinada como combatida expresión de Andrés Manuel López Obrador, cobra plena vigencia para las mayorías de este país: “Al diablo con las instituciones”.

 No porque el pueblo de México pretenda vivir en la anarquía, desconociendo instituciones que él mismo se diera. Simplemente porque la pandilla en el poder despachándose con la cuchara grande en favor de intereses personales o de grupo, no honra la representación y mandato ciudadano.

 La serpiente devorándose a sí misma. Ante el pueblo de México el cínico e indignante entreguismo de la representación popular en las Cámaras, se exhibe como lo que es, negando la vigencia de la democracia representativa como mandataria de la voluntad popular.

 Paradoja, el gobierno impone por la fuerza para cambiar, el pueblo pacíficamente cambia rechazando imposición y autoritarismo.

 Lo que Leyda Sansores dijera en tribuna, forma ya parte del nuevo México en el que historia y cultura construyéndose cotidianamente en la calle,  el pueblo rescata, retoma y a su modo impone en el imaginario colectivo.

 PRI y PAN cierran el último capítulo de la Revolución Mexicana en su versión oficial y el pueblo, en su permanencia, retoma memoria histórica y le da continuidad. Así se escribe la historia. – Xalapa, Ver., diciembre 11 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Cartucheras al cañón, quepan o no quepan. Las reformas van, no hay marcha atrás, reitera el Sr. Peña. Así iniciaba el artículo que en septiembre 16 publicara bajo el título ¿Prosperidad por decreto?

En tanto que el 3 del mismo mes, bajo el título Donde quedó la democracia representativa, apuntaba:

“Peña Nieto gana al imponer sus reformas, perdiendo de entrada su oportunidad de trascender como el gran reformador, así como la partidocracia su viabilidad como opción política para impulsar por el sendero democrático las tareas del desarrollo. Inmersos en la simulación se están quedando solos,  y en ello reside hoy la fuerza de la protesta social.”

Agregando que:

“La percepción de una democracia representativa secuestrada por la partidocracia se objetiviza;  el descontento, hartazgo y rechazo disperso, toman forma coherente y organizada en el imaginario colectivo…”

Hoy día, 8 de diciembre, a unas horas de que vía fast track el Congreso de la Unión  en un inédito acuerdo bipartidista apruebe el dictamen de reformas constitucionales en materia energética, “Cartucheras  al cañón, quepan o no quepan”, el Sr. Peña confirma que no hay marcha atrás en sus afanes neoliberales por imponer reformas contrarias al sentir nacional.

Peña Nieto pierde su oportunidad de trascender como el gran reformador y la partidocracia su opción política de manipulación y control, a mi juicio afirmaba hace unas semanas.  Hoy los números duros no mienten, el Sr. Peña obtiene su más bajo nivel de aceptación a un año de distancia de su toma de posesión  y se califica a su desempeño como mediocre.

Así como también se confirma en amplios sectores de la población la percepción de una democracia representativa espuria, bajo el control cupular de una partidocracia que impone intereses particulares y de grupo al interés más caro del Estado-Nación; objetivándose en un evidente descontento, hartazgo y rechazo que se expresa en las calles con movilizaciones in crescendo, organizadas y con liderazgos evidentes de reclamo, rechazo y protesta social.

Las reformas van, sí. No obstante sólo queden en el papel, pero a partir de estas, México será otro, el de la rebeldía y desobediencia civil por sobre gobernanza y gobernabilidad, en un escenario confirmado de estancamiento económico e impunidad, impuesto por la lacra histórica de la cultura de la corrupción tolerada.

Un nuevo México en el que el intento por ahora fallido de restauración del presidencialismo autoritario, se hace acompañar por un clima de polarización que, trascendiendo los límites de un sistema político caduco y en crisis, apunta ya a la confrontación social entre una minoría de ricos y las mayorías empobrecidas.

Intereses y expectativas de quienes tienen todo y 60.6 millones de pobres (CEPAL), en un proceso constante de pauperización creciente y cancelación de futuro cierto, no pueden coexistir sin conflicto y estéril enfrentamiento.

Peña Nieto gana al imponer por decreto y sin consenso social sus pretendidas reformas estructurales. México pierde cambiando para seguir peor; permaneciendo intactas estructuras económicas, políticas y sociales históricamente causa y efecto de condiciones de subdesarrollo de las que no se puede salir.

La modernización pretendida, socialmente con pies de barro, no llegará lejos. Sin un abatimiento real de pobreza, desigualdad y corrupción, la dialéctica del subdesarrollo conduce a más de lo mismo. Y, reformas neoliberales impuestas por decreto, dormirán el sueño de los justos como letra muerta.

Baste señalar que en el pragmático bipartidismo en ciernes, PRI y PAN no fueron capaces de plasmar en su proyecto de reforma energética, la eliminación de la representación sindical en el Consejo de Administración en la paradigmática empresa paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). Carlos Romero Deschamps o similares sanguijuelas, presentes y futuras, seguirán prohijando y alimentando  corrupción e impunidad hasta sepultar lo que es hoy propiedad de la Nación.

El Sr. Peña ha afirmado que 2014 será el año de la eficacia, habiéndose sentado las bases para el crecimiento económico y desarrollo con las reformas estructurales. Ojalá, para bien de México, así ocurriera. No obstante, se requerirá más de un sexenio para que estas aterricen y fructifiquen; en el inter, pudieran darse situaciones externas e internas no deseables que impidan que esa eficacia se refleje en avances medibles y cuantificables no simulados, que contribuyan a salir del actual bache. El tiempo lo dirá, por lo pronto, Enrique Peña Nieto tiene mucho que pensar para, en la coyuntura, no ser rebasado por la protesta social o bien, por el chantaje de la partidocracia en el cobro de facturas por sumarse a  lo que ya muchos califican como traición a la patria.- Xalapa, Ver., 08/12/2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

El engarzar cifras alegres para engalanar el III Informe de gobierno del mandatario veracruzano, ocupara tiempo y afanes de amanuenses  especializados, texto servidores oficiales y oficiosos, ex profeso contratados para tan enjundiosa tarea la que,  por cierto, no es nada fácil.

Convencer de lo que pudo haber sido y no fue, es el reto. Son más los desaciertos que los aciertos en 36 meses de infructuosa labor gubernamental. Pero esa es su chamba y el compromiso es cumplir en tiempo y forma con tan alto cometido, no hay de otra si en navidad se quiere obsequiar a la familia con  pavo relleno de trufas  importadas.

Parafraseando al escritor Rafael Junquera Maldonado, “mañana también es pasado”,   presente y futuro se le niegan a un pasado persistente,  que no necesita de destacarse en letras de molde para exhibir el poder de los hechos. A este contradictorio fluir de realidades y palabras no escritas que sutilmente se oponen al mensaje subliminal del escribano, tendrán que enfrentarse.

La maquinaria mediática ya se echó a andar. Los primeros textos en blanco y negro  jalonan lo que será una muy larga jornada de marchas forzadas, navegando  contra una terca realidad que ya ayer cuestionara y negara  lo que hoy obligadamente desde palacio se  afirma.

Las letras

Audacia es el juego, quién mejor hile la palabra escrita sin caer en el lugar común de la lambisconería y el servilismo, mayores posibilidades tiene de no ser juzgado y puesto en la picota por una opinión pública que si ve, si escucha, si constata en el transcurrir de su vida cotidiana, el peso de una agobiante realidad que le lastima.

Innoble y difícil la tarea a cuestas de amanuenses, texto servidores oficiales y oficiosos. Insoportable para hombres y mujeres comunes, el peso irritante de la simulación y la mentira puesta en letra de molde.

Como bien afirma nuestro buen amigo Jesús Castañeda Nevares, “porka miseria”. Estamos en Veracruz, eso lo dice todo.

Sin embargo, respetable es el esfuerzo y respetable quien en busca del diario sustento lo carga a sus espaldas. Alguien lo tiene que hacer, que caray, comer con manteca a diario y tres veces al día es recompensa valedera. Así es el oficio, lo comido es lo que cuenta.

Los números

Y en este escenario previo al Tercer Informe de Gobierno del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, las cifras preliminares no cuadran, llamando a su minuciosa espulgada por los críticos que, sin ser del círculo rojo, el azul,  o el tornasol que comparte el pan y la sal con el mandatario, no le encuentran cuadratura al ovoide que en el nido empollan los artificiosos hacedores de la prosperidad papel de china.

No hay lógica, dicen. Inversión, número de empresas, empleos generados, a la luz de la elemental aritmética no se corresponden con el estancamiento en la generación de riqueza y bienestar de los veracruzanos.

Si los números no mienten, quienes los acomodan sí, insisten, recurriendo a las cifras duras que provee el INEGI y otros organismos afines  para sustentar sus argumentos.

Las 600

Recurriendo a la clasificación de las unidades productivas en México, que pueden ser micro, pequeñas, medianas y grandes empresas, la crítica se regodea poniendo en aprietos a los artesanos de la comunicación social.  Para ocupar un lugar en esta estratificación se toma como base número de empleados y monto anual de ingresos, como quedara asentado en el acuerdo publicado el día 30 de Junio de 2009 en el diario oficial de la federación por la secretaria de economía de México.

Ingresos anuales aparte, por el personal ocupado se considera  para las micro de 1 a 10 trabajadores; de 11 hasta 50 para las pequeñas, y de 31 hasta 100 para las medianas.

En este marco conceptual se escudriña el objetivo para el sexenio de las mil empresas de nueva creación y, por ende, la meta superada de 600 unidades para el primer trienio de la administración duartista. Y los números siguen sin cuadrar.

Suponiendo, comentan, que de las 600 cacaraqueadas la mitad estando por arriba del estatus de micro, fueran pequeñas empresas, estaríamos hablando como máximo de 15 mil nuevos empleos y, exagerando, que las 300 restantes fueran medianas, su aporte al empleo sería como máximo de 30 mil plazas, lo que arroja un total de 45 mil nuevos empleos.

Los garbanzos de a libra que por su tamaño e ingresos anuales se considerarían como grandes empresas y que no entran en la clasificación anterior, atendiendo a cifras oficiales publicadas, estarían aportando no más de 20, 000 empleos.

Sumando un gran total de 65 mil nuevas plazas de trabajo para el trienio en curso. Y siguen entonces sin cuadrar las cifras alegres.

En este orden de ideas, no conformes con la información que se pretende encuadrar en el III Informe de gobierno, los “contreras” se preguntan:

¿De qué tamaño de empresas estamos hablando cuando se afirma que en tres años el emprendimiento empresarial se incrementó en 600 establecimientos de nueva creación?

¿Por cada nueva empresa, cuántas a su vez colgaron los tenis en Veracruz por incosteables?

¿Cuántos empleos reales se generaron en el cumplimiento de la meta rebasada?

Si se diera a conocer esta información por parte de las autoridades responsables, se conocería el número real de nuevos empleos generados y los a su vez perdidos en el mismo  lapso, argumentan. Pero como esto se mantiene en la opacidad, amanuenses, texto servidores  oficiales y oficiosos, por más que estiren la cobija no logran hacer que cuadren los números.

La sopa

Y así, para cada rubro a considerar en el informe del fin del primer  trienio del Sr. Dr. Javier Duarte de Ochoa, unos tejen de día con singular esfuerzo  y otros, los no invitados a la fiesta, destejen de noche lo que al final será para el consumo de propios y extraños, sopa aguada de números con ensalada de letras. Y no habrá de otra, la imaginación no da para más… hasta la simulación tiene sus límites.

En este brete, la palabra escrita se desgasta, no más que la credibilidad de quien lo propicia; como en política el árbol que da moras, estéril el esfuerzo entre escribanos y los números.

Hojas que se lleva el viento 

Enrique Cambranis, presidente del PAN en Veracruz, tras la trifulca en el exterior del Congreso estatal, afirmaría que las instituciones merecen respeto de los mentores movilizados. Acertada postura, más sin embargo, el respeto se  gana, no cae del cielo y no se impone por decreto. La casa del pueblo, que es de todos y que aloja a la Legislatura local, efectivamente merece respeto, empezando por aquellos diputados que no haciendo honor a la representación popular que la ciudadanía mandata, son expresión viva de la corrupción e impunidad que tanto daña a la entidad y a nuestra incipiente democracia. ¿O no es así, Sr. diputado Juan Nicolás callejas Arroyo?

Xalapa, Ver., noviembre 6 de 2013.-

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Verdad de Perogrullo en el seno de la rama de fabricantes de botanas de  CANACINTRA: “… un impuesto que no consideramos justo se transferirá al consumidor final, que se convertirá en afectado solidario”.

Ni descubren el hilo negro ni se apartan de la verdad. A eso se reduce el “barco de gran calado” como se calificara a la propuesta de reforma hacendaria del Sr. Peña que, por mayoriteo simple terminando en miscelánea fiscal,  aprobara vía fast track el Congreso de la Unión el pasado jueves.

Otra vez, víctima de la simulación, el pueblo de México deberá registrar en su memoria una raya más al tigre en el inacabable proceso del gatopardismo nacional.

Tras la modificación en el Senado de la minuta que aprobara la Cámara baja en primera instancia, por disciplina lacayuna y mayoriteo del PRI, PRD, PVEM y Panal, en 20 minutos, si 20 minutos, los diputados leyeron, analizaron ajustes y modificaciones aplicadas por los senadores y, sin cambiar una coma, aprobaron en el pleno  la miscelánea fiscal turnándola de inmediato al ejecutivo para su promulgación.

El afectado solidario, sin voz ni voto en una democracia representativa que en los hechos no es tal, como siempre será quien pague la factura de la aventura hacendaria de la mancuerna Peña-Videgaray.

Estruendoso ramillete de cambios para seguir igual o peor que endenantes, es la percepción generalizada objetivada en el bolsillo de los consumidores.

Nada importa si el impuesto es progresivo, debiendo pagar más no quienes más ganan  sino quienes mayores ingresos declaren. Más temprano que tarde tal obligación tributaria descansará vía precios e impuesto al consumo en el afectado solidario -usted, yo, todos-, incluida la mayoría de aquellos causantes cautivos que seguirán contribuyendo con un ISR del 30% y lo que se acumule por concepto del impuesto al valor agregado por los drinks  y la botana sabatina.

No hay purrumm

Por lo demás,  de lo demás de la miscelánea fiscal aprobada, al afectado solidario “ni le perjudica ni le beneficia, sino todo lo contrario”. En el amplio mundo de la simulación unos harán como que cobran y otros como que pagan,  que para eso se prevé  más deuda pública, quedando siempre la alternativa para tapar hoyos de hincarle más el diente al petróleo que es de todos.

El gobierno aprieta y el afectado solidario flojito y cooperando, a su modo y a su real entender. A mayor obligación impositiva,  más amplios los caminos de la informalidad y la evasión, hasta donde el país y la paciencia ciudadana aguanten.

Por cuanto al presupuesto de egresos, con la misma tónica, más recursos para el gobierno y pese a lo asentado en el papel, menos beneficios para la población. Cambiando para seguir igual, en eso termina la “reforma estructural hacendaria”,  que a bombo y platillo anunciara el Sr. Peña, su partido y la morralla satelital y que la partidocracia tijereteara por consigna,  respondiendo a la presión no de los electores -estos le son irrelevantes-, sino del eficaz desempeño del cabildeo en lo oscurito de unos poderes fácticos que tras un simulado desgarre de vestiduras, no lograran ocultar quién es el que en realidad mece la cuna.

Lo que sigue

La partidocracia mostró el cobre una vez más, exhibiendo por anticipado el escenario dentro de cuyo tinglado habrá de aprobarse por la misma vía y por los mismos cauces, la esperada reforma energética ya cocinada en el llamado pacto por México.

 Sin embargo, este sainete algo deja. La farsa legislativa no pasa desapercibida. Ello debería ser suficiente para contribuir al enriquecimiento de la toma de conciencia de la necesidad de un cambio real  en aquellos que entre las mayorías aún no les cae el veinte.

Está quedando claro que las llamadas reformas estructurales en nada modifican y si profundizan el peso específico de los escollos estructurales históricos que nos condicionan a no salir del subdesarrollo, como la desigualdad y pobreza, corrupción gubernamental   y economía informal.

Más de uno estará obligado a  preguntarse:

 ¿Qué necesidad entonces de polarizar al país con un falso debate?

¿Qué necesidad de agitar el avispero agudizando y profundizando división y encono entre los mexicanos?

En el desconocimiento de la realidad nacional en un mundo convulsionado y la imprevisión, simulación y gatopardismo de una representación popular espuria, así como el afán del Sr. Peña de quedar bien a cualquier costo con los poderes fácticos trasnacionales, están las respuestas y en ello debería ponerse el énfasis en la crítica social y política.

México no puede mantenerse por el mismo camino, sin rumbo cierto y sujeto a la cortedad de miras de partidos políticos sustentados en la simulación, engaño e intereses inconfesables.

Ahora que si esta demostración de cinismo pragmático no contribuye a una mayor toma de conciencia sobre la necesidad urgente y necesaria de la democratización del país, entonces, nada hay que hacer sino esperar a que el proceso de maduración de la sociedad mexicana se tome su tiempo. Más tarde o más temprano se abrirán los ojos y se actuará en consecuencia; no se puede aceptar que el masoquismo social sea eterno ni es sano cruzarse de brazos ante un síndrome que se combate con participación ciudadana responsable.

Hojas que se lleva el viento.

Con un bien documentado artículo,  la Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo contribuye al debate sobre la bondad o inconsecuencia de la aprobación de la miscelánea fiscal por el Congreso de la Unión. Bajo la óptica priísta, nos dice: “Ni todos rabones ni todos coludos”, refiriéndose a la homologación del IVA en las zonas fronterizas, argumentando que “…tasar parejo el IVA del 16 % a todo el territorio nacional, es sano, porque se eliminan las diferencias y nos obligan a todos a pagar los impuestos de manera equitativa”.

De primera intención en teoría es aceptable su argumentación, el cumplimiento de la ley y, por ende, las obligaciones para con el fisco, nos igualan; ni mexicanos de primera ni mexicanos de segunda, independientemente de nuestro lugar de residencia. Sin embargo reflexionando sobre el asunto en cuestión, quien esto escribe disiente de tal razonamiento, no se pueden tratar como iguales a los desiguales.

Si algo nos caracteriza como Nación, es la profunda desigualdad que históricamente nos ata al subdesarrollo. Nos guste o no, la terca realidad de manera perenne nos echa en cara el lastre de la una desigualdad que se hace acompañar por la pobreza endémica en más del 50% de los hogares de este país, confirmando no solamente que coexisten mexicanos de primera y de segunda, sino incluso de tercera o cuarta en la escala social y económica de un México que no ha sabido o no querido afrontar esta penosa situación.

No es lo mismo una entidad federativa “próspera” atractiva para la inversión y polo de desarrollo industrial a decir de su gobernador, como Veracruz, que otra con mayoría poblacional indígena eminentemente agraria con economías precarias.

De acuerdo con el listado de municipios que nos proporciona la Dra. Lladó Castillo, y que se verán afectados por la homologación, se nos da la razón; en un país con crecimiento económico regional y desarrollo humano históricamente desigual, la gran mayoría de los municipios fronterizos son enfermizamente pobres, algunos hasta miserables e incluso en aquellos como Benito Juárez o Solidaridad en Quintana Roo, asiento de Cancún y la Riviera Maya, la población beneficiaria del turismo y servicios conexos es mínima comparada con la radicada en los cinturones de miseria que circundan a esos desarrollos.

Luego la premisa de la que parte  en su argumentación la distinguida académica, carece de sustento. Entre rabones y coludos frente a un impuesto inequitativo, injusto e indiscriminado que llegó para quedarse, hay una enorme distancia. Lo demás viene por añadidura.

-ooo-

Don Javier Duarte de Ochoa ajeno al sentir popular,  que se sale con la suya. Juan Nicolás Callejas Arroyo, corrupto exponente de la burocracia sindical magisterial, como diputado plurinominal del PRI estará al frente del Congreso del Estado.  “El gobernador soy yo” y bajo esta condición, paga facturas pendientes premiado corrupción e impunidad poniendo la iglesia en manos de Lutero.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

Hay tiempos para llorar y tiempos para reír. El movimiento contestatario del magisterio ríe y el gobierno de Veracruz carga con la derrota, si no de la guerra si de una de las tantas batallas agendadas por los mentores  en rebeldía.

Así se percibe desde la calle. La estrategia para enfrentar el conflicto magisterial en la entidad, además de incongruente resultó fallida desde sus inicios. Hoy la administración pública veracruzana está rebasada e incapacitada para frenar un movimiento social que no “sabe de razones”.

No le cae el veinte. Se sigue pensando y, en consecuencia actuando con auxilio de la prensa oficialista, a partir de la idea de que la movilización magisterial infiltrada por activistas oaxaqueños se reduce a un grupo minoritario de profesores revoltosos, y que a la opinión pública se le puede engañar con expresiones infantiles de arte escénico, como la protesta de “terceros afectados”, beligerancia de padres de familia, mesas de diálogo con liderazgos cuestionados, o bien,  la farsa mediática montada por el secretario de gobierno en la toma de la presa Yuribia para su posterior y oportuna solución por la vía del diálogo, muy al estilo del viejo PRI.

Las cosas no son tan así de simples.

Mar de fondo

El movimiento magisterial sigue  haciendo lo suyo en todo el país. Quienes simpatizan con los mentores, aprenden el camino. Nada con las reformas neoliberales. Y las autoridades se niegan a escuchar, optando por el camino cómodo de la descalificación y  represión.

Luego no cabe echar las campanas al vuelo por el hecho de que la mayoría de los mentores en la entidad, considerados dóciles y bien portaditos, regresan a cumplir con su tarea en las aulas ante las amenazas de descuentos y despidos, cuando todo indica que en la coyuntura el retorno parcial a clases en la entidad tiene mar de fondo, no dejando de ser un estudiado retroceso táctico y no derrota de un  movimiento magisterial que se reagrupa, fortalece su organización, depura liderazgos, en el camino gana más adeptos, afina estrategias de lucha  y se prepara para nuevas batallas.

Razón de más para preocuparse, el hecho de que con fundamento en la reforma educativa, al gobierno de Veracruz se le priva de recursos frescos con el retorno al viejo esquema centralizado del pago de la nómina magisterial y retención de cuotas sindicales. Perdiendo capacidad de control y de maniobra para mantener la iniciativa frente a la movilización social del profesorado.

Y esto no es todo. Si se pensó en su momento -y así se orquestó en una mayoría de medios de comunicación- que la movilización del profesorado era en contra de “la evaluación” que contempla  la reforma educativa en sus leyes secundarias, al paso de días y semanas ha quedado claro que las banderas agitadas por los mentores rebasan el ámbito de los trabajadores de la educación, para ubicarse en un nivel superior de reivindicaciones y demandas ciudadanas  que, ante el ramillete de reformas presuntamente estructurales que promueve el gobierno federal a cargo del Sr. Peña, justificadamente vienen cobrando presencia en la calle.

Otros movimientos sociales de obreros, campesinos, indígenas y de una clase media empobrecida se radicalizan y velan armas, dispuestos en una coyuntura que les es favorable a sumarse en la entidad al movimiento de los mentores inconformes.

Esto último, razón más que suficiente para entender que son tiempos de llorar y no de soberbio triunfalismo.

Balance

Si se entendiera en su contexto más amplio, el gobierno de Veracruz tendría que aceptar que en un combate de escaramuzas, planeado y bien organizado, el retroceso táctico es señal inequívoca de que por ahora si bien el magisterio movilizado no ganó la guerra, si hasta ahora ha ganado sus primeras batallas.

El frágil estado de derecho ha sido puesto a prueba, exhibido y cuestionado en Veracruz. Todo el peso de la ley a los mentores en protesta, impunidad y premiación a los delincuentes que en contubernio implícito y explícito con autoridades, traficando con plazas y manejo en beneficio propio de cuotas sindicales, son exhibidos por la misma prensa que se desgarra las vestiduras satanizando a los mentores movilizados.

La legitimidad de la democracia representativa en el Congreso local ha sido derrotada. La aptitud y actitud de los diputados frente al magisterio movilizado ha sido exhibida como ineficaz y ajena a los intereses populares, por decir lo menos.

Y con ello la representatividad de partidos políticos y liderazgos caciquiles espurios, rebasados por una realidad inobjetable de participación y búsqueda de democratización desde las bases; el control clientelar ejercido desde el PRI-gobierno y el SNTE sobre  los mentores veracruzanos, está deteriorado y en vías a perderse.

Y ni qué decir del PRD,  con su renuncia tácita a rescatarse a sí mismo como referente de la izquierda electoral al dar la espalda al proceso democratizador del magisterio.

Por encima de la falsa y monolítica unidad de la clientela, se ha impuesto el carácter plural, ideológico, político y social del sector educativo. La lucha de clases no está muerta,  se hace presente entre el profesorado.

Las clases medias por voz de micro y pequeños empresarios, maestros universitarios y burócratas, ya hablan por sí y al margen de los organismos cupulares que identificándose con objetivos y propósitos gubernamentales, se muestran  como ajenos al interés más general de sus agremiados.

Paso en falso

Como el que ve llover y no se moja, el gobierno de Veracruz no se hinca al paso de la procesión, dando por ganado lo perdido. Sólo así se explica el que se persista en imponer a Juan Nicolás Calleja como líder del Congreso local en la próxima Legislatura del estado. Sin entender que ello es provocación innecesaria e inoportuna, así como paso en falso frente a un movimiento que le rebasa en iniciativa y propósitos socialmente democratizadores y, aún peor, ante el presidente Peña que ya no quiere queso, buscando salir de su propia ratonera.

No se quiere entender que el Veracruz de hoy no es el mismo de cuyas vivencias al ejecutivo alimentan cortesanos y asesores. Son otros tiempos, tiempos para llorar y no de reír y vanagloriarse ante batallas perdidas a las que seguirán en adelante otras no menos cruentas.

Tiempos para el magisterio también, no de triunfalismo y soberbia, dos pasos atrás son propicios para la reflexión consecuente del camino andado, de la autocrítica y humilde aceptación de errores y aciertos, limitaciones y excesos, con visión de futuro.

No está de más recordar que del plato a la boca suele caerse la sopa.

Xalapa, Ver., Octubre 20 de 2013

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Pulso crítico

 J. Enrique Olivera Arce

“Nada es verdad, nada es mentira todo es según el cristal con se que se mira”

Preámbulo

Para quienes escribimos con la sana intención de expresar lo que pensamos y divulgarlo, sometiéndolo al respetable juicio de quienes pocos o muchos lectores nos conceden generosamente parte de su atención y tiempo, es importante pensar en que son éstos y no quien plasma en blanco y negro sus ideas, a quien corresponde discernir sobre quien incurre en falsedad y quien se aproxima a la siempre veleidosa e inalcanzable diosa de la verdad.

Si no hay respeto para el lector, quien escribiendo tiene la intención de participar en el libre juego de las ideas, de antemano está descalificado.

Nada es absoluto, todo es relativo, afirmaran viejos sabios cuyo nombre y obra no está aún al alcance de hombres y mujeres de a pie, a los que sólo nos es dado medio entender y aplicar en nuestra vida cotidiana aquella tan manida frase que nos dice que “nada es verdad, nada es mentira todo es según el cristal con se mira…”. Sustento en ella mis maquinazos, toca al lector juzgar si coincidimos o nuestra percepción es diferente o divergente. Al fin y al cabo, habiendo tantas ventanas y con tan diversos colores, tonos y matices, en ello reside la pluralidad del pensamiento que mueve al mundo de las ideas…

Lo arriba anotado va como preámbulo a mi percepción sobre el manejo mediático de la desinformación con la que se pretende tanto descalificar al movimiento magisterial como minimizar la importancia de todo movimiento social contestatario que cuestione la verdad difundida desde las esferas del poder, sea este formal o de facto.

Pensamiento único

Quienes diciéndose dueños de la verdad descalifican la de los otros, irrumpen en el terreno de la irracionalidad dogmática del pensamiento único. Peor aún, si divulgar esta verdad única está respaldado por intereses espurios, como se alcanza a percibir en diversos libelos que haciéndose eco de la verdad oficial afirman que en Veracruz no pasa nada. Todo está bajo control, en la entidad los profesores, educaditos y bien portados responden disciplinados a sus dirigencias sindicales.

Si acaso un pequeño grupo de revoltosos hace ruido, es porque infiltrados de la CENTE venidos desde Oaxaca, les engañan y manipulan para que atenten contra sus propios intereses gremiales.

En Veracruz no hay resistencia a la reforma educativa; en Veracruz no hay escuelas cerradas, ningún profesor bien nacido traiciona a sus educandos suspendiendo clases; En Veracruz el gobernador mantiene el control de la mayoría magisterial; El magisterio veracruzano atiende sin cuestionar a los llamados de sus líderes sindicales; los profesores no saben leer, tergiversan sentido y alcances de la reforma educativa; Veracruz respalda las reformas de Peña Nieto, bla, bla, bla.

Verdades oficiales y oficiosas que no teniendo nada que ver con la que percibe el ciudadano de a pie, pretenden mediáticamente ocultar hechos objetivos a la vista de todos, con el fin avieso de confundir a una opinión pública en desdoro de un movimiento social que con razón o sin esta, ante oídos sordos del poder ha optado por hacerse oír en la calle.

¿Aquí no pasa nada?

Aquí no pasa nada, es la verdad oficial. Como si todos fuéramos ciegos y sordos a los que nos está vedado enterarnos de que son cada vez más los excluidos de un trabajo bien remunerado y respaldado por la seguridad social, de educación pública gratuita y de servicios de salud de calidad. Así como de un número creciente de trabajadores que están perdiendo derechos laborales y sociales y, con ello, el acceso a una vivienda digna, o de millones de jóvenes sin expectativas de futuro en una economía en retroceso.

Mentores e involucrados por diversos motivos en un movimiento de resistencia y en oposición a lo que consideran lesivo a sus intereses, afirman lo contrario. Si se ve, si se escucha y no estamos dispuestos a sumarnos al ejército de los sin trabajo, aducen.

 La mayoría de profesores de todo el estado hoy movilizados, conocen de la reforma educativa y sus leyes secundarias; marchan, protestan, suspenden clases por varios días, enfrentan a liderazgos formales espurios  con conocimiento de causa, y piden disculpas a terceros por afectar vialidad, atención a los escolapios y tranquilidad ciudadana. Otra verdad distinta a la oficial que se expande y gana adeptos en aquellos que refrescando su memoria, piensan que ayer le tocó al Sindicato Mexicano de Electricistas, hoy al magisterio y mañana ¿quién sigue? ¿Los petroleros? ¿Los médicos del IMSS y el ISSSTE? ¿Los trabajadores al servicio del estado?

¿Quién sigue? Es la interrogante que flota en el ambiente.

¿Donde está la verdad?

¿Quién incurre en falsedad? ¿Quién atenta contra la verdad? ¿Los que protestan contra una cuestionada ley evidentemente injusta? ¿O quienes provocan a estos denostándolos y considerándoles menores de edad, iletrados e incapaces de discernir por sí mismos lo que al país, al proceso educativo y a su legítimo interés conviene?

La respuesta correcta a estas interrogantes, a mi modesto entender está en lo que a cada quién la ventana por la que se asoma al mundo real le ofrezca. Al fin y al cabo nada es verdad, nada es mentira…

Pero sin duda alguna, no la encontraremos en quienes a cambio de dádivas, prebendas y canonjías cual avestruces amaestrados enterrando la cabeza en la arena, no ven más allá del estrecho cristal de sus venales intereses.

 Hojas que se lleva el viento

 En congruencia con lo que quien esto escribe afirma que el Congreso de la Unión ha confirmado el haber renunciado a la democracia representativa, en igual tesitura coloco al Poder Legislativo de Veracruz. Diputados espurios, sin distingo de piel o camiseta partidista, acatan lo que al titular del Ejecutivo conviene, levantando el dedo por consigna sin la mayor consideración y respeto a la soberanía popular que dicen representar. En este marco ¿puede ser creíble que como mediáticamente y por conducto de la “vicegobernadora” pide el gobernador a los diputados, velen porque en Veracruz  los derechos laborales del magisterio sean garantizados y a salvo?

¿Será creíble que en la próxima legislatura el diputado pluri, “líder moral” del SNTE en Veracruz y futuro mandamás de la bancada priísta en el Congreso local, Nicolás Callejas Arroyo, defenderá los intereses de su gremio promoviendo la democracia sindical?  .- Xalapa, Ver., Septiembre 8 de 2013.

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Pulso crítico

J. Enrique Olivera Arce

México es un país de leyes. Son tantas, tan variadas, unas absurdas otras contradictorias que entre ellas, como dicta la conseja popular, el que no cae resbala…En ellas descansa nuestro surrealista e inverosímil  Estado de derecho…

Confundidos, entre otear el futuro y renovarse ó  retornar al  pasado maniqueo, los priístas se pierden entre sus propias contradicciones mientras el país se les escurre entre las manos.

Ya nada será igual para el PRI

 La historia no se repite, nadie se baña dos veces en el mismo río y, sin embargo, insisten en tropezarse con la misma piedra con el manido pretexto de modernizar al país.

Con Peña Nieto a la cabeza, tras un pírrico triunfo en la elección presidencial del  2012 y no obstante que los resultados de esta se fueran a tercios, confiaron en una tersa restauración del presidencialismo de antaño. Ignoraron la composición real de las fuerzas políticas y el clima de descontento y hartazgo de importantes segmentos de la sociedad mexicana que, en la alternancia, heredaban de dos sexenios panistas. Así como minimizaron un movimiento social convergente que diera a López Obrador más de 16 millones de votos.

Les fallaron los cálculos. México ya no es el que pensaran tanto en el diseño de la campaña presidencial de Peña Nieto como en la de arranque del sexenio.

 Peña Nieto hoy

 Los mexicanos de hoy no le dieron vuelta a la página para iniciarse confiados en nuevas lecturas de la realidad bajo la restauración del viejo régimen priísta por sus epígonos.

Antes al contrario, reafirmando tanto su percepción subjetiva como objetivamente viviendo en carne propia las condiciones de deterioro del país en todos los órdenes de la vida nacional, con resistente suspicacia antes que borrón y cuenta nueva el mexicano de hoy asume que la alternancia no enriquece por si democracia política y bienestar social. Dicen que la burra no era arisca…

En los inicios de la actual administración a cargo del Sr. Peña, quien estas líneas escribe señalaba la valía y plena vigencia de la conseja popular que nos dice: “Más vale paso que dure que trote que canse…”, en referencia a un ímpetu desbocado por diferenciarse de la administración calderonista, sin atender a la realidad real de un México que al margen del gobierno se construye y reconstruye día a día.

 El arrancar el sexenio queriéndose comer todo el pastel de un solo bocado, trae hoy a cuento lo que para muchos representa el fracaso del primer año de gobierno del Sr. Peña. Mucho ruido y pocas nueces sin resultados dignos de apuntarse como materialización de promesas de campaña.

 Peña Nieto y las mayorías

 Sustentado en un falso diagnóstico, se consideró que con tener bajo control a las dirigencias del PAN y el PRD a través de un acuerdo cupular mal llamado “Pacto por México”, con ello en automático cooptarían a las militancias opositoras para respaldar mayoritariamente tanto la legitimización del Sr. Peña como al ramillete de reformas presuntamente estructurales que, a su particular modo de ver las cosas, se requieren para encarrilar al país por el camino de la modernización, abundancia y el bienestar.

Fallaron los cálculos. La militancia de los tres principales partidos en que se sustenta el régimen político, no ha respondido de manera homogénea y consensuada a lo pactado por sus dirigencias con el presidente Peña; tampoco ha quedado demostrado fehacientemente que sumadas,  constituyan la mayoría de las fuerzas políticas que se requiere para legitimar el mandato del Sr. Peña y avalar sus reformas empobrecedoras y privatizadoras.

Más de dos tercios de la población en edad de votar, se mueven por la libre, aceptando, cuestionando o rechazando; no se sienten incluidos en los acuerdos cupulares del llamado “Pacto por México” y el control de este segmento mayoritario de la sociedad no está a cargo de los partidos políticos. En ello reside la debilidad del intento de restauración del viejo régimen y sus afanes por conducir al país por la vía del autoritarismo gatopardista.

Hoy a nueve meses de distancia de haber tomado las riendas de la administración pública, el Sr. Peña ni ha obtenido la legitimización por parte de sus gobernados ni mucho menos, el aval mayoritario a sus reformas.

Aplaudido por unos y denostado por otros, el único logro a la vista es la continuidad de la polarización social y política en un clima de incertidumbre, descontento y hartazgo. Cuestionándose lo mismo desde la confusa y fragmentada izquierda que en los bastiones empresariales de derecha, a un régimen que no está cumpliéndole a las mayorías.

 Democracia representativa y división de poderes en duda

 La unidad consensuada en torno a una visión presuntamente modernizadora a la que aspiran Peña Nieto, su partido y los poderes fácticos, queda en el tintero mientras la  división entre los mexicanos se agudiza en un escenario económico adverso y socialmente deteriorado que auspicia mayor desigualdad, pobreza y exclusión.

Que mejor prueba de que se viene arando en el desierto, que frente al rechazo popular el Primer Informe de Gobierno del presidente Peña se entregue al Congreso de la Unión por la puerta de atrás del el recinto de la Cámara de Diputados, convertido este de facto en bunker blindado con cercos metálicos y bajo la custodia de la fuerza pública al que el mexicano de a pie no tiene acceso. Nada mejor para ilustrar el divorcio entre un régimen caduco y un pueblo que no es escuchado.

Y ahí, en el rincón del bunker, el mismo día por la noche, se fraguaba la traición a México. Bajo el asedio de unos cuantos miles de profesores, al amparo de la Bandera Nacional  los diputados protagonizaban  un ignominioso y vergonzoso espectáculo seguido paso a paso por las cámaras del Canal del Congreso; unos aprobando por consigna y mayoriteo sin mayor análisis y discusión y otros simulando férrea oposición, para en el pleno entre eufóricos alaridos y de espaldas a la Nación, aprobar una ley más de las muchas con las que en el papel, solo en el papel, se soporta al Estado de Derecho, la inconsulta ley general de profesionalización docente.

Más allá de lo que en sí representa esta ley secundaria para la educación y para el magisterio y sus derechos constitucionales, más allá de su aceptación o rechazo, lo que queda en evidencia para la historia es la confirmación cínica, premeditada y servil, de una tácita renuncia a la democracia representativa en México, por parte de quienes el pueblo eligiera como sus representantes.

Con toda propiedad y certeza, el diario La Jornada en su edición del lunes 2 de los corrientes, destaca en primera plana tan vergonzoso sainete con el titular: “El pacto por México aplasta al Congreso”. El acuerdo cupular, ilegítimo y antidemocrático colocado por encima de la soberanía en que se sustenta la democracia representativa.

Peña Nieto y su partido se anotan un triunfo pírrico más; el vergonzante ensayo para lo que viene con la iniciativa de reforma energética les es exitoso. Para el señor Peña ha quedado  plenamente demostrado que el mayoriteo por consigna en el Congreso de la Unión, sin mayor trámite  es el camino. “Las reformas van”, afirma sin el menor rubor.

En el inter, las mayorías de un pueblo ofendido aprenden la lección y se preparan por su lado para lo que sigue en un ejercicio más del juego del gato y el ratón.  

A partir del pasado lunes en su cambiante devenir México y su realidad real, es otro. Frente a la burla legislativa y la simulación plasmada en el primer informe de gobierno del Sr. Peña, la correlación real de fuerzas políticas y sociales se enriqueció en toma de conciencia. La percepción de una democracia representativa secuestrada por la partidocracia se objetiviza,  el descontento, hartazgo y rechazo disperso, toman forma coherente y organizada en el imaginario colectivo.

Lo que no entraba en los fallidos cálculos de los restauradores del viejo régimen.

Peña Nieto gana al imponer sus reformas, perdiendo de entrada su oportunidad de trascender como el gran reformador, así como la partidocracia su viabilidad como opción política para impulsar por el sendero democrático las tareas del desarrollo. Inmersos en la simulación se están quedando solos,  y en ello reside hoy la fuerza de la protesta social.

Con reformas o sin estas, con más leyes o sin estas, la democracia representativa y división de poderes, están en duda. El Congreso de la Unión se descalifica a sí mismo. Será la correlación real de las fuerzas políticas internas en México la que hablará por sí sin falsos intermediarios.- Xalapa, Ver., 3 de septiembre de 2013.

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